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Como saben, a partir del último día del Señor, estamos en una pequeña serie de dos partes de Lucas 19. Entonces, acompáñeme en su Biblia si es tan amable a Lucas 19 versículos 1 al 10. Quiero leer esa sección de la escritura como la preparación para nuestro mensaje. Lo introducimos la semana pasada. Explicamos el versículo 10. Esta mañana, queremos ver los versículos 1 al 9, pero voy a leer el texto entero para que lo tenga en mente.

Hablando de nuestro Señor Jesús aquí, Él va camino a Jerusalén para ser crucificado. El texto dice: Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos y rico, procuraba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura y corriendo adelante subió un árbol sicómoro para verle porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio y le dijo: “Zaqueo, date prisa, desciende porque hoy es necesario que pose yo en tu casa”.  

Entonces, él descendió a prisa y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces, Zaqueo puesto en pie, dijo al Señor: “He aquí Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”. Jesús le dijo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa.” Por cuanto él también es hijo de Abraham, porque el hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

La historia de Zaqueo tiene la intención de ilustrar la verdad del versículo 10. La historia de Zaqueo coloca en la realidad práctica la afirmación de que Jesús vino para buscar y salvar lo que se había perdido. Él buscó y Él salvó al pecador, Zaqueo, quien es un ejemplo viviente de lo que el señor Jesús vino a hacer.

Ahora, como dijimos la ultima vez, es importante que reconozcamos que Dios es un Dios buscador. Dios es un Dios que busca a los pecadores. Las escrituras literalmente hablan de eso desde el comienzo del Antiguo Testamento hasta el final del Nuevo. Dios es un Dios buscador y amados, si no fuera por eso, ninguno de nosotros jamás sería salvo, porque nuestro estado natural caído depravado, Romanos 3:11 dice que no hay quien busque a Dios, y si no fuera por la realidad de que Dios nos busca, nunca conoceríamos a Dios y moriríamos en nuestros pecados, pero Dios es un Dios buscador.

En Mateo 18, Dios es presentado como un pastor quien, habiendo perdido a una de cien ovejas, va a buscar la que se perdió y regresa para regocijarse por esa. En Juan, capitulo 4 y versículo 23, dice que el Padre busca a verdaderos adoradores que le adorarán en espíritu y en verdad. Dios es un buscador y un salvador. Dios busca pecadores quienes en su estado natural no lo buscan y entonces, el corazón del Evangelio está encerrado en el versículo 10. El hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. Una vez que Dios toma la iniciativa de buscar al hombre, entonces, el hombre puede responder al corresponder esa búsqueda, pero fuera de la búsqueda de Dios, no hay quien lo busque a Él.

El Antiguo Testamento en particular, en Proverbios 8:17 dice: “Aquellos que me buscan diligentemente me hallarán”. Isaías 55:6 dice: “Buscad a Jehovah mientras que pueda ser hallado”. Muy conocido. Jeremías 29:13 dice: “Me buscareis y me hallareis cuando me buscares con todo vuestro corazón”. Amos 5:4 dice: “Buscadme para que viváis”. Y en el Nuevo Testamento, la escritura dice: “Buscad primeramente el reino de Dios”. Y Mateo 7:7: “Buscad y hallareis”.

Entonces, hay una búsqueda que el hombre lleva a cabo, pero solo en respuesta a la iniciativa de la búsqueda de Dios, porque el hombre, en su estado natural, en su estado caído, está totalmente alejado de la vida de Dios, totalmente incapaz de buscar a Dios, solo cuando él es tocado por el poder prevalecedor soberano, convincente de Dios puede él dar un paso hacia Dios.

Y entonces, podemos bendecir a Dios porque tenemos un Dios buscador. De lo contrario, todos nosotros pereceríamos. Es debido a que Dios nos amó primero que podemos llegar a amarlo. Es debido a que Dios primero nos buscó que pudiéramos llegar a comenzar en nuestra condición caída a buscarlo y entonces, la generación de aquellos que buscan al señor, como somos llamados en el Salmo 24:6 “Son aquellos a quienes el Señor ha buscado”. Todo en la salvación es iniciado por un Dios buscador porque un hombre muerto, un cadáver, un hombre ciego, un hombre sordo, un hombre mudo, un hombre sin mente no puede buscar, no puede conocer a Dios. Y entonces, lo que tenemos aquí es al Dios buscador revelado en el Salvador buscador mostrándonos cómo es que Él busca salvar a los perdidos. El perdido es Zaqueo y antes de que el texto se acabe, él se ha vuelto el salvo.

Ahora, permítame darle un poco de la escena. Observe el versículo 1 y únicamente vamos a avanzar a lo largo de narrativa. Es simple, sin embargo, profunda. Habiendo entrado Jesús en Jericó. La razón por la que estaba pasando por Jericó fue porque iba camino a Jerusalén. Él, por un tiempo había estado ministrando en la parte norte de Palestina, la tierra conocida como Galilea. La parte sur era Judea. La parte de en medio era Samaria, la cual en cierta manera estaba fuera del alcance de los judíos. La parte norte Galilea. Jesús había estado ministrando en Galilea. Él realmente era de Galilea, la ciudad de Nazaret estando en Galilea eran parte de su ministerio. Se llevó a cabo ahí y Él había estado ahí ministrando otra vez predicando, enseñando, sanando.

Él después había cruzado el Jordán, al este del Jordán, a la tierra conocida como Perea y Él había ministrado ahí en Perea y todo el tiempo que estuvo ministrando en Galilea y en Perea, Él estaba moviéndose hacia el este y después hacia el sur, porque Él se dirigía a Jerusalén para la Pascua. La Pascua en la que Él sería el cordero de la Pascua, entregando su vida por los pecados del mundo y resucitando de la tumba en tres días.

Y entonces, Él se dirige de manera imparable hacia la cruz. Él ha pasado por Galilea, por la cuenca este del Jordán, por Perea y a lo largo de este camino, Él ha recogido a muchos de los peregrinos que también van camino a la Pascua en Jerusalén. Ellos cruzaron el rio Jordán a unos cuantos kilómetros al norte de Jericó porque ahí es donde el rio Jordán se encontraba en una situación en donde podía ir pasando. Todo mundo que iba a Jerusalén del norte y el este venían por ese camino cruzando el Jordán, aproximadamente en Jericó.

Habiendo cruzado quizás varios kilómetros al norte de Jericó, Él entonces procedió por el camino que llevaba por Jericó y al sur de Jericó, Él dio la vuelta a la derecha, a la planicie a Jerusalén y entonces que es que Él va pasando por Jericó sin intención en particular de ministrar ahí, sin ninguna intención de quedarse ahí definitivamente en el peregrinaje hacia la ciudad de Jerusalén y Jerusalén no estaba muy lejos de Jericó. Realmente podría llegar uno ahí a un día de camino, caminando de manera más bien fácil.

