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Abramos nuestras Biblias en el libro de Apocalipsis. Estamos comenzando nuestro estudio de esta noche examinando las grandes verdades de este libro maravilloso. Y como comencé mi estudio hace ya un tiempo atrás, recuerdo que estaba contemplando cómo podría presentar el libro. Y pensé quizás en regresar y comenzar con algunas notas tomadas a partir del libro de Ezequiel o quizás algunas notas tomadas del libro de Daniel o quizás algo de enseñanza a partir del libro de Zacarías; todos de los cuales tocan de alguna u otra manera en este gran libro. Y pensé acerca de regresar y comenzar quizás en el discurso del Monte de los Olivos de nuestro Señor, esto es Su propia discusión de Su Segunda Venida en Mateo 24:25 y también en el Evangelio de Lucas. Y también pensé quizás ver las epístolas de Pablo o las epístolas de Pedro ya que hay muchos lugares en donde se presentan los temas relacionados con la Segunda Venida de Cristo.

Pero después de toda esa consideración, conforme comencé a leer el primer capítulo y comencé a leerlo una y otra vez y a meditar en él, me di cuenta de que el hecho de que yo diseñara una introducción aunque fuera una del Antiguo Testamento o Nuevo Testamento, sería de alguna manera entrar en territorio que Juan ya había reservado para su propia introducción; y conforme comencé a pensar en el principio de este libro, me resultó obvio que los versículos 1 al 3 son de hecho la introducción inspirada por el Espíritu Santo a través de Juan a esta obra monumental. Y me di cuenta de que no necesito presentar este estudio, porque Juan ya lo hizo. Los primeros tres versículos lo hacen de manera perfecta. Entonces, vamos a verlos. Apocalipsis capítulo 1, versículos 1 al 3.

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de Su ángel a Su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”

Y luego, en el versículo 4, comienza realmente a escribir cuando dice: “Juan a las siete iglesias…” Pero antes de esa carta, la cual comienza en el versículo 4, encontramos esta maravillosa introducción en los primeros tres versículos. Y conforme comencé a estudiar estos tres versículos, me pareció evidente que todo lo que necesitamos para prepararnos para la experiencia inolvidable y que transformará nuestras vidas conforme entramos a Apocalipsis, se encuentra en estos tres versículos en algún lugar. Y entonces, lo que quiero que hagamos para ayudarnos conforme nos orientamos hacia este libro, y es muy importante y esencial, es ver estos tres versículos y ver los componentes de esa introducción que nos acercan a los grandes temas de este libro.

Para hacer eso, quiero dividir la introducción en varios componentes y compartirlos uno a la vez. Y conforme los vemos, ellos nos introducirán a este libro que es maravillosamente rico.

En primer lugar, Juan en su introducción habla con respecto al libro de Apocalipsis acerca de su naturaleza esencial; su naturaleza esencial. El versículo 1 dice: “la revelación…” Ahí tenemos que detenernos. Ustedes sabían que yo haría eso, tenemos que hacerlo. La naturaleza de este libro es que es una revelación, es ‘la revelación.’ Es la clave para todo lo que sigue. Aquí hay verdades que han estado encubiertas y ahora son reveladas. Hay verdades en el libro de Apocalipsis que fueron llevadas prácticamente en la espalda, por así decirlo, de címbalos, llevadas en la espalda de figuras de dicción en el Antiguo Testamento. Hay verdades en el libro de Apocalipsis que fueron veladas en lenguaje profético en el Antiguo Testamento. Aunque no hay, y lo repito, aunque no hay citas directas del Antiguo Testamento en todo este libro, no hay citas directas en los 404 versículos, hay al menos 275 referencias o conexiones con verdad profética del Antiguo Testamento. Las relaciones no están en términos de cita sino en términos de conexiones y referencias en vez de citas directas. Es un libro que está lleno de revelación, aquello que fue inicialmente sugerido en el Antiguo Testamento.

Además, es obvio para cualquier lector del libro de Apocalipsis que Juan debió haber tenido esto en su propia mente conforme escribió bajo la inspiración del Espíritu Santo, la enseñanza de Jesús en el discurso del Monte de los Olivos de Mateo 24 y 25. Y conforme veremos al avanzar a lo largo del libro, hay muchos, muchos paralelos con la enseñanza de nuestro Señor en el gran discurso registrado en Mateo 24 y 25. Tanto ha sido revelado acerca del regreso de Cristo en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento a través de la enseñanza del señor Jesús mismo. Entonces, es también verdad que Pablo tuvo mucho que decir acerca de la venida de Cristo, tanto en el rapto de la iglesia y después en el juicio que Él traería sobre los impíos. Y es también importante notar que Pedro tuvo mucho que decir acerca de la venida de Cristo en sus epístolas, conforme mira hacia delante a ese gran acontecimiento. También debe ser señalado que inclusive en las epístolas de Juan se espera el regreso de Cristo. Y también es verdad en la epístola de Santiago que él le dice al creyente que sea paciente y soporte hasta la venida del Señor. Entonces, se ha dicho mucho acerca de esto.

