Grace to You Resources
Grace to You - Resource

El hecho de que Jesús resucitó de entre los muertos es más que una primicia histórica. No sólo es un evento que eclipsa a todos los que han afirmado haber tenido experiencias cercanas a la muerte. La Resurrección de Jesús tampoco es tan solo un testimonio de que el Espíritu de Jesús está vivo de alguna manera mística, tal como en el dolor de los pobres y la sonrisa de un niño.

La Resurrección de Jesucristo tampoco pretende ser una ilustración, un medio para enseñar una lección, para que las personas puedan superar sus dificultades y triunfar sobre sus tragedias. No es sólo un ejemplo de que a veces en los caminos de desilusión, que no tienen salida, se puede tener esperanza. Todos estos son sentimientos agradables, pero no tienen nada que ver con el significado de la Resurrección de Jesucristo.

De hecho, para entender la Resurrección de Jesucristo, usted tiene que entender que se trata de un medio... y el único medio... por el que las personas pueden entrar en el Cielo eterno y escapar del infierno perpetuo. En conclusión, eso es lo que significa la Resurrección.

Es el medio por el cual la gente entra en el Cielo y escapa del infierno. Y cualquier definición o discusión de la Resurrección de Jesucristo que no se ocupe de esta cuestión, no tiene sentido.

La Resurrección de Cristo es, pues, el acontecimiento más determinante de todos los tiempos; ya que por ella, el destino de cada persona está, en última instancia, determinado. Es la cosa más impactante que haya sucedido en la historia de este mundo. Cómo usted responde a la Resurrección determinará si usted pasa la eternidad en el Cielo o en el infierno.

Hablando de la Resurrección, quiero enfocarla desde el punto de vista de las paradojas del cristianismo. Hay una serie de contrasentidos en el cristianismo... cosas que parecen discordantes, pero que no lo son.

Por ejemplo, cuando se habla del cristianismo o el Reino de Dios, o de la soberanía de Dios en los corazones de aquellos que creen en Él y le conocen. Cuando se habla del cristianismo, está lleno de paradojas. Por ejemplo, es un Reino en la tierra, con una ciudad capital en el Cielo. Es un reino en la tierra sin país terrenal. Es un reino en la tierra despreciado por los hombres, pero amado por Dios.

Este Reino, paradójicamente, está compuesto por personas exaltadas que una vez fueron  esclavos, justos que una vez fueron malvados, gente honrada que una vez fue criminal, conservadores que alguna vez fueron provocadores rebeldes, amigos que alguna vez fueron enemigos. Está compuesto por gobernantes que al mismo tiempo son siervos, vencidos que son al mismo tiempo súper-conquistadores, héroes cuya gloria es su debilidad, vencedores cuyo más alto objetivo es la humildad.

Y todas estas personas en el Reino se rigen por una Ley que produce libertad absoluta; y una libertad que está íntimamente ligada a la Ley de Dios. Todos en este Reino están gobernados por un Rey que murió por sus súbditos, un Juez que fue castigado por los culpables en Su corte, un Gobernador de la Gloria Celestial coronado con espinas terrenales, el Señor de la Vida, que fue asesinado, el Creador de los hombres, que fue ejecutado por ellos. Y las paradojas culminan en un rey muerto que resucita a la vida.

Debido a esta realidad, podemos intercambiar la muerte en vida por la vida que muere. Es de esa última paradoja que quiero hablar, el intercambio de la muerte en vida por la vida que muere. Esas son dos afirmaciones paradójicas, pero tienen sentido si entendemos las Escrituras.

La Biblia indica que todo el mundo fuera del Reino de Dios, fuera de la fe cristiana sin Cristo, todo el mundo exterior está muerto en vida y los que están dentro, son los vivos que están muriendo. Fuera, todos están muertos en vida; dentro, todos tienen una vida que se apaga. ¿Qué queremos decir con eso? Hay un pasaje de la Escritura que nos lo despliega bajo la inspiración del Espíritu Santo de Dios: Efesios, Capítulo 2. El tema de la Resurrección es el centro de esta cuestión; si usted está o no entre los muertos en vida o los vivos que perecen. La Resurrección de Jesucristo fue concebida por Dios para llevar a la gente de la muerte en vida a la vida que se extingue... y lo vamos a explicar en un momento. Permítanme leer este texto. Efesios 2:1: "Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de Su gracia en Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús."

Ahora vamos a ver el texto más detenidamente. Pero por el momento quiero que vean el versículo 5: "Aun estando nosotros muertos, Él nos dio vida". Este es el significado de la Resurrección de Jesucristo. La esencia de la fe cristiana. El Evangelio de Jesucristo. La distinción del cristianismo. La Verdad de Dios.

Apartados de Dios, todos los hombres están muertos. Vamos a hablar de los muertos vivientes. Versículo 1: "...cuando estabais muertos". Está escribiendo a los que ahora creen y recordándoles que ellos solían estar entre los que estaban muertos. Físicamente vivos, sí. Espiritualmente... muertos. Espiritual y eternamente muertos. Y no sólo es cierto de aquellos a los que él escribió, pero notará al final del versículo 3, esa pequeña frase "...lo mismo que los demás" e incluye a toda la humanidad. Esta es una condición universal. "No sólo tú, sino todos los demás".