Entonces, aparentemente no había necesidad de quedarse en Jericó, pero cuando Él llegó ahí, obviamente el Espíritu de Dios impulsó su corazón a presentar ahí una ilustración vivida de la razón por la que Él había venido al mundo y la razón por la que Él iba a la cruz a morir y era para buscar y salvar a los que se habían perdido y qué mejor lugar para presentar eso de manera clara y entonces, conforme Él llega a tierra de Judea por ultima vez en su vida, conforme Él pasó por el Jordán por última vez, conforme Él llega a la consumación de su vida y el plan eterno de Dios, llega a su punto alto. Jesús pasa por Jericó.

Ahora, Jericó era una ciudad fascinante. En la actualidad, no es tan fascinante, para ser honesto con ustedes. De hecho, ha sido llamado por algunos comentaristas “un lugar miserable”. No estoy seguro de que la cámara de comercio de la Jericó contemporánea estará de acuerdo con eso, pero es un lugar que realmente uno no quiere recordar. En esos días, era uno más bien inolvidable. Está ubicado directamente al este de la ciudad de Jerusalén y Jerusalén, como usted sabe, está en una planicie muy alta y Jericó, la planicie de Jericó en su punto sur, tiene al mar muerto, el cual es el punto más bajo sobre la faz de la tierra.

Entonces, el declive de la planicie alta de Jerusalén al lugar bajo de Jericó es un declive más bien dramático y con frecuencia dice en la escritura que subieron a Jerusalén. Esa es la razón. También era hacía arriba del este. También era hacia arriba del oeste, debido a que la planicie de Sharón por la costa estaba a nivel plano del mar y tenía que estar entonces debajo de la ciudad de Jerusalén, la cual ascendía esa gran planicie.

Jericó estaba, entonces, al este de Jerusalén. Estaba en el extremo sur del Gran Valle del Jordán, un lugar fértil maravilloso en el fin o en el extremo sur tendia a ser un poco más como desierto y ahí cultivaban dátiles, de hecho, gricol, lo cual significa “el perfumado”. Probablemente recibió su nombre de los cultivos de madera de bálsamo, el perfume del cual era tan fuerte que decían que podías olerlo en Jerusalén.

También decían que podías oír la música del templo en Jerusalén, ahí en el valle de Jericó. Entonces, la madera de bálsamo y después, las palmeras que cubrían completamente el escenario en donde los dátiles eran cosechados y los romanos exportaban ambos por todo el mundo, le dieron a esa ciudad su nombre, la ciudad de las palmas, Jericó, la perfumada.

Apenas a poco más de ocho kilómetros al oeste del rio Jordán y apenas a más de ocho kilómetros al norte del mar muerto, era un lugar magnifico. En el verano era cálido, pero incluso en el invierno dice que no usaban nada más que lino ligero porque era un lugar tan cálido. Era alimentado por el Manantial de Eliseo, un poco al norte y después a más de doce kilómetros al norte de eso, estaba un segundo manantial.

Entonces, la provisión de agua era provista mediante manantiales. Toda esa planicie de más de doce kilómetros de Jericó siendo regada por los manantiales y también por el rio Jordán. Herodes había ido ahí y había construido un teatro, un anfiteatro. Arquelao había venido y construido un palacio magnifico y jardines hermosos y en cierta manera, era la capital de rosa del Medio Oriente. Cultivaban rosas por todos lados. Los jardines más magníficos estaban detrás del palacio y entonces, también era llamada en esos días el pequeño paraíso o el Edén de Palestina.

Ahora, no solo era un lugar hermoso en sí misma, sino que también era una encrucijada en términos de su economía. Todo mundo que viajaba del este, pasaba por el Rio Jordán en ese punto y llegaba a Jerusalén cruzando Jericó. Todo mundo que venía del norte, incluso desde Tiro y Sidón y después a Damasco, descendiendo por el valle del Jordán, pasaba por Jericó camino a Jerusalén o camino al sur, hacia Egipto.

Todo mundo de Egipto al norte hacia Damasco, Tiro y Sidón o hacia arriba a Cesárea, Filipos o lo que—o donde fuera, todos pasaban por Jericó. Era ahí en donde usted pasaba cuando viajaba. La gente que dejaba Jerusalén, que iba al este, cruzaba el Jordán.  Ahí iba al gran mundo árabe, pasaba por Jericó.

Ahora, debido al sistema de impuestos de ese tiempo, cuando había un cruce de actividad de personas ahí que se estaban moviendo, establecían casa para cobrarle impuestos a la gente y entonces, había tres grandes centros de impuestos en la Palestina Antigua; uno estaba en Capernaum, en el puerto norte de Galilea; otro estaba en Cesárea, en la costa donde el puerto fue colocado y otro estaba en Jericó.

Los tres grandes centros de impuestos Capernaum, Cesárea y Jericó y aparentemente, no tenían un centro de impuestos en Jerusalén, por razones obvias para no enfurecer de manera total a los judíos, pero los romanos habían establecido esos tres centros de impuestos y había uno importante en la ciudad de Jericó. Debido a la actividad económica tan tremenda había un centro de impuestos establecido ahí para recaudar impuestos y como le dije la última vez, había impuestos para los carruajes. Había impuestos para cada rueda del carruaje. Habían impuestos para los animales que jalaban su carruaje. Habían impuestos sobre los bienes que usted llevaba en su carruaje. Habían impuestos por lo que usted llevaba en su mano, en su espalda. Había un impuesto personal, un impuesto simplemente por vivir y respirar y aparecer.   

Había un impuesto para todo y usted recodará que el gobierno romano vendía franquicias de impuestos a los judíos que eran considerados por sus propios compatriotas traidores del judaísmo y del nacionalismo judío. Les vendían una franquicia de impuestos y terminaban recolectando impuestos de su propio pueblo para pagar a un ejercito odiado que ocupaba su tierra y entonces eran vistos como traidores. A un recaudador de impuestos no se le permitía dar testimonio en una corte porque era reconocidos como contaminados y también como mentirosos y a ninguno de ellos se le permitía adorar en la sinagoga o el tempo. No tenían parte en la vida de su nación. Habían vendido sus almas por dinero a la ocupación romana y su pueblo les había dado la espalda.

Ahora, tenían que pagarle a Roma tanto. Cualquier cosa que pudieran recolectar por encima de lo que Roma requería, se lo quedaban y eso daba pie a la extorción, al robo y al abuso en proporciones enormes. Ahora, el señor Jesús tenía un amor especial hacia los publicanos o recaudadores de impuestos. A lo largo del Evangelio de Lucas,  Lucas se concentra en las muchas,  muchas veces en las que Jesús se encontró con publicanos y cada vez que Lucas lo presenta, siempre es en un encuentro favorable porque Lucas nos está mostrando cuánto el señor Jesús buscó a la peor escoria en la sociedad, los que eran los pareas de la religión, que eran los pecadores públicos abiertos, eran los mismos en los que Jesús se concentró para demostrar que Él había venido a salvar a pecadores y entre peor era el pecador, peor el estigma, más maravillosa la gracia, la misericordia, el amor y la gloria de Dios al salvar ese pecador.

