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Como les mencioné esta mañana, en nuestro servicio en esta noche quiero que examinemos la profecía tan maravillosa intrigante de Jonás en el Antiguo Testamento. Conforme llegamos a una conclusión de este énfasis en particular en alcanzar al mundo para Cristo. Ningún otro libro del Antiguo Testamento más apropiado que este podría ser examinado.

Entonces vamos a ver de manera precisa el Libro de Jonás. Y le voy a dar unos minutos para encontrarlo. Claro que en la escritura hay muchos textos muy maravillosos y especiales que enfatizan el tema misionero. Textos que conocemos de manera particular en el Nuevo Testamento. nuestro Señor hablando de los campos que están blancos para la cosecha, como vimos esta mañana la gran comisión, “Id por todo el mundo y haced discípulos de todas las naciones. Predicando arrepentimiento y perdón de pecados a toda persona.”

El gran texto de Hechos 1:8, “Recibiréis poder después de que el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros. Y seréis mis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Grandes palabras del Apóstol Pablo, que dijo, “No me avergüenzo del Evangelio de Cristo, porque es poder de Dios para salvación.” Y después el gran texto de 1 Corintios 16:9, en el que la Apóstol Pablo dice, “Hay una gran puerta abierta para mí, y hay muchos adversarios.”

Textos como estos que nos recuerdan el tema misionero, el énfasis de alcanzar un mundo perdido para Cristo. Incluso podríamos leer como hicimos el domingo por la mañana pasada, el Salmo 96, el cuál es un paralelo de 1 Crónicas 16, en el que la escritura dice, “Declarad la gloria de Dios entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos. Proclamad de día a día su salvación.” Podríamos leer el Salmo 18, versículo 49, que dice, “Por tanto te daré gracias a ti, oh Jehová, entre las naciones. Cantaré alabanzas a tu nombre.” En Isaías 43:21 Dios dice, “Este pueblo he formado para mí mismo. Ellos anunciarán mi alabanza.”

Muchos pasajes. Estoy paz pensando también en Deuteronomio, capítulo 4, versículo 5 y 6, “He aquí, os he enseñado estatutos y ordenanzas, así como Jehová mi Dios me mandó, para que así haga en la tierra a la que vais para poseerla. Guardad por tanto y hacedlos, porque esta es vuestra sabiduría y vuestro entendimiento a la vista de las naciones que oirán todos estos estatutos, y dirán, ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio y entendido.” Y Dios le está diciendo a su pueblo, “Si son el pueblo que deberían ser para llamar la atención del mundo, cuando vean su sabiduría y entendimiento les van a poder hablar del que de hecho es la fuente de eso.”  

Israel, como sabemos, fue escogida como nación de misioneros para proclamar la verdad de Dios al mundo. Este fue el diseño de Dios. Además de llamar a la nación como una nación testigo, tanto por su estilo de vida, como por su proclamación de la verdad de Dios. Además de llamar a la nación en total, Él llamó desde adentro de la nación a hombres muy especiales que eran profetas. Y su objeto era hablar el mensaje de Dios a Israel y a otras naciones también. Primero a Israel para que Israel pudiera mantener su pureza y su santidad y su justicia, y por lo tanto mantener un testimonio en el mundo. Y después también debían hablarle a otras naciones también. Primordialmente un mensaje de juicio y arrepentimiento de pecado.

Cada uno de los profetas tuvieron dirección especial de Dios. Cada uno de ellos tuvieron un ministerio diferente. Su mensaje vino directamente de Dios como viene el nuestro. El suyo vino directamente de Dios, no necesariamente mediante la palabra escrita. El nuestro viene mediante la palabra escrita. Recibieron esto en revelaciones y visiones y voces del cielo. Pero fueron llamados por Dios dentro de la nación para hablarle al mundo. Y entre esos profetas a los paganos, esos profetas misioneros muy especiales, podríamos mencionar a Abraham. Abraham, quien fue un profeta a sus vecinos.

Nos remontamos incluso a Génesis. Y si usted ve por un momento en el capítulo 12 de Génesis, solo un versículo que apuntarle a usted, versículo 7, “Ahora, por tanto, devuelve al hombre a su esposa, porque él es profeta y orara por ti, y tú vivirás. Y si tú no se la devuelves, sabe que tú ciertamente morirás, tú y todos los que son tuyos.” Y en esta situación en la que Abraham pudo haber perdido a su esposa, Dios instruye que la mujer le sea devuelta porque él es un profeta. Él es un trasmisor de la verdad de Dios. Moisés también es llamado un profeta, un profeta único que habló la Palabra de Dios, que habló la Palabra de Dios a una nación pagana, Egipto, como también a su propio pueblo Israel. Después estuvo Elías, quien le predicó a Caf y a Jezabel. Y Eliseo, quién fue usado en la vida de un cirio pagano llamado Namán.

Entonces hubieron profetas muy únicos de Dios, incluso remontándonos hasta Génesis. En los primeros años de la obra redentora de Dios, cuya tarea consistía en hablarle a las naciones la verdad de Dios. Después vinieron los profetas literarios que conocemos también. Porque los libros del Antiguo Testamento llevan sus nombres. Y también le predicaron al mundo pagano. Estuvo Isaías, quienes en los capítulos 13 al 27 le predica a los paganos. Estuvo Jeremías, quien en los capítulos 46 al 51 de su profecía maravillosa le habla a Egipto, Filistea, Fenicia, Moab, Amón, Edón, Siria, Sedara, Zore, Lam y Babilonia.

Y está Ezequiel, quien predicó juicio a Tiro y a Sidón y a Egipto. Y dicho juicio registrado en contra de las naciones gentiles en los capítulos 25 al 32. Después estuvo Daniel. Y Daniel fue el misionero personal de Dios a las cortes de Babilonia. Un misionero eficaz durante el cautiverio de Israel, tanto al imperio babilónico como el medo persa. Estuvo Abdías. Abdías fue de un misionero de Dios a la nación de Edóm, los edomitas. Y él les dio un mensaje de condenación. Estuvo Naúm. Naúm fue enviado a predicar el juicio venidero de Nínive, la misma ciudad a la que Jonás fue enviado. Y estuvo Sofonías, cuya misión consistió en proclamar juicio sobre todos los gentiles que no se habían arrepentido.

Entonces Dios siempre ha tenido sus profetas, tanto aquellos profetas cuyo ministerio fue primordialmente uno vocal, y aquellos cuyo ministerio primordial fue uno literario, para llamar a las naciones a la verdad el único Dios verdadero. Lo sorprendente supongo es que si fuera a pedir que recitara la historia de muchos de estos profetas, usted tendría dificultades en hacerlo. Uno de los cursos optativos más ricos que jamás tomé en mi vida cuando estuve en la universidad, fue cuando tomé un curso de tres unidades en un semestre, de los profetas menores, y pasé todo el tiempo inmerso en el mensaje de los profetas menores.

