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Permítame llevarlo de regreso a 2 Pedro, en el tiempo que tenemos más breve de lo normal esta noche. 2 Pedro, capítulo 1. Hemos comenzado un estudio de esta gran epístola, y en particular los primeros 11 versículos. En estos primeros 11 versículos Pedro está hablando del asunto de nuestra salvación. Conforme llegamos a los versículos 5 al 11 él está preocupado porque nos aseguremos de nuestro llamado y elección. Y el asunto que se presenta aquí es el asunto de la certeza de la salvación.

Él está preocupado que nadie sea ciego o de corta vista, según el versículo 9, habiendo olvidado su purificación. Él está preocupado porque seamos diligentes en estar ciertos de nuestro llamado y elección. Este es un asunto entonces de certeza.

Antes de que entremos al texto mismo en el versículo 5, quiero presentárselo al considerar el tema de la certeza desde una perspectiva escritural más amplia. Como pastor, le vuelvo a decir que es un dolor de corazón, darse cuenta de que tantas personas carecen de la certeza de salvación. Carecen de la certeza de que realmente son perdonados por sus pecados y que están seguros eternamente para un lugar en el cielo. Por triste que sea, es un hecho. Es un asunto con lo que los pastores tratan todo el tiempo. Muchas personas se preguntan si realmente son salvas.

Tomas Brooks escribió en 1654 estas palabras en un maravilloso maravilloso libro titulado Cielo en la Tierra. Esto es lo que él dijo, “La certeza es el arca del creyente en donde se sienta como Noé, en silencio y tranquilidad, en medio de todas las distracciones y destrucciones, conmociones y confusiones.” Fin de la cita. En ese mismo libro excelente él también escribió, “La mayoría de los cristianos viven entre temores y esperanzas y cuelgan, por así decirlo, entre el cielo y el infierno. Algunas veces esperan que su estado es bueno, otras veces temen que su estado es malo. Ahora esperan que todo está bien y que va a salir bien con ellos para siempre. Y después temen que van a perecer por la mano de una corrupción tal o por la prevalencia de dicho asunto a la tentación. Y entonces son como un barco en una tormenta, arrojados de aquí para allá.”

Esto no necesita ser, pero es el hecho. A pesar de la verdad de que los creyentes son los escogidos de Dios, los elegidos de Dios, como Brooks los llama, los escogidos. A pesar del hecho de que son los instrumentos primordiales que Dios usará para cumplir su mejor y más grande obra en contra del enemigo peor y más grande de Dios. A pesar del hecho de que los creyentes están escondidos con Cristo en Dios y están grabados en las palmas del Señor. A pesar del hecho de que nuestros nombres están escritos en el libro de la vida antes de la fundación del mundo. A pesar del hecho de que los creyentes son hijos de Dios, herederos y coherederos con Cristo, sellados con el Espíritu Santo y ungidos de esta manera por Dios.

A pesar del hecho de que los creyentes son las epístolas mismas vivientes de Cristo, conocidas y leídas por todos los hombres. A pesar del hecho de que los creyentes son los que reciben todas las bendiciones en los lugares celestiales, gracia súper abundante, misericordia, perdón, amor y bondad. A pesar del hecho de que los creyentes tienen paz con Dios, el amor de Dios derramado en sus corazones, en una posición en la gracia toda suficiente y esperanza en la gloria eterna.

A pesar del hecho de que los creyentes han vencido al mundo, se les ha dado nombres eternos por parte de Cristo, nombres de afecto y honor han sido hechos columna en el templo de Dios, y se les ha dado la promesa de túnicas reales y justicia eterna. A pesar de todas las misericordias generosas y todas las bendiciones que Dios les ha dado, muchos todavía se preguntan acerca de la seguridad de su salvación y carecen de certeza.

¿Por qué es así? ¿Por qué dudan? Bueno, esa es precisamente la pregunta que estamos intentando responder. De hecho, el propósito de esta serie es llevarlo a usted a esa arca en donde usted en medio de la devastación y la destrucción, la confusión y la conmoción, pueda disfrutar de su certeza. Ahora, la semana pasada presentamos tres razones por las que la gente carece de certeza, permítame tan solo repasarlas por un momento.

Algunos podrían carecer de certeza porque están bajo predicación fuerte el estándar santo de Dios. Señalamos la última vez que un púlpito poderoso que confronta produce corazones ansiosos. Confronta la conciencia, y la conciencia no conoce misericordia ni perdón. Algunas personas dudan porque están bajo una predicación tan fuerte, y cuando hay pecado en su vida, crea duda.

En segundo lugar, algunos podrían carecer de certeza porque no pueden aceptar el perdón. Son objeto de la tiranía de sus emociones sintiendo que son demasiado malos para ser perdonados. Están concentrados en la santidad de Dios, concentrados en la ley alta de Dios, y están concentrados en la justicia de Dios, la cual no conoce misericordia, y no creen que pueden ser perdonados.

De hecho, han coronado al diablo como rey. Él ha conquistado a Cristo. Porque el que no perdonará, ha conquistado al que perdonará en sus mentes. Han creído que la condenación de Satanás es suficiente, pero la gracia de Cristo no es suficiente para cubrir su pecado. Y entonces en una especie de blasfemia se han considerado a sí mismos imperdonables, y de esta manera han exaltado a Satanás por encima de Cristo. Y esa es una realidad aterradora.

Tomas Brooks dice con respecto a eso, llevándonos de regreso a la Escritura, “Manasés es salvo. Oh, alma sin esperanza. Los brazos de misericordia están abiertos para recibir un Manasés, un monstruo, a un diablo encarnado.” Él causó que el Profeta Isaías fuera cortado a la mitad con una sierra, como algunos rabinos dicen. Él se desvió del Señor para cometer idolatría e hizo que sus hijos pasaran por el fuego. Y trató con espíritus e hizo de las calles de Jerusalén un río de sangre inocente. El alma de María Magdalena estaba llena de diablos, sin embargo, Cristo los expulsó e hizo del corazón de ella su casa, Su recinto de presencia.”

“¿Por qué entonces dices tú que no hay esperanza para ti, oh alma sin esperanza? Pablo estuvo lleno de enojo en contra de Cristo y Su pueblo, y lleno de blasfemia e impiedad. Sin embargo, he aquí, Pablo es un instrumento escogido. Pablo es arrebatado al cielo y lleno de los dones y gracias del Espíritu Santo. ¿Por qué entonces dirás que no hay ayuda para ti, oh alma sin esperanza? Aunque el pródigo había oído de su Padre y gastó y desperdició todo su patrimonio en las maneras más impías y bajas. Sin embargo, una vez que determinó regresar, su padre lo encuentra, y en lugar de matarlo, lo besa. En lugar de patearlo, lo abraza. En lugar de cerrarle la puerta, él hace un festín generoso para él.”

“¿Y entonces cómo te atreves a decir, oh alma sin esperanza, que Dios nunca colocará un ojo de amor sobre ti o concederá una migaja de misericordia sobre ti? El apóstol te cuenta de algunos monstruosos que fueron injustos, fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, abusadores de sí mismos con la humanidad, ladrones, avaros, borrachos, calumniadores, extorsionadores. Sin embargo, estos monstruos de la humanidad, a través de la bondad infinita y la gracia libre de Dios, son lavados de la inmundicia y la culpabilidad de sus pecados y justificados por la justicia de Cristo y santificados por el espíritu de Cristo y adornados con las gracias de Cristo”

“Por lo tanto, no digas – escribe Brooks – oh alma sin esperanza, que morirás en tus pecados y estarás finalmente en tristeza eterna. ¿Contribuyó al honor y a la gloria de su gracia libre perdonarlos? ¿Y será un menosprecio para su gracia libre perdonarte a ti? ¿Podría Dios ser justo al justificar a esos impíos? ¿Y sería Él injusto al justificarte a ti? ¿Acaso la indignidad e ineptitud para la misericordia de ellos hizo que se desviara el arroyo de misericordia de ellos? No. ¿Por qué entonces, oh alma sin esperanza, temerás que tu indignidad e ineptitud para la misericordia se vaya y detenga y desvíe el torrente de misericordia conforme tú debes perecer eternamente por carecer de una gota de gracia y misericordia especiales?”

Bueno, usted entiende lo que él está diciendo. Y entonces recordamos que algunas personas carecen de certeza porque emocionalmente les parece difícil creer que pueden ser perdonados.

En tercer lugar, y ahí nos quedamos la última vez, algunos podrían carecer de certeza porque no comprenden el Evangelio, y el plan de salvación no lo entienden. La realidad entera de la verdad del Evangelio y la obra de Cristo no es entendida. No entienden por ejemplo la suficiencia plena de la muerte de Jesucristo por el pecado. No entienden la extensión de la gracia, la extensión de la misericordia, la extensión del perdón. No entienden cómo la justicia de Dios ha sido satisfecha de manera plena y completa en la muerte de Cristo.

Si entendieran la verdad del Evangelio podrían disfrutar de certeza con los arminianos, aquellos que creen que usted puede perder su salvación, es este el fracaso mismo que destruye su certeza, porque creen que el hombre es un socio con Dios en la salvación. Por lo tanto, no pueden tener una salvación segura porque el hombre puede violar su sociedad. Debido a que creen que los hombres deben cumplir con algo para mantener su salvación, la certeza es imposible porque usted no puede confiar en el hombre. Y aún si usted pudiera confiar en Dios, usted no puede confiar en el hombre. Entonces no puede confiar en la salvación.

Para el arminiano, en el mejor de los casos, la certeza es un momento de sentimiento, y por lo tanto, inestable. Ese tipo de certeza se revela a sí misma en gritar y cantar en reuniones de avivamiento o histeria carismática que no es confiable. Fácilmente se convierte en un sentimiento de presión, incluso un sentimiento de desesperanza. Porque si depende de una salvación en la que yo soy un socio, yo puedo violar eso. Y si usted cree que usted puede perder su salvación, usted nunca puede tener certeza plena. Pero si el Evangelio es entendido, la certeza de la promesa del Evangelio puede ser disfrutada.

Y señalamos la última vez que la certeza es una convicción personal que es racional, no emocional. Está edificada sobre hechos. Está edificada sobre la realidad histórica de lo que Jesucristo hizo. No es un sentimiento sin razón o un sentimiento inducido por la emoción. Está edificada sobre el entendimiento de que la salvación está completa y eternamente segura, y usted tiene que comenzar con esa comprensión del Evangelio, o de lo contrario nunca podrá conocer la certeza completa.

Ahora, recuerde las definiciones que hicimos, la seguridad es el hecho revelado por el Espíritu Santo de que la salvación es para siempre. La seguridad es el hecho revelado por el Espíritu Santo de que la salvación es para siempre. La certeza es la confianza de que yo poseo esa salvación. Pero yo no puedo disfrutar la certeza a menos de que entienda esa salvación, la cual está segura. Sentir que yo poseo una salvación que no está segura no me da ninguna certeza. Conocer el hecho de que la salvación está segura no me da certeza si no sé que tengo esa salvación. Entonces todo tiene que estar edificado sobre el hecho.

Ahora, hay un elemento de verdad del Evangelio que quiero mencionar específicamente para concluir este tercer punto debido a su función tan importante en el asunto de la certeza. Podría hablar de la cruz y podríamos entrar en todos los asuntos de la obra de Cristo en la cruz, la obra maravillosa y milagrosa de Cristo ahí, y cómo compró nuestra salvación eterna. Pero prefiero tan solo ver un elemento muy importante, y esa es la resurrección. Dejando a la cruz por un momento y pasando a la resurrección, quiero que nos concentremos en ella porque creo que es el corazón y alma de entender el hecho de la seguridad, el cual es el cimiento mismo de la certeza.

La resurrección, ahora marque esto en su mente con mucho cuidado, la resurrección de Jesucristo fue la prueba contundente de que la obra del Señor en la cruz llevó a cabo una salvación que fue eternamente segura. ¿Entendió eso? La resurrección fue la prueba de confirmación que la obra del Señor en la cruz había llevado a cabo una salvación, que fue eternamente segura. La clave entonces para la seguridad, y por lo tanto, la clave para la certeza, la piedra angular de todo es la resurrección de Jesucristo de los muertos. Dice usted, ¿por qué?

En primer lugar, dio testimonio de la veracidad de sus afirmaciones. Él dijo que Él fue Dios, Él resucitó de los muertos para aprobarlo. Él dijo que había venido para llevar a cabo la obra de la salvación. Dios lo resucitó de los muertos para aprobar su obra y afirmar, que, de hecho, la había logrado. Si Él no hubiera salido de la tumba, Él no hubiera sido quien decía ser, o no hubiera hecho lo que había dicho hacer. Ese es el meollo. Si Él era Dios y Él tenía el poder sobre la muerte, y si Él había logrado perfectamente la obra redentora, y el Padre lo resucitó de los muertos, entonces tenemos confianza de que la salvación fue llevada a cabo de manera plena. Todo lo que Jesucristo dijo y todo lo que Él vino a hacer es certificado por la resurrección. Mostró el poder de Dios sobre la muerte para pecadores.

De hecho, cuando usted lee acerca del poder mostrado en Cristo, normalmente está asociado a Su resurrección. En Efesios 1 el Apóstol Pablo está orando porque seamos iluminados, en el versículo 18, y que sepamos, versículo 19, la súper abundante grandeza de su poder. ¿Y cuál es ese poder? El poder mediante el cual Dios lo resucitó de los muertos y lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales. El poder de Dios que resucitó a Jesús es el mismo poder que aviva al espiritualmente muerto. La resurrección es un hecho histórico que muestra que Dios puede resucitar a uno que lleva el pecado, y lo levanta de los muertos y lo exalta.

En Romanos 4:25 dice que Él fue entregado por nuestras transgresiones y fue resucitado debido a nuestra justificación. Él fue entregado a la muerte debido a nuestro pecado. Y Él fue resucitado para nuestra justificación. Si Él cubrió completamente nuestros pecados, márquelo. Si Él cubrió completamente nuestros pecados en su muerte, Él aseguró completamente nuestra vida eterna en Su resurrección. De manera tan completa como Su muerte trató con nuestro pasado, así de completo Su resurrección trató con nuestro futuro.

El convertido joven tiene razón, quien dijo, “Si alguno va a llegar a ser mantenido afuera por mis pecados, tendrá que ser Jesús, porque Él los llevó todo sobre Sí mismo. Pero eso no puede pasar porque Él ya está en el cielo. Entonces ahora sé que estoy seguro.”

¿Entiende usted su razonamiento? Si Jesús llevó todos mis pecados y pagó el castigo por ellos, y Dios lo llevó a Su cielo, entonces Dios me llevara a Su cielo, aquel por cuyos pecados Jesús pagó. Y si alguien debe ser hecho responsable por mis pecados, no soy yo, es el que dijo que los llevó en Sí mismo. Y debido a que eso ya ha sido concluido, como Él ya está sentado a la diestra de Dios, entonces yo también estaré sentado ahí. Esa es la razón por la que no necesitamos preocuparnos, porque sin importar cuán pecaminosos seamos, podemos ser perdonados.

2 Timoteo 1:9 dice, “Quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino conforme a su propósito y gracia, el cual nos concedió en Cristo Jesús de toda la eternidad. Pero ahora ha sido revelado por la manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y trajo la vida y la inmortalidad a la luz mediante el Evangelio. Él abolió la muerte.” Él trajo la inmortalidad, no solo obviamente para sí mismo, sino para nosotros. Es esencial entonces que nosotros entendamos que en la muerte de Cristo usted tiene la paga del pecado totalmente pagada. En la resurrección de Cristo usted tiene esa afirmación de ese pago total. Y si mis pecados están pagados totalmente, entonces no hay pecado que pueda mantenerme afuera del cielo.

Entonces un entendimiento objetivo del perdón pleno provisto en la muerte y resurrección perfectas de Cristo es la base de la seguridad. Y la seguridad es la base de la certeza. Si yo creo que el Evangelio es verdad, y creo el Evangelio, entonces puedo disfrutar de mi certeza.

Ahora, permítame dar un paso más hacia delante. Por lo tanto, la certeza es inherente hasta cierto grado, claro, en la fe salvadora, es correcto. 1 Juan 5:13 dice, “Estas cosas he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios para que sepáis que tenéis vida eterna.” Quiero que ustedes que creen sepan que inherente en su creer está su certeza, porque en aquello que ustedes creen hay una salvación segura. La revelación del hecho histórico entonces, y la esencia de la fe salvadora llevan la base de la certeza. Y podemos cantar con el escritor de la canción Cuán Firme Cimiento. Vosotros santos del Señor es establecido para vuestra fe, en su qué, en su palabra excelente. Ahí es a donde usted va a para encontrar su certeza. Cuán firme cimiento vosotros santos del Señor es establecido para vuestra fe en su palabra excelente.

Entonces si entendemos el Evangelio y su naturaleza eterna y la suficiencia plena del sacrificio de Cristo, como es evidenciado en la resurrección, y la ascensión de Cristo, y Su ser recibido a la diestra del Padre, podemos entender que tenemos una salvación segura en la que todos nuestros pecados han sido pagados y no necesitamos temer que estamos inseguros. Y si creemos en esa obra verdadera de Cristo y en Cristo, entonces podemos saber y tener certeza.

Entonces algunas personas carecen de certeza porque están bajo predicación fuerte, elevando un estándar alto y santo, y porque hay pecado en su vida. Y debido a que hay pecado en su vida, sienten que no son salvos, o dudan de su salvación. Y algunas personas no están disfrutando de la certeza porque no pueden aceptar el perdón. Creen que son demasiado malos y entonces coronan a Satanás como rey en lugar de Cristo. Pueden recibir condenación, pero no gracia.

Y después, algunas personas dudan de su salvación francamente porque no entienden la obra salvadora de Cristo. Y le voy a decir, las iglesias de nuestro mundo están llenas de personas así, que están inseguras por su salvación, porque tienen una salvación insegura para comenzar. Permítame darle una cuarta razón por la que la gente carece de certeza. Algunos carecen de certeza porque no conocen el tiempo exacto de su salvación. ¿Le suena conocido?

Algunas personas carecen de certeza porque no conocen el tiempo exacto de su salvación. No pueden recordar cuándo creyeron. No pueden recordar el momento de su salvación. Y debido a que no pueden recordar cuándo fue, no saben si pasó o no. Lo cual es como decir debido a que no puedo recordar mi cumpleaños, no estoy seguro si estoy vivo. Lo veo. O debido a que no puedo recordar cuándo aterrizó mi avión, no sé si estoy aquí. Hemos hecho un amuleto del decisionismo a tal grado que hemos aislado a tal grado e identificado esta pequeña fórmula y esta pequeña oración que usted repite en algún punto como ser el momento de la salvación, al grado que si usted no tiene ese pequeño momento cuando usted firmó una tarjeta o levantó su mano o caminó por un pasillo o repitió su oración o cumplió con su pequeña fórmula, usted no puede identificar cuándo pasó, entonces quizá nunca pasó.

Me acuerdo un hombre que me dijo el domingo pasado por la mañana, “Cerré mi salvación.” Y yo le dije, “¿Cómo hiciste eso? ¿Fue aquí en la iglesia?” Él dijo, “Oh, camino a casa me detuve en Roscoe Boulevard, y nunca podía recordar el momento cuando fui salvo. Entonces sentía que no era salvo. Entonces salí de mi camioneta.” Él estaba en una camioneta. Y dijo, “Y fui a la banqueta, al pasto entre la banqueta y el pasto, y saqué un pedazo de madera y lo clavé en el piso, y metí esa estaca y dije aquí está, creo que esto fue junio del año pasado. Esto es junio y algo. Y este el día en el que estoy entregando mi vida a Jesucristo. Y ahora sé que soy salvo porque sé cuándo hice eso.” Y entonces tuve que sacar su estaca, metafóricamente hablando.

Pero hay algunas personas que han estado tan expuestos a un enfoque decisionista, o de lo que usted llama regeneración decisional, que hay algún punto en el tiempo, algún momento místico cuando usted cumple con su pequeña fórmula y usted es sacudido por Dios. Ahora, para algunas personas hay un momento en el tiempo, obviamente. Para muchas personas hubo un momento muy decisivo en el que ejercieron su fe en Jesucristo. Pero para muchas muchas personas, particularmente aquellas que fueron criadas en un ambiente cristiano, que no pueden identificar esa transformación. No pueden identificar ese momento porque siempre han creído.

La gente con frecuencia me pregunta, ¿has sido un cristiano toda tu vida? Mi respuesta estándar es, todavía no. Pero eso es ver al punto futuro de eso. Y mirando a la otra dirección de esto, no conozco un tiempo en el que no creí. Pero eso no significa que no soy cristiano. Hay aquellos en la actualidad que incluso enseñarían que recordar un acontecimiento pasado es la base real legítima para la certeza de un creyente. Y de hecho, si usted no puede recordar ese acontecimiento, quizás no sea salvo. El tiempo exacto no es lo que importa en absoluto. Pero eso va a crear una falta de certeza si la gente ha sido expuesta a concentrarse demasiado en algún acontecimiento, y que, si usted no puede recordar el acontecimiento, quizás no es cristiano.

Un escritor contemporáneo dice, “El único punto legítimo de certeza para nuestra salvación es el acontecimiento pasado.” El tiempo exacto no es lo que importa. No puedo recordar el momento en el que fui salvo. No sé cuándo pasé de la muerte la vida, pero sé que así fue. No sé un tiempo cuando no creí. Nunca pasó un tiempo de revelarme abiertamente y de manera desafiante contra Dios. Tuve un accidente de auto cuando estuve en mi primer año en la universidad, pero no puedo decir que ese fue el tiempo de mi salvación. Me acuerdo repitiendo una oración con mi Padre en la escalera de una iglesia en Indiana cuando él tuvo una reunión de avivamiento, su sermón me convenció de pecado, porque había hecho algunas cosas esa semana que no estaban bien. No sé si ese fue el momento cuando pasé de la muerte a la vida.

Hubieron ocasiones como un niño pequeño cuando repetí oraciones. Hubieron ocasiones como un adolescente cuando fui a un campamento, y me acuerdo como un joven de 14 años, que pasé adelante y aventé algo al fuego, lleno de lágrimas, queriendo que mi vida estuviera bien con Dios. No sé cuándo pasé de la muerte a la vida. Sé que pasé, pero no busco un acontecimiento pasado para hacerlo real. Busco un patrón presente de vida. Hay algunas personas en este punto en particular que tienen una certeza falsa porque no pueden recordar hubo un acontecimiento pasado. Pero la realidad es que no hay justicia presente en absoluto.

En quinto lugar, otra razón por la que algunas personas carecen de certeza es porque todavía sienten la carne con mucha fuerza y se preguntan si tienen una naturaleza nueva. Sienten tan fuerte la atracción de la carne no redimida. Como puede ver, somos una nueva creación encarcelada en carne no redimida, humanidad no redimida. Estamos esperando la redención de nuestros cuerpos en la glorificación cuando Cristo regrese y tengamos lo que la Biblia llama la liberación gloriosa de los hijos de Dios, y seamos liberados de nuestra carne no redimida. Pero mientras que estamos peleando la batalla de Romanos 7, y no haciendo lo que queremos hacer, y haciendo lo que no queremos hacer, y mientras que vemos la carne en nosotros peleando contra nosotros, es posible para nosotros preguntarnos si somos poseedores de una nueva naturaleza, porque sentimos con tanta fuerza la atracción de la carne.

Eso es realmente lo que Pedro tiene en mente aquí cuando dice, “Si no tienen ciertas virtudes en su vida – versículo 8 – entonces van a carecer de la confianza de que han sido purificados.” Si el pecado lo está abrumando y venciendo a usted, en algún punto dado usted carecerá de certeza, usted va a luchar con eso. Y la gente se pregunta algunas veces, ¿me arrepentí lo suficiente? ¿Estoy lo suficientemente triste por mi pecado? ¿Tengo suficiente fe? Y lo que están haciendo es enfocarse en la carne no redimida en lugar de la vida nueva.

Usted puede leer Romanos 7 de dos maneras o de tres maneras. Me imagino puede leerla de dos maneras desequilibradas y de una equilibrada. Usted puede leerlo en donde lo único que dice, “No hago lo que debo hacer y hago lo que no debo hacer.” Y puede leerlo y dice que, “Está en mí, esto es mi carne.” Y puede leerlo, “Oh miserable de mí.” Y usted se puede volver introspectivo, y usted puede mantenerse viendo y viendo la basura y el pecado de la carne, y tiene una perspectiva distorsionada. Y usted literalmente tiene una condición exagerada de usted.

Usted puede verlo de otra manera desequilibrada. Me deleito en la ley de Dios según el hombre interior, hay un principio en mí que desea deleitarse en Dios y hacer la voluntad de Dios. Y usted sabe todo eso. Puede leerlo de la otra manera y decir, “Oh, mira, todas esas cosas están en mí.” Pero tiene que leerlo en equilibrio. Y si usted ve la voluntad de hacer lo que está bien, el amor de Dios, el odio hacia el pecado, el deseo por obedecer, el deleite en la Palabra. Aunque ve la carne, la batalla es indicativa de la nueva naturaleza que está en guerra contra la carne. Pero si usted se preocupa por la carne y se vuelve víctima de la carne, en donde el pecado comienza a vencerlo, usted va a luchar con eso. Enfocarse en la carne no es algo saludable.

Escuche lo que el doctor Ironside dijo, “Ahora, pruébese a sí mismo de esta manera. Una vez vivió usted en el pecado y lo amaba. ¿Desea usted ahora liberación del pecado? Usted antes tenía confianza en usted mismo y confiaba en su propia bondad. ¿Ahora se juzga a sí mismo como un pecador delante de Dios? Antes buscaba esconderse de Dios y se revelaba contra su autoridad. ¿Ahora lo ve a Él deseando conocerlo y ceder a Él? Si usted honestamente puede decir sí a estas preguntas, usted se ha arrepentido. Su actitud ya es diferente de lo que una vez lo fue. Usted confiesa que es un pecador incapaz de limpiar su propia alma, y usted está dispuesto a ser salvado a la manera de Dios. Eso es arrepentimiento. Y recuerde, no es la cantidad de arrepentimiento que cuenta, es el hecho de que usted se volvió de usted a Dios, que lo coloca en el lugar en donde Su gracia a través de Jesucristo se aplica.”

Hablando estrictamente, dice él, “Ninguno de nosotros jamás se ha arrepentido lo suficiente. Ninguno de nosotros se ha dado cuenta de lo enorme que es nuestra culpabilidad como Dios la ve. Pero cuando nos juzgamos a nosotros mismos y confiamos en el Salvador, a quien Él ha provisto, somos salvos mediante Sus méritos. Como los que recibimos su misericordia, el arrepentimiento será profundizado y continuará día tras día conforme aprendemos más y más de su dignidad infinita y nuestra propia indignidad.” Fin de la cita. Eso es muy útil.

Simplemente pruébese. ¿Tiene los impulsos de la nueva naturaleza ahí? Eso es indicativo de salvación. Usted quizás quiera recordar que a alguien que estaba preguntándose si realmente ha sido salvo, porque ve tanto pecado en su vida. Y recuerde ese hermoso himno antiguo escrito por Horacio Bonar, “Era una oveja perdida. No amaba el rebaño. No amaba a la voz de mi pastor. No quería ser controlado. Era un hijo desviado. No amaba a mi hogar. No amaba la voz de mi padre. Amaba estar lejos desviado. El pastor buscó sus ovejas. El padre buscó a su hijo. Él me siguió sobre valle y monte, en desiertos. Él me halló cerca de la muerte, muerto de hambre y desmayado y solo. Él me amarró con bandas de amor. Él me salvó, al que estaba desviado. Jesús mi pastor es aquel que amó mi alma. Él fue el que me lavó en su sangre. Él fue el que me hizo completo. Él fue el que buscó al perdido. Él encontró a la oveja que estaba desviada. Él fue el que me trajo al rebaño. Él es el que todavía me guarda. Era una oveja desviada. No quería ser controlada. Pero ahora amo la voz de mi Salvador. Amo, amo el rebaño. Era un hijo desviado. Antes prefería estar perdido, pero ahora amo la voz de mi Padre. Amo, amo su hogar.” Esa es la diferencia. El cambio de actitud me da certeza de corazón que ahora soy el Hijo de Dios por segundo nacimiento, y no importa cuán fuerte sea la atracción del pecado, eso está ahí también. La voluntad de Dios se ha vuelto mi gozo más alto, y su misión a Su señorío mi deleite más grande.”

Algunos carecen de certeza debido a convicción de pecado fuerte. Viniendo a través de la predicación, algunos carecen de certeza debido a una incapacidad de aceptar el perdón. Algunos carecen de certeza debido a que no entienden la verdad rica del Evangelio. Algunos carecen de certeza debido a una incapacidad de recordar el tiempo de salvación. Algunos carecen de certeza debido al poder que permanece de su carne no redimida.

Número seis. Y esto es tan, tan importante. Algunos carecen de certeza porque no ven la mano de Dios en todas sus pruebas. Algunos carecen de certeza porque no ven la mano de Dios en todas sus pruebas. No puedo decirles a cuántas personas he oído decir a lo largo de mi ministerio cómo Dios podría amarme y dejarme pasar por esto, cómo podría Dios amarme y quitar a mi marido, cómo Dios podría amarme y quitar a mi esposa o a mi hijo, cómo podría Dios amarme y no oír mi oración y librarme, ¿en dónde está Dios cuando lo necesito? ¿cómo puedo ser un cristiano?

Ahora, escuche con cuidado esto. La gente que piensa así, no solo se sentencia a sí misma a una falta de certeza, sino que se pierden de la fuente más fuerte de certeza. Dice usted, ¿qué quieres decir con eso? Simplemente escuche. Se pierden la prueba más fuerte de certeza. Dice usted, ¿cuál es? Fe probada. Fe probada. Si cuando yo tengo una prueba y problemas y las cosas no salen como yo quiero que salgan, cuestiono a Dios y cuestiono su amor y cuestiono mi salvación y todo eso, no solo pierdo mi certeza, sino que estoy reprobando la prueba que para mí podría ser la prueba más fuerte de mi certeza.

En Romanos capítulo 5 y versículo 1, “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por nuestro Señor Jesucristo, mediante el cual hemos sido metidos a la fe a esta gracia en la que estamos firmes, y nos exaltamos en la esperanza de la gloria de Dios, y no solo esto, sino que nos exaltamos en nuestras aflicciones, por qué, porque la aflicción trae perseverancia. Y la perseverancia virtud probada. Y la virtud probada produce, qué, esperanza. Y la esperanza se traduce inmediatamente en certeza.” Si yo tengo una esperanza sólida de mi herencia eterna, tengo una certeza presente.

¿De dónde consigo esa esperanza? Cuando mi fe es probada, y aprobada. Esa es una verdad tan grande, una verdad tan esencial. Hermanos, tened por sumo gozo – dice Santiago – cuando os hayáis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra perfecta para que seáis perfectos y completos sin que os falte nada.” Quiero decirle que las pruebas de la vida nunca deben causar que usted dude de la salvación de Dios. El amor de Dios, la gracia de Dios en Cristo, simplemente son dadas a usted como pruebas para probar Su amor, para aprobar Su poder a favor de usted.

En Hebreos capítulo 6, versículo 10, “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el amor que ha mostrado hacia Su nombre al haber ministrado y todavía estar ministrando a los santos. Y deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma diligencia para reconocer la certeza plena de esperanza hasta el final para que no seáis perezosos, sino imitadores de aquellos quienes mediante la fe y la paciencia heredan las promesas.” Dios nos está metiendo en pruebas. Dios nos está metiendo en dificultades. Debemos ser diligentes. Debemos soportar. Debemos ser pacientes. El resultado, certeza plena de esperanza. Las pruebas son el fuego mismo en el que la certeza es formada.

Ahora, permítame darle la ilustración clásica absolutamente magnífica. Romanos capítulo 8, esto es tan poderoso, Romanos capítulo 8, versículo 38, escuche lo que Pablo dice, “Por lo cual, estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra clase creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Ahora, sé que usted sabe eso y dice, “Oh, eso es maravilloso. Conozco ese versículo.” Ahora, escuché lo que digo. Pablo dice, “Estoy seguro. Estoy absolutamente seguro de que ninguna de estas cosas puede separarnos.”

Regrese al versículo 35, “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación o angustia o persecución o hambre o desnudez o peligro o espada? Como está escrito, por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados como ovejas de matadero. Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro.” Escuche con cuidado. ¿Qué convenció a Pablo de la seguridad de su salvación? ¿Qué lo convenció a él y le dio certeza? ¿Qué hizo eso? Le acaba de decir.

Ahora, escuche esto. Él había experimentado todo lo que él acaba de mencionar. ¿Se dio cuenta de eso? Fue su propia experiencia de tribulación, su propia experiencia de angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada, muerte, vida, ángeles, principados, potestades, presente, lo por venir, alto, profundo, ninguna otra cosa creada. Él pasó todo y nada de eso lo separó.

Quiero decirle algo, las pruebas se vuelven la fuente de su confianza más grande. Le conté hace algún tiempo atrás cuando Marcos tuvo ese crecimiento en medio de su cerebro, y estábamos pasando un tiempo de oración y ayuno, y estaba aprendiendo a depender del Señor en ese tiempo, y cómo Dios en Su gracia me entregó el sándwich para terminar con el ayuno, que vi la mano de Dios en mi tribulación como nunca jamás había visto su mano en mi prosperidad. Y esas son las cosas que me dan certeza, cuando el Señor en Su providencia estaba en mi oficina después de 9 días de ayuno sentado en mi escritorio, ayunando y orando.

Y cuando sentí la liberación del Espíritu, y simplemente este sentido de que tenía que terminar ese ayuno. Por primera vez tuve hambre, y había entregado a Marcos a Dios, y si Él quería llevárselo con un tumor del cerebro, estaba bien, era Su propósito, el propósito de Dios y todo eso. Y sentí paz en mi corazón. Incluso, sentí gozo en mi corazón, y estaba preparado para comer. Y simplemente dije, “Señor, no sé cómo romper este ayuno.” Y 15 minutos después alguien vino y me entregó un sándwich, quien ni siquiera conocía la situación. Y sabía que Dios estaba involucrado en mi vida. Me acuerdo ir a un lugar ahí arriba del lugar de la chimenea una noche, y una niña estaba llena de demonios. Y cuando entré ahí por la puerta, comenzaron a gritar, “Sáquenlo. No él. No él. Sáquenlo.” Después ella comenzó a patearme hasta que me sacó sangre en las espinillas con esta fuerza que ella tenía. Fue una tarde muy interesante.

Mi primera reacción fue irme y decir, “Seguro. No me quieres. Ya me voy. No necesito esto.” Mi segunda reacción fue un sentido tremendo de que aquí estoy en un combate mano a mano con principados, con seres demoniacos, y ellos saben de qué lado estoy. Es en medio de ese tipo de cosas que usted tiene estos testimonios tremendos de la realidad de su salvación. Dios afirma eso en esos tiempos.

Pablo dice, “He pasado por todo y estoy seguro.” ¿Qué te hizo estar seguro? No es solo el hecho de que está escrito en la palabra, ha sido probada. “Conforme uno camina con Dios – dice Ironside – y aprenda a sufrir y a soportar viendo aquel que es el Invisible, las cosas eternas se vuelven más reales que las cosas del tiempo y los sentidos, los cuales son todo para el hombre meramente natural. De esta manera viene al corazón una calma de confianza, una certeza plena, basada no únicamente en la Palabra revelada, sino en un conocimiento personal de comunión con Dios, el cual da una confianza implícita a esta vida presente y a lo que viene por delante.” Fin de la cita. Ahora, tenía dos más, pero voy a tener que guardarlas para la próxima vez. Oremos.

Padre, te damos gracias porque nos has dado una salvación segura de la cual podemos tener certeza. Oramos Señor por aquellos que están en la fe, pero no pueden disfrutar de la certeza de la fe. Oramos porque ellos no se queden, por así decirlo, con una falta de certeza, sino que puedan llegar a la confianza en su fe. Gracias por darnos una salvación eterna, por darnos razón para tener certeza en ella. Y ayúdanos a saber que las pruebas y las dificultades son la fuente más grande de la confianza personalizada de que te pertenecemos a Ti porque vemos Tu mano de manera tan clara en medio de ellas. Gracias por el testimonio de Pablo que podía decir, “Estoy seguro porque lo he visto todo.” Y nada de eso lo separó del amor de Cristo. Muéstranos suficientes pruebas para que podamos ver Tu mano y tener confianza para siempre de que somos tuyos para la gloria de Cristo. Amén.

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