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Como ustedes saben, estamos estudiando 1ª de Timoteo, pero en estos últimos dos domingos, no he querido regresar a 1ª de Timoteo sino hasta que toda nuestra congregación esté de regreso; muchos están fuera durante esta época en particular de vacaciones, y entonces he pospuesto la entrada al capítulo 2, el cual es un capítulo vital, por lo menos durante un par de semanas, no solo debido a motivos de agendas, sino también por una segunda razón, y esta es que habido algo en mi mente durante el último mes o algo así, y en cierta manera, está ardiendo en mi corazón y necesito pasar un par de días del Señor simplemente compartiendo mi carga con ustedes. Y entonces, esta mañana, y la mañana del próximo día del Señor, quiero hablarles acerca del tema: La suficiencia de las Escrituras, la suficiencia de las Escrituras. Realmente creo que este es un tema vital, vital. De hecho, confío en que, inclusive, después de que se hayan dado los mensajes y los hayan oído, y puedan volver a escuchar los sermones a través de la grabación, porque creo que estas son cosas que deben volver a escuchar una y otra vez, y dárselas a otras personas.

No les voy a dar mi perspectiva acerca de las cosas, no voy a tratar de hablar de la suficiencia de las Escrituras desde un punto de vista filosófico, o uno experimental, sino lo que voy a hacer, lo que quiero hacer es que veamos juntos la Palabra de Dios, y veamos lo que dice acerca de su propia suficiencia. Y como iglesia y con congregación, cuyas vidas están edificadas sobre el fundamento de la Palabra de Dios, este es un estudio muy, muy importante. Ahora, algo en particular, a disparado mi interés en este estudio, y me gustaría hablar acerca de eso si me permiten por tan solo unos momentos. Yo creo que hay una estrategia fuerte, grande, y algo sutil, que se está desarrollando el día de hoy entre aquellos que se llaman así mismos ‘cristianos evangélicos’. Esto está siendo guiado y planeado de manera maestra por el archi-enemigo Satanás, y tristemente está siendo adoptado por muchas, muchas personas en iglesias evangélicas. Esta es una estrategia sutil y fuerte, que básicamente es un ataque en contra de la suficiencia de la Palabra de Dios.

Ahora, en toda época y tiempo, la Palabra de Dios está bajo ataque, y tenemos que ser algo cuidadosos y algo cautelosos, y algo vigilantes para discernir como está siendo atacada. Yo creo que en la actualidad, el ataque en contra de las Escrituras primordialmente viene de aquellos que niegan su suficiencia para todo asunto de  fe y conducta. Una de las grandes declaraciones de la teología, de la teología tradicional evangélica, es que las Escrituras es adecuada, son adecuadas para todo asunto de fe y conducta; eso está siendo está siendo atacado en la actualidad. Permítame describirle lo que quiero decir, mediante algunas ilustraciones desde diferentes ángulos. En primer lugar, en los últimos años en la iglesia, ha llegado a haber entre los líderes de la iglesia una gran preocupación con lo que podría llamar “técnica administrativa mundana”.

Con todos los libros que se escriben acerca de corporaciones exitosas y estilos exitosos de administración, y liderazgo, y demás, la iglesia se ha interesado en esto, y realmente lo ha buscado como si fuera su vida misma. Hay muchos que se postran –por así decirlo– ante los dioses de la técnica administrativa mundana. Las iglesias están aprendiendo de esos métodos como si fueran las claves para edificar el reino de Dios. Y de una manera muy sutil, este es un ataque en contra de la facultad adecuada, la capacidad de las Escrituras, como si dijeran conocer la Palabra de Dios y entender sus principios, y los principios que se enseñan ahí, en relación con el crecimiento de la iglesia no son adecuados, y, por lo tanto, debemos acudir a las técnicas de administración y sistemas de éxito que el mundo usa en su ambiente corporativo, y transferirlos a la iglesia, si es que queremos que la iglesia realmente crezca y se desarrolle. Creo que este es un ataque sutil en contra de la suficiencia de la revelación de Dios, en el área del asunto del crecimiento y desarrollo de la iglesia.

En segundo lugar, otro ángulo que me ha preocupado recientemente es que hay muchas personas que creen que las Escrituras no proveen una dieta suficiente para los santos de la iglesia, y que, junto con ellas, debe haber cierta cantidad de entretenimiento; y las iglesias están gastando mucho dinero para entretener a la gente. Debido a nuestro anhelo por el entretenimiento en la sociedad, hemos desarrollado algo así como una lista de celebridades cristianas; estamos muy metidos en el entretenimiento, el cual está costándole a la iglesia; cuando usted incluye el entretenimiento de la televisión cristiana, billones de billones de dólares del dinero del Señor. Y en un sentido, es eso una concesión a esas personas que no creen que la enseñanza y el estudio, y el aprendizaje y la aplicación de la Palabra de Dios, son una dieta lo suficientemente emocionante. De hecho, hay muchas personas que parecen estar más bien aburridas con las cosas de Dios reveladas en las Escrituras, y realmente están en una necesidad, tienen una necesidad desesperada de algo de entretenimiento.

Y en ello, creo yo, existe un ataque en contra de la suficiencia de la Palabra de Dios, para traer a la vida de los creyentes todo lo que se necesita, no solo para el asunto de la batalla espiritual, sino también para el asunto del gozo y satisfacción, y plenitud en la vida. Otra área que me molesta mucho, es el área supongo que podríamos llamar “misticismo o el ocultismo”. Yo creo que entre los evangélicos, si usted ve de cerca, usted va a oír más de esto el martes por la noche cuando oiga de David Hunt; pero yo creo que si usted ve de cerca el movimiento evangélico en la actualidad, usted va a encontrar que en muchos lugares la gente está preocupada, se está preocupando más y más con el ocultismo; no creen lo que es, pero de hecho, eso es en realidad.

Están metiéndose al mundo de los médium y espíritus demoniacos, y el diablo mismo, porque están poder sobrenatural, experiencia sobrenatural, experiencias estáticas; están buscando milagros y señales y maravillas; hay escuelas que en la actualidad están enseñando cursos de señales y maravillas; hay gente que está diciendo que nunca podremos alcanzar al mundo con el Evangelio, a menos de que podamos resucitar a los muertos y sanar a los enfermos, y poder hacer que descienda fuego del cielo y hacer todo tipo de cosas sobrenaturales. Peter Wagner recientemente dijo en la convención de Universidades Bíblicas Americanas, cito: “El Evangelio simple y llano es adecuado sin señales y milagros”, fin de la cita. “No podremos alcanzar al mundo –él está diciendo– tan solo con la Palabra de Dios. Tenemos que tener señales y milagros”, y él está diciendo, junto con muchos otros, acerca de encontrar la fuente de poder, y entrar a poderes sobrenaturales para hacer milagros, y crear estas señales y milagros.

Hay aquellos, que en la actualidad, están promoviendo mantras cristianos, una especie de canto. Hay personas que están ofreciendo fórmulas para confrontar a Satanás, fórmulas para enfrentar a los demonios, confesión positiva y técnica de visualización, en donde usted en cierta manera, visualiza algo como una realidad, sea su curación, sea su auto nuevo o la mujer que quiere, una nueva casa, o alcanzar a cierto grupo para Cristo, o desarrollar un ministerio; entra en este tipo de técnica de visualización de auto-hipnosis; y este tipo de cosas, todas son forma de magia ocultista. Están siendo practicadas, supuestamente, para adquirir poder divino, pero el poder que adquieren es el poder del enemigo. De hecho, esto podría ser llamado la nueva ciencia religiosa. Ahora, hemos desarrollado una ciencia evangélica de la mente; muchas de las personas se están metiendo en la manera de pensar oriental o hindú, y creen que pueden capturar el poder del mundo oriental si tan solo se pueden meter en el paradigma de su manera de pensar.