Nadie puede negar que nuestro mundo está en problemas, nadie puede negar que tenemos problemas; tenemos personas que resuelven problemas por todas partes. Gente que nos dice que la respuesta es cambiar esto o aquello, una mejor educación, una mejor comprensión de los demás, la disminución de las tensiones raciales, la elevación de la autoestima, etc.,etc. La gente nos dice que los verdaderos problemas que el hombre enfrenta son los problemas sociales, la incapacidad de vivir en armonía con su entorno social, que no puede llevarse bien con la gente a su  alrededor, tiene que ser socialmente consciente, socialmente sensible, socialmente educado.

Otras personas dicen que el verdadero problema del hombre no es psicológico. No es social, no se trata de sus relaciones con los demás, se trata de su relación consigo mismo; no puede ponerse en contacto con su propio sentir interno, no puede calmar sus propias ansiedades internas, de alguna manera necesita estar en paz consigo mismo, cultivar la autoestima, poder resolver sus problemas psicológicos y recomponerse a sí mismo, para poder fácilmente unirse con alguien más.

Hay otros que dicen que el problema del hombre no es realmente social o psicológico, sino que es el medio ambiente, la forma en que ha sido tratado. La gente lo ha traumatizado, abusado, golpeado y muchas cosas más; y él no se adapta a la complejidad del mundo, no la entiende y no  puede cumplir sus sueños. Y realmente es su entorno el que lo arruina.

Por lo tanto, el hombre no está en armonía con la gente a su alrededor, no está en armonía consigo mismo, está fuera de armonía con su entorno y ése es su problema.

Pero ese no es su problema en absoluto. Esos son los síntomas de su problema. El problema del hombre es que está muerto -por completo. Está alejado de la vida de Dios. Efesios 4:18 lo dice: "ajenos de la vida de Dios". Está muerto espiritualmente. Su cuerpo vive, pero el hombre está muerto. Él está carente de la vida que reconoce a Dios. Él no puede conocer a Dios, no puede entender a Dios, es insensible a Dios, no puede comprender a Dios, no puede tener una relación con Dios, no puede hacer la voluntad de Dios, no puede cumplir con la Palabra de Dios y es por eso que no puede disfrutar de la bendición de Dios. El hombre incrédulo no está simplemente enfermo, está muerto. ¿Y qué es la muerte? La incapacidad para responder a estímulos. No puede responder a Dios. No puede responder a la realidad divina. Está muerto a ella.

Un día estaba en mi oficina cuando recibimos una llamada telefónica de una madre que lloraba desesperada porque había encontrado a su bebé muerto en su cuna. Y preguntaba si alguien podía ir. Y corrí por la calle tan rápido como pude, llamé a la puerta y me hicieron pasar. Ella estaba sola con este pequeño bebé acostado en su cama, azul, muerto y frío.

Tenía al bebé como lo haría una madre; lo besaba, lo abrazaba y lo frotaba, haciendo todo lo posible; pero no había ninguna respuesta. Y si hay algo que es cierto de la vida humana, es que un bebé responde al amor y al cariño de su madre. Pero este pequeño bebé, de tan solo meses, no respondió en absoluto. Y esa es la naturaleza de la muerte... una incapacidad absoluta y total para responder a cualquier estímulo. Y es precisamente la definición que la Escritura da a la gente que está fuera del Reino de Dios. Están totalmente aislados de Dios. Viven como si Él no existiera. No son capaces de responderle.

A través de los años, he tenido una serie de funerales de pequeños bebés. Y mientras que ellos yacían en el ataúd en la mortuoria; algunas madres han subido y levantado la cabecita, besando a ese pequeño bebé en un último esfuerzo, por así decirlo, de dar vida a ese niño. Y no hubo absolutamente ninguna respuesta. Así es la muerte. La incapacidad de responder.

Y la Biblia dice que la gente fuera de Jesucristo está alienada de la vida de Dios... muertos a todos los estímulos divinos. Todos los pecadores están en la misma condición, absolutamente muertos. Por lo tanto, no pueden hacer lo que agrada a Dios, no pueden disfrutar de Su bendición y Su favor. Todos los pecadores están muertos. La única diferencia entre los pecadores es el estado de su decadencia. Están todos muertos. El mundo, entonces, es el cementerio de los muertos vivos. Se mueven como si estuvieran vivos, pero no lo están. La Escritura dice que están muertos mientras viven.

John Eadie, el predicador escocés del siglo 19, dijo: "Los hombres sin Cristo son muertos que caminan. Las bellezas de la santidad no atraen al hombre en su insensibilidad moral, ni las miserias del infierno lo disuaden". Usted puede hablarle acerca del Cielo, no le interesa. Usted puede hablarle acerca del infierno, no tiene miedo. Ahora bien, este tipo de hombre no necesita transformación, expiación, restauración, resucitación; necesita resurrección. Necesita vida, porque está muerto.