Me acuerdo que son menores solo porque sus libros son más cortos. Me acuerdo que compré un juego de lápices de colores. Un color era para la identificación geográfica, otro color era para un mensaje de juicio, otro color era para un mensaje de promesa, otro color era para un atributo de Dios, otro color era para la identificación de un pecado dentro de ese pueblo, en contra del cual el profeta habló. Y los cubrí durante todo ese semestre subrayando todo eso en esos profetas, para que pudiera percibir de manera completa y a detalle el mensaje que le dieron al mundo. Y la impresión abrumadora que vino de eso fue que Dios de hecho envió a mensajeros a predicar arrepentimiento y fe en el único Dios verdadero el mundo, incluso en esos días.

Y aunque quizás no estamos familiarizados con todos esos profetas, de hecho, quizás no estemos familiarizados con la mayoría de esos profetas, hay un profeta con el que estamos muy familiarizados, y su nombre es Jonás. Jonás. Él es la mejor ilustración en la Biblia de lo que un misionero no debe hacer. Él es desobediente, egoísta, pecaminoso, tiene una disposición terrible, él es un nombre de prejuicios. Sin embargo, el Señor coloca su historia aquí porque es tan instructiva. Él nos enseña más acerca de la manera equivocada de hacer las cosas que cualquier otra persona llamada por Dios a una tarea específica. Es una lección maravillosa la que aprendemos de Jonás.

También aprendemos de Jonás no solo cómo no ser un buen misionero, sino que aprendemos de él cuán profunda es la preocupación de Dios por los paganos, y lo poco preocupada que estaba Israel por ellos. El contraste en Jonás es doble. Es el contraste entre lo que un misionero debería ser y lo que Jonás era. Es un contraste entre la preocupación de Dios por un mundo pagano y la falta de preocupación de Israel hacia ese mismo mundo pagano. Y nos habla de problemas que enfrentamos incluso en la actualidad. Porque hay personas en la actualidad que se rehúsan tanto como Jonás se rehusó a obedecer el llamado de Dios. Y hay iglesias en la actualidad que no están preocupadas por los perdidos, mientras que Dios está preocupado por ellos.

Entonces queremos ver su historia. Ahora, tiene dos partes. Hay dos llamados para Jonás, y dos respuestas. El primer llamado viene en los primeros dos capítulos, y vemos su respuesta. El segundo llamado en los últimos dos capítulos, y vemos su respuesta ahí. Ahora, quiero que siga de cerca, vamos a cubrir 48 versículos en esta noche, y vamos a ir de inicio a fin. Así que síganos. El primer llamado misionero viene en los primeros dos capítulos, comenzando con la comisión en el versículo 1, “Vino palabra de Jehová a Jonás.”

Por cierto, la palabra Jonás significa paloma, y simbolizaba un mensajero de paz. “Vino palabra de Jehová a Jonás, hijo de Amitai, diciendo.” El tiempo es entre el 800 y el 750 a. C. En este tiempo Israel está prosperando bajo Jeroboam el segundo. Las fronteras antiguas han sido restauradas. De hecho el reino de Israel llega hasta el extremo noreste, que es Damasco. Pero desde los días del rey hombre, alrededor del 885, el reino del norte había estado bajo ataques rápidos por parte de Siria y Asiria, la ciudad capital de Asiria siendo Nínive.

Entonces es un tiempo cuando Israel en términos de fronteras se ha agrandado, el reino del norte. Pero también es un tiempo en el que están bajo una especie de ataques de guerrillas por parte de los asirios. Nínive se ha vuelto para ellos la cúspide del odio. Menospreciaban al pueblo y al lugar porque representa para ellos el enemigo. Israel estaba en temor de un poder serio porque Siria estaba volviéndose un gigante creciente al este. En ese momento mismo Dios llamó a Jonás. Conocemos muy poco acerca de él. Conocemos su nombre, conocemos el nombre de su padre, no conocemos nada más. En ese tiempo Dios le habla. Y en el versículo 12 encontramos lo que Dios dice, “Levántate y ve Nínive, a aquella gran ciudad, y pregona – o quizás mejor captura el significado predica contra ella – porque ha subido su maldad delante de mí.”

Ahora, como dije, Asiria era una potencia creciente. Nínive había sido originalmente construida por Nimrod. Era una ciudad de aproximadamente 600,000 personas, según la arqueología. Y, por cierto, ha habido mucho que se ha realizado para descubrir la ciudad original. También la ciudad era tan grande, y esto es difícil de imaginar, me imagino en una ciudad antigua, pero era tan grande que era un viaje de 3 días de un lado al otro. Esa es una ciudad grande. Estaba ubicada en la cuenca este del Río Tigris. Era muy avanzada culturalmente. La gente era arrogante, estaba orgullosa de sus méritos, pero estaba hundiéndose en corrupción. Aún el profeta, quien también habló en contra de Nínive, la llamó una ciudad sangrienta llena de fraude, llena de mentiras, llena de robo, llena de sensualidad, llena de violencia, brujería, idolatría. Sus soldados eran famosos alrededor del mundo por su brutalidad y crueldad. Y Dios conocía muy bien su impiedad. El conocimiento de la impiedad del hombre en la tierra asciende al trono de Dios como humo de un incendio. Él sabía todo de ellos.

Y entonces Él llama a este profeta Jonás durante el reinado de Jeroboam II para ir a Nínive. Él le da tres mandatos, “Levántate, ve y predica. Levántate, ve y predica.” Ahora, él es enviado ahí, no solo, y quiero que entienda esto, no solo por el bien de Nínive, sino también para avergonzar a Israel de una manera muy dramática. En lugar de evangelizar, en lugar de alcanzar y proclamar al único Dios verdadero a las naciones que lo rodeaban, Israel estaba metida en una forma de religión egoísta.

Y cuando este profeta en cierta manera extraño, anónimo, va a Nínive por sí mismo, y les predica, y todo el lugar se arrepiente, va a ser una reprensión más bien grande en contra de la actitud de Israel. Digo eso en un sentido, el matar a Goliat otra vez. Porque aquí estaba este enemigo tan fuerte, Asiria, el cual temían tanto los judíos. Y sin embargo como dije, una especie de profeta anónimo desconocido hace que caigan de rodillas postrados ante el único Dios verdadero simplemente al ir ahí a predicar. Que reprensión de la actitud de Israel. El propio desvío espiritual de Israel había hecho que ellos en su falta de arrepentimiento no estuvieran dispuestos a predicar.

Y entonces no estaban dispuestos a hacer lo que Dios quería. Y son reprendidos en la manera en la que Dios usa a Jonás. Su enemigo es hecho un creyente en el Dios verdadero por la fidelidad de este hombre. Difícil. No obstante, sucedió. Entonces el Señor envía a este profeta a hacer lo que el pueblo no quería hacer. Y solo quiero señalar esto en este punto, que me parece que en esta comisión este es un patrón que Dios ha tenido que seguir por muchos, muchos siglos. Lo que un grupo más grande no hará, Él envía individuos a hacer. Y no solo Él lleva a cabo su obra, porque la obra de Dios no puede ser estorbaba, sino que Él reprende al grupo que no estaba dispuesto a hacer lo que uno pudo hacer.

