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Abramos la Biblia en Jonás. El libro de Jonás únicamente tiene 4 capítulos, uno de los profetas menores. Y usted conoce la historia, hemos estudiado la historia en años pasados. Pero, en relación con el libro quiero reiterársela una vez más. El capítulo de apertura de Jonás se presenta en medio de una tormenta intensa, una tormenta realmente intensa. La meteorología moderna ha documentado el desarrollo de ciclones trópicos en el Mar Mediterráneo, el cuál es el mar donde esto se lleva a cabo. Una tempestad violenta.

Sabemos a partir de registros meteorológicos, puede alcanzar un exceso de más de 140 kilómetros por hora. Eso es un nivel de huracán, inclusive más allá de eso, creando olas muy fuertes como resultado de ese tipo de vientos horribles, aterradores.

Y este es el tipo de tormenta, que uno podría asumir que estaba llevándose a cabo, en la historia de Jonás. Pero fue algo realmente diferente en términos cualitativos, que eso.

Veamos el capítulo 1 y entendamos lo que realmente fue la tormenta. Y podríamos comenzar en el versículo 4: “Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.”

Esta no es una tormenta natural, esta es una tormenta sobrenatural. Esta no es una que básicamente fue generada por alguna causa natural, esta fue generada por Dios mismo.

Esta es una tormenta violenta que Dios creó sobrenaturalmente.

Y sin duda alguna, los marineros experimentados que estuvieron en el barco junto con Jonás, habían visto muchas tormentas y habían encontrado desafíos, mientras trataron de viajar por el Mediterráneo en otras ocasiones. Sin duda alguna sobrevivieron, escuchando las historias de tormentas horrendas en el pasado, y probablemente ellos mismos contaron algunas.

Pero esta tormenta que azotó a la nave inútil, fue algo masivo, algún tipo de barrera de agua, algo que nunca antes habían visto ellos. La madera que constituyó la nave habría comenzado a partirse bajo la presión abrumadora, y el choque de estas olas, ola tras ola, tras ola golpeando la cubierta.

La tripulación entrando en pánico, incapaz de hacer algo en términos de acciones o medidas normales, que habrían tomado para defenderse a sí mismos, clamaron en una desesperación llena de pánico. Esta tormenta debió haberse sentido sobrenatural, y quizás un poco personal para ellos. Debió haber sido, pensaron, algún dios que estaba ofendido. Inclusive ellos entendieron que no fue una tormenta que podía ser explicada naturalmente. Esta tormenta tenía que ser explicada sobrenaturalmente. Entonces la historia de Jonás, se lleva a cabo desde el principio en medio de esta tormenta. Y antes de que veamos la tormenta, regresemos al principio del libro, brevemente, para ver al profeta comisionado.

Versículos 1 y 2: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.” El profeta aquí es comisionado, a ir y clamar en contra de la ciudad de Nínive. El mandato es claro, inequívoco: ‘predica un mensaje de juicio, predica un mensaje de advertencia, diles que Dios va a juzgarlos.’ 

Nínive, la ciudad capital del imperio asirio, y esta es su comisión. Ahora, todos conocemos su respuesta, él va en la dirección opuesta. Leemos en el versículo 3: “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope.”

En la costa de Israel, hay una nave que partía para Tarsis, “y pagando su pasaje entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.” Esa fue su respuesta, su reacción fue salirse, huir en la dirección opuesta. Huir lo más lejos que él podía irse. Él no quiere tener nada que ver con ir a Nínive, y predicarles a los ninivitas.

Entonces el huye en la dirección totalmente opuesta, de la que Dios le dijo que fuera. Él no tiene interés en absoluto en obedecer a Dios. ¿Por qué? él es un racista, básicamente.

Él es un racista, y con una actitud terrible. Él es, simplemente, un profeta con una actitud mala. Simplemente, un profeta, digamos, melancólico, amargado, de malas. Y él no tiene interés alguno en obedecer a Dios.

Entonces, él va en la dirección opuesta de donde Dios le dijo que fuera.

Bueno, eso prepara la historia, como usted bien sabe. Jonás está huyendo en la dirección opuesta, y la tormenta viene. Y la tormenta es para llamar la atención de Jonás, como usted bien sabe. Y para llamar la atención de Jonás, el Señor tiene que llamar la atención de los marineros gentiles que están guiando la nave.

Conozcamos a Jonás, en el versículo 4: “Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos.”

Si pueden elevar un poco la nave del agua, es menos probable que se llene de agua.

“Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir.”

Ahora, usted tiene que estar bastante cansado para dormir en una situación como esa, pero ahí estaba él profundamente dormido, en la parte de abajo de la nave. La nave pudo haberse estado moviendo, partiéndose, pero Jonás está dormido.

