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Si usted ha estado con nosotros, como recordará, me he desviado por unas semanas de nuestro estudio continuo del Evangelio de Lucas y lo he hecho, admito, con cierta resistencia. Realmente me vi forzado en mi espíritu por meter un mensaje que ahora se ha convertido en una serie. Eso amenaza en convertirse en una vida entera.

Pero debo continuar predicando lo que siento que está cargando mi corazón. Entonces, nos hemos detenido durante un momento en nuestra mirada al Evangelio de Lucas, intrigados ante cómo Jesús liberó a un hombre de los demonios. Y hemos recordado que Lucas cita las palabras de Jesús aludiendo a Isaías 61, que el Mesías vendría y liberaría a Su pueblo.

Y me sacudió, como le dije, pensar que nunca antes he oído un sermón acerca de la liberación. No recuerdo haber leído una teología cerca de la liberación. Y entonces, comencé a leer algunos de los índices en la parte de atrás de libros de teología, para ver si había alguna explicación del tema de la liberación. No podía encontrar nada. Comencé a ver la salvación desde la perspectiva de la liberación; y me di cuenta de que esta gran verdad ha sido en gran parte descuidada en la iglesia.

Entonces, estamos en medio de esta serie acerca de la liberación, la doctrina descuidada. ¿Y por qué es importante? Es importante porque, como le estoy diciendo en esta serie, estoy continuamente entristecido y estoy continuamente desanimado por la gran falta de discernimiento en la “iglesia evangélica”.

Mientras que es una falta de discernimiento y es obvio para cualquier persona que discierne y mientras que podríamos hacer una lista larga de cosas que no parecen discernir muy bien, en la parte superior de esta lista está un asunto de importancia crítica en donde hay una seria falta de discernimiento. Y éste es el tema de quién es un verdadero cristiano. Me parece realmente sorprendente que la Iglesia evangélica, el término mismo ‘evangélico’ se relaciona con el Evangelio, la Iglesia misma del Evangelio, la Iglesia misma del Evangelio no puede o no quiere distinguir a aquellas personas que verdaderamente han sido convertidas mediante el Evangelio de aquellas que no lo han sido.

Existe esta nueva ligereza, esta nueva amplitud que quiere incluir toda profesión al cristianismo como si fueran verdaderas aunque han sido definidas por alguna autoridad fuera de las Escrituras. De hecho, se resiste a cualquier desafío en contra de esa extensión. No obstante esta serie, ha continuado, aunque es la cuarta semana, y ha causado una cantidad considerable de discusión aquí y más allá de aquí.

Anoche recibí una llamada telefónica en el celular por parte de un hombre que estaba manejando escuchando la serie. Y me dijo que estaba escuchando la serie y me tenía que decir algo. Y le pregunté qué pasaba. Y él me contestó: ‘Tú sabes lo que la gente está diciendo acerca de ti.’

Bueno, me puedo imaginar a nivel general, pero quizás usted me pueda decir lo que oyó. Él dijo: “Esto es lo que oí: ‘bueno, ése es simplemente John MacArthur, él cree que tiene toda la verdad.’ Él dijo que estaba escuchando la cinta y eso le entristecía, que eso fuera lo que la gente estaba diciendo. Éste es simplemente John MacArthur y él cree que conoce toda la verdad. Sólo quiero que sepan que no tengo la verdad en mí, yo no soy la fuente de la verdad. Pero creo que hay una verdad.

¿Cree usted eso? Yo creo que hay verdad. Eso me coloca en contra de toda la cultura. Usted entiende eso; este es un mundo posmodernista. No hay verdad. En el mundo moderno, el medio para buscar la verdad en la actualidad, …lo buscaron y no lo encontraron. Entonces, ahora decidieron que no podíamos encontrarlo. Y entonces, no existe. La razón por la que no pudieron encontrarlo es porque se rehusaron a buscar aquí.

Le dije a los alumnos en la universidad esta semana, en la capilla, que el problema más grande en la cultura norteamericana es la Biblia. Es el problema más serio en la cultura estadounidense. ¿Entiende eso?

¿Entiende que no estaríamos aquí discutiendo nada acerca de los derechos homosexuales si no hubiera una Biblia? ¿Entiende que no habría discusión alguna acerca de la pornografía si no hubiera una Biblia? No estaríamos teniendo ninguna discusión acerca de la pedofilia, la fornicación, el adulterio, el divorcio, la desintegración de la familia. No tendríamos ninguna discusión acerca de ninguno de estos asuntos si no hubiera Biblia alguna. No tendríamos discusión alguna acerca del aborto, la eutanasia; esta cultura está dividida por este libro. Este libro es un problema.

A la cultura secular de izquierda no le importa que creamos en este libro, lo que no quieren es que lo saquemos de la Iglesia. Manténgalo dentro de los muros, no quieren que lo agreguemos en un discurso público porque contiene verdad que no quieren oír. Este libro es el problema serio. Entiendo eso que viene por parte del mundo. Entiendo que eso viene del mundo. Pero cuando este libro se convierte en un problema para la Iglesia evangélica, eso es serio. No le estoy diciendo que yo conozco la verdad, no le estoy diciendo que yo soy la fuente de la verdad. Pero le estoy diciendo que la Biblia tiene la verdad. Y hay verdad.