Ahora, en respuesta a la comisión llegamos a un segundo punto en el versículo 3, y esa es la desobediencia, porque Jonás no responde de manera positiva. Y Jonás se levantó para huir. Ahora, dice usted, “Bueno, espera un minuto, ¿por qué está haciendo esto?” Bueno, piénselo, este es el enemigo. ¿Entiende eso? Este es el enemigo en un tiempo de guerra. Usted no nada más entrar a la ciudad principal del enemigo y le predica, especialmente si lo están atacando a usted. Ese es un pensamiento tremendamente aterrador para la mayoría la gente. “No quiero ir ahí. Este es el enemigo.”

En segundo lugar, lo último que los judíos querían era que los gentiles se acercaran a su Dios. Estaban tan alejados de la mentalidad de alcanzar a las naciones perdidas con la verdad de Jehová, como para estar encerrados en una actitud que dice, “No queremos que ningún gentil comparta nada de estas cosas buenas con nosotros.” Estaban atrincherados y no tenían pensamiento alguno por alcanzar al gentil.

Entonces él sustituyó, como muchas personas lo hacen, su propia voluntad por la de Dios. Y él se levantó para huir a Tarsis, aparentemente ese es un puerto comercial en la costa suroeste de España. Digo, él estaba yendo lo más lejos que podía en la dirección opuesta cruzando el Mediterráneo. Y él fue a Jopa. Él realmente estaba huyendo dice de la presencia de Jehová. Él fue a Jopa, a Jopa, todavía puede ir ahí, está el sur de Tel Aviv, una pequeña área ahí, he estado ahí, Jaffa es llamada. Y él halló una nave o un barco que iba a Tarsis. Entonces él pagó la cuota y fue ahí junto con ellos a Tarsis, segunda vez, ¿de la presencia de qué? De Jehová. “Tengo que huir de esto. No voy a meterme en esto. No estoy interesado en este llamado. Esta es una oportunidad que no voy a tomar.”

Ahora, la razón por la que él está huyendo es dada en el capítulo 4. Usted podría ir ahí para ver un pequeño adelanto, muy interesante. Dice la mitad del versículo, “Por tanto id a Tarsis. ¿Por qué harías eso? Porque yo sé que eres un Dios de gracia y misericordioso, tardo para la ira y de grande bondad. Y tú te arrepiente del mal.” ¿Sabe usted por qué huyó? Porque él sabía que Dios era un Dios de gracia. Y él sabía que aunque el mensaje en contra de Nínive era de juicio, aunque Nínive se arrepintiera, Diosa perdonaría a Nínive. Y él no podía tolerar el pensamiento de personas paganas siendo perdonadas. Él no podía soportar el pensamiento de que ninguna nación gentil que era una opresora y agresora contra Israel fuera perdonada. Digo, este es un prejuicio que es muy profundo.

El asunto real no era tanto el temor, aunque podríamos entender que eso pudo haber estado ahí, el temor de ir a la ciudad de un enemigo. El asunto real era que él huyó, porque él sabía que si se arrepentían Dios los perdonaba, y él no podía tolerar el pensamiento. Él en lugar de esto, ahora escuche esto, él había llegado al punto en su vida como muchos de sus contemporáneos de que en lugar de amar a los perdidos, él los odiaba, él los menospreciaba. Una actitud triste, trágica. Los sentimientos raciales eran profundos en esos días, y con algunas personas son profundos incluso en la actualidad.

Él sintió que los ninivitas merecían el juicio. Él pensó que merecían condenación, no salvación. Y él temía la misericordia de Dios. Y él temía la gracia de Dios. Y él pensó que los gentiles corromperían los privilegios de Israel. Y especialmente como un profeta de Dios, él sabía que si los ninivitas se arrepentían, iban a estar en una posición mejor que los israelitas, quienes eran apóstatas. Y él podía ver la escena. “Si yo voy y predico y se arrepienten, van a entrar en el lugar de bendición, Israel, que está llena de pecado, va a estar fuera del lugar de bendición, y Dios se va a volver a los gentiles, y mi pueblo será perdido a la bendición de Dios.” ¿Ve usted su dilema? Digo, es nacionalismo hasta el máximo nivel. Él temía el fin de la elección especial de Israel.

Pero aquí estamos preocupados por su desobediencia. Ahora, él sabía que Dios era omnipresente, él sabía que Dios estaba en todos lados, y no se puede subir a un barco y huir de Dios. Usted recuerda que dice, ¿no es cierto? En el Salmo 139, “¿A dónde huiré de tu presencia, de tu espíritu? ¿A dónde huiré? ¿A dónde voy a ir que no me vas a encontrar?” ¿Cuál es la respuesta? No hay lugar alguno. Pero por lo menos él estaba saliendo de Israel. Por lo menos él se iría lo más lejos que pudiera de Nínive para que Dios pudiera conseguir a alguien si él quería que alguien más fuera. Él estaría físicamente no disponible, aunque él sabía que Dios sabría. Él no está diciendo, “Estoy huyendo de la presencia de Jehová, en el sentido de que no creo en su omnipresencia.” Él dice, “Estoy huyendo de estar dispuesto.” De lo que estábamos hablando esta mañana. Quiero salirme de esto, y Dios va a tener usar a alguien más. Y supongo que todos nosotros hemos luchado con eso en un punto u otro.

¿Cuántos cristianos han sentido que Dios los ha llamado a una tarea? ¿Dios los ha llamado a una preparación? ¿Dios los ha llamado a hacer cierta persona, a cierto ministerio, a cierto lugar? ¿Quizás un misionero, quizás un pastor, quizás un maestro, quizás alguien que trabaje en una clase de escuela dominical?

A todos nosotros nos ha llamado a alcanzar la gente que nos rodea para Cristo. Y en lugar de esto, en lugar de aceptar ese llamado huimos de él, nos escondemos del llamado de Dios; sabemos que Dios nos puede ver, y sabemos eso. Pero corremos en la dirección opuesta. Si tan solo podemos involucrarnos en nuestro trabajo, estar ocupados en nuestras actividades, amarrados no podemos ir, estoy seguro de que hay personas, y he conocido algunas, que cuando han percibido el llamado de Dios, se han atrincherado tanto en donde están para que no pudieran ser sacados para cumplir el llamado que sabían que Dios tenía para ellos. Pero es como tratar de huir de la luz. En lo único en lo que usted va a terminar es en la oscuridad. Es como intercambiar riqueza por pobreza. Es como intercambiar sabiduría por ignorancia, o gozo por tristeza, o paz por caos, o utilidad por inutilidad. Es como intercambiar fruto por hojas, recompensa por castigo. Entonces la comisión y la desobediencia.

