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El Señor tiene una manera maravillosa de guiar y dirigir nuestras vidas providencialmente, llevándonos al lugar en el que quiere que estemos. Realmente siento en esta noche que lo que quiero compartir con ustedes es algo que ha sido colocado en mi corazón. Hemos estado en una serie de Génesis, terminamos Génesis 4, realmente solo quería estudiar Génesis 1 y 2, y después decidí hacer el 3, y después decidí hacer el 4, y creo que voy a regresar y hacer el 5, y el 6, y seguir, pero. Sabía que habrían muchos invitados con nosotros este fin de semana debido al evento especial anoche, y no sentí que era apropiado brincar en medio de la línea de Set, en Génesis 5, sin contexto previo en Génesis.

Y debido a que mi corazón está tan preocupado por este asunto de predicar la verdad, sentí que quería llevarlos a un gran texto de la Escritura. Y cuando se me pregunto esta semana de que iba a predicar dije, “Voy a predicar de porque estoy comprometido con predicar la Palabra de Dios. Y le di un poco de eso esta mañana en nuestras discusiones acerca de la liberación, fue primordialmente una desviación, confieso, esta mañana, pero la próxima semana vamos a regresar. Y creo que probablemente la semana próxima, la semana después, vamos a terminar la serie. Pero esta noche quiero tomar esta discusión esta mañana acerca de la prioridad de predicar la Biblia. Predicando la Palabra de Dios, llevarla en mayor profundidad, y quiero que abra su Biblia en 2 Timoteo capítulo 4, versículo 2, el cual va a servir en un versículo inicial para comenzar nuestra mirada en la Palabra de Dios en esta noche.

2 Timoteo, capitulo 4, versículo 2, palabras conocidas, “Que prediques la Palabra, a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia y doctrina.” Ese pasaje breve define el ministerio bíblico en un mandato central, “que prediques la Palabra.” Eso es coherente con 1 Timoteo capítulo 3, en dónde dice que los sobreveedores o los ancianos, o pastores se refieren a la misma persona, deben tener una aptitud, una capacidad. Hay muchos requisitos espirituales, solo hay una capacidad, solo hay un requisito espiritual, un don espiritual que se manda, y este es que los pastores, los predicadores, sobreveedores deben ser didácticos, es la palabra griega, aptos en la predicación y la enseñanza. Eso es, debido a que eso es lo que hacemos, somos predicadores de la Palabra. Ese es nuestro llamado, ese es nuestro mandato. Y usted se dará cuenta que el tiempo para esta predicación es dada, a tiempo, y fuera de tiempo.

Ahora, alguien podría hacer la pregunta, “Bueno, ¿qué quiere decir eso? ¿cuándo son los tiempos? Sabemos lo que es estar a tiempo y fuera de tiempo, podríamos debatir exactamente lo que Pablo tenía en mente, pero no podemos debatir que hay, solo hay dos posibilidades. O usted puede estar a tiempo, o fuera de tiempo. Lo que él simplemente está diciendo es, todo el tiempo, todo el tiempo. Cuando parece ser popular, y cuando no es popular, cuando apetece y cuando no apetece. Uno de los maestros más prolíficos de la predicación expositiva, creo que enseñó unos 30 o 35 años, enseñó y preparó a muchos expositores bíblicos hace unos cuantos atrás, él anunció que este no era el día para la predicación expositiva. Y me sacudió oír eso porque creo que esa fue una revelación que este fue un mandato cultural en lugar de uno bíblico. Siempre es el tiempo para predicar la Palabra, a tiempo y fuera de tiempo.

El tiempo entonces es claro, el tono es claro, hay un tono negativo en esta predicación, “redarguye, reprende.” Eso simplemente va con esto, si usted va a predicar la Palabra, tiene advertencias, tiene reprensiones, redarguye. Y hay un tono positivo, exhorta con mucha paciencia y doctrina. Entonces, está ese aspecto negativo de redarguye, reprende, está ese aspecto positivo de exhortar o aconsejar, realizado de manera paciente e instrucción o doctrina, o enseñanza. Este es nuestro mandato, esto es lo que hacemos. La gente se está muriendo de hambre por esto, tristemente no lo saben.

Hay personas en iglesias que se están muriendo de hambre por esto, pero no lo saben porque nunca lo han probado. Imagínese, morirse de hambre por la Palabra de Dios y no saber porque está muriendo de hambre, hasta que lo oye. Muchos de ustedes están en ese grupo, ¿no es cierto? Tenían hambre de la Palabra y no lo sabían hasta que la oyeron y su corazón saltó y su mente fue abierta. Y todavía están deleitándose en la Palabra.

Y entonces, predicamos la Palabra, todo el tiempo, con un énfasis negativo cuando llama a eso, redarguyendo y reprendiendo, y con un énfasis positivo cuando llama a exhortar e instruir. Martin Lutero dijo, “La adoración más elevada de Dios, es la predicación de la Palabra.” La adoración más elevada de Dios es la predicación de la Palabra. Me acuerdo hacer unos años atrás cuando se me preguntó con mucha frecuencia, no me preguntan mucho ya eso, pero la gente solía decirme, “Si predicas una hora cuanto tiempo tienes para la adoración.” Y algunas veces decía, Si no predicas una hora, ¿cómo es que la gente va a saber lo que es la adoración? Nuestro mandato no viene de la sociedad, viene del Dios del cielo.

Y en Tito, capítulo 2, versículo 15, se nos dice que hablemos, que exhortemos, eso es lo positivo. Reprender, ese es el negativo, con toda autoridad, y nadie te menosprecie. Que nadie piense como evadir lo que dices. Ahora, la pregunta viene, ¿por qué es esto importante? Ustedes deben saber que me veo obligado a hacer esto, a predicar con autoridad la Palabra de Dios todo el tiempo, sea apetecible o no, sea popular o no. Hace años atrás era muy popular hacer esto, ahora no lo es. Ustedes bien saben que los he reprendido y redargüido con un énfasis negativo cuando eso es lo que enfatiza la Palabra de Dios, también he venido a ustedes con consuelo, aliento e instrucción. Hago esto y les digo esto, esto es lo que cualquier hombre de Dios debe hacer porque es un mandato.