Ese es el problema de la humanidad. Ese es el problema del mundo... está lleno de muertos en vida, que están, literalmente, aislados por completo de la vida de Dios. Ellos no lo pueden conocer, por lo que no pueden oír Su voz, no pueden entender Su verdad, para ellos es una locura, una necedad, es incomprensible; no responden a ella y, por lo tanto, no pueden disfrutar de Sus bendiciones.

Ahora bien, este estado de muerte en vida puede entenderse fácilmente con seis palabras en este texto que lo describen. La primera palabra: pecado. La primera palabra que nos da la naturaleza de esta muerte espiritual es la palabra pecado. Note en versículo 1 que estabais muertos en vuestros delitos y pecados; ambas se refieren simplemente a la categoría de pecado. El mal moral. Hacer lo que está en contra de Dios. Hacer lo que viola la Ley de Dios. Y por supuesto, si el hombre está muerto para Dios, alejado de la vida de Dios, si es un cadáver y no puede responder a ningún tipo de estímulo divino, entonces por supuesto que no puede hacer lo que agrada a Dios, lo que Le honra; sino que está muerto en el ámbito del pecado. "En" se refiere al ámbito, el terreno, la posición. No nos convertimos en pecadores porque pecamos y no estamos muertos porque pecamos; somos pecadores y pecamos porque nacemos muertos. Nacemos espiritualmente muertos. Nosotros pecamos porque hemos nacido muertos, en una condición de falta de vida. En delitos y pecados. Pecados es la palabra hamartia. Literalmente, significa error fatal, errar al objetivo. ¿Y cuál es el objetivo de Dios?  "Sed santos como Yo soy santo", Él dijo. Jesús dijo: "Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". El modelo de Dios es la perfección; y nadie lo alcanza. Es por eso que Romanos 3:23 dice: "Por cuanto todos están destituidos de la gloria de Dios”... todos nos quedamos cortos.

La mayoría de la gente piensa en pecadores, ladrones, asesinos, pedófilos, violadores y delincuentes. Pero el pecado tiene más que ver con lo que el hombre no puede hacer que con lo que hace. Aunque lo que hace es sin duda pecaminoso, la naturaleza del pecado del hombre se manifiesta en su incapacidad para cumplir con el estándar de Dios. Es lo que él no puede hacer que muestra su pecado; y lo que no puede hacer es ser perfecto y santo. Inclusive un hombre moral, que alcanza el nivel de bondad humana, fracasa en el modelo perfecto de Dios de santidad absoluta.

La segunda palabra es la palabra delitos, que significa deslizarse o salirse del camino. Significa perder el camino. Se utilizaba si alguien se desviaba del camino y se perdía. El hombre tiene un problema serio. Está muerto y es totalmente incapaz de alcanzar el objetivo de Dios -y por lo tanto satisfacerle- y está perdido. Deambula en un estado de muerte, completamente insensible a Dios, incapaz de responder a un estímulo divino, muy por debajo de lo que Dios requiere y tan perdido como sea posible. Es por eso que hablamos de pecadores perdidos... ellos se han desviado del camino. Se han ido por el camino equivocado en términos de verdad y virtud, lejos de Dios. Y hay un camino que les parece correcto, pero el fin de ese camino es la muerte, como dijo Thomas.

Así pues, estas dos palabras describen de un modo simple al hombre en su estado de muerte. Él está rodeado en patrones constantes de pecado implacable, donde no alcanza el modelo de Dios y se aleja más y más de Él. Esas dos palabras incluyen todo pecado, toda manifestación del pecado en pensamiento, palabra y acción. Es la iniquidad detallada. Un fracaso total y colosal. El hombre deambula perdido en su pecado insensible por completo a Dios, cayendo por debajo de Su modelo porque es totalmente insensible a Él.

La segundo palabra, mundano. El versículo 2 dice en el que todos -por supuesto antes de su conversión- anduvieron siguiendo la corriente de este mundo. ¿Qué es lo mundano? ¿Cuál es la corriente de este mundo? ¿Cuál es el camino de este mundo? Bueno, realmente está hablando del sistema del mundo. La palabra mundo es cosmos. En el Nuevo Testamento, esa palabra significa el sistema de vida en la tierra alejado de Dios. Es una palabra que significa orden, lo contrario del caos. Caos significa desorden, cosmos significa orden. Es este sistema mundial ordenado. Y si miramos al mundo, está muy organizado. El mundo está muy, muy bien organizado. Es increíble la capacidad organizativa de un hombre: en sus redes sociales -donde crea vínculos y conexiones, cómo se organiza para estructurar su vida social, su vida económica, su vida política, su vida recreativa, su vida de entretenimiento y todo demás que hace. Una criatura muy organizadora.

