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Bueno, hemos llegado a la mesa del Señor. Y este es un momento en el que vemos la Cruz de Jesucristo, cuando recordamos la ofrenda de Dios de Su Hijo a favor nuestro como Salvador.

Como ustedes saben, en las últimas semanas, he estado hablando acerca del tema de la liberación, la doctrina descuidada. Me parece muy apropiado en esta mañana continuar hablando de ese tema. Hemos llegado en el día de hoy a la mesa del Señor para celebrar nuestra liberación. Aquellos que pertenecen al Reino de Dios a través de la fe en Jesucristo han experimentado la realidad de la liberación. Y en esta mañana, lo que realmente quiero hacer debido a que no pude terminar la última vez, es dar un comentario al margen. Realmente no un mensaje, sino un comentario al margen del último mensaje; y lo aliento a que si no estuvo aquí, consiga los dos últimos mensajes del domingo por la mañana acerca de este tema de la liberación. Están disponibles para usted. Pero no pude decir todo; y quiero en cierta manera, presentarle algunas de las partes que no pude desarrollar la última vez.

Permítame decirlo de una manera general: la salvación es un gran tema. El tema de la obra de Dios en las vidas de pecadores es el gran tema de la historia redentora. Y es el gran tema de las Escrituras. No debe ser entendido como a usted le guste entenderlo. Debe ser entendido tal como Dios lo ha revelado. Hay tantos elementos tan ricos de la gran verdad de la salvación, pero están divididos, podría decir, en dos categorías. Están esas realidades no experimentales en la salvación y están aquellas que son experimentales. Están aquellas realidades con respecto a la salvación que ocurren a nivel divino. Y están aquellas que ocurren a nivel humano. Están aquellas que afectan la manera en la que Dios nos ve. Y están aquellas que afectan la manera en la que nosotros vemos a Dios.

Hay realidades en nuestra salvación que no son experimentales. No son empíricas. Esto es, usted no las puede sentir, no las puede ver, no las manifiesta. Hay realidades en nuestra salvación que podríamos decir que son perspectivas divinas o directrices divinas o veredictos divinos o decisiones o actos. Como tales, no son manifiestos en nuestras vidas, tales como la justificación, la cual es Dios declarándonos justos en virtud de la aplicación de la justicia de Cristo en nosotros debido a que nuestros pecados han sido pagados por Él en la Cruz. Tales como la redención, un acto mediante el cual Dios nos compra de regreso del pecado y la muerte y el infierno. Eso incluye la idea del rescate.

También está la idea de la adopción. La Biblia nos dice que en la salvación somos adoptados en la familia de Dios. Ese es un estatus legal nuevo oficial. Y después, está la gran verdad de la reconciliación. Que Dios ha quitado la enemistad que existe entre el pecador y Dios, de tal manera que es apto para entrar en la presencia de Dios y disfrutar de la vida eterna. Cosas tales como la justificación, la redención, el rescate, la adopción, la reconciliación, son maneras en las que Dios cambia Su relación con nosotros mediante la aplicación de la obra de Cristo a favor de nosotros, a través de la gracia. No son experimentales, no son empíricas y no son manifiestas como tales.

Pero acompañando a esas realidades, hay algunas realidades manifiestas experimentales en la salvación. No cambian nuestro estatus, no cambian sólo lo que Dios piensa acerca de nosotros o cómo Dios nos ve; sino que nos cambian no sólo legalmente, sino en realidad. Hacen una diferencia en nuestras vidas. Son manifiestas. Cambian nuestra naturaleza. Cambian la manera en la que pensamos. Cambian nuestra voluntad. Cambian nuestro deseo. Cambian nuestra manera de hablar. Cambian nuestra conducta.

Ahora, estas realidades espirituales en la segunda categoría son lo que constituye el entendimiento de la gran verdad de la liberación. Los verdaderos cristianos no sólo tienen un cambio en estatus, tienen un cambio en naturaleza. No sólo son nuevos en términos de su posición delante de Dios, sino que son nuevos en términos de su creación. Ésa es la razón por la que usamos términos como la regeneración, nuevo nacimiento, vida nueva, conversión. No sólo disfrutamos de un cambio en estatus, sino también de un cambio en naturaleza. Y para entender la doctrina de la liberación en su totalidad, necesitamos entender el cambio dramático que se manifiesta en la vida de un alma liberada.

