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Y ahora tenemos el gran privilegio de regresar al futuro en nuestro estudio de Apocalipsis. Abra su Biblia nuevamente en el capítulo 1; y permítame hacer un breve comentario. La semana pasada alguien dijo que hay ‘404 versículos en el libro del Apocalipsis, si usted cubrió la mitad del primero, calculamos que esos sean 808 mensajes a 50 mensajes por año.’ Eso es mucho, mucho tiempo. Entonces, quiero que sepa que vamos a movernos con mayor rapidez. Vamos a avanzar mucho más rápido, tomando porciones más extensas; pero es necesario que preparemos el escenario en la introducción para que podamos entender estos mensajes que están por venir. Cuando entremos a las porciones narrativas del libro, avanzaremos con mayor rapidez; y eso haremos. Pero necesitamos hablar de los puntos clave en esta sección de apertura que son parte del cimiento para entender este gran libro.

Ahora, ningún libro en la Biblia revela más la gloria de Dios, del esplendor de Jesucristo, que este libro. Y aunque es un libro de tanta bendición, todavía es malentendido, malinterpretado y también descuidado más que cualquier otro libro en el cualquier Nuevo Testamento. Para muchos, es un libro cerrado, es un libro sellado. Y eso es exactamente lo que Dios no quiso que fuera. Algunas cosas, Dios quiere sellarlas. Atrás, en Daniel 12:9, las Escrituras dicen: “Sella estas cosas hasta el fin.” Pero este libro no debe ser sellado. En Apocalipsis capítulo 22, versículo 10 dice: “Y Él me dijo: “No selles las palabras de la profecía de este libro porque el tiempo está cerca.”” No lo encierres, no lo escondas, no lo cubras, no lo selles.

Además, es el único libro en la Biblia que abre y termina con una bendición para el lector… El único. No debe ser sellado si es una bendición.

Apocalipsis también es el último libro en la biblioteca divina. Es la última palabra de Dios. Lo que comenzó en Génesis, termina en Apocalipsis. En Génesis, usted tiene el comienzo del cielo y la tierra. En Apocalipsis, la consumación del cielo y la tierra. En Génesis, usted tiene la entrada del pecado y la maldición; en Apocalipsis, usted tiene el fin del pecado y la maldición. En Génesis, usted tiene el amanecer de Satanás y sus actividades; en Apocalipsis, usted tiene la condenación de Satanás y sus actividades. En Génesis, usted tiene el árbol de la vida perdido; en Apocalipsis, el árbol de la vida es recuperado. En Génesis, entra la muerte; en Apocalipsis, sale la muerte. En Génesis, comienza la tristeza; en Apocalipsis, la tristeza es expulsada. En Génesis, el paraíso es perdido. En Apocalipsis, el paraíso es recuperado.

Pero lo que es más importante, en Génesis se promete un Salvador; en Apocalipsis el Salvador es preeminente. Y entonces, estamos entrando a un viaje único en nuestra vida, de regreso al futuro, para ver la gloria de lo que está por venir conforme Dios lleva toda la historia redentora a su gran clímax.

Ahora, para ayudarnos en nuestra orientación en el libro, he tratado de dividir esta sección de introducción del versículo 1 al 6 en varios componentes. Realmente no estoy luchando aquí por tratar de encontrar un bosquejo homilético memorable, sino simplemente segmentar estas cosas para que podamos entenderlas junto con las riquezas que contienen parte por parte.

En primer lugar, señalamos que al ver el libro de Apocalipsis, encontramos su naturaleza esencial. En el versículo 1, es la revelación. Esto es la apokalupsis, el descubrimiento. Quita la tapa. No es el encubrimiento, sino que más bien, la revelación. Después, hemos señalado su tema central. Es la revelación de Jesucristo; es acerca de Jesucristo. Jesucristo está aquí en la gloria futura descubierto, revelado y hecho manifiesto.

Después, señalamos su fuente divina, ‘que Dios le dio.’ Y como le expliqué, Dios es la fuente de este libro; y en este libro vemos que fue primordialmente dado por Dios a Jesucristo porque Cristo se había humillado a sí mismo y porque Él había sufrido. Como recompensa por Su sumisión perfecta, Su humildad perfecta, Su sufrimiento perfecto y Su expiación perfecta, Dios ahora le da el gran registro de Su gloria futura.

Después, señalamos sus destinatarios específicos; y esto es Dios se lo dio a Cristo para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. ‘Sus siervos,’ eso se refiere a cristianos, aquellos que son los siervos de Jesucristo. Dios se lo dio a Cristo para dárnoslo a nosotros.

En quinto lugar, señalamos su naturaleza profética, es la revelación de Jesucristo que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. Ahora, en ese sentido, se nos recuerda de su predicción futura. Este libro ve hacia delante. Nos lleva al futuro. Hay elementos que están en tiempo pasado, como notamos en el versículo 19, ‘las cosas que has visto.’ Hay elementos que en la época de Juan estaban en el tiempo presente, las cosas que son. Pero la mayor parte de este libro trata de cosas que van a suceder después de estas cosas. Se concentra en el regreso de Jesucristo en toda Su gloria y en todos los acontecimientos y circunstancias que giran en torno a eso.

Entonces, vamos en un viaje al futuro. Vamos a ver cosas que son asombrosas. Veremos cosas que son emocionantes. Vamos a ver cosas que son problemáticas. Vamos a ver cosas que son gozosas. Vamos a ver cosas que son dolorosas. Vamos a ver cosas que son alentadoras. Pero vamos a ver cosas que son molestas. Vamos hacer cosas que son benditas. Y lo que vamos a ver nunca podría ser conocido si no fuera por este libro.