Pero, ¿porque es importante? Cinco razones contundentes, quiero darles. Cinco razones contundentes por las que debemos predicar la Palabra. Regresemos al capítulo 3 para encontrar la primera. Obviamente no puedo tratar de manera explícita con todos los detalles en esta sección entera de la Escritura, pero voy a llevarlos a algunos muy importantes. La primera razón por la que predicamos la Palabra es debido al peligro de los tiempos, debido al peligro de los tiempos. Por favor observe el capítulo 3, versículo 1.

Ahora, un poco de trasfondo, Pablo dice, “También debes saber esto, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.” ¿A quién le está escribiendo? A Timoteo, eso es claro. Él se dirige a Timoteo desde el principio mismo. ¿Por qué es que le está escribiendo a Timoteo? Porque esta es la última carta que él jamás escribirá. Él escribió 1 Timoteo, después escribió Tito y la última carta jamás escrita por el apóstol Pablo es 2 Timoteo. Él es un prisionero, él está a punto de ser ejecutado, y hay un hombre que va a tomar su lugar, su hijo en la fe, Timoteo. De regreso en el capítulo 2, versículo 1, él lo llama, “hijo mío.” Timoteo está luchando con la persecución, luchando con la hostilidad por parte de la iglesia, él está en la iglesia en Éfeso y están siendo hostiles hacia él.

Y Timoteo está en una situación muy vulnerable, es un momento muy peligroso para Timoteo. De regreso en el capítulo 1, versículo 6, Pablo dice, “Aviva el fuego del don de Dios que está en ti.” Timoteo de hecho está comenzando a ser infiel en predicar la Palabra, ¿por qué? porque él está siendo criticado por la gente en la iglesia y perseguido por la gente que está fuera de la iglesia. En el versículo 7, “Porque Dios no nos ha dado espíritu de cobardía,” Este es un momento aterrador. Aquí está el apóstol Pablo al final de su vida, él ha invertido años en este joven. Él lo colocó en la iglesia en Éfeso, en un lugar muy difícil, pero un lugar muy necesario realmente en la iglesia madre de todas las iglesias de Asia Menor.

Él lo colocó ahí para corregir algunas cosas, no ha salido tan bien, la iglesia lo ha atacado, y él mundo a su alrededor lo ha atacado y él está comenzando a flaquear. Y él le dice que avive el fuego del don de Dios, él le dice que no es un cobarde en el versículo 8 él dice, “No te avergüences del testimonio de nuestro Señor.” ¿Se puede imaginar usted Timoteo, el discípulo de Pablo, el sucesor de Pablo, el que va a tomar el manto del ministerio y va a continuar con la obra del gran apóstol, ¿estando avergonzado del Señor?

Después en el versículo 3 él le dice, “Retén la forma de las sanas palabras.” Aférrate a la sana doctrina. Esto es algo aterrador, aquí está un hombre, el gran apóstol Pablo en sus sesentas, al final de su vida, él ha entregado todos estos años para establecer la iglesia, y la proclamación de la verdad, él está entregándole el manto a Timoteo, y Timoteo está comenzando a mostrar señales de fracaso y debilidad. Él lo llama a avivar el don, no a ser un cobarde, el no avergonzarse, y sorprendentemente aferrarse a la doctrina sana, porque lo que sucede bajo la presión es que usted comienza a suavizar su mensaje.

En el versículo 14 él dice, “Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo, que mora en nosotros.” ¿Qué es eso? La verdad que te ha sido encomendada. Versículo 15, él dice, “¿No sabes, no estás consciente que toda persona en Asia me ha dejado? Por favor, no añadas tu nombre a esa lista.” Este es un tiempo aterrador. Y después de esas afirmaciones en el capítulo 1, llega al capítulo 2 y dice, “Esfuérzate, hijo mío, esfuérzate. Dependo de ti.” Y después en el capítulo 3 él dice, “También debes saber esto, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.” No va a ser fácil, Timoteo, no va a ser fácil pero no puedes hacer concesiones, no puedes desviarte. No puedes abandonar, no puedes avergonzarte, no puedes volverte un cobarde, no puedes alterar tu mensaje, no puedes suavizar la verdad, simplemente porque es difícil.

Y después en el capítulo 4, en cierta manera él llega a un clímax y dice, “Que prediques la Palabra todo el tiempo.” Sea bien recibida o no recibida en absoluto, sea popular o no popular, sea que te traiga reconocimiento o ejecución. Y aquí está la razón, capítulo 3, versículo 1, “Porque estos son tiempos peligrosos.” Y permítame traducirle eso, épocas peligrosas. La palabra para tiempo aquí no es cronos, cronología, es kairos, épocas, temporadas. Y la palabra ‘peligroso, difícil’ es ‘salvaje, peligroso’. Él está diciendo, “Debes predicar la Palabra Timoteo, debido al peligro de las temporadas.” Temporadas salvajes, amenazan la vida de la iglesia en estos últimos días.

Y, por cierto, los últimos días se refiere al tiempo desde la venida de Jesús. Cuando Jesús vino, él inauguró, él inició los últimos días, los dias del Mesías. Los últimos días son sinónimos con los días del Mesías, él vino e inició esos días, él fue rechazado, él regresó a la gloria, él va a regresar para establecer su reino, pero estos son los últimos días. El apóstol Juan escribe, “este es el último tiempo.” Pedro escribe, que Cristo ha aparecido al final del tiempo. Ahí en el versículo 13 de este capítulo, él dice: “Los malos hombres durante estas épocas peligrosas irán de mal en peor.” Va a ser peor, y peor, y peor en estos últimos días.