Y mientras que se organiza, desarrolla este cosmos, este orden de vida. Pero es el orden de la vida que está de acuerdo con el mundo, no con Dios. Es el espíritu de la época. Es el sistema del mundo. Y mientras que el hombre está muerto para Dios, está vivo para el sistema del mundo. Él siente todos sus impulsos. Está muerto en el mundo de Dios, pero está vivo en este. ¿Qué significa eso de ir de acuerdo con el curso del mundo? Significa una forma de conducir su vida de acuerdo a los tiempos. Cualesquiera sean los temas del momento, en esos está involucrado. Cree todo por lo que abogan, lo que permiten, piden, los valores que expresen, lo que digan que es importante, sus tolerancias, cualesquiera sean sus prioridades o lo que promuevan. Porque esos son los estímulos que a lo movilizan. La gente recibe consejos de las encuestas, de los periódicos, revistas y libros. Y de sus compañeros, la televisión, las películas, la música y los políticos. Y de los educadores. Los valores que el sistema mundial sustente, son los valores que ellos respaldan. Hoy en día, está dominado por el humanismo, el materialismo y el sexo; y la gente cree en las peculiaridades de la época.

Pero hay algunos, por supuesto, que son religiosos; y eso es parte del espíritu de la época... el espíritu de la época que también inventa sistemas religiosos falsos, altamente sofisticados y altamente organizados. Y hombres y mujeres están sumidos en los pensamientos, palabras y actividades del sistema del mundo. Y no hay escapatoria, porque están muertos para cualquier otro entorno; pero ellos están realmente vivos para ese, susceptibles a todas sus influencias.

La descripción continúa descendiendo; hay más desolación a medida que llegamos a la tercera palabra. Y es la palabra Satanás. Utilizo esa palabra porque en el versículo 2 describe al príncipe de la potestad del aire, también llamado el espíritu que ahora opera. El hombre, estando muerto para Dios, sólo puede responder a su entorno terrenal. Y su entorno terrenal es un sistema de maldad que domina su era. Y detrás de ese sistema del mal hay un poder sobrenatural orquestando todo. Aquí, se llama el príncipe de la potestad del aire. El aire es el reino, el entorno en el que viven los muertos que caminan. Es la atmósfera de los muertos en vida; y él es el príncipe que gobierna. Satanás también es llamado el dios de este mundo. A la gente le gusta pensar que son libres; eso es algo importante hoy en día. Todo el mundo es libre de hacer lo que quiera, hacer lo que se sienta bien... eso no es ser libre. Usted no hace su propia voluntad. Está encerrado en una muerte espiritual, completamente insensible a las realidades de Dios, a la esfera divina; es hipersensible a las influencias del sistema malvado a su alrededor, está sumido en su propio pecado; y el sistema perverso va en contra de su carácter pecaminoso por medios muy sofisticados que están siendo orquestado por un ser sobrenatural que la Biblia llama Satanás, quien alguna vez fue el ángel más poderoso en el cielo de Dios.

Esto no quiere decir que Satanás está en realidad trabajando personalmente en cada individuo que no es creyente; pero junto con sus demonios, él está detrás del sistema mundial. El sistema mundial anti-Dios, malas influencias que dominan a los pecadores; y Satanás es el que ha diseñado el sistema mundial. No son libres. Y puedo añadir que la religión es la herramienta de engaño más sofisticada de Satanás. Él quiere deshacer la obra de Dios, intenta oponerse a todo lo que Dios desea; y sabe que para hacer eso, tiene que inventar falsos sistemas religiosos para los que sean religiosos, quienes de otra manera podría volverse a la Verdad. Y es por eso que aparece como si él fuera el ángel de la luz en sus sistemas mundiales malditos que son religiosos.

Esta es la condición de muerte espiritual... aislados de la vida de Dios, envueltos en pecado implacable, bajo la influencia del sistema del mundo que nos rodea y todos sus valores, que están siendo controlados totalmente por el principal ser anti-Dios sobrenatural en el universo, llamado Satanás; y es llevado a cabo a través de todos sus millones de demonios que hacen su voluntad.

El panorama es aún más sombrío a medida que llegamos a la cuarta palabra, desobediencia,  en el versículo 2.  El "príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia". Satanás está obrando en las vidas de estos muertos vivientes. Por cierto, los "hijos de desobediencia" es una forma semítica de referencia para describir una vida caracterizada por la desobediencia. Cuando una persona se caracterizaba por ser desobediente, dirían que es un "hijo de desobediencia". En el Antiguo Testamento, si era particularmente malo, ellos dirían que era un "hijo de la maldad" o un "hijo de Belial", que es el antiguo nombre de Satanás.

Naturalmente, la gente separada de Dios, cubierta en pecado, susceptible a todas las influencias de un sistema orquestado y energizado por Satanás, va a desobedecer a Dios... eso es obvio. No pueden obedecer a Dios. Satanás odia todo lo que Dios desea; y Satanás nutre al sistema del mundo y a todo este odio de Dios. Y puesto que la gente cree todo lo que el mundo está vendiendo, se involucran en actividades que Dios odia, anti-Dios, anti-Cristo.