Ahora, este libro no es un libro evangelístico. No está diseñado realmente para incrédulos,, aunque su poder impactará a incrédulos que oyen sus verdades. Dios lo usará para salvar, pero es un libro de esperanza para cristianos. Fue dado en primer lugar a Cristo para que Él conociera de manera plena y para que el registro fuera establecido frente los ojos de Sus hijos, Su pueblo, la gloria futura que le pertenece a Él.

Pero le encanta a todo el mundo porque todo el mundo se fascina por el futuro. Todo el mundo quiere conocer el futuro. Esa es la razón por la que van y leen los horóscopos. Ese es el motivo por el que están con las galletas de la fortuna en el restaurant chino. Ese es el motivo por el cual las personas supuestamente leen las cartas del tarot y adivinan el futuro. Pero sólo Uno conoce el futuro, y ése es Dios. Y en este libro, Él nos lo da.

Observará en el versículo 1, en este punto en particular acerca de la naturaleza profética del libro, hay una palabra a la que quiero llevarlos y es la palabra “pronto,” tacheos, pronto. Quiero que entienda el significado de esto porque va de la mano con su entendimiento del libro. Puede significar en poco tiempo, en breve; o dicho de otra manera, podría significar rápidamente. Es la palabra de la que obtenemos la palabra en español tacómetro. Algunos de ustedes tienen en su automóvil un tacómetro, mide la velocidad, mide la velocidad de su motor, las revoluciones por minuto que llamamos Rpm. Y podemos ver la palabra, en ese sentido, como una palabra que habla de la velocidad de este libro. En otras palabras, cuando usted llega a la parte futura en el capítulo 6, lo que viene, viene muy rápido. En siete años, vemos un espectáculo increíble de juicio que se llevan a cabo en esta tierra. Y después, en un período de 1000 años llamado el Reino, algunas cosas asombrosas son llevadas a cabo hasta que el universo entero es destruido y se construye un nuevo cielo y una nueva tierra. Hay una cierta brevedad en estos acontecimientos. Hay cierta velocidad con la que suceden. Y una vez que entramos en esa parte futura, comenzando en el capítulo 6, va a sentir como si usted se estuviera moviendo a una velocidad de la luz, porque va muy rápido. En tan sólo siete años, el sistema entero del mundo del hombre de Satanás es inundado con la ira horrenda de Dios. Y después, en un Reino breve, realmente de 1000 años; sin embargo un día en la mente de Dios.

Pero esa no es realmente la intención primordial de esta palabra. Podría significar eso y quizás el espíritu de Dios utiliza esta palabra con algo de esa implicancia, porque de hecho es verdad. Pero el significado primordial de esta palabra es la idea de pronto… pronto. Si vamos al final de Apocalipsis, nos ayuda a llegar a esta interpretación. En Apocalipsis 22:12, Jesús dice: “He aquí, Yo vengo pronto.” Ahora, ahí tiene también la palabra tachu del mismo grupo de palabras, pero aquí pareciera que Él no está hablando de la velocidad con la que viene, sino más bien de la cercanía de Su regreso. Ahí en el versículo 20: “Sí,” lo vuelve a decir, “ciertamente vengo en breve.” Y nuevamente, no asumiríamos que está hablando de la velocidad de Su venida sino más bien de su cercanía, de lo pronto que está por venir.

Esto también es presentado por otros usos de la palabra. En el capítulo 2, por ejemplo, observe el versículo 5, escribiendo al ángel de la iglesia en Éfeso, el ministro en esa iglesia, el Señor le habla a la iglesia ahí en el versículo 5, le dice: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído; y arrepiéntete y haz las primeras obras pues si no vendré pronto y te quitaré tu candelero de su lugar si no te hubieses arrepentido.” Y Él vino y quitó el candelero. Y ahí está nuevamente el énfasis, en la cercanía de Su venida. Es una venida pronta.

Pase al versículo 16, mismo capítulo: “Por tanto, arrepiéntete,” le escribe a la Iglesia en Pérgamo, “pues si no, vendré a ti pronto.” Nuevamente, no es la velocidad de Su venida, es la cercanía de la misma. Es, utilizando la palabra que nos gusta utilizar, inminente. Es lo próximo, lo que está cercano.

En el capítulo 3, continúan las cartas a las iglesias. Y en el versículo 11 encontramos la misma declaración, esta vez para la Iglesia de Filadelfia: “He aquí Yo vengo pronto.” Nuevamente, el énfasis se encuentra en la venida pronta de Cristo. Y si usted siguiera este uso de la misma palabra a lo largo de Apocalipsis, lo volvería a ver de nuevo en el capítulo 11, versículo 14: “El segundo ay pasó, he aquí el tercer ay viene pronto.” Y así continúa.

Entonces, parece mejor ver esta palabra como una designación de la cercanía de la venida de Cristo y no la velocidad con la que Él viene. Ahora, la velocidad en la que Él viene en el rapto es sorprendente porque Él viene y se lleva a Su Iglesia en ¿cuánto tiempo? En el abrir y cerrar de un ojo. Y eso es rápido. Pero cuando usted compara el uso de tachu y sus otras formas a lo largo del libro de Apocalipsis, parece mejor verlo como la cercanía en lugar de la rapidez.

Por ejemplo, en 2 Timoteo 4, para salir del libro de Apocalipsis, encontramos que se utiliza la misma palabra y Pablo le escribe a Timoteo y le dice: “Procura venir pronto a verme.” La misma palabra. Y no creo que le esté diciendo a Timoteo que corra. Sino que simplemente le está diciendo que si podría llegar ahí lo más rápido posible. No lo la velocidad con la que se mueve, sino la prontitud. Que no se tarde en venir.