Y sabe una cosa, Pablo sabía lo que estaba diciendo por la inspiración del Espíritu de Dios, él describió algo de cómo era la gente en estos últimos días, “amadores de sí mismos,” versículo 2, “amadores del dinero, arrogantes, jactanciosos, calumniadores, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,” y esta es una de esas listas favoritas de Pablo, conforme él simplemente presenta una crónica de iniquidades, “no amorosos, no se reconcilian, calumniadores, chismosos, sin dominio propio, brutales, aborrecedores del bien,” y él sigue. Pero en todo esto serán religiosos, “tendrán forma de piedad,” versículo 5, sin el poder. Van a entrar a las casas y van a cautivar a mujeres débiles, cargadas de pecados, guiadas por diferentes impulsos, van a enmascararse como hombres, preparados, “siempre aprendiendo, pero nunca pudiendo llegar al conocimiento de la verdad”.

Van a ser como esas personas religiosas falsas, Janes y Jambres, quien en Egipto se opusieron a Moisés, van a oponerse a la verdad, van a ser hombres de mentes depravadas, réprobos en cuanto a la fe verdadera, van a ser falsos maestros, van a estar lleno de pecado, van a ser un peligro para la iglesia, el gran peligro para la iglesia no es solo pecado, son falsos maestros pecaminosos enmascarados de representantes de Dios, “teniendo una forma de piedad sin poder” siempre presentándose como los que están preparados, pero nunca llegando al conocimiento de la verdad, se opondrán a la verdad, rechazarán la fe, presentan el peligro. Pero está hablando de quienes son, la conducta, sistemas de falsos maestros. Van a traer las temporadas peligrosas.

¿Le puedo dar un poco de historia? Bueno, el apóstol bajo la inspiración del Espíritu Santo estaba dando una advertencia que hemos visto cumplida en la historia. Las épocas peligrosas en la historia de la iglesia, definen el cumplimiento de esta profecía. La primera época peligrosa que vino a la vida de la iglesia, a una escala masiva fue el sacramentalismo. Esa es la idea de que de alguna manera usted se conecta con Dios durante un medio mecánico, algún tipo de ceremonia religiosa. Es salvación mediante ritual automático. La iglesia se volvió una especie de Cristo, y la gente se conectaba a un sistema, pero no a Cristo. El sacramentalismo se volvió el enemigo del evangelio verdadero, se volvió el enemigo de la gracia, el enemigo de la fe, y el enemigo de Cristo, y el enemigo de la Biblia, y el enemigo del Espíritu Santo, y el enemigo de Dios. 

Los creyentes verdaderos fueron masacrados por ese sistema sacramental, y fue un peligro grave que duró hasta el año 1500. Hubo un remanente de creyentes verdaderos a lo largo de esa historia, en dónde personas llamados los “Waldensianos” y otros nombres de grupos, que fueron el remanente de creyentes verdaderos, a lo largo de esa época peligrosa de sacramentalismo, pero corrompió la fe cristiana, corrompió el entendimiento de la Palabra de Dios, corrompió la iglesia, y dicha corrupción por cierto no terminó en el 1500, todavía tenemos eso en la actualidad, ¿no es cierto?

El sacramentalismo vino como todas estas épocas peligrosas, y se quedó, se quedó, todavía está ahí. Un viaje reciente por Italia, lo vi en toda su fuerza. Otras formas de sacramentalismo, que creen que de alguna manera usted se conecta con Dios mediante una ceremonia, o un ritual o cuentas, u oraciones, o velas, o indulgencias. Cuando estuve en Italia, fue la celebración milenaria 2 mil de la iglesia católica romana, y ciertas catedrales que visitamos tenían puertas, y eran puertas de absolución. Si usted pasaba por esa puerta, usted recibía una indulgencia por sus pecados. Perdón, libertad para pecar es provista si usted pasaba por las puertas. Cuantas más puertas cruzaba usted, más indulgencias recibía. Y esas puertas por cierto estaban marcadas para que la gente no pasara por la puerta equivocada. Fue en la Reforma, 1500, que el sacramentalismo recibió un golpe tremendo en la Reforma. Como dijimos esta mañana, este es domingo de la Reforma, en la conmemoración de la iglesia. Y Lutero clavó sus tesis en la puerta de la iglesia en Wittenberg y de esta manera inició la gran reforma.

Pero no fue mucho tiempo después de eso, es triste decirlo, en el siglo 18, vino la segunda época peligrosa en la vida de la iglesia, racionalismo. Saliendo de la época oscura del sacramentalismo, cuando el sistema católico romano oprimió a la gente y le dijo a la gente que solo la iglesia tenía el conocimiento verdadero, el hombre después de que fue quebrantada la espalda del poder sacramental, después del tiempo de la Reforma, el hombre comenzó a sentir su libertad, un poco, y el hombre comenzó a descubrir algo de la imagen de Dios en él, y algo de la creatividad increíble que él tenía y algo de sus capacidades intelectuales, y comenzó a desarrollar todo tipo de aptitudes y de eso vino el alumbramiento, y de eso vino la revolución industrial, y el hombre comenzó a ver que mente tenía, y de eso vino el racionalismo.

Y en el siglo 18 el hombre decidió que él era dios, para efectos de todo lo que pensaba, y que él solo podía creer lo que era racional, y cualquier cosa que no fuera racional, o razonable para él, sería rechazada. El hombre se colocó por encima de Dios, la razón humana por encima de la Escritura, y el racionalismo entró a la iglesia, el racionalismo corrompió a la iglesia, corrompió a la iglesia protestante, corrompió a la iglesia que salió de la Reforma, el racionalismo entró a la iglesia, la teoría critica elevada entró a la iglesia, cuestionaron la autoría de la Biblia, de los autores de la Biblia, cuestionaron la inspiración, cuestionaron la verdad de la Escritura, cuestionaron cualquier cosa y todo en la Biblia, un erudito europeo, un erudito racionalista decidió que cuando todo se había acabado, habían 26 versículos que eran verdad en la Biblia entera. De eso salió el liberalismo antiguo, el nuevo liberalismo, neo ortodoxia.