Hay una preocupación con este misticismo; el poder síquico es cultivado, la gente está declarando autoridad sobre el diablo, autoridad sobre los demonios, autoridad sobre la enfermedad; van por todos lado en el nombre de algún tipo de supuesto poder síquico, mandándole, no solo a Satanás y a sus fuerzas, sino también a la enfermad, a las circunstancias negativas, y otras cosas. Además, otra categoría en la cual vemos este tipo de abandono de la creencia de la suficiencia bíblica, está en el área del matrimonio y la familia. Hubo una época en la que creíamos que la Biblia nos daba los principios adecuados para el matrimonio y la familia, que si estudiábamos la Palabra de Dios podíamos vivir en la familia a plenitud, que el matrimonio podía ser todo lo que Dios jamás quiso que fuera si era vivido conforme a principios bíblicos; la familia puede ser todo lo que Dios quiso que fuera, si es vivida conforme a principios bíblicos.

Pero ahora, hay una proliferación de trucos y técnicas, y técnicas sexuales, y simplemente una multitud de cosas que se añaden a las Escrituras para tratar de enfrentar los problemas familiares. Y de una manera sutil, están haciendo el comentario de que la Biblia, a un grado u otro, es insuficiente o no es adecuada. Solía ser que podíamos aceptar que lo que la Biblia dijera en áreas sociológicas fuera homosexualidad o en la función de la mujer; ahora estamos oyendo que la Biblia más bien no es sofisticada y no puede comentar acerca de estos asuntos sociológicos contemporáneos, debido a su falta de sofisticación; y entonces, hay una insuficiencia en la capacidad de la Biblia de enfrentar los fenómenos contemporáneos. Está  llegando a un nivel global a la iglesia, particularmente marcado en el área  de la iglesia liberal en el área de la homosexualidad, y en la iglesia más evangélica en la redefinición de la función de la mujer, alejándose de la enseñanza bíblica tradicional.

Pero, quizás, igual de dominante o más dominante que cualquiera de estos temas es el área de la sicología. La sicología en la actualidad está infiltrándose a la iglesia de una manera que realmente es aterradora; de hecho, existe en la iglesia evangélica lo que se está convirtiendo rápidamente en un éxodo inmenso de la tierra tradicional de la teología bíblica, a la nueva tierra prometida de la sicología y la psico-terapia. Las iglesias, que en una ocasión y antes, las iglesias se acostumbraban siempre contratar a pastores y evangelistas y maestros; ahora están contratando sicólogos. Los pastores que antes solían ir al seminario y aprendían la Palabra de Dios, hoy van a la Universidad Bíblica, y dominaban las Escrituras; ahora van a escuelas de sicología para estudiar la sabiduría humana, para enfrentar los problemas de la humanidad. Esto, de nuevo, es una manera sutil de decir que la Biblia es insuficiente. Cuando llegamos a entender estas ansiedades profundamente arraigadas en el hombre, estos problemas emocionales, no podemos esperar que la Biblia hable de una manera sofisticada acerca de esos problemas.

Los seminarios están cambiando sus planes de estudios de manera dramática. Por primera vez, en la historia de la iglesia, los seminarios están contratando a sicólogos para que estén en su facultad y enseñen, para que los siquiatras enseñen, para que enseñen acerca de la sicología; están añadiendo más cursos de sicología en muchos lugares, disminuyendo así el contenido bíblico de su plan de estudios. Las universidades están haciendo lo mismo; las iglesias lo están haciendo; es un éxodo inmenso. Y a este tipo de misticismo que se está infiltrando, junto con la preocupación con los poderes sobrenaturales y la ciencia de la mente, y las técnicas de visualización y la hipnosis, y todas estas cosas de imagen personal, viene la sicología, y, de esta manera, en conjunto están creando al nuevo de dios de la iglesia. Y puedo mirar hacia atrás a nuestra demanda, en la cual, literalmente se burlaron de nosotros, por ser tan primitivos como para suponer que la Biblia podía darle a la gente la ayuda que necesitaban cuando tenían problemas severos.

El mundo ha estado diciendo que la Biblia no puede ayudar, y ahora, tristemente, es triste decirlo, que la iglesia está uniéndose al mundo, y estando de acuerdo con la idea de que la Biblia no es adecuada para enfrentar problemas sicológicos. De hecho, iría al punto de decir que hay muchos que están promoviendo en la actualidad una salvación sicológica en lugar del nuevo nacimiento. No hay nada en esto más que un humanismo seudo-evangélico. Esta preocupación con la auto-estima y el amor propio, y la satisfacción personal y la actualización personal, que la sicología ha metido a la iglesia, no conoce una contraparte bíblica. Y simplemente, para poder tener una perspectiva correcta del asunto, la iglesia inevitablemente, inevitablemente, adopta estas cosas, y de hecho, el mundo va a estar dispuesto a admitir el error de estas cosas con mayor frecuencia que nosotros.

Por ejemplo, en Los Ángeles Times, en el día 18 de este mes, quizá leyó usted un articulo interesante acerca de una convención reciente de siquiatras, sicoanalistas y sicólogos en Phoenix, Arizona, la convención más grande, 7,000 personas aparentemente asistieron; y por primera vez en la historia del mundo, los principales sicoanalistas, sicólogos y siquiatras del mundo se unieron; hombres como Carl Roger, Albert Ellis, R. D. Lan, Bruno Bettelheim, Joseph Wolf y Thomas Szasz; estos son los nombres más famosos en el mundo en términos de técnicas y métodos de sicoterapia; todos estuvieron ahí. Y el artículo era realmente sorprendente. Decía, por ejemplo, y cito: “Los héroes estaban ahí para evaluar a dónde ha llegado la sicoterapia en 100 años, y a dónde puede estarse dirigiendo”, fin de la cita. Nada más que realmente no pudieron ponerse de acuerdo. Lan, uno de los más famosos, conocido por su trabajo en la esquizofrenia, dijo, y cito: “Él no podía pensar en ningún principio fundamental acerca de las relaciones entre hombres, entre seres humanos, que había resultado de un ciclo de sicoterapia”, fin de la cita.

¿No podía pensar en ninguno? Los 7,000 sicoterapeutas, que estaban practicando, y que eran alumnos, siquiatras y trabajadores sociales que asistieron a las diferentes secciones, no quedaron sorprendidos por los debates y diferencias de opinión. Obtener autógrafos fue la prioridad para muchos. Uno de estos principales sicoanalistas dijo, y cito: “La mejor terapia que él había descubierto para su ansiedad era tararear una melodía”, fin de la cita. Y lo triste acerca de eso es que la iglesia ha adoptado eso como si fuera el salvador del hombre. Richard Feynman dijo, y cito: “El sicoanálisis no es una ciencia”, fin de la cita. ¿Qué quiso decir con eso? Él quiso decir que no hay reglas que lo guíen, es simplemente muchas opiniones humanas. El profesor de la Universidad de Nueva York, Paul Bitts, criticó al cristianismo, y criticó a la iglesia cristiana por su tendencia a ser lo que él llamó ‘comprar a un alto precio, y vender a bajo precio’ con respecto a la ciencia social. Él dijo, y cito: “La iglesia está pronta a adoptar corrientes o tendencias populares de pensamiento, mientras que al mismo tiempo los profesionales seculares están comenzado a criticarlas”, fin de la cita.

