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Bienvenidos a todos ustedes, conforme nos congregamos esta noche, para continuar con nuestra serie de héroes inconcebibles.

Para que aquellos de ustedes que están visitándonos esto y mucho más estará contenido en un libro titulado ‘Héroes Inconcebibles’, el cual estará disponible, creo yo en agosto o en septiembre. Pero no queremos únicamente tener el libro, queremos compartir estos relatos sorprendentes de personas que Dios usó, que aparentemente en la superficie parecían ser inconcebibles en cuanto a su utilidad.

Y con frecuencia he dicho que Dios usa a personas inconcebibles, usa a gente con fallas, usa a gente que fracasa, usa a gente pecaminosa, porque si no lo hiciera, no tendría a ninguna persona que usar. Entonces, oímos otro relato de como Dios usa para sus propios propósitos y sus propios planes, aquellos que en la superficie aparecen ser inconcebibles. Inconcebibles.

En Hebreos, capítulo 11, versículos 32 al 34 leemos estas conocidas palabras, “Y que más digo, porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Sansón, que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad.”

Ahora, hay muchos más que podrían ser incluidos en esa lista, pero el libro de Hebreos menciona a Gedeón y a Sansón. Y son dos de los más fascinantes y excepcionales, sino inclusive raros. Personajes raros en las Sagradas Escrituras.

Gedeón y Sansón son unidos en nuestro estudio en esta noche porque son historias de debilidad y fortaleza. Gedeón va de la debilidad a la fortaleza, y Sansón va de la fortaleza a la debilidad. Pero en ambos casos son útiles para Dios, en maneras muy, muy importantes.

Ahora estos dos hombres, Gedeón y Sansón, son identificados en la Biblia como jueces. Jueces. De hecho, la historia de ellos está en el libro llamado Jueces, y puede pasar a ese libro en este momento porque es ahí donde vamos a pasar nuestro tiempo, en el libro de los Jueces.

Cuando hablamos de un juez, inmediatamente tenemos imágenes del tribunal en nuestra mente, ¿no es cierto? Pensamos en un tribunal, pensamos en una corte de ley, alguien que está instruyendo a los jueces, alguien que está oyendo casos, alguien que está trabajando con abogados, asegurándose de que los acusados tengan un juicio justo, cuando son acusados. Y promete ser fiel a la ley del gobierno.

Tenemos eso en mente cuando pensamos en un juez, y de manera apropiada. Pero eso no es en absoluto lo que los jueces fueron en el libro bíblico de los Jueces. Entonces necesitamos divorciarnos de eso, y supongo que nos gustaría que la palabra hebrea traducida jueces, hubiera sido traducida de una manera diferente.

Hubieron algunas opciones pero tuvimos la palabra jueces, entonces simplemente tenemos que redefinirlo un poco. En el Antiguo Testamento, en la historia de Israel, después del tiempo de Moisés; y vimos la historia sorprendente de Moisés, desde el punto de vista de su hermana María. Pero, después del tiempo de Moisés y después del tiempo de Josué quien guió al pueblo de Israel a la tierra de la promesa después de sus cuatro siglos y un poco más de cautividad en Egipto, pero después del tiempo de Moisés y Josué, pero antes del reinado de los reyes, comenzando con Saúl, y después David y después Salomón, y después el reino dividido. Entonces en esa ventana, en ese periodo de la historia entre Josué y Saúl, hay un periodo que la biblia identifica como el periodo de los jueces, los jueces.

El término hebreo que es traducido juez, puede ser traducido juez, pero es una palabra que de hecho significa libertador, libertador. El tipo de juez del que estamos hablando aquí fue alguien quien fue escogido por Dios, para proteger, para preservar, y para librar o rescatar a Israel de sus enemigos. Cuando la nación de Israel entró a la tierra de Canaán, usted claro sabe que estaba ocupada. Les había sido prometida a ellos por Dios, pero estuvo ocupada por muchas naciones diferentes. Cinco de ellas son identificadas en el libro de los Jueces, como siendo las naciones más fuertes y potencialmente las más peligrosas que Israel necesitaba confrontar.

Para que ellos sobrevivieran en esa tierra, necesitaban ser libradas del poder potencialmente devastador de esos enemigos residentes. Entonces los jueces no son expertos legales, no son abogados que fueron elevados debido a que eran mejores que el resto. Realmente fueron conocidos por sus hazañas militares.

Fueron conocidos por su capacidad de, por el poder de Dios, conquistar y proteger. Conquistar a los enemigos, y proteger al pueblo de Israel. Esa es la manera en la que debemos de entender a los jueces. Son salvadores, son libertadores, son guerreros. Cumplen con cierta labor de gobernar y de guiar y de dirigir, pero son más como el general de un ejército que algún político monarca.

Esto quiere decir, que tienen liderazgo sobre las tropas en el punto del conflicto, en el punto de protección, en el punto de la batalla. No son jueces nacionales, como si fueran designados para gobernar a la nación en cierta manera, simplemente son hombres.

Y en un caso una mujer llamada Débora es levantada por un periodo de tiempo, para ser una libertadora en Israel. Que son usados por Dios, para asegurar la perpetuidad de Israel.

Dios hizo una promesa de preservar a su nación, y a través de esa nación bendecir al mundo, y a través de esa nación traer la simiente quien sería el Mesías. Dios hizo esa promesa, Dios cumplirá esa promesa inclusive a lo largo de la historia de una nación apóstata e incrédula.

Dios guarda Su palabra. La historia de los Jueces es una historia de la protección de Dios, de un pueblo muy impío, muy pecaminoso, el pueblo de Israel.

Pero Dios guarda Su promesa. Las buenas noticias son, si Dios guarda Su promesa al preservar al pueblo de Israel, quien es impío, quien es desobediente, quien es rebelde, podemos tener la certeza de que Dios guardará Su promesa a aquellos que son sus propios redimidos. Los que son fieles, los que son obedientes a Él.

Esta entonces es la historia de la fidelidad de Dios, a promesas hechas a Abraham acerca de la perpetuidad de su pueblo Israel.

El libro de Josué entonces termina con los Israelitas. Acaban de entrar a la tierra prometida, y están comprometiéndose con el Señor, al final del libro de Josué, que van a hacer todo lo que el Señor pide de ellos. Todo lo que el Señor quiere que hagan lo van a hacer, Josué 24:24 el pueblo le dijo a Josué, “serviremos a Jehová, nuestro Dios y obedeceremos Su voz.” Eso es lo que vamos a hacer, vamos a ser un pueblo fiel a Dios, quien nos ha traído de la cautividad a lo largo de cuarenta años en el desierto, y ahora estamos en la tierra prometida en maneras maravillosas incluyendo la historia sorprendente de Jericó.