Cuando la Biblia dice que ellos son hijos de desobediencia, no es un problema menor. Simplemente dice que se caracterizan por ser contra Dios. Desobedientes. Satanás se opone a todo lo que Dios desea que los hombres hagan. Su objetivo es conducir a los pecadores a desafiar a Dios en cada momento posible; de manera frontal, con desmedida perversidad o con su religión hipócrita que es falsa. Satanás trabaja para lograr que los hombres desafíen a Dios. Este es el estado de los muertos vivos.

Hundiéndonos aún más en su descripción de la depravación humana llegamos a una quinta palabra, lujuria, versículo 3. Solíamos vivir en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente. Si usted está muerto a Dios, no puede responderle, tal como un cadáver no puede responder a un estímulo físico; usted está literalmente enterrado en la injusticia, está bajo la influencia continua del sistema perverso del mundo que le rodea, hábilmente energizado y orquestado por Satanás, de modo que usted vive en un patrón constante de desobediencia a lo que le agrada a Dios. Y detrás de todo esto, está la motivación personal que lo dirige que es la lujuria. Usted hace lo que su cuerpo o mente deseen, eso es lo que está diciendo.

Puede ser que algunas personas mantengan las dos en una especie de equilibrio; algunas personas realizan algunas de sus pasiones carnales y cumplen algunas de sus pasiones intelectuales al mismo tiempo. Algunas caen en el lado de la mente y se pierden en lo académico o se pierden en los vericuetos de la religión falsa; y algunas caen por completo en el lado de las pasiones corporales y se pierden en la perversión sexual. En cualquier caso, sea cual fuere el alcance, esas son las áreas en las que opera la lujuria.

Sin la Ley de Dios que conmueva su corazón, sin la voluntad de Dios que lo estremezca, sin ser capaz de entender a Dios, usted se convierte entonces en el Dios de su universo, el centro de su mundo y lo que le importa es lo que usted quiere. Lo que su cuerpo pida, lo que su mente exija. Esta es la naturaleza humana corrupta, controlada e impulsada por sus pasiones internas, que trata de existir y sentirse realizada totalmente separada de Dios. La vida está controlada por los anhelos personales. Y es así que Satanás confabula en el sistema mundial, el cumplimiento de esos peores y más espantosos anhelos personales en contra de Dios que son una tentación en nosotros. Y como he dicho, para algunos la religión es pasión, hipocresía, para otros la perversión sexual es pasión; y en el medio de eso, hay de todo.

La naturaleza, pues, de las personas no regeneradas sin Cristo es estar muertas. Esto significa ser pecaminoso, mundano, satánico, rebelde y estar motivado por la lujuria personal.

La última y sexta palabra nos dice dónde termina esto. Es la palabra ira. Versículo 3: "Éramos por naturaleza hijos de ira". Ahí es donde todo concluye. Están tan asociados con la ira que puede decirse que son hijos de la ira tal como fueron llamados hijos de desobediencia. Es su naturaleza ser destruidos. Nacen para ser condenados. Es por eso que los llamamos los muertos vivientes... ahora están muertos y entrarán en la muerte eterna, que es otra palabra para infierno, que es sufrimiento consciente; una especie de muerte aterradora que es una separación permanente de la vida de Dios. Nacido para ser condenado. De hecho, en Juan 3:18, Jesús dijo que ya han sido condenados.

Así, describe a los muertos en vida. De ese modo son todas las personas. Todos llegamos al mundo de esa manera. Y lo que los muertos necesitan es resurrección.

Y eso nos lleva a la siguiente sección –magníficamente- a partir del versículo 4. Brevemente, quiero lo vean. El versículo cuatro. Aquí está la vida que muere. Primero fue la muerte en vida, aquí la vida está muriendo. "Pero Dios". Tenía que ser iniciada por Dios, porque los muertos no pueden resucitarse. Ni siquiera podemos responder. Tenía que ser algo fuera de nosotros, y así fue. "Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida". Versículo 6: "Y nos resucitó". Eso es exactamente lo que necesitábamos. Y he aquí la gran, maravillosa verdad de la Pascua, la gran verdad de la Resurrección. Las personas muertas pueden tener vida. Los muertos espiritualmente, eternamente muertos, pueden venir a la vida. Podemos cobrar vida. Dice en el versículo 5: "Él nos dio vida". Versículo 6: "Nos resucitó".

Seis palabras clave definen esta vida así como seis palabras clave definen la muerte.

La palabra número uno es misericordia. Versículo 4: "Pero Dios, que es rico en misericordia..." ¿Qué es la misericordia? Definida simplemente, la misericordia no es dar a los pecadores lo que se merecen, aplacando lo que debería venir. De hecho, en el Salmo 103:10 hay una excelente definición. Dice: "No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestras pecados". La misericordia habla de lo que Dios no nos hace, aunque lo merezcamos. Merecemos ser castigados, ser juzgados, merecemos ser condenados, ser enviados al infierno. Pero Dios, rico en misericordia, detiene Su juicio. Se compadece. Y, por cierto, dice en el verso 4 que Dios es rico en misericordia, no tiene tan solo un poco de misericordia. Plucias en griego, ilimitada. Inagotable. Desmedida.