De hecho, él lo dijo de esta manera, y cito: “Es cuestión de subirse al vagón, casi al punto en el que está reduciendo su velocidad”, fin de la cita. Tendemos hacer eso, meternos en movimientos que están a punto de morir porque han probado ser una farsa, inclusive para la gente en el mundo que los comenzó; pero aquí estamos en nuestra iglesia cristiana contemporánea, estas cosas se han metido de manera tremenda a la iglesia, y estoy absolutamente sorprendido por ver la influencia del misticismo, la ciencia de la mente, el ocultismo, la sicología, y esta otras cosas que se han metido a la iglesia, a la universidad, al ambiente del seminario, y cómo la teología bíblica ha sido minimizada junto con la suficiencia bíblica. Ahora, todo esto, creo yo, no es un problema pequeño; yo creo que es una perspectiva seria y pecaminosa de la Palabra de Dios; yo creo que es el pecado de la iglesia al creer que la Biblia no es adecuada. J.I. Packer, en su pequeño libro, acerca de la Palabra de Dios, colocó el dedo en la llaga en un párrafo que dice esto, y cito: “Ciertamente, entre los grandes temas de la fe cristiana y la conducta, ciertamente está faltando algo en los grandes temas de la fe cristiana y la conducta.

El observador externo nos ve que estamos tambaleándonos de técnica en técnica, y de truco en truco, como muchos ebrios en una neblina, sin saber quiénes somos o hacia dónde debemos ir. La predicación es nebulosa, las mentes están confundidas, los corazones aterrados, las dudas quitan la fortaleza, la incertidumbre paraliza la acción. A diferencia de los cristianos del primer siglo, quienes en tres siglos ganaron al mundo romano, y esos cristianos que vinieron después, quienes fueron pioneros de la reforma, y el avivamiento puritano, y el avivamiento evangélico, y el gran movimiento misionero del siglo pasado, nosotros carecemos de certeza”, fin de la cita. Y la razón por la que carecemos de certeza es porque tenemos una perspectiva pecaminosa de las Escrituras; ya no parecemos creer que la Biblia es suficiente para la vida y conducta de la iglesia. ¡Ese es un pecado! Un pecado de propulsiones monstruosas; negar la suficiencia de la Palabra de Dios. Ahora, ¿cómo podemos responder esto? ¿Cómo podemos enfrentarlo? Y podría tomar un par de horas más para delinearle el problema, pero quiero enfrentar la situación. Va a oír más acerca del problema el martes por la noche, pero podemos ir a la Biblia y encontrar ahí que es suficiente para toda la vida y conducta.

Pero, ¿acaso podemos ir a la Biblia y encontrar ahí que es suficiente para toda la vida y la conducta? Y la respuesta, creo yo, es un ¡sí! resonante; y la prueba viene de la autoridad más grande en todo el universo quien es ningún otro que Dios mismo; y lo que quiero que vea el día de hoy, y el próximo día del Señor, es el testimonio mismo de Dios acerca de la suficiencia de la Palabra de Dios. Ahora, vamos a concentrarnos el próximo día del Señor en un solo pasaje, y ese será el Salmo 19, y creo que ese es el pasaje más importante acerca de la suficiencia de las Escrituras en toda la Biblia; pero en esta mañana, quiero que simplemente veamos varios pasajes que van a fortalecer nuestro entendimiento de esta verdad vital. Ahora, les voy a dar muchos pasajes bíblicos; no espero que los busque, pero esto es muy, muy importante, y muy básico. Entonces, quiero que por lo menos los escriba, y asegúrese de conseguir los sermones para que pueda escucharlos como referencias futura; pero no trate de seguirme al buscarlos, puede perderse.

Le voy a decir cuáles son los importantes para que los busque. Un buen lugar donde comenzar para darnos una especie de perspectiva general de lo que vamos a ver, sería la 2ª carta de Pablo a los Corintios, y quiero mencionarle un versículo, y citarlo, y después hacer un comentario. 2ª de Corintios 3:5, 2ª de Corintios 3:5. Escuche lo que dice, muy corto, así que escuche con atención: “Nuestra competencia viene de Dios”. ¿Oyó eso? Nuestra competencia viene de Dios. Ahora, podemos predicar simplemente de esa declaración por mucho tiempo; nuestra competencia, nuestra suficiencia no es de los hombres; nuestra suficiencia no viene de la sabiduría humana; nuestra suficiencia no viene de los recursos humanos; nuestra suficiencia o competencia viene de Dios. Nuestra suficiencia o competencia, ¿qué quiere decir eso?, eso significa nuestra capacidad de vivir la vida en el plan de Dios al máximo nivel, y eso viene de Él. En otras palabras, nosotros, debido a que somos cristianos, vivimos en un ambiente, en  el cual los recursos para la vida son divinos, ¿está claro? Son divinos.

Vivimos en una esfera, en un estrato, en un nivel, en el cual la sabiduría humana no nos puede alimentar, para el cual la sabiduría humana no puede proveer recursos. Ahora, quiero que entienda en lo que digo esta mañana, que no estoy diciendo que no hay nada fuera de la Biblia que no tiene valor alguno, hay muchas cosas que tienen valor. La gracia común de Dios, esto es la gracia de Dios hacia todos los hombres, va a crear ciertas cosas en nuestro ambiente humano que son muy útiles; pero cuando hablamos de asuntos de vida espiritual, todo lo que necesitamos conocer está revelado en la Palabra del Dios Vivo, y nos es ministrado mediante el Espíritu a través de esa Palabra.

Y fuera de la Palabra de Dios no tenemos que buscar una suficiencia que no es provista en las Escrituras. Ese es el pecado. No estamos diciendo que no hay nada en el mundo que no sea útil, hay muchas cosas útiles en el mundo; pero esos asuntos que tienen que ver con la vida espiritual, y la conducta, y el ministerio, están en la Palabra del Dios Viviente, y son suficientes, son suficientes; nuestra suficiencia, como creyentes, viene de Dios. Entonces, no decimos: “Bueno, este es un problema que no podemos enfrentar”, ¡hombre! Tienes un problema espiritual que la Biblia no toca. Más vale que encuentres alguna fuente de poder que esté haya afuera, más vale que te metas en algún tipo de actualización o visualización, o sicoterapia o sicoanálisis, o ¡hombre!, simplemente no podemos enfrentar ésta. Si es un asunto espiritual, si tiene que ver con la vida de un creyente, si tiene que ver con la vida de la iglesia, si tiene que ver con el alma del hombre, las luchas del hombre, esas cosas que están en su vida que le traen dificultad, la Biblia puede enfrentar esas cosas y lo hace; es suficiente.

Otro versículo en 2ª de Corintios está en el capítulo 9, de hecho, son partes de dos versículos, versículo 8 y 10. 2ª de Corintios 9:8 dice, y escúchelo, simplemente escuche lo que digo con atención, y quiero que ponga atención en los superlativos, los superlativos. De  hecho, por qué no abre su Biblia en 2ª de Corintios 9:8, para que pueda subrayarlos. Observe los superlativos aquí. 2ª de Corintios 9:8: “Y Dios”, y ahí de nuevo está nuestra suficiencia, Dios es nuestra suficiencia, Él es nuestra fuente; Dios puede, no hay límites en su capacidad. “Dios puede hacer que toda gracia”, ahora, ahí está el primer superlativo, ‘toda gracia’, no solo alguna gracia, no solo la mayoría de la gracia, sino toda gracia, “Él puede hacer que toda gracia abunde”, ahí hay otro superlativo, otra palabra que habla de un grado superlativo: “Él puede hacer que toda gracia abunda hacia vosotros, para que”, aquí viene otro superlativo, “siempre”, no algunas veces, no la mayoría del tiempo, sino, todo el tiempo, “tengáis todo lo suficiente”, ahí otro superlativo, “tengáis todo lo suficiente”, no en algunas cosas, unas cuantas cosas o la mayoría de las cosas, sino, ¿en qué?, en todas las cosas.