Ahora años antes, Moisés había instruido al pueblo cuando estuvieron al borde de entrar a la tierra, diciéndoles que si servían al Señor fielmente serian bendecidos, y si no servían al Señor fielmente serían castigados severamente.

Entonces necesito recordarle lo que el Señor dijo a través de Moisés en Deuteronomio 30, versículos 15 al 18. Aquí está la palabra del Señor a ese pueblo, conforme están ahí al borde antes de entrar a la tierra. “Mira, Yo he puesto delante de ti hoy, la vida y el bien, la muerte y el mal. Porque Yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos, y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado. Y Jehová tu Dios, te bendiga en la tierra en la cual entras para tomar posesión de ella. Más si tu corazón se apartare, y no oyeres y te dejares extraviar y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, Yo os protesto hoy que de cierto pereceréis, no prolongareis vuestros días sobre la tierra donde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.”

Entonces, en el punto mismo en el que están entrando en la tierra, antes de que hecho lleguen, son advertidos. Inicialmente regresan con la respuesta que le leí de Josué 24:24, “Serviremos al Señor y obedeceremos Tu palabra.” Y las buenas noticias son según la apertura de Jueces, Jueces capítulo 2, versículo 7 es una buena palabra. Podríamos ser alentados por esto, “Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová que Él había hecho por Israel.”

Toda esa generación que vio lo que Dios hizo, toda esa generación que fue parte de haber estado en el desierto de manera milagrosa y la entrada en la tierra sirvió al Señor fielmente.

Pero esa generación murió, y otra generación apareció. La siguiente generación cometió la maldad definitiva a los ojos de Dios. La siguiente generación comenzó a adorar ídolos. Y habían ídolos por todos lados en la tierra de Canaán, lo cuál es la razón por la que Dios los instruyó, ‘cuando entres a la tierra, conquista las naciones, elimínalas, expulsa los cananeos idolatras junto con todas sus tribus y grupos, expúlsalos de la tierra prometida. Dios les mandó a hacer eso para preservarlos. No hicieron eso.

Como consecuencia, estaban viviendo hombro a hombro junto a vecinos idolatras, inmorales, paganos. Y, esos vecinos tuvieron un efecto terriblemente negativo en Israel.

Israel cayó en todo tipo de formas de idolatría, por la influencia de esos vecinos paganos.

Son advertidos en el segundo capítulo de Jueces, a no hacer alianzas con estos paganos. Hicieron alianzas con esos paganos, tanto formales como informales.

Y entonces el libro de los Jueces registra lo que sucede, a lo largo de un periodo de trecientos cincuenta años, de vivir al lado de los idolatras.

El libro de los Jueces registra siglos del fracaso repetido de Israel, al no obedecer a Dios, al no honrar a Dios. Es el adagio antiguo de la historia, repitiéndose a sí mismo, generación tras generación, tras generación. Dicho de manera simple, fue un ciclo que fue así: rebelión, castigo, liberación. Rebelión, castigo, liberación.

Y en el libro de los Jueces, eso sucede siete veces, siete veces. Le sucede a toda generación, una y otra vez Israel se aparta del Señor, son castigados por el Señor, y el agente de ese castigo son los enemigos que están rodeándolos, vienen y los oprimen, son el agente del juicio de Dios. En medio de ese juicio claman desesperadamente a Dios, y Dios levanta a un libertador. Y ese libertador viene, un regalo de gracia por parte de Dios para librar a Su pueblo. Esa es la historia del libro de los Jueces.

Usted la ve presentada en el capítulo 2, versículo 18, “Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez, porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían más que sus padres siguiendo a dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos, y no se apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino y la ira de Jehová se encendió contra Israel”

Y aquí va de nuevo, y viene otra vez el castigo hasta que claman con cierta penitencia buscando a un libertador. Un ciclo tras otro.

Un tiempo de paz traído por el libertador, hasta que una nueva generación se levanta, se olvida del Señor, se vuelve idolatra y la historia entera de castigo es repetida.

Durante esos cuatro siglos, hay catorce jueces identificados. Catorce de ellos.

En momentos diferentes se presentan a lo largo de ese periodo de tiempo y están en lugares diferentes. Como dije, no gobiernan a la nación. No son líderes políticos, no son monarcas, simplemente son generales, por así decirlo, un tipo de generales que guían en el punto del conflicto, en el punto de la batalla, en el punto de defender a la nación de sus enemigos desastrosos que vienen a atacarlos y a matarlos. 

No fueron designados por los hombres, no llegaron ahí por votación, no tuvieron su posición por herencia, no la heredaron de su familia, no la obtuvieron por conquista, no ascendieron por las filas militares, no se llevó a cabo ningún tipo de selección hecha por los hombres.

No fueron limitados a un tiempo especial, no fueron limitados a un término, es impredecible su identidad, y su lugar, y su tiempo.

Desde el punto de vista del que los ve, es algo impredecible, pero no de la perspectiva de Dios. Él los levantó en el punto en que Él quiso rescatar a Israel de su propio juicio a través de las naciones.

Ahora recordará los nombres de los jueces. En caso de que recuerde algunos de ellos, aquí está el resto, aquí están los jueces: Otoniel, Aod, Samgar, Débora, Gedeón, Tola, Jair, Jefté, Ibzán, Elón, Abdón, Sansón, Eli y Samuel. 

El Señor levantó estas catorce personas, y por cierto Débora, fue acompañada por un hombre llamado Barac, quien también es mencionado en Hebreos capítulo 11.

Estos fueron libertadores humanos que el Señor levantó para mantener su fidelidad de pacto con Abraham, para que los judíos no fueran exterminados. Este es un acto de fidelidad por parte de Dios, como también un acto de compasión y un acto de gracia, a la luz del trasfondo, el trasfondo horriblemente oscuro de las concesiones miserables humanas y actos torcidos de pecado e idolatría.

Hay una especie de caracterización del periodo entero dado en el último versículo de Jueces. El último versículo de Jueces, 21:25 dice esto, “En aquellos días no había rey en Israel”.

Le dije que esto fue entre el tiempo de Moisés y Josué Y Saúl y David, no había rey. Y después de esto, “Todo mundo hacia lo que bien le parecía”.

Este es un tiempo terrible, cuando la gente en un sentido esta fuera de control, no hay sistema de control uniforme, unilateral. Usted diría, ¿por qué Dios permitió eso?  Porque debería haber sido una teocracia. Dios era Él Rey que estaba reinando, Dios era Él Rey que merecía reinar, y si ellos hubieran obedecido a Dios habrían tenido la bendición que Dios había prometido en Deuteronomio 30, pero no lo hicieron.

Y entonces es una época en la historia, de caos, y escenarios horrendos, complejos de conducta. Dos de los hombres entre esos catorce, son Gedeón y Sansón.