Ahora, veamos las consecuencias. Ahora van en el barco y están cruzando el Mediterráneo dirigiéndose a Tarsis. Y Jehová envió un gran viento. Este es un viento milagroso. El Señor envió este viento. Este no es un curso normal, el Señor lo envió. Y hubo una tempestad enorme en el mar, de tal manera que el barco estuvo en peligro de ser quebrantado. Ahora, Dios va detrás del profeta que huye. El resto de la gente son víctimas, supongo que usted ha pensado cuando se ha subido a un avión, “Espero que no haya un profeta que esté huyendo en este avión.” Como puede ver, la rebelión nunca se escapa de Dios, Él siempre identifica a la persona y dice, “Tú eres el hombre.” Dios puede dejar que una persona vaya hasta cierto punto, pero eventualmente Él va a entrar.

Y Dios envió una tormenta. El verbo hebreo es muy interesante cuando dice, “Jehová envía un gran viento.” Literalmente la palabra para aventó, y sucede en 1 Samuel 18, versículo 11. Y creo que es en donde Saúl aventó su lanza a David. Y digo, el Señor simplemente aventó un gran viento, una tempestad furiosa, y el barco potencialmente iba a ser devastado, iba a terminar el naufragio. El versículo 5 dice, “Entonces los marineros.” Eso viene de una palabra de raíz para sal, de ahí obtenemos el concepto de sal antigua para alguien que navega por el mar. “Entonces los marineros tuvieron miedo.”

Ahora, cuando la tripulación está con temor usted tiene problemas. Supuestamente deben saber lo que están haciendo. Todo mundo empieza a clamar a su deidad, son politeístas, tienen muchos dioses y están todos clamando a sus dioses. Y echaron al mar los enseres que había en la nave para descargarla de ellos. Comienzan a deshacerse del cargamento y aventarlo, porque el peligro claro es que si era más pesado el barco, más agua va a entrar al barco, y entonces tienen que aligerarlo para que esté arriba, para que esté así como un corcho y esté flotando y no sea llenado de manera tan fácil.

Entonces comienzan a deshacerse del cargamento. Pero Jonás había bajado al interior de la nave y se había echado a dormir. Eso es sorprendente. El resto de la gente está orándole a su Dios y aventando cosas afuera del barco en medio de la tormenta, y él está profundamente dormido en una seguridad falsa sin pensar que Dios está detrás de él. Y el patrón de la nave, el capitán, se le acercó y le dijo, “¿Qué tienes dormilón? Levántate y clama a tu Dios. Digo, entre todos nosotros debemos poder llegarle a alguien para que detenga esto. Y hasta este punto no hemos tenido éxito. Y clama a tu Dios, quizás él tendrá compasión de nosotros y no pereceremos. Comienza a orarle a tu Dios.” Y entonces aquí hay un pagano que le dice a Jonás que ore. Él no quiere hablar con su Dios acerca de nada, él quiere dormir. Él no quiere pensar en su Dios.

Le voy a decir una cosa, él ciertamente no le ha predicado esos marineros, o habrían conocido más acerca de su Dios y acerca de él. Un profeta que está huyendo es básicamente inservible para todo mundo. Podemos estar seguros que él no estaba predicándole nada a esos hombres. Y entonces él ni siquiera está reconociendo quién es su Dios. Y los paganos tienen que venir y decirle que clame a Dios. Él no quiere oír eso. Él ni siquiera quiere acercarse a Dios.

Pero su superstición religiosa demandaba que todos se sintonizaran con su deidad, esperando que alguien entrara en la frecuencia correcta, y viniera bien. Yo también pensé que estos hombres eran víctimas de este profeta desobediente. Y es verdad, supongo que podríamos extrapolar eso, que el pecado puede causar desastres naturales. El pecado puede causar desastres naturales hasta el punto de que otras personas en el mundo que realmente tienen muy poco que ver con él se vuelven víctimas de esto. Eso no es algo raro.

Y entonces aquí están siendo víctimas de este profeta desobediente. Como puede ver usted, como persona que representa a Dios puedes ser o una fuente de bendición para el mundo, o puede meter al mundo en muchos problemas cuando Dios comience a tratar con usted. Se dará cuenta de lo que dice en el versículo 7, “Y dijeron cada uno a su compañero, Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal.” Tenían una perspectiva más bien simplista, y es verdad, con mucha frecuencia, que lo que está pasando es resultado de la maldad de alguien, algún Dios ha sido ofendido, tenemos que descubrirlo. Y entonces pasan por este proceso de sacar palitos, o lo que hicieran. Echan suertes, y la suerte cayó en Jonás.

Ahora, no solo lo han despertado su sueño de seguridad personal, no solo lo han llamado a que ore a su Dios, lo cual es lo último que él quería hacer, y básicamente lo que era que él debía hacer, llamarlos a orar al Dios verdadero. Pero ahora han echado suertes, y ha sido aparente que Dios está controlando incluso eso. Y la suerte apunta a Jonás como la razón del problema.

Entonces lo descubrieron. Entonces le dijeron en el versículo 8, “Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra y de qué pueblo eres?” Entonces él no ha dicho nada acerca de nada. Y esa es una respuesta natural en el versículo 8, simplemente una serie de preguntas. Recuerde, este es un estado de pánico. Ni siquiera le dan la oportunidad de responder, “¿Por qué vino esto sobre nosotros? ¿A qué te dedicas? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?” Simplemente, como puede ver, este es un grupo muy alterado porque su vida está en juego. Y él les respondió, “Soy hebreo y temo a Jehová, Dios de los cielos que hizo el mar y la tierra.” Él se identifica como el que adora al Dios verdadero, quien es el creador.

Ahora, es aparente que también les dijo que era desobediente. Dice usted, “¿Cómo sabes eso?” Porque en el siguiente versículo, “Y aquellos hombres temieron sobremanera y le dijeron, “¿Por qué has hecho esto?” Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Entonces él no solo les dijo quién era su Dios, sino que les dijo que había huido de su Dios y todo esto estaba pasando porque Dios estaba enojado por esto. Y probablemente están diciendo en su mente, “Si este es el dios del mar, ciertamente escogiste un mal lugar a dónde huir.” Muchas opciones, si él es el dios de la tierra y del mar, qué voy a hacer. No había aviones en esos días.

Entonces versículo 11, le dijeron, “¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete?” Porque el mar se iba embraveciendo más y más. “¿Qué hacemos?” Ahora, Jonás ahí pudo haberse arrepentido en oración. Él pudo haberle dicho a Dios que obedecería. Él era tan obstinado y él estaba tan lleno de prejuicios, y él era tan voluntarioso que él dice, “Preferiría morir que ir predicarle gracia esos ninivitas, que se convirtieran bendecidos por Dios. No puedo soportar el pensamiento. Prefiero morir.” Eso es sorprendente, ¿no es cierto?

Ahora, eso muestra cuán profundo era este prejuicio. Eso le muestra qué tan lejos el corazón de este hombre estaba de la preocupación apasionada por los perdidos que llena el corazón de Dios. Entonces él dijo en el versículo 12, “Tomadme y echadme al mar.” Eso es sorprendente. Algunas veces las situaciones negativas suavizan el corazón de un hombre. Pero esta situación negativa simplemente lo endureció. Y él estaba enojado, “Simplemente aviéntenme al océano. Prefiero morir que ver esa ciudad gentil convertida. Esos enemigos. Esos ninivitas.”