Digo, es una declaración absolutamente  sorprendente, y cualquier persona que anda por todos lados diciendo: “Bueno, tú sabes, el Evangelio simple, simplemente no es suficiente, la Palabra de Dios no es suficiente, tengo esta y esta, tengo esta y aquella filosofía, y esta sabiduría humana, y este enfoque”; esa persona no entiende que es un pecado contra la declaración de Dios mismo, el que Él tiene la capacidad de hacer que toda gracia abunde hacia usted, de tal manera que usted siempre tenga todo lo suficiente en todas las cosas; y, de nuevo, usted abunde –otro superlativo y aquí viene otro– para toda buena obra, o todas las buenas obras; superlativos absolutamente ilimitados. Y después el versículo 10 añade: “Siendo enriquecidos en todas las cosas o en todo”, y aquí viene de nuevo, “con todo lo suficiente, lo cual, causa que demos gracias a Dios, causa que expresemos gratitud a Dios”. Los superlativos aquí son absolutamente impresionantes, son impresionantes.

Ahora, cuando alguien viene y dice que la Biblia simplemente no es suficiente, hombre, este es un tema que las Escrituras no pueden tratar. “Bueno, las Escrituras no pueden entrar en esa cultura, hombre, necesitamos tener algún tipo de poder sobrenatural, hombre, las Escrituras no son adecuadas”, o cuando alguien dice: “Bueno, simplemente no tenemos las respuestas en el cristianismo para ese tipo de problemas más profundos”, y lo que hacemos al decir eso, es que vamos en contra del testimonio de Dios en este mismo pasaje. Nuestro Dios tiene la capacidad de proveer los recursos para todas nuestras necesidades. Nuestra suficiencia, entonces, comienza con Dios, y Dios es suficiente. Ahora, ampliemos nuestro entendimiento de esa idea básica, de que Dios es suficiente, y que nuestros recursos tienen que venir de Él. Yo creo que los recursos que Dios nos da, vienen a través del Espíritu de Dios y la Palabra de Dios; y el enfoque, particularmente en la actualidad, está en la Palabra de Dios.

Y escuchemos algunos de los testimonios de las Escrituras conforme consideramos este pensamiento. En primer lugar, y simplemente escuche con atención y escriba las Escrituras para que pueda consultarlas  después; cuando Jesús habló de la santificación total de un creyente, esto es, la santidad completa de un creyente, la separación completa del pecado, Él dijo esto al Padre en Juan 17:17: “Santifícalos en tu verdad”. Ahora, la palabra ‘santificar’ significa apartar del pecado, santo, separado para Dios; tiene la idea de perfección espiritual, de estar espiritualmente completo, para que lleguemos a la totalidad de estar en Cristo, para que nuestro crecimiento espiritual llegue a su totalidad, a su máximo nivel. Y Él dice:” Oh Dios, hazlos puro, hazlos santos, apártalos del pecado para ti mismo, y hazlo mediante tu verdad”.

Y después dice en el mismo versículo: “Tu palabra es verdad”. Concluimos, entonces, de manera muy obvia, que la santidad plena del creyente es la obra de la Palabra de Dios, es la obra de la Palabra de Dios. No es la Palabra de Dios más algo más, eso es lo que hacen las sectas; eso es lo que las sectas han estado diciendo durante años: “Usted necesita la Palabra de Dios más Mary Baker Edith, la ciencia y salud y llave de las Escrituras. Usted necesita la Palabra de Dios más las visiones de José Smith y los escritos de Brigham Young, etcétera, etcétera. Usted necesita la Palabra de Dios más los edictos de la iglesia y demás y, a lo largo de los años que ha producido la Iglesia Católica Romana. Usted necesita la Biblia más los escritos de esta persona o aquella persona. Usted necesita la Biblia más sabiduría humana y filosofía humana”. Es algo que ha existido durante siglos; este es un golpe contra la suficiencia de las Escrituras. Pero Jesús dijo: “Hazlos perfectos y puros por tu verdad. Tu Palabra es verdad”, tu Palabra es verdad. La santidad completa del creyente es la obra de la Palabra de Dios.

Escuche el testimonio del profeta Miqueas. Miqueas, el profeta, en el capítulo 2, versículo 7 habla de la obra de la Palabra de Dios en la vida de un santo, y él hace esta declaración tan, tan importante: “¿Acaso mis palabras no le hace bien al que camina en rectitud?”; en otras palabras, Dios hablando a través del profeta dice: “¿No es verdad que cuando usted vive una vida obediente, mi Palabra produce bien en su vida o bendición en su vida?”, sería otra manera de decirlo. El punto es que la Palabra de Dios es la fuente de la bondad de la vida; la Palabra de Dios es la fuente de beneficio a un creyente, o para un creyente obediente, que camina en rectitud; la Palabra de Dios nos trae toda la bondad que Dios puede darnos conforme caminamos en obediencia a su Palabra. Cuando Pablo le escribió a los Corintios, como lo vimos antes en la segunda carta, la primera carta también tiene un capítulo muy importante que va de la mano con este tema, y es el capítulo 2. Cuando Pablo escribió a los Corintios, él les escribió que el Espíritu de Dios les revelara la enseñanza de Dios a ellos, y lo describió de esta manera en 1ª de Corintios 2:13, él dijo: “La enseñanza de Dios que viene a nosotros por el Espíritu Santo viene –escuche y cito– no en palabras que la sabiduría humana enseña, sino en aquello que el Espíritu Santo enseña”, maravilloso.

La sabiduría de Dios viene a nosotros no a través de fuentes humanas; nuestra suficiencia es de Dios. Dios da su sabiduría, Dios nos da su sabiduría a través del Espíritu de Dios revelando su enseñanza en la Palabra de Dios, y es la sabiduría no en las palabras que el hombre enseña, sino en las que el Espíritu Santo enseña. De hecho, es tan amplia, es tan eficaz, tan completa; él dice en el versículo 15 que por la Palabra de Dios, a través del Espíritu Santo, podemos juzgar o evaluar o valorar todas las cosas. Es una declaración tremendamente amplia. Podemos juzgar, y valora, y evaluar, y entender, y comprender todo, en base al conocimiento de la Palabra de Dios; porque él dice, las Escrituras, la Palabra revelada de Dios en el versículo 16, una declaración maravillosa nos dan –escuche esto– la mente de Cristo. ¿Escuchó eso? La mente de Cristo. Ahora, ¿hay alguna insuficiencia en la mente de Cristo?, ¿está limitado Cristo?, ¿Él conoce unas cuantas cosas, pero también está aprendiendo de algunas personas? Difícilmente.

La mente de Cristo es la mente consumada de Dios, la mente de Cristo es omnisciente, la mente de Cristo es suprema, la mente de Cristo no conoce insuficiencia. Pablo dice que tenemos una Palabra de Dios, una palabra no de la manera en la que el hombre enseña, sino enseñada por el Espíritu de Dios; esa Palabra de Dios nos permite juzgar, evaluar, valorar, entender, comprender y razonar todas las cosas, ¿por qué?, porque nos trae la mente de Cristo; y escúcheme, amados, la mente de Cristo es una mente suficiente. ¿Puede haber más suficiencia que la mente de Cristo? No, no puede haber. Todo lo que necesitamos entender en la mente de Dios acerca de cualquier problema, cualquier necesidad, cualquier punto, cualquier tema. Todo lo que necesitamos es entender cómo es que Dios lo ve, cómo Dios piensa a cerca de eso, y lo que Dios dice al respecto, y eso es suficiente para nosotros. En Marcos 12:24 Jesús afirmó algo muy importante; de una manera inversa, Jesús dijo que conocer las Escrituras es experimentar –y aquí viene la cita– el poder de Dios.