Entonces, aquí vemos un poco de Jericó. En la ciudad de Jericó, hay un publicano en particular que no es simplemente uno cualquiera. Dice en el versículo 2 que era jefe de los publicanos. Podemos concluir a partir de eso—aunque es el único lugar en la escritura, en donde esta palabra es usada, podríamos concluir que él era un comisionado de impuestos, que él incluso pudo haber operado o haber estado a cargo de todo el centro de impuestos de Jericó o él pudo haber sido uno de los muchos comisionados que tenían cierta esfera de impuestos sobre la cual tenía responsabilidad.

Pero él no era un pequeño mokhes como Mateo que de manera personal iba a recaudar impuestos de la gente. Él probablemente supervisaba a muchos que estaban haciendo eso. Él era menospreciado. Él era odiado, versículo 7, lo llamaban un pecador y murmuraron acerca de que Jesús fue a su casa no solo porque él es pecaminoso, en términos de su virtud personal, sino porque es pecaminoso en términos de su cargo, habiendo traicionado a su país.

Entonces, Jesús llega a esta ciudad impía que está muy, muy ocupada. Hay mucho movimiento ahí. De hecho, fue una ciudad rodeada por ladrones al norte y al oeste. Si usted ha estado en el Jericó moderno, la Jericó Antigua está a unos cuantos kilómetros al norte. Entonces, ahí al oeste están todas estas rocas con cuevas y los ladrones usaban esconderse ahí. Conforme la gente pasaba por ahí eran robados ahí por las carreteras, como en el caso del Buen Samaritano. Recuerde usted la historia del Buen Samaritano que encontró al hombre que había sido atacado por ladrones, golpeado, que estaba ahí en el camino de Jericó a Jerusalén. Esto habría sido algo típico en ese lugar.

Entonces, era un lugar muy volátil, una especie de centro económico, un lugar para la corrupción, como también el robo y todo asunto de crimen. Es entonces esta ciudad a la que Jesús llega con la intención de pasar por ahí, pero conforme pasa por ahí, hay dos incidentes maravillosos registrados en la Escritura y que no estamos viendo, es la sanidad o la curación de dos hombres ciegos. Uno llamado Bartimeo que clamó a Jesús como el hijo de David y le pidió misericordia sobre él y Jesús, de manera maravillosa lo sanó y a su amigo para que pudieran ver y también les concedió salvación.

El otro incidente es el incidente de este hombre llamado Zaqueo y él es una ilustración del Señor buscador y salvador. Ahora, lo único que realmente sabemos de esta multitud es que van camino a Jerusalén. Jesús, claro, era el punto focal. Los discípulos están con Él y esta multitud de personas estaba alrededor de Él y con tantos peregrinos que iban pasando y la popularidad que Jesús tenía, solo podemos estimar que la multitud estaba en los miles y miles de personas. Y conforme llegaron a la ciudad de Jericó no habrá sido sorpresa que ellos llegaran. Obviamente se habría corrido la voz. Los peregrinos venían en un flujo constante a la pascua.

Entonces algunos pudieron haber dicho: "En unos kilómetros allá atrás viene Jesús en esta gran multitud". La nube de polvo probablemente podría haber sido vista. Y conforme cruzaron ahí por el Jordán y venían hacia la ciudad de Jericó habría sido la costumbre que la gente ahí de la ciudad, con un peregrinaje tan grande, salieran y se enfilaran en la ciudad, en la ciudad principal y le dieran la bienvenida a estos peregrinos camino a la ciudad de Jerusalén. Y sin duda alguna, muchos de ellos se habrían conocido, quizás teniendo relaciones familiares o de negocios o lo que sea.

Y entonces la ciudad de Jericó estaba toda ahí afuera, ahora en particular porque Jesús estaba involucrado en esto y todos había oído de Él. Su fama se había esparcido por toda Palestina. Su capacidad de hacer señales y maravillas y curar a personas, y la resurrección maravillosa de los muertos de Lázaro, que ocurrió apenas poco antes de esto en su última visita a Jerusalén, sucedió en Betania, y Betania es la siguiente entre Jericó y Jerusalén y conforme usted sube por la planicie a Jerusalén, es Betania la que está ahí antes de que llegue a Jerusalén.

Entonces, el reporte de la resurrección de Lázaro y la realidad de que él realmente vivía debió haber llegado a esa pequeña ciudad, como también todas las historias acerca de lo que Jesús hizo. Y entonces usted puede estar seguro de que todo mundo que podía llegar a Jericó estaba ahí en las calles. Toda la ciudad tenía curiosidad. ¿Era Él el mesías? ¿Viene Él a apoderarse? ¿Viene Él a establecer su reino? ¿Viene Él a derrotar a los romanos? ¿Aquí va a hacer todo? ¿Y acaso el poder de la resurrección de Lázaro simplemente fue un precursor al poder que demostraría en esta llegada maravillosa en Jerusalén? Pero, en el viaje, como se dijera: “Miren, si piensan que he venido a derrotar a Roma, están equivocados; si piensan que he venido a establecer un reino político, están equivocados; he venido a buscar y a salvar a los perdidos, y les voy a dar una demostración de eso aquí en su propia ciudad”.

Jesús vino a salvar. Es muy importante entender eso. Creo que algunas veces no entendemos eso en el dispensacionalismo tradicional. Nos enredamos con los términos, y algunas veces la gente piensa que Él vino primordialmente a predicar del Reino. Bueno, lo que usted tiene que entender es que la predicación del reino era lo mismo que predicar la salvación. Si usted duda eso vea a Mateo 19, comience en el versículo 16 y vaya hasta el final del capítulo, y usted verá al joven rico que viene a Jesús y le dice: "¿Qué haría para obtener la vida eterna?" Y él está preguntando de la vida eterna, lo cual es la salvación. Jesús le dice a sus discípulos después de que el hombre se va sin haber recibido la vida eterna: “Cuán difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos”.

Por lo tanto, el Reino de los Cielos era lo mismo que la vida eterna. Después Él se voltea y lo llama el Reino de Dios. Por lo tanto, el Reino de Dios es lo mismo que el Reino de los Cielos, es lo mismo que la vida eterna. Entonces los discípulos dijeron: "¿Quién, entonces, puede ser salvo?" Por lo tanto, ser salvo es lo mismo que entrar al Reino de Dios, lo cual es lo mismo que entrar al Reino de los Cielos, lo cual es lo mismo que tener vida eterna. Entonces, sea cual sea la terminología que usted quiera usar, Jesús vino a hablar un mensaje de salvación.

La vida eterna es la salvación. La salvación es la salvación, y entrar en su reino es salvación. Siempre Jesús vino a salvar a pecadores. Pablo nos dijo, no es cierto, en Primera de Timoteo: "Él vino al mundo para salvar a pecadores". Y después Pablo añadió: "de los cuales yo soy el primero". Y él probablemente oyó muchos argumentos de muchas personas en eso. Entonces vemos a Jesús viniendo por la ciudad.

El nombre del hombre es Zaqueo. Ese no es un nombre raro. Es un nombre judío. De hecho, es usado dos veces en el antiguo testamento y está ahí en el antiguo testamento. Zakai. Pero es la misma raíz hebrea, es básicamente el mismo nombre. Por cierto, significa "puro, justo", lo cual debió haber sido alguna fuente de burla para este pobre hombre, que era todo menos puro y nada menos justo a los ojos de sus contemporáneos. No obstante, él definitivamente es judío, porque él tiene este nombre tan judío. Y él es un publicano demandando cosas, extrayendo cosas de su propio pueblo.