Me pregunto si la gente inclusive sabe lo que la palabra verdad significa. Porque todo el mundo tiene la libertad de definir la verdad en sus propios términos. Permítame simplemente darle una definición simple de la verdad: la verdad es cómo las cosas son en realidad. ¿Entendió eso? Así es, no es como usted cree que son, sino como realmente son. Hay verdad acerca de cómo el universo llegó aquí y cómo se mantiene unido. Hay verdad acerca de todo lo que es material en el mundo y hay verdad acerca de todo lo que es espiritual en el mundo y verdad acerca de cómo las cosas son en realidad.

Si usted quiere conocer la verdad acerca de cómo las cosas son en realidad, entonces tiene que ir a la fuente de toda verdad, el Dios de verdad, el Cristo quien es la verdad y el Espíritu de verdad y la palabra de verdad; y usted aprenderá la verdad. No estoy tratando de presentar mi opinión. No estoy inventando esto conforme avanzo, simplemente estoy estudiando la Biblia. No soy lo suficientemente inteligente inclusive como para tener opiniones que le importen a la gente. Mucho menos para establecer la verdad. Pero hay verdad; y esa verdad de la palabra de Dios.

Y mi amigo me dijo por teléfono que debería saber que uno de los principales pastores en los Estados Unidos, una iglesia grande, dijo ‘MacArthur se enoja por cosas… Él simplemente necesita reconocer que la reforma no fue tan seria como pensamos que fue.’ Me imagino que no si a usted no le importa la Verdad. Me importa la Verdad, vivo para la Verdad, vivo por la Verdad, proclamo la Verdad y contiendo por la Verdad. Esa es la razón por la que estoy diciendo lo que estoy diciendo y no es porque quiero elevarme. No es porque quiera sobresalir, sino porque creo que Dios debe ser oído.

Comí con el dueño de Los Ángeles Times y él dijo: “Sabes una cosa, tienes mucha influencia.” Él dijo: “¿Por qué nunca das tu opinión acerca de los asuntos que enfrentamos en la actualidad? Yo le dije: ¿Estás bromeando, de toda la gente, necesitas otra opinión? Yo no doy opiniones, yo doy la verdad de Dios. Ahora, si quieres una columna acerca de eso, apúntame. Lo único que estoy tratando de hacer, es darles la Verdad. Porque la verdad es la Palabra de Dios y Él lo revelado.

Uno de los alumnos del seminario me preguntó si era importante en la predicación no sólo decirle a la gente la verdad sino mostrarles en las Escrituras cómo es la interpretación razonable. En otras palabras, usted no sólo puede presentarse como el pontífice y decir que esto es verdad; usted tiene que mostrarles en la Palabra de Dios por qué esta es la manera razonable de entender la Verdad.

Yo le dije claro, no puedes presentarte ahí sólo como el pontífice, no puedes tan sólo ponerte de pie y decir ‘esto es así, así y así’ porque tienes algún tipo de autoridad autoimpuesta. Si yo les digo algo y usted ve las Escrituras, y usted escudriña las Escrituras y no encuentra que eso es la verdad, eso es serio. Mi objetivo al predicarle es mostrarles la Palabra de Dios y llevarlos a entender la Palabra de Dios de tal manera que la verdad se vuelve en algo aparente para usted.

Mi amigo R. C. Sproul probablemente me presentó de la mejor manera posible, de la manera más amable; y me han presentado muchas personas diferentes en muchos lugares diferentes.

Una vez él me presentó y dijo: “John MacArthur, y él es mi amigo, porque si le puedo mostrar a partir de la Palabra de Dios en dónde está equivocado, él cambiará.” Valoro eso. Y así es. Pero hay algunas cosas en la Palabra de Dios que son muy claras. Esas son las cosas que se encuentran en el corazón de nuestra fe. Y una de ellas es comprender quién es un cristiano verdadero.

Me parece sorprendente lo confundido que está la gente. Hablé con uno de los alumnos en la Universidad que fue a Amsterdam 2000 este verano, esta junta de miles de evangelistas. Él es un estudiante de Universidad, me dijo que no podía creer lo que oyó. La conferencia la abrió un sacerdote católico romano y ahí hubo un hombre que negó la resurrección de Jesucristo; y todos recibieron aplausos de pie por parte de evangélicos.

Cuando alguien entra y dice ‘detengan esto, esta pretensión de cristianismo, vamos a ver quién realmente es un cristiano’, usted es marginalizado y es aislado y es objeto de hostilidad. Pero eso está bien, porque lo que importa es la verdad. Entonces, estamos de lidiar con la verdad.

La manera de entender quién es un cristiano es, y concluyo después de un largo tiempo tratando de llegar a este punto, es entender la teología de la liberación. Usted puede distinguir a un cristiano porque ha sido liberado. Eso es lo que la Biblia enseña. Quizás simplemente en ese punto podemos hablar en términos prácticos. La liberación creo que puede ser la palabra más clara, más amplia para definir quién es un cristiano.