Si yo me acuerdo de manera correcta, Gedeón es el sexto en la línea, y Sansón será el número doce. Entonces, están separados por algunos años.

Estos son hombres con faltas serias, con faltas serias.

Probablemente habrían sido rechazados para el liderazgo por algún comité. Si un comité hubiera tenido la responsabilidad de escoger a alguien.

Tenían faltas serias.

Gedeón era demasiado débil para servir de algo, y Sansón fue demasiado fuerte para servir de algo. Gedeón no creía que él podía lograr algo, y Sansón creía que él podía lograr todo.

Ninguno de esos tipos de personas, llegan a ser buenos líderes. El hombre que piensa que no tiene nada que ofrecer y el hombre que piensa que tiene todo que ofrecer, en cualquiera de los dos casos, usted evita personas así.

Bueno comencemos al ver a Gedeón, y vamos a tratar de contar la historia de Gedeón, seguida por la historia de Sansón.

Jueces 6, muy bien. Vaya al sexto capítulo de Jueces, retomemos la historia de Gedeón.

Únicamente estoy tratando de abrirle su apetito un poco al escarbar en estas porciones de las Escrituras, y que usted las lea. Es suficiente decir que al principio estuvo la caracterización de Israel, capítulo 6, versículo 1. “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y Jehová los entregó en manos de Madián por siete años.” Durante siete años fueron oprimidos por los madianitas, por los amalecitas, por Madián y Amalec. Y por siete años había estado este ataque de terror constante que venía de estos dos grupos de personas.

Atacaban la tierra de Israel, destruían sus cultivos, robaban su ganado, mataban gente, eran una amenaza tan grande que el pueblo terminó escondiéndose de ellos, escondiéndose de ellos.

Se escondían en los montes, se escondían en las cuevas, tenían que llevar a cabo su trabajo casi diariamente en algún lugar escondido, porque eran atacados por estas personas.

Y este terror perpetuo se habría llevado a cabo durante siete años. Finalmente claman a Dios para pedirle ayuda. ¡Necesitamos ayuda! Y la ayuda viene.

Capítulo 6, versículo 11, el ángel de Jehová vino, eso es ayuda, eso es ayuda al nivel más elevado. El Señor escoge un hombre llamado Gedeón, para que sea la respuesta, para librar a Israel de los madianitas y de los amalecitas.

Y el Señor le aparece a Gedeón en un lugar raro, él estaba sacudiendo el trigo en el lagar.

¡¿Qué?! un lagar es un lugar cerrado, un foso profundo en donde usted pisa las uvas.

Usted no sacude trigo en un lagar, porque usted sacude el trigo en la parte de arriba de un monte, en un área abierta. Porque sacudirlo es aventarlo al aire y dejar que el viento se lleve la cizaña.

¿Qué es lo que él está haciendo tratando de sacudir el trigo en un lagar?

 Lo está haciendo para protegerlo de los madianitas. Son un potencial de terror constante, a tal grado que él ni siquiera quiere llevar a cabo su trabajo en donde él pueda ser visto, de lo contrario será atacado y le van a robar su trigo.

Entonces él desciende a este lagar y trata de hacer su trabajo. Temiendo que los enemigos que siempre estaban en el horizonte, tratando de verlo y vinieran y si era necesario lo mataran y le quitaran su trigo. Conforme el trabaja en temor en este lugar, un acontecimiento sorprendente sucede. El ángel de Jehová le aparece.

Cuando usted ve una aparición del ángel de Jehová en el Antiguo Testamento, Él aparece como un hombre, Él aparece como un hombre.

Él es identificado por el escritor de las Escrituras, como El ángel de Jehová, pero Gedeón lo habría visto como un hombre. Y de pronto un hombre aparece en el lagar.

Sabemos que el ángel de Jehová o del Señor, aparece como un hombre porque no está el shock y el pánico que se llevaría a cabo si el ángel del Señor apareciera como la entidad celestial, El ángel del Señor. Y debido a que el ángel del Señor es Dios, una aparición pre-encarnada de Cristo, si Él fuera a aparecer en gloria plena habría terror, el tipo de terror experimentado por Ezequiel. Y el tipo de terror experimentado por Isaías cuando él vio al Señor. Oh cuando Juan en la isla de Patmos tuvo una visión del Cristo glorificado.

Gedeón no entra en pánico, no entra en terror, él no entra en un sueño traumático.

En lugar de esto, él tiene una plática, porque el ángel del Señor aparece como un hombre.

Lo que le sorprendió no fue la apariencia del ángel, lo que le sorprendió fue el hecho de que este hombre estaba ahí en este lagar.

En el versículo 12, “Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.”

Ahora, eso realmente lo habrá sorprendido, ¿varón esforzado y valiente? ¿No eres tú un varón esforzado y valiente? Cobarde, ni siquiera sacudes el trigo en la cima de un monte. Tienes tanto miedo de los madianitas y los amalecitas que estás tratando de llevar a cabo un trabajo que no puede ser hecho en un foso.

Varón esforzado y valiente, el sarcasmo. Es agradable saber que inclusive el ángel del Señor puede ser sarcástico. Bueno, Gedeón no le entiende, entonces él dice en el versículo 13, “Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros,” Él acaba de decir, Jehová está contigo.

“Si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto?” Usted sabe, los milagros de Egipto, las plagas, los milagros de partir el mar, los milagros del agua, de la roca, los milagros del maná. ¿Dónde están los milagros? Ahora Jehová nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de los madianitas. Si el Señor está con nosotros, algo no está bien aquí.

Y después él dice en el versículo 15, “Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.”

Este no es un hombre con grande fe, este no es un guerrero noble, este no es un soldado valiente. Este es un hombre de debilidad.

Sin embargo, el ángel lo llama un hombre valiente. No por lo que él era, sino por lo que él llegaría a ser. Y en el versículo 16, “Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”

En otras palabras, colectivamente todos ellos, como uno los derrotarás.

Aquí entonces está lo que Dios hace a través de los jueces. Él levanta un juez en el tiempo cuando los ataques han llegado hasta donde pueden llegar, y la gente comienza a clamar a Dios para que intervenga. El Señor viene, Él viene a este cobarde infiel, él viene a este cobarde que no tiene fe y le dice lo que va a hacer. Y le dice que él va a llevar a cabo estas hazañas increíbles de valentía y él va a librar Israel, y él literalmente va a eliminar a Madián como un enemigo, colectivamente.

Bueno, este es un cobarde que duda, entonces él demanda una señal, una señal de Dios.

En el versículo 21, el Señor en su gracia le da una señal. Usted puede seguir en el texto, no se lo voy a leer todo.

Él ofrece pan y carne a su visitante celestial, porque de nuevo, le está hablando a un hombre.