Como le he estado diciendo en las últimas dos semanas, este es un asunto de importancia crítica en la vida de la Iglesia. No hay nada más importante en la vida de la Iglesia que poder distinguir entre quién es un verdadero cristiano y quién es uno falso. Saber quién es real y quién no lo es crítico por varias razones. Uno, porque sabemos que al enemigo le gustaría sembrar en la Iglesia tanto creyente falto como sea posible para extraer la vida de la Iglesia, para ser esa levadura que leuda toda la masa. Esto es ser como la manzana podrida; y de esa manera pudrir el barril entero. Y entonces, al diablo le gustaría que la Iglesia estuviera confundida acerca de quién es un verdadero cristiano para que los falsos cristianos puedan vivir en un continuo estado de engaño y falsa seguridad. Cuando la Iglesia no hace esta distinción, da lugar a la cizaña que el enemigo quiere sembrar, le permite a la gente continuar viviendo engañados, pensando que pertenecen a Dios, cuando en realidad no pertenecen a Él. Y literalmente destruye el gran impacto y el poder de la Iglesia en el mundo cuando opera en su pureza verdadera de identidad.

Entonces, en esta breve serie, hemos estado viendo el asunto de quién es un cristiano al examinar este asunto de la liberación. Y en particular, ese elemento de la liberación que tiene que ver con el cambio en nuestra persona, el verdadero cambio que se lleva a cabo en un creyente. Debemos ser capaces de ver a alguien y ver las características manifiestas de la liberación.

Ahora, la última vez, y esto es donde quiero incluir un comentario, la última vez le dije, y vale la pena repetirlo hasta que entre en profundidad de nuestros corazones: el primer elemento de la liberación que será manifiesto en la vida de un cristiano es que han sido liberados del error a la verdad. Han sido liberados del error a la verdad. Y le señalé en las últimas dos semanas que existe esta nueva idea, nueva noción, nuevo movimiento en el cristianismo que dice que usted puede ser un cristiano y no adoptar o no recibir la verdad. Usted va a terminar en el cielo si es un budista fiel o un musulmán fiel. Usted terminará en el cielo si usted es judío o si es ateo. Usted puede terminar en el cielo si es un mormón fiel. Cualquier persona que esté en la Iglesia ortodoxa o en la Iglesia católica romana, o si usted simplemente nombra el nombre de Jesús, o simplemente dice que es cristiano, eso es suficiente. Esto es una especie de enfoque minimalista.

Pero cuando usted mira el Nuevo Testamento lo que usted ve es bastante diferente de eso. Usted ve la obra manifiesta de Dios al liberar a creyentes verdaderos del error a la verdad de tal manera que un creyente verdadero puede ser conocido por su afirmación de la verdad. Regresemos a Colosenses, capítulo 1. Este es el texto que vimos y este es el texto que necesita ser repetido en este comentario. Colosenses 1, lo llevo de regreso a los versículos 12 y 13. “Dando gracias al Padre,” esto, por supuesto, es obvio, nosotros agradecemos a Dios por Su salvación, “quien nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos.” Ahora eso sería forense. Eso sería algo no experimental, ese sería un cambio en nuestro estatus, un cambian nuestra posición.

Pero, se nos ha dado el privilegio de compartir en la herencia de los santos en luz. Ahora, eso se vuelve experimental porque Él nos liberó de la potestad de las tinieblas y nos trasladó al Reino de Su Amado Hijo. Hemos sido liberados de las tinieblas a la luz y la luz es sinónimo de Jesucristo, quien dijo que Él es la luz del mundo. Hemos sido liberados del dominio del error, las tinieblas, siendo sinónimo del error, al dominio de la verdad, lo cual es sinónimo con el Reino de Su Amado Hijo, quien en sí mismo es la Verdad.

Entonces, en primer lugar, una persona liberada ha sido liberada por el poder de Dios a través de la obra del Espíritu Santo del error a la verdad. La verdad es nuestro dominio. Entendemos la verdad. Creemos la verdad. Recibimos la verdad. Aceptamos la verdad. Obedecemos la verdad. Amamos la verdad. Proclamamos la verdad. E inclusive tomamos nuestra cruz y morimos por la verdad.

La verdad es sinónimo de Cristo quien es el camino, la verdad y la vida, quien es la luz. Entonces, no es verdad decir que alguien va a ser incluido en el cielo, en el Reino de Dios, que alguien tiene una relación verdadera con el Dios vivo, pero no cree en la verdad. Sólo hay una manera de entrar en una relación con Dios y eso es al ser librado del error a la verdad.

