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Hemos estado estudiando una serie el domingo por la noche, básicamente titulada ‘Héroes Inconcebibles’, estudiando personalidades bíblicas que fueron usados de una manera poderosa por Dios, de manera inesperada.

Comenzamos con Enoc, al principio del libro de Génesis, un hombre que caminó con Dios, y Dios lo llevó al cielo. El hombre quien fue un predicador de justicia, como el modelo por así decirlo para Noé, quien se convirtió el predicador de justicia durante ciento veinte años, advirtiendo acerca del juicio venidero de Dios.Y después vimos la vida de José, otro héroe inconcebible porque él fue vendido a la esclavitud y esperaba que se desintegrara y se incorporara en la vida de Egipto y se perdiera para siempre, pero Dios tuvo otros planes.

Todas estas biografías y unas cuantas más que podré cubrir van a salir en un libro al final del verano titulado: Doce Héroes Inconcebibles. Y va a ser útil que usted las lea cuando el libro llegue. Esta noche quiero que pasemos al libro de apertura de Éxodo. Y estos son siempre muy desafiantes para mí, me gusta escarbar en profundidad en un libro, pero para cubrir algunos de estos relatos biográficos en cierta manera tenemos que cubrir rápidamente porciones más grandes de las Escrituras.Entonces voy a animarlo a seguirnos y mantenerse a la misma velocidad, conforme avanzamos en la historia de María.

María, la dama guía del Éxodo. María, la dama preminente del Éxodo.Podrá decir usted, ‘bueno, ¿porque la incluyes a ella en una lista de héroes?’. Inconcebible, ¿no? Y la respuesta a eso viene de las palabras de Miqueas el profeta.Miqueas el profeta hablando por Dios, en Miqueas capítulo 6, versículo 4 dijo, “Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí, y envié delante de ti a Moisés, Aarón y a María.”

Y entonces ahí Dios, le revela al profeta Miqueas, que María tuvo una función muy importante en el Éxodo. Ahora según información del Censo, el nombre más común para las niñas en los Estados Unidos ha sido por mucho tiempo el nombre María. En el mundo hispánico, el nombre más común por mucho es María. Este se ha convertido en María, el nombre más popular para una niña en el mundo occidental entero.

Y esto claro, se debe al legado espiritual de la madre de nuestro Señor, María.

Debido a la manera notable en la que ella fue usada por Dios, para darle vida al Hijo de Dios.

Más mujeres han sido nombradas de acuerdo con el nombre de ella, y es un gran nombre.

Más mujeres han sido nombradas según el nombre de ella que cualquier otra, y es un gran nombre. ¿Pero alguna vez se ha preguntado, porque se le llamó María a María?

Aquí hay una pista, la expresión griega de su nombre es Miriam, o Marian, ese es el griego para María. María entonces fue nombrada por María, también llamada Miriam aquí la María que estamos viendo, aunque la versión griega tiene una ‘a’ por el sonido. Y el nombre de Miriam en el hebreo, tiene una ‘i’, es el mismo nombre.

María fue nombrada por Miriam, o María, la María de la que estamos hablando, porque Miriam fue considerada como una de las grandes mujeres del Antiguo Testamento. Una mujer usada por Dios de una manera maravillosa, única y excepcional.

Ahora, casi todo mundo conoce la historia del Éxodo. El Éxodo de Israel de Egipto, como Dios los liberó de manera milagrosa a su pueblo de la esclavitud. Todos sabemos de Moisés, y todos sabemos de su hermano. Todos estamos familiarizados con sus funciones respectivas en la liberación y la saga, pero ¿cuánto conoce realmente usted acerca de su hermana mayor, quien es María, o Miriam como se expresa en algunas versiones? Y la Biblia la presenta como la dama prominente, o preminente del Éxodo. Y el Éxodo sobresale por el comentario de los escritores de las Escrituras, como el acontecimiento redentor más importante en la historia del Antiguo Testamento.

Fue marcado por el establecimiento de una fiesta de la Pascua, la cual se celebra anualmente para conmemorar esa gran redención, siendo entonces esa la parte redentora más importante del Antiguo Testamento. Y María siendo una figura clave de ella, la coloca en la categoría de una heroína inconcebible. Trescientos cincuenta años es mucho tiempo, medido desde cualquier ángulo. Y cuando llegamos al capítulo de apertura de Éxodo, esa es la cantidad de tiempo que los Israelitas han estado viviendo en la tierra de Egipto. Usted recordará que descendieron debido al hambre. Su hermano José estuvo ahí, se les proveyó, se les dio la bienvenida, los egipcios lo recibieron, descendieron, se multiplicaron, se les dio un área muy fértil llamada Gosén.

Vivieron en esa tierra por trecientos cincuenta años. Los primeros años fueron años buenos, los egipcios le dieron la bienvenida, eventualmente eso cambió y fueron hechos esclavos.

Usted básicamente conoce la historia. El libro de Génesis, termina con un relato de los días finales de los patriarcas, de Jacob y su hijo José. Dios, recordará usted, había exaltado a José a una posición de gran prominencia y la familia de José había hallado favor ante Faraón y se les había dado un lugar maravilloso.

Fueron de ser una familia de setenta, cuando llegaron a Egipto, hasta ser una nación pequeña, llegando rápidamente hasta los cientos de los miles. Y cuando el Éxodo llega, hay algunos que inclusive los numeran en los millones. No obstante, para cuando llegamos a la narrativa del libro de Éxodo, la actitud de los egipcios hacia los judíos que residían ahí ha cambiado dramáticamente. Y en Éxodo capítulo 1, mientras que usted está ahí, versículo 8, aquí se presenta el problema, “Ahora un nuevo rey se levantó en Egipto que no conocía a José”.

José había traído mucho bienestar, porque José interpretaba sueños, recordará usted, por el poder de Dios. Y José había salvado a la nación de Egipto, al hacer que se prepararan para siete años de una hambruna de siete años. Eso no solo los había alimentado, sino que los había hecho ricos porque tenían tanto alimento.