Entonces, el capitán se acercó a él y le dijo: “¿Qué tienes, dormilón?” ¿Cómo es que estás durmiendo? Esa es la pregunta que yo haría. Realmente no hay una respuesta.

“Levántate, y clama a tu dios; quizás él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.”

“Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quien nos ha venido este mal.” Quien es responsable. El meollo es, que en el paganismo alguien en esta nave ha ofendido a un dios. Necesitamos descubrir quién es, para que él pueda hacer algo para tranquilizar al dios ofendido. “Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.” Por los propósitos de Dios, fue Jonás quien fue identificado en el grupo, al echar suertes. Esa es simplemente, una manera torpe de descubrir algo. Una manera primitiva, pagana, pero Dios la usó para apuntar directamente a Jonás. Y entonces cayó en Jonás, el ser reconocido como responsable por hacer enojar a su dios, o a los dioses, al provocar esta tormenta que amenazaba sus vidas.

Entonces, van con Jonás y lo confrontan, y la confrontación se lleva a cabo en el versículo 8.

“Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora, (no tenemos tiempo aquí) porque nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de que pueblo eres?”

¿Quién eres? Están tratando de entender quién es este hombre, y de donde ha venido, y con quien está asociado. Llegar al fondo de todos estos asuntos aterradores.

Simplemente, voy a resumir la historia en ese punto. A Jonás se le había dicho que fuera a Nínive, una gran ciudad, y clamar en contra de esa ciudad. Debido a su impiedad, este es un profeta, ahora recuerde, este es un profeta. ¿Qué hacen los profetas? Predican, advierten, pronuncian juicio, llaman a la gente al arrepentimiento.

Este es un profeta, esto es lo que los profetas hacen. Pero en lugar de dirigirse hacia Asiria, y a la capital de Asiria que era Nínive, él se sube a una nave que va a la parte occidental del Mediterráneo. Tarsis, es esencialmente Gibraltar.  Él va a ir a donde el Mediterráneo se une al Atlántico. Pero él rápidamente va a aprender lo que descubrimos hoy cuando leímos el Salmo 139, que aún si estuviera en la parte más remota del mar tú estás ahí. Tú estás ahí.

Él no quiso ir a la capital asiria, la cuál era obvio que estaba al Este, ahí hacia el desierto, junto al rio Tigris. Y, por cierto, era una metrópolis excepcionalmente grande, es el Irak moderno, eso es Asiria, Nínive.

En tiempos antiguos se jactaba de una población, y esta es realmente sorprendente, una población de 600 mil personas. Una ciudad excepcionalmente grande. Originalmente había sido construida por un hombre llamado Nimrod.

Usted recordará, ese nombre de Génesis 10 y 11, Nimrod fue el bisnieto de Noé. ¿Se acuerda porque fue él famoso? por construir, ¿qué? La torre de Babel. Lo cual causó que los idiomas del mundo fueran cambiados como un juicio. Nínive entonces fue la capital pagana definitiva.

Y todo ninivita, todo asirio, hasta donde a Jonás le preocupaba, era un enemigo pagano y representaba toda la maldad, y todo lo que Israel odiaba.

Nínive era tan impía, por cierto, como lo era impresionante. Los asirios eran brutales, masacraban a sus enemigos, mutilaban a sus cautivos, se sabía que desmembraban y decapitaban, quemaban a la gente viva. Formas indescriptibles, crueles de tortura, caracterizaron su conducta hacia sus enemigos. Y presentaron, y habían presentado por mucho tiempo, un peligro claro y evidente en contra de la seguridad nacional de Israel.

Y, por cierto, unas cuantas décadas después de la misión de Jonás, los asirios conquistarían a las tribus del Norte de Israel, y se las llevarían cautivas, en el 722 a. C.

Entonces, habían sido un enemigo, y en el futuro serian un enemigo devastador. Llevándose a las 10 tribus del Norte, llevando esa nación a su fin, realmente. Y nunca regresarían de esa cautividad asiria.

Jonás ministró en el reino del Norte, él conocía la amenaza de los asirios. Él los odiaba, él ministró durante el reinado del rey Jeroboam II del 793 al 758, él no quiso tener nada que ver con los asirios. Y sorprendentemente, él no quiso que los asirios se arrepintieran.

Ahora, cuando usted no quiere que la gente se arrepienta, eso es un odio profundamente arraigado. Eso es un odio profundamente arraigado.  

Él no quería llevar un mensaje de esperanza, él no quería llevar un mensaje de perdón, él no quería llevar un mensaje de gracia a estos enemigos paganos odiados. Una civilización de terroristas homicidas, aniquiladores violentos, de toda persona que estaba en su camino.