Regrese conmigo a Juan capítulo 8 y le voy a recordar un capítulo muy importante y sobresaliente. Juan, capítulo 8. Por cierto, este asunto de quién es un cristiano y quién no lo es, fue una verdad muy significativa e importante en la mente de Juan. Y por la inspiración del Espíritu Santo, él presta mucha atención a este asunto en su evangelio así como también en su epístola. Pero en Juan, capítulo 8, versículo 32 dice: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.” De regreso al versículo 31: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra,” la cual es sinónimo de la verdad, “seréis verdaderamente Mis discípulos.” Un verdadero mathētēs alēthōs, un verdadero discípulo de Cristo permanece en la palabra porque es la verdad lo que lo ha liberado del error. Es la verdad lo que se encuentra en el corazón mismo de la liberación.

Ahora, pase al versículo 41. Los judíos están haciendo una profesión aquí. Dice “nosotros tenemos un padre, que es Dios.” Eso lo que muchos están diciendo en la actualidad. Oh, todos tenemos un Padre, todos adoramos al mismo Dios, no importa en dónde usted está en este espectro religioso, esta especie de panteón de punto de vista monoteísta. No importa dónde está, todos tenemos un padre, éste es Dios.

Eso es lo que los judíos estaban diciendo. Y supongo que es algo razonable que profesar. Después de todo, ellos creían en Dios creador del Antiguo Testamento, ellos creían en Elohim, Yahweh. Ellos creían en el Dios que era el creador y el Dios quien era el dios del pacto que concedió el gran pacto a Abraham y los otros pactos, el Dios de Israel, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Ellos dijeron tenemos un mismo Dios. Tenemos exactamente al mismo Dios. Y la mentalidad moderna del día de hoy es: Oh, claro que ustedes tienen al mismo Dios. ¿No es maravilloso que tengamos todos el mismo Dios? ¿No es eso maravilloso? Y Jesús les dijo: “Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais.” Así de simple. Si alguien no ama a Jesucristo, Dios no es su padre. Eso no podía ser más claro.

Y cuando usted dice amar a Jesucristo, ¿qué quiere decir con eso? Quiere decir que usted ama a Jesucristo de la misma manera que ama a Dios porque el versículo 42 dice: “Yo de Dios he salido y he venido.” Amar a Cristo como usted ama a Dios. No me diga que usted adora al mismo Dios a menos de que ame a Jesucristo como a Dios mismo. A menos de que usted crea lo correcto acerca de Cristo y se aferre el concepto correcto acerca de Cristo y lo ame, usted no conoce a Dios. Dios no es su padre. Usted no tiene una relación con Dios. ‘Ningún hombre viene al Padre sino por Mí.’ De hecho, es muy serio. Versículo 44: “De hecho, ustedes son de su padre,” ¿quién? “el diablo.” Quien no cree en el verdadero Cristo, el verdadero Cristo y Su obra verdadera; y una salvación verdadera mediante los medios verdaderos los cuales las Escrituras han identificado, no tiene a Dios como su Padre. Error en la persona de Cristo, error en la obra de Cristo, error acerca de la salvación que es provista en Cristo; y usted no tiene a Dios como su Padre. De hecho, su Padre es el diablo.

Ahora, Jesús no podría haberlo dicho de una manera más clara, ¿no es verdad? Y estaba hablando de aquellas personas que se jactaban de conocer al Dios verdadero. Y la evidencia está en el versículo 44 y es que “ustedes quieren hacer las obras de su padre; y él era un mentiroso, un homicida desde el principio,” y escuche esto, “y no permanece en la verdad porque no hay verdad en él.” Enséñeme a alguien que está en el error y le voy a enseñar a un hijo del diablo. Eso es lo que Jesús está diciendo. La verdad es la línea divisoria. Nadie es un hijo de Dios si no cree la verdad acerca de Jesucristo.

Y después, Jesús dice en el versículo 45: “Y a Mí, porque digo la verdad, no me creéis.” Ahora escuche esto. Nadie que no crea la verdad acerca de Jesucristo y ame a Jesucristo es un hijo de Dios. Y alguien que no cree la verdad acerca de Cristo inevitablemente, obsérvelo, inevitablemente no cree cuando alguien proclama esa verdad. En otras palabras, no cree en la verdad y no creen a personas que tratan de explicárselas. Jesús dice: el hecho de que les estoy hablando la verdad les manifiesta a quién pertenecen ustedes en realidad, porque no pueden relacionarse con ella. La verdad es nuestro dominio. La verdad es nuestra esfera de existencia. La verdad es sinónimo de Jesucristo.