Ahora, esa no es la manera en la que nosotros lo hacemos. Así es como lo hacemos. Hágase usted esta pregunta: ¿es usted un cristiano? ¿Lo es? ¿Es justificado por Dios? ¿Ha sido reconciliado con Dios? ¿Ha sido redimido? ¿Acaso el rescate que Cristo pagó le ha sido aplicado a usted? ¿Es usted un cristiano? Luego, hágase usted la pregunta: ¿cómo sabe usted eso? ¿Cómo sabe usted que usted es un cristiano? Usted dice ‘bueno, hice una oración’. Eso no va a funcionar. ‘Pasé al frente en un servicio, me sentí muy emotivo, muy sentimental, pasé por ahí, hablé con alguien’. No, así no es como usted puede distinguir si usted es cristiano. ‘Bueno, yo realmente me sentí muy mal, hice algunas cosas malas y me sentí muy mal. Me metí en un predicamento en mi matrimonio o en mi vida y me sentí tan mal y simplemente necesitaba ayuda de Dios y lo busqué’. Eso no va a servir.

‘Oh, yo creo, de hecho creo en Dios y creo en Jesús y por eso debo ser cristiano’. ¿O que tal: ‘yo fui bautizado, yo fui bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo’? Como puede ver, todo esto es ver a un acontecimiento, pudo haber sido un acontecimiento físico o un acontecimiento emocional. Eso no le dice que usted sea salvo. Simplemente le dice que usted oró. Muchas personas oran y quieren ir al cielo. Usted pasó al frente. Muchas personas pasan al frente lo que sea que eso signifique en alguna reunión, en algún servicio. Ellos no son salvos, no son convertidos, no pertenecen a la familia de Dios.

Muchas personas se sienten mal y muchas creen; inclusive los demonios creen y se sienten mal por su destino. Y muchas personas se bautizan. Eso no sirve. No hay ningún acontecimiento que haya jamás ocurrido en su vida que pueda en sí mismo verificar que usted es un cristiano. La verdadera salvación es revelada y manifestada por la obra divina del Espíritu Santo al liberarlo a usted. Si usted es cristiano, el Espíritu Santo lo ha liberado. Estamos entendiendo la idea de liberación como una verdad general que resume las realidades de la salvación que son manifiestas y experimentales. Como le dije la última vez, hay elementos de nuestra salvación que no son experimentales. La justificación no es algo que usted experimenta. La reconciliación no es algo que usted experimenta. La adopción no es algo que usted experimenta. La redención no es algo que usted experimenta.

Existen elementos de nuestra salvación que son legales, que tienen que ver con nuestro estatus, que tiene que ver con nuestro estado. Que tienen que ver con nuestra posición delante de Dios. Pero hay otros elementos de nuestra salvación que se revelan de manera manifiesta, cosas experimentales. La regeneración, la nueva vida, el nuevo nacimiento, la conversión, la santificación. Y cuando usted comienza a ver esos, comienza a verlos en la imagen de ser liberado. Entonces, usted puede saber si usted es un cristiano no mediante un acontecimiento sino por el hecho de que usted ha sido liberado de manera manifiesta de una cosa a otra. De una esfera espiritual a otra. De un principio de vida a otro. De un conjunto de realidades a otro. Hay una liberación real.

¿Qué dijimos que fue la primera? Aquellos que pertenecen al Señor han sido liberados del error a la verdad. Y le di el mensaje; y después, he estado haciendo comentarios al margen, como usted bien recuerda. Y necesito hacer un comentario al comentario al comentario porque esto es tan importante en el ambiente moderno. Colosenses, regrese a Colosenses 1:12 y 13 por un momento. Simplemente, voy a tocar esto de manera ligera y después voy a decir lo que se relaciona a esto. Y después, podemos hacer una transición al segundo punto.

Pero Colosenses 1, y por favor, realmente simplemente estoy entregándole mi alma en esto así que tiene que ser paciente conmigo debido a la importancia de esto. Colosenses 1:12: “dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz,” que estamos en la familia de Dios, damos gracias al Padre porque Él nos hizo aptos. No éramos aptos, éramos indignos, no teníamos calificación alguna mediante la cual podíamos ser aceptados por Él. Pero Él nos hizo aptos y usted sabe cómo lo hizo, aplicando la justicia de Cristo en nosotros. Él nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz. La luz es una metáfora para la verdad; y luego, en el versículo 13, “el cual nos ha librado,” ahí está ese concepto de la liberación. Él nos libró de la potestad de las tinieblas la cual es una metáfora para el error.

La primera categoría de la liberación es que aquellos que realmente son cristianos han sido liberados del error a la verdad. Ahora escuche lo que digo: nadie es un cristiano que no entiende, cree, se aferra y ama la verdad. ¿Qué verdad? La Verdad que llamamos el Evangelio. Nadie puede ser un cristiano que no ha sido librado de la falsa doctrina a la doctrina verdadera; y esto es al Evangelio de Jesucristo.