La segunda palabra es gracia. Note de nuevo al final del versículo 5: "por gracia sois salvos". Por gracia. Por misericordia se compadece y contiene, y la gracia perdona y libera. La misericordia suspende el juicio de Dios, el perdón libera gracia de Dios. La misericordia no nos da lo que merecemos, la gracia nos da lo que no merecemos. A pesar de nuestros pecados, a pesar de nuestros delitos, a pesar de nuestra mundanalidad, a pesar de estar dominados por Satanás, a pesar de vivir en desobediencia y estar impulsados por nuestras pasiones y deseos, a pesar de merecer la ira divina, Dios interviene y muestra misericordia y gracia a los pecadores. ¿Por qué hace eso? Esa es la tercera palabra. ¿Por qué hace eso? Bueno, no es por nada en nosotros, somos lo contrario de todo lo atractivo para Él. Dios tiene ojos puros y no puede ver el mal, no puede ver el agravio. Dios odia el pecado, odia al pecador, está airado contra el pecador cada día. Dios no tiene pecado en Su presencia, aborrece la iniquidad. La Escritura nos dice todo esto.

Y, sin embargo, Dios acude a los pecadores con misericordia, que detiene el juicio; y gracia, que liberta el perdón... ¿por qué? ... Versículo 4: por Su gran amor con que nos amó. Se trata de un amor que está más allá de nuestra comprensión. Sabemos sobre el amor en nuestra vida... sabemos lo que es amar. Amamos lo que es digno de ser amado. Amamos lo que nos atrae. Lo que nos conviene. Lo que nos gusta. Lo que se ajusta en nuestras fórmulas para la vida. Ciertas cosas son de interés para nosotros, otras no. Ciertas personas son de interés para nosotros, algunas personas no. Básicamente, amamos sobre la base de una atracción de algún tipo. Eso es muy diferente del amor de Dios... Dios amó a los que eran todo lo contrario de lo que era atractivo para Él. Él ama a los pecadores que eran la antítesis de todo lo que amaba. Este es el tipo de amor que nos es extraño.

Pablo lo llama un Gran Amor, y estoy seguro de que podría haber utilizado una docena de adjetivos, pero él sólo lo resumió como un gran amor. Es inexplicable, está más allá de la comprensión; Dios nos amó cuando aún éramos enemigos, Dios demostró Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores -Romanos 5:8- Cristo murió por nosotros. Él demostró Su amor para con nosotros cuando todavía éramos pecadores. Dio a su Hijo a morir por nosotros. El inmenso amor de Dios se puede ver en dar a Su hijo a morir en la cruz por los que eran la antítesis de todo atractivo para Él. Y nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos, el amor más grande de todos los amores es el sacrificio de la vida, y Dios nos amó lo suficiente como para dar Su vida por nosotros.

La cuarta palabra, y aquí llegamos a la palabra principal, es resurrección. La misericordia, la gracia y el amor de Dios conducen a la resurrección, versículo 5. Aun estando nosotros muertos en pecados, Aquel que nos ha amado -Dios- quien es rico en misericordia y gracia, nos dio vida. Versículo 6, Él nos resucitó. Eso es lo que necesitábamos.

Ahora bien, ¿de qué está hablando? Bueno, él está hablando de la resurrección. ¿Qué clase de resurrección? ¿Qué clase de muerte? Muerte espiritual. Así que nos dio la resurrección espiritual... ¿qué significa? Pues, una muerte espiritual significa que éramos insensibles a Dios, la resurrección espiritual significa que nos volvimos sensibles a Él. Nos despertó, en términos de nuestra capacidad de comprender a Dios, de conocerlo, de estar en comunión con Él, de escucharlo, servirlo y ser bendecidos por Él. Sólo hay una cosa que un hombre muerto necesita: vida. Y eso requiere resurrección.

Eso es lo que los hombres necesitan, eso es lo que necesita nuestra sociedad, eso es lo que nuestro mundo necesita... no necesita una mejor educación. No necesitamos mejor psicoanálisis, ni una mejor capacidad para manejar nuestras emociones. No necesitamos una mejor relación con los demás o nuestros grupos familiares; necesitamos vida. Eso es lo que necesitamos. Necesitamos la vida de Dios en el alma de los hombres; y eso es exactamente lo que se nos ha dado aquí. Dios mira a los que están muertos en espíritu y, porque los ama, quiere mostrarles misericordia y gracia. Él les da vida. Les infunde vida. ¿Qué tipo de vida? Vida espiritual y vida eterna.