Versículo 46, Él dice: “Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?” Y él responde la pregunta en el versículo 47: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye. Por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.” Son muy religiosos. Tienen el Antiguo Testamento. Son muy devotos. Se preocupan mucho por su legalismo. Están muy preocupados porque son la elite en el mundo, porque adoran al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, Dios el creador. Pero les digo en este momento, su padre es el diablo y ustedes no conocen a Dios y ustedes no son los hijos de Dios, ustedes son los hijos del diablo. Y la razón por la que sé que son los hijos del diablo es porque no me aman y no creen lo que Yo digo. Esa es la línea que se debe trazar de manera inicial y definida entre un creyente y un no creyente. No es cuestión de sinceridad, es cuestión de verdad.

Ahora, vayamos un poco más adelante. Vayamos a la primera epístola de Juan, 1 Juan, capítulo 4. Versículo 5 de 1 Juan 4. Juan está hablando de los incrédulos. Y dice que ellos son del mundo, por eso hablan del mundo y el mundo los oye. El mundo tiene su propia frecuencia. Y todas las antenas están sintonizadas a esa frecuencia. Y el mundo se entiende a sí mismo y se escucha a sí mismo. Nosotros, versículo 6, somos de Dios. El que conoce a Dios, nos oye. ¡Esto es tan bueno! Ahora escuche, permítame explicarle esta pequeña secuencia. En Juan 8, Jesús dijo que si usted pertenece a Dios como ‘usted me ama’. Ustedes creen en Mí como el Dios mismo. Ustedes afirman la verdad acerca de Mí y me aman. Y me escuchan y me obedecen. Aquí Él dice: “Si ustedes son de Dios, ustedes no sólo escuchan a Jesús, sino que escuchan a Juan.” Esto quiere decir que ustedes afirman la verdad de la doctrina apostólica. Ustedes afirman la verdad de la enseñanza de los apóstoles. El que no es de Dios, no nos oye a nosotros. Juan lo está llevando un paso más allá de Cristo, y él está diciendo: si ustedes son de Dios, van a escuchar lo que decimos. Los apóstoles, y mediante los apóstoles y aquellos que están asociados con ellos, fue escrito el Nuevo Testamento. Y un verdadero creyente cree en los escritos de los apóstoles, cree en el Nuevo Testamento, cree que el mensaje de salvación, la verdad de Dios es revelada de manera singular en las páginas del Nuevo Testamento. Y el que no es del Dios, no lo cree.

Después en el versículo 6 él dice: “En esto conocemos el Espíritu de verdad y el Espíritu de error.” Está el Espíritu de verdad, ¿quién es ese? Sólo hay un Espíritu de verdad, ¿quién es? El Espíritu Santo, realmente. El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad. Él es llamado así en el Evangelio de Juan. “El Espíritu de verdad, cuando venga, los guiará a toda la verdad.”

Ahora hay muchos espíritus de error. Todas las huestes demoníacas y Satanás mismo, son todos espíritus de error. Y el Espíritu de verdad está en conflicto con el espíritu de error. Y, ¿qué dice Juan? Él dice: “Nosotros sabemos cuando alguien está bajo el poder del Espíritu Santo y cuando alguien está bajo el poder de un espíritu mentiroso. La manera en la que lo sabemos es por cómo ven la enseñanza de los apóstoles.” ¿Que sucedió en el día de Pentecostés en Hechos 2? La gente fue instantáneamente salvada ese día. Estas personas judías en el día de Pentecostés, miles de ellos, como recordamos, fueron salvos en un día e inmediatamente dice que perseveraban en la doctrina de ¿quién? De los apóstoles.

¿Cómo fue eso? ¿Cómo fue que pudieran hacer una transición de convicción, una transición de confianza así, una transición de confianza absoluta, total? ¿Cómo pudieron llegar a entender la autoridad total del Nuevo Testamento de una manera tan rápida? Respuesta: la obra del Espíritu Santo de verdad, quien convenció sus corazones de pecado y los convenció de la verdad.

Entonces, usted va a creer que Cristo es exactamente quien es revelado en las Escrituras y usted va a creer en Él al punto en el que usted lo ama, lo cual significa que usted le da lo que sólo le pertenece a Dios, a quien debemos amar con nuestro corazón, mente y fuerzas. No sólo eso, usted va a creer y va a aferrarse a los escritos de los apóstoles porque el Espíritu va a hacer eso en su corazón. Tenemos una unción - 1 Juan 2:27 - de Dios, no necesitamos maestros humanos. La unción de Dios, el Espíritu Santo, nos enseña todas las cosas. El Espíritu de verdad va a enseñarle todas las cosas.