Él quería que Dios los juzgara, él quería que Dios los destruyera, él tenía un odio agresivo hacia esas personas. Me temo que no es diferente de la actitud que algunos cristianos profesantes podrían tener hacia musulmanes en la actualidad.

Claro que Dios estaba plenamente consciente de la iniquidad de Nínive, y como dije, un siglo después de Jonás, y el arrepentimiento de los ninivitas durante el ministerio de Jonás, el Señor regresaría y condenaría a esa nación que se llevó a Israel cautiva. Y los condenaría mediante el profeta Nahúm. Otro profeta, 100 años después pronunciaría juicio en contra de ellos, Y en ese tiempo, Nahúm condenaría a Nínive por arrogancia, engaño, idolatría, sensualidad, y violencia.

Entonces, 100 años después, Dios iba a destruir a los ninivitas. Pero, para esta generación que estaba viva en el día de Jonás, Él tenía planes de salvación para ellos, un principio maravilloso que aprendemos acerca de los propósitos soberanos de Dios.

Y, Jonás, fue comisionado para llevarles el mensaje, pero el profeta rebelde no quiso ver a los enemigos de Israel recibir misericordia. De hecho, él sabía que el Señor perdonaría a los ninivitas si se arrepintieran. Capítulo 4, versículo 2: “Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.”

Yo sabía que tú harías esto, yo sabía que tú perdonarías a esas personas y no podía tolerar el pensamiento de eso. Ahora, eso es racismo. Eso es algo profundo para un profeta. ¿Sabe una cosa? si yo estuviera a cargo de quien debe ser un profeta, yo diría: tú estás descalificado. Voy a mandar a alguien más.

Pero Dios está ocupado en usar a la gente más inconcebible, en sus propósitos.

Bueno, Jonás sabía que Dios era compasivo y lleno de misericordia y gracia. Y él no quiso que Dios actuara de manera misericordiosa hacia los ninivitas, entonces se subió a un barco y se fue al Oeste. Conoció su deber, y no cumplió con su deber.

¿Y sabe una cosa? usted pensará que Dios simplemente lo habría desechado en el basurero de los profetas de la antigüedad y hubiera dicho: ‘Se acabó, tu carrera se acabó.’

Y que Dios encontrara a alguien más. Tienes a muchas personas de donde escoger, no necesitas este hombre. Pero aquí de nuevo está realidad maravillosa, de que Dios está ocupado en usar a las personas más inconcebibles, y a veces las más descalificadas.

Y, por cierto, Jonás fue una especie de micro-cosmos del fracaso nacional entero.

Jonás era como un síntoma vivo de desgracia nacional. Los judíos, el pueblo de Dios, fueron colocados en el mundo como una nación testigo. Debían declararle al mundo, al único Dios vivo y verdadero.

Debían llevar el mensaje del único Dios vivo y verdadero al mundo politeísta, poli-demoniaco. Debían ser una luz a los gentiles. Eran el pueblo escogido, no como un fin, sino como un medio para llegar a un fin. Debían ser una nación de misioneros, debían ser celosos porque otras naciones amaran y adoraran al Dios verdadero. Y debían dar un testimonio colectivo de la grandeza y la bondad, y el poder y la misericordia de su Dios, como se demostraba en sus vidas y declarar que su Dios era el Dios verdadero al mundo. Invitar al mundo para que viniera y conociera al Dios vivo y verdadero. En lugar de esto, se volvieron racistas, llenos de enemistad y odio, y esa es la razón por la que Dios permitió que más tarde los asirios vinieran y aplastaran al reino del Norte de manera permanente.

Dentro de la nación de misioneros, Dios seleccionó a ciertos profetas específicos para guiar la tarea misionera. Y su responsabilidad consistía en proclamar al Dios verdadero más allá de Israel. De hecho, si usted hace un estudio panorámico desde Isaías en dónde los profetas comienzan en el Antiguo Testamento, hasta Malaquías usted analiza los cinco profetas mayores, y doce profetas menores. Si usted analiza esos profetas, usted descubrirá que no solo profetizaron al reino del Norte y al reino del Sur, sino que profetizaron profecías acerca de Amón, Asiria, Babilonia, Edom, Egipto, Elam, Hazar, Cedar, Medo-Persia, Moab, Filistea, Fenicia, Siria, Tiro, y todas las naciones.

Ministraron, los profetas lo hicieron, primordialmente dentro de las fronteras de Judá e Israel. Judá, el reino del Sur; Israel, el reino del Norte. Ministraron adentro de las fronteras, pero dieron profecías y declaraciones dirigidas hacia las naciones que los rodeaban.