Tenían suficiente para su nación y suficiente para venderle a todas las naciones que lo rodeaban. Y Egipto floreció debido a José. Pero hubo un nuevo Faraón ahora que no conoció a José. Sea que se debió a una falta de interés total hacia la historia de José, o debido a la ignorancia verdadera hacia José, este nuevo monarca le pudo haber importado menos José, por lo tanto, tuvo una perspectiva totalmente diferente de la familia de José.

Ahora los llamamos los Israelitas, Estaban creciendo en número y por cierto Faraón los vio presentaban una amenaza para él y su poder. Y entonces en los versículos 9 y 10, él le dijo al pueblo, “He aquí el pueblo de los hijos de Israel son más, y más poderosos que nosotros. Tratemos sabiamente con ellos, de lo contrario se multiplicarán y si hay guerra, también se van a unir a aquellos que nos aborrecen y pelearán contra nosotros y nos derrotarán. En otras palabras, van a conquistarnos y van a llevarse nuestro botín y se van a ir.

Entonces Faraón decidió que él tenía que conspirar en contra de ellos, y se encontraron repentinamente pasando de ser bien vistos, a la esclavitud. Los egipcios asignaron a supervisores sobre los Israelitas, afligiéndolos de manera colectiva, y afligiéndolos con trabajo duro, haciendo que sus vidas fueran absolutamente insoportables y miserables. El plan, no obstante, no resultó. No redujo el crecimiento rápido de los Israelitas, versículo 12, “Entre más los afligían, más se multiplicaban, más se esparcían de tal manera que estaban atemorizados de los hijos de Israel. Entre más difícil se volvió la vida, más tuvieron bebés. Y crecieron, y crecieron.

Conforme otro Faraón nuevo llegó al poder, él estaba determinado a encontrar una solución más eficaz que su predecesor y él decidió que él iba a ser más violento con ellos. Entonces en el versículo 22, Faraón mandó a todo su pueblo diciendo, “Todo hijo que nazca, simplemente arrójenlo al Nilo”, simplemente arrójenlo al Nilo. No tememos a las mujeres, únicamente tememos a los hombres, porque ellos constituyen los ejércitos.

Ahora, hagamos una pausa en este momento, y digamos que ese es el contexto. Y en ese ambiente de los hijos de Israel multiplicándose ahora como esclavos en la tierra de Gosén encontramos una niña llamada María, y una familia. Una familia de esclavos hebreos.

Esta familia junto con todo el pueblo de Israel, han estado sufriendo este trato opresivo, durante muchos, muchos años. Y después, llegó un acto de lo que llamaríamos una crueldad sorprendente. Esto que leo en el versículo 22, ahora todos los bebés recién nacidos deben ser ahogados, todos.

Todos los niños judíos deben ser matados. Los descendientes de Jacob claman a Dios por liberación. Entre esos que están clamando a Dios hay un hombre llamado Amram. Él es el padre de María, y María tiene un hermano menor llamado Aarón.

Para Amram, la nueva política de Faraón de asesinar a bebés hebreos fue muy personal, porque no solo tuvo dos hijos, sino que su esposa Jocabed estaba embarazada con su tercer hijo. Y si ese hijo era niño debía ser matado el día que naciera.

Bueno, el niño de hecho fue un niño, y lo llamaron Moisés. Hay algunos elementos interesantes en la historia, a partir de la tradición judía.

La tradición judía indica que mientras que Moisés todavía estaba en el vientre, el padre de María, le rogó al Señor que rescatara al pueblo hebreo de la opresión que estaban sufriendo en Egipto. Y según Josefo, el historiador judío del primer siglo, Dios respondió a las oraciones, y de hecho le apareció a Amram en un sueño. Y le prometió a Amram que su recién nacido, crecería hasta liberar a todos los Israelitas de su esclavitud.

Eso no está en la Biblia, eso es tradición. El registro bíblico no incluye esos detalles, no obstante, en Hebreos 11, versículo 23 subraya la fe que caracterizó tanto a Amram y a Jocabed cuando dice esto, “Por la fe Moisés cuando nació fue escondido tres meses por sus padres, porque vieron que era niño hermoso, y no temieron el mandato del rey.” ¿Por qué no temieron el mandato del rey? Porque tuvieron palabra del Señor, que su hijo sería liberado para convertirse en un libertador. Confiaron en el Señor, ser rehusaron a obedecer el decreto brutal y cruel.

Entonces por un tiempo pudieron mantener a su hijo en secreto, y después determinaron esconderlo la mayor cantidad de tiempo que pudieran, y como acabo de leer, Hebreos 11:23 dice, “Moisés fue un niño hermoso”. Ese punto también se presenta en el capítulo 2 de Éxodo versículo 2, “la mujer concibió y dio a luz un hijo y cuando vio que él era hermoso, lo escondió por tres meses.”

Ahora, esa descripción es más que tan solo belleza física. Todo mundo piensa que su bebé es hermoso, entonces no nos sorprende eso. Algunas veces la gente está mal, pero no puede ver eso. Pero, nos dice más que las características físicas de Moisés.

En Hechos 7:20 dice esto, “El bebé Moisés, (escuche) fue hermoso a los ojos de Dios.”

Que afirmación tan interesante acerca de un bebé. Una frase que nos ayuda a entender la naturaleza verdadera de su apariencia, él era hermoso a los ojos del Señor. Porque Él había planeado para él un destino divino muy crucial.

Entonces, había una belleza en este bebé, no solo en su forma física, sino una belleza en su propósito que inclusive tocó el corazón de Dios.

Entonces, tres meses pasaron, sus padres saben que ya no pueden mantener a Moisés escondido de las autoridades egipcias, entonces en un acto sorprendente de fe encomiendan a Moisés al Señor y hacen exactamente lo que la ley de Faraón dijo, lo arrojaron al río.