Ese realmente no es el final. Vaya al versículo 7. Y damos otro paso. “Amados, amémonos unos a otros porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios.” Vaya al capítulo 5, versículo 1: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. Y todo aquel que ama al que engendró ama también al que ha sido engendrado por Él.” Ahora, siga el pensamiento… Juan está diciendo que si usted es nacido de Dios, en primer lugar, usted va escuchar a los apóstoles. Usted va a creer lo que los apóstoles han dicho porque el Espíritu de verdad lo convencerá a usted de eso y usted va a aceptar la enseñanza apostólica y la verdad apostólica. Y un paso más hacia adelante: usted va a amar a aquellos que son nacidos de Dios. Eso, claro, incluye a Jesucristo. Pero eso va más allá de eso; usted va a amar a los hermanos. Usted va a amar porque ha sido enseñado a amar por Dios y porque usted conoce a Dios, usted va a amar a aquellos que también conocen a Dios.

Es ese amor manifiesto de los hermanos. Él ha hablado de eso varias veces. Regresando al versículo 14 del capítulo 3: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida y a porque amamos a los hermanos y el que no arma a su hermano permanece muerte.” Ahora, véalo, en primer lugar, si usted ha sido liberado del error haga la verdad, usted ahora cree que Jesucristo es esa verdad. Y usted cree en el verdadero Cristo, Su verdadera obra y la verdadera salvación que Él provee. Usted también cree en la verdad escrita en las Escrituras por los apóstoles; y usted no sólo se aferra Cristo y se aferra a la doctrina apostólica, escuche, usted se aferra al pueblo de Dios. Usted se aferra a aquellos que aman a Dios. Ahí es donde está su hogar. Ahí es donde está su corazón. Ahí es donde usted pertenece y el Espíritu de Dios, de manera maravillosa, lo ha colocado en el cuerpo de Cristo de manera que usted tiene un amor hacia la Iglesia y tiene una devoción hacia la Iglesia, el verdadero pueblo de Dios.

La gente siempre me pregunta, usted sabe: “¿Puede ser un verdadero cristiano y estar en una religión falsa?” Bueno, supongo que es posible ser un verdadero cristiano y asistir a ceremonias y a servicios ahí, pero si usted está en un sistema falso, usted no puede ser un verdadero cristiano si usted cree lo que ellos creen. Y ciertamente, no puede ser un verdadero cristiano si ésa es la comunión que usted disfruta, si ésa es la comunión que usted busca. Si usted está cómodo en esa comunión. La gente que ama a Cristo ama la Verdad en Cristo. La gente que ama la sana doctrina también ama a la gente que ama a Cristo y ama la doctrina sana. Esa es su gente. Ésa es la obra del Espíritu, el edificar al cuerpo juntos.

Ahora, vea 2 Juan. De nuevo, no puedo decir todo lo que quiero decir, pero creo que usted está comenzando a entender la idea. Aquí en 2 Juan versículo 9, esto es muy importante como perspectiva, hice algunos comentarios, pero necesito hacer algunos más. Cualquiera que se extravía, de hecho, que va más allá de esto, esa es la idea, se sale de la reja, hay cierta reja o un muro alrededor de la verdad. Hay cierto cuerpo de verdad. Hay cierto mandato de Dios. El verdadero mandamiento. Esta es la revelación de Dios, la verdad acerca de Jesucristo. Cualquiera que se extravía más allá de eso y no persevera en la doctrina de Cristo - eso no significa la enseñanza que Cristo enseñó sino en la enseñanza acerca de Cristo - ¿muy bien? Cualquier persona que se sale de la verdad acerca de Cristo que es enseñada en las Escrituras, cualquier persona que se sale de eso, no tiene a Dios. Hombre, ¿es esto directo? Ellos no tienen a Dios. ¿Por qué? Porque si hay algo que el Espíritu Santo hace, es que el Espíritu Santo nos guía a toda la verdad. Y usted tendrá la verdad acerca de Cristo. Ésa es la obra del Espíritu Santo de Dios.

Entonces, si usted no permanece en la verdadera enseñanza acerca de Cristo, usted tiene una perspectiva desviada acerca de Cristo, no tiene a Dios. Si usted no cree que Jesús es Dios, si usted no cree que Jesús es el segundo Miembro de la Trinidad, nacido de manera virginal, quien vivió una vida perfecta sin pecado, sin usted no cree los hechos acerca de la muerte y la resurrección de Jesús, Su exaltación, si usted cree, como algunas de estas raras personas de palabra de fe, que Jesús se volvió un pecador en la Cruz y se volvió impío y Dios tuvo que enviarlo al infierno durante tres días para pagar por los pecados de Él, entonces usted no cree la verdad acerca de Cristo.