El llamado de Jonás fue único. Él fue enviado de su nación, para ir a Nínive, lo cual era raro para un profeta que dejara o Judá o Israel. Él profetizó acerca de las naciones, y en contra de las naciones afuera. Pero, en el caso de Jonás, él de hecho fue llamado a ir a la capital de Asiria. Israel no solo fracasó al no ser una nación misionera, sino que Israel rechazó a los profetas que Dios les dio.

Israel rechazó a sus profetas dados por Dios, Jesús dijo: Mataron a los profetas, apedrearon a los profetas, fracasaron en su tarea misionera, y los hombres designados por Dios, que debían llamarlos a esa tarea misionera, ustedes los odiaron y los mataron. Entonces, había una tragedia terrible que se estaba cultivando en la tierra de Israel, como sucedería un poco de tiempo después en la tierra de Judá. Conforme un pueblo infiel, arrogante, apático, inmerso en nada más que la adoración superficial de Dios. Al mismo tiempo, adoración de los ídolos, y vivir como ellos querían vivir, no hacer lo que Dios les había llamado a hacer, y no escuchar a los mensajeros que Dios había enviado, Jonás de alguna manera tiene incrustada en su mente, esta mentalidad anti-evangelismo, y él es un profeta.

Él debe estar llamando a la gente a cumplir con este ministerio de proclamar al Dios verdadero a las naciones, y él mismo no lo quiere hacer. Creo que, en un sentido, Jonás es enviado a Nínive para avergonzar a Israel, para avergonzar a Israel.

Dice usted, bueno, ¿qué quieres decir con eso? Porque cuando él fue la ciudad entera se arrepintió y creyó. Y fue perdonada, y redimida.

Y que reprensión fue eso, en contra de todos esos judíos que no tenían nada más que enemistad, amargura y odio hacia las naciones que los rodeaban. Y fueron infieles en llevar el mensaje del Dios verdadero, y lleno de gracia a esas naciones.

Que reprensión habría sido descubrir que, si usted había hecho eso, esta podía haber sido la respuesta. La ciudad pagana de Nínive se arrepintió ante la predicación de un profeta que no quería ir. Usted recordará que Jesús usó a Nínive para amonestar a los fariseos incrédulos de su día, que se rehusaron a arrepentirse ante la predicación del más grande de todos los profetas, con toda la evidencia de que él era el Señor y el Mesías.

Si los paganos se arrepintieron en Nínive, por la predicación de un profeta que no quería ir, racista, con una mala actitud; van a están mejor en la eternidad que los fariseos que no quisieron arrepentirse cuando el Señor Mesías mismo vino.

Entonces, esta es una reprensión doble al judaísmo, una reprensión para ellos en el tiempo del profeta, y en el tiempo de Cristo. Ahora, la mayoría de los cristianos conocen los nombres de los profetas hebreos. Usted conoce a Isaías, Jeremías, y Ezequiel. Usted conoce a Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, y Malaquías. Nombres familiares porque están ahí en su Biblia.

Pero no conocemos mucho acerca de su mensaje. Algunas personas dicen: bueno, es un profeta menor. Es un profeta menor en el sentido de que es un mensaje breve. No son menos importantes que los profetas mayores, su mensaje simplemente es más breve.

Ninguna palabra de Dios es menos importante que alguna otra palabra de Dios. No obstante, Jonás es el profeta menor, como son llamados, que todo el mundo conoce debido a la naturaleza sorprendente de su historia: racista, indispuesto, enojado, quejándose. Usted habría pensado que Dios simplemente lo haría a un lado y se conseguiría alguien más, pero Dios no hace eso. Versículo 11, capítulo 1, retomemos de nuevo la narrativa, dicen los marineros: “¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.” Y ahora saben que este hombre está desobedeciendo a su Dios, y tienen una opción en su especie de superstición pagana.  Veamos si le hacemos algo a él, si esto va a tranquilizar al dios que ha sido ofendido, y tranquilizará a la tormenta.

“Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.”

Él tiene razón, él lo entiende. Él sabe que esta es una obra directa de Dios. Ellos no quieren hacer eso, tienen cierta cantidad de amor humano, realmente no quieren hacer eso.

“Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a la tierra, (versículo 13), mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos. Entonces clamaron a Jehová y dijeron: te rogamos ahora Jehová que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente, porque tú Jehová has hecho como has querido.”

Ahora habían llegado a entender quién es el Dios de Jonás, Jehová el Señor. Y están orando al Señor y diciendo, mira, no queremos arrojar a este hombre al agua, porque eso va a colocar sangre en nuestras manos, y después vamos a ser culpables y vamos a estar en problemas. No queremos aventarlo al agua.

No obstante, dice el versículo 13, los hombres se estaban desesperando, únicamente estaban peleando en contra de una situación imposible porque se estaba embraveciendo la situación. Sus oraciones no iban a ayudar. Entonces el versículo 15 dice que finalmente, “tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor.”