Entonces, lo que tenemos aquí, de regreso en el Apocalipsis capítulo 1, es esta idea de inminencia, esta idea de que es el siguiente acontecimiento en la agenda redentora de Dios que es la venida de Cristo… Inminencia, prontitud. Viene pronto. No necesariamente significa que Él viene en un período breve de tiempo. Significa que éste es el siguiente acontecimiento en la agenda de acontecimientos. No excluye un tiempo de espera. En el capítulo 6, versículo 10, encontramos algunos santos bajo el altar en medio de la tribulación, el período de siete años; y están diciendo: “¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?  Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” Entonces, el hecho de que Él viene pronto, esto es que Su venida está cercana, no necesariamente excluye un tiempo de espera. La Iglesia siempre ha vivido con esta expectativa. Recordarán a partir de nuestro estudio de 1 Tesalonicenses, que el apóstol Pablo dio por sentado que Jesús podría venir durante su vida. Él usa el pronombre plural ‘nosotros,’ ‘nuestro,’ para hablar de aquellos que serían llevados en el rapto. Entonces, la Iglesia siempre ha vivido con esta expectativa.

A Pedro tampoco le faltó la expectativa. En Primera de Pedro capítulo 4, versículo 7 dice: “El fin de todas las cosas está cerca.” Él estaba viviendo en ese sentido de inminencia. Usted regresa a Hechos capítulo 1 y encuentra Jesús habiendo ascendido al cielo y el ángel le dice a los hombres que están viéndolo ascender: “Este mismo Jesús que es tomado de ustedes va a venir de la misma manera así como lo han visto irse al cielo.” Y entonces, siempre estaban viviendo en ese sentido de expectativa. Primera de Corintios 15: “En el momento, al abrir y cerrar de un ojo, los muertos en Cristo resucitarán.” Es lo mismo que Primera Tesalonicenses 4. Hebreos 10 dice “No dejando de congregarnos como algunos no tienen por costumbre sino mucho más conforme ven que el día se acerca.”

Entonces, la Iglesia siempre ha vivido esperando este acontecimiento. Ahora, no sabemos cuándo va a suceder porque en Hechos 1:7, Jesús lo dijo de manera muy clara: “No corresponde a ustedes saber los tiempos y las sazones que el Padre ha puesto en Su propia potestad.” Básicamente, eso significa no les importa, es de Dios. Y entonces, vivimos con la expectativa continua sabiendo que el siguiente gran acontecimiento Mesiánico es la venida de Jesucristo en gloria.

Y se le recuerda a la gente. Por ejemplo, en Lucas 12: “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.” En otras palabras, estén listos en todo momento. Versículo 40: “A la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.” Y eso ve hacia adelante, hacia el acontecimiento entero de la Segunda Venida, con todas sus partes y componentes; y dice ‘ni siquiera sabemos cuándo va a suceder eso, entonces vivimos con una expectativa continua todo el tiempo.’

Entonces, ¿qué estamos aprendiendo en esta maravillosa sección de apertura? Primero, la naturaleza esencial del libro, el tema central, la fuente divina, los destinatarios específicos y la naturaleza profética. Veamos un sexto punto, ¿muy bien? Lo llamaremos la entrega sobrenatural… La entrega sobrenatural. Vemos entonces en el versículo 1, y este es un punto maravilloso, “la revelación de Jesucristo que Dios le dio para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto y la declaró enviándola por medio de Su ángel a Su siervo Juan.” Aquí hay una entrega sobrenatural. Ahora, esto intensifica mi interés, esto es muy, muy raro. ¿Sabe una cosa? Éste es el único libro en el Nuevo Testamento entero que fue entregado y transmitido por ángeles. ¡Esto es maravilloso! Esto lo aparta de los demás. Esta es una situación única, pero el Señor ha escogido traer el mensaje de este libro través de ángeles.

Ahora, ¿qué otra gran parte de revelación fue entregada por ángeles? ¿Cuál fue? Fue la ley de Moisés, ¿no es cierto? Hechos 7:53: “Han recibido la ley como ordenada por ángeles.” Y ahora tenemos este increíble libro entregado por ángeles. En Apocalipsis 22:16, conforme concluye, leemos: “Yo, Jesús, he enviado Mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” Ahora, este libro es enviado por un ángel. La palabra enviado, apostolos, de la cual obtenemos apóstol, tiene la idea de un representante comisionado con la autoridad en una misión. Entonces, aquí hay una misión angélica en un ministerio angélico. De hecho, hay más ministerio angélico en este libro que en cualquier otro libro de la Biblia. Para cuando terminemos con esto, usted estará muy familiarizado con los ángeles. Dios aquí suelta los seres angélicos para traer esta revelación de Jesucristo Juan, a su pluma y ahora a nosotros. Él la envió y la comunicó por medio de Sus ángeles.

Los ángeles aparecen en casi cada capítulo. Simplemente escuche esto. Están en los capítulos 4, 5, 6, 7, 8,9, 10, 11, 12, 14, 15, 16 17, 18, 19 y 20. Están en todas partes… 67 veces en este libro. Vamos a familiarizarnos bastante con los ángeles.

Después, vemos el número siete en nuestra pequeña lista. En cierta manera, dividiendo esta introducción, es un agente humano. ¿A quién le traen el mensaje los ángeles para que lo escriba? ¿A quién le dan los ángeles la visión? ¿A quien le dan los ángeles la revelación? Dice: “Por medio de su ángel a su siervo Juan.” Por el ángel que pertenece a Cristo al siervo que pertenece a Cristo; esto es Juan.

Y Juan está absolutamente abrumado. Él nunca deja de estar abrumado. Observe el capítulo 1, versículo 9: “Yo, Juan… Yo, Juan,” es casi como si dijera ¿pueden creer esto? ¡Yo, Juan, estoy recibiendo esto! Es casi como si él no pudiera decir ‘yo tengo’ y él tiene que decir ‘Juan, soy yo, inconcebible.’ En el capítulo 21 todavía está algo abrumado. Él dice: “Y vi la santa ciudad,” como si dijera ¿pueden creer eso? Capítulo 22, versículo 8: “Yo, Juan, soy el que oyó y vio estas cosas.”