Entonces, la pregunta es ¿está siendo enseñado por el Espíritu de verdad o está siendo enseñado por el Espíritu de error? Juan hace que esto sea muy comprensible para nosotros. Ahora, él dice que cualquiera que se extravía, versículo 9, y no persevera en la doctrina de Cristo, la enseñanza verdadera bíblica de Jesucristo la cual fue, claro, establecida en el Nuevo Testamento por los apóstoles y aquellos que tuvieron asociados con ellos, quienes inscribieron bajo la inspiración del Espíritu. Si alguno no cree eso, entonces no tiene a Dios. Por otro lado, el que persevera, - me encanta esa palabra - esto no es alguien marginal, este es alguien que está aferrado, establecido en la verdadera enseñanza. Ese sí tiene al Padre y al Hijo. Usted tiene la plenitud de Dios en Cristo cuando usted se establece en la verdad.

Y después, viene una advertencia en el versículo 10. Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, esto es algo que no es bíblico, algo que no es verdadero acerca de Cristo, que está más allá de la esfera de la ortodoxia, afuera de la esfera de la verdad, si alguien viene y trae esta enseñanza, no le recibáis en casa. Lo que significa es que no tenga ninguna asociación con ese individuo y no se coloque en una posición para acomodarse a esa persona conforme va caminando en su vida. Usted sabe, los maestros que iban viajando y los oradores que iban viajando, buscaban quedarse con personas. Y al aceptar a esas personas, habrían estado afirmando su ministerio. Este es un tema de separación. No le dé la bienvenida en su casa, no lo salude. No significa que usted no le dice ‘hola’ sino que no le desea que le vaya bien. Lo que usted puede decir es ‘lo siento, no se puede quedar aquí y que Dios maldiga sus esfuerzos’. Digo, eso es esencialmente lo que está diciendo. Se me acaba de ocurrir eso, pero eso es esencialmente lo que está diciendo. Usted no los invita a pasar y les da una plataforma y dice ‘¿no son maravillosos? No tengo problemas con ellos. Sólo quiero abrazarlos y amarlos y estoy seguro de que todos terminaremos juntos en el cielo.’ Si usted los recibe y les desea que le vaya bien, dice el versículo 11, usted ha participado en sus malas obras. Usted ha ayudado y contribuido al Espíritu de error. Usted ha ayudado y contribuido al engaño.

Entonces, cuando una persona es liberada, son liberadas del error a la verdad. Eso significa que el Espíritu de Dios ha entrado y el hombre natural, que no percibe las cosas de Dios, a quien le son locura porque son discernidas, entendidas espiritualmente y está muerto espiritualmente. El hombre natural que está muerto en delitos y pecados y no tiene esperanza, sin Dios en el mundo, el hombre natural es literalmente transformado por el Espíritu Santo para despertar a la verdad. Y de pronto, la persona cree en las Escrituras; y el Espíritu de Dios despierta el corazón de tal manera que creen en las Escrituras como verdaderas y creen que las Escrituras dan el camino de la salvación. Ellos creen que las Escrituras pueden hacerlos sabios para la salvación.

Esto es esencial para la Verdad salvadora. Tiene que creer en las Escrituras. Tiene que creer en el Evangelio registrado en las Escrituras. Y entonces, cuando el Espíritu de verdad está operando para liberar a una persona de las tinieblas a la luz, la persona se ve a sí misma como un pecador que no se puede ayudar a sí mismo. Usted cree que usted no tiene ayuda, que no tiene esperanza, está perdido, está condenado. Y hay cierta aflicción por ello; usted está bajo una maldición y juicio divinos. Y después, la persona cree que Jesucristo es Dios que vino en la carne, un miembro de la Trinidad, la Trinidad eterna. La Deidad que vino al mundo nacido de una virgen, convirtiéndose en el Dios hombre eterno, creyendo que Cristo ha venido en la carne. Él cree que Jesús vivió una vida sin pecado, perfecta, santa, nunca cometió un pecado, nunca fue culpable de ningún pecado, jamás, que Jesús sólo hablo las palabras verdaderas de Dios. Que Jesús tuvo todos los atributos de Dios. Que Jesús hizo milagros y demostró Su poder creador sobre el mundo material. Que hizo milagros demostrando Su poder sobre los demonios y demostró Su autoridad tremenda y la omnipotencia sobre el mundo espiritual de los demonios, así como también sobre los ángeles santos, a los cuales Él pudo haber llamado por legiones, si Él hubiera querido.