Después hubo un pequeño avivamiento en el barco. “Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificios a Jehová, e hicieron votos.”

No conozco las implicaciones completas de eso. Pero creo que cuando Jonás, les explicó quién fue Dios, escucharon y entendieron. Y después cuando vieron la demonstración de cómo cesó de manera milagrosa la tormenta, entendieron que este era el Dios verdadero.

Nunca habían visto nada como esto, porque ninguno de sus dioses falsos podía hacer milagros. Se convirtieron en creyentes, en el mensaje que Jonás les dio.

Quizás usted conozca esos marineros en el cielo.

Bueno, mientras tanto, encontramos a Jonás. “Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.”

¿Sabe una cosa? habría sido suficiente simplemente deshacerse de Jonás, digo, ¿porque pasar por todo este problema? No sé qué esfuerzos, en un sentido, tuvo que hacer Dios para crear este tipo de pez lo suficientemente grande para que un hombre pudiera flotar en su estómago. No conocemos ningún detalle acerca de esto, fuera de que sabemos que hay una palabra en hebreo para ‘ballena’, y no es la palabra usada aquí. Entonces, este no es algún tipo de mamífero de sangre caliente, este es algún tipo de pez frío y mojado.

Inimaginable. Indescriptible. Una estancia de tres días adentro de un pez, en la incomodidad de la oscuridad, con un olor sofocante, con los ácidos gástricos del pez consumiendo su piel, el movimiento constante del pez, la presión cambiante de profundidades del océano, absolutamente nauseabundo. Es algo milagroso que él está en el pez, que el pez fue preparado para él. Es algo milagroso que él sobrevive en el pez, no me pregunte acerca de la parte de como respiró, no sé nada de eso. Pero sé que él fue humillado y usted conoce su oración, hablamos de ella hace unas semanas atrás, él está en el pez y el oró.

Versículo 1 del capítulo 2, al Señor su Dios, desde el estómago del pez, él dice: “Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé.” Él está mirando atrás y recordando su oración en el pasado, conforme el escribe esto, y él está repitiendo su oración.

“Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; más aún veré tu santo templo.” Él pensó, que cuando entró en el agua, se había acabado. Conforme el descendió a mayor profundidad en el mar, después él sobrevivió y se volvió a la adoración. Las aguas me rodearon al punto de la muerte.

“Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes. La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová. Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.”

Él está teniendo un tiempo de adoración delante del Señor, como mencioné hace unas cuantas semanas atrás, no hay una petición especifica aquí, pero hay un clamor desesperado en esta situación. Pero a lo que él se vuelve es a la adoración, la adoración.

Y él sabe que Dios es su única esperanza. Y él hace un compromiso con Dios, de que con voz de alabanza te ofreceré sacrificios, pagaré lo que prometí, la salvación es de Jehová.

Si me salvas de esto Señor, te serviré, guardaré mi promesa contigo. El voto que hice cuando te confesé como mi Señor y mi Dios. A partir de esas circunstancias sofocantes e inimaginables, viene esta oración sorprendente. El hombre quién se encoge ante el pensamiento de que Dios extienda misericordia a Siria, ahora conoce que Dios, más vale que le extienda misericordia a él, de lo contrario no hay futuro. Ahora él quiere tener a un Dios de gracia y un Dios de compasión y un Dios de misericordia, y un Dios de paciencia.

Y él sabe que su única esperanza está en la bondad de Dios, y Dios fiel a quien es él, en su gracia responde a su oración y el versículo 10 dice: “Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.” No sé cómo es que el pez llegó a la tierra seca, o no sé qué tan lejos proyectó a ese hombre cuando él lo vomitó, pero él aterrizó sobre la tierra.

Ciertamente una experiencia cercana a la muerte, sumergido en la profundidad del océano, viene a Dios con un corazón de adoración alabando a Dios, prometiéndole a Dios que él será fiel. Mojado, cubierto de saliva, en una condición impensable en la playa, él se ha arrepentido. Ahora, ¿podría usarlo Dios en este punto? Aparentemente Él puede.

Y, esto de nuevo, regresa al punto de un héroe inconcebible, porque el Señor lo re-comisiona. Él lo re-comisiona. Versículo 1 del capítulo 3: “Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás”, volvemos a intentar esto, apretemos el botón de inicio. Y le dijo: “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré.”

Levántate, y ve a Nínive, haz lo que te dije la primera vez, predica el mensaje que yo te diga.

Entonces en esta ocasión, “se levantó Jonás y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino.” Como dije antes, Nínive está en la cuenca del río Tigris, pensaría, más de 600 kilómetros al noreste de Israel.