Me acuerdo cuando fui a San Andrés, con Eric Alexander, la tercera universidad más antigua en el Reino Unido en Oxford, Cambridge y San Andrés, un lugar increíble, quería ir a la capilla de San Salvador porque tiene el púlpito de Juan Knox ahí, el gran predicador de la Reforma Escocesa, y quería ver su púlpito y quería estar ahí de pie en su púlpito. Estuve en algunos púlpitos sorprendentes, el de Juan Calvino y Juan Knox esperando que un poco de su poder quizás se me quedara. Me sorprendió que esos dos púlpitos, estaban todavía ahí de pie después de como ellos habían golpeado esos púlpitos.

El púlpito de Juan Knox estaba en San Andrés, y en la Capilla de San Albader y se me hizo un nudo la garganta imaginando como él entraba a ese lugar católico romano y predicó la Reforma. Salí de ese lugar y crucé esa pequeña calle ahí, y ahí en las piedras en la calle hay algunas iniciales. Y encontré una pequeña placa, y las iniciales son las iniciales de tres alumnos en sus años adolescentes. Tres alumnos de la universidad de St. Andrés, que creyeron en la Reforma, en el evangelio de la Reforma y ahí mismo fueron quemados en la estaca por la iglesia.

Y hay un monumento memorial ahí, detrás del primer lugar en dónde usted sale ahí, en el campo de golf en San Andrés, usted ha visto el club real y antiguo detrás de él, ese edificio antiguo, ahí atrás hay un gran monumento a esos tres niños, realmente, pensando en nuestros términos, pero hombres en todo sentido. Es llamado el Memorial de Los Mártires. Murieron porque creyeron en la fe de la Reforma, en sus años de adolescentes, y fueron quemados en la estaca.

Usted sigue caminando de la capilla de San Albader en dónde Juan Knox predicó la verdad de la Reforma, usted camina cruzando el mar ahí junto a las iniciales que están ahí en las piedras, usted camina y cruza la calle y está en la Escuela de Teología, universidad protestante por el poder Juan Knox y el poder de Dios. Escocia fue del catolicismo al protestantismo. Usted puede entrar a San Andrés, y usted no va a encontrar a una persona enseñando ahí que crea en la Biblia. Y salen de ahí caminando de la Escuela de Teología pasando por las iniciales de los mártires, y entran al bar. Ese es el legado del liberalismo. Eso es peligroso.

La tercera temporada peligrosa, la época peligrosa que vino en la vida de la iglesia, creo que la podríamos llamar ortodoxismo, vino en el siglo 19, ya para el siglo 19 habían Biblias impresas en masa, y estaban sido esparcidas por todo el mundo occidental. Y pensamos en Estados Unidos que fue fundado por los peregrinos que querían libertad religiosa, pero ¿sabe una cosa? No pasó mucho tiempo hasta que el liberalismo había corrompido todas las instituciones que habían comenzado. Estaban imprimiendo Biblias en masa, pero la gente no la creía. Y había una especie de indiferencia muerta, fría, hacia la Palabra de Dios, y una falta de celo y una espiritualidad superficial casi inexistente.

Y ahí es en dónde usted tiene algo como a Jonathan Edwards predicando poderosamente en el Gran Despertar predicando a Dios en su iglesia en la parte norte de Hampton, y al final de esos años de oír al más grande predicador que jamás vivió en Estados Unidos, quizás el más grande, una de las tres o cuatro grandes mentes en la historia de Estados Unidos, ciertamente uno de los tres o cuatro más grandes escritores, oyeron al gran Jonathan Edwards predicar al final de lo cual le pidieron que se fuera de la iglesia. Lo expulsaron de su iglesia, ¿sabe por qué? porque él dijo que debería requerirse que una persona hiciera una profesión pública de fe en Jesucristo antes de que participara de la mesa del Señor.

Esa no es una postura muy extrema, ¿o sí? Lo expulsaron, trataron de arruinar su reputación para que ninguna otra iglesia lo tuviera como pastor, y él terminó enseñándole a 15 personas de trasfondo indígena, o 18, debido a que él estaba tan impactado por el poder del ministerio de David Brainerd, el misionero a los indígenas que murió a la edad de 29 años. Estoy leyendo su biografía en estos momentos. Algunas personas se reagruparon y le pidieron a Jonathan Edwards si podía convertirse en el presidente de la Universidad de Nueva Jersey, más tarde conocido como Princeton. Él se sintió demasiado humillado y demasiado indigno para eso, pero finalmente aceptó. Esas personas tenían Biblias, tenían predicación de la Biblia, pero era una ortodoxia muerta, y fría. Eso es peligroso. Todavía existe, gente con la Biblia en la banca, habla con palabras ortodoxas, no conoce al Dios verdadero.

Sigue la historia de la iglesia un poco, en Europa particularmente, inclusive aquí, la iglesia se volvió algo influenciado por la política, y usted tiene la época peligrosa llamada el politicismo. En el Siglo Veinte. La iglesia se mete en la política, inclusive Hitler comenzó el Movimiento de la Fe Cristiana Alemana, ¿sabía usted de eso? ¿sabía usted que Adolfo Hitler hizo que el movimiento nazi, se equiparara con el cristianismo? Y después vino el evangelio social, y el re construccionismo, y hoy día la teología de la liberación, todo tipo de formas políticas del cristianismo. Inclusive algunas del tipo raro de ritos religiosos que tenemos en nuestro propio país. Ese es un peligro para la iglesia. Nuestro mensaje no es político, es redentor.

Ahora entramos a los 1950s y llegamos al ecumenismo, ese es el siguiente peligro. Observe que vienen más rápido. El primero tomó unos 1200 años, el siguiente son unos cuantos cientos de años, y ahora vienen rápidamente, ¿por qué? porque conforme la comunicación en masa y la transportación en masa comienza a incrementarse, los movimientos vienen y se van más rápido. Y usted tiene los 1950s y viene el ecumenismo, unidad sin doctrina, sentimentalismo, tolerancia del error, menosprecio de la enseñanza sana, ausencia de discernimiento. Y el movimiento ecuménico simplemente destrozó a la iglesia en el Reino Unido particularmente, y en los Estados Unidos.