Y digo, esto es algo pesado. Digo, supongo que hay personas en Estados Unidos que son tan anticomunistas que lo último que querrían ver es ver al liderazgo ruso venir a Cristo. Esa en cierta manera es la actitud aquí. Podría haber incluso algunas personas en Estados Unidos que tienen prejuicios raciales tan profundos que ni siquiera pueden imaginarse ir a ciertas razas de personas a predicarles el Evangelio Salvador, que se arrepientan todos y reciban las bendiciones que ellas querrían que su propio pueblo recibiera. Entonces él dice, “Simplemente aviéntenme al mar. Prefiero morir.” Pero eran hombres mis misericordiosos.

Entonces el versículo 13 dice, “Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra. Pero no pudieron. Porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos. Clamaron fuerte.” En cualquier otro lugar en el que ese verbo hebreo acerca de remar fuerte es usado, es usado en el Antiguo Testamento para referirse a la violencia de romper una pared o romper por algún tipo de espacio cerrado. Y la idea aquí que está tratando de ser demostrada, es la idea de que estaban tratando de romper las grandes barreras o muros de agua. Pero no importa cuán duro remaban, no podían hacerlo.

Y aquí usted tiene otra escena interesante. Aquí hay un profeta desobediente de Dios y un grupo de paganos a los que debería dar estarles dando testimonio, que están tratando de consolarlo y tratando de salvarlo de sí mismo. Un cristiano desobediente, por cierto, es la persona más miserable en el mundo. Y la única manera en que podemos ver la miseria este hombre es en su demostración definitiva en el hecho de que preferiría morir.

Bueno, ahora saben qué dios está causando el problema, es este dios hebreo que creó todo. Entonces el versículo 15 dice que comenzaron a orar al Señor, y le rogaron. Dijeron, “Te rogamos Jehová. Te rogamos. No nos dejes perecer por la vía de este hombre. No nos mates debido a él. Y no pongas sobre nosotros sangre inocente, porque tú Jehová has hecho lo que te agradó. Y no nos culpes si muere. No nos mates por él y no nos culpes si él se va. Somos inocentes. Tú trajiste esta tormenta. Nosotros no.”

Entonces tienen dos peticiones, “No nos dejes morir.” Y, en segundo lugar, “No nos castigues por su muerte.” Todo esto están diciendo, “Es entre Tú y Jonás. No tenemos nada que ver con esto. Simplemente detén esto, o desastre de este hombre.” Y volvemos a ver la conclusión de que una persona fuera de la voluntad de Dios y desobediente no solo es inútil para Dios, sino que es inútil para el pueblo de Dios. Él es inútil para sí mismo y él es un dolor de cabeza para el mundo entero de incrédulos. “Simplemente desháganse de él.”

Entonces deciden aventar a Jonás. Versículo 15, “Y tomaron a Jonás y lo echaron al mar.” Eso debió haber sido algún tipo de momento dramático. Simplemente lo arrojaron. Ahora, esto es ahí a la mitad del Mediterráneo en algún punto en una tormenta, no hay oportunidad para sobrevivir, ellos saben eso. Ellos saben que esta es la muerte de Jonás. Y Jonás sabe eso. Y tan pronto como él llegó al agua, el mar cesó de su violencia, de pronto de manera no natural. Fue confirmado en sus mentes que de hecho este hombre había violado a su Dios.

Ahora, me encanta lo que sucede. Debido a que Dios está tan concentrado en usar a este hombre, que Él lo va a usar a pesar de sí mismo, no importa cuán terrible sea él, Dios lo va a usar. Entonces versículo 16, “Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.” Él los evangelizó. Digo, Dios lo usó como un profeta para hablar acerca del Dios verdadero de una manera muy convincente al ser arrojado al mar. Él no necesito decir una palabra de nada, excepto decirles quién era su Dios, y eso era lo único que necesitaban oír. Y después su Dios entró en acción y fue muy convincente. Y si Dios quiere que se haga la obra, Él lo va a usar a usted de una u otra manera. Y eso es lo último que oímos de los marineros. Y sigue el barco. Mientras tanto glup, glup, glup, glup, Jonás se está hundiendo.

Y entonces vamos a la comisión, y después la desobediencia, y después la consecuencia, y ahora viene la liberación. Versículo 17, “Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás.” Dios había preparado un viento. Este libro por cierto está lleno de acontecimientos sobrenaturales. Dios preparó un viento, y Dios preparó una tormenta, y ahora Dios preparó un pez. Y Dios no ha acabado con Jonás. Él no va a poder simplemente hundirse y ahogarse como quiere. Él no va a poder tener ese lujo. Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás. Y estuvo Jonás en el vientre del pez 3 días y tres noches. Sorprendente, ¿no es cierto?

Y algunas personas tienen tanta dificultad con tragarse eso, como el pez sin duda alguna lo tuvo al tragarse a Jonás. Y los racionalistas y los humanistas y los naturalistas realmente luchan con eso. Pero no creo que este es ningún milagro especial. Es excepcional, pero no sé, he leído todo tipo de artículos, y usted sabe, de un gran tiburón blanco de muchos metros tragándose un hombre, y el hombre sobrevivió, y hay cierto tipo de ballenas y tiburones cuyas bocas son lo suficientemente grandes, y cuyos estómagos son lo suficientemente grandes.

Realmente no me puedo imaginar cómo es el lugar ahí en un periodo de 3 días, o cómo todos los factores operan. Pero no tengo ningún problema con creer eso. Igual fue tragado. Digo, dicho de otra manera, el Dios que preserva el embrión viviente en su tumba viviente en el vientre de una madre, seguramente puede preservar a un hombre en el estómago de un pez si Él quiere. El milagro para mí no es que Jonás podía sobrevivir el estar en el pez, sino que el pez pudo sobrevivir teniendo a ese profeta putrefacto en su estómago. No sé cómo pudo sobrevivir el pez durante 3 días antes de que vomitara.

Bueno, Jonás está en el predicamento. Y en ese predicamento usted comience a pensar en Dios. Digo, las cosas comienzan a verse con mayor claridad. Esto es la primera cosa que hizo bien. Versículo 1 del capítulo 2, me encanta eso, “Y entonces oró Jonás.” Claro. No es muy difícil imaginarlo, ¿verdad? Fue una oración de arrepentimiento. Claro. Él oró simplemente lo que Dios quiso que él orara. Dios no estaba listo para dejar a Jonás.

Ahora, el capítulo 2 es la autobiografía de Jonás de los 3 días en un pez, o cómo un profeta fuera de la voluntad de Dios encontró el arrepentimiento verdadero de la manera difícil. Esta es la afirmación espiritual propia de Jonás.

Y conforme avanzamos quiero que observe los elementos o los ingredientes en su arrepentimiento. En primer lugar, él reconoció la autoridad de Dios, versículo 1, “Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez.” Él acude a Dios, así como el pródigo en Lucas 15, “Me levantaré e iré a mi Padre.” Él es despertado para someterse a sí mismo al Señor su Dios. Él deja de huir. Dice, “Muy bien Dios, se acabó. Si vas a jugar así, me rindo, no puedo pelear contra esto. Me someto a ti. Reconozco tu autoridad. Vengo a ti.” Y él es como tantos cristianos desobedientes que huyen del llamado de Dios en sus vidas y terminan atrapados en algún infierno de desobediencia, algún lugar terrible, en donde el dolor es tan terrible que claman al Dios que han estado ignorando.