Usted debe ser librado al Evangelio verdadero. Cualquier otro Evangelio, Gálatas 1, resulta en una maldición. En 2 Juan, cualquiera que no permanece en la enseñanza de Cristo, que no se establece en la verdadera enseñanza de Cristo, no tiene a Dios, 2 Juan 9. La gente dice, escucha esto en discusiones de misiones, esas personas que están ahí, que nunca han oído el Evangelio, que el Señor los va a salvar de alguna manera. Nadie nunca jamás será salvo, nadie va a entrar en una relación salvadora con Dios si no conoce el verdadero Evangelio acerca de Jesucristo. Nadie. No hay ninguna salvación en ningún otro nombre. El que no permanece en la doctrina o la enseñanza de Cristo no tiene a Dios. El que permanece en esa enseñanza tiene a ambos, al Padre y al Hijo.

Entonces, eso es lo que hemos estado diciendo ahora ya por dos semanas. Nadie es cristiano que no haya sido librado del error a la verdad. Y esa verdad es que la Biblia es la Palabra de Dios en la cual la doctrina de la salvación es claramente revelada en su totalidad. Esa es una creencia en el Dios verdadero, el Dios que es la Trinidad, el Dios que se reveló a sí mismo en la encarnación de la segunda Persona de la Trinidad mediante un nacimiento virginal, vivió una vida sin pecado, murió una muerte sustitutiva, resucitó de la tumba en una resurrección literal, ascendió al cielo, envió al Espíritu Santo, reina con el Padre a Su diestra, intercede por los santos y algún día regresará a establecer Su Reino eterno en la gloria. Ésa es la sustancia del cimiento de las verdades del Evangelio. Nadie es salvo fuera de entender eso.

Obviamente, no en todas sus ramificaciones totales. Pero entendiéndolo en su verdad, creyéndolo, aferrándose a él y amándolo. Cuando el Espíritu de verdad regenera, Él mueve a la gente y la saca del error a la Verdad. Él trae al pecador el entendimiento de creer en y aferrarse a y compromiso total con la Verdad. Esa es la razón por la que en Colosenses 1 dice esencialmente que los santos morando en luz, y eso es casi un sinónimo de ser transferido al Reino de Su amado Hijo. La luz y el Hijo son sinónimos, Jesús lo dijo: “Yo soy la luz.”

Estar en la luz - esto es conocer la verdad - es entender al que es la verdad, Jesucristo. Ahora, simplemente permítame llevarlo a un pasaje que actuará para nosotros como una transición. Pase a Romanos 10. Vamos a hablar un poco de Romanos 10 y después iremos a Romanos 6.

Usted tiene que entender esto, tuve una experiencia interesante. Fui invitado a hablar en la comida de los hombres de negocios de ‘Evangelio pleno’. Es una celebración de California del Sur. Es un grupo muy, muy carismático. Y fue algo extraño porque me invitaron a hablar acerca del don de lenguas. Alguien en la organización pensó que yo había recibido el don y que me había convertido en un promotor de ese don. Y me invitaron a hablar pensando eso. Yo pensé que querían saber lo que la Biblia decía; pero, sus expectativas eran que ‘aquí viene a hablar John MacArthur; y finalmente, ha llegado a este gran don y ha recibido el Espíritu Santo. Y él va a dar su testimonio.’ Y yo estoy pensando aquí en la verdad y estoy pensando en qué generoso y amplio de mente y abiertos por su parte al invitarme a hacer esto.

Y entonces fui y simplemente abrí la Biblia y simplemente les mostré a partir de las Escrituras qué es y qué no es; y cómo creía que había cesado. Es la única vez que puedo recordar, y esto es verdad, de hecho, físicamente, fui tomado y sacado, quitado de un micrófono. Literalmente fui físicamente quitado del micrófono. Estaban tan enojados por lo que estaba diciendo y yo no lo entendía porque pensé que se me había invitado a hacer lo que estaba haciendo.

Después, el hombre fue al podio y comenzó a orar por mí. Y esto fue lo que dijo: “que yo fuera sacudido a medianoche y que se me dieran lenguas.” Esta fue su oración por mí. Después, en cierta manera, fue algo raro. Pero después, le dije a este hombre que era uno de los líderes de este grupo, por cuánto tiempo había sido parte de esto. Él dijo nueve años. Yo le dije sin hablar de las lenguas, permítame hacerle una pregunta ¿en base a qué es que va a ser recibido por parte de Dios en Su cielo? Él dijo ‘bueno, la manera en la que yo lo veo es que cuando mueres, ahí está esa escalera larga y llegas a la cima y golpeas a la puerta y realmente espero que Jesús te deje entrar.’ Ninguna compresión del Evangelio. Ellos están hablando acerca del tema equivocado. Totalmente enojados por las lenguas, totalmente ignorantes acerca de la Verdad salvadora.

Y me encuentro con eso de manera común, tristemente. Observen Romanos 10, no sé cómo puede ser afirmado con mayor claridad, versículo 9: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor” lo cual incluye a toda Su persona y obra “y si creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.” Si usted no cree eso, si usted no cree que Jesús es Señor y Dios y amo soberano, el que no pecó, si usted no cree que él de hecho resucitó de la tumba y todo lo que eso implica, implica que Dios mismo que Dios quedó satisfecho con Su expiación y lo resucitó de los muertos. Que Él por lo tanto es el Salvador perfecto y El Salvador exaltado. Si usted no cree eso, no puede ser salvo.