Según los historiadores, con muros magníficos, la ciudad interior estaba rodeada por más de 10 kilómetros de muros. El resto de la ciudad, tenía una circunferencia que se extendía alrededor de más 70 kilómetros. Una metrópolis muy grande. El nombre Nínive, se piensa que se derivó de ‘ninus’, lo cual se habría derivado de Nimrod, y significa la residencia de Nimrod, o ‘nunu’. Nunu, por cierto, en acadio, significa pez. Entonces, quizás este fue, el pueblo pez, el cual habría sido un nombre apropiado. ¿Por qué llamarían a un pueblo, un pueblo, Ciudad Pez si estaba a más de 600 kilómetros del agua? Bueno, porque adoraban al dios pez, Nanshe, la hija de Ea la diosa pez del agua dulce. Y también adoraron al dios pez Dagón, quien tenía la cabeza de un pez y el cuerpo de un hombre.

Los peces tuvieron una importancia particular para los ninivitas, los peces de agua dulce y estos dioses pez. Entonces cuando Jonás llega, tenía una buena historia de un pez, para la Ciudad Pez. Y algunos historiadores, de hecho, creen que él es probable que pudo haberse visto como un albino, debido a los ácidos del estómago del pez, y pudo haber hecho que su piel fuera más blanca. De tal manera que cuando él llega a Nínive, con una apariencia distintivamente blanca, casi como un fantasma, llega a contarles la historia del pez. Bueno, el mensaje de Jonás era más que una historia, un cuento de un pez, fue una amenaza. Capítulo 3, versículo 4: “Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.” En cuarenta días, Nínive será destruida.

Y simplemente siguió diciendo eso, y diciendo eso, y diciendo eso todo el día conforme caminaba. Y después, en uno de los versículos más suavizados en todas las Sagradas Escrituras para describir una obra milagrosa monumental de Dios. Usted lee el versículo 5: “Y los hombres de Nínive creyeron a Dios.” ¿En serio? Me habría gustado un poco más de detalles acerca de cómo eso sucedió. 660 mil personas, gente pagana adorando a Dagón, adorando a Nanshe, viviendo vidas de idolatría pagana con todo lo que va con ello, un pueblo vil, impío, malo, haciendo cosas horrendas, matando a gente, decapitándola, desmembrándola, ¿qué? ¿el pueblo de Nínive creyó en Dios?

“Y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor, hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey, y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?”

Un caballero se me acercó a mí esta mañana después del servicio, él dijo: Sabes una cosa, estoy preocupado por mi salvación. Le dije: ¿Por qué?, él dijo porque creo que la única razón por la que realmente quiero ser salvo es escapar del infierno.

Y mi respuesta fue, eso es lo suficientemente bueno. De hecho, puedas llegar a madurar al punto en el que veas las bendiciones positivas de ser un creyente y vas a madurar al punto, en el que amarás al Señor con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. Por lo menos en un sentido relativo, y vas a anhelar honrarlo, y servirlo. Y el amor va a superar el temor, pero, temor es en donde todos comenzamos.

Esto habla al asunto de gente que evangeliza en la actualidad, al decir constantemente: Dios te ama con un amor incondicional, él te ama con un amor incondicional. ¿No quieres ser amado por Dios? Y eso muestra que no entienden el punto.

Los profetas y Jesús mismo, y Juan el Bautista dijeron: ¿quién os advirtió que huyeseis de la ira venidera, serpientes? Siempre presentan el mensaje de gracia y perdón, al advertirle al pecador de las consecuencias de su pecado. Cientos de miles de personas en Nínive, se vuelven al Señor en arrepentimiento. Ahora, han habido todo tipo de personas que han tratado de explicar esto.

Los comentaristas liberales dicen: Bueno, hubieron derrotas militares recientes que hicieron que la gente tuviera miedo. Otro escritor dice que hubieron terremotos y eclipses que aterraron a todo mundo. Alguien más dice que había turbulencia civil. No hay una explicación natural para una conversión masiva de cientos de miles de personas. Solo hay una explicación sobrenatural y esa es que Dios determinó salvar esa ciudad en esa generación, y usó a un profeta rebelde para traer a un pueblo rebelde a la fe en sí mismo.

Simplemente una historia asombrosa y maravillosa. El rey, el rey se involucra, su nombre es muy probable que o sea Adad-ninari III, para aquellos de ustedes que están interesados en la historia, o Assurdan III.

Conocemos a esos nombres a partir de la historia antigua. Fuera cual fuera su nombre, él intercambió sus túnicas, su ropa real, por cilicio y ceniza. Y él se humilla a sí mismo, un despliegue público de duelo personal. Y la ciudad entera hace eso.

Y después, usted llega al versículo 10: “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.” Dios les mostró misericordia. En un impacto sorprendente, mediante un profeta profundamente amargado, racista, antagonista, lleno de debilidades, a quién Dios usa como el instrumento humano, para una de las expresiones más masivas de gracia divina en la historia.

