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Quiero animarlos a todos ustedes en esta mañana. Quiero colocarlos en un contexto bíblico. Estamos comprometidos con las Escrituras, con la Palabra de Dios, y quiero hablar a partir de la Biblia, como siempre lo hacemos, y quizás, darle una perspectiva acerca de lo que ustedes hacen que quizás nunca antes había escuchado. Pero tenemos que comenzar con la realidad y esta realidad es ésta: la Biblia enseña de manera clara cómo es naturaleza humana. No hay duda al respecto: todas las personas son pecadoras. No son tan malas como podrían ser, no son tan malas como otras, pero todas son pecadoras.

No hay una sola excepción según las Escrituras. Toda persona nace en pecado. La naturaleza de pecado es transmitida a través de sus padres. Y se remonta a Adán y Eva. Cuando Adán y Eva cayeron, su disposición cambió. Y después, todo lo que ha venido desde Adán y Eva, todo ser humano que jamás ha nacido en la historia del mundo, ha nacido como pecador. Transmitido a partir de los padres originales.

¿Quién una prueba de eso? Todo el mundo muere. Todo el mundo muere. No sólo todos mueren, sino que todo el mundo se enferma, todos tienen problemas. Pero todo el mundo muere. El Antiguo Testamento dice: “el alma que pecare, morirá”. El Nuevo Testamento dice: “la paga del pecado es la muerte”. Las Escrituras son claras en este punto.

Los bebés en el vientre mueren. Millones de ellos son abortados. Los infantes recién nacidos simplemente mueren; mueren en una cuna, mueren en la seguridad del hogar en la familia. Los niños pequeños mueren; mueren en accidentes, mueren por enfermedades. Estos pequeños mueren antes de que hayan cometido cualquier transgresión deliberada en contra de Dios, antes de haber violado la ley de Dios de manera consciente, antes de haber cometido iniquidades o pecados.

¿Por qué mueren? La realidad de la muerte está en la médula de la humanidad. Ellos mueren porque el principio de la muerte reside en todo ser humano debido a que todos somos pecaminosos. Nosotros morimos, todos nosotros, porque hemos heredado la naturaleza del pecado universal por parte de nuestros padres pecadores y puede inclusive producir muerte antes de que pequemos de manera consciente. La realidad del pecado universal es demostrada por la muerte universal. Todos morimos.

El mundo avanza, todos vemos eso. Estamos viviendo en una explosión increíble de tecnología como nunca antes habríamos imaginado, inclusive hace 50 años atrás. El mundo avanza científicamente, avanza tecnológicamente, avanza intelectualmente, educativamente, materialmente. Pero todo este avance no cancela la muerte y no vence la fuerza masiva de pecado en todo corazón humano. De hecho, entre más avanzamos, más armas tienen los pecadores y más devastadoras son esas armas. Hay más y más maneras que están disponibles para expresar la corrupción pecaminosa.

La fuerza más letal en el mundo no es la naturaleza, ni los vientos, ni las lluvias, ni los terremotos. La fuerza más peligrosa no son los animales, la jungla. La fuerza más peligrosa y más letal son los humanos. Ellos pueden planear la maldad. Ellos pueden planear el daño. Y no son como los animales que matan porque están diseñados para matar. Así es como funciona la cadena alimenticia. Los humanos están diseñados para dar vida, pero son sumamente inteligentes para crear muerte.

La Biblia dice que todos hemos pecado. Todos pecaron. De hecho, si usted regresa al principio del libro de Génesis, usted lee esto: “Y Jehová vio que la maldad de los hombres era grande sobre la tierra y que todo deseo de los pensamientos del corazón del hombre era de continuo solamente el mal. La tierra se corrompió, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra y la tierra estaba llena de violencia.”

Tenemos la creación de Adán y Eva en los capítulos 1 y 2; y cuando usted llega al capítulo 6, lo único que hay en el mundo es corrupción. Dios envía un diluvio universal, ahoga a la raza humana, deja a ocho personas y comienzan de nuevo. Más corrupción. De hecho, el profeta Jeremías describe el corazón humano de esta manera: “engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso”.

“Y Yo Jehová, escudriño el corazón.” Dios está diciendo: ‘es impío y lo sé. Lo veo.’ Algunas personas dicen: ‘Bueno no, la gente es básicamente buena. Es el ambiente lo que hace que hagan cosas malas.’