Entonces primero reconoció la autoridad de Dios. Él regresó a someterse a Dios. En segundo lugar, él reconoció su predicamento. Versículo 2, y dijo, “Invoqué en mi angustia. Digo, la razón por la que estoy clamando es porque esta no es una ocasión feliz. Invoqué en mi angustia a Jehová, y Él me oyó desde el seno del seol. Esto es desde el foso de la tumba clamé.” Él sabía que estaba cerca de la muerte. “Y me oíste la aflicción.” No tenga la idea usted de que estar en el estómago el pez fue alguna experiencia agradable.

Fue una aflicción absolutamente horrenda, dolorosa, que va más allá de la imaginación. Es inconcebible qué tipo de experiencia horrenda sería. Él sabía que estaba al borde de la muerte. Él estaba clamando, por así decirlo, del foso de la tumba. Y es crucial para la liberación de la desobediencia que uno reconozca la autoridad de Dios y reconozca su predicamento. Y lo que él está diciendo es, “No tengo esperanza. No puedo seguir más. Se acabó. Dios, clamo a ti en mi desesperanza.”

La tercera cosa es un reconocimiento de la presencia de Dios. En el versículo 3, “Me echaste a lo profundo en medio de los mares. Y me rodeó la corriente. Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije desechado soy de delante de tus ojos, más aún veré tu santo templo. Dios, Tú has hecho esto. Tú me has colocado aquí. Y ahora levantó mis ojos para ver tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma. Rodéome el abismo. El alga se enredó a mi cabeza. Descendían los cimientos de los montes. La tierra echó su cerrojo sobre mí para siempre. Más Tú sacaste mi vida de la sepultura. Oh Jehová, Dios mío.” Y lo que él dice es, “Reconozco que Tú estás en todo esto. Tú me aventaste aquí abajo. Tú preservaste mi vida. Tú me metiste en esto. Y todavía estás aquí.” Y cuando usted ha desobedecido al Señor y se ha desviado su presencia, usted debe de reconocer su autoridad y reconocer su predicamento y reconocer la presencia de Dios en todas las cosas que han sucedido.

Y después él vino a otro reconocimiento, uno maravilloso en el versículo 7, y es que él reconoce el perdón de Dios, “Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová. Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo.” Él quita sus ojos de su problema ahora y dice, “Me acordé del Señor. Me acordé del Señor.” Siempre el patrón para el vencedor es ver sus circunstancias, ver que Dios esté en su circunstancia, y después pierde de vista sus circunstancias y ve a Dios, y solo a Dios.

Y después él da su testimonio en el versículo 8, “Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan.” Él que pensó que podía estar feliz y satisfecho en desobedecer a Dios y buscando la vaciedad y esa desobediencia, descubrió que él había dejado la misericordia que estaba disponible para él. En otras palabras, lo que él está diciendo es, “Cuando fui a la desobediencia dejé tu bendición.” Ningún creyente está feliz fuera de Dios. Dejan su propia misericordia. La desobediencia es dejar la bondad misericordiosa de Dios. Entonces lo que él está haciendo es arrepentirse. Eso es lo que él está haciendo. Lo que hace y lo que yo hago. Deja en su misericordia.

Y después no puede hacer un sacrificio aquí obviamente. Entonces él dice, “Más yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios. Lo mejor que puedo hacer es simplemente ofrecerte alabanza. No puedo prender un fuego aquí obviamente. No tengo un cordero. Voy a pagar mi voto. Voy a hacerte promesas. Voy a pagar esas promesas.” Esta es una conversación ahí en el agujero de un zorro, si alguna vez hubo una. “Más yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios, pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.” Y lo que él quiere decir es, “Sálvame oh Dios. Sálvame. Sácame de aquí.” Y ahí reconoce el poder de Dios. Es una serie hermosa de reconocimientos.

Él reconoce en primer lugar que Dios está a cargo. Él reconoce la autoridad de Dios. Después él reconoce su predicamento. Después él reconoce la presencia de Dios y el perdón de Dios, y después el poder de Dios. “Dios, sé que lo puedes hacer. Entonces te ofrezco gratitud. Y sé que la salvación es de Jehová.” En otras palabras, él está diciendo, “Tú me puedes librar. Tú me puedes librar. Yo sé que puedes.” Y Dios honra la fe. Y Dios quería que se arrepintiera. Y le digo, lo llevó a extremos para que lo hiciera, ¿no es cierto? Y lo hizo.

Él cree en la salvación y poder de recuperación de Dios. Y Dios respondió, versículo 10, “Y mandó Jehová al pez.” Este es milagro tras milagro. Ahora, el Señor le dice al pez qué hacer, “Y vomitó a Jonás en tierra.” No sé cómo hizo eso sin meterse en problemas ahí en la playa. Dios mando a eso ahí para vomitarlo en tierra seca. Como dije antes, puedo entender por qué el pez lo vomitó, es simplemente sorprendente que el Señor controló incluso el lugar.

Ahora, vomitar en la Biblia, y no quiero hacer un estudio de palabras de esto, pero bueno, aquí está, qué puedo decir, ¿verdad? Siempre está asociado con acontecimientos malos. Si usted estudia el vómito en las Escrituras se dará cuenta de eso. Jehová amenazó que Israel sería vomitado de la tierra en Levítico 18. La odisea, como usted sabe, debido a que es tibia, Cristo dice, “Te vomitaré de mi boca.” Apocalipsis 3:16. “Un hombre impío que era rico en ganancia injusta.” Y en Job 20 habla del hecho de que volverá a vomitar el hipócrita. En 2 Pedro, “Es el que es como un cerdo – como un perro más bien – que regresa su vómito.”

Y usted lo encuentra asociado en muchos lugares, como en Isaías 19:14, Isaías 28, creo que es por el versículo 8. Un lugar en Jeremías 25, Jeremías 48, está asociado con la embriaguez. Cada vez que está en la escritura es usado en un sentido malo o nauseabundo. Excepto que en esta ocasión no es así. Esta es la única ocasión en la que es vómito agradable en toda la Biblia. Entonces ahora sabe usted, Dios lo rescata y este gran pez lo vomita en la costa. Y eso es algo con tanta esperanza. ¿Se da cuenta?

Digo, porque esto lo que me dice es que usted puede rehusarse a hacer la voluntad de Dios, y puede ser desobediente a la voluntad de Dios hacerla, y puede más bien desear ser un hombre muerto que hacer la voluntad de Dios. Pero Dios tiene tanta gracia que Él va a ir circunstancias extremas, si fuera necesario, para hacer que usted haga lo que Él quiere hacer en primer lugar. Dios está ocupado en recuperar a misioneros que no están dispuestos. Eso da esperanza, ¿no es cierto?