Jesús estaba diciendo: “Conocer las Escrituras es experimentar el poder de Dios”. Ahora, escuche, la gente dice que quiere poder; dicen que: “No les podemos dar nada más la Biblia, no tiene suficiente poder, tenemos que hacer señales y milagros”. Dicen que: “No podemos simplemente esperar que la gente viva la Biblia, tenemos que tener cierto poder sobrenatural sobre los demonios, y poder sobre el diablo, y poder sobre la enfermedad, y poder sobre esto, y tenemos que estar atando, y atando esto, y llamando esto, y llamando aquello, y demandando esto, y demandando aquello, y en cierta manera con este tipo de manera de pensar controlar nuestro ambiente”. Pero las Escrituras dice que conocer las Escrituras es experimentar el poder de Dios. Cuando Jesús fue a enfrentar al diablo, cuando el diablo vino a tentar a Jesús en el monte, y el diablo lo tentó, ¿qué hizo? ¿Cómo es que Jesús enfrentó a Satanás? ¿Le dijo: “Ah, te ato, te condeno, te envío al pozo”? ¿Le dio algún tipo de fórmula como esa? ¿Cómo es que Él enfrentó al diablo? Muy simple. Él lo enfrentó en tres diferentes tentaciones, y en cada caso, ¿Él hizo qué? Él dijo: “Escrito está”; ahí está la fórmula. El poder de Dios fue expresado en la Palabra de Dios, y cuando esas tres tentaciones se acabaron, la Biblia dice que el diablo le dejó; el diablo le dejó, y ángeles vinieron y le servían.

El poder no está en algún tipo de control mental místico, el poder está en la Palabra de Dios. Cuando usted habla la Palabra de Dios, cuando usted vive por la Palabra de Dios, cuando cree en la Palabra de Dios, hay suficiencia ahí. El poder de Dios para enfrentar cualquier necesidad viene de la Palabra de Dios, activada en el creyente por el Espíritu Santo. Ahora, piense en otro pasaje conocido que habla acerca de lo mismo, en Hebreos, uno muy conocido, Hebreos 4:12. Permítame recordarle lo que dice: “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz (o activa), y más cortante que toda espada de dos filos”. Usted habla de un arma, le voy a decir algo: El arma más grande, más poderosa que existe es la Palabra de Dios, es más cortante, más filosa que cualquier otra arma.

Eso es lo que el escritor  está diciendo: “No hay un arma como la palabra, no existe otra igual, penetra hasta partir el alma y el espíritu”; en otras palabras, entra al corazón y al alma y a la naturaleza de una persona; no solo puede llegar a las profundidades el alma y el espíritu, sino también de las coyunturas y los pensamientos, sino también de las coyunturas y la médula, y puede juzgar los pensamientos y las intenciones del corazón. La gente dice: “Hombre, ese es un problema tan profundo; más vale que acudas a la sicoterapia. Hombre, ese es un problema tan profundo; más vale que vayas aquí con esta persona que tiene un ministerio de atar al diablo y que te saque esos demonios. Oh, ese es un problema realmente profundo, eso es demasiado para nosotros; más vale que te enviemos alguna clínica en algún lugar. Más vale que te vayas a un ambiente diferente porque no podemos enfrentar eso”. Escuche: la Palabra de Dios es viva, es activa, es poderosa, es más cortante que cualquier otra arma, y va a llegar a una profundidad, va a entrar a una profundidad, y va a cortar de una manera tan limpia y tan veraz por encima de cualquier otra cosa que existe, para revelar los pensamientos e intensiones más profundos del corazón humano.

De tal manera que el versículo13 dice: “Todas las cosas están abiertas y desnudas”, va hacer lo que el sicoanálisis nunca hará. La Palabra de Dios  abre el alma, penetra, rompe el corazón, revela, es suficiente para penetrar hasta la para más profunda del alma de una persona. Y estoy en contra de aquellos que niegan que la Palabra de Dios hace lo que dice que hace, y esto es el poder, la Palabra de Dios tiene el poder –y lo afirmamos–, tiene el poder de penetrar con mayor profundidad que cualquier otra cosa. Yo creo que decir que la Biblia, la Palabra del Dios Viviente no puede enfrentar  un problema, es pecar contra Dios. ¿Puede haber más suficiencia que la mente de Cristo y la Palabra del Dios Vivo? Jesús también dijo, y esto está en Lucas 11:28: “Bienaventurado los que oyen la Palabra de Dios y la guardan o la obedecen”, Lucas 11:28. Ahora, ¿qué quiso decir con eso? Lo que dijo es que toda suficiencia espiritual se encuentra en oír y obedecer la Palabra de Dios, oír y obedecer la Palabra de Dios.

¿Qué quiere decir la palabra ‘bienaventurados’? Bueno, creo que pensamos en la palabra ‘bienaventurados’ como una especie de emoción momentánea. El concepto de ‘bienaventurados’ significa un estado de bienaventuranza, de vida; un estado de vida de bienaventuranza, esto es una vida de paz, gozo, vida con significado, valor, vida con esperanza y satisfacción, vida de felicidad; una vida satisfecha, feliz, significativa, le pertenece aquellos que oyen la Palabra de Dios y la obedecen; y eso, querido amigo, es el testimonio que viene de los labios de Jesús. La obediencia a la Palabra de Dios es la puerta a la suficiencia, es una puerta a una vida de bendición; esa es la respuesta. En las últimas dos semanas tuve la oportunidad de hablar con una mujer dos veces, una vez en persona y una vez por teléfono; ella tiene una enfermedad mortal, está cerca de la muerte, y es muy querida, y una dama muy preciada, y ella me dijo, ella dijo: “Estoy viviendo en terror absoluto, esto tan aterrada, tengo tanto miedo”, y le dije: “¿Por qué tiene miedo?”, ella dijo: “Me da miedo que no voy a ir al cielo”, yo le dije: “Pero usted cree en el Evangelio, ¿no es cierto?”, “Sí”, “¿Y ha comprometido, ha entregado su vida a Cristo?”, “Sí”, “¿Y su deseo más profundo es obedecerle?”, “Sí”, “¿Y lo ama?”, “Sí”, “Bueno, ¿de qué tiene miedo?”, “Bueno, cuando, cuando me diagnosticaron por primera vez esta enfermedad, maldije a Dios y temo que no me va poder perdonar, y que Él no me va a perdonar, y me voy a ir al infierno por lo que hice. Hice algo terrible, terrible. Le hablé a Dios y usé palabras profanas”.

Ahora, ¿qué le va a decir usted a una persona así que está al borde de la muerte? Digo, que la muerte está quizás a días de distancia; “Bueno, ese es un problema muy profundo, necesita alguna… algo de análisis”, o: “Más vale que ate al demonio de la duda”, “Entonces, tengo la fórmula pueda hacer eso”, o: “Más vale que visualices, simplemente, visualícese así mismo en el cielo, simplemente…”, bueno, eso es lo que está siendo promovido en la actualidad y nos reímos ante eso, pero eso es algo bastante serio para algunas personas. No. ¿Sabes usted lo que le dice alguien así? Primero le dije: “Permítame citarle un pasaje de las Escrituras”, aún si hizo eso, aún si maldijo a Dios, hubo alguien que maldijo a Dios aún más que usted, y su nombre fue el apóstol Pablo quien fue un blasfemo.

Y le cité primera de Timoteo 1:12 y en adelante, cómo Pablo dijo que: “El Señor me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, injuriador”, y él dice que: “Yo estoy seguro de una cosa, y esto es palabra fiel y digna de ser acepta, que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores de quienes yo soy el primero”. Y yo le señalé que la razón por la que Pablo dio ese testimonio de ser el primero de los pecadores, fue para que él pudiera ser presentado como un ejemplo para todo el mundo, de que si Dios podía salvar al pecador más grande, Él también podía salvar a los que no eran tan grandes. Y Yo le dije: “Dios salvó al peor blasfemo sobre la faz de la tierra, quien peleó en contra de Jesucristo mismo, quien persiguió y mató a sus santos amados; y si Él lo puede perdonar, Él puede perdonarla a usted”. Hubo gran esperanza en su voz, y después en la primera ocasión le había hablado de algunos pasajes de las Escrituras que hablan del perdón completo que le pertenece a los creyentes.