No obstante, se aseguraron de que él estuviera en el río en una canasta, y que esa canasta estuviera bien preparada. Éxodo 2:3 explica lo que sucedió, “Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos, (esa sería una canasta que había sido entretejida de los juncos que crecían a lo largo del Nilo), la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del rio.” Por cierto, la arquilla de juncos, esa palabra ‘arquilla’, o ‘arca’, es la misma palabra hebrea usada para referirse al Arca de Noé, en Génesis 6 al 9. De hecho, es el único otro lugar en el Antiguo Testamento en donde esa palabra aparece.

Y así como Noé fue librado al ser colocado en un arca, también cubierta por brea. Moisés fue librado al flotar en una pequeña arca cubierta de manera semejante con brea, una resina a prueba de agua. El edicto de Faraón fue entonces que el niño hebreo recién nacido fuera arrojado al rio, eso es exactamente lo que su madre hizo.

Ahora, sabemos que ella escogió un lugar cerca de la ribera, que habría sido relativamente seguro para su hijo recién nacido, y lo colocó en un carrizal a la orilla del rio. Sin duda alguna, un lugar en donde esta pequeña arquilla se movería, en cierta manera siendo mantenida cautiva por las plantas. Avanzando un poco en el río, estratégicamente, dirigiéndose a un área de baño real. Y eso es exactamente lo que sucedió.

En este punto en el relato de Éxodo, nuestra heroína entra a la escena, María. Ella es la hija de esclavos, Amram y Jocabed, y ciertamente ella es una heroína inconcebible. Sin embargo, ella tiene una función vital en la vida de su hermano bebé en un tiempo muy crucial conforme a la historia se desarrolla. No sabemos exactamente qué edad tenía en ese tiempo. Pero los tres meses habían pasado, entonces Moisés por lo menos, tiene tres meses de edad. Dios ahora la va a usar de una manera crucial para cumplir Su propósito perfecto, para el hermano de ella, y para la nación de Israel.

Imagínese, que pensamiento tan exagerado habría sido ese para que ella lo concibiera. Esto es únicamente el comienzo de su historia sorprendente. María está en el hogar, ella oye al padre y a la madre orando por la seguridad de esta vida, y ella sabe que han oído del Señor y ellos no temen a Faraón porque saben que Dios tiene un plan, y en fe colocan al pequeño en la canasta y lo envían por el río.

No obstante, la envían a ella, para que mantenga sus ojos en la canasta. Ella ha llegado a amar a su bebé hermano en esos tres meses, como cualquier otra hermana mayor lo haría. Ella quiere protegerlo, porque él es una vida preciada y porque él es hermano de ella, y porque ella bien pudo haber sabido lo que Dios tiene en mente por lo menos en un sentido general. Es muy probable que ella le ayudó a su mamá preparar la canasta, cubrirle, construirla, y ahora la responsabilidad de ella es ir al río y nunca dejar que la canasta salga de su vista, esperando lo mejor. Ella es cuidadosa en mantener su distancia, hasta que la pequeña canasta llega al área de baño real.

Y ahí una de las hijas de Faraón, una princesa de Egipto, descendió a lavarse al río, Éxodo capítulo 2, versículo 5 y 6. Ella viene al río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase, y cuando la abrió quiere decir que tenía una tapa. Vio al niño, y he aquí que el niño lloraba, y teniendo compasión de él dijo, “De los niños de los hebreos es este.”

Entonces, ella inmediatamente reconoce que es un bebé judío. Y en ese momento, ella determina que, en contra del edicto de su padre, ella va a salvar esa vida pequeña. En un giro irónico de acontecimientos, el bebé Moisés es rescatado por la hija del hombre quien decreta que él debe morir. Ella salva la vida de él.

El relato bíblico no nombra esta princesa. Algunos eruditos han sugerido que quizás esta es Hatshepsut, un nombre común en la historia egipcia, quién eventualmente llegó a ser uno de los faraones mujer en Egipto, y uno de los más famosos de todos los faraones femeninos que Egipto tuvo. Pero, fuera quien haya sido, Dios uso esta princesa para rescatar a Moisés, y hace posible que él sea educado en Egipto, que sea elevado y preparado en todos los aspectos del aprendizaje y cultura egipcios, junto con la educación que sería invaluable para su función de liberador de Israel, que cumpliría más tarde. Ahora según Josefo, la princesa llamó a varias mujeres egipcias, porque usted tiene a un bebé de tres meses en sus manos, y este bebé tiene que ser alimentado.

Ella está tratando de encontrar a alguien que pueda alimentar a este bebé, y pueda traer consuelo a este bebé que está llorando. El bebé simplemente sigue llorando. Providencialmente Dios se aseguró de que él bebé no dejara de llorar, entonces Miriam entra en acción. Ella está cerca, aunque a una distancia segura, ella cierra la distancia, ella se acerca a la hija de faraón, sin duda de una manera gentil, y le sugiere que quizás este bebé judío se sentirá más atraído a una madre judía. Y entonces en una acción inteligente y valiente, usted ve en el capítulo 2, versículo 7, ella le preguntó a la hija de faraón, “¿iré a llamarte una nodriza de las hebreas para que te crie este niño?

Esa es una gran idea. Y la princesa estuvo de acuerdo. Y entonces María fue a buscar a su madre, la madre de Moisés. Y Jocabed llegó, el versículo 9 dice en el capítulo 2, “a la cual dijo a la hija del faraón: lleva a este niño y críamelo y yo te lo pagaré’. Y la mujer tomó al niño y lo crió.” Una providencia sorprendente.

Moisés está ahora de regreso en los brazos de su madre. María demostró algo de valentía, ¿no es cierto? Y algo de determinación, y algo de sabiduría. Y eso llevó a que la madre de Moisés fuera pagada para darle de comer a su propio hijo. No conozco a ninguna otra madre que es pagada para darle el pecho a sus propios hijos. Y hacerlo, sin temor alguno de que las autoridades egipcias la molestaran, porque este niño ahora le pertenecía a la hija del faraón.