Los romanos tenían la suficiente inteligencia como para saber que no podían conseguir o extraer impuestos de los judíos, también como los judíos podían extraer impuestos de los judíos. Por cierto, es interesante, hay alguna indicación en la historia de la iglesia que estaba la creencia de que Zaqueo después de su conversión se volvió el pastor de la iglesia de Cesárea y más tarde fue seguido en ese pastorado por Cornelio, el gentil, a quien Pedro había guiado a Cristo como vemos en Hechos, Capítulo 10.

Entonces él, bien pudo más tarde haberse vuelto el pastor, que era de Clemente de Alejandría. No podemos estar seguros, pero es un pensamiento interesante. En esta ocasión, no obstante, vean el versículo 2, él es el comisionado en jefe de impuestos de alguna manera. No sabemos lo específico en eso, pero su título oficial es "arquitelones", el recaudador principal. "Arquitelones". Obviamente en su posición él podía enriquecerse mucho. Dice al final del versículo 2 que era rico.

Ahora él probablemente tenía un poco de dinero para comprar la franquicia, para empezar, pero una vez que se metió en eso realmente ganó mucho. Él realmente podía enriquecerse. Él salía y contrataba a hombres para recaudar impuestos y sacar lo que Roma quería y después darles una pequeña parte y quedarse con el resto, y él podía usarlo como quisiera.

Bueno, el pueblo en el versículo 7 dijo que él era un pecador. No solo estaban hablando de su cargo, estaban hablando de eso en parte, pero sin duda alguna de su vida. Iba junto con su trabajo. Él era rico. Él era menospreciado debido a eso. Él era odiado. Usted puede imaginarse como el hoi polloi promedio, la gente común en Israel habría odiado a un traidor, y después como habrían odiado a un traidor que se enriqueció a expensas de ellos, quien mediante su pobreza se enriqueció.

Entonces, lo menospreciaban y lo odiaban. Cualquiera que fuera un publicano, como dije, no podía entrar a la vida de la nación en absoluto. Pero este hombre había oído de Jesús. No hay duda al respecto, porque en el versículo 3 dice: "Y él estaba tratando de ver quién era Jesús". Ahora, el mejor entendimiento de esa frase "quién era Jesús" es que él había oído de Él, pero él nunca lo había visto y entonces él tenía una curiosidad extrema, tratando de verlo. Tratando de ver, traduce un imperfecto, lo cual significa un esfuerzo continuo.

Él está haciendo un esfuerzo continuo por verlo. Ahora usted hace la pregunta, ¿por qué? ¿Curiosidad? Probablemente. ¿Conciencia por su propio pecado? Seguro. ¿Deseo de libertad de la culpabilidad? Podría ser. ¿Qué tal poder convincente e irresistible del Espíritu Santo? Yo creo que si usted lee el registro tiene que serle aparente que el Espíritu de Dios ha comenzado un proceso en el corazón de Zaqueo que va a llevar a la salvación. Zaqueo, él y por sí mismo, no está buscando a Dios, sino que el Espíritu de Dios está moviendo su corazón y en respuesta a esto él comienza a hacer un esfuerzo hacia ver a Jesús.

Obviamente él habría oído de la resurrección de Lázaro, él habría oído de las afirmaciones de que Jesús es el mesías, que Jesús puede perdonar pecado, etcétera, etcétera. Y aquí estaba un menospreciado por la sociedad, aquí estaba un hombre odiado, un hombre menospreciado, un hombre cuyas manos estaban llenas de dinero que él le había quitado a personas pobres, un hombre con mucha culpabilidad. Sin embargo, en lugar de huir y esconderse hay algo tan desesperado en este hombre por ver a Jesús que solo nos puede llevar a asumir que el Espíritu de Dios ha superado la inclinación natural del hombre para llevarlo a este lugar. Y eso se vuelve evidente en que de hecho es exactamente lo que el Espíritu estaba haciendo cuando el hombre es salvo.

Entonces, él estaba tratando de ver quién es Jesús, pero él no podía debido a la multitud. Era una multitud tan grande ahí, aplastando a Jesús y tantos de los residentes de Jericó por todos lados, alineados en la calle. Él tiene algunos obstáculos muy grandes entre él y Jesús. Esto es la multitud. Y para añadir a eso dice que era pequeño de estatura. Ahora no sabemos qué tan alto era, pero sería apropiado asumir que probablemente estaba abajo de 1.50 de estatura, debido a que una persona promedio en ese entonces habría medido 1.50 o un poco más. Él habría quizás estado abajo de eso o quién sabe. Es solo un pequeño hombre y aquí está afuera en la multitud.

Ahora, en primer lugar, Zaqueo probablemente de manera cuidadosa evitó a las multitudes. La gente de estatura baja tiene un problema en las multitudes, para empezar, y después resulta ser el jefe de los impuestos. Si usted se mete a una multitud, digo, un codazo colocado de manera precisa ahí en las costillas o te pisan ahí en el dedo gordo de tu pie, expuesto en tus sandalias, o un cuchillo en tu estómago o en la parte de atrás, o te pegan a lado de la cabeza. Digo, es sorprendente a lo que te expones en una multitud si eres el jefe de los impuestos y encima de eso tienes una estatura baja.

No obstante, este hombre no está preocupado por sus temores. Él ni siquiera está preocupado por su dignidad. Él no está preocupado en absoluto por su distancia de la gente. Él quiere de manera muy, muy persistente ver a Jesús, y él va a soportar un golpe, una patada, o algo peor quizás si es necesario al ver a éste que en su mente demanda que él lo vea. Y entonces él sale.

Ahora él no puede ver, entonces el versículo 4 dice que él corrió atrás de la multitud, atrás de la gente y se subió a un árbol sicómoro. Él sabe qué ruta van a tomar al cruzar la ciudad. Solo hay un camino principal. Entonces él corre por ese camino, se adelanta a la multitud, corriendo ahí, pateando el polvo, va por ahí, encuentra un árbol sicómoro. Y realmente, pensamos en un sicómoro, es un tipo de árbol diferente, en esos días era un árbol con hojas anchas y tenía higos. Era como un árbol no muy alto, ancho, con ramas que se esparcían. Tenía un tronco corto y las ramas salían mucho. Entonces un pequeño hombre podía subir por el tronco, subirse y colgar por el camino, y sin duda alguna eso es lo que Zaqueo hizo.

Él corrió adelante de todos, se subió al árbol sicómoro para verlo porque estaba por pasar por ahí. Entonces, tiene un asiento perfecto para el desfile que está por pasar. Él está metido ahí en las ramas de un árbol. Ese no es un lugar muy digno para que esté un hombre, pero él no es muy digno en este punto. De cualquiera manera no está pensando en sí mismo, él solo quiere ver a Jesús. Él no está preocupado por su dignidad. Él ni siquiera está preocupado porque alguien lo baje del árbol por su oreja, él solo quiere ver a Jesús.