Como puede ver, la respuesta para alguien que está enfrentando ese tipo de ansiedad es simplemente abrirle la Palabra del Dios vivo, en la cual creen, y la cual leen, y oyen, y es activada en ellos por el Espíritu Viviente de Dios. No hay insuficiencia ahí, inclusive para alguien que está al borde de la muerte, puede haber una vida de bendición si está la confianza en la Palabra del Dios Vivo. Santiago también da testimonio de la suficiencia de las Escrituras. Santiago dice: “El que obedece la Palabra de Dios”, y la llama –me encanta esto–, “la ley perfecta”, ¿qué significa ‘perfecta’? ¿Cuál es otra palabra para ‘perfecta’? Completa. La ley completa. ¿Está incompleta? ¿Está incompleta la Biblia? Difícilmente. De hecho, al final dice: “Si añades algo a esto, se te añadirá las plagas que aquí están escritas”. No, la Biblia es la ley completa. Santiago 1:25 la ley perfecta, hermoso pensamiento; él la llama ‘la ley real’ en el segundo capítulo, la ley perfecta.

Y él dice: “Cualquier persona que obedece la ley perfecta (Santiago 1:25), será bendito”. De nuevo, bendición, satisfacción, plenitud, todo lo que pertenece a la vida y a la conducta para un creyente, está encerrado en la Palabra de Dios. Nuestra suficiencia espiritual viene de Dios, es ministrada de la Palabra de Dios por el Espíritu al corazón de un creyente. Escuche el testimonio de Lucas al escribir el libro de los Hechos. Lucas se identificó a los cristianos más nobles en Grecia. Estaban en una pequeña ciudad llamada Berea, y esto es lo que dijo: “Los santos en Berea eran los más nobles de todos los santos (cito, Hecho 17:11) porque recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras”. Qué gran declaración. La nobleza espiritual le pertenece aquellos que reciben la Palabra de Dios con prontitud, con disposición. ¿Qué significa eso? Con aceptación, con fe, con disposición. Ellos recibieron la Palabra de Dios y escudriñaban las Escrituras diariamente.

Amados, la clave para una vida adecuada no es la Biblia más muchas otras cosas; es la Palabra de Dios buscada con prontitud, disposición y escudriñada cada día de la vida de uno; es una dieta diaria, es una dieta diaria. Y no creo que vemos la vida espiritual así en absoluto; nos metemos en problemas, suponemos que los problemas van más allá de la capacidad, que van más allá de la perspectiva y la capacidad de la Palabra de Dios, porque realmente no estamos inmersos en la aplicación diaria de la Palabra de Dios. La nobleza espiritual está ligada a un estudio diario de la Palabra de Dios; de ahí viene la fortaleza para enfrentar la vida, y ahí es donde está la suficiencia. Tristemente, la gente que está buscando su suficiencia y no la está encontrando, sino que la está buscando en la sicología y en este tipo de ciencia de la mente, y misticismo y experiencias estáticas, y lo sobrenatural, y en entretenimiento y técnicas de administrativas, y en técnicas administrativa para la iglesia, toda esa búsqueda va en la dirección equivocada; y en lugar de darle lo que creen que necesitan, y lo que creen que van a obtener, los va a llevar a lo opuesto, exactamente a lo opuesto.

En su carta a los Colosenses, el Apóstol Pablo identifica la clave para una vida feliz; escuche esto: La clave para una vida feliz, la clave de un corazón gozoso, ¿le gustaría tener un corazón gozoso, una vida feliz? ¿Le gustaría tener un espíritu que canta, simplemente que canta todo el tiempo porque está tan contento?, ¿buenas relaciones con todo el mundo?, ¿un matrimonio absolutamente rico y estable?, ¿una vida familiar totalmente satisfecha y un empleo que disfruta? Digo, ahí está todo, todo, todo. Colosense 3:16 depende de esta frase: “La Palabra de Cristo more (¿en qué?) en abundancia en vosotros”, ahí está; y a partir de eso, fluyen estas otras cosas. Escúchelas de nuevo: Una vida feliz, un corazón gozoso, un espíritu que canta, buenas relaciones, un matrimonio estable, rico, una vida familiar satisfactoria y un empleo satisfactorio, todo está encerrado en dejar que la Palabra de Cristo more en abundancia en usted.

Dice usted: “¿Quieres decir la Biblia, solo la Biblia puede proveer todo eso?” ¡Claro, para eso está! El boleto para la vida llena del Espíritu es la mente controlada por la Palabra, la mente controlada por la Palabra, lo cual lleva la suficiencia y a la aptitud, a la capacidad. Escuche las palabras de Pedro en 1ª de Pedro 2:2: “Desead como niño recién nacido la leche no adulterada, para que, por ella, crezcáis”. El crecimiento espiritual, la madurez espiritual, la fortaleza espiritual, el proceso de maduración, el moverse hacia la semejanza a Cristo, está ligado a su deseo de la Palabra de Dios. Usted va a crecer mediante la Palabra de Dios, y crecer realmente es desarrollar la fortaleza para enfrentar la dificultad. Si usted hace eso, al alimentarse de la Palabra de Dios, así como un bebé crece bebiendo leche, y eso es lo que Pedro está diciendo; Pedro está diciendo: “Así como un bebé desea la leche”, con esa misma devoción singular, ese mismo deseo fuerte singular –y todos sabemos cuánto un bebé quiere leche–, esa es la manera en la que un creyente debe anhelar la Palabra de Dios.

Cuando su corazón busque eso, y desea eso diariamente, usted hallará fortaleza espiritual. La Palabra provee todo recurso espiritual necesario para ser fortalecido. Y después, Pedro añadió esto en su segunda epístola. 2ª de Pedro 1:3, una de las grandes declaraciones de este tema en todas las Escrituras, él dice: “Según el poder divino de Dios, Él nos ha dado –escuche esto– todas la cosas que pertenecen a la vida y a la piedad”. ¡Qué declaración! El poder divino nos ha dado no solo algunas cosas, sino todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad; y después él dice: “Mediante el conocimiento de Aquél que nos ha llamado a la victoria y a la virtud”. Cuando llegamos a conocerlo, y Él es revelado a través de su Palabra, estamos disfrutando de los recursos que nos permiten, que nos capacitan, para poder enfrentar cualquier cosa.

Tenemos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Amados, todo lo que necesitamos para la vida, todo lo que necesitamos para la piedad, todo lo que necesitamos en toda nuestra vida cristiana está encerrado en la Palabra de Dios; y usted se pregunta, ¿por qué siempre enseña la Biblia? ¿Por qué siempre estudiamos la Palabra de Dios? Porque a dónde más vamos a ir para encontrar suficiencia espiritual. Todo lo demás es superfluo. A través del conocimiento de Él, a través del conocimiento de Aquél que nos llamó, y Él se revela a sí mismo en su Palabra, viene todo lo que necesitamos para la vida y la piedad. Y le voy a decir algo: me entristece, de manera constante, cuando la gente inventa esta idea de que la Biblia no es suficiente, y tenemos que estudiar todas estas cosas, y encontrar todas estas otras técnicas para poder disfrutar de los recursos necesarios; la Palabra de Dios activada por el Espíritu de Dios es suficiente para la vida y la piedad.