Y, lo vuelvo a decir, algo de esto en figuras y algo de esto en símbolos y algo de esto en profecías veladas y en generalizaciones, en literatura profética del Antiguo Testamento, algo de ello también muy específico y después, nuevamente en el Nuevo Testamento. Pero aquí en Apocalipsis hay una explosión de detalle acerca del regreso de Jesucristo. Y entonces, esta es La revelación, esta es La revelación. Este es el descubrimiento. La palabra es apocalupsis, de la cual obtenemos la palabra Apocalipsis, que significa literalmente quitar la cubierta, descubrir, quitar el velo, revelar. Esa palabra es usada 18 veces en el Nuevo Testamento. Y cuando es usada de una persona, siempre indica que se vuelve visible. Cuando esa palabra es usada de una persona significa que la persona se vuelve visible. Y entonces, lo que usted aquí tiene es la verdad que se vuelve visible de manera clara.

La palabra apocalupsis es usada por primera vez en Lucas 2; y sólo necesito mostrárselas para que puedan tener un sentido de cómo es usada porque eso necesita estar en su mente conforme piensa acerca de esta palabra en relación al libro de Apocalipsis. En Lucas, capítulo 2, versículo 28, tenemos a los padres del Señor trayéndolo al templo. El bebé Jesús, en donde es encontrado por un hombre llamado Simeón y dice en Lucas 2, versículo 25: “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Y este hombre justo y piadoso esperaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo estaba sobre él.” Y en el versículo 28, él toma al bebé en sus brazos; y con el bebé Jesús en sus brazos bendijo a Dios y dijo: “Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz conforme a Tu palabra porque han visto mis ojos Tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos, luz para revelación a los gentiles y gloria de Tu pueblo Israel.” Ahí está la palabra apocalipsis, una luz de apocalupsis, un descubrimiento. Literalmente, en este caso, una persona hecha visible. Ahora el Mesías, el Cristo, el Salvador, ha sido hecho visible. Y habla de una persona que es descubierta.

En 1 Pedro 1:7 la palabra es traducida “aparición.” En 1 Corintios 1:7 es traducida “venida” o “llegada.” En Romanos 8:19, “manifestación.” Entonces, todo eso significa un descubrimiento, alguien hecho visible, el hecho de que una persona resplandece para que todos la vean, la aparición, la llegada, la manifestación; ésa es su esencia.

Ahora, hay verdad en la declaración de que toda la escritura es revelación, eso es verdad. Pero en un sentido muy especial, este libro es la revelación. Es la revelación, observen, de Jesucristo. Revela a Jesucristo brillando. Aquí vemos la gloria refulgente de Cristo revelado.

Muchas personas dan por sentado, y necesito comentar acerca de esto, que este libro esconde cosas. La gente lee este libro y está absolutamente confundida por él. La gente lo lee y asume que es algún tipo de adivinanza misteriosa, extraña, exótica, imposible de resolver, algún tipo de rompecabezas que el hombre nunca podría entender. Asumen que es vago u oscuro o complejo o incomprensible y confuso. Pero este libro no es la cobertura, no es el encubrimiento; este libro es la revelación. Es importante señalar eso. No es la cobertura sino que es la revelación, el descubrimiento.

¿Y qué es lo que revela? ¿Qué es lo que descubre? Bueno, muchas, muchas cosas. Conforme vemos a este libro, veremos que revela advertencias a la Iglesia cerca de sus pecados, en los que cae con frecuencia. Revela instrucción a la Iglesia cerca de la necesidad de santidad. Revela el poder asombroso y la fortaleza vencedora, gloriosa de Cristo y el cristiano sobre el pecado y Satanás. Revela el triunfo definitivo de los creyentes que son matados por la causa de Cristo. Revela la gloria de la adoración. Revela el fin de la historia humana. Revela el marco político final del mundo. Revela el triunfo del propósito Salvador de Dios. Revela la carrera del anticristo y la batalla final de Armagedón y la alineación de las naciones del mundo. Revela la necesidad de pelear contra las fuerzas de la maldad de manera paciente. Revela las glorias del Reino de Cristo en la tierra y en los nuevos cielos y la nueva tierra. Revela el triunfo definitivo de los propósitos salvadores de Dios, sin importar lo que Satanás trate de hacer. Revela la victoria de Cristo sobre todos los poderes humanos y demoníacos. Revela el final de Satanás y el final del pecado. Es lo opuesto a un rompecabezas, es lo opuesto a un misterio; no es encubrir algo, no es esconder algo sino que es un descubrimiento, una revelación. Y entonces, decimos que su naturaleza esencial es que es la revelación y esa palabra es escogida con mucho cuidado por Juan. Es el Apocalipsis, el descubrimiento; es el descubrimiento de detalles que hasta este punto la historia habían sido escondidos de la perspectiva humana. La historia del fin del universo y cómo se llevará a cabo; y lo que vendrá después de eso.

De hecho, la mejor manera de decirlo es que es una historia de primera página del futuro del mundo escrito por alguien que estuvo ahí, que estuvo ahí. Si pudiera titular el estudio de Apocalipsis con un concepto contemporáneo, lo titularía “De regreso al futuro.”