Ahora escuche esto, es muy probable que Moisés vivió con su familia, con la que nació, hasta que tuvo nueve o diez años de edad. O quizás inclusive hasta que tuvo doce años. Entonces, su periodo entero formativo de crecimiento, fue en el hogar de judíos fieles que amaron y confiaron en el Dios Vivo y Verdadero.

En esos años cuando todo su pensamiento y sus creencias están siendo formadas, están siendo formadas en torno a las cosas que son reveladas por el Dios Verdadero. Él está aprendiendo que la historia de su familia es Abraham, Isaac, Jacob, José. Él se identifica con su pueblo Israel, el pueblo que Dios ha llamado.

Su virtud y convicciones son infundidas en él, y esa es la razón por la que en Hebreos 11:24-25 cuando cuenta la historia de Moisés dice, “que se rehusó a ser llamado el hijo de la hija de faraón, escogiendo sufrir aflicción con el pueblo de Dios, en lugar de disfrutar los placeres temporales del pecado.” Usted puede atribuirle todo eso, a los diez o doce años en los que él estuvo bajo la tutela y el amor, y el ejemplo y la instrucción de su propio madre y padre.

Ya para cuando él había crecido y se había convertido en un joven, él fue traído a la princesa, capítulo 2, versículo 10, “Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de faraón, la cual lo prohijó y le puso por nombre Moisés, diciendo, ‘porque de las aguas lo saqué’”

Él entonces recibe una educación real, Hechos 7:22 es un sermón en el que Esteban repite esta historia y él dice, “Él fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios.” ¿Qué habría significado eso? El habría recibido una educación increíble que no estaba disponible para los esclavos hebreos. Él habría sido instruido en la lectura, lenguaje, escritura, matemática egipcios. Y probablemente una multiplicidad de otros idiomas de las naciones que rodeaban a Egipto. Él habría participado en deportes exteriores, los cuales eran importantes para los egipcios, cosas como montar a caballo, arquería, y todas las habilidades del ejército, lo militar. Dios le estaba dando conocimiento y la capacidad que usara cuando el guiara a Israel de la esclavitud.

Entonces, esta es la primera función que María tiene camino a ser una persona sorprendente en la economía y el propósito de Dios. Ella fue preparada por Dios, para el momento allí en el río, cuando a ella se le abría encomendado ese hermano menor. Y llevarlo de regreso, para ser criado por sus propios padres. Él entonces, habría sido criado de tal manera, que sus convicciones y compromisos fueran hebreos y no egipcios.

Él era muy parecido a Daniel. Daniel un joven criado en torno a las cosas del Dios Verdadero, no puede ser comprado por toda la filosofía y el poder, y la riqueza de Babilonia. Y tampoco Moisés podía, por todo lo que los egipcios le ofrecieron.

Entonces durante esos años, ella compartió la vida en familia con dos hermanos. El hermano bebé creció hasta ser un niño, su otro hermano Aarón era tres años mayor que Moisés, y juntos a los tres hijos se les enseñó acerca de Dios, y se les enseñó la ley de Dios, y se les enseñó su historia familiar. Y junto los tres serían usados, un día, por Dios en el acontecimiento redentor más grande del Antiguo Testamento, el Éxodo de Israel de Egipto.

Ahora, cuando llegó el día cuando Moisés tenía que irse al palacio, estoy seguro de que María estuvo ahí para decirle adiós. Ella había visto a Moisés flotando, cuando él fue un bebé, y el corazón de ella debió haber estado doliéndose en ese momento. Y aquí ella continúa observándolo a distancia, en la edad adulta. Conforme él se vuelve el príncipe de Egipto adoptivo, ella observó y se preguntó y esperó cuando es que Dios cumplirá la promesa de hacer un libertador, a partir de este hombre.

Ahora, a todos nos gustaría conocer más acerca de cómo habría sido Moisés en Egipto, ¿verdad? Pero la Biblia no nos dice eso. No nos dice realmente nada acerca de lo que estaba pasando durante estos días como un príncipe egipcio.

Simplemente dice que su educación tuvo un gran efecto, porque Esteban dice de él en Hechos 7:22 “él fue poderoso en palabras y en hechos”. Él fue poderoso en palabras y en hechos. Pero inclusive con toda esa preparación egipcia, él nunca olvidó de donde vino, y según Josefo, el historiador judío del primer siglo, Moisés continuó identificándose con el pueblo hebreo, hasta el punto en el que hubieron egipcios en lugares prominentes que constantemente sospecharon de él. Inclusive, buscaron oportunidades para matarlo.

Entonces, si podemos confiar en Josefo, y normalmente podemos, para que nos transmita una tradición precisa, él no fue popular con todo mundo debido a su inclinación hacia los hebreos. Esto resultó ser una realidad en una ocasión, después de que Egipto fue atacado por los etíopes, que eran vecinos de ellos, Faraón hizo de Moisés un general en su ejército debido a lo que acabamos de decir. Él fue poderoso en palabras y fue poderoso en obras.

Eso es útil para un general, ¿verdad? Si usted puede pelear por sí solo, y usted puede motivar a las tropas. Entonces él se convirtió en un general en el ejército egipcio y él lo envió a pelear a los etíopes que estaban invadiendo.

Y de nuevo vamos a Josefo, y la historia es fascinante. Faraón vio esta acción como una acción ganadora, si Moisés tenía éxito los etíopes serían expulsados de la tierra, y serían expulsados. Si Moisés fracasaba entonces él sería matado. Y entonces era una decisión en la que de cualquier manera el ganaba.