Y después llegamos a los 1960s, y la siguiente temporada peligrosa comenzó. Comenzó aquí en Van Nuys California, en una iglesia episcopal, llamado el Movimiento Carismático, y esa es la temporada peligrosa de la experiencia, en dónde la verdad es definida por la experiencia de uno, el experimentalismo, la verdad viene del sentimiento, de revelaciones, de voces, de visiones, de profecías de la intuición. Como una dama me dijo años atrás, realmente no me importa lo que dice la Biblia, se lo que Jesús me dijo. Los 1960s dio lugar al experimentalismo.

Y sabe una cosa, ninguna de estos se va, todavía tenemos el sacramentalismo, todavía tenemos el racionalismo, el liberalismo existe ahí, tenemos el ortodoxismo, esa ortodoxia muerta, fría. Todavía tenemos a personas esforzándose mucho por crear un tipo político de cristianismo que existe en algunas formas. Inclusive en Europa, en Inglaterra, y en Alemania y otros lugares. Un tipo de protestantismo nacional, politizado. Todavía tenemos ecumenismo, personas tratando de traer unidad sin dogma. Eso ha invadido a los evangélicos. Hemos estado hablando de eso los domingos por la mañana. Todavía tenemos el experimentalismo por todos lados, como fuego que nadie quiere extinguir, todo mundo quiere levantarse y decir Dios les dijo esto, y Dios les dijo aquello.

En los 1980s vino el subjetivismo, la siguiente época peligrosa. Y con eso quiero decir que el hombre comenzó a ver a su interior. Esa era la psicología, y en los 80s la psicología llegó corriendo a la iglesia como el nuevo paradigma de la santificación. He estado cerca de algunas de estas, ustedes saben, algunas ventajas de tener cierta edad. Me acuerdo que asistí a una Conferencia de Pastores y dije, “Quiero decirles algo, el Espíritu Santo no ha necesitado psicología en el pasado, y no la necesita ahora.” El Espíritu Santo pudo llevar a cabo la obra de Dios antes de Sigmund Freud, unos 125 años atrás cuando un judío ateo inventó la psicología. Y dije, “Solo quiero que sepan que el paradigma para la salvación y santificación es la Palabra de Dios, no la psicología humana.”

Y yo pensé, usted sabe, estoy a salvo. Literalmente fui atacado ahí mismo por un misionero que se puso de pie y dijo, “Yo creo que el Espíritu Santo, en últimas, lleva a cabo la obra de la santificación, pero la psicología es necesaria para preparar a las personas para eso.” A lo cual yo respondí, me acuerdo de la frase porque he pensado en esto con frecuencia, “Oh, estás diciendo que el Espíritu Santo puede hacer su obra, si el tan solo puede recibir ayuda de Sigmund Freud o Carl Rogers, o Yum o alguna variación.”   

Lo que pasó en el movimiento de la psicología es que se infiltró y arrasó con la iglesia. Adónde quiera que iba querían que hablara de eso. Fui al Master’s College, eliminé el Departamento de Psicología. Se acabó. No hay sentido en ver tu ombligo de manera narcisista, eso no logra nada. Después la autoestima, después el síndrome de memorias reprimidas, la cual fue un invento entero de mentiras que arruinaba las vidas de la gente y arruinaba familias. Pero lo que el subjetivismo hizo, aun cuando las tendencias de psicología vienen y se van, lo que produjo fue un tipo de cristianismo centrado en el hombre, y predicadores comenzaron predicando para efectos psicológicos. Cosas peligrosas. Todavía está infectando a los evangélicos.  

Y después en los 1990s vino el misticismo. Escuchando la voz de Dios, el Señor hablando. Y salieron libros de cómo puede usted aprender a escuchar la voz de Dios. Y después en los 90s vino el pragmatismo. El pragmatismo dice, la verdad es el siervo de lo que funciona. ¿Qué funciona? ¿Qué es lo que trae una multitud? ¿Qué es lo que levanta dinero? ¿Qué es lo que consigue una respuesta? Después de que usted ha decidido eso, usted puede determinar cómo es que la verdad puede entrar, la clave para evangelizar, le dicen a usted, es la imagen, el estilo. Los medios apropiados del ministerio son aquellos que son los más populares con la gente, aquellos que tienen la mayor probabilidad de tener éxito en las estrategias de mercadotecnia del mundo. En los 90s vino el sincretismo, con eso quiero decir, “oigan todos adoramos a un Dios.” Yihad ecuménica, se acuerdan de que mencioné eso. Todos adoramos al mismo Dios, la doctrina simplemente es divisiva.

Ahora, todas estas son épocas acumuladas. Permítanme decirles algo. Este no es un tiempo bueno, para predicadores débiles, que predican mensajes débiles, en iglesias débiles. Hay demasiado peligro ahí afuera. ¿Sabe usted porque tenemos un Seminario? Porque los hombres necesitan ser preparados para que enfrenten estas épocas peligrosas. Los promotores de estas épocas peligrosas, son descritos aquí en términos de quienes son, en los versículos 2 al 4, se aman a sí mismos, aman el dinero, su ministerio fraudulento es descrito en el versículo 5, “teniendo una forma de piedad sin poder alguno.” Y son un peligro para los débiles, versículos 6 y 7, y están carentes de la verdad, y son hombres de mentes corruptas y han rechazado la verdad.

Y quiero que observe el versículo 9, “Pero no progresarán más porque su insensatez será obvia para todos, como también la de esos dos”, Janes y Jambres, “llego a ser”. Su progreso es más aparente de lo que es real. Y los que pueden discernir saben eso. Pueden ser populares, pueden tener una audiencia de televisión grande, pero nosotros conocemos la realidad.

Entonces, la primera razón por la que predicamos es debido al peligro de las temporadas. Segunda razón por la que predicamos la Palabra es por la devoción de los santos, por la devoción de los santos. Me gusta este punto, es un punto maravilloso, versículo 10, “Pero tú, en contraste a ellos, tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como las que me sobrevinieron en Antioquía, Iconio, en Listra, persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.