Y él ofrece pan y carne, y es consumido con fuego. Y después el hombre desaparece.

Esa es una señal, esa es una señal.

Es entonces, según los versículos 22 y 23 que Gedeón lo entiende, leemos, “Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto el ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás.”

Cuando alguien tiene una visión de Dios, el temor es que morirán. Fue el temor de Gedeón, fue el temor de Isaías, siempre es el temor de cualquier pecador, cuando el pecador ve a Dios, él sabe que Dios lo ve a él, y ese es el trauma de la santidad.

Si yo veo a Dios en toda su gloria, Él me ve en todo mi pecado. No puedo sobrevivir esto.

Y entonces se le dice, paz a ti, no tengas temor, no morirás.

Toda la evidencia bíblica indica que este es la segunda persona de la Trinidad, una apariencia pre-encarnada de Cristo, llamada una cristofanía. Ese es otro estudio.

Pero las apariencias del ángel, a lo largo de la historia de Israel son un testimonio fuerte. Escuche, de la evidencia del Antiguo Testamento, para la deidad de Jesucristo.

Y pasajes como Isaías 9:6, y Daniel 7:13 proveen esa evidencia fuerte del Antiguo Testamento de su deidad.

Entonces, esa noche, el Cristo pre-encarnado, el segundo miembro de la Trinidad, el Señor mismo vino a Gedeón y le da ciertas instrucciones, versículo 27. Le da instrucciones y le dice, que tiene que destrozar un altar a Baal, el cual está cerca de la casa de su padre. Ya deberían haber hecho eso, la razón por la que estaban siendo atacados fue porque no estaban enfrentando la idolatría.

Entonces le dice que destroce este altar a Baal cerca de la casa de su padre, él tiene miedo por eso el versículo 27 Gedeón tomó hombres entre sus siervos, hizo como Jehová le mandó, porque él tenía miedo de la casa de su padre, y los hombres de la ciudad, demasiado como para hacerlo de día. Él lo hizo de noche. Él es un cobarde.

Él consigue a diez hombres a la mitad de la noche, cuando nadie puede ver, y él se mete a escondidas y destruye el altar. La valentía fue una virtud no conocida por Gedeón, no obstante, hace lo que se le dice, porque él sabe que él ha tenido un visitante divino.

Cuando el oye que los invasores madianitas han regresado, Gedeón llama a los hombres de Israel a pelear y la historia se vuelve muy, muy interesante.

Él destruye el altar, y claro los madianitas eventualmente regresan, y él llama a los hombres de Israel. Ahora el comienza a asumir la responsabilidad de liderazgo, y entonces dice, necesitamos pelear y este es un ejército de voluntarios. Treinta y dos mil hombres responden.

Treinta y dos mil guerreros. Y Gedeón todavía tiene miedo.

Observe los versículos 36 al 40, “Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo voy a pedirte otra señal. Esto es algo torpe, pero este es él. “He aquí yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviera en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. Más Gedeón dijo a Dios: no se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón.”

¿Puedes tan solo hacer esto una vez más? Hagamos lo opuesto de esto. “Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así; solo el vellón quedo seco, y en toda la tierra hubo rocío.”

Su fe se tambalea a tal grado, él es un cobarde a tal grado, él es tan temeroso, y el Señor consiente a su petición.

Ahora, miren no hay nada noble en esto. Esto es duda. La acción de Gedeón no es el patrón que deben seguir los creyentes. No debemos probar al Señor, no intentamos asegurarnos de la validez de su palabra, al pedirle, escuche, confirmación milagrosa.

Aceptamos su palabra, ¿no es cierto? Aceptamos su palabra. 

Vivimos al creer Su palabra, al obedecer Su palabra. El Señor le había dicho a Gedeón tendrás victoria sobre los madianitas, y huirán como una unidad.

La revelación había sido suficiente, él no necesitaba que Dios hiciera todas estas cosas, para certificar lo que había dicho. Dios, en su gracia, condesciende a su duda y las hace.

Una vez que estas señales han venido, él tiene un poco más de fe y entonces él toma su ejército de treinta y dos mil hombres, para enfrentar a los madianitas.

Sin duda alguna, tenían algunos hombres que prepararon una estrategia de batalla, después de todo él era un granjero. Pero él va a ser el general de esta ocasión porque Dios lo va a colocar en esa posición y lo va a fortalecer poderosamente.

No obstante, Dios tiene una estrategia diferente. No sé lo que ellos planearon, no lo sabemos, no es revelado en las Escrituras, pero acamparon al otro lado del valle de sus enemigos. He estado en ese lugar mismo en Israel, la escena está fresca en mi mente. El valle entre donde Gedeón y sus hombres estuvieron y donde los madianitas estuvieron.

No obstante, el Señor viene a Gedeón, ahora llegamos al capítulo 7, veamos los versículos 2 y 3. “Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano.” Tienes demasiado soldados, ¿qué? tienes demasiado soldados.

“No sea que se alabe Israel contra mí diciendo, mi mano me ha salvado.” Si tu ganas esta batalla, vas a pensar que es debido, a que tenías muchos soldados.

“Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo diciendo, quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad.” Escuche esto, veintidós mil regresaron, veintidós mil. Dice usted, ¿por qué vinieron en primer lugar? Probablemente por presión de los que le rodeaban. Padres y sus hijos, hermanos, tíos, parientes, todos iban, y cuando se les dio la opción de salir veintidós mil salieron y diez mil quedaron.

Ahora, Dios está limitando el ejército, de treinta y dos mil a diez mil. Reduce el ejército y prepárate para la victoria. Estrategia extraña.

Gedeón habría sido ayudado si él hubiera recordado las palabras de Moisés, quien les dijo a los Israelitas ahí atrás en Deuteronomio 20, cuando vayas a la batalla en contra de tus enemigos, y veas caballos y carros, y gente más numerosa que tú, no temas porque el Señor tu Dios está contigo.

Al reducir el tamaño del ejército Dios había mostrado de manera muy clara, que Israel no ganaría mediante estrategias convencionales de victoria. Únicamente quedaron diez mil guerreros. Dios dice, esos son demasiados. Jueces capítulo 7, versículo 4, “Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya este contigo, irá contigo; más de cualquiera que yo te diga este no vaya contigo, el tal no irá. Entonces llevó al pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquel pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber.”

De los diez mil guerreros que quedaron, nueve mil setecientos se agacharon para tomar agua y entonces en el versículo 7, del capítulo 7 dice, “Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trecientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar”, o a su casa. Manda los nueve mil setecientos a casa. De nuevo, esta es una manera muy extraña de dividir a la multitud.