Entonces, ésa es su naturaleza esencial punto, es revelación. El segundo punto que quiero que observen conforme consideramos la introducción de Juan es el siguiente: es su tema central, su tema central. Es la revelación de Jesucristo. Y me detengo en cada término conforme avanzo; me detengo porque cada término está lleno de significado. Es la revelación de Jesucristo.

Ahora, algunas personas piensan que eso significa que el libro es de Jesucristo. Bueno, ciertamente en un sentido eso es verdad. En Apocalipsis 22:16, en el último capítulo, dice: “Yo, Jesús he enviado Mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” Es verdad que esta revelación viene de Dios y ciertamente de Jesucristo. Pero no es mejor entender la afirmación de Juan en ese sentido. No es tanto la revelación de parte de Jesucristo como la revelación acerca de Jesucristo. Es Cristo quien es descubierto aquí. Realmente no toma mucho tiempo, de hecho tan pronto uno entra los versículos 4, 5 y 6, Cristo comienza a ser descubierto. Y luego llega a los versículos 7 y al 8 y lo ves en toda Su gloria refulgente. Y luego lo encuentra en los capítulo 2 y 3, conforme hace un escrutinio de Su Iglesia. Y después, en el capítulo 4 hasta el 22, todo el temas es el descubrimiento de la gloria de Cristo en Su Segunda Venida conforme Él retoma la tierra de manos del usurpador, Satanás; y establece Su Reino, tanto el Reino en este mundo, como el Reino en el mundo por venir. Es Cristo quien es descubierto. Es Cristo quien es manifiesto. Es Cristo presentado en gloria, Cristo presentado en majestad.

Ahora, en ese sentido usted quizás entenderá lo que quiero decirles si le digo que es muy parecido a los Evangelios, Mateos, Marcos, Lucas y Juan. Sólo en este gran sentido se distingue. Los Evangelios descubrieron a Cristo en Su primera venida en humillación. El libro de Apocalipsis revela a Cristo en Su segunda venida en exaltación. El tema de Mateo, Marcos, Lucas y Juan es Jesucristo en Su humillación. El tema de Apocalipsis, es Jesucristo en Su exaltación; pero Él es el tema. Este es el Apocalipsis. Este es el apokalupsis de Jesu Christu, es el descubrimiento de Jesucristo. Por cierto, esa frase es usada en otros lugares en el Nuevo Testamento. En 1 Corintios capítulo 1, versículo 7 dice: “Estamos esperando con expectativas la apokalupsis de Jesu Christu,” el Apocalipsis, el descubrimiento de Jesucristo. En 2 Tesalonicenses capítulo 1, versículo 7 dice: “El Señor Jesucristo será revelado o manifestado.” Y está esa misma frase, el apokalupsis de Jesu Christu. Encontramos ese mismo texto en 2 Tesalonicenses, capítulo 1. Inclusive Pedro usa la misma frase en 1 Pedro 1:7, él dice: “Seremos hallados para alabanza, gloria y honra en el apokalupsis de Jesu Christu, la venida de Jesucristo.”

Las mismas palabras aparecen en otro texto y quiero que lo vean. Gálatas, capítulo 1; Gálatas capítulo 1. Y aquí creo que encontramos una nota muy importante para que no malentendamos su significado. En Gálatas capítulo 1, Pablo está hablando de cómo él ahora predica el Evangelio; y en el versículo 11 dice: “Más os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es según hombre.” No es de acuerdo con el hombre, él dice que ‘no recibí mi mensaje de una fuente humana.’ Versículo 12: “Pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno sino por una apokalupsis Jesu Christu.” Y él quiere decir aquí no una revelación de Cristo, sino una revelación de Jesucristo. En otras palabras, recibí mi evangelio cuando Dios me entregó la verdad acerca de Cristo. Para ver que eso es lo que él significa, sólo necesita leer un poco más adelante, versículo 13: “Porque ya habéis oído se acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la Iglesia de Dios y la asolaba. Y en el judaísmo aventajaba mucho de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. Pero cuando agradó a Dios que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por Su gracia revelar a Su hijo en mí para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre…” Y demás.

Él dice que recibió una revelación de Jesucristo, del Dios que lo llamó desde Su gracia y le agradó revelar a Su hijo. Entonces, cada uno de estos usos de esta misma frase ‘apokalupsis Jesu Christu’ es coherente con la idea de que ésta es una revelación acerca de Jesucristo, no una revelación de parte de Jesucristo que el escritor tiene en mente.