Ahora, díganme algo acerca del Evangelio de Juan. ¿Recuerda usted algo de cuando estudió el Evangelio de Juan? En el Evangelio entero, ¿cuántas veces se refiere Juan a sí mismo? Ninguna. Pero aquí está este hombre humilde y este es el motivo por el cual se refiere a sí mismo en el Apocalipsis, porque está en shock, está asombrado de que está recibiendo todo esto.

Tiene alrededor de 80 años de edad, o más. Es en el año 96. Él era un jovencito en la Última Cena en el año 33. Mucho tiempo después, 63 años más tarde, él debe estar en sus ochentas. Y fue exiliado a la isla de Patmos, él es un hombre de edad en Patmos, está solo y simplemente no puede creer lo que está recibiendo.

El versículo 2 nos cuenta de él. “Que ha dado testimonio de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo y de todas las cosas que ha visto.” Le voy a decir algo de Juan, cuando él era joven y cuando fue un hombre de edad, fue un testigo fiel. ¿Se acuerda cuando escribió Primera de Juan cómo comenzó? “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al verbo de vida, porque la vida fue manifestada y la hemos visto; y testificamos.” Él dijo que estaba escribiendo y hablando de eso exactamente de la manera que lo vio y exactamente de la manera que lo oyó y exactamente de la manera que lo sintió cuando lo tocó. Este es un testigo verdadero. Este es un testigo fiel. ¿Sabe qué es un testigo? Alguien que vio algo suceder y cuenta de lo que vio. Eso es un testigo. Yo he sido un testigo. Yo vi en una ocasión un intento de homicidio. Me llevaron a la corte. Dijeron, usted es un testigo, díganos lo que vio, oyó y sintió. Y lo hice. Eso es un testigo. Y Juan fue un testigo fiel. Él dio testimonio de la palabra de Dios. Él dio la palabra de Dios viniendo de él a través de estas visiones traídas por los ángeles. Y él dio testimonio, en segundo lugar, del testimonio de Jesucristo.

Por cierto, esos son sinónimos. Lo mejor que puedo discernir, puede verlo a lo largo del libro de Apocalipsis y encontrará a estos dos juntos varias veces. Capítulo 1, versículo 9, ‘la palabra de Dios y el testimonio de Jesús.’ Ahí en el capítulo 12, versículo 17, en el capítulo 19, versículo 10, van de la mano y parecen significa realmente lo mismo porque la palabra de Dios es el testimonio de Jesús. Es el testimonio de Jesucristo a Su Iglesia. Y es la otra revelación que viene en el resto del libro del capítulo 4 hasta el final… Todo esto viene de Jesucristo. Usted preguntará si estoy seguro de eso. Sí. Versículo 16, capítulo 22: “Yo, Jesús, he enviado a Mi ángel para testificarle de estas cosas a las iglesias.”

Entonces, viene de Dios pero también viene de Cristo. ¿Y no esperaríamos que la Trinidad estuviera mezclada? Entonces, Juan dio testimonio de la palabra de Dios y del testimonio que viene de Jesucristo y exactamente lo que él vio en estas visiones traídas a él a través de ángeles, es exactamente lo que él escribió. Él es un testigo fiel.

Ahora, llegamos al impacto personal de todo esto. El siguiente punto, número ocho en nuestra pequeña lista conforme vamos dividiendo esto. Su bienaventuranza espiritual. Su bienaventuranza espiritual. ¡Esto es tán maravilloso! Versículo 3, realmente debería traerlo aquí cada semana, ¿no es cierto? “Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía y guardan las cosas en ella escritas porque el tiempo está cerca.” Bienaventurados o bienaventurado. Si usted escucha esto siendo leído y siendo explicado y lo oye con oídos obedientes y le pone atención en su vida, usted va a ser bienaventurado, va a ser bendecido. Ésa la promesa de Dios en este libro.

Observe el final del libro, capítulo 22, versículo 7; y quiero mostrarle una promesa semejante. Versículo 7: “He aquí, vengo pronto, bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” Al principio, está la bienaventuranza, la bendición. Al final, está la bendición. Ambas, de principio a fin, la promesa de que somos bienaventurados.

Ahora, permítame dar un paso hacia adelante, ¿muy bien? Usted va a ser bendecido si se mantiene en sintonía a lo largo de esta serie entera. Observe usted cuántas bendiciones de estas hay. Capítulo 1, “Bienaventurado el que lee.” Capítulo 14: “Bienaventurados los que mueren en el Señor.” Capítulo 16: “Bienaventurado es el que permanece alerta y está vestido,” explicaremos eso cuando lleguemos ahí. Capítulo 19, “Bienaventurados los que son invitados a las cenas de la boda del Cordero.” Capítulo 20, “Bienaventurados y santos son aquellos que tienen parte en la primera resurrección.” Capítulo 22, “Bienaventurado es el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” Capítulo 22 de nuevo, “Bienaventurados son los que lavan sus ropas.” Mucha bendición. De hecho, les acabo de leer siete bendiciones en este libro.

Ahora, observe los tres verbos aquí en el versículo 3… leen, oyen, guardan. Todos participios presentes, acción continúa. Y realmente presenta un servicio de una iglesia. Realmente lo hace. Alguien lee, alguien oye y después, aplican. Eso es lo que Él le está pidiendo que usted haga. Le voy a dar la lectura que incluye la explicación. Usted tiene que oírla y usted va a oír la pequeña frase “el que tiene oídos para oír, oiga” y lo va a oír una y otra vez en los capítulos 2 y 3. Usted necesita aprender para escuchar. Yo la voy a leer y le voy a dar la explicación, la cual está incluida en la lectura, usted debe oírlo y debe prestar atención. Es tan preciado. Debe guardarla. Es la palabra de Dios. No tenemos nada más allá de esto. No tenemos nada más allá de esto. Después de eso, no hay más revelación.