¿Cómo se hace eso? Bueno, nos lo dice la siguiente palabra. La siguiente palabra es Cristo. ¿Cómo lo hizo? Versículo 5: "Él nos dio vida juntamente con Cristo". Versículo 6: "Juntamente con Él nos resucitó". Usted ahora está vislumbrando lo que la resurrección significa. Jesús dijo: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá", Juan 11:25. ¿Qué está diciendo? Bueno, lo que la Escritura dice es que Jesús no sólo murió por nuestros pecados, sino que resucitó para darnos vida. La asombrosa verdad del Evangelio es que los pecadores estaban muertos en vuestros delitos y pecados. Y como tal, éramos objeto de la ira de Dios que  aquí se llama "hijos de la ira". Pero Dios tomó Su ira, la desvió lejos de los pecadores y la derramó sobre Cristo en la cruz, que murió bajo la ira de Dios; sufrió la ira por nosotros.

Luego, fue a la tumba y resucitó del sepulcro por nosotros. Su muerte fue aplicada a nosotros, Su resurrección se aplica a nosotros. Junto a Cristo -eso es lo que significa. Junto con Él. Romanos 6:4-5, probablemente mejor que en cualquier otro  pasaje: "Porque somos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva". Cuando entró en la tumba, era espiritualmente por nosotros. Y cuando salió, fue por nosotros. Dios lo aplica a nosotros. Versículo 5: "Porque si fuimos plantados juntamente con Él en la semejanza de Su muerte, así también lo seremos en la de Su resurrección."

Este es el gran milagro del Evangelio. Este es el corazón de la fe cristiana. Esto es lo que usted debe entender. Esto es el cristianismo. Es lo siguiente: los pecadores se dirigen a la condenación eterna porque están en un estado de muerte espiritual. Dios les ofrece la vida. ¿Cómo? Al encargarse de su pecado, tal como la justicia requiere, derramando toda Su ira sobre Cristo, mediante la resurrección de Cristo de entre los muertos, después de haber vencido a la muerte, por nosotros. Su resurrección puede ser nuestra resurrección. Ese es el significado de la resurrección de Cristo... no sólo una manera de ilustrar el hecho de que usted puede triunfar sobre sus problemas, no sólo una resurrección espiritual, mística, enigmática del Espíritu de Jesús, que era bueno con los pobres y los niños y debería estar vivo en nosotros hoy; la resurrección fue un hecho histórico... Jesús murió y resucitó. Pero cuando murió, cargó nuestros pecados; y cuando salió de la tumba, Él estaba dándonos vida. Y Dios aplicó Su sacrificio y Su resurrección a nosotros. Esa es la gloria de la Resurrección.

Hay una sexta palabra, celestiales. Versículo 6: "Juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús". ¿Qué sucedió después de nuestra resurrección? Escuchen cuidadosamente; está muy claro. Cuando fuimos levantados de entre los muertos por el poder de la resurrección de Cristo, fuimos sentados en los lugares celestiales... fuimos literalmente levantados. ¿Qué significa eso? Bueno, simplemente significa que de repente, estuvimos vivos para Dios. Los cielos es la esfera en la que vive Dios. Es el reino de la presencia de Dios. Cobramos vida para Dios; hasta ahora habíamos estado muertos para Él. De repente, conocimos a Dios. De repente, comprendimos quién era. De repente, le amamos. De repente, deseamos servirle y conocerle, tener comunión con Él y adorarle y alabarle. Y de repente, Su palabra tuvo sentido para nosotros y anhelamos hacer Su voluntad y seguir Su camino; cumplir Su propósito y traer honor a Su nombre. De repente, nos sobrevino todo el mundo de la realidad espiritual; y por primera vez, empezamos a amar lo que era puro y único, justo y bueno. Y por primera vez, pusimos nuestro afecto en las cosas que estaban arriba y no en las de la tierra. Y por primera vez, empezamos a luchar contra la carne y a batallar contra los deseos de la mente; y empezamos a luchar contra influencias impuestas por el mundo alrededor nuestro porque tenemos una agenda nueva Celestial. Y tuvimos un nuevo poder, una nueva voluntad, una nueva vida, una nueva disposición y una nueva dirección. Esos son los lugares celestiales.

Él nos llevó y nos sentó en medio de ese contexto, en el que ahora tenemos vida celestial y la tendremos para siempre. Dios no sólo nos resucitó dejándonos para que anduviéramos por el cementerio. Él nos levantó a un mundo completamente distinto. Somos ciudadanos del Cielo. Es por eso que la canción dice: "Este mundo no es mi hogar, solo estoy de paso, mis tesoros pondré en algún lugar más allá de aquí". Toda nuestra vida está allá arriba. Vemos las cosas completamente diferentes. Todo se ve a la luz de la eternidad. Todo se ve a través de los ojos de Dios, por así decirlo. Todo el mundo es diferente para nosotros, porque vivimos en los lugares celestiales.

Por supuesto, la carne está ahí, los deseos están ahí, el mundo está ahí, Satanás está ahí, la batalla está ahí... pero entendemos la batalla. Y entendemos la alternativa y también entendemos la voluntad de Dios y la gloria de Dios y el propósito de Dios; y todo es fresco, vívido, hermoso y claro para nosotros.