Ahora, de regreso al libro de Apocalipsis. Lo que él está diciendo aquí es que Jesucristo es el gran tema central de este libro, el cual cierra la Biblia. Uno de mis predicadores favoritos del libro de Apocalipsis es W.A. Criswell, durante muchos años el pastor hnrado de la primera Iglesia Bautista de Dallas, Texas, en donde he predicado en varias ocasiones. He tenido ese privilegio y bendición. Y al comentar acerca del libro de Apocalipsis él dijo lo siguiente, y cito: “La primera vez que nuestro Señor vino a este mundo, vino en el velo de nuestra carne. Su deidad fue cubierta con Su humanidad. Su deidad fue escondida por Su humanidad. Sólo de vez en cuando su deidad brilló como en el monte de la transfiguración o como en las obras milagrosas. Pero en la mayor parte del tiempo, la gloria, la majestad, la deidad, la maravilla y el asombro del hijo del Dios, la segunda Persona de la Santa Trinidad, estuvieron veladas. Esos atributos fueron cubiertos en carne. Él nació en un establo. Él creció en pobreza. Él conoció lo que era tener hambre y tener sed. Él fue golpeado, azotado y lastimado. Él fue crucificado y resucitado como alguien que sufrió la burla de toda la tierra. La última vez que este mundo vio a Jesús fue cuando lo vio colgando en miseria, vergüenza y angustia sobre la cruz. Más tarde, apareció a unos cuantos de Sus discípulos que creyeron en Él. Pero la última vez que este mundo incrédulo vio a Jesús fue cuando lo vio morir como a un criminal, como un malhechor crucificado en una cruz romana. Esa fue parte del plan de Dios, una parte de la gracia inmensurable, imposible de medir, iluminada y el amor de nuestro Señor, por Su llaga fuimos nosotros curados.” Fin de la cita.

Después, añade lo siguiente, y cito: “Pero, ¿acaso eso es todo lo que el mundo verá de nuestro Salvador, muriendo en vergüenza en una cruz? No. También es parte del plan de Dios que algún día este mundo incrédulo, blasfemo, impío, verá al hijo de Dios en Su plenitud de gloria, en toda Su virtud, majestad, en la maravilla y asombro de Su Deidad. Y entonces, todos los hombres lo verán como realmente es, lo verán sosteniendo en las manos el título de propiedad del universo, sosteniendo en Sus manos la autoridad de toda la creación en el universo sobre nosotros, en el universo nuestro alrededor y en el universo debajo de nosotros. Sosteniendo este mundo y su destino en Sus manos perforadas y amorosas.” Fin de la cita.

Una vez que atraviesa por este libro, será aparente que usted está viendo como tema central a Jesucristo. De hecho, nuestro bendito Señor Jesucristo aparece en siete imágenes primordiales. Él es el hijo de Dios glorificado, resucitado entre las iglesias. Él es el Cordero en el cielo, investido de manera pública con autoridad para desempeñar los juicios preliminarmente determinados a los hombres. Él viene la tierra como Rey de Reyes y Señor de Señores. En cuarto lugar, Él es Cristo. En quinto lugar, Él es el juez en el juicio del gran trono blanco. En sexto lugar, Él es el Cordero que está en el trono de Dios y el Cordero. En séptimo lugar, Él es Yo, Jesús, la raíz y la simiente de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y no sea que piense usted que solo hay siete veces en este libro en las que se habla de Jesús, le voy a dar una lista de los otros títulos que Él lleva. En este libro, Él es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos. Él es el soberano de los reyes de la tierra. Él es el Alfa y el Omega. Él es el principio y el fin. Él es el que era, el que es y el que está por venir. Él es el Todopoderoso. Él es el primero y el postrero. Él es el Hijo del Hombre. Él es el que vive, el que tiene en Su mano las siete estrellas, esto es en Su diestra; el que camina en medio de los siete candelero de oro. Él es el que tiene la espada filosa de dos filos. Él es el hijo de Dios. Él es el que tiene ojos como llama de fuego y pies como bronce bruñido. Él es el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas. Él es el que Santo, el que es verdadero, el que tiene la llave de David, el que es el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, el León de la tribu de Judá, el Señor Santo y Verdadero, el Señor Dios Todopoderoso, el Rey de los santos y el Verbo de Dios.

Todo eso en este libro. Él es el centro del libro y Él es la circunferencia del libro. Él es el principio y el fin, Él es lo que está arriba y lo que está abajo, Él es el que está dentro y ésta afuera. Él es el que está arriba y por debajo. Los cielos son abiertos en este libro y vamos a tener una visión de Jesucristo no en humildad, no en forma humana. Usted verá una visión de Jesucristo en Su majestad soberana y Su gloria eterna y va a resplandecer delante de sus ojos durante un período prolongado de tiempo como lo hizo por un microsegundo en la visión de Esteban. ¿Se acuerda de eso? Él vio al hijo de Dios en el cielo cuando estaba muriendo como mártir en Hechos 7:56. Lo que fue un vistazo, un destello momentáneo en sus ojos, será prolongado en su visión conforme vamos desde el capítulo 1 hasta el capítulo 22. Jesucristo siempre visto en gloria majestuosa; nunca en humillación.

La naturaleza esencial del libro es un descubrimiento, un descubrimiento de cosas que hasta este punto no eran conocidas. Detalles del final del universo y de la venida de Cristo. El tema central, Jesucristo. Regrese al versículo 1; avancemos. “La revelación de Jesucristo que Dios le dio.” Eso me lleva a discutir la fuente divina… La fuerte divina de este libro. ¿Quién es la fuente divina? Dios… ‘Que Dios le dio.’ Notarán que Dios está en mayúsculas en Su Biblia, está hablando prácticamente del Padre; y aquí cuando dice ‘Dios le dio,’ se está refiriendo al antecedente que es Jesucristo. Lo que está diciendo, escuche esto, ‘Dios le dio este libro’ ¿a quién? A Jesucristo. Ese es un pensamiento en interesante, ¿no es cierto? Y supongo que usted se puede hacer la pregunta que yo me hice… ¿qué es lo que necesita Cristo que Dios le dé?