Y entonces viene Jesús y la multitud, y simplemente me encanta esto. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, simplemente se detuvo y miró hacia arriba, le vio, y le dijo: "Zaqueo". Digo, eso sería suficiente simplemente para devastar al hombre y hacer que se cayera del árbol. "Zaqueo". Él nunca lo ha conocido antes y lo único que Zaqueo quiere hacer es ver quién es esta persona de quien ha oído tanto. Y él se detiene a la mitad de miles de personas, mira hacia arriba en un árbol y dice: "Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa".

Ahora, esto es lo que es conocido como la estrategia directa al evangelismo. No hay nada aquí que de ninguna manera sea sutil. Ahora, no sabemos cómo él conoció su nombre. Algunas personas sugieren que la multitud ahí estaba murmurando: "Miren ahí está ese Zaqueo despreciable, terrible en un árbol. ¿Qué está haciendo ahí?" Jesús los oyó hablando. No sabemos eso. No sabemos si Él lo sabía de manera natural, porque la gente se lo apuntó o si Él lo supo de manera sobrenatural.

Obviamente sobrenaturalmente Él sabía que iba a pasar ese día y Él lo había preparado todo, pero ciertamente fue un shock para Zaqueo, quien estaba tratando a su propia manera de simplemente ver a Jesús, y Jesús le dijo: "desciende, debo posar". La palabra "debo" significa un mandato divino. No es una petición. Él no está diciendo: "¿Me permites venir, por favor?" Él está diciendo: "Voy, debo venir". ¿Por qué? Cita divina "la hora del espíritu ya comenzó, el corazón está preparado, debo venir".

Por cierto, la palabra "posar", la construcción griega, significa probablemente "pasar la noche". No sabemos eso con certeza, pero esa sería una expresión, una traducción muy apropiada. "Debo venir y pasar la noche contigo". El buscador manda. Como puede ver, aquí vemos el punto de la historia. Jesús está buscando salvar a un pecador, y aquí está el peor pecador en la ciudad a los ojos de la gente. Este hombre es peor que una prostituta, peor que un ladrón, peor que cualquier otra persona. Un traidor es lo peor de todos.

Entonces Él dice: "Vengo a tu casa, y debo venir". ¿Por qué? Porque Él sabía que tenía un corazón preparado. Todo era cuestión de la agenda divina. Zaqueo quería ver a Jesús, pero él no tenía idea de que Jesús quería verlo a él. Y así es siempre con un pecador. Ningún pecador desea ver a Jesús hasta que Jesús ya ha deseado verlo a él. Eso regresa de nuevo a la iniciativa divina: El alma busca a Dios solo cuando el alma es buscada por Dios.

Entonces, usted puede imaginar la reacción de la multitud. Toda esta élite religiosa, que menosprecia a este hombre y toda la gente común y corriente que lo menosprecia y dice su reacción. Él se apresuró, por cierto, versículo 6, y descendió y recibió con gusto a Jesús. Igual estaba lleno de gozo, él estaba lleno de gozo. Bueno, por muchas razones, ciertamente. Estaba la razón espiritual y después estaba la razón social. Aquí estaba el héroe número uno en las tierras de Israel, el siervo número uno de Dios, él profeta número uno de Dios y él dijo que él vendría a su casa. Es como si Zaqueo estuviera diciendo: "Ah, no me van a dejar entrar a sus casas, y no quieren venir a mi casa, pero Él viene a mi casa", y lo recibió con gusto.

Estoy seguro de que estaba ese aspecto social, pero el aspecto realmente profundo fue la idea de la realidad espiritual. El hombre estaba buscando ver a Jesús porque el Espíritu de Dios estaba operando en su corazón y entonces él estaba contento bajo la influencia de gracia del Espíritu Santo. Él estaba contento. Usted pensaría que un pecador estaría muy, muy afligido si el hijo de Dios perfecto sin pecado dijera: "Vengo a tu casa". Pero él estaba contento porque su corazón estaba preparado.

Y la reacción, versículo 7, al ver esto, quienes, todos los demás, esto fue la reacción de la multitud. “Todos murmuraban. Estaban murmurando entre sí, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador”. Ahora, si quiere conocer una definición de lo que significa estar perdido ahí está. Si Jesús viene a buscar y a salvar lo que se había perdido, entonces estar perdido es ser un pecador. Perdido de la salvación. Perdido de la santidad, de la justicia. Perdido del cielo. Perdido de la vida eterna debido al pecado. Nos es horrendo, dicen, él fue a ser el invitado. Me encanta esa palabra en el griego, "ser el invitado". Literalmente significa "soltar la ropa de uno".

¿Alguna vez va usted a la casa de alguien en donde usted realmente se siente en casa? Y le dicen a usted: "Oye, quítate el abrigo" o "¿Por qué no te aflojas tu corbata?" Y usted termina quitándose los zapatos y en cierta manera se relaja. Ese es el tipo de situación aquí. Eso es lo que está detrás de esa palabra. Ven y afloja tu cinto y tu atuendo y quítate tus sandalias y sé mi invitado.

Él ha ido a ser el invitado de un hombre que es un pecador. ¿No es eso horrendo? ¿Puede imaginarse eso? Hombre, ¿no le muestra a ustedes que mal estaban estas personas? Como puede ver, ellos creían que ir a la casa de un rechazado era contaminarse a sí mismo, y comer con alguien era la cima de la contaminación. La mesa y comer con alguien estaba reservado para un honor elevado, y si alguien se sentaba en su mesa era su invitado de honor. Y que este hombre fuera y se sentara en la mesa de este hombre y lo honrara y fuera honrado por él era absolutamente impensable. No valoraban el alma de Zaqueo. No se preocupaban en absoluto por su bienestar espiritual, y lo único que podían ver era a Jesús, y simplemente lo que pensamos, Él es amigo de borrachos y pecadores y demás.

Entonces Él dice: "Voy a tu casa". Y Zaqueo con gusto descendió y se lo llevó, y se fueron. La gente dijo: "Vean eso, Él fue para ser el invitado de un hombre que es un pecador". Amados, esa es exactamente la razón por la que Jesús vino al mundo, para establecer residencia con los pecadores y eso es lo que no querían entender y no querían ver, en la ceguera de su justicia personal horrenda. Y esa es la razón por la que Lucas constantemente tiene a Jesús con los publicanos, una y otra y otra vez. Para que entendamos que él vino para estar con pecadores. Él vino para salvar a pecadores.

Eso es lo que esto está ilustrando. Y la gente lo vio. Él fue para ser el invitado de un hombre que es un pecador. Claro, eso no está mal, esa es la razón por la que Él vino. Ese es el propósito por el cual Él vino. Entonces se van a la casa de Zaqueo. El telón cae al final del versículo 7. Fin de la escena uno.