Ahora, inclusive, de una manera más directa y amplia, es la declaración de Pablo en el libro de los Hechos en el capítulo 20, cuando él se estaba reuniendo con los ancianos efesios, esta es una declaración interesante, él les dijo, recitando un poco de la historia de su ministerio: “No retuve nada de lo que era útil, les di todo lo que era útil”. Ahora, él no retuvo nada, él les dio todo lo que era útil, y ellos eran simplemente como nosotros, ellos tenían todos los problemas que tenemos, ellos tenían todas las luchas en su vida que tenemos, ellos tenían todas las necesidades que tenemos. Él le dijo: “Yo no retuve nada de lo que fuese útil, sino que le mostrado y les he enseñado”, y lo que él está diciendo es: “De manera amplia, les he dado todo lo que fue útil”, eso está en versículo 20 del capítulo 20. Después en el versículo 27, nos dice qué fue: “No he dejado de declararos todo el consejo de Dios”.

No todo el consejo de Dios y algo del consejo de los hombres, él vio en la revelación de Dios suficiencia total; y después, más adelante, diciéndoles a ellos, en el versículo 32 les dice: “Así que os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, la cual puede sobreedificaros, la cual tiene poder para sobreedificaros”. ¿Es suficiente? ¿Es la Biblia suficiente para edificarnos? ¿Es suficiente para  satisfacer, para enfrentar toda vicisitud, lucha, necesidad y ansiedad de la vida humana? ¡Claro que sí! Y alguien que dice que no lo es, sea de manera explícita o por implicación, peca, comete un pecado contra Dios porque llama a Dios un mentiroso; y ese no es un acto pequeño, sino de hecho un acto de traición seria. “No, –dice él– yo los encomiendo a la Palabra de su gracia, la cual tiene el poder para sobreedificaros y daros herencia entre los santificados”.

La Palabra es todo lo que necesita, la Palabra es lo que es útil, la palabra fortalecerá. A los Colosenses, Pablo les dio una declaración que debemos recordar. Colosenses 2:3: “En Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. Yo no dije eso, él lo dijo; eso incluye todo, todo lo que usted necesita acerca de la sabiduría y el conocimiento lo va a encontrar en Cristo. Entonces, ningún creyente debe estar buscando en ningún otro lado. En el versículo 4 de Colosenses 2, él dice: “No sea que alguno os engañe con palabras persuasivas. No dejen que el mundo los engañe con sus palabras persuasivas. Todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento están en Cristo, y estamos –dice en el versículo 7– arraigados y edificados en Él, estamos arraigados en Él, y vamos a ser edificados en Él”; es casi como si fuera la palabra de Pablo a los Gálatas, habiendo comenzado en el espíritu, ¿van a ser perfeccionados en la carne? ¡No! Fueron arraigados, establecidos en Él, y van a ser edificados en Él, y establecidos en la fe como fueron instruidos a partir de la Palabra.

Todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento se encuentran en Cristo, en el Cristo que está revelado en la Palabra. Y por lo tanto, él dice en el mismo capítulo, versículo 8: “Guardaos, no sea que alguno os engaña a través de filosofía y huecas sutilezas según las tradiciones de los hombres, según los rudimentos del mundo, (esto es la filosofías e ideas del mundo) y no según Cristo porque –versículo 10 dice– vosotros estáis completo en Él”. En Él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, y están completos en Él. Entonces, manténganse alejados de la filosofía humana; no puede hablar acerca de asuntos espirituales; puede hablar de algunas cosas, y puede ser útil en los aspectos prácticos de la vida, pero cuando hablamos de la dimensión espiritual y las necesidades del corazón y el alma y la mente del hombre a su nivel más profundo, para aquellos de nosotros que conocemos a Dios, solo Dios provee nuestra suficiencia  a través de su Palabra.

Juan añade un testimonio muy fuerte al testimonio de Pedro y Pablo, y Santiago, y Lucas, y Jesús, y otros. Escuche lo que Juan dice en 1ª de Juan 2:20: “Más vosotros, tenéis la unción del Santo –escuche esto– y sabéis todas las cosas”. ¡Qué declaración! ¿Qué quieres decir con ‘todas las cosas’? “Bueno, no todas las cosas que deben conocerse en el universo entero, y ni siquiera todas las cosas que hay por conocer en el mundo entero; pero todas las cosas que hay por conocer en relación a su vida espiritual. Ustedes saben todo, ustedes saben todo lo que necesitan saber, ¿cómo?, tienen una unción del Santo, el Santo es Dios, la unción es el Espíritu Santo, tienen la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios, y conocen todas las cosas”. ¡Qué declaración! Y él afirma que los cristianos conocen la verdad mediante la revelación en la Palabra de Dios en el versículo 21, y después en el versículo 27 él dice: “Y no tenéis, de tal manera que no tenéis necesidad de que ninguno os enseñe”, no lo necesitamos.

Conocemos todas las cosas por la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios. 1ª de Tesalonicenses 2, quiero que pase este versículo. 1ª de Tesalonicense 2:3, esta es una declaración poderosa a favor de la suficiencia de las Escrituras. Si usted en el versículo 11 de 1ª de Tesalonicenses 2, él dice que “los exhortamos y alentamos, y mandamos a cada uno de vosotros como un padre a sus hijos”; en otras palabras: “Queríamos que se condujeran de una manera que honraría a Dios. Queríamos –versículo 2– que anduviesen dignos del Dios que los llamó”. Y entonces, los alentamos y alentamos. Entonces, Pablo está diciendo: “Miren, realmente queríamos que ustedes vivieran en obediencia, y vivieran como deben vivir, y tuvieran todos los recursos que necesitan”; y después en el versículo 13: “Por esta causa, también damos gracias a Dios sin cesar, de que cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, (no es la palabra de hombres, no es nada parecido a la palabra de los hombres) sino como es en verdad la Palabra de Dios”. Deténgase ahí por un momento.

Él dijo: “Ustedes recibieron la Palabra de Dios como la Palabra de Dios. –Él añade entonces– la cual obra en vosotros, los que creen”. Obra, literalmente lleva a cabo su obra en aquellos de usted que creen. Ahora, escúchenme: Hay una obra y es la obra de madurar, es la obra de maduración, de fortalecimiento, de edificación; una obra de crecimiento, una obra de llevarlo a usted a la semejanza a Cristo. Esa obra es una obra que solo puede ser hecha por la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios, y va a llevar a cabo su obra; ustedes se comprometieron a sí mismo (él los felicita) con la Palabra de Dios, no como si fuera la palabra de los hombres, sino como es en verdad la Palabra de Dios, y está haciendo su obra en ustedes; y la Palabra que hace, de hecho, es suficiente. Job, el testimonio de Job, ese santo noble, qué testimonio tan inspirador da acerca de la Palabra de Dios y su suficiencia.

Aquí hay un hombre que perdió todo. El diablo vino y le quitó todo, le quitó sus posesiones, sus tierras, sus cultivos, sus animales, le quitó su familia en una muerte terrible, le quitó su propia salud; un hombre en privación y destitución absolutas. En el capítulo 23, versículo 12, él dice: “Ni me he retraído del mandamiento de sus labios. No dejé de obedecer sus palabra, no dejé de obedecer su palabra. He estimado las palabras de su boca, más que mi necesaria comida”, él dice. ¡Qué declaración! La Palabra de Dios tiene una prioridad más elevada para mí que comer. ¿Qué hay acerca de usted? La gente lucha con todo tipo de problema en la vida, y puede ser algo tan básico como, ¿cuál es la prioridad en su vida? ¿Es usted como los Bereanos nobles, escudriñando las Escrituras diariamente? Como Job, ¿les es más importante para usted alimentarse de la Palabra de Dios que de la comida terrenal? ¿Qué es lo que más estima? ¿Estima más su propia comodidad o estima la Palabra de Dios más? ¿Es la autoestima lo que busca o es la estima de la Palabra de Dios?