¿Cuál es la importancia? No tengo idea. No creo que tiene ningún significado espiritual, no tiene ninguna importancia militar, no tiene ningún tipo de importancia, eso es todo lo que puedo decir. El punto es, no lo que eso significó, el punto es que hubieron trecientas personas que no lo hicieron de manera convencional, y así es como Dios llegó a los trecientos.

Bueno, Gedeón está seriamente aterrado por esto, su poder había sido reducido de treinta y dos mil a trecientos. Este es un tipo de reducción significativo.

Entonces, Dios le da por tercera vez, una señal para calmar sus nervios cobardes.

Esto es lo que Dios le dice que haga. Metete a escondidas en el campamento madianita.

¡Whoa! Eso es pedir mucho de este hombre, este granjero.

Metete a escondidas en el campamento madianita, eso es una demanda aterradora. Pero lo hace, y oye a dos soldados enemigos que están teniendo una plática en la oscuridad.

El primer soldado cuenta de un sueño, un sueño que él tuvo la noche anterior, en el que un pan, un sueño raro, una hogaza de pan llega, cae rodando en el campamento madianita y derriba a una tienda. Eso es de lo que soñó, y el segundo soldado da una interpretación, eso está en el capítulo 7, versículo 14. Aquí está la interpretación, “esto es no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento. ¡Guau! Él está expresando su temor, porque miren, estaban acampando en extremos opuestos, y probablemente lo sabían bien, probablemente tuvieron suficiente información de reconocimiento como para saber que habían treinta y dos mil personas para comenzar, y debieron haber oído que el líder de esto es Gedeón.

Y entonces están viviendo con el temor militar normal. Cualquier soldado que está a punto de entrar en un combate en el que su vida está en juego, podría soñar acerca del peor escenario posible. Después de oír el sueño y el terror en la voz del soldado enemigo, Gedeón sale a escondidas de regreso y ahora comienza realmente a creer que el Señor les va a dar la victoria. En la oscuridad profunda de la noche, los trecientos hombres de Gedeón son divididos en tres compañías de cien, cien y cien, y son instruidos. Aquí están sus armas, trompetas, antorchas y vasijas vacías. Y deben rodear el campamento madianita en los campos que le rodean, tocar las trompetas, romper las vasijas, y mantener en alto las antorchas encendidas en la noche. Y después deben gritar la espada de Jehová y de Gedeón.

Y lo hicieron, y con el grito el silencio de la noche oscura es interrumpido, y las trompetas que tocan, y con las vasijas que se rompen y las antorchas encendidas, con soldados que gritan.

Y a los madianitas les parece como si cada uno de esos trecientos, está encabezando un batallón entero. Más allá de eso, el ruido, el shock a la mitad de la noche, están sorprendidos, están desorientados, están medio dormidos y los madianitas entran en pánico y creen que los soldados están entrando a su campamento y en la profundidad de la oscuridad el campamento madianita, sin poder distinguir a amigo de enemigo, toman sus espadas y buscan un camino para escapar en medio de su propio ejército y matan a su propio ejército.

Jueces capítulo 7, versículos 21 y 22: “Y se estuvieron firmes…entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo. Y los trecientos tocaban las trompetas; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento.” Y eso es lo que sucedió, el ejército madianita confundido se destruyó a sí mismo. Algunos pudieron escapar, los trecientos de Gedeón los persiguieron. Llamaron a otros israelitas, quizás algunos de aquellos que estaban comenzando a irse a casa, ¡regresen, únanse a la persecución! y el resto de Jueces 7, y Jueces 8 describen la persecución victoriosa de Gedeón, escuche, “Y él y los trecientos habían expulsado a los madianitas de Israel, de manera permanente, de manera permanente.

Como resultado de esto, los israelitas quieren hacer que Gedeón sea rey, pero Gedeón se rehusó y dijo: ‘El Señor es el rey verdadero’. Todo el crédito va para él.

Durante el resto de la vida de Gedeón hubo paz para la nación hebrea. En las palabras de Jueces 8:28, “Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más volvió a levantar cabeza. Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón.”

Sorprendente lo que Dios hizo con un cobarde débil, ¿verdad? Sorprendente, sorprendente.

Un hombre muy débil hecho fuerte en el Señor.

Ahora, hablemos de otro hombre muy fuerte, quien fue hecho débil, Sansón.

Sansón, ese superhéroe maravilloso. El primer superhéroe, un superhéroe real.

Varias generaciones pasan, el ciclo continúa, y el Señor levanta otro libertador llamado Sansón. Y él es un hombre inconcebible, inconcebible.

El comienzo de la historia de Sansón en cierta manera, es como el comienzo de la historia de Gedeón. Gedeón y Sansón, en cuanto a disposiciones personales tienen que ver. No podían ser más opuestos, Gedeón era tímido, y débil y cobarde, Sansón era arrojado, intempestivo.

Gedeón se vio a sí mismo como inepto, Sansón se vio a sí mismo como invencible. Vayamos al capítulo 13 de Jueces.

Algo de tiempo pasa, los israelitas una vez más están bajo el ataque constante, el poder de ataque de otro enemigo: los filisteos, los filisteos.

Y después de años de opresión en manos de los filisteos, él cuál es el juicio de Dios de nuevo por su apostasía, el ángel del Señor regresa.

Esta aparición pre-encarnada del hijo de Dios, viene a comisionar a un nuevo libertador, porque el pueblo finalmente está clamando a Dios, para que sean liberados de los filisteos. El ángel del Señor se aparece en el capítulo 13 en un hogar. Y hay un marido y una esposa ahí, el nombre del marido es Manoa, él es el padre de Sansón.

Dios viene a él en la forma de uno llamado el ángel del Señor, así como él le había venido a Gedeón, Manoa hace una ofrenda reconociendo que el necesita honrar al Señor por esta visita. La madre de Sansón nunca había tenido ningún hijo, ella fue estéril antes de la visita del ángel del Señor. Y el ángel del Señor le dice a Manoa, el padre, Él le aparece a Manoa; que él y su esposa van a tener un hijo. Y que él va a ser un hijo muy especial.

Y le dice a Manoa, que le diga a su esposa algunas cosas muy, muy importantes. Durante el embarazo de ella, ella no debe beber vino. Ella no debe comer nada que fuera ceremonialmente inmundo. Entonces ella debe separarse tanto de vino, como de alimentos inmundos.

Después de que el niño nazca, ella debe tratarlo de una manera excepcional. Ella nunca debe cortarle el cabello, porque Sansón va a ser un Nazareo. Nazareo viene de la palabra hebrea ‘separar’, ‘separar’. Números 6 especifica lo que es el voto nazareo, no debían beber alcohol, ni cortarse el cabello, ni tocar un cuerpo muerto. Esto era para simbolizar la vida de separación, la vida de compromiso con la santidad. El voto nazareo podía ser durante un periodo de tiempo, o podría ser de por vida, en el caso de Sansón fue de por vida.