Usted dice, ¿ahora qué pasa? No sabemos. No sabemos qué pasó en la casa. No dice qué comieron de cenar. No dice cuánto tiempo se quedó Jesús. No dice cuál fue el método de Jesús de evangelismo. No nos dice nada. No dice qué Jesús dijo esto y Zaqueo dijo aquello, y Jesús dijo esto y Zaqueo dijo esto, y Jesús dijo: "¿Por qué no repites esta oración conmigo?", y Zaqueo dijo "muy bien, voy a repetir esa oración contigo, hacer lo que sea..."

No nos dice nada de eso. Nada de la dinámica de la conversión en sí de ese hombre se presenta. Cae el telón, eso es todo, pero eso no le debe sorprender, porque si usted ve desde el comienzo del registro de los Evangelios hasta el fin, y pasa por Mateo, Marcos, Lucas y Juan, a usted se le va a dificultar encontrar alguna metodología específica de conversión usada por Cristo, a usted se le va a dificultar encontrar alguna de la dinámica de la conversión en sí. Como puede ver, es un milagro divino, y realmente no hay mucho qué explicar y no hay ninguna fórmula. No nos dice cuáles son los cuatro pasos, fueron de la salvación que Jesús usó, o los tres pasos de la salvación o los ocho pasos de la salvación, o qué tipo de oración le dijo que repitiera o lo que sea. No nos dice nada.

Ahora, ¿Jesús ciertamente confrontó su pecado? Mi propio sentimiento a nivel personal es que Él usó la misma estrategia que él usó con el joven rico. Él trató de despertarlo de su pecado, lo cual Zaqueo sin duda alguna ya se había dado cuenta. Y él después trató de despertarlo a la responsabilidad de ser obediente en Cristo como Salvador y Señor. Entonces, de esta manera confesaría su pecado, dejaría su pecado, abrazaría a Jesús como Señor.

Obviamente, la cruz no era ningún punto aquí, porque él no había muerto en la cruz, aunque estaba por venir y el sacrificio por el pecado sería pagado. Zaqueo necesitaba volverse de su pecado, abrazar a Jesús como su Señor y Salvador, aunque la plenitud de su obra completa no se había realizado aún.

Estoy seguro de que el señor le explicó eso, simplemente no tenemos el registro de eso. Es casi como si la dinámica entera es tan única para cada vida individual, que el Espíritu de Dios la cubre para que no supongamos que hay alguna fórmula que debemos usar. Entonces, el telón baja en el versículo 7 y la platica de la salvación no se incluye. Pero observe lo que no se queda afuera.

El telón vuelve a subir en el versículo 8, y Zaqueo puesto en pie, ahora esto obviamente es después de la conversación, quizás más tarde el mismo día, quizás al día siguiente, y Zaqueo puesto en pie, y la palabra, y es una palabra muy interesante significa "adoptar una actitud establecida", significa "adoptar una postura formalmente". Él se puso de pie de manera formal, se puso de pie e hizo una declaración formal. Esa es la idea. No es solo la idea de que se puso de pie, es la idea de adoptar una postura formal para hacer una declaración formal aquí en este contexto.

Entonces él adoptó una postura, dice él, y le dijo al Señor, esto es lo que vemos cuando el telón se abre, él le dijo al Señor: "He aquí Señor..." Detengámonos ahí. Ahora, él ahora está reconociendo a Jesús como Señor. Dice usted, bueno quizás él solo quiere decir maestro o rabí. Bueno, sí, pero como puede ver él es el salvo, porque el versículo 9 dice que él es salvo, y entonces si él es salvo él debe estar reconociendo a Jesús como Señor, no en el sentido de maestro sino en el sentido de deidad, correcto.

Él tendría que estar reconociendo la deidad de Jesucristo, que Él es Dios, que Él es Dios soberano encarnado. Y entonces él está diciendo "Señor" en el sentido de su totalidad. Él está haciendo lo que Romanos 10 dice: "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios lo ha levantado de los muertos, serás salvo". Claro, obviamente la resurrección no ha pasado, pero está confesando a Jesús como Señor, y eso es una afirmación que viene de su corazón, eso es algo que él no pudo haber hecho antes de que se encontró con Cristo y Cristo ha llevado a cabo su obra de manera maravillosa en su vida.

Entonces, lo primero que ve acerca de Zaqueo es su reconocimiento de que Jesús es Señor. Segunda cosa, observe esto, "la mitad de mis bienes doy a los pobres". Espere un minuto. Espere un minuto. Esta es una inversión grande. Este es un corazón transformado. La mitad de su patrimonio él le da a los pobres. Eso probablemente es más de lo que él había tomado. Digo, probablemente él esté escarbando en su propio imperio, en su propio imperio legítimo. ¿Qué significa esto? Uno, él está reconociendo a Jesús como Señor, como Dios en carne humana y su Amo y Señor. Dos, él ahora está evidenciando una vida totalmente transformada. El que ha tomado se ha vuelto un dador. El extorsionador se ha vuelto un filántropo. Un cambio increíble.

Esta es la evidencia de una vida cambiada. ¿Se acuerda usted de lo que estamos aprendiendo en Santiago 1, versículo 26? Si algún hombre piensa que es religioso y no controla su lengua, sino que engaña a su corazón, la religión de este hombre es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios el padre es esta, visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones.

Y después en el capítulo 2 de esa misma epístola maravillosa de Santiago, él pasa a explicar a detalle cómo debe tratar a un hombre pobre porque Dios tiene un corazón hacia los pobres. Y Juan, en primera de Juan dice que si tiene amor hacia alguien en necesidad, eso demuestra la transformación de su corazón. La regeneración cambia a una persona. Y una de las manifestaciones de eso es que usted tiene el corazón de Dios, y el corazón de Dios está inclinado de manera especial hacia los pobres, ¿no es así? Hemos aprendido eso repetidamente en nuestros estudios en Santiago.

Entonces, cuando él reconoce a Jesús como Señor, él nos muestra que ha habido una mente cambiada ahí. Cuando él reconoce que él va a tomar la mitad de su patrimonio entero y se lo va a dar a los pobres, él reconoce que tiene un corazón cambiado, él es una persona diferente. Y después lo siguiente, simplemente me encanta esto: "Y si en algo he defraudado a alguno", y eso es una construcción condicional de primera clase en el griego, lo cual significa "si lo he hecho y sé que lo he hecho", usted podría literalmente traducirlo "debido a que he defraudado a la gente", observe esto, “se lo devuelvo”, ¿cuántas veces?, cuadruplicado.

Ahora, él tiene una conducta cambiada, totalmente diferente. Su conducta es totalmente diferente. ¿Qué está haciendo devolviendo cuadruplicado? Escuche esto con cuidado. Mirando hacia atrás a la Ley mosaica en Levítico, a la Ley mosaica dice, Levítico 6, 5, y es repetido en números capítulo 5, versículo 7, creo. La ley levítica, la ley de Moisés, la constitución para la vida de Israel dice esto: “Si un hombre roba y confiesa de manera personal su robo, o si defrauda y confiesa de manera personal que defraudó y lo restaura de manera voluntaria—una confesión voluntaria y una restitución voluntaria—entonces lo único que tiene que hacer es devolver lo que tomó más una quinta parte”. Una quinta parte, lo cual habría sido quizás el interés que habría sido ganado en lo que él tomó.