Ahora, si usted cree, cree lo que el Espíritu lo motiva a creer: que Jesús murió en la cruz como un sustituto inocente, como un cordero sin mancha, uno que nunca cometió maldad alguna, sino que sólo agrado a Dios. Él murió ahí como un sustituto en su lugar y que resucitó de los muertos al tercer día, ascendió al cielo en donde Dios lo sentó a Su diestra, que Él envió al Espíritu Santo para establecer la iglesia y morar en ella, que Él ahora está intercediendo por nosotros y algún día retornará para establecer Su Reino eterno y Su gloria.

También cree que la salvación es por gracia únicamente, a través de la fe únicamente, que la justificación es por la fe, que no tenemos justicia propia nuestra sino que la justicia perfecta de Dios nos es imputada por la fe en Cristo de tal manera que el Señor Jesús nuestra justicia. Eso es lo que creemos. Aquellos que llegan a entender eso, creen eso, se aferran a eso, se comprometen de manera singular con eso y aman al Señor Jesucristo de manera dispuesta, de manera voluntaria y pronta llamándolo Señor, se someten y lo obedecen. Ésos son los liberados. Ésos son los liberados; y somos los que le obedecen. Juan habla más de eso - y diremos más de eso en otro estudio. Pero en el capítulo 4, versículo 15, él escribe: “Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en Él.” Usted tiene que confesar la plenitud de quién es Jesús, lo que Él hizo y cómo es que esa salvación en Él es aplicada nosotros. De regreso al capítulo 3, versículo 23: “Este es Su mandamiento, que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros.”

Entonces, ¿qué es un verdadero cristiano? Él cree en la verdad acerca de Cristo, la cual Cristo mismo habló y la cual los apóstoles como también escribieron de eso y él también ama a aquellos que aman a Cristo. Ésta es la obra del Espíritu Santo, exaltar la palabra de Dios, y al hacer eso, al Hijo de los Dios. Ser librado de las tinieblas a la luz es sinónimo con ser librado del dominio de Satanás al Reino de Su Hijo amado. Luz, verdad, sinónimos de Cristo. Si usted está la luz, en la verdad, si el Espíritu de verdad ha llevado su obra poderosa en usted, usted cree la Verdad, usted ama la Verdad y usted ama a la gente de la Verdad.

Voy a cerrar con algunos comentarios de la obra maestra escrita por Jonathan Edwards llamada “Obras distintivas de una obra del Espíritu de Dios.” La mente monumental de Edwards entendió lo que significaba ser un verdadero creyente y él entendió el asunto de la verdad. Y él escribió, y cito: “El Espíritu del error para engañar a los hombres va a producir en ellos una opinión elevada de la regla infalible”, esto es las Escrituras, “y lo va a inclinar a pensar de manera elevada de lo mismo y estar muy familiarizado con la misma. El punto aquí es que cuando la gente está cuestionando la Biblia, manipulando la Biblia, añadiendo a la Biblia, sustrayendo de a la Biblia, ese no es el Espíritu de verdad, ése es el Espíritu del error. Además Edwards escribe, y cito: “¿Acaso el príncipe de las tinieblas va a promover su Reino de las tinieblas guiando a los hombres al Hijo? El diablo siempre ha mostrado un odio mortal hacia ese libro santo, la Biblia. Él ha hecho todo lo que está en su poder para extinguir esa luz y alejar a los hombres de la misma. Él sabe que es esa luz mediante la cual su reino de las tinieblas será vencido. Durante muchas épocas, ha experimentado su poder al derrotar los propósitos de Él y echar a perder Su diseño. Es su plaga constante,” escribe Edwards, “es el arma primordial que Miguel usa en su guerra contra él. Es la espada del Espíritu que lo traspasa y lo conquista. Es esa espada afilada que procede de la boca de él, quién se sentó en el caballo con la cual él hiere a sus enemigos. Todo texto es un dardo para atormentar a la serpiente antigua. Él ha sentido el aguijón mil veces, por lo tanto él está involucrado en contra de la Biblia y odia toda palabra de la misma. Podemos asegurarnos que él nunca intentará elevar la estima de una persona por la Biblia o sus afectos por la misma.” Fin de la cita.