Sansón entonces desde su nacimiento fue instruido por sus padres, que él debía vivir esa vida nazarea.

No obstante, durante su vida él violó esas tres cosas; él tocó un cuerpo muerto en Jueces 14; él bebió en una boda, también en Jueces 14; y él permitió que su cabeza fuera rasurada en Jueces 16. Él no guardó su voto, la parte simbólica de su separación y ciertamente no vivió una vida separada. Él fue un hombre motivado por deseos carnales, pasiones ilícitas, sin refreno, particularmente hacia mujeres paganas. Él tuvo una voluntad obstinada, él tuvo deseos irracionales, él tuvo un temperamento violento, él tuvo una personalidad volátil, a él no le importaban los mandamientos del Señor. Y todo eso combinado, hicieron que su vida fuera una tragedia legendaria.

Teniendo en el centro mismo de esa tragedia, su obsesión por las mujeres filisteas. Creo que usted podrá decir que Sansón es la única persona que echó a perder su propia boda. A pesar del pecado abierto de Sansón, por el cual el pagó un precio horrendo, aun así, Dios tuvo un propósito para él, cuando él corrigió su vida espiritual al final.

Dios lo usó, Dios lo usó para rescatar a Israel de la opresión filistea y la agresión.

Hubieron ocasiones en su vida cuando el Espíritu del Señor vino sobre él, y él tuvo fuerza que era sobrenatural. Y siempre estuvo relacionada. Cada vez en las Escrituras, en el libro de Jueces, cuando leemos de las hazañas de Sansón siempre fueron en contra de los filisteos, siempre en contra de los filisteos.

Bueno, todo comenzó cuando como joven él insistió en casarse con una mujer filistea. Una unión prohibida de manera explícita por Dios, en Deuteronomio 7. Pero él se va a casar con esta mujer filistea, esta mujer idólatra, porque a él le gustaba como se veía ella. Eso es lo que dice en Jueces 14. Si usted está en Jueces vaya al capítulo 14, “el vio a la joven y le agradó a sus ojos”, ¿qué le dice eso? que su interés era superficial. Sus padres trataron de convencerlo para que no desobedeciera a Dios, él ignoró el consejo de ellos, él hizo lo que quiso, decidió casarse con ella.

Entonces el comienza, en Jueces 14:6, y va a la ciudad donde ella vivía. Y él es emboscado por un león. Eso no era raro en el Israel antiguo, había leones de montaña ahí, como los hay aquí. 

La probabilidad probablemente estaría de lado del gato depredador, creo yo, con garras filosas, y con una dentadura feroz. Pero este león estaba a punto de ser una víctima. Jueces 14:6 ¿lo ve usted ahí? “Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito sin tener nada en su mano.” ¡Guau!

Varios meses después Sansón estaba pasando por ese camino de nuevo, vio el cuerpo muerto del león ahí, y fue a investigar. Creo que probablemente pensó que estaría lleno de moscas y de gusanos. En lugar de esto halló adentro del león una colonia de abejas que habían establecido su residencia y estaban produciendo miel.

Evitar el cuerpo muerto debía ser coherente con su voto nazareo, pero él ignoró eso, metió la mano en el cuerpo muerto y tomó la miel y se la comió conforme caminaba por el camino. Inclusive le ofreció algo de esta miel a sus padres.

Él período en el que estuvo desposado llegó a su fin y era momento para que él se casara con esta filistea. Los preparativos para la boda se hicieron, notificaron a Sansón de esto, y él viajó de regreso a el lugar donde vivía su prometida para la fiesta.

Y la fiesta duraría durante siete días, y entre los filisteos consistía primordialmente de una borrachera. Siete días de beber.

El texto bíblico nos dice aquí en este capítulo, que Sansón fue acompañado por treinta jóvenes filisteos. La novia tuvo a sus damas de honor. Y estos fueron los caballeros que acompañaban al caballero de honor. Treinta filisteos paganos idolatras iban a estar al lado de Sansón. Creo que son más que participantes en la boda. De hecho, creo que, probablemente son guardias que están ahí para observar a Sansón, porque él habría sido visto con sospecha, porque ellos habían conocido sus hazañas.

En un esfuerzo por avergonzar estos treinta filisteos, exhibirlos, Sansón quien probablemente estaba borracho, los desafió para que adivinaran una adivinanza imposible de adivinar acerca de la matanza del león y de la miel, ¿se acuerda de eso?

Sansón les dijo, esto está en Jueces 14:12 al 14 “Yo os propondré ahora un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis, y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino, y treinta vestidos de fiesta. Más si no me lo podéis declarar, entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. Y ellos respondieron: Propón tu enigma, y lo oiremos. Entonces les dijo: Del devorador salió comida, y del fuerte salió dulzura.”

Durante tres días no pudieron entender o explicar la adivinanza, se frustran, acorralan a la mujer, a la mitad de la celebración del matrimonio y le dicen, si no nos das la respuesta a este enigma te quemaremos. Y no se refirieron a la tenaza para el cabello. Te quemaremos y después quemaremos la casa de tu padre con tu familia en ella. ¡Dinos!, y le insistieron de manera incansable y ella cedió.

Entonces los hombres filisteos, los treinta hombres regresan, y dan la respuesta correcta. Sansón está furioso, él sabe que su nueva esposa lo ha traicionado, él está tan enojado que él viaja a Ascalón, una ciudad filistea a más de veinticinco kilómetros de distancia.  

Y tiene un largo periodo para enfriarse, él camina más de veinticinco kilómetros, cuando él llega a Ascalón él mata a treinta hombres, y les quita toda su ropa para cumplir la promesa de darle ropa a treinta hombres. Y él viene de regreso todavía enfurecido después de un viaje redondo de cincuenta kilómetros, y él está todavía tan enfurecido que deja la boda y se va a casa. Esa boda de noche ocurrió a principios de la primavera.

Después de algunos meses de estar enfurecido, él decidió regresar a su esposa, alrededor del tiempo de la cosecha del trigo, capítulo 14.

Él va a regresar, ahora y corregir las cosas. Lo que él no sabe es que su suegro quien asumió que el novio enojado nunca regresaría, le ha dado su hija a alguien más. Ella ya está casada con alguien más, versículo 20 del 14, “Y la mujer de Sansón fue dada a su compañero, al cual él había tratado como su amigo.” Sansón se aparece en la casa. Estoy aquí, ¿podemos retomar la boda en donde la dejamos? Él inclusive se aparece con una cabra, como una ofrenda de paz, su suegro no lo deja entrar, él esperaba que hubiera reconciliación.