La amenaza de Moisés era eliminada si él perdía la batalla, y Egipto estaría mejor si él ganaba. Bueno, una vez más el plan egipcio no tuvo su efecto deseado, debido a una planeación estratégica brillante, según Josefo, por el general joven. La campaña militar de Moisés fue un éxito rotundo, a tal grado que él no solo derrotó a los etíopes, sino que los expulsó. Y cuando él regresó a casa, él fue más popular que nunca.

Y los egipcios, tenían más miedo de él, de lo que jamás lo habían tenido. La narrativa bíblica entonces, retoma la historia de Moisés cuando él tiene cuarenta años de edad. Y ya para este punto él es un general bien conocido, poderoso, erudito, quien ha triunfado grandemente.

Él es popular con el pueblo, y él es temido por todos los que compiten con él. Leemos en Éxodo capítulo 2, comenzando en el versículo 11, “En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.”

Lo mató y lo sepultó. Al día siguiente salió, vio a dos hebreos que reñían, entonces dijo al que maltrataba al otro, “¿Porque golpeas a tu prójimo? Y él respondió, ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo y dijo, ‘ciertamente esto ha sido descubierto.”

Pensó que se había salido con la suya, miró a un lado al otro, mató al egipcio y lo sepultó, pero obviamente alguien lo vio, porque aquí hay dos esclavos hebreos diciendo, ¿piensas matarme como mataste al egipcio?

Si usted regresa al sermón de Esteban en Hechos 7:25, la motivación detrás de la acción de Moisés no fue una motivación intempestiva, él anhelaba liberar Israel y aquí está lo que Hechos 7:25 dice, “Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya, mas ellos no lo habían entendido así.”

De hecho, estos dos hebreos que están peleando, están diciendo, ¿nos vas a matar también a nosotros? No lo entienden, pero esa fue una ilustración del poder que Moisés habría tenido para ser su libertador. Bueno, de manera evidente, todavía no era el tiempo de Dios.

El pueblo no lo entendió y el acto de violencia de Moisés fue prematuro, antes de que Dios realmente lo hubiera comisionado a la tarea de librar Israel. Matar a este egipcio no puede ser algo aprobado, no puede ser afirmado, no fue un acto justo. Nos habla del celo profundo que tuvo con su pueblo, y su rechazo total de todo lo que Egipto tenía que ofrecer.

Bueno, la noticia le llega a Faraón y usted conoce la historia. Y ahora faraón quiere matar a Moisés. Ya sospechaban de él, la gente en el poder se sentía amenazada por él, y el tiempo está corriendo. Entonces, ¿qué hace Moisés? Tiene cuarenta años de edad, ¿qué hace él? Él huye. Y él huyó a un lugar llamado Madián y el pasó los siguientes cuarenta años en Madián.

Su vida se divide fácilmente, cuarenta años en Egipto, cuarenta años en Madián, cuarenta años en el desierto. Y ¿qué es lo que él está haciendo? Él está cuidando de ovejas, él es un pastor. La tarea más baja que alguien se puede imaginar. Él va de ser un príncipe en Egipto, un hombre noble, un general en el ejército, un hombre preparado en la cima a ser un pastor humilde. Esto es necesario para moldearlo, para que sea el hombre que Dios quiere que Él sea.

Ahora si usted piensa que Dios puede hacer de usted el hombre que necesita ser en unos cuantos meses, quizás debería leer esta historia y pensarlo. ¿Cuarenta años? A lo largo de todo esto, ahora María está esperando cuarenta años desde que ella lo colocó en el río, en la canasta. Cuarenta años, y ahora él se va.

Él tiene cuarenta años de edad cuando él deja Egipto, y él pasa cuarenta años en Madián.

Él finalmente regresa y usted puede pasar al capítulo 7 de Éxodo, él regresa de Madián en Éxodo 7, él ahora tiene ochenta años de edad, y ella es mayor que él. Ella ha estado esperando durante ochenta años. Mientras tanto, ella se casó. Ella se casó con un hombre llamado Hur, H U R. Él fue un descendiente de Judá y tuvieron una familia, tuvieron una familia.

Y ella estaba infundiéndole a sus hijos todas las cosas que los padres de ella le habían enseñado. Ocho décadas largas ha estado esperando ella. Ella siempre había creído que Moisés iba a ser el libertador escogido por Dios. Ella simplemente no sabía cuándo es que la liberación iba a venir, y cuando faraón expulsó a Moisés ella pensó que nunca vendría.

Pero el faraón que expulsó a Moisés murió, y él murió ahí atrás en el capítulo 2 y la esperanza de ella debió haber ascendido. Pero después todas esas décadas pasaron. El corazón de ella debió haberse acelerado en el capítulo 4 de Éxodo, en el versículo 27 cuando Aarón le dijo que Dios le había dicho que fuera y se encontrara con Moisés en el desierto. Finalmente, finalmente después de cuarenta años en el desierto, Dios le dice a Aarón, ‘ve, encuéntrate con Moisés, el tiempo ha llegado’.

Y como la emoción de ella debió haber crecido cuando Moisés regresó. Y voy a comprimir la historia rápidamente. Moisés regresa, confronta a faraón, Dios envía plagas, ranas, insectos, moscas, úlceras, granizo, langostas, afligiendo a los egipcios, y Moisés continúa diciendo, ‘deja ir a mi pueblo, deja ir a mi pueblo’.

Y mientras que todo esto está sucediendo, todas estas plagas horrendas, mortales, están pasando, recuerde que los hebreos están ahí en Gosén y son protegidos por Dios. Ellos comienzan a darse cuenta de que Dios ha oído nuestro clamor, capítulo 3, versículo 7. Estamos aquí y somos protegidos, y la redención se acerca.

Y después la última plaga fue la muerte del primogénito, en el capítulo 12 el ángel de la muerte iba a venir a Egipto y matar a los primogénitos animales y humanos, y si querían ser protegidos, si los israelitas querían ser protegidos necesitaban matar un cordero. La pascua es establecida, el cordero de la pascua, el ángel de la muerte pasa, y la instrucción es dada en Éxodo capítulo 12 y María y su familia habrían participado en la primera pascua.