Ahora, aquí quiero darle una pequeña nota a pie de página. Usted escuche esto. A lo largo del libro de Apocalipsis se encuentra a muchas cosas que vienen en sietes. Le acabo de leer siete bendiciones que vienen en él. Hay muchas cosas que vienen en sietes. Y eso es algo muy importante que usted note. Hay siete iglesias, siete espíritus, siete candeleros, siete estrellas, siete lámparas, siete sellos, siete cuernos, siete ojos, siete ángeles, siete trompetas, siete truenos, siete mil, siete cabezas, siete coronas, siete ángeles, siete plagas, siete copas, siete montes y siete reyes. Y después, observe que con el número siete hay otro sietes, como le dije, siete bienaventuranzas, siete benditos, siete veces, siete bienaventuranzas, siete años de juicio, siete divisiones de cada una de las cartas a las siete iglesias, siete “Yo soy” de Cristo y hay siete doxologías en el cielo.

Y cuando termina el libro y usted mira esto, usted piensa que debe haber un motivo para esto, ¿verdad? Todos estos son sietes.

¿Qué es siete? Bueno, puede regresar al libro de Génesis y entenderlo. Se lo acabo de leer. Génesis 2:3 “Dios bendijo el séptimo día y lo santificó porque en él reposo de toda la obra que Dios había creado y hecho.” Si siete significa nada más, siete significa se acabó. Siete es el número de término. Siete es el número de plenitud, de totalidad. Y todos los sietes en este libro me dicen que éste es el fin, que está completo. Esa la razón por la que en el capítulo 22, observe los versículos 18 y19: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: ‘Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.’” No le añadan. Éste es el libro de los sietes. Éste es el libro de la plenitud, este es el fin cuando Dios terminó.

Entonces, ¿qué hemos aprendido? La naturaleza esencial del libro es la revelación. El tema central, Jesucristo. La fuente divina, Dios. Los destinatarios específicos, Sus siervos, esto es los creyentes. La naturaleza profética, las cosas que deben suceder pronto. Su entrega sobrenatural viene a través de ángeles. Su agente humano es Juan. Su bendición espiritual se nos indica ahí en el versículo 3, para aquellos que oyen y guardan.

Y todo eso, es acompañado por un siguiente punto, su urgencia contundente… Su urgencia contundente. Al final del versículo 3: “Porque el tiempo está cerca… El tiempo está cerca.” La palabra “tiempo” aquí, no chronos, eso es tiempo de reloj, tiempo de calendario. Es la palabra kairos, esto es tiempo de épocas, eras, de temporadas. La palabra “cerca,” engus, simplemente significa la siguiente gran época en la historia redentora de Dios, la cual está cerca. Está en el horizonte, es inminente.

Capítulo 22, el versículo 6 lo reitera. “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su ángel, para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.” Ahí estamos. Esta cerca. Va a suceder pronto. Versículo 10 del capítulo 22 dice: “El tiempo está cerca.”

Ahora, como usted puede ver, lo que el Espíritu Santo está buscando hacer es forzar a que toda persona en la Iglesia, a partir del tiempo en que éste fue escrito en adelante, viva a la luz del hecho de que éste es el siguiente acontecimiento y debido a que no sabemos cuándo va a suceder, debemos vivir como si fuera suceder en el futuro inmediato. Éste no es un concepto raro en las Escrituras. Dios puede decir que está cerca y sin embargo, alguien dirá que bueno, han pasado 2000 años, ¿Dios realmente quiere decir lo que dice? ¿Está Dios realmente hablando en serio? Sí, si usted entiende que cerca significa siguiente y entiende, en segundo lugar, que lo que puede parecer mucho tiempo para usted, para Dios es un tiempo breve, debido que para Él, un día son como 1000 años y 1000 años es un día. Y Santiago 5:8 utiliza la misma palabra, engus, para cerca. “Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones porque la venida del Señor se acerca.” Santiago también lo dijo, 2000 años han pasado; todavía está cerca, de hecho, nunca antes estuvo tan cerca como hoy. Romanos 16:20, ¿se acuerda de eso? Esta es una de las grandes promesas. Romanos 16:20 dice: “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo Sus pies,” tacheos nuevamente, pronto. Usted dirá que bueno, han pasado 2000 años. Sí, pero es el siguiente. Y sin embargo, aunque es el siguiente, y aunque está cerca, en Lucas 18 encontramos una nota interesante. El Señor dice en Lucas 18, versículos 7 y 8: “¿Y acaso Dios no hará justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en responderles? “En otras palabras, todas las personas piadosas están clamando por la persecución y la injusticia… Señor, por favor ven… Señor, por favor ven… Señor, por favor ven. Y el versículo 8, Jesús dijo: “Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Pronto, ahí está el mismo concepto, a continuación, rápidamente. ¿Qué quiere decir el Señor cuando dice “hallará fe en la tierra?” Quiere decir que el período de tardanza puede ser tan largo que la gente, pensará creer que Él no va a venir en absoluto. Está cerca, es el siguiente; pero podría ser retrasado por tanto tiempo, que la gente cuestionará si el Señor va a llegar realmente.

Hombre, los burladores realmente aprovecharon eso, ¿no es cierto? No fue sólo más que una cuestión de unos cuantos meses, cuando estaban diciendo ¿dónde está la señal de Su venida? Él no ha venido, Segunda de Pedro. Pero Él viene. No hay duda al respecto; y Su venida es el siguiente acontecimiento en el plan de redención. Y no olvide usted este punto, que con el Señor un día son como 1000 años y 1000 años como un día. Han pasado 2000 años, esos son dos días para Dios. Él viene.