El enojo se convierte en su respuesta. El suegro, capítulo 15, versículo 2 dice, “Me persuadí de que la aborrecías, y la di a tu compañero.” Eh ¿te puedo dar a su hermana menor, por favor, la quieres? Este es un padre peculiar. ¡Tómala, ella inclusive es mejor! Por favor, ¡tómala!

Él está tan enfurecido, él vuelve a descargar su enojo contra los filisteos. Ahora, estos son filisteos. Entonces él descarga su enojo, él captura trecientas zorras, la palabra de hecho son chacales, y chacales eran más conocidos. Eran una especie de cruza entre un coyote y un lobo, tenían una cola larga. Entonces él amarra sus colas, y él tiene entonces ciento cincuenta pares de chacales, y enciende sus colas, les prende fuego y los suelta en los campos de granos de los filisteos y los animales van corriendo en zigzag de manera desesperada, y prenden todo, destruyendo todo en el camino, desde campos de granos, hasta viñedos, a campos de olivos.

Cuando los filisteos descubren lo que él les ha hecho a sus cultivos, culpan a su suegro potencial, entonces van y lo que queman, y también queman a la mujer con la que se iba a casar. Entonces, lo que ella trató de evitar, ser quemada al principio, termina sucediéndole.

Cuando él oye que han quemado a la mujer con la que él había decidido que realmente se quería casar, quien ya estaba casada, él se vuelve a enojar.

Este hombre está tan fuera de control, es casi incomprensible. Él no acepta la responsabilidad por las circunstancias que llevaron a la muerte de ella, y a la muerte del suegro. Él está tan enojado con los filisteos.

Dios usa su enojo providencialmente para ser el instrumento de juicio continuamente en contra de los filisteos. Jueces 15:8, “Y los hirió cadera y muslo con gran mortandad; y descendió y habitó en la cueva de la peña de Etam.” Cadera y muslo es simplemente una expresión coloquial, de arriba hacia abajo. Un ataque violento y un ataque de nuevo, su enojo es sorprendente. Pero Dios usa su enojo y su ira, en juicio, en contra de los filisteos.

Con su campo quemado y sus compatriotas matados, los filisteos están cansados, entonces preparan un ejército. Pase al capítulo 15, alrededor del versículo 10, consiguen un ejército y vienen hacia los hombres de Israel. Y los hombres de Israel dicen, ¿qué están haciendo? ¿por qué están viniendo contra nosotros?

Y dijeron, hemos venido ha venido a arrestar a Sansón, queremos a Sansón, capítulo 15, versículo 10. Y queremos hacerle lo que nos ha hecho. Dennos a Sansón.

La amenaza es de que si no le dan a Sansón, les vamos a hacer a ustedes lo que se nos ha hecho. Su reputación es tal que inclusive sus compatriotas israelitas le tienen miedo.

Entonces dicen, muy bien, vamos por él. Y toman a tres mil hombres para ir por él, tres mil hombres para traerlo de regreso. Para entregarlo a los filisteos.

Él está de acuerdo con ir. Creo que por curiosidad y conociendo la fuerza que tenía, él no tenía miedo de nadie, con un intento de esfuerzo deciden amarrarlo con cuerdas nuevas, y lo traen amarrado.

Versículo 14 del capítulo 15, “Los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos.”

El rompe las cuerdas nuevas, él enfrenta a su agresor como un superhéroe, ciertamente. Recoge el objeto más cercano que esta de él, ahí en el suelo, el cual resulta ser la quijada de un asno que estaba en el suelo, y va tras ellos.

Con la quijada de un asno, mata a mil de ellos, mil de ellos. Con una quijada de varios centímetros, por lo menos, eso es lo que he oído que mide la quijada promedio de un asno, una quijada antigua de asno.

Y después él toma todos los cuerpos, él no solo los mata a todos, sino que los apila en un montón y llama el nombre del lugar Ramat-lehi, lo cual significa el montón de la quijada.

Y después él toma el crédito para sí mismo, y en el versículo 16 del capítulo 15, él canta una canción para sí mismo: “Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno maté a mil hombres.” Bueno, tomó algo de esfuerzo matar a mil hombres y apilar sus cuerpos, entonces él está exhausto.

Y en el versículo 18, él tiene mucha sed, y él invoca al Señor. Él conoce la verdad, él invocó al Señor y dijo, “Tú has dado esta gran liberación por la mano de tu siervo, ¿y ahora vas a dejarme morir de sed, y caer en las manos de estos incircuncisos? Tengo sed.

Él tiene sed al punto de la muerte. Él reconoce que Dios le había dado esta gran liberación.

Y Dios hace algo maravilloso, le da agua de una roca, a este hombre tan enojado, tan raro, tan complejo. Pero, después de todo esto, está el reconocimiento: Dios tú hiciste esto.

Y versículo 20, él juzgó a Israel 20 años, él libró a Israel veinte años en los días de los filisteos. El Señor lo libró de la deshidratación que amenazaba su vida. Por primera vez en su vida, él experimentó debilidad. No habían filisteos a su alrededor y él fue débil cuando Dios no le dio ese poder a él. Y Él solo se lo dio cuando los filisteos estaban ahí.

Durante dos décadas habrían tenido alivio de los filisteos, aunque habrían continuado molestando a Israel mucho tiempo después de la vida de Sansón, él rompió la fuerza de su dominio inicial, y en la muerte de él, él les dio el golpe final.

Todos ustedes conocen el drama que concluye la vida de Sansón, es una historia increíble. El capítulo final comienza cuando él hace lo que él hace. Él comienza otra vez a ver a mujeres filisteas, y él encuentra una llamada Dalila.

Ahora, estamos en el capítulo 16, y la historia es aún más terrible que eso, inclusive antes de que él conociera a Dalila, el texto dice que él visitó una prostituta en Gaza, prostituta, 16:1-3.

Mientras que él estuvo con la prostituta, los hombres de Gaza fueron informados, de que él estaba con una prostituta. Ahora, recuerde, durante veinte años él ha estado protegiendo a Israel entonces decidieron, ‘vamos a capturarlo.’ Eso no sirvió de nada porque el Espíritu de Dios viene sobre él. Él levanta las puertas de la ciudad, las puertas de la ciudad de Gaza, las carga las puertas en sus hombros, hasta los montes de Hebrón, a más de cuarenta kilómetros de distancia.

Entonces usted ve su fuerza súper humana, y su debilidad súper pecaminosa. Fue la atracción fatal en su vida, él fija su lujuria en esta mujer Dalila, y el desastre es inevitable. Los filisteos la colocan en su camino para que él la vea, él la quiere, y es un plan. Ella se va a acercar a él y ella va a descubrir el secreto de su fuerza. Ellos le dicen, te daremos cinco mil quinientos ciclos de plata, cinco mil quinientos ciclos de plata. Los eruditos bíblicos han dicho que el sueldo anual promedio eran 10 ciclos de plata. Cinco mil quinientos ciclos de plata, eso es quinientos cincuenta veces esa cantidad.