Dice usted por un lado trae esperanza, porque significa que si he fallado en el pasado, Dios puede usarme todavía. Por otra otro lado no da esperanza si estás huyendo. Porque podrías desear que Dios no hiciera esto. Pero lo va a hacer. Y cuando usted ha llegado al extremo de su vida cuando usted ha oído de la voluntad de Dios y el propósito de Dios, y no está dispuesto a hacer lo que Él quiere que usted haga, ir a donde Él quiere que usted vaya, y decir lo que Él quiere que usted diga, usted no está dispuesto a cumplir su llamado en su vida, usted puede llegar a un extremo, puede llegar a un punto desastroso en su vida. Pero en medio de ese extremo y ese desastre, si usted reconoce la autoridad de Dios, si usted reconoce su predicamento, y si usted entiende la presencia de Dios que está ahí, el perdón de Dios está disponible, y el poder de Dios es poderoso para salvar. Él puede girar el curso de su vida de manera total, incluso en medio de una situación desesperada.

Entonces conforme cerramos el acto uno, encontramos a Jonás ahí en la playa acostado. No sabemos cuánto tiempo pasa, antes de que se usted el capítulo 3, pero aquí está el segundo llamado. La comisión vuelve a venir. Vino palabra de Jehová, versículo 1, por segunda vez a Jonás diciéndole, “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré.” Proclama o predica. Ahora, Él le da el mismo mandato de nuevo, “Levántate y ve y predica.” La misma palabra es traducida clama en el capítulo 1, Dios es tan amoroso y tan lleno de gracia y tan mi misericordioso y tan restaurador, Él persiste buscando a este profeta a quien quiere usar. Y en esta ocasión él obedece. Él ha aprendido su lección.

Y se levantó yo Jonás y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Él fue obediente. Y él entonces se vuelve, y quiero que entienda esto, esto es algo fabuloso. Él entonces se vuelve un instrumento apropiado para proclamar juicio, porque él lo ha experimentado. Él también es un agente apropiado para proclamar misericordia, porque él la ha experimentado. Él es un ejemplo viviente de lo que es desobedecer a Dios, y un ejemplo viviente de lo que sucede cuando usted se arrepiente, ¿no es cierto? Él es un modelo viviente de su mensaje.

Y entonces se levantó Jonás y fue a Nínive. Un acto valiente. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de 3 días de camino. Él entró un día a la ciudad, la tercera parte del camino, y comenzó Jonás a entrar por la ciudad de camino de 1 día. Y predicaba diciendo – y su mensaje fue un mensaje muy simple, no fue un gran sermón expositivo. Él dijo, “De aquí a 40 días Nínive será destruida. Tienen 40 días y todo va ser destruido.” Un mensaje bastante directo como un mensaje de juicio. Ese es el mensaje para el mundo. Y estoy seguro de que Jonás no dejó fuera el hecho de que si se arrepienten Dios será misericordioso. Pero él predicó juicio. Él dijo, “Van a ser juzgados a menos de que algo cambie.”

Noé predicó justicia a su generación, lo ignoraron. Solo ocho almas fueron salvadas. Dios incluso predicó el mensaje de juicio a Sodoma y Gomorra. Nadie creyó tampoco eso, y las ciudades fueron totalmente destruidas. Moisés predicó arrepentimiento a Egipto, y nadie escuchó a Moisés tampoco, y los primogénitos fueron todos destruidos, y usted conoce la devastación de Egipto. Y entonces Jonás está en ese tipo de legado. Y él viene y predica arrepentimiento y juicio. Y esa fue su comisión.

Y observe las consecuencias. Versículo 5 tan claro, “Y los hombres de Nínive creyeron a Dios.” ¿No es eso sorprendente? Bueno, permítanme decirles algo, el gran milagro en Jonás no es que Jonás fue tragado por un pez y vivió. El gran milagro es que una ciudad entera de paganos e impíos se arrepintieron ante la predicación de un profeta más bien mediocre, ese es el milagro más grande. El gran milagro no es el pez, el gran milagro es el arrepentimiento, ¿no es cierto? Digo, a podría ser que podríamos explicar el pez de alguna manera diferente de lo milagroso. Pero no podríamos explicar esto de otra manera, fuera de que Dios derramó gracia para creer a favor de estas personas. Entonces creyeron en Dios. Este es un milagro más grande que el pez. Creyeron a Dios.

Y proclamaron ayuno. Y se vistieron de silicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Esto es desde el mayor, esto es los líderes; hasta el menor de ellos, esto es la gente de la calle. Todo mundo del reino hasta la gente de la calle proclamó un ayuno. ¿Por qué? Porque estaban arrepentidos. Ese fue un símbolo de su arrepentimiento.

Simplemente como una nota que deben recordar, este es el avivamiento más grande en el Antiguo Testamento. Este es el avivamiento más grande en el Antiguo Testamento. Para ser honesto con usted, es el avivamiento más grande en la historia redentora que yo conozco. Todo el lugar se arrepintió. Como dije, se estima que hubieron 600,000 personas el Día de Pentecostés, y solo 3,000 llegaron a creer. El esfuerzo misionero más grande, el avivamiento más grande en la historia redentora registrado. Y es algo tan maravilloso saber que Dios puede tomar un vaso como Jonás que fue tan desobediente y tan voluntarioso y tan obstinado y tan lleno de prejuicio, y pasó por una tremenda experiencia de catarsis, y lo lavó trayéndolo de regreso de eso. Lo envió a predicar y lo uso para traer redención a una población entera. Maravilloso.

Y llegó la noticia al rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de silicio, y se sentó sobre ceniza, mostrando su humillación sobre su pecado, su arrepentimiento. Esto es real. E hizo proclamar y anunciar en Nínive. Este es su enemigo el que ha venido a predicarles, y todos han creído. Y por mandato del rey y de sus grandes diciendo, “Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna, no se les dé alimento ni beban agua. Vamos a abstenernos y vamos a ayunar como una población entera. Sino cúbranse de silicio hombres y animales, y clamen Dios fuertemente, y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. Quién sabe si se volverá y se arrepentirá – esto es cambiará de parecer Dios – y se apartará del ardor de su ira y no pereceremos. Vengamos delante de Dios y seamos humildes y arrepintámonos de nuestro pecado, y quizás Dios nos va a liberar.” Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino. Y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

No es que Dios de hecho cambió de parecer. Simplemente vivieron al nivel de las condiciones que le permitieron a Dios a hacer eso. Las condiciones fueron arrepiéntanse y seré misericordioso. No se arrepientan y serán juzgados en 40 días. Dios de manera maravillosa operó en esa ciudad pagana. Ese es el corazón de Dios. Y Jonás tuvo el privilegio de ser el instrumento.

Pero este es un hombre obstinado, Jonás. Y vamos de la comisión y su obediencia y la consecuencia a su reacción. ¿Está listo para esto? Capítulo 4, “Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó.” Él está enfurecido, está enojado.” Y oró a Jehová y dijo, “Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Yo sabía que harías esto. Yo sabía que harías esto.” Esto es lo que él dice, “Hombre, esto me molesta. Sabía que convertirías a esos paganos. Por eso me apresuré yo a ir a Tarsis, porque sabía yo que Tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de grande en misericordia, y que te arrepientes del mal. Lo sabía.”