Ahora, eso nos lleva un décimo punto. Esto es maravilloso, todavía en la introducción. Su benedicción trinitaria. Francamente, esto es tan abrumador que necesita haber una nota de alabanza desde el principio; y lo veremos en un momento. Pero antes de que venga la alabanza, tendremos que esperar hasta la próxima semana de hecho para entrar en ella. Pero necesitamos ver la benedicción que viene en los versículos 4, 5 y 6. Nos lleva a esta gran verdad de la venida de Cristo y nos la vuelve a presentar nuevamente en el versículo 3 con la idea de bienaventuranza.

Versículo 4: “Juan, a las siete iglesias que hay en Asia.” Eso es Asia Menor, Turquía moderna, siete iglesias ubicadas ahí en la parte occidental de Asia Menor. Son nombradas en el versículo 11, ¿las ve ahí? Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Ellos fueron los destinatarios terrenales directos de esta carta. Y vamos a estudiar a esas siete ciudades y esas siete iglesias en detalle conforme entramos en los capítulos 2 y 3. Y después viene el saludo estándar para ellos “gracia y paz a vosotros” y aquí viene la benedicción trinitaria increíble… Este es simplemente Dios inundándonos con Su amor. “Gracia y paz a vosotros del que es, y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de Su trono y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de los muertos, el soberano de los Reyes de la tierra, al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, Su Padre.” Detengámonos ahí.

Ésta es la Trinidad. Esto comienza con una increíble benedicción de la Trinidad. La benedicción significa bendición. Aquí viene gracia y aquí viene paz de la Trinidad entera a estas siete iglesias y a los verdaderos creyentes que están en ellas y a todos los creyentes verdaderos. Entonces, esta es una carta de amor. Dios le está enviando a usted Su bendición. El Espíritu Santo le está enviando Su bendición. Jesucristo le está enviando Su bendición. Los tres miembros de la Trinidad le están enviando gracia y paz. Escuche, es Su deseo que usted tenga gracia, es el deseo de Dios, el deseo del Espíritu, es el deseo del Hijo. Es Su deseo que usted tenga paz. Es el deseo de Dios. Es el deseo del Espíritu. Es el deseo del Hijo. Le prometo una cosa, si ellos se lo desean, lo va a recibir. La bendición de esto.

En primer lugar, Dios es identificado. “Del que es y que era y que ha de venir,” ése es el Dios eterno, la fuente de toda bendición, toda gracia y toda paz;” y no puedo resistir mostrarle algo que es fascinante. Ve a Dios en dimensiones de tiempo aunque Él es eterno, porque esa es la única manera en la que podemos entenderlo. Él es eterno. Él era, Él es y Él es por venir, viendo el pasado, presente y el futuro. Este título es usado muchas veces. Observe nuevamente el versículo 8, Dios nuevamente es descripto como el que es, el que era y que ha de venir, el Todopoderoso. Observe el capítulo 4, versículo 8: “Santo, Santo, Santo es el Señor Dios, Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir.” Capítulo 11, versículo 17, segunda parte del versículo: “Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir,” ¿Qué? “Que ha de venir,” aquí lo vemos.

Capítulo 16, esto ya no es futuro. Capítulo 16, versículo 5: “Y oí al ángel de las aguas que decía: “Justo eres Tú señor, el que eres y que eras, el Santo.” ¿No es eso maravilloso? Él ya vino, entonces no tenemos que decir ‘el que ha de venir.’ Este es el Dios eterno que nos está enviando gracia y paz.

Y después, Juan pasa al segundo miembro de la Trinidad, versículo 4: “Y de los siete espíritus que están delante de Su trono.” Usted dirá ‘pero espere un momento, pensé que había un solo espíritu.’ Lo hay. Usted entonces preguntará por qué aquí hay siete Espíritus. Bueno, hay varias respuestas posibles a eso. Una es que siete es el número de plenitud y entonces, él está identificando la plenitud del Espíritu Santo. Otro, es que de regreso en Isaías capítulo 11, versículo 2, hay una declaración maravillosa acerca del Espíritu Santo. Dice: “Y reposará sobre Él el espíritu de Jehová, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.” Ahí tiene usted siete aspectos del Espíritu Santo. Él es el espíritu del Señor, el espíritu de sabiduría, el espíritu de entendimiento, el espíritu de consejo, el espíritu de fortaleza, el espíritu de conocimiento y el espíritu de temor de Jehová, del Señor. Ése es el ministerio séptuple del Espíritu.

También es posible que Zacarías podría estar en la mente de Dios conforme se envía este saludo. Zacarías, capítulo 4; y no voy a tomar el tiempo para llevarlo a detalle en este texto, pero es posible que la idea de que los siete espíritus se remonte a Zacarías capítulo 4, versículos 1 al 10. En el versículo 2: “Y me dijo ¿qué ves? Y respondí ‘he mirado, y he aquí un candelabro todo de oro con un depósito encima y sus siete lámparas encima del candelabro y siete tubos para las lámparas que están encima de él.” Ahora, aquí hay siete lámparas. ¿Alguna vez ha visto usted una menorá judía con las curvas? Hay siete velas, una en medio y tres de cada lado. Tienen una enfrente de la Knéset, una enorme en Jerusalén, ahí está el Parlamento. En el versículo 10 nuevamente, una idea similar, siete son los ojos del Señor que ven por toda la tierra.

Usted preguntará si esto podría ser una referencia al Espíritu Santo. Si, podría ser, porque a mitad del pasaje vemos esta declaración: “No por fuerza ni por potencias, sino por Mi Espíritu”, versículo 6.