“Porque con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación. Porque no hay diferencia,” versículo 12, “porque todo aquel,” versículo 13, “que invocare el nombre del Señor será salvo.” Pero tiene que invocar el nombre del Señor, usted tiene que creer la esencia del Evangelio. Él no puede ser salvo sin Él mismo.

Y esa es la razón por la que el versículo 14 dice: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?” Si nadie les ha hablado la verdad y nadie les ha dado la información que deben creer, ¿cómo van a invocarle a Él? ¿Y cómo creerán si no han oído? ¿Y cómo oirán sin un predicador? ¿Y cómo van a ir a predicar a menos de que sean enviados? ¿Entiende lo que está pasando? No pueden entender y no pueden creer a menos de que oigan; y no pueden oír a menos de que alguien vaya. Y nadie va a menos de que alguien sea enviado.

El punto es que tenemos que ir porque no hay otra manera. Ésa es la razón por la que Jesús dijo ‘id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura’. Ésa es la única esperanza. Nadie jamás será convertido y llevado al cielo quien no fue librado del error a la verdad. La verdad acerca de Jesucristo. La persona, la obra, la salvación por gracia únicamente a través de la fe únicamente y sólo Él únicamente.

Esa es la razón por la que decíamos en el versículo 15: “Cuán hermosos son los pies de aquellos que traen las buenas nuevas.” Cuán hermosos son los pies de aquellos que van. Porque si no van, no pueden oír. Y si no pueden oír, no pueden creer. Y si no pueden creer, no pueden ser salvos.

Versículo 17: ‘la fe viene por el oír’. No viene por la intuición, viene por el oír la palabra de Dios, la palabra de Cristo. De hecho, los mejores ‘manuscritos’, la palabra de Cristo. La palabra de Jesucristo, el Evangelio.

Esa es la razón por la que tenemos que ir - y créanme, como le dije antes -si la gente que está ahí afuera viviendo y vive al nivel de la luz que tiene, la luz de la conciencia y la luz de la razón, Dios va a asegurarse de que le llegue la luz del Evangelio. Y Dios no está limitado en absoluto en llevarle Sus mensajes a aquellos cuyos corazones estén preparados por Su Espíritu.

Ahora, pase a Romanos 6; quería hablar de este versículo la semana pasada y no tuve la oportunidad de hacerlo. Romanos 6, versículo 17. Simplemente un pensamiento sencillo: “Gracias a Dios que aunque erais esclavos del pecado.” Deténgase ahí. ¿Qué es un esclavo? Un siervo, esclavo es la idea en el griego, es una palabra que implica mucho, ¿no es cierto? Un esclavo es alguien que desempeña un servicio bajo un amo. Cuando pensamos en un esclavo pensamos en alguien cuyas días, cuyas opiniones, cuyos planes, cuyos propósitos, cuyo futuro, no está en sus manos. No importa. Un esclavo es alguien que hace lo que se le dice. Un esclavo es alguien que está bajo la autoridad de alguien más. Él dice acerca de nosotros “éramos esclavos del pecado.” Estamos literalmente dominados por el pecado. El pecado es nuestro amo. Ocasionalmente hacemos algo que es humanamente bueno y amable y algo que podría inclusive ser noble en términos humanos. Ocasionalmente expresamos amor, cuidamos de niños, cuidamos de gente de edad, damos para ayudar a alguien. Pero la fuerza dominante y el poder básico en nuestras vidas es el pecado. Así es.

Después, versículo 18, ‘pero ustedes han sido librados del pecado y se han vuelto esclavos de la justicia’. Este es un cambio dramático. Esto es importante, un cambio dramático. Ya no eres un esclavo del pecado, ahora es un esclavo de la justicia. Tu amo es la justicia, tu poder motivador es la justicia. En donde antes encontrabas tu satisfacción y en donde encontrabas tu deleite y encontrabas tu gozo y encontrabas tu satisfacción era el pecado. Ahora, encuentras tu deleite y tu satisfacción y tu gozo en la justicia. En donde antes odiabas el pensamiento de hacerlo correcto y amabas el pensamiento de hacer lo que está mal; y ahora odias el pensamiento de hacer lo que está mal y amas el pensamiento de hacer lo que está bien. Ese es un gran cambio. Un gran cambio.

¿Cómo sucedió? A la mitad del versículo 17, usted tiene que ver esto. “Os volvisteis, se convirtieron, obedientes del corazón.” Algo no sucedió por fuera. No recibieron una nueva lista de reglas y apretaron los dientes y trataron de cumplirlas. Algo sucedió por dentro. Se volvieron obedientes del corazón. ¿Obedientes a qué? Observe esto aquí, le voy a dar el griego, tupon didachēs, aquella forma de doctrina que les fue entregada, aquello que les fue entregado. Es esa gran palabra entregada, librado. Paradidōmi en este caso. Entregar, rubricar, la razón por la que han cambiado, el motivo por el cual dejaron de ser esclavos de injusticia, esclavos del pecado y se volvieron esclavos de la justicia.