Ellos habrían matado a un cordero, María y su familia. Habrían colocado la sangre en los postes y el dintel, habrían comido la carne, habrían preparado el pan sin levadura, y habrían tenido todo listo, empacado para una salida rápida de Egipto. Él ángel de la muerte pasó esa noche, y a la mañana siguiente es momento de partir.

Han estado en Egipto cuatrocientos treinta años, cuatrocientos treinta años, según Éxodo 12:41, y al fin es momento de partir. Han sido liberados.

Usted recuerda la historia, ¿no es cierto? Moisés guía al pueblo y se van, y un par de días después faraón cambia de parecer, ¿se acuerda? Éxodo 14, “El corazón de faraón y de sus siervos se volvió en contra del pueblo y dijeron, ‘¿porque hemos hecho esto, porque hemos dejado a Israel salir, y dejar de servirnos?”

Entonces el faraón endurecido de corazón cambia de parecer, llama a su ejército, sale para perseguirlos y los persiguen. Y leemos en Éxodo 12:37 que hubieron seiscientos mil hombres más las mujeres, y habrían habido por lo menos seiscientas mil mujeres, eso haría que fueran 1.2 millones y después todos los niños. Esa es la razón por la que decimos que eran dos millones de personas.

Se están moviendo, pero créame, con esa cantidad de gente están moviéndose de manera metódica y lenta. Están siendo dirigidos según Éxodo 13, por una columna de nube de día, y una columna de fuego de noche.

Pero el ejército los alcanza y Josefo reporta que además de los seiscientos carros escogidos, mencionados en Éxodo 14, el ejército de faraón consiste de cincuenta mil jinetes y doscientos mil soldados a pie. Un ejército enorme.

El pueblo ahora está frente al Mar Rojo, y comienzan a entrar en pánico porque faraón con su fuerza masiva está pisándole los talones. Entonces se quejan con Moisés y según Éxodo 14:11-12 dicen “¿No habían sepulcros en Egipto que nos has sacado para que muramos en el desierto? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.”

Bueno, digo, eso tiene sentido. Mejor ser un esclavo en Egipto que ser un cadáver en el desierto.

Se veía gris el panorama, no estaban armados, no estaban preparados, no estaban listos para una batalla, y venia en contra de ellos el ejército más avanzado, más eficiente en el mundo antiguo. Cientos de caballos, miles de jinetes, cientos de miles soldados de infantería, están atrapados frente al mar Rojo, sin lugar alguno adonde huir. La situación es de desesperanza total, y están en histeria. Es en ese momento que Moisés sabe qué hacer, él dice, “no temáis, estad firmes y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros. Porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.” Guau, “Jehová peleará por vosotros y vosotros estaréis tranquilos.” Dejen de quejarse y vean lo que Dios va a hacer.

Lo que sucedió después es uno de los clásicos de escuela dominical, ¿verdad? Todos estamos familiarizados con esto. Y el Mar Rojo se abre, pasan por tierra seca, un milagro increíble. Simplemente pensar en la ciencia de esto es sorprendente. Tomar un mar entero y contenerlo en muros, y crear un camino de tierra seca en medio de él, va más allá de la imaginación. Pero Dios, trabaja bien con H2O, realmente lo hace. Trabajó bien con el agua en la creación porque en un punto había agua abajo y agua arriba. Trabajó bien con el agua en el diluvio, la manejó bien ahí también. Lo que se llevó a cabo es impresionante, partir un océano en dos partes con un camino seco en medio de esas dos partes, con paredes enormes de agua, a decenas de metros de altura en ambos lados, y kilómetros por cruzar de lado a lado.

Y los varios millones de israelitas con todas sus cosas y sus hijos pasan caminando sobre tierra seca. ¡Sorprendente!

“He hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche, y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por el medio del mar en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.”

El Señor había convertido el temor de su pueblo en triunfo. Bueno, llegaron al otro lado y cruzaron y estuvieron de pie del otro lado. El Señor levantó la nube que había descendido en cierta manera para esconderlos del ejército de faraón.

Y los egipcios ahora se dieron cuenta de que habían escapado. Creo que quizás todas esas plagas mortales debieron haber tenido algún efecto educativo en los egipcios, que cuando estas tratando con estas personas, estas tratando con su Dios, y podría ser muy peligroso.

Pero de manera torpe, los generales de ese ejército tomaron una de las decisiones más desastrosas, sino es que la decisión militar más desastrosa jamás tomada, de seguirlos al agua.

¡Huyamos, huyamos!, finalmente dijeron una vez que llegaron a la mitad, y comenzaron a darse cuenta del lugar en el que estaban, y lo que estaba sucediendo.

Se confundieron dicen las Escrituras, se confundieron dicen las Escrituras, no podían controlar sus carros, los animales estaban histéricos, se dieron cuenta de su error, dijeron esto, ‘Jehová pelea por ellos’, ‘Jehová pelea por ellos’.

Atrapados en un valle entre muros de agua, su dilema fue peor porque según el Salmo 77 hubo una tormenta eléctrica repentina y severa. Para este momento, todos los israelitas habían terminado del otro lado. Dios le dijo a Moisés, ‘extiende tu mano’ y con eso los muros de agua golpearon con una violencia que nunca había ocurrido en el mundo.

En un holocausto catastrófico el ejército enorme de Egipto fue como una multitud de ratas ahogadas. Éxodo 14:28 “Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería. Y todo el ejército de faraón que había entrado tras ellos en el mar no quedó de ellos ni uno.”

El Señor había rescatado a Su pueblo.

Éxodo 14:31 dice, “Y el pueblo temió a Jehová y creyeron a Jehová, y a Moisés su siervo.” Vio que el Señor pelearía por ellos. Lo que sucedió en respuesta a esto, se encuentra en el capítulo 15 de Éxodo, fue una canción. Comenzaron a cantar un himno de alabanza hermoso.