Bueno, escuche las palabras de Jesús. Jesús, por cierto, como Dios, fue el creador y el conoce Su creación. Esto es lo que dijo: “Porque lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre. Porque de dentro del corazón del hombre salen los malos pensamientos, actos de inmoralidad sexual, robos, impiedad, homicidios, adulterios, avaricia e impiedad como también engaño, envidia, calumnia, orgullo y necedad. Todas estas maldades proceden de adentro y contaminan al hombre.” El problema no está fuera de nosotros, el problema está adentro de nosotros.

En Romanos, capítulo 3 y si usted tiene su Biblia ahí puede pasar ahí, me puede acompañar. En Romanos, capítulo 3, el apóstol Pablo está escribiendo y él resume lo que las Escrituras del Antiguo Testamento dicen del hombre y del pecado. Romanos 3:10: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.”

Esa es una serie de afirmaciones tomadas del Antiguo Testamento en donde Dios define la naturaleza del hombre. No hay uno que sea justo. No hay uno que de manera genuina haga el bien que agrada a Dios. Peligrosos, somos como serpientes venenosas. Nuestras bocas están llenas de maldición y amargura, los pies están prontos para derramar sangre, destrucción y miseria en el camino. Esa es una descripción bíblica. Esa es la descripción divina del hombre. La humanidad es mala en naturaleza y peligrosa. Entonces, el desafío más grande que enfrentan los humanos no es de la naturaleza, no es del ambiente. Sino que es de sí mismo.

Entonces, Dios tuvo que incorporar en la vida humana barreras, restricciones. Restricciones para refrenar esta maldad, para refrenar esta corrupción, para someter la pasión y la expresión pecaminosa, para que el hombre pudiera tener una sociedad y ser civilizado y disfrutar de Su creación y encontrar felicidad y paz y una medida de gozo y gratitud. Estas restricciones son absolutamente críticas. En donde estas restricciones operan como Dios quiso que operaran, la vida es buena, la gente disfruta de las gracias comunes, la vida es rica y se agradece a Dios. En donde estas restricciones son atacadas, corrompidas, disminuidas, objeto de rebelión, la sociedad está al borde de la autodestrucción. Lo que es elemental en el bienestar de la humanidad son estos cuatro refrenos poderosos. Se los voy a nombrar y les voy a dar una explicación.

Número uno: la conciencia. La conciencia. Esta es una autoridad personal. Esta es una restricción personal. Esta es una fuerza personal. Y en Romanos, capítulo 2 estamos viendo el capítulo 3, podemos regresar un capítulo antes, hay algunas palabras interesantes. Versículo 11 dice: “Porque no hay parcialidad con Dios.” Aquí el tema es el juicio. El juicio divino. Dios juzga de manera imparcial.

Alguien puede decir: “Bueno, espera un momento. Si Dios va a juzgar a pecadores, ¿cómo puede Él juzgarlos por igual cuando algunos tienen la ley escrita de Dios y han violado esa ley? Algunos ni siquiera saben acerca de Dios, nunca han oído de las Escrituras, no saben nada acerca de Su ley escrita, ¿cómo puede juzgarlos Él sin parcialidad? Si todos los humanos son pecaminosos y todos los humanos serán juzgados por Dios como pecaminosos, ¿cómo puede Él ser imparcial?”

Aquí está Su respuesta: “Porque todos los que sin ley han pecado,” refiriéndose a la ley escrita, sin tener las Escrituras mismas, “sin ley también perecerán.” Ellos serán juzgados y condenados aunque nunca han tenido la ley escrita. “Y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados.”

¿Cómo puede ser eso? Escuche: “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones.” Esa es una afirmación muy importante.

Todo ser humano tiene un sexto sentido. Yo sé que usted ha oído eso. Ese es algún tipo de noción de clarividencia en nuestra cultura. Pero me gustaría ofrecerle un sexto sentido legítimo que puede incluirse con los otros cinco. Y no es algún tipo de entendimiento trascendental de tal manera que usted puede oír a gente muerta hablar, ¿muy bien? Cuando hablo de un sexto sentido, estoy hablando de uno que es afirmado en este pasaje: “todo ser humano tiene la ley de Dios escrita en el corazón.” Todo ser humano llega a este mundo conociendo la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal.

Usted se acuerda cuando Adán y Eva estaban en el huerto y Satanás vino y dijo adelante, coman. Dios había dicho que no comieran de ese árbol del conocimiento ‘o conocerán el bien y el mal’.

Bueno, desobedecieron, comieron y Génesis 3:22 dice