La razón es porque usted fue librado del error a esa tupon didachēs. Tupon significa ese molde, esa estructura, esa forma, ese cuerpo. La idea ahí es que es un cuerpo de verdad, un cuerpo de enseñanza, un conjunto de doctrinas, verdades a las cuales fueron entregados y se volvieron obedientes del corazón. Esa es la primera indicación de un verdadero cristiano que ha sido liberado, entregado al cuerpo de verdad que salva.

Si no ha sido así, no son cristianos. Si alguien no puede explicar el Evangelio, no se ha aferrado al Evangelio, no cree en el verdadero Evangelio, no es salvo. Estas personas con las que hablo dicen ‘tenemos que darle lugar a los liberales. Son nuestros hermanos cristianos. Tenemos que dar lugar a los católicos, lugar a los ortodoxos griegos y lugar a la gente que está subiendo por la escalera y tocando a la puerta. Y lugar a las personas que sienten que Dios opera de esta manera y dice esto y dice aquello. Todos son nuestros hermanos cristianos.’ No es así. Me encantaría que así fuera, pero la única manera en la que podemos ayudarles a volverse lo que no son, a convertirse en lo que no son es decirles que no lo son. No decirles que lo son. Y no quiero ser parte de ese engaño. Ellos no han sido librados del corazón y entregados a ese cuerpo de verdad que constituye el Evangelio.

Eso me lleva al segundo punto, finalmente. Y simplemente lo voy a introducir. El segundo punto es este: la doctrina de la liberación significa que hemos sido liberados por el Espíritu de la verdad, escuche, del error a la verdad. También hemos sido liberados del pecado a la justicia por el Espíritu de santidad. Y eso está ahí, regrese al versículo 17: “Aunque erais esclavos del pecado,” versículo 18, “vinisteis a ser siervos -o esclavos en el griego- de la justicia.” Ese es un hecho, ese es un hecho.

A veces alguien dice, ‘usted sabe, mi esposo simplemente se está conduciendo de manera terrible, no está interesado en la Iglesia; y se va con esta mujer y está teniendo una relación extramatrimonial útil, y sé que es cristiano. Solía ir a la iglesia y demás.’ Permítame decirle algo. Si una persona quiere pecar, si la satisfacción más grande y deleite más grande de una persona se encuentra en el pecado, ése no es cristiano. Hay un nuevo principio de vida. Hay una nueva esclavitud; y esa es una esclavitud a la justicia. No es que somos perfectos, simplemente es el nuevo principio que crea una nueva práctica.

Me sorprende cómo la gente no entiende esto. Uno de los teólogos más importantes de Estados Unidos escribió un libro y habló del hecho de que cuando usted se convierte quizás nada cambie en su vida. ¿Qué? Eso es absolutamente absurdo, cambia todo en su vida, absolutamente todo.

Regrese conmigo a Ezequiel 36. Quiero mostrarle el principio medular de la esencia misma de ser que es cambiado en esta liberación. En Ezequiel 36 encontramos este pasaje tan importante acerca del nuevo pacto. Y el nuevo pacto es el pacto salvador. Pero quiero que usted observe la naturaleza de este nuevo pacto, salvación. Versículo 25: “Esparciré sobre vosotros agua limpia y seréis limpiados.” ¿Qué es lo que va a pasar cuando lo salve? Lo que va pasar cuando los salve es que lo voy a limpiar. Y “seréis limpiados de todas vuestras inmundicias.” Esto es sorprendente, va a haber un lavamiento aquí, sinónimo con el lavamiento de la regeneración del Nuevo Testamento. Lavamiento del agua de la palabra. ‘Y los voy a limpiar de sus inmundicias y sus ídolos.’ Versículo 26: “Os daré corazón nuevo,” aquí el profeta está entrando y hablando del lugar de pensamiento y sentimiento y emoción y actitud.

Estoy cambiando la naturaleza interna, la disposición interna, el principio interno, la disposición interna, un nuevo corazón. Estoy colocando un nuevo Espíritu y voy a quitar ese corazón duro que no podía percibir la justicia. Y les voy a dar un corazón tierno. Y versículo 27, ‘Voy a poner dentro de vosotros Mi Espíritu.’ Simplemente, viene desde todo ángulo posible. Voy a cambiar todo acerca de su interior. Esto es tan bueno, versículo 27, ‘y haré que andéis en Mis estatutos y guardéis Mis preceptos y los pongáis por obra.’ Y el final del versículo 28: “Y vosotros me seréis por pueblo y Yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré o libraré de todas vuestras inmundicias.”

Cuando usted se convierte en cristiano, el Espíritu de verdad lo mueve del error a la verdad. Y el Espíritu de santidad lo mueve del pecado a la justicia, del vicio a la virtud. Llamará a Su nombre Jesús, Mateo 1:21, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados. El poder del pecado, el dominio del pecado es roto, es destrozado.

De regreso a Romanos 6 por un momento, y hay tantas Escrituras. Él dice en el versículo 19: “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad,” todas sus facultades humanas, todas ellas, su mente, sus patrones de pensamiento, su voz, básicamente todo estaba sirviendo a la impureza y a la que iniquidad produciendo más iniquidad, “así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia,” estoy hablando en lenguaje de esclavitud porque es una buena metáfora humana. Estoy hablando en términos humanos debido a la debilidad de su carne, como seres humanos es difícil que ustedes entiendan verdades espirituales, entonces, estoy incluyendo aquí algo que ustedes entienden como la esclavitud. “Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.” Todo es diferente, no sólo el final es diferente, la muerte y la vida; sino que la vida es diferente, de esclavos al pecado a esclavos de justicia.

Me encanta lo que dice en Romanos 11, lo mencioné la semana pasada, cuando el Libertador quita el pecado. Esa es la razón por la que el versículo 14 de Romanos 6 dice que el pecado ya no se enseñoreará de ustedes. No es amo; y de regreso en el versículo 4 de Romanos 6, ‘fueron sepultados con Cristo en Su muerte, han resucitado con Cristo en Su resurrección’, ahora caminan en vida nueva. Tenemos una vida nueva, es lo mismo que 2 Corintios 5:17, si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las más las cosas viejas pasaron, he aquí nuevas han venido. No soy perfecto, pero mi anhelo ha cambiado, mis afectos han cambiado, mis deseos han cambiado. Quiero amar a Dios con todo mi corazón, alma, mente, fuerza. Quiero amar y honrar a Jesucristo, quiero traer honra al Espíritu de Dios como Su templo, quiero traer la palabra de Dios de manera clara antes los hombres, quiero obedecer la palabra de Dios y esos anhelos no son anhelos naturales. Como una persona no convertida natural no tengo entendimiento de las cosas de Dios, la predicación de la Cruz es necedad, locura para mí. Soy totalmente ciego, estoy totalmente muerto a eso y estoy completamente satisfecho con seguir el curso de mi propio pecado. Ya no pienso así.

Algunas veces, los padres dicen ‘tengo un hijo y me acuerdo cuando ellos hicieron una oración, eran salvos. Y ahora simplemente están viviendo esta vida en donde todo lo que hacen está mal.’ Mire, esa es la manifestación de su naturaleza. Su naturaleza está actuando de una manera normal. Si usted está cayendo en pecado y diciendo ‘odio esto, resiento esto y no quiero esto’. Si usted está diciendo, como Romanos 7, ‘hay algo que pasa en mí, en mi carne que yo odio. Hago lo que no quiero ser, no hago lo que quiero hacer, miserable de mí y por favor que Dios me libre de esto’; ese es un cristiano.

Nadie va al camino al cielo quien no tiene una santidad manifiesta en su vida, un amor manifiesto por lo que está bien. Jeremías 31:33 es otro pasaje del antiguo pacto, usted no necesita buscarlo. Pero esencialmente dice lo mismo. Jeremías 31, ese es el pasaje clásico del nuevo pacto. Debería decir el pasaje clásico del nuevo pacto y escuche lo que dice Jeremías 31:33: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Estaré entregado a ellos y ellos estarán entregados a mí. No tengo que amarrarlos a una ley externa, va a estar en sus corazones y será su deseo. Su anhelo, su gozo.

Usted vino aquí esta mañana y se le pidió que cantara canciones para la gloria de Cristo. ¿Que estaba pensando cuando estaban cantando ‘Prefiero tener a Jesús que cualquier otra cosa? ¿Fue un eco de su corazón? ¿Estaba ahí sentado diciendo ‘así me siento, gracias Dios porque tengo a Jesús’? ¿Fue esa su actitud? Esa sería la motivación del Espíritu de Dios motivando la respuesta correcta del corazón de un creyente para estar de acuerdo con eso. La santificación es inseparable de la justificación. Entonces, la liberación significa que usted ha sido librado del pecado a la justicia. Significa que su perspectiva completa cambiado de manera total. Es totalmente diferente.

La manera maravillosa en la que el libro de Apocalipsis comienza en el capítulo 1, versículos 5, ‘Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra.’ También me encanta eso. ‘Al que nos amó, y nos liberó de nuestros pecados’. Eso no es sólo forense, eso no es sólo una liberación legal. Es una real. Esa es la razón por la que Filipenses 3 dicen el versículo 3 que somos la verdadera circuncisión; esto es que somos el verdadero pueblo de Dios, que adoramos o servimos en el Espíritu de Dios. Esa es una característica, adoramos en el Espíritu de Dios, nos regocijamos en Cristo Jesús y no tenemos confianza en nuestra carne. Ese es un creyente.

¿Se regocija usted en Jesucristo? ¿Adora usted en el Espíritu de Dios? ¿No confía en su carne? ¿Anhela honrar a Dios, conocer Su palabra, obedecer Su palabra? Esas son las evidencias de una nueva vida.

Efesios 2:10, muy conocido. Ustedes son salvos, versículos 8 y 9 por gracia, pero el versículo 10 dice que somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras. Y Santiago dice lo mismo en Santiago 2: “la fe sin obras está muerta”. Digo, es por la evidencia de una vida cambiada que sabemos que la fe era real.

Hay muchos pasajes, pienso en Gálatas 6:15, ni la circuncisión es algo ni la falta de circuncisión; eso no importa. Pero una nueva creación. Somos una nueva creación. Todo ha cambiado con respecto a nuestra perspectiva del pecado y la justicia.

Un pasaje final, 2 Tesalonicenses 2:13. Voy a cerrar con este, aunque hay casi textos interminables que podríamos ver. Vamos a retomar algo más de este pensamiento la próxima vez. Segunda de Tesalonicenses 2:13: “Debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido,” esa es elección, “desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,” ahí está. Los dos puntos que he estado tratando de explicar. Tiene que haber fe en la verdad. Esa es la primera liberación, aunque aquí es mencionada en segundo lugar. Y tiene que ver santificación por el Espíritu. La santificación significa una separación. Eso lo que santificación significa. Significa separarse, usted es librado del pecado a la justicia. La salvación entonces, viene a través de esa separación del pecado y a través de esa fe en la verdad. Esos son los dos primeros puntos importantes.

Las Escrituras son tan coherentes. Nadie es cristiano que no cree en el Evangelio verdadero y que no tiene deseos santos, afectos justos, amor por lo que es lo correcto y una enemistad profunda hacia lo que está mal. Esa es una indicación de que usted ha sido librado.

Entonces, cuando usted evalúa al cristianismo de alguien, “muchos me dirán “Señor, Señor,”” lo dijo Jesús en Mateo 7, ¿verdad? “Apartados de Mí nunca os conocí, hacedores de” ¿qué? Simplemente veo su vida y veo al producto. Ustedes son hacedores de maldad, ustedes no me pertenecen. No me importa cuál sea tu profesión, ustedes hacen iniquidad. Ustedes no creen en Mí. No me importa qué digan ‘Señor, Señor. Hicimos esto en Tu nombre, profetizamos, echamos fuera demonios.’ Ese no es el punto. Miren su vida, hacedores de iniquidad. Usted puede distinguir a un cristiano, puede identificar a un cristiano. Es manifiesto. Ha sido librado. Ha sido librado, ha sido entregado a la fe y a la verdad en el lenguaje de 2 Tesalonicenses 2:13 y ha sido entregado a la santificación por el Espíritu. Esto es que ha sido separado del error y del pecado a la verdad y la justicia. ¿Se da cuenta? ¿Cómo podemos hacer la pregunta de quién es un cristiano? Ahí está todo. Creen en la verdad y viven como nuevas criaturas.

Bueno, más la próxima vez. Venimos a Ti, Señor, al final de esta maravillosa mañana de adoración. Y sólo puedo pedir como lo he hecho anteriormente, que me ayudes a no decir demasiado, ni demasiado poco y de ninguna manera limitar a estas queridas personas en su entendimiento de esto. Y sin embargo, no excederme en el punto. Señor, Tú sabes cómo mi corazón es cautivado por este tema debido a esta confusión tan prevaleciente. Tan inútil. Y qué triste es que la gente diga que ‘esa simplemente es su opinión’. Y si esa es no es una prueba exacta de la severidad del problema, no sé qué lo es.

Pero no estamos interesados en mi opinión ni en la opinión de nadie más. Sólo queremos la verdad, Señor. Y Tú la has presentado de una manera tan clara, debemos rendir cuentas por la verdad porque es tan clara. No es como si Tú la hubieras escondido tras bambalinas en algún oscuro pasaje. Está salpicada a lo largo de toda la Escritura. Que para tener una relación contigo tenemos que venir al conocimiento de la Verdad y tenemos que ser librados del pecado a la justicia. El Reino de las tinieblas es un dominio de error y un dominio de iniquidad. El Reino de la luz, el Reino del Hijo de Tu amor es un dominio de verdad y un dominio de santidad. Si pertenecemos entonces, hemos sido librados de eso y entregados a la verdad. Y a la santidad.

Que evaluemos honestamente nuestras vidas, nuestra propia relación contigo y si hay algún temor de que de hecho no somos cristianos, que nos aferremos a la verdad en toda su gloria y clamemos para que seamos liberados del pecado a la justicia. Y que Tú extiendas Tu gracia a nosotros. Y Padre, úsanos para traer la verdad a tantas personas. No sólo afuera de la Iglesia sino adentro, con gente que está confundida de una manera tan terrible, sin esperanza. Y que seamos personas de la verdad y personas de santidad.

Danos sabiduría con nuestras familias y nuestros amigos cercanos para discernir y si no hay un entendimiento de creencia en la verdad, si no se aferran a la verdad, si no aman la verdad, la verdad del Evangelio y si no hay una pasión y un afecto por lo que es correcto y un anhelo por encontrar toda satisfacción en bondad y en santidad, que ayudemos a descubrir la condición espiritual verdadera de una persona y llamarlos a una fe y arrepentimiento genuinos. Úsanos de esa manera, oramos en el nombre de Cristo, amén.

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