Él ciertamente es un héroe inconcebible. Y la historia termina de una manera bastante rara.

Usted habría pensado que Jonás habría regresado a Israel, y habría dicho: miren, tengo que decirles lo que sucedió. Les quiero decir, tienen que oír la historia. La ciudad entera de Nínive se arrepintió, la ciudad entera, el rey, todo mundo. Vinieron, se vistieron de cilicio, ceniza, lo cual es un símbolo de humillación.

Usted pensará que el regresaría ahí, sino hubiera nada más que decir para su propia credibilidad como profeta, para contar lo que pasó. La mayoría de los misioneros habrían estado tan conmovidos por esto, no habrían podido contenerse a sí mismos.

Pero no Jonás. Versículo 1 del capítulo 4: “Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó.” Esto es simplemente tan extraño, esto es impensable. Aquí es cuando le dice al Señor, sabía qué harías esto. Yo sabía que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de grande misericordia. Sabía que tú perdonarías tu juicio hacia estas personas. Esto es algo que está tan profundo en él. Escuche el versículo 3: “Ahora pues, oh Jehová te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.”

¡Guau! ¡mátame! No puedo tolerar la realidad de que los asirios se hayan convertido. Esta es, su peor pesadilla. No puedo tolerar que los asirios se hayan convertido.

Esta es su peor pesadilla. Hombre, esta es una actitud terrible para un profeta. Él tuvo una actitud terrible desde el principio y usted puede ver lo mal que está al final.

Él quería ser matado la primera vez. ¡Arrójame al agua!

Él quería ser matado, de esta manera él no habría tenido que ir a Nínive. Él Señor no permitió que eso sucediera, él sobrevivió. Ahora él está de regreso en Nínive, y ahora él quiere otra vez morir. Él está lleno de prejuicio, orgullo, y él no puede tolerar la magnitud de la gracia de Dios hacia una nación bárbara. Él no quiere tener nada que ver con esto. Él preferiría estar muerto que ver a la gente convertida a Dios.

Esto se ha agravado a un grado tan extremo. Lo que él había esperado es que él predicara destrucción, que se fuera a un monte, que esperara cuarenta días, y verlo venir y disfrutar cada minuto de ello. Entonces ahí va él.

Versículo 3: “Quítame la vida”, y Jehová le dijo en el versículo 4: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? ¿Hay una razón para esto? No hay respuesta para eso, claro que no la hay.

Él simplemente está haciendo una pregunta retórica para exhibir su prejuicio.

“Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad. Y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra para ver que acontecería en la ciudad.”

Si él se va a sentar ahí, y a esperar lo mejor. Y lo mejor es que todos sean matados. Él va a esperar que Dios cambie de parecer. Bueno, ¿Por qué haría Dios eso? Oh él va a esperar que su arrepentimiento sea hipócrita, superficial, corta. Esa es su esperanza.

Realmente no fue en serio, no es real, y si tan solo me siento aquí y espero Dios los va a destruir a todos. Y él está ahí afuera y hace calor, y está en la parte del mundo en el que puede ser intensamente caliente.

Construye un pequeño refugio que no es adecuado. “Y preparó Jehová Dios (versículo 6, me encanta esto) una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.”

Je, este es un hombre profundamente egoísta, ¿no lo cree usted? Pero usted se dice a sí mismo, ¿qué está haciendo Dios? Digo, esto es gracia, sobre gracia, sobre gracia para alguien que no se ha ganado nada. Él está expuesto al calor extremo, él se va a sentar ahí hasta que el juicio caiga. Él cree. Y espera que todos sean destruidos.

Y Dios añade a su comodidad para que no sea quemado por el sol, y él está muy contento. Pero él está a punto de escuchar una lección visual.

Dios preparó un gusano, Dios creó una planta, después Dios creó un gusano, “pero al venir el alba del día siguiente Dios preparó un gusano el cuál hirió la calabacera y se secó.”

Ese es un gusano poderoso, una planta grande. “Y aconteció que, al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo:” Esta es la tercera vez, que se quería morir. ¿Y sabe una cosa? usted eventualmente quiere decir: simplemente muérete.

Y el Señor le enseña una lección: “Tuviste tú lastima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?

Así es como obtenemos el número 600 mil, para la ciudad. Porque hay 120 mil niños que no disciernen su derecha de su izquierda. Él está lleno de menosprecio, él quiere ver a Dios condenar a una ciudad entera al infierno. Él está centrado en sí mismo, lo que él está diciendo es: hazme estar cómodo y envía esa ciudad al infierno.