Él dice, Timoteo, “Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.” Pablo está diciendo, “Mira, me han seguido hasta hoy, ¿por qué te vas a desviar? Me has seguido hasta hoy, versículo 10; “Tú has seguido mi doctrina, seguiste mi conducta,” y esas dos cosas forman la integridad. Lo que usted enseña y como conduce su vida. Tú seguiste mi propósito personal. Esto es, la dirección apasionada de mi vida, seguiste mi fe o mi fidelidad, seguiste mi paciencia, mi amor, mi perseverancia, todas esas cualidades personales ahí. Seguiste mi ministerio, mi integridad, seguiste mi virtud personal, mis cualidades personales. Estuviste ahí cuando fui perseguido, estuviste ahí cuando sufrí, y cualquier persona que quiere vivir piadosamente en Cristo Jesús debe esperar eso.

Ahora, vaya al versículo 14, después de haber dicho en el versículo 13, “Más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido.” Hombre, me encanta eso. Tú continúa, y tú acuérdate de quien aprendiste estas cosas, ¿de quién las aprendiste? Las aprendiste de mí, Pablo, el apóstol. ¿Se te ha olvidado que fui llamado por Dios? ¿Se te ha olvidado? Filipenses 4:9, Pablo le dijo a los filipenses, “Las cosas que han aprendido, recibido, oyeron, y vieron en mí, practiquen estas cosas.” ¿Qué está diciendo? Creo que esto es tan bueno. Él está diciendo, “No hagan nada diferente, Timoteo. Predica la Palaba, no solo por el período de las temporadas, sino por la devoción de los santos.”

¿Qué quieres decir con eso? Digo, hay personas que han vivido antes de usted, que han hecho eso, simplemente toman la estafeta y sigue haciéndolo. No necesita usted reinventar el ministerio. Simplemente tome el legado y siga haciéndolo. Siga haciéndolo. Regrese al capítulo 2, versículo 2, “Lo que de mí oísteis, ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” Hay cuatro generaciones ahí. Pablo a Timoteo, hombres fieles a otros también. Me encanta eso. El estándar ha sido establecido. Profetas piadosos, apóstoles piadosos, pastores piadosos, evangelistas piadosos que han sido fieles, fieles, fieles, lo transmitieron, lo transmitieron, lo transmitieron, lo transmitieron.

Y estoy tan sorprendido, estoy tan sorprendido ante la actitud, creo que amablemente podríamos decir, la insensatez ingenua de jóvenes que se burlan de los santos del pasado, que piensan que el ingenio de su ministerio es desconectarse del pasado, que se ríen de aquellos que fueron fieles en predicar y enseñar la Palabra de Dios, e imaginan que su estrategia inventada por ellos para el ministerio es algún tipo de avance en lugar de un declive. Eso es soberbia sorprendente. Tener la valentía como para descartar el patrón ordenado por Dios y bendecido por Dios.

Digo, inclusive imaginar el poder estar de pie con los profetas de la antigüedad, los apóstoles, los reformadores, los puritanos, los Spurgeon, los hombres de Dios del pasado. Inclusive del pasado inmediato, esos como Martin Lloyd-Jones, y el amado predicador que hemos llegado a amar de la Conferencia hace unos cuantos años atrás, Stephen Olford, y otros como ellos que han tenido un impacto mundial, predicando fielmente la Palabra, transmitiendo ese mismo gran legado. No hagan nada diferente, Pablo le dice a Timoteo, no cambien nada. Te di la verdad, te la prediqué, te la enseñé, la viví, haz lo mismo.

Hay una tercera razón por la que hacemos esto, primero el peligro de las temporadas, en segundo lugar, la devoción de los santos, y, en tercer lugar, la dinámica de la Escritura. Esto es obvio, versículo 15 al 17, él dice, “Mira, pero persiste tú en lo que has aprendido,” versículo 14, “y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” Sabes una cosa, él dice, mira, ¿por qué vas a hacer algo diferente que no sea predicar la Palabra, cuando sabes desde el tiempo de tu niñez que fueron las Sagradas Escrituras, la Escritura, que te dieron la sabiduría que llevó a tu salvación. ¿Cómo es que alguien puede ser tan insensato cómo para pensar que puede usted convertir a la gente de manera más fácil al evitar la Escritura?

Por cierto, él usa una palabra interesante aquí, “desde la niñez”. Brefoos, lo cual significa un infante, un bebé de brazos. Él dice, desde el momento en el que fuiste un bebé en los brazos de tu madre, has conocido el poder de las Sagradas Escrituras, para llevarte a la salvación mediante la fe en Jesucristo. Y ¿con qué Escrituras fue él criado? No el Nuevo Testamento, no había sido escrito. Él fue ¿criado con qué? con el Antiguo Testamento, pero el Antiguo Testamento fue escrito para apuntar a Cristo. Los judíos solían decir que sus hijos, bebían de la ley de Dios con la leche de sus madres, y estaba tan grabada en sus corazones y mentes que se olvidaban de sus nombres antes de olvidarse de la ley de Dios. Y la ley fue un ayo, un tutor, la ley fue un tutor para llevarlos al Mesías. Los escritos sagrados, el hieragramatón, el nombre para la Sagrada Escritura en el Nuevo Testamento, y nombrada por el Antiguo Testamento usado por los judíos que hablaban griego, y con frecuencia usada en los escritos de Filo y de Josefo.

Entonces, él dice, tú conoces el poder de la Escritura, desde que fuiste un infante, entonces has conocido las Escrituras, y has sabido que las Escrituras son lo que llevan a la salvación. Además, versículo 16, véalo, “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto enteramente preparado para toda buena obra.” No solo la Palabra de Dios únicamente tiene el poder para salvar, sino que la Palabra de Dios únicamente tiene el poder para santificar. “Tú sabes que la Escritura es exhalada por Dios, y es útil,” o útil de cuatro maneras.  