Y no se lo voy a leer, pero necesita leerlo, 15:1 al 18 es llamado “El cántico de Moisés”.

Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová.

Exalta el poder de Dios, la gloria de Dios, la supremacía de Dios. “¿Quién como tú oh Jehová entre los dioses? ¿Quién como tu magnifico en santidad? Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios.”

Y cierra en el versículo 18 con esta afirmación, “Jehová reinará eternamente y para siempre.”

Es en medio de esta alabanza jubilosa, que María aparece otra vez.

María, ella todavía está aquí. Y ella vuelve a aparecer, ella guía a las mujeres en una canción, 

comenzando en el capítulo 15, versículo 20.

María, la profetiza. La que Dios usó para hablar, la hermana de Aarón. Tomó un pandero en su mano y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danza. Y María les respondía, “Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido. Ha echado en el mar al caballo y al jinete.” Esta es María, reconocida por todas las mujeres como una líder, y ella las guía en alabanza.

Ella es llamada profetiza, porque a través de ella Dios reveló mensajes para su pueblo.

Ella es la primera mujer en la Biblia, que recibe ese privilegio.

La primera mujer en la Biblia a quién se le da ese privilegio excepcional de recibir y diseminar una Palabra del Señor. Solo hay otras tres mujeres en el Antiguo Testamento que el Señor usó de esta manera, Débora, Hulda, y la esposa de Isaías.

En segundo lugar, su mención en Éxodo 15 es sobre cualquier otra persona, sugiere que ella tuvo una función estratégica junto con Moisés y Aarón en los acontecimientos del Éxodo.

Y eso nos lleva a Miqueas 6:4 el cuál leí, “Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí, y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María.”

Ella tuvo una función muy importante como líder de alabanza entre las mujeres, e inclusive fue usada por Dios para comunicar Su Palabra.

El liderazgo de ella, particularmente con las mujeres de Israel, es excepcional.

Esto también nos da un vistazo del corazón de ella, del alma de ella, y adoró al Señor con una emoción de corazón. Su canción por breve que es, por simple que es, se centra en el Señor, siendo altamente exaltado. Ella adora en palabra y melodía, con instrumentos, e inclusive con movimientos físicos.

Ella guía a otras en gratitud exuberante, un precedente por cierto establecido por ella, para generaciones subsecuentes de mujeres judías. Usted puede ver eso en 1 Samuel 18.

Entonces después de ochenta años finalmente ella actúa de manera exuberante.

Ella expresa todo su gozo que había estado esperando durante ochenta años, por la liberación prometida, mediante su hermano Moisés.

Experiencia épica en el Mar Rojo, grabada en las mentes de los israelitas, ¿podía usted olvidar eso si hubiera estado ahí? ¿podía usted perder eso de vista? ¿podía eso disminuir?, no creo.

Sin embargo, entran al desierto camino al monte Sinaí, acaban de ver el poder de Dios en manera sin paralelos. A través de todas las plagas, y a través de la experiencia del mar Rojo, llegan a un lugar llamado Mará y se quejan porque no les gusta el sabor del agua.

Entonces, ¿qué hace Dios en el capítulo 15? cambia el agua.

Llegan a otro lugar llamado el desierto de Sin, y se quejan ahí porque no tienen alimento, ¿entonces que hace Dios? Éxodo 16, les da maná y codornices.

Llegan a otro lugar llamado Refidim, de nuevo no hay agua, ¿y que hacen? se enojan.

¿Dónde está el agua? Y Moisés golpea la roca con su callado y Dios de nuevo saca agua, Éxodo17.

A pesar de sus quejas constantes y enojo en contra de Dios, Dios continúa preservando y protegiendo a su pueblo. Los amalecitas los atacan y Dios les da una victoria sorprendente, una victoria absolutamente sorprendente, e involucra a Aarón y Hur, el marido de María.

Entonces Moisés está siendo apoyado por su cuñado. Y, por cierto, todo lo que le acabo de decir, se lleva a cabo en los primeros dos meses de su viaje en el desierto. Los primeros dos meses. Bueno, usted conoce el resto de la historia. Nunca salen del desierto, nunca salieron de ahí. Esa generación murió en el desierto debido a su ausencia constante de fe y queja y porque hicieron un becerro de oro, y adoraron ese becerro de oro, y deshonraron a Dios.

Como comentario al margen, Dios seleccionó a un artesano para el templo quién está relacionado con el marido de ella, Bezaleel es el nieto de Hur y María. Bezaleel.

Y si usted lee Éxodo 35, usted encuentra que este es el hombre, que es el artesano supremo para el tabernáculo, el tabernáculo.

El Señor bendijo a María con un marido tan ilustre que estuvo al lado de Moisés, un nieto tan ilustre que ayudó a construir el tabernáculo. Dios continuó derramando bendición en María.

Me gustaría que la historia siempre fuera así, pero conforme llega a una conclusión hay una experiencia triste. María se vuelve en contra de su hermano Moisés, ella desafía la autoridad de Moisés, esto es feo.

Números capítulo 12 nos da un relato de esto. Ella es desleal y el Señor reacciona.

Escuche lo que Números 12:6-8 dice, “Oíd ahora mis palabras, cuando hay entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él, no así mi siervo Moisés que es fiel en toda mi casa, cara a cara hablaré con él y claramente y no por figuras. Y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué pueis no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?”

¿Sabe a quién le dijo esto Dios? Moisés, Aarón y María.

Reunió a los tres y les dijo, ‘como se atreven a hablar en contra de mi siervo Moisés’, y se fue el Señor.

Y escuche esto, “Y he aquí que María estaba leprosa como la nieve. Y miró Aarón a María y he aquí que estaba leprosa”. Y dijo Aarón, en ese momento Aarón reconoció el pecado de ellos, le rogó a Moisés que intercediera a favor de su hermana.