Oh, si tan solo la gente regresara a esta realidad tan básica. Nos metemos en problemas, en problemas emocionales, porque nos enfocamos en nosotros mismos en lugar de enfocarnos en la Palabra del Dios Vivo. Él estimó las palabras estimó las palabras de la boca de Dios como algo más importante que nada en su vida, y esa es la razón por la que él pudo soportar lo que enfrentó; y al final, le dio a Dios la gloria. Quiero que vea otro pasaje del Antiguo Testamento. Pase en su Biblia a Deuteronomio 6, y después un pasaje de nuestro Señor después de ese, y vamos a una palabra final de Pablo. En Deuteronomio 6 tenemos la declaración doctrinal básica de Israel, versículo 4: “Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es, y amará al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tus fuerzas”; esa fue la verdad medular de toda la teología en la tierra de Israel y entre el pueblo de Dios; eso era lo que Dios quería que supieran. Ahora, eso no era todo lo que había, ese fue el resumen de la ley, fue el resumen: “El Señor nuestro Dios uno es”.

Pero hubieron muchas otras cosas que eran verdad también acerca Él. Esto está resumido: “Y debes amar al Señor, tú Dios, con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas”; esa fue una manera simple de expresar una multitud de mandatos que Dios había  establecido. Pero, toda la ley fue reducida y resumida en esto. La Palabra de Dios, entonces, es la clave. Y estas palabras, dice él en el versículo 6: “La ley de Dios, la ley, la Palabra de Dios revelada, la cual te mando este día, estará en tu corazón y se la enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa, y cuando te levantes, y cuando andes por el camino, y cuando te acuestes, y cuando te levantes; y las atarás como una señal a tu mano, y estarán como señales entre tus ojos, y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas”; en otras palabras: “Toma la Palabra de Dios y se las enseñas a tus hijos, y hablas de ella cuando te levantas, cuando te sientas, te acuestas, y vas por el camino. Escríbela en tu mano, escríbela en tu cabeza, escríbela en tus puertas”, a donde quieras que vayas, siempre estás consiente de la palabra del Dios vivo: esa es la clave para vivir.

Este es el diseño de Dios para la vida que Él le dio a su pueblo. Las Escrituras eran suficientes, debían ocupar toda su atención como la fuente de todo. Y después, un pasaje fascinante y algo conocido en Lucas 16, en donde nuestro Señor da su testimonio acerca de la suficiencia de las Escrituras. En Lucas 16, Jesús cuenta de Lázaro, el mendigo lleno de yagas, y el hombre rico. Recordará usted que Lázaro murió y fue al seno de Abraham, el lugar de la bendición. El hombre rico  murió y se fue al fuego y fue atormentado. Y el hombre rico dijo: “No quiero que mis hermanos vengan aquí, oh, no quiero que mis hermanos vengan aquí. –versículo 28– Tengo cinco hermanos (Lucas 16), necesito ir y decirles, no sea que vengan a este lugar de tormento”, y Abraham le dijo: “A Moisés y a los profetas tienen, óiganlos”. Tienen a Moisés y a los profetas, eso es la Palabra de Dios, que lean la Palabra de Dios. “Oh –dijo él– no, padre Abraham, si uno fuera de ellos de los muertos se arrepentirán”. Digo, esto es  evangelismo espectacular: “Acabo de regresar del infierno, y quiero decirle no vayan ahí”, esto es algo pesado.

”Sin tan solo pudiera regresar de aquí y predicar, se arrepentirían”, esa es la perspectiva de aquellos que buscan la afirmación sobrenatural; el Evangelio simple no es suficiente. Tenemos que tener señales y maravillas y resurrecciones, de lo contrario, nunca podremos convencer a la gente. Y el versículo 31, Jesús, que podría resucitar a los muertos y que resucitó entre los muertos, y probó esta verdad: “Si no oyeren a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque unos se levantara de los muertos”, y Él fue prueba viva de eso. Usted no necesita milagros, ¿por qué?, porque la Palabra de Dios es lo suficientemente poderosa. La suficiencia de las Escrituras, oh, es suficiente. ¿Es todo suficiente en relación a todo asunto del alma del hombre, en relación con Dios y en relación con otros hombres? La clave, claro, es creerla y obedecerla, estudiarla. Hemos estados eso durante años, y lo volvemos a decir con gusto, con gusto.

¿Es la Biblia suficiente? Un pasaje final lo resume todo. 2ª de Timoteo 3, 2ª de Timoteo 3, escuche este testimonio. Ni siquiera voy a decir mucho de él, simplemente voy a dejar que hable. 2ª de Timoteo 3:15, es un gran… de hecho, es el testimonio más grande en el Nuevo Testamento acerca de la suficiencia de las Escrituras. 2ª de Timoteo 3:15: “Y que desde la niñez –Pablo le dice a Timoteo– has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. Escuche, ¿son suficientes las Escrituras para salvar? Es correcto, son suficientes para salvar. No se necesita nada más. Has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación. Además, toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñar, redargüir, corregir, instruir en justicia. Escuche eso.

Las Escrituras proveen  doctrina; toda la enseñanza que necesitamos: redargüir, corregir. Redargüir significa ‘deja de hacer eso’; corregir significa ‘comienza hacer esto’; e ‘instruir en justicia’ es ‘tomar un paso más hacia adelante’. Puede convertir a la gente y apuntarla al camino correcto. Pero, ¿qué tan suficiente es? Observe el último versículo, versículo 17: “A fin de que el hombre de Dios sea (¿qué?) perfecto, completo, enteramente preparado para toda buena obra”. ¡Qué declaración tan amplia! ¿Es suficiente? Sí. La Biblia es suficiente para serlo sabio para la salvación; es suficiente para darle la doctrina, la reprensión, la corrección, la instrucción necesaria para justicia; es suficiente para hacer a un hombre de Dios perfecto, enteramente preparado toda buena obra sin que le falte nada. La Palabra de Dios es absolutamente suficiente. Hace algunos años atrás, Maud Frazer Jackson escribió estas palabras, escúchelas, y cito: ¿Qué si digo que la Biblia es la Santa Palabra de Dios, completa, inspirada, sin error? Pero deje que sus páginas queden sin ser leídas diariamente, y no aprenda ahí de la ley de Dios. ¿Qué tal si no voy ahí a buscar la verdad, de la cual hablo, para encontrar guía en este camino terrenal? ¿Importa lo que digo?”, fin de la cita. Palabras potentes, y la respuesta es ‘No’, no importa. Usted puede decir que la cree, pero si usted no la estudia, si usted no va ahí a buscar la verdad, de la cual usted habla, entonces no importa lo que dice. La Palabra de Dios debe ser creída y debe ser obedecida, y ahí está la suficiencia.

Inclinémonos en oración. Te damos gracias, Padre nuestro, por este día que nos ha dado para adorar; y sabemos que Tú mismo has dicho: “He exaltado mi Palabra sobre todo mi nombre”, y si Tú eres suficiente, y Tú lo eres, entonces tu Palabra también debe ser suficiente. Gracias por una Biblia completa que no deja nada afuera, las verdades de la cual nos pueden llevar a ser un hombre perfecto, enteramente preparado para toda buena obra; la verdad de la cual nos puede traer una vida de bendición en toda dimensión. Padre, salva tu iglesia del pecado horrendo de creer que tenemos una Biblia insuficiente. Y, Señor, oremos por toda necesidad de toda vida el día de hoy. Que la suficiencia de la Palabra de Dios en el poder del Espíritu de Dios sea aplicada a toda vida por causa de Cristo. Amén.         

  

 

 

 

 

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