Apocalipsis 4 y 5, francamente llevan un simbolismo muy parecido al de Zacarías 4. Y la obra del Espíritu Santo es muy prominente en Zacarías capítulo 4. Y entonces, aquí hay una conexión. Si usted ve Apocalipsis 5:6, habla acerca de los siete ojos que están en los siete espíritus. Es casi una interpretación de Zacarías 4. Zacarías habla acerca de las siete lámparas, esa es la luz de Dios. Habla de los siete ojos que son el Espíritu… Usted ve casi lo mismo en el capítulo 5; y entonces podría ser que sea la mejor con opción con Zacarías capítulo 4. De cualquier manera, sea que se refiere a la plenitud del Espíritu o al Espíritu séptuple de Isaías 11, o a las siete lámparas, el concepto de los siete ojos de Zacarías 4, repetido en Apocalipsis 5, esto se refiere al Espíritu Santo. Y entonces, maravilla de maravillas, nuevamente decimos que es el Espíritu Santo en toda Su gloria, el Espíritu Santo en toda Su plenitud que nos envía gracia y que nos envía paz. ¿No es eso maravilloso? Si pertenecemos a la Iglesia, si pertenecemos a Dios, si pertenecemos a Cristo, el Padre y el Espíritu nos están enviando Sus deseos de gracia y paz.

Y después, Juan entra al último miembro de la Trinidad. Gracia y paz de Jesucristo, versículo 5, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. ¡Qué descripción tan gloriosa, absolutamente emocionante!

Y él toma más tiempo con Jesucristo del que tomó con el Espíritu o con el Padre porque, después de todo, Jesucristo es el tema. Él quien es quien domina el libro. Todo el libro es una visión de Cristo enviado a cristianos perseguidos, desanimados en Asia Menor que estaban sufriendo mucho. Y esto debía alentarlos acerca del futuro. Y lo primero que los alentaría sería que Dios, el Eterno, no los había olvidado sino les envía gracia y paz. Lo segundo que los alentaría sería que Dios, el Espíritu Santo los ama y les envía gracia y paz. Él tampoco los ha olvidado. Y en tercer lugar y lo más maravilloso es que el Hijo, Jesucristo tampoco los había olvidado. Él también les envía gracia y paz. ¿Y quién es Él? Juan dice que Él es el testigo fiel. El testigo fiel. Isaías 55:4 profetizó que el Mesías sería un testigo a Su pueblo. Un testigo fiel es alguien que siempre habrá la verdad. Y Cristo siempre habla la verdad. Siempre el testigo fiel, nunca se desvía de lo que es verdadero. De hecho, en el capítulo 3, versículo 14 es llamado el Amén, el testigo fiel y verdadero. Dios dijo de Él en el Salmo 89: “Él es un testigo fiel,” y creo que este mensaje se encuentra aquí acerca de Cristo saliendo del Salmo 89. Si usted lee el salmo 89, versículos 27 y 37, todo se encuentra ahí. El Mesías será un testigo fiel. “Para esto nací,” dijo Jesús en Juan 18: 37. “Por esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad.” Jesús está enviando Su testimonio aquí en este libro; y Él es un testigo fiel.

El segundo título que él le da es “el Primogénito de los muertos.” ¿Qué quiere decir con esto? Primogénito no quiere decir que Él es el primero que jamás fue resucitado de los muertos… No, otros habían sido resucitados antes de Él. Pero significa que de todos los que fueron jamás resucitados, Él es el preeminente, el primogénito, el prototokos, significa el preeminente. Todos los que han sido resucitados antes o después, de todos ellos, Él es el preeminente. De nuevo, eso viene del Salmo 89, versículo 27: “Lo haré Mi primogénito, éste es mi heredero.” Este libro es la historia de ese evento. Este libro es el testimonio del testigo fiel. Este libro es la historia de Dios exaltando al prototokos, el primordial, el más importante que jamás ha vivido, que jamás vivirá, el primordial, el más importante de todos los que jamás han sido resucitados o serán resucitados de los muertos.

Y después, él le da un tercer título. “El Soberano de los reyes de la tierra.” La palabra soberano es archon, significa gobernante. Algunas traducciones son príncipe, pero gobernante es un término más genérico y es mejor. Él lo va hacer el gobernante de los reyes de la tierra. De hecho, Apocalipsis 19:16, Él será el Rey de Reyes y Señor de Señores. ¡Y qué Rey que es Él! Daniel 4:37 lo llama el Rey del cielo. Mateo 2:2, el Rey de los judíos. Juan 1:49, el Rey de Israel. Primera de Timoteo 1:17, el Rey de las edades. Salmo 24:7, el Rey de gloria. Apocalipsis 15:3, el Rey de los santos. Y finalmente, Rey de Reyes.

Ahora, observe esos tres… Testigo fiel habla de Su pasado, de lo que Dios ha dicho en el pasado, Él da testimonio fiel. Señor resucitado, Él es el prototokos, el más importante de todos los que han sido resucitados en su función presente. Y gobernante o soberano de los reyes de la tierra, Su futuro. Él da testimonio fielmente de la verdad de Dios. Y entonces, Su testimonio es verdadero. Él en la actualidad, en la gloria de resurrección, es el más importante de todos los que jamás han sido resucitados; y por lo tanto, se sienta la diestra del Padre. Y algún día en el futuro, Él será el gobernante de todos los reyes de la tierra. Y veremos toda esa gloria futura desarrollarse.

También es verdad que Él se volverá ese gobernante porque Él es el más importante de todos lo que jamás han sido resucitados y se volverá ese gobernante porque Él ha sido un testigo fiel. Esto es impresionante, porque en esta carta maravillosa, la Trinidad nos envía una bendición.