Entonces la ley levítica dice: “Si has extorsionado, robado y lo haces de manera voluntaria, lo devuelves, lo devuelves más la quinta parte”. Esa habría sido la ley que obligaba a Zaqueo. Él habría hecho lo que Dios le habría dicho que hiciera. En la economía de Israel si lo hubiera devuelto no cuatro veces, sino solo haber devuelto una vez más la quinta parte. En segundo lugar, en Éxodo 22, versículos 4 y 7 dice: “Si hay robo ordinario, un robo común y corriente, y los bienes originales no pueden ser restaurados, entonces una persona tiene que devolver eso al doble de su valor”.

Entonces, si puede devolver los bienes y lo hace de manera voluntaria, usted devuelve los bienes más la quinta parte. Si no puede devolver los bienes, usted es atrapado, los bienes han sido consumidos, usted tiene la obligación de devolver el doble en valor. Pero el tercer principio viene en Éxodo 22, versículo 1: “Y si el robo involucró violencia, incluyó destrucción o muerte, usted debía devolver cuádruple o incluso quíntuple”.

Zaqueo, debido a que el confesó de manera voluntaria su robo, en un sentido, él de hecho no dice que fue robo, pero está devolviendo, lo cual significa que él reconoce que lo tomó de manera injusta. Él pudo haber estado satisfecho y Dios pudo haber estado satisfecho si él hubiera devuelto lo que tomó más la quinta parte. Habría sido muy generoso si hubiera devuelto el doble de lo que el tomó. Era absolutamente extravagante que él devolvió cuatro veces lo que él tomó. Porque eso se aplicaba únicamente en caso de violencia y la muerte digamos de un animal u oveja u otro animal. Ahora, ¿qué le dice eso acerca de Zaqueo?

Escuche con cuidado. Número uno, cuando dice Jesús es Señor, cuando el confiesa a Jesús como Señor, le muestra que su mente ha sido totalmente transformada para entender la deidad de Cristo. Cuando él dice "quiero dar la mitad de mi patrimonio entero a los pobres", usted sabe que su corazón ha sido cambiado, y ahora él tiene corazón de Dios hacia los pobres y ahora, en tercer lugar, cuando él dice "voy a devolver cuádruple", le muestra que su conducta ha sido alterada a tal grado que él está siendo obediente de manera extravagante a Dios. Él es obediente a Dios, más allá de lo que incluso es necesario. Y eso, amigo mío, es la respuesta inicial de corazón de una persona redimida.

No está diciendo "bueno esta salvación es maravillosa, pero no esperen más que tan solo lo básico, solo voy a darte lo que es necesario, entonces escribe específicamente lo que es necesario y no esperes nada más". No. Hay algo en el corazón de una criatura que acaba de nacer de nuevo, que quiere obedecer de manera extravagante, que quiere ir más allá de tan solo lo mínimo. Está un corazón de obediencia pronta, generosa, deseosa. Una mente cambiada. Un corazón cambiado y una conducta cambiada. Tan dramático, que vea el versículo 9, "Y Jesús le dijo: hoy, no ayer, sino esto apenas hoy pasó, ha venido la salvación a esta casa". Deténgase en este punto. ¿Cómo sabes eso? Jesús está reaccionando a la evidencia, no al milagro divino en su alma, no a la transacción divina, que es imperceptible. Él está reaccionando a la evidencia, y la evidencia está en el fruto de una vida cambiada.

Eso es lo que él está viendo. Jesús dice: "Hoy ha venido la salvación a esta casa". ¿Y qué lo hace decir eso? Jesús ve la manifestación. Él ve una mente cambiada, un corazón cambiado, un patrón de conducta cambiado y no hay otra explicación. No hay en absoluto otra explicación. Así es como usted ve la salvación. Así es como usted percibe la salvación. La prueba está en la vida transformada. Y entonces, la salvación cambia su naturaleza esencial, de la avaricia a la gracia. Cambia la pasión de su vida de egoísmo a justicia.

Y, por cierto, cuando dice: "Hoy ha venido la salvación a esta casa", podría significar más que tan solo este hombre. Bien pudo haber sido que hubo un aviamiento en su casa y muchas personas se salvaron, no sabemos eso. Pero dice usted, bueno, ¿dónde está la fe? Digo, lo único que tenemos aquí es un hombre que es un recaudador de impuestos. Jesús va y sale y él ha cambiado toda su conducta y decimos "eso es salvación". ¿Cómo sabemos que no es salvación por obras, que ese hombre simplemente cambió su enfoque para ver la vida? Observe de nuevo el versículo 9, aquí está el corazón, porque ve a la razón, ve a la salvación en las obras, pero la razón por la que sé que la salvación ha venido es porque él también es un hijo de Abraham.

Ahora dice usted, ¿qué quiere decir con es? ¿Quiere decir que es un judío? ¿Acaso ser un judío es igual a la salvación? No. Pero esta es una afirmación de su fe. Ahora, tiene que entender esto. Esto es tan rico. Lo que Jesús está diciendo es: "Mira, la salvación es manifestada, la salvación es probada visualmente por su conducta". Pero lo que está detrás de esto es el hecho de que él se está conduciendo así porque él también es un hijo de Abraham. Dice usted bueno, ¿entonces que quieres decir con hijo de Abraham? Un hijo de Abraham no en el sentido racial, ¿sino en el sentido de qué? De fe.

Y esto nos presenta de los labios de Nuestro Señor algo que Pablo explota en las epístolas de Romanos y Gálatas. Por ejemplo, vea Romanos 2 por un momento. Y Pablo realmente está construyendo sobre lo que Jesús dice. Quiero que entienda esto, es muy, muy básico. En Romanos 2: 28 Pablo dice esto: "Porque no es un judío el que lo es en lo exterior..." Quiero que sepan que esto es enseñanza revolucionaria. "No es un judío el que lo es el exterior". El comienzo del versículo 29: "Sino que es judío el que lo es en el interior". Un verdadero judío no es un judío quien es meramente un descendiente de Abraham racialmente, sino uno con un corazón cambiado. Hombre, eso es básico.

Vaya a Romanos 9. Hay mucha gente en la actualidad que celebra su identidad judía y realmente no la tiene en el sentido más puro. Estrictamente será un judío racial pero no un judío verdadero. En Romanos 9, Pablo dice de los judíos, versículo 4: "los israelitas, de quien son la adopción, tienen la gloria, los pactos, la ley, el servicio del templo, las promesas, los padres..." de quienes esto es a través de ellos el Cristo avenido. Según la carne, el que es judío, el que es en general Dios bendito para siempre, en otras palabras, tiene todo. El mesías vino a través de ellos, los pactos, las promesas, la ley, el templo... Todo esto.

Pedro, versículo 6. No es como si la palabra de Dios hubiera fallado, porque no todos son Israel los que descienden de Israel, y él dice lo mismo otra vez. Simplemente porque usted es un descendiente de los lomos de Israel o Jacob, no significa que usted es un judío verdadero.