Si usted ve a personas que están comprometidas únicamente con la Palabra de Dios, totalmente y únicamente con la palabra de Dios, ésa es la obra del Espíritu de Dios. Y cuando ellos quitan de la Palabra, le añaden a la Palabra, se elevan por encima de esa Palabra, dicen: “Bueno, ahí está esta revelación, esa revelación, ese concilio, ese edicto, ese documento papal, está esta visión, esta revelación, esta intuición que se eleva por encima de la Palabra.” Cuando ellos dicen que hay luz en algún otro lugar, están demostrando el Espíritu de las tinieblas. Y después, Edwards escribió, y cito: “El verdadero Espíritu confirma a la gente en cosas que están de acuerdo con la sana doctrina. El Espíritu opera entonces, como el Espíritu de verdad. Él representa las cosas como son verdaderamente. Él trae a los hombres a la luz porque lo que hace que la Verdad sea manifiesta es la luz. Como observa el apóstol Pablo, todo lo que es expuesto por la luz se vuelve visible porque es la luz lo que hace que todo sea visible.

Y después dice Edwards: “El Reino del diablo es el Reino de las tinieblas. Su Reino es sostenido y promovido sólo por la oscuridad y el error. Satanás tiene todo su poder y dominio por tinieblas. De esta manera, leemos del poder de las tinieblas y los demonios, son llamados los gobernantes de las tinieblas de este mundo. Sea cual sea el espíritu que quita nuestras tinieblas y nos lleva a la luz, nos quita el engaño, nos saca del engaño. El Espíritu quien nos convence de la Verdad lleva a cabo esta gran bondad. Si yo soy llevado a un punto de verdad y soy hecho consciente de cómo son realmente las cosas, mi deber consiste en agradecerle a Dios de manera inmediata por eso,” me gusta esto, “sin detenerme primero a inquirir por qué medio tengo yo este beneficio.” Fin de la cita. ¿Sabe por qué no debería detenerse e inquirir? Porque no hay ninguna respuesta a la pregunta de por qué tiene un beneficio tan grande fuera de la gracia de Dios.

Y Edwards después termina esta pequeña sección diciendo, y cito: “Cuando la operación, cualquier operación espiritual, eleva la estima de la gente de Jesús, es una señal segura de que es del Espíritu de Dios.” Fin de la cita. Cuando entienden de manera correcta quién es Jesús, quién es, por qué vino, lo que Él hizo y cómo confiamos en Él para salvación, eso es de Dios. La verdad absoluta acerca de Jesús es la única cosa que el Espíritu Santo siempre promueve. ¿Lo entiende? Entonces, cualquier otra cosa diferente de esa, viene del espíritu del error. Los verdaderos creyentes, entonces, creen todas las declaraciones de Jesús. Ellos creen todos los escritos de los apóstoles. Aman la verdad en Jesús. Aman la verdad en las Escrituras y aman a las personas que aman la Verdad. Porque la Verdad es nuestro dominio, la luz es donde vivimos.

Hay gente que está contenta con sentarse en un sistema de tinieblas. Ellos no conocen la Verdad o no aman la Verdad y no aman a la gente de la Verdad. Ésa es la primera área de liberación. Y ése es el comentario al margen. Oren conmigo.

¿Qué podemos decir, Padre? Como lo expresó Jonathan Edwards, no sólo podemos ponernos de pie y tratar de comprender cómo es que llegamos a conocer la Verdad, lo único que podemos hacer es caer postrados sobre nuestros rostros y agradecerte. Gracias porque una vez estábamos en tinieblas y ahora estamos en la luz. Y una vez conocíamos únicamente el error y ahora conocemos la Verdad, la verdad acerca de Cristo, la verdad acerca de la doctrina apostólica. Y amamos a la gente de la verdad porque somos súbditos del Rey de verdad, quienes moramos en el Reino de la luz. ¡Oh, qué glorioso es esto!

Padre, si hay personas aquí que están en error y gente que está asociadas con el error, que entiendan la situación seria de ser cautivos del diablo, de ser hijos del diablo, quien es un mentiroso desde el principio y un engañador quien envía y produce mentiras a través de todos sus demonios.

Señor, llévanos a la Verdad, la verdad de las Escrituras como es entendida claramente en nuestros corazones por el Espíritu de verdad. Vemos y glorificamos al Espíritu Santo en Su obra poderosa de transformación al transformarnos y liberarnos de las tinieblas a la luz. Ésa es Su obra verdadera; y lo alabamos por ello y le damos gracias por ello.

 

 

 

 

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Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez

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