Hombre, ese es un enfoque torcido, y Dios le enseña una lección. Tú tuviste compasión de una planta, para mantenerte cómodo, y no tuviste compasión de almas eternas.

Acaso, ¿no debo tener yo compasión de Nínive, esa gran ciudad? Y ahí es donde termina.

Me gustaría que tuviéramos una palabra final por parte de Jonás, pero si él dijo algo, probablemente habría sido: quiero morir. Simplemente, no quiero ver esa compasión revelada.

Entonces al final, ¿qué hemos aprendido? Esto tiene que ver con Dios, este libro. En la superficie trata de Jonás, pero debajo de la superficie tiene que ver con Dios.

¿Qué nos dice de Dios? Bueno, simplemente extraemos unas cuantas lecciones simples.

En primer lugar, que Dios es el héroe definitivo de la historia, Él es el que rescata a Jonás, Él es el que le da a Jonás el mensaje, Él es el que hace que la gente oiga el mensaje, crea en el mensaje, se arrepienta y se convierta y venga a adorarlo a Él. Es acerca de Dios.

Pero, si usted lo divide, en primer lugar, es acerca de Dios como el creador soberano. Es Dios, como puede ver, quien comienza la tormenta, incita la tormenta.

Dios prepara al pez, Dios hace que el pez se trague a Jonás, Dios se asegura que Jonás sobreviva. Dios diseña que el pez vomite a Jonás en la tierra. Inclusive es Dios, quien antes de todo eso inició el viento que hizo que la tormenta entrara en acción.

Es Dios quien entonces calma al mar, es Dios quien hace crecer la planta que lo protege. Es Dios quien envía al gusano que se come a la planta. Es Dios quien produce el siroco al día siguiente, es Dios quien hace todo esto. Es Dios quien tiene poder sobre la creación.

Inclusive los marineros paganos reconocen a Dios como el creador. Sorprendentemente, la única persona en la historia quien se resiste a Dios, es Jonás.

Los marineros no se resisten a Dios, los ninivitas no se resisten a Dios, solo el profeta de Dios. Usted realmente, queda convencido de que Dios debería conseguirse alguien más, pero Dios está ocupado en llevar a cabo una obra poderosa masiva a través de gente, que desde un punto de vista humano seria descartada. Y eso debe ser alentador para todos nosotros, porque todos tenemos fallas.

En segundo lugar, no solo aprendemos que Dios es el creador que controla todo soberanamente, sino que aprendemos que Dios es un juez supremo. El mensaje que Jonás debía dar era el mensaje de juicio. Cuarenta días y Nínive será destruida, mediante furia divina e ira divina.

Reconociendo que su fin era inminente, los ninivitas se arrepintieron.

Y eso nos lleva al tercer y último elemento que aprendemos acerca de Dios, y es que Dios es un Salvador de gracia. Su misericordia no está limitada por nuestros prejuicios, nuestro orgullo, nuestra indiferencia. Su misericordia, compasión y gracia no está limitada a personas buenas, sino a paganos brutales, homicidas, idólatras.

Esas tres verdades entonces, están en el corazón del Evangelio, el corazón del Evangelio.

Dios es el creador de todos nosotros, hemos pecado en contra de nuestro creador. Ira y juicio han sido pronunciadas sobre nosotros, pero se nos ha dado el Evangelio. El cuál nos ofrece perdón mediante la fe en el Señor Jesucristo.

Usted realmente ve el Evangelio en el corazón de Dios, en la historia de Jonás. El creador Dios, en contra de quien hemos pecado, advierte acerca del juicio y perdona de manera completa a aquellos que se arrepienten y se aferran a Él.

Acompáñeme en una palabra de oración. 

Padre nuestro, te damos gracias en esta noche, de nuevo por la historia. Una historia familiar de Jonás que nos recuerda que tú eres el Creador, a quien hemos ofendido, y en contra de quien hemos pecado. Tú eres el juez que ha pronunciado condenación, condenación eterna en contra de nosotros, pero tú también eres el Dios que ofrece perdón para aquellos que se arrepienten y después creen en el Evangelio de Cristo.

Y es debido a que hemos llegado a creer en ese Evangelio, que la salvación se provee para todos los que se arrepienten y todos los que creen en ti mediante la obra de Cristo en la cruz. Y nosotros creemos en eso, y llegamos a celebrar eso.

Gracias Señor Jesús, por ser el sacrificio por el pecado, que salvó a los ninivitas, aunque no habías muerto. Todavía estaba en el futuro y siendo el sacrificio por nuestro pecado, aunque fue en el pasado. Gracias oh Dios, por la provisión que has hecho en Cristo.

Gracias bendito Espíritu Santo por darnos vida y fe, así como le diste a los ninivitas para confiar en el único salvador.

 

 

 

 

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