María debió haber acompañado eso en penitencia. Es muy probable que ella y Aarón instigaron el ataque en contra de Moisés para comenzar, porque solo a ella se le da lepra.

Inclusive podríamos decir que ella guió el ataque y no Aarón, aunque él fue cómplice.

Y Moisés intercedió por su hermana, de nuevo en Números 12, él oró por ella y el Señor en su misericordia la tocó y la curó.

No sabemos nada más acerca de ella después de eso, hasta la muerte de ella.

¿Por qué desafió ella a su hermano? No sé, realmente no sabemos.

¿Acaso fue difícil para ella como la hermana mayor, siempre tener que someterse al liderazgo de él? ¿Acaso ella pensó que él estaba tomando algunas decisiones que no fueron las mejores? No sabemos, no tenemos idea.

No oímos nada más acerca de ella, pero tenemos tradición judía que nos cuenta un poco.

Su muerte no vino, sino hasta el primer mes, del año cuarenta, de las vueltas en el desierto. Entonces ella tiene ciento veinte años de edad, y Números capítulo 20 da este relato breve, “Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación al desierto de Sin, en el mes primero. Y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada.” Eso es todo lo que dice.

Estamos agradecidos, porque de nuevo tenemos a Josefo.

Josefo dice que el pueblo celebró su muerte con un funeral público, seguido de treinta días seguidos de duelo.

María murió en el primer mes de ese año, Aarón murió en el quinto mes de ese año, y Moisés murió en el mes onceavo de ese año.

Y con la muerte de estos tres, la primera generación murió.

Y esa generación pecaminosa nunca entró a la tierra prometida, una generación nueva había nacido en el desierto. Ellos fueron guiados por Josué.

Finalmente, entonces ¿cuál es el legado de esta mujer sorprendente? No se le permitió entrar a la tierra prometida, ella murió afuera y fue sepultada afuera.

Ella es una de tres hermanos que tuvieron una función importante, vital, estratégica en la liberación de Israel de Egipto.

Ella como una niña joven esclava, cuidó a su hermano bebé. Como una esposa y madre esperó que viniera la liberación. Como una mujer mayor, probablemente en sus noventas, ella vio el poder de Dios en el mar Rojo y ella guio a las mujeres en una celebración gozosa y alabanza. Dios uso al marido de ella, Hur para asegurar la victoria de Israel sobre los amalecitas, y uso al nieto de ellos Bezaleel, para ayudar a construir el tabernáculo.

Y aunque ella desafió de manera pecaminosa la autoridad de Moisés en el desierto, y fue juzgada severamente con lepra, ella vivió los últimos años de su vida, cuatro décadas, apoyando de manera sumisa la autoridad de Moisés.

Durante un mes completo, la muerte de ella fue llorada, como lloraron por la muerte de Aarón y la muerte de Moisés. No es sorprendente entonces que Miqueas, la identifica junto con Moisés y Aarón como alguien importante en la obra de Dios en el Éxodo.

Cuando usted llega al Nuevo Testamento, hay muchas mujeres diferentes que son nombradas siguiendo el nombre de ella. María, la madre de Jesús; María Magdalena; María de Betania; María, la hermana de Marta y Lázaro; María, la madre de Jacobo y Joses; María, la madre de Juan Marcos; y en Romanos 16:6 una dama llamada María, de Roma.

En un comentario final, hay algunos paralelos entre María, la madre de Jesús y María, la hermana de Moisés. No para exagerarlos, pero simplemente escuche.

Ambas mujeres estuvieron relacionadas a grandes liberadores, tanto María la madre de nuestro Señor, como María. María relacionada con Moisés, la liberadora humana más prominente del Antiguo Testamento, y María, relacionada con Jesús, el Mesías mismo.

Ambas mujeres cuidaron de estos liberadores cuando eran infantes, y sus vidas estuvieron en peligro en manos de reyes impíos.

Ambas mujeres cantaron canciones de alabanza a Dios, en respuesta a la liberación de Él. María en Éxodo 15, y María en Lucas 1.

Ambas mujeres fueron usadas por Dios en el desarrollo de Su plan de redención. María tuvo el privilegio de cuidar de su hermano bebé, el que Dios usó para redimir Israel. Y a María, se le dio la bendición de dar a luz a un bebé, Él que redimiría al mundo.

María es considerada de manera apropiada como una heroína, no debido a su propia grandeza, sino porque ella descansó en fe durante años, y años, y años y su fe fue recompensada, y su esperanza se cumplió. Y ella cantó sus canciones, “cantad al Señor, porque Él ha triunfado gloriosamente.”

Esa es la historia de María.

Inclinémonos juntos en oración.

Padre, ver estos relatos sorprendentes de manera panorámica es un gozo tan grande. Y aunque hay mucho material que absorber estamos tan agradecidos porque nos has presentado todo. Cuan enriquecidos estamos por tener esta revelación divina.

Esta revelación coherente, inerrante, en donde podemos ir de Éxodo a Miqueas, a Hebreos, al libro de Los Hechos, y todo encaja de manera perfecta.

Aunque escritos en tiempos diferentes, y por instrumentos humanos diferentes, un Autor, el Espíritu Santo Viviente.

Que confiemos como Miriam en Tu Palabra, perseverando fielmente hasta que se cumpla.

Te damos honor y alabanza por esta historia, recordándonos que algunas veces nuestra fe, tiene que esperar mucho tiempo para ver su cumplimiento prometido.

Danos esa perseverancia paciente, que caracteriza a la fe verdadera, hasta que veamos tu mano revelada. Pensamos inclusive en eso en el mundo en el que vivimos, cuando anhelamos que nuestro libertador venga y corrija las cosas y nos rescate de la esclavitud que todavía existe para todos aquellos que viven en este mundo en la carne.

Que seamos pacientes hasta su venida, o hasta que lo veamos cara a cara.

Oramos en Su Nombre. Amen.

 

 

 

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