Eso sería, quinientos cincuenta años de sueldo, una fortuna.

Ninguna cantidad era demasiado alta para eliminar al enemigo mortal. Ella fue pagada bien.

Con una fortuna en juego, Dalila estuvo contenta por seducir a este hombre fuerte hebreo. Ella lo manipula, y lo manipula una y otra y otra vez. En el capítulo 16, versículo 6, 8, 10, 14, finalmente en Jueces 16:16-17, “Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuera rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres.” Él sería débil como cualquier otro hombre.

Entonces dijeron, muy bien, vamos tras él. Llegan, los filisteos llegan, él es inútil, le han quitado su cabello, las palabras aterradoras del texto son estas, “Él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.” Él no lo sabía, la brecha de su vida, el pecado de su vida alcanzó el punto de quiebre con Dios.

Cegado ya por mucho tiempo por la fuerza, cegado por mucho tiempo por la arrogancia, cegado ya por mucho tiempo por la lujuria, él ahora es cegado por los que lo capturaron, quienes según el versículo 21, del capítulo 15, “le sacaron los ojos en Gaza.” Y él ahora es un moledor de granos ciego, como una mula amarrada a un molino de madera, que va en un círculo. Moliendo grano, totalmente humillado.

Los filisteos le dan crédito al dios Dagón por la destrucción de Sansón, tienen una gran celebración en el templo. Están celebrando que Dagón ha derrotado al gran Sansón.

Las festividades escalan en tono, la locura se incrementa, demandan ver a este hombre, este hombre fuerte humillado. Jueces 16:25 dicen, “Llamad a Sansón para que nos divierta”, burlémonos de él, riámonos de él. Él llega tropezándose en su ceguera ante las burlas.

Él pide lo que parece ser una expresión de cortesía pequeña, debido a que él es ciego. Y él únicamente ha ido a donde lo han forzado ir, y él dice, ¿puedes colocarme en un lugar entre las dos columnas centrales para que pueda mantenerme estable?

La evidencia arqueológica indica que el techo entero literalmente, su poder, su fuerza, dependía de esas dos columnas principales y se transfería al cimiento. Desde una perspectiva de ingeniería el peso del perímetro seria atraído a esas columnas, y de ahí al cimiento. Sin esas columnas el techo entero se colapsaría y haría que se derrumbara el edificio entero.

Sansón sin ver nada, sabía dónde estaba, conforme él sintió las dos columnas. Y él le pide al Señor fuerza. En un acto de clímax, de sacrificio personal, heroico, según Jueces 16, versículos 27 y 28, “Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principales de los filisteos estaban allí; y en el piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Sansón.”

“Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego.” Un hombre quebrantado ahora, un hombre penitente, un hombre humilde. “Fortaléceme, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.” La venganza personal siempre fue un problema para él.

Inclusive, en este gran momento él no podía divorciarse de manera total de su venganza personal. Pero, había algo más grande que eso, que movió su corazón, porque él ahora estaba dispuesto a entregar su vida para proteger a su pueblo de sus enemigos mortales.

El Espíritu de Dios oyó su oración, en un flash de energía divina, la fortaleza sobrenatural entró a su cuerpo.

Con una mano en cada columna él comenzó a empujar, esas columnas monolíticas comenzaron a moverse. Él sabía que Dios lo había capacitado, tan pronto como él sintió que se movieron, en una explosión de poder inimaginable el rompió las columnas, y se derrumbó de manera catastrófica el edificio.

La estructura enorme de madera y piedra aplastó a todo mundo. Todos los tres mil fueron matados, más de los que él había matado en su vida entera. Él había matado a cientos.

Entonces Jueces 16:30, “Y los que mató al morir fueron muchos más, que los que había matado durante su vida.”

Sansón murió penitente, quebrantado y humilde.

Él murió por la causa de su nación y la causa de su Dios.

Su Dios había dicho, ‘quiten a los filisteos, quiten a los filisteos, quítenlos de la tierra’.

El pueblo no había hecho eso.

En un acto final de fe, él clama a Dios para ser un instrumento mediante el cual él pueda hacer la voluntad de Dios y destruir a los enemigos de Dios, y Dios oye su oración.

Una de las personas con las que quiero hablar cuando llegue al cielo es Sansón.

Dos hombres. Extremos opuestos.

Uno es débil y se vuelve fuerte, él otro es fuerte y se vuelve débil.

¿Entiende usted que Dios usa a todo tipo de personas? Él usa a los débiles, y los hace fuertes. Él usa a los fuertes y los hace débiles y después los hace fuertes.

Él usa a los humildes, a los temerosos, a los tímidos, a los cobardes, capacitándolos mediante la fe y él humilla a los poderosos, a los audaces, a los valientes para sus propios propósitos.

Hebreos 11:34, en donde comenzamos, dice esto, “Sacaron fuerzas de debilidad.”

Y vemos nuestras vidas y nos preguntamos, ¿puede Dios usarnos en nuestra debilidad?

¡Oh, sí puede! Él no tiene otras personas que usar.

Escuche una palabra final de Pablo, en medio de su sufrimiento y su agonía terrible, orando porque el Señor quitara el aguijón en su carne, él dice, “Respecto a lo cual, tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí, y me ha dicho, bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en, (¿qué?) la debilidad.” Es solo cuando nos vemos a nosotros mismos como débiles, que podemos ser hechos fuertes en el Señor.

Gedeón fue débil, lo suficientemente débil como para volverse fuerte en el Señor.

Sansón fue fuerte, demasiado fuerte realmente para ser todo lo que Dios quiso que fuera, su virtud más grande fue la fortaleza que vino de su debilidad. 

Entonces, dice Pablo, “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias. Porque cuando soy débil entonces soy fuerte.”

Tengamos juntos una palabra de oración.

Padre, te volvemos a dar gracias por la maravilla del testimonio de tu gracia en la vida de Gedeón y Sansón, el recordatorio de nuevo de que tú no estás buscando a gente perfecta porque no hay ninguna. Estas buscando aquellos que están quebrantados y que son débiles, para que sean fuertes en ti. Damos gracias porque eres un Dios fiel, proteges a tu pueblo, guardas tu pacto. Hiciste un pacto de preservar a la nación de Israel, lo has hecho hasta este día, y has hecho un pacto en Cristo de salvar y redimir aquellos que creen en Él. Y continuaras guardando también ese pacto. Te damos gracias porque eres un Dios fiel.

Lo hemos cantado en esta noche, ¡Oh tu fidelidad!

Y que estas verdades alienten nuestros corazones para que nos puedas usar, inclusive con nuestras fallas. Te damos gracias en el nombre del Salvador. Amen.

 

 

  

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