Bueno, ha habido algunas sugerencias interesantes acerca de eso. Algunas personas dicen que -regresemos a Marcos 13:32- usted no tiene que pasar a ahí, lo recordará tan pronto como yo lo lea, Marcos 13:32. Ahí encontramos palabras conocidas y usted recordará que ésta es una declaración asombrosa que hace el Señor Jesús. “Pero de aquel día y de la hora, nadie sabe.” Esto es del regreso del Hijo del Hombre. “Ni aún los ángeles que están en el cielo ni el Hijo sino el Padre.” ¿Se acuerda de eso? Y muchas veces hemos preguntado: ¿cómo es posible que Jesús, si es Dios, no sabe eso?

¿Cómo es posible que Él no sepa el tiempo de Su regreso? Los ángeles no saben, Él dijo. Y Yo no sé, sólo el Padre lo sabe. Pero eso es lo que Él dijo. En Su humillación, cuando vino como un siervo este mundo y se humilló a sí mismo y tomó la forma de un hombre y restringió el ejercicio libre de Sus atributos, Él limitó Su propio conocimiento. Y cuando Él dijo ‘no sé,’ eso es exactamente lo que quiso decir.

Algunas personas han sugerido entonces que la razón por la que aquí dice “la revelación de Jesucristo que Dios le dio” fue para darle la información que hasta este punto Él no conocía. En otras palabras, Dios está diciendo ‘ahora te voy a decir lo que hasta este punto no sabías.” En tu condición auto limitada, no conocías el día ni la hora. Pero en este libro, te voy a dar los detalles del fin.” Esa es una observación interesante pero los hechos son que este libro ni siquiera nos dice el día ni la hora exacta. Entonces, eso realmente no responde esa pregunta. Creo que sería una suposición apropiada que nosotros hiciéramos que ahora el Hijo de Dios está glorificado y de regreso a diestra en el trono de Dios, y ahora Él ha entrado al ejercicio pleno de todos Sus atributos, incluyendo Su omnisciencia. Y Él ahora sabe de cualquier manera y no tuvo que esperarse hasta el año 96 d. C. cuando este libro fue escrito para poder saber el día y la hora o los detalles.

Entonces, ¿en qué sentido está este libro dado a Cristo? En otro sentido, en un maravilloso sentido, Dios hizo la promesa de exaltar a Jesucristo. Dios hizo la promesa de que Jesucristo seria el Rey de Reyes y Señor de Señores y que Él sería el rey de la tierra. Dios hizo una promesa de que Jesucristo seria el heredero de todo lo que el Padre posee. Y debido a que Jesús se humilló a sí mismo y se volvió carne y debido a que sirvió al Padre de manera perfectamente obediente, debido a que sufrió y después murió, Dios le ha dado esta gran revelación de la gloria por venir. No está el tiempo de Su venida aquí. Eso no es lo que le está dando. Le está dando el descubrimiento completo de lo que sucederá en Su glorificación cuando Él regrese. Esta es Su recompensa por un servicio tan perfecto, humilde, fiel y santo. Sería como un padre que le dice a su hijo ‘has sido un buen hijo, has sido un hijo maravilloso, has sido un hijo obediente, has cumplido tu deber y en tu fidelidad a mí, como tu padre, te he prometido que si eras fiel y si tú hacías lo que te pedí que hicieras y cumplías las metas que yo establecí para ti, entonces yo te daría mi herencia.’ Y el padre entonces dice “ahora, hijo, aquí está. Aquí está todo escrito de manera completa y te lo entrego a ti, ahora es tuyo.” En un sentido, eso es exactamente lo que Dios ha hecho con el libro de Apocalipsis.

Amados, ¿pueden entender esto? Estamos oyendo el regalo de este libro que Dios el Padre le dio a su Hijo. Es para Él. Dios es la fuente, el destinatario primordial es Jesucristo y cuenta la historia asombrosa, gloriosa, maravillosa de lo que sucederá en el futuro cuando el Hijo obediente regrese en gloria plena. Piénselo de esta manera. La resurrección fue el primer pago de la herencia del Padre, la primera probada evidente de la herencia fue la resurrección. Dios lo resucitó de los muertos. La segunda muestra evidente de que el Padre estaba complacido, fue la Ascensión. Él lo llevó al cielo y lo sentó a Su diestra. La tercera muestra de que el Padre estaba complacido con la obediencia del Hijo fue que envió al Espíritu Santo porque el Espíritu fue enviado para morar en la Iglesia la cual Cristo redimió y amó. Y aquí está la última muestra, este regalo de este libro que bosqueja en detalle la gloria venidera de Jesucristo de tal manera que Él no sólo viva en una anticipación plena esperando lo que está por venir, sino que también todos los que lo aman puedan disfrutar conociendo todo lo que está por venir con el propósito de que podamos alabarlo y glorificarlo y honrarlo en espera de esto.