Un verdadero hijo de Abraham es un hijo de Abraham por la fe. El legado, el legado racial no es suficiente para hacer a un judío verdadero. La ceremonia no es suficiente para ser un judío verdadero. La circuncisión no es suficiente para ser un judío verdadero. El conocimiento no es suficiente para ser un judío verdadero. ¿Qué es lo que hace un judío verdadero? Gálatas 6:16. ¿Cuál es el Israel de Dios? El Israel verdadero. Gálatas nos dice, Capítulo 3, versículo 9," entonces los que son de la fe", esto es los que creen en Dios, "los que le creen a Dios son bendecidos con Abraham, el creyente". Debería subrayar esa frase, Abraham, el creyente. Él es el creyente prototipo.

Él creyó a Dios y le fue contado por justicia. Él entonces fue padre de una raza entera en un sentido espiritual. Toda persona que crea en un sentido cree como Abraham, quien en cierta manera fue el padre original de los fieles. Él es el modelo de fe. Entonces, en Gálatas 3:9, aquellos que tienen fe son bendecidos con Abraham, el fiel o Abraham, el creyente. Después en el versículo 29, "si usted le pertenece a Cristo...", por la fe obviamente, "entonces sois descendientes de Abraham". Como puede ver, un verdadero hijo de Abraham no solo es un judío racial. Un verdadero hijo de Abraham es un judío que cree en el Cristo, el Hijo de Dios, el Salvador del Mundo.

Ahora, regrese a Romanos, capítulo 4, y vea lo que dice ahí Pablo en el versículo 11. Él dice que Abraham—él está hablando de Abraham a lo largo de todo el capítulo, Abraham es el padre de todos los que creen. Versículo 11: "Él es el padre de todos los que creen". Versículo 12: "La fe de nuestro padre Abraham." Versículo 16, dice: "Aquellos que son de la fe de Abraham, quien es el padre de todos nosotros". Entonces escuche, hay dos maneras en las que podemos ver la paternidad de Abraham. Él fue padre de una raza físicamente, él fue padre de una raza espiritualmente. Ahora, con eso en mente, regresemos a Lucas 19 y concluyamos.

Escuche con cuidado. Lo que él está diciendo es que él también es un hijo de Abraham, él no quiere decir que él es judío racialmente. Él quiere decir que es un verdadero hijo de Abraham por fe. Y amados, tienen que entender que ahí es donde el reconocimiento de la fe salvadora entra en la historia. De otra manera, podríamos asumir quizás que fue salvación por obras. Pero Jesús dice: "Hoy la salvación ha venido". ¿Cómo sabes? Porque él tiene una mente cambiada acerca de Cristo y su señorío. Él tiene un corazón cambiado. Él quiere dar en lugar de tomar. Él tiene una conducta cambiada. Él es extravagante en su obediencia de la ley.

Y todo eso debido a que él se ha vuelto un verdadero hijo por fe. ¿Lo ve? Entonces todo esto es el producto de la fe salvadora. Entonces no violamos la ley de Dios dada en Efesios 2, la cual dice: "Porque por gracia sois salvos". ¿Por medio de qué? De la fe. Y esto no de vosotros, pues es el don de Dios. Dios lo busca a usted. No por obras, para que nadie se gloríe. Salvado por la fe sin obras, pero dice "creado en Cristo Jesús para buenas obras".

Entonces fue su fe y el producto de la fe fue la transformación en su vida. ¿En qué consiste todo esto? Jesús buscando salvar un pecador y mostrándonos que Él buscó al hombre. Su corazón fue preparado por el espíritu. Él acercó al hombre a sí mismo y el hombre creyó, como es indicado en la frase "porque el también es hijo de Abraham", y dio lugar a una mente transformada, un corazón transformado, una conducta transformada.

Y así es. Juan el Bautista en Lucas 3 dijo: "Si quieres mostrar tu fe verdadera y tu arrepentimiento verdadero, entonces produce el fruto de arrepentimiento", demuéstralo. Él le dijo a los líderes judíos: "no digan somos hijos de Abraham". Dios puede hacer hijos de Abraham de las rocas. No digan eso. No se aferren a su legado racial. Y él le dijo a los publicanos: "Si su arrepentimiento es real, entonces dejen de tomar más dinero de la gente de lo que deben tomar".

En otras palabras, muestren su arrepentimiento, porque si es fe verdadera va a resultar en una vida transformada. Jesús vino a salvar. ¿Sabe usted que incluso sus enemigos sabían eso? Estaba leyendo ayer en Mateo 27 y me encontré un versículo que jamás me había impactado de esta manera. ¿Se acuerda usted de lo que la multitud le dijo a Él alrededor del versículo 41 y 42? Dijeron: "Él salvó a otros, ¿y el qué?, ¿él no se puede salvar a sí mismo?"

¿No es eso interesante?  Dijeron: "Él salvó". ¿Saben por qué dijeron eso? Porque sabían que esa era la prioridad número uno de su vida. "Oh, siempre está por todos lados salvando a esta persona y salvado a aquella persona, pero no se puede salvar a Sí mismo". Incluso sus enemigos sabían que Él vino para buscar y salvar al que estaba perdido. ¿No es eso maravilloso? Esa es la razón por la que vino. Esa es la razón por la que vino.

Incline su cabeza por tan solo un momento. El hombre tiene una necesidad tan profunda. Él está espiritualmente muerto. Él necesita ser regenerado. Él está contaminado espiritualmente. Él necesita ser limpiado. Espiritualmente es un esclavo del pecado. Él necesita ser librado. Él está oscuro espiritualmente, necesita luz. Él es espiritualmente ignorante, necesita instrucción. Él está perdido como pecador, necesita que un profeta le diga la verdad. Necesita un sacerdote para representarlo ante Dios. Necesita un rey para guiarlo, protegerlo y proveer para su vida. Necesita un pastor para alimentarlo y protegerlo. Y Jesús vino a ser todo eso. El salvador perfecto buscador quien viene a darle vida, a limpiarlo, a liberarlo del pecado, a darle luz, a ser su profeta, sacerdote, rey y pastor. Él vino a buscar y a salvar al que está perdido, el que es un pecador, el que está alejado de Dios, el que no posee vida eterna.

Vea su propio corazón, ¿dónde está usted? ¿Está perdido? ¿Está alejado de la vida de Dios? ¿Está sin el perdón del pecado, sin la esperanza del cielo? Si usted está perdido y usted percibe que está buscando, usted percibe al Espíritu moviéndose en su corazón y llamándolo a la fe en Cristo, responda como Zaqueo respondió. Confiese que él es Dios y Señor, pídale que cambie su vida y lo capacite para producir el fruto de arrepentimiento, demostrándolo en su generosidad y su amor hacia otros y en su prontitud extravagante por obedecer la ley de Dios.

Padre, oramos porque lleves a cabo tu obra en todos nuestros corazones. Bendecimos tu nombre, por todas las cosas buenas que nos has dado. Y lo mejor, lo mejor, glorioso y merecido, inefable, la salvación mediante Cristo. Oh, padre, que es el regalo que le das a algunos en esta congregación, incluso hoy, y que tú digas: "Hoy la salvación ha venido a esta casa". Con ese fin en mente oramos para la gloria del salvador. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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