Y esto nos lleva a una última percepción. Hemos visto la naturaleza esencial del libro, el tema central, la fuente divina, los destinatarios específicos, la naturaleza profética, la entrega sobrenatural, el agente humano, la bendición espiritual, la urgencia contundente, la bendición trinitaria y aquí está la última… Su doxología exaltada. Juan no puede contenerse a sí mismo, simplemente no puede. Él acaba de empezar, apenas lleva seis versículos y no puede contenerse. Y ¿cómo concluye el versículo 6? “A Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos, amén.”

¿Por qué dice eso? Porque Jesucristo es el que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con Su sangre; y nos hizo Reyes y sacerdotes para Dios, Su Padre. A Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos amén. Este es un himno exaltado de alabanza. Es aquel que nos amó, Él, que nos ama, tiempo presente, en griego. Por favor note, tiempo presente, un amor permanente. Pablo dijo que nada nos separaría del amor de Cristo. El amor de Dios no es una experiencia pasada. Es una realidad presente. Y Su amor por nosotros en este tiempo presente está con fuerza completa. Como lo fue cuando Jesús murió en el calvario. Y Su amor por nosotros en este tiempo actual, en este tiempo presente, tiene la misma fuerza completa como la tuvo cuando Jesús murió en el calvario. Él nos amó cuando lo odiábamos y nos sigue llamando ahora que pertenecemos a Él. Él nos ama.

Y en el pasado, en la cruz, nos liberó de nuestros pecados por Su sangre. Sangre ahí, un término refiriéndose a su obra expiatoria entera. Cuando usted ve una referencia a la sangre de Cristo en las Escrituras, es una referencia a Su expiación completa. La sangre significa muerte. Y en el caso de Cristo, muerte sacrificial sustitutiva por el pecado. A través de Su muerte, a través de Su obra expiatoria en la Cruz, Él nos liberó de nuestros pecados. ¡Qué gran verdad!

No fue sólo algo negativo. No fue sólo que Él nos salvó de algo. Sino que observe lo positivo en el versículo 6, nos hizo Reyes. ¿Qué quiere decir Juan con eso? Bueno, ahora constituimos un Reino. Tenemos un Rey y tenemos una vida en común bajo ese rey, bajo Su autoridad. Esta es una designación colectiva para todos los creyentes. Todos aquellos que creemos, estamos bajo esta esfera del dominio de Dios a través de Cristo y se ingresa a ese Reino por la fe en Jesucristo. Él nos ama. Él nos ama tanto que nos liberó de nuestros pecados a través de Su sangre. A través de Su expiación en la Cruz. Él nos ama tanto que nos hizo una comunidad de santos para siempre, ligados en los confines de un Reino sobre el cual Él gobierna; y disfrutamos Su gobierno amoroso y Su soberanía amorosa, Su protección todopoderosa. Él nos ha dado, por así decirlo, el privilegio de ser gobernados por el Rey de Reyes y reinar con Él.

Además, dice Juan, Él nos hizo sacerdotes para Dios, Su Padre. Habiéndonos liberado de nuestros pecados, nos hemos vuelto un Reino, una parte de un Reino al que hemos entrado por fe, estamos bajo Su gobierno. También nos hemos vuelto sacerdotes. ¿Qué quiere decir con eso? Ahora tenemos acceso directo a Dios, ¿no es cierto? Un sacerdote es alguien que tenía el derecho de entrar en la presencia de Dios. En Israel, el sacerdote y sólo el sacerdote podía entrar al lugar Santo. Y una vez al año, en el lugar santísimo donde estaba Dios. Ahora, todos somos sacerdotes. Esa la razón por la que creemos en el sacerdocio de los creyentes, todos entramos al lugar Santo. Todos tenemos acceso a Dios. ¡Oh, qué Salvador tenemos! No es sorprendente que Juan diga ‘al que nos ama y nos lavó de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo Reyes y sacerdotes para Dios Su Padre, a Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos, Amén.”

¿Qué quiere decir con eso? Él quiere decir esto: el que nos ha dado esto, tiene el derecho de recibir la alabanza eterna, la gloria eterna y la soberanía eterna. Eso es la que la palabra “dominio” significa. De hecho, sería una injusticia eterna si Él no recibiera toda la gloria y no recibiera todo el dominio, todo el imperio por los siglos de los siglos.

Y después, él añade esa respuesta solemne maravillosa… “Amén.” Eso significa “así sea… Así sea.”

Y entonces, Juan concluye su introducción; y lo hace metiéndonos en el futuro para entender las riquezas de este libro increíble. Y él ni siquiera puede salir de su introducción sin perderse en alabanza. Este libro, amados, le dará al que nos ama y al que nos liberó de nuestros pecados por Su sangre, el que nos hizo un Reino y nos hizo sacerdotes delante de Dios, este libro le dará toda la gloria y el imperio que merece por los siglos de los siglos.

Y creo que habiéndolo entendido, todos alcanzaremos un nuevo nivel exaltado de capacidad para alabar a Cristo. Y entonces, podemos decir con Juan, un amén de todo corazón.

Padre, Te damos gracias por abrir la puerta de este libro en esta noche; y estamos listos para entrar, estamos listos para entrar a detalle. Ya estamos cantando las alabanzas de Cristo. Estamos listos todos para decir que merece la gloria y merece el imperio, el dominio. Y estamos listos para cantar ‘digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir el poder y las riquezas y la sabiduría y el poder y el honor y la gloria y la bendición.’ Estamos listos para hacer todo eso; y apenas acabamos de empezar. Llena nuestros corazones, Padre, con la expectativa de lo que aprenderemos cuando veamos la gloria de Cristo por venir. Y oramos en Su nombre. Amén.

 

 

 

 

 

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