Está furioso. Realmente este hombre es terrible. Él es obstinado, está tan enojado. ¿Sabe usted qué tan enojado está? Él está tan enojado que quiere volver a morir, es correcto. Es un hombre raro. Versículo 3, “Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida. Porque mejor me es la muerte que la vida. Prefiero estar muerto que haya paganos que se salvan. No lo puedo tolerar. No lo puedo soportar.”

Es consolador de nuevo saber que Dios puede usar a personas que no están donde deben de estar aún. Y el Señor muestra tanta gracia hacia este profeta. En el versículo 4, y Jehová le dijo, “¿Haces tú bien en enojarte tanto?” ¿No es eso suave? Digo, ¿qué habrá dicho usted? Oh. No creo que yo hubiera dicho nada. Si yo hubiera – uff, se acabó. ¿Quieres morir? Ahí está. Esto muestra mucha gracia, ¿no es cierto? Es como si el Señor dice, “Está bien que tú estés tan enojado Jonás.” Una represión gentil.

Pero usted tiene que entender que en la profundidad de su corazón había un celo por Israel que estaba arraigado de manera tan profunda en que la idea de que Dios tenía un pueblo nuevo y arrepentido, y su propio pueblo fuera apóstata, eso era más de lo que él podía soportar. No creo que a él le hubiera molestado tanto si Israel hubiera creído, y también en Nínive hubieran creído. Nada más que Israel era tan incrédula.

Bueno, el versículo 5 dice, “Y salió Jonás de la ciudad y acampó hacia el oriente de la ciudad.” Él quería quedarse ahí unos 40 días para ver si el avivamiento era real. Sí, porque si el avivamiento no era real, en 40 días el Señor los destruiría. Él quería estar ahí si eso pasaba. Entonces salió de la ciudad y acampó hacia el oriente de la ciudad y se hizo allí una enramada y se sentó debajo de ella a la sombra. Algo que lo protegía de ese calor tremendo en el Medio Oriente. Hasta ver qué acontecería en la ciudad.

Y preparó Jehová Dios – esta es una gran lección, preparó una calabacera, literalmente preparó – de hecho, es una planta que está creciendo con hojas grandes, anchas. Este es otro milagro. Muchos milagros en esta historia. Instantáneamente creció y le proveyó sombra. Esta especie de árbol instantáneo simplemente boom, ahí. Y Jonás se alegró grandemente por la calabacera. Él está muy feliz.

Pero después Dios preparó un gusano – este es otro milagro, Dios preparó a un pez, Dios preparó a un gusano, Dios preparó un árbol, Dios preparó una tormenta. Muchos milagros. Y Dios preparó un gusano al venir el alba al día siguiente, el cual hirió la calabacera y se secó. El gusano atacó la planta y se acabó la planta con hojas grandes. Entonces él tuvo su sombra por un día, y ahora él está en una situación muy mala. La ciudad se ha arrepentido y el gusano ha matado su sombra. Sus irritaciones están acumulándose.

Ahora, el Señor no ha terminado. En el versículo 8, “Y aconteció que al salir el sol – y está muy caliente – preparó Dios un recio viento solano, un viento oriental caliente con arena siendo llevada por el viento. Y el sol hirió a Jonás en la cabeza. Y se desmayaba.” Y aquí está otra vez. Y deseaba, qué, usted lo adivinó, la muerte. Esta es la tercera vez que él quería morir. Diciendo, “Mejor sería para mí la muerte que la vida.” Así es como él resolvía todos sus problemas. Simplemente mátame, acábalo.”

Entonces dijo Dios a Jonás, “¿Tanto te enojas por la calabacera?” Una respuesta de mucha gracia, de nuevo. Y él respondió, “Mucho me enojo. Hasta la muerte. Estoy enojado por esa planta, ese gusano, ese viento.” Y dijo Jehová, “¿Tuviste tú lástima de la calabacera en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer, que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció? ¿Tuviste mucha lástima de esa planta? ¿No es cierto? ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de 120,000 personas que no sabe discernir entre su mano derecha y su mano izquierda y muchos animales?”

¿Sabe usted cuál es su lección? “Oye, ¿no están un poco mal tus perspectivas? Estás tan preocupado por una planta y no te preocupa una ciudad.” Ese es el punto. “Tuviste lástima de una planta. Ni siquiera trabajaste por esa planta. Ni siquiera la hiciste crecer. Salió en una noche y murió en una noche. Y estás defendiendo eso. Y estás todo enojado por la planta. Y yo creé a estas personas y los hice crecer y están hechos a mi imagen, y a ti ni siquiera te importa que perezcan.” ¿Se da cuenta? Hombre, realmente estás mal.

Dios le enseñó una lección muy profunda, ¿no es cierto? Más vale que corrijas tus prioridades. Estás tan preocupado por tu propia sombra que poco te podría preocupar una civilización muriendo sin Cristo. Necesitamos oír eso. Necesitamos alejarnos del egoísmo. Este en resumen es un hombre totalmente egoísta. Él quiere hacer exactamente lo que él quiere hacer y nada más. Y Dios lo hace pasar por todos estos acontecimientos para llevarlo a esta lección. “Estás tan preocupado por tu propia comodidad y tu propio prejuicio y tu propia voluntad y todas las cosas que quieres, que te podría importar menos la condenación de una civilización de personas perdidas. ¿No crees que debes corregir tus prioridades?” Esa es la elección.

Le hacemos a usted la pregunta, ¿en dónde están sus preocupaciones? Puedo identificarme con Jonás, realmente puedo. Fui un Jonás llamado a predicar como una persona joven, hui, Dios me sacudió. Me sacó de un auto que iba a 120 km/h, y me derrapé por la autopista a varios metros sentado, me colocó en una cama por 2 o 3 meses. Y en eso comencé a volverme a Dios. Fui llamado otra vez a predicar. Respondí y obedecí. Y en mi imperfección Dios ha escogido usarme y enseñarme lección tras lección acerca de dónde mis prioridades deben de estar.

Y entonces no preguntamos en esta noche dónde estamos, qué aprendemos de Jonás. Confío en que el Espíritu de Dios nos haya enseñado esta gran lección. Y en algún punto, tenemos que adoptar la perspectiva de Dios acerca del mundo perdido. Y si lo único que nos preocupa es lo que queremos, cómo lo queremos, no somos nada más que un Jonás, y necesitamos aprender las mismas lecciones que él necesitaba aprender hasta que Dios finalmente le enseñó. Si vas a estar preocupado por algo, que no sea que tan bien cubierto estás en la sombra. Que sea que los hombres y mujeres perdidos oigan el mensaje de salvación. Inclinémonos en oración.

Gracias Padre por nuestro tiempo en esta noche, por las grandes lecciones de esta profecía maravillosa. Confírmalas en nuestros corazones por causa de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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