Una, para enseñanza o didaskalian, doctrina, aquello que es enseñado es lo que esa palabra significa, no el proceso sino el contenido. Es útil para verdad bíblica, verdad divina, contenido. También para redargüir. Es el otro lado de la enseñanza. El exhibir el error y el exhibir el pecado, y una vez que la verdad viene, y exhibe el pecado, entonces lo corrige, lo cual literalmente significa restaurar a una posición derecha. Usted podría decirlo de esta manera, la Biblia viene y trae el mensaje de salvación, lleva a la salvación, somos renacidos por la Palabra de Dios incorruptible, Pedro lo dice así, la Palabra nos lleva a la salvación.

Y después la Palabra entra con doctrina sana, y esa doctrina sana reprende y redarguye nuestro error y nuestro pecado. Y por así decirlo, nos aplasta bajo el peso de su autoridad y su verdad, y después nos corrige y nos restaura a una posición derecha, y después nos prepara de manera positiva en justicia. Esta es la obra de la Palabra que abarca todo. Como resultado del hombre de Dios y toda persona bajo su influencia, puede llegar a la madurez, a estar completo y equipado para toda buena obra.

¿Por qué es que usted va a predicar alguna otra cosa? El peligro de las temporadas demanda de que usted predique la Palabra. ¿De qué otra manera la gente va a tener discernimiento para distinguir lo que está pasando, sino conoce la Palabra de Dios, la cual es el estándar mediante lo cual todo es medido? Usted predica la Palabra de Dios porque usted está en una línea larga de personas que han sido llamadas por Dios a hacer simplemente eso, nada más, nada menos, y usted recibe la estafeta. ¿Cómo es posible que usted decida en la línea de todos estos años, que va a inventar otro mensaje y otra estrategia? Y ¿cómo podría usted minimizar el poder de la Escritura cuando solo la Escritura salva y santifica?

Hay una cuarta razón por la que predicamos la Palabra. El peligro de las temporadas, la devoción de los santos, la dinámica de la Escritura, y la demanda del Soberano. La demanda del Soberano. Francamente el primer versículo del capítulo 4 es un versículo aterrador para el predicador, “Te encarezco,” este es un mandato serio, mortal. “Te encarezco delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino.” Oy…estas son palabras penetrantes, es suficiente para infundir terror santo a tu corazón.

Me recuerda de leer hace años atrás, Juan Knox en su biografía él dijo, “Cuando me vi obligado a predicar irrumpí en lágrimas abundantes, y me retiré a mi habitación y me rehusé a salir. Aterrado ante la responsabilidad inmensa de ese deber.” Él dice, “Te estoy encareciendo,” simplemente diciéndote, “Te estoy mandando en la presencia de Dios, y de Cristo Jesús.” Por cierto, el griego dice, “en la presencia de Dios inclusive Cristo Jesús.” Son Uno y el Mismo. Jesús es Dios. Aquellos de nosotros que predicamos estamos bajo escrutinio santo omnisciente. Esa es la razón por la que Santiago dijo, “Dejen de ser muchos maestros, porque recibirán una mayor condenación.”

Esa es la razón por la que el apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 4, “Yo tengo en poco lo que los hombres piensan de mí. Tengo en poco lo que pienso de mí. Yo rindo cuentas a Dios.” Hebreos 12:17 dice que, “Tenemos que rendir cuentas a Dios por nuestro ministerio.” Y bajo ese escrutinio divino predicamos la Palaba, se nos ha mandado a predicar la Palabra y Dios y Cristo están viendo para ver si somos obedientes. Eso es suficiente para mí, ni siquiera necesito pensar en el peligro de las temporadas, la devoción de los santos, la dinámica de la Escritura, simplemente la demanda del Soberano es suficiente.

Finalmente, predicamos la Palabra debido al engaño de lo sensual. El engaño de lo sensual. Versículo 3, del capítulo 4, “Porque vendrá tiempo,” y quiero decir que está aquí, ya llegó, “cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír se amontonarán maestros conformes a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas o mitos.”

Y hablamos de las temporadas peligrosas inventadas por espíritus engañadores, y propagadas por falsos maestros, y aquí está lo que los hace tan exitosos. Van a venir temporadas, a lo largo de toda la historia de la iglesia, cuando la gente no quiere oír sana doctrina, rechazan la verdad que salva, la verdad que santifica. De regreso en el capítulo 2, versículo 16, “Siguen palabras mundanas que lleva a más impiedad.” Nada más que palabras que se esparcen como gangrena. Es mortal. La palabra para, versículo 3, “doctrina sana” es enseñanza saludable. Estamos en una temporada como esa, creo yo. La doctrina es una mala palabra. El ambiente que prevalece en la sociedad es que toda persona debe determinar la verdad por sí misma, y eso se ha infiltrado a la iglesia, como hemos estado diciendo.

Les conté esto hace muchos años atrás, estaba viajando por Arkansas, en una ocasión en la lluvia, era como una tarde como ésta, estaba manejando un pequeño Honda con Lance Quinn, de regreso para ver a mi hijo Mark, que iba a jugar un juego de béisbol y estaba llevando su auto para el verano, y él pensó que iba a estar en algún lugar en el oeste, pero termina en Savannah, Georgia. Entonces, crucé por todo Estados Unidos en ese pequeño Honda para darle su auto. Para eso son los papás, ¿verdad? Manejando ahí en medio de una tormenta cruzando por Arkansas en un camino ahí por el campo.

No estaba seguro adónde estaba. Vi un letrero que decía, “Colchas”. Y pensé, voy a ir a comprarle una colcha a Patricia, entonces nos acercamos ahí a la puerta, en la lluvia, era una especie de lluvia caliente y golpee ahí en su ventana y una dama simpática salió a la puerta y dijo, ¿en qué le puedo servir? Ella le faltaban más dientes de los que tenía, y realmente era un personaje de caricaturas. Y yo le dije, “Bueno, estaba buscando una colcha para mi esposa.” “¡Oh, tengo exactamente lo que usted quiere! Pase”

Entonces, entré, estaba bastante oscuro, encerrado. Y sacó una colcha que era lo peor que jamás había visto en mi vida entera. No tenía rima, ni razón, no tenía un color en particular, era un caos absoluto que había sido fabricado. Y, yo no sabía que decir. Pero yo dije, “Bueno, usted sabe, esa es una colcha. Ji, ji. Yo le dije, “Sabe una cosa, no creo que es el color que estaba buscando.” Ella dijo, “¿Cómo es posible? Tiene todo color.” Y yo le dije, “Bueno, sí, pero creo que estaba buscando algo azul, usted sabe.” “Oh”, dijo ella, “bueno, lo siento tanto porque toda parte en esta colcha es de una parte de nuestras vidas a lo largo de todos estos años, y todos son pequeños pedazos de todas las colchas que jamás he hecho, y las metí en esta colcha. Entonces, en cierta manera es la historia de mi vida en una colcha.”