Esa es la diferencia entre los muertos en vida y los vivos que están muriendo. Esa es la diferencia entre existir muertos en vida y una vida que agoniza... estamos muriendo físicamente, pero estamos vivos espiritualmente; y eso será para siempre.

La última cuestión es responder a la pregunta crucial, ¿cómo pasar de una a la otra? ¿Cómo puedo dejar de estar entre los muertos vivientes y llegar a estar entre los vivos que están muriendo? La respuesta, versículos 8 y 9. El resumen de todo... ésta es la respuesta. ¿Cómo es posible? Porque por gracia hemos pasado por eso, sí; pero ¿cómo ocurre? Por medio de la fe. Y esto no de vosotros. No es un trabajo que usted hace, pues es don de Dios; no es por obras para que nadie se gloríe. No hay lugar para el esfuerzo propio, para jactarse, para la autocomplacencia, el logro humano; no es por obras, dice que es por medio de la fe. Entonces, ¿qué es eso? ¿Qué quiere decir por medio de la fe?

Le daré una definición sencilla de la fe. La fe es una convicción dada por Dios de que la promesa de la vida de resurrección, el perdón de los pecados y el cielo eterno, por medio de Jesucristo, es cierta. ¿Lo ha entendido? La fe es la convicción provista por Dios de que la promesa de la vida de resurrección, el perdón de los pecados y el cielo eterno, por medio de Jesucristo, es cierta. Y esa convicción impulsa la voluntad de pedir a Dios por ese regalo. Esa es la fe salvadora. La convicción de que es verdad, que infunde la voluntad de pedir a Dios por ese regalo.

El hecho de la Resurrección es indiscutible, Jesús resucitó de entre los muertos. La evidencia establece creer en ese evento y en Esa persona.

Asimismo, los hechos del Evangelio son verdaderos, en Cristo hay resurrección de la muerte espiritual, el perdón total de los pecados y la promesa del Cielo eterno. Ore a Dios, para que Él le otorgue esa convicción, para que actúe en su voluntad de simplemente pedirle ese don. Si usted tiene esa convicción, ¿ha pedido: "¡Oh Dios, dame el don de la vida en Cristo, el perdón de los pecados y el Cielo eterno"? ¿Le ha pedido eso?

El Titanic -un barco famoso. Una noche, en el frío Atlántico, murieron más de 2.000 personas. El Titanic, el barco que no se podía hundir, se hundió. Lo asombroso de la historia -y creo que es lo que fascina a la gente sobre esto- es que muchos llegaron a ese punto voluntariamente. Incluso, tengo entendido que la banda seguía tocando. ¿Cómo llegaron a ese punto de muerte voluntariamente? Rehusaron con desprecio un bote salvavidas. El bote se alejó medio vacío, ellos estaban convencidos de que el barco no podía hundirse. Así fueron a su muerte.

Considero que el Titanic es una metáfora para el mundo; que el mundo no es más que un enorme Titanic. Este mundo se está hundiendo rápidamente. Y todos los ambientalistas, todos los políticos, todos los educadores, todos los psicólogos, todos los religiosos, no pueden detener las filtraciones. El mundo entero está zozobrando rápidamente. Y la banda está tocando. Y para algunas personas, la vida sigue como de costumbre. Pero nos estamos hundiendo. Y Jesús es el único bote salvavidas... el único bote salvavidas... que salva de una muerte inevitable y nos lleva a la orilla del cielo inmortal de Dios. ¿Qué necio muere voluntariamente? Jesús se ofrece a sí mismo como su bote salvavidas.

Vamos a orar juntos. Dios, rogamos que hoy tengas misericordia de todos nosotros. Que nos concedas amor, gracia, misericordia y resurrección a través de Cristo, y nos libres de este mundo que se hunde, que está a punto de sumergirse en el abismo. Guarda Señor a los que de otra manera morirían en un navío de necios, rechazando el bote salvavidas. Oh Padre, ten piedad de todos nosotros, danos la convicción de que la Resurrección de Jesucristo, el perdón de los pecados y la promesa de la vida eterna son reales. Y teniendo esa convicción, que podamos pedir recibir el don de la vida en Él.

Para aquellos de nosotros que ya te conocemos y amamos, te alabamos y te agradecemos por la vida que ya gozamos gracias a Jesucristo. Te lo pedimos en Su gran nombre, Amén.

 

 

 

 

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
DERECHOS DE AUTOR © 2014 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la  política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Series (Alta Calidad) Series (Baja Calidad)

Esta serie de sermones incluye los siguientes mensajes:

Por favor, contacte a la casa Editorial para obtener copias de este recurso.

Información de la Editorial
Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez

¡Bienvenido!

Ingrese su dirección de correo electrónico y le enviaremos instrucciones de cómo restablecer su contraseña.

Volver a Ingresar

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Minimizar
Ver la lista de deseos

Carrito

No hay productos en el carrito.

ECFA Accredited
Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Regresar al Carrito

Compre como invitado:

No ? Salir

Ingrese para acelerar el proceso de pago.

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Minimizar