Creo que podríamos resumir toda esta discusión con las palabras de Filipenses capítulo 2 cuando dice Pablo ahí: “Siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Ahí está Su humillación. Inmediatamente después en el versículo 9: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, por cierto es ese el nombre Señor, “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Esos últimos tres versículos 9,10 y 11 son presentados a detalle en el libro de Apocalipsis. Tú fuiste fiel en Tu humillación y Yo seré fiel en cumplir Mi promesa en Tu glorificación.

La naturaleza esencial de este libro es la revelación, el descubrimiento. El tema central de este libro es el descubrimiento de Jesucristo. La fuente divina de este libro es Dios quien lo dio y quien lo dio a Cristo como un testimonio de la gloria futura que Él disfrutaría. Y realmente tenemos un gran privilegio, ¿no es cierto? Poder ver esto, y con frecuencia, cuando un padre deja una herencia a su hijo y señala en el testamento y presenta todo, cómo será y cómo será de manera precisa dada su hijo, es un documento sellado, un documento al cual a nadie se le permite ver, está sellado, es colocado en un lugar seguro, el cual no se puede alterar. ¡Qué maravilloso es, sin embargo, que este libro sido abierto para nosotros! De hecho, en el capítulo 6 vemos el título de propiedad de la herencia que es desenrollado y siete sellos son rotos y todos son descubiertos para que nosotros lo entendamos.

Ahora, esto nos lleva al siguiente punto en su introducción. Dios es el Autor divino de esta revelación de Jesucristo la cual es dada a Él. ¿Pero quiénes son sus destinatarios humanos? ¿Quiénes son sus destinatarios humanos? Por favor observe la revelación de Jesucristo que Dios le dio para manifestar a Sus siervos. Juan toma otro paso en comprender este libro, es para manifestar a Sus siervos. No es sólo para que Cristo lo vea y lo entienda y lo espere, sino que es para ser mostrado a nosotros. No fue escrito para nosotros, Dios se lo dio a Él y Él nos ha dado el derecho de verlo.

¿Cuál es la palabra siervos? Doulos, esclavos, eso es lo que significa, esclavos. ¿Me permite señalarle algo aquí? Hay una razón clara por lo que los no cristianos concluyen que este libro es incomprensible. Nunca se tuvo la intención de que ellos fueran los destinatarios, ¿no es cierto? Debería ser mostrado a personas que son los esclavos dispuestos de Cristo. Si Él no es su Señor, no se espera que usted lo comprenda.

Ahora los doulos o los siervos son diferentes de los huperetes y los diakonia, los hombres… Había seis palabras griegas diferentes para siervos. Este era un esclavo único. Cuando decimos “siervo” aquí, doulos, estamos hablando de un esclavo que servía por amor y devoción. Remontándonos al Antiguo Testamento, los judíos tenían una costumbre. Si un siervo decía ‘mira, yo te amo’ y le decía eso a su amo ‘yo te amo, quiero servirte. Yo no quiero servirte por deber o por temor, quiero servirte por amor; yo te sirvo por amor, quiero ser tu siervo de por vida por amor a ti.’ El amo entonces tomaba a ese siervo y lo llevaba al marco de una puerta donde había un marco de madera y él jalaba su oído y lo empujaba contra la puerta. Y lo que hacía era que perforaba el lóbulo del oído y colocaba ahí una lezna. Y lo que hacía era que le hacía un hoyo en su oído. Entonces, su oído tenía un agujero, había sido perforado y tenía ese hoyo; y cualquier esclavo que tenía un agujero en su oreja estaba diciendo ‘yo sirvo por amor, no por deber, soy un esclavo ligado de manera voluntaria a mi amo.’

Y es sólo ese tipo de personas que van a entender este libro. Nunca deja de impresionarme cuando leo la literatura teológica liberal acerca del libro de Apocalipsis. Es absurda. Si usted toma un libro liberal acerca de Apocalipsis, lo encontrará en una biblioteca, no lo saque, sólo véalo rápidamente, no vale la pena el esfuerzo. Pero se dará cuenta que están perdidos, sin esperanza alguna en un laberinto del cual no pueden salir. ¿Por qué? Porque el hombre natural no comprende las cosas de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender porque se han de discernir espiritualmente. Para el incrédulo, para el hipócrita en la Iglesia, el libro es un caos, el libro es confusión. Pero para el esclavo, voluntario, dispuesto, amoroso de Jesucristo, es un descubrimiento, es un descubrimiento que hace que las cosas sean muy claras.

Y entonces, tengo que decirle desde el principio, que si usted no es cristiano, estas verdades están cerradas para usted. Oh, puede entender las palabras que digo y conforme avanza, si usted escucha cuidadosamente mi explicación, puede tener sentido, lo puede entender en los términos de la información en la página, pero nunca cautivará su vida, nunca se volverá real para usted en su corazón, usted nunca comprenderá su significado de manera plena, en términos de su verdadera profundidad, porque usted no es un esclavo. Ustedes recuerdan en Mateo 13, cuando Jesús estaba enseñando en parábolas, le dijo a Sus discípulos que les hablaba en parábolas porque viendo no veían, oyendo no oyen, ni entienden. Usted puede ver la página, puede ver las palabras, pero no verá con ojos espirituales, usted no comprenderá. Y después le dice a los discípulos en el versículo 16: “Bienaventurados son vuestros ojos porque ven y sus oídos porque oyen.” Porque ustedes son esclavos. Este es un libro para cristianos; y nadie más lo puede entender.

Entonces, la revelación de Jesucristo de Dios, dada al Hijo que nos muestra a nosotros. En quinto lugar, y en este punto nos detendremos, su identidad profética, su naturaleza profética. Versículo 1, nuevamente: “La revelación de Jesucristo que Dios le dio para manifestar a Sus siervos,” aquí está, “las cosas que deben suceder pronto.” Su naturaleza profética, es profecía acerca de cosas que deben suceder pronto. Esa es una frase muy importante. Este libro difiere todos los demás libros del Nuevo Testamento, así es. Los Evangelios nos cuentan de lo que sucedió, ¿verdad? Jesús vino y vivió y murió y resucitó y ascendió. Y mientras que hay referencias al futuro, el tema de los Evangelios es lo que sucedió en el pasado. Continúa el libro de los Hechos. ¿De qué trata el libro de los hechos? De la historia de la iglesia partir de la Ascensión de Jesucristo hasta la muerte del apóstol Pablo. Eso ya sucedió en el pasado. ¿De qué tratan las epístolas de Pablo y Santiago y Pedro y Juan y Judas y el escritor de Hebreos? Bueno, todas hablan de explicar el significado de la muerte y resurrección de Cristo y su aplicación a la vida de la Iglesia. Y entonces, toman la historia de los Evangelios y Hechos y las colocan en la vida actual de la Iglesia y la vida del creyente.

Entonces, podríamos decir que los primeros cinco libros del Nuevo Testamento tratan del pasado y el siguiente grupo de libros, los 21 que siguen, tratan acerca del presente, de cómo debemos aplicar las realidades de la obra de Cristo ahora. Y el último libro, es acerca del futuro. Esto es acerca de cosas que deben suceder pronto, es un libro constituido de profecías acerca del futuro. Y esa es su fascinación.

El bosquejo de la consideración futura de este libro está en el versículo 19, obsérvelo. Este es el bosquejo del libro entero. A Juan se le dice: “escribe y esto es lo que vas a escribir: las cosas que han visto, las cosas que son y las cosas que han de ser después de estas.” Tres cosas, las cosas que has visto, pasado; las cosas que son, presente; las cosas que han de ser después de estas. Ese es un bosquejo del libro. El capítulo 1 es lo que Juan vio. Capítulos 2 y 3 es lo que es. Y los capítulos 4 al 22 son las cosas que van a ser después de estas.

Entonces, la profecía comienza en el capítulo 4 y se extiende hasta el capítulo 22. Entonces, este es un libro de profecía. Es un libro profético, en el sentido futuro de la profecía. Es literatura profética. Y necesito mencionarle una observación muy importante. En toda la literatura profética, hay un énfasis doble, ¿muy bien? Siempre hay un énfasis doble, de dos facetas. Hay una gloria futura venidera de Cristo en la cual participarán los santos, pero siempre está ese otro aspecto de juicio futuro venidero en los impíos. Entonces, conforme avanzamos a lo largo de esto y decimos que Jesucristo es el tema y la gloria futura y es el énfasis primordial, también veremos a lo largo de esto, junto con el descubrimiento futuro de la gloria de Cristo, la destrucción del pecado, Satanás, demonios y pecadores. Mientras que con toda certeza predice en detalle la gloria venidera de Jesucristo y la manera en la que los santos van a compartir en esa gloria, también predice la condenación de pecadores.

Y entonces sus verdades, como Juan lo señala en el capítulo 10, son verdades amargas y dulces. Amargas y dulces. Es un libro de condenación. Es un libro que habla del fin del mundo, el fin de la historia humana, el fin de los pecadores. Y el lado más oscuro del panorama, en ningún momento se encubre; también es revelado de manera plena. Dios es justo como lo sabemos, el pecado debe ser castigado, la impenitencia y la rebelión llevarán finalmente a la miseria y a la derrota y al desastre y al juicio eterno. Este es un libro que no es sentimental; es un libro serio. Es un libro contundente, es un libro que llega hasta la profundidad de nuestro corazón y nos conmueve. Es un libro molesto. No hay una tolerancia débil de la maldad. Hay un cordero que ha sido matado, pero también está la ira del Cordero, hay un río del agua de la vida, pero también hay un lago de fuego.

Aquí encontramos a un Dios de amor que va a morar entre los hombres y va a quitar toda lágrima y va a abolir la muerte y abolir la tristeza y abolir el dolor. Pero antes de eso, enviará a Sus enemigos a un lugar de tristeza y dolor y muerte y lágrimas que es inconcebible. Y entonces, no se encubre, no se esconde el lado oscuro de la gloria de Cristo. Un día más brillante está por venir, sí. Pero viene el trueno antes del amanecer. Y entonces, veremos el futuro. Será de regreso al futuro, conforme regresamos a este libro antiguo escrito en el año 96 y veamos el futuro escrito por un hombre que estuvo ahí, ya que Juan el apóstol estuvo ahí, transportado por visiones. Es profecía.

Ahora, hay algunas personas que creen que no es verdad, que esto no es verdad. Los teólogos liberales dicen que es simplemente una mirada en retrospectiva, una mirada al pasado. ‘No, el libro de Apocalipsis es una mirada hacia atrás y describe los acontecimientos cumplidos en el reinado de Nerón del año 54 al 68. Describe el tiempo en el cual Pablo y Pedro fueron martirizados.’

Algunos dicen no, mira atrás desde el tiempo del emperador Domiciano desde el año 1 al año 96, cuando todas estas cosas registradas ocurrieron. Esta es llamada la perspectiva preterista, quizás usted ha oído o escuchado esa palabra. Preterista es la palabra en latín para pasado, la gente que dice que no, que no hay nada profético, nada súper natural, que no es el futuro. Es simplemente una mirada atrás y describiendo lo que sucedió bajo Nerón o describiendo lo que sucedió bajo Domiciano.

Por cierto, eso es algo absolutamente imposible, absolutamente imposible. Conforme avanzamos a lo largo del libro, será claro y aparente que las cosas escritas no sucedieron entonces. Si hubiera sucedido, nadie estaría aquí.

Ahora, hay otras personas que dicen no, de hecho es un panorama que comienza en el momento en el que Juan escribió y simplemente está describiendo toda la historia de la Iglesia hasta la Segunda Venida. Entonces, hay algunos que llegan a este libro y encuentran aquí a la Iglesia católica romana, encuentran a muchos diferentes papas. Encuentran aquí a Constantino. Encuentran a Mahoma aquí. E inclusive encuentran la revolución francesa. Inclusive encuentran a los jesuitas.

Eso es imposible. No puede tomar este período de acontecimientos, esta lista enorme de acontecimientos y tratar de tejerla lo largo de toda la historia de la Iglesia. Porque si usted lee el libro de Apocalipsis con cuidado, la mayor parte del drama sucede en un período de tres años y medio, 42 meses, 1260 días. Es imposible tratar de colocar todo este período de tiempo a lo largo de la historia de la Iglesia. Eso es lo que se conoce como la perspectiva histórica.

Hay un tercer grupo que dice que bueno, que este libro no habla de personas reales. Que realmente no habla de acontecimientos reales. Que no habla de actos reales o hechos reales o guerras reales, es simplemente alegórico. Es todo una batalla espiritual; y esto realmente tenemos que espiritualizarlo.

Y lo que eso significa es que usted puede hacer que esto signifique absolutamente lo que usted quiere que signifique. No hay reglas en ese juego. Porque si no significa lo que dice, y significa lo que usted cree que dice, entonces lo que usted piensa es la autoridad. Y entonces, lo que todo el mundo piensa que dice sería lo que significa y debido que todo el mundo pensaría que dijo algo diferente, puede significar cualquier cosa. Esta es conocida como la perspectiva idealista. Esta es realmente la perspectiva torpe.

Eso nos deja con una otra opción y esa es que realmente esto es futuro. Usted se preguntará por qué entonces creo que habla del futuro. Porque dice “las cosas que han de ser después de esta.” Y en el versículo 1 dice ‘las cosas que deben suceder pronto.’ Y si usted lo lee, es evidente que esas cosas aún no han sucedido.

Que tal acerca de resurrecciones masivas, ¿ya han sucedido? Y puedan revisar los cementerios, claro. ¿Qué hay acerca de los holocaustos de proporciones que no se han oído, en donde un tercio del mundo entero es asesinado? ¿Ocurrió eso? ¿La destrucción del sistema humano como lo conocemos y la construcción del nuevo cielo y una nueva tierra? ¿Ha sucedido eso? Absurdo.

Sólo hay una manera de ver esto y es profecía a futuro. Entonces, nos estamos embarcando en una revelación de Jesucristo de Dios a cristianos acerca del futuro, el tiempo de la venida de Cristo. Y como dijo Walter Scott hace mucho tiempo atrás, y cito: “La profecía aniquila el tiempo, la profecía aniquila el tiempo y todas las circunstancias que intervienen y se concentra en el umbral del cumplimiento.” Fin de la cita. Y literalmente vamos a ser transportados de regreso al futuro. Y simplemente vamos a aterrizar en el fin. Eso es lo que podemos esperar.

Oremos. Padre, conforme hemos comenzado este estudio, ya estamos llenos de emoción, entusiasmo, anticipación, espera, expectativa. Poder ver y entender la revelación de Jesucristo que Tú le diste, la cual Él ahora nos muestra acerca del futuro es tan emocionante. Oro por toda persona que está aquí, que pueda tener ojos para ver y oídos para oír y un corazón para entender porque son esclavos de Jesucristo. Una de las grandes riquezas de ser cristiano es poder comprender la Verdad, poder entender la revelación de Jesucristo que le diste para mostrárnosla. ¡Qué emoción que el Señor Jesús nos abriera lo que era para Él y nos permita compartir estas verdades para que podamos saber, podamos conocer el futuro antes de que venga! Para que podamos leer la historia antes de que suceda y vivir en la luz de ella. Gracias Señor por este gran descubrimiento; y que nos enriquezca más allá de nuestras expectativas más grandes para que podamos servirte con mayor fidelidad hasta que venga Jesús. Y lo pedimos en Su precioso nombre. Amén.

 

 

 

 

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