Bueno, entonces me sentí peor. Pero aun así no la quería. Y de pronto conocí a su marido. Su marido estaba por ahí, y lo vi y estaba sentado en una silla, y tenía un montón de literatura ahí, de libros, junto a su silla, y en la parte de arriba vi libros de Moody Press y de Chuck Swindoll. Y caminé ahí y vi libros de la iglesia unitaria, y después vi cosas de los mormones, y vi y él tenía montones y montones de esto. Y dije, “Hombre, tienes una colección excepcional ahí.” Nunca olvidaré lo que él dijo, su nombre era John, y él dijo, “Oh, hay algo bueno en todo eso.” Y me di cuenta de que ella había hecho una colcha de la teología de él.

¿Qué quieres decir con que hay algo bueno en todo esto? sabe una cosa, vivimos en un tiempo en el que la iglesia evangélica quiere unirse para pelear en contra del aborto, unirse para pelear en contra de la homosexualidad, y pelear en contra de la sociedad y el lesbianismo. Vamos a unirnos y pelear por la oración en las escuelas, y pelear en contra de la eutanasia. ¿Sabe cuál es la forma más mortal de la impiedad? La perversión de la verdad. No puedo convencerlos para que se unen para pelear de eso en un clima de tolerancia. Aquí están, simplemente quieren que les rasquen los oídos. ¿Qué quiere decir eso? Ah, simplemente significa que quieren un mensaje que los haga sentir bien. Son motivados por sus deseos sensuales. Quieren predicadores que prometen emoción, y éxito y prosperidad, quieren andar por todos lados y sentirse bien, o sentirse mejor por sí mismos, quieren una emoción o sentir algo, sentirse mejor en su autoestima.

Marvin Vincent escribió, “En períodos de fe inestable, el escepticismo y la mera especulación curiosa en asuntos de religión, los maestros de todo tipo van a entrar como moscas en Egipto, por muchas cantidades.” La demanda crea la provisión. Los oyentes invitan y moldean a sus propios predicadores. Si la gente quiere un becerro para adorar, un fabricante de becerros ministeriales puede ser fácilmente encontrado.” (Fin de la cita). Y es triste, porque la gente quiere a maestros que rasquen sus oídos. Y entonces, los acumulan conforme a sus propios sentimientos, y alejan sus oídos de ¿qué? de la verdad. Ahí es dónde estamos. Y eso no cambia en nada lo que hacemos, ¿verdad? No debería. Y me imagino que, en este punto en mi vida, simplemente me siento como si así es hacia dónde va la tendencia. Simplemente necesitamos proclamar la verdad a un volumen mayor. Y eso no es nada noble. Eso es lo que se nos ha mandado a hacer. Cuando he hecho todo lo que he podido hacer, solo he hecho lo que debo hacer, ¿verdad?

Bueno, ¿fue Timoteo fiel a esto? Esa es realmente, ¿cuál es el fin de la historia? Digo, él, Pablo está al final de su vida. Fue fiel, fue fiel. Vaya a Hebreos 13:23, vamos a cerrar con esto. Hebreos 13:23. El escritor de Hebreos cierra esta gran epístola, hay un gran versículo pequeño que está metido aquí. Hebreos 13:23. Bueno, de hecho, vamos a comenzar en el versículo 22, “Os ruego hermanos que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente.” Me gusta eso, 13 capítulos y lo llama breve. “Sabed que está”, ¿qué? “en libertad nuestro hermano Timoteo.” ¿Dónde cree usted que había estado? En la cárcel. Él debió haber sido fiel, porque él debió haber agitado al enemigo, ¿verdad? cuándo lo arrojaron a la cárcel, y él fue liberado. El sufrimiento se volvió para Timoteo, la marca de su fidelidad, así como lo había sido para su mentor amado, el apóstol Pablo. Al final de la historia, él debió haber predicado la Palabra. Amén.

Padre, gracias por una mirada a este gran texto, Y este hombre fiel. Gracias por incluir ese pequeño versículo para que conozcamos el final de la historia. Sentimos las mismas debilidades y las mismas flaquezas que Timoteo debió haber sentido cuando fue difícil seguir en contra de las tendencias, cuando fue fácil en cierta manera acobardarse y sentirse tímido, y quizás inclusive haber avergonzado, e inclusive tendiendo a hacer concesiones con la verdad para suavizar las cosas como para eliminar la hostilidad. Pero gracias Señor porque cuando fue confrontado, obviamente, él fue fiel, él hizo lo que se le mandó, él honró a su mentor y más que eso, él te honró a Ti.

Y Padre, eso es lo queremos hacer, y eso es lo que queremos ver que Tú hagas en las vidas de muchos, por todo este país. Te damos gracias por el Seminario aquí, porque hay 300 Timoteos ahí, y estamos haciendo todo lo que podemos con la Facultad bendita y dotada y capaz, que tenemos aquí para transmitir la verdad a ellos, para que puedan esparcirla por el mundo, y transmitirla. Señor, que Tú tomes Tú verdad, en este tiempo peligroso, peligroso, y la lleves a Tú pueblo que está muriéndose de hambre por Tú Palabra, pero quizás ni siquiera lo saben, porque nunca la han probado.

No solo por causa de aquellos que están afuera del reino, sino por causa de aquellos que están adentro, para que puedan conocer la gran verdad, la profundidad que puede elevarlos a la altura de la alabanza. Y te alabamos en el Nombre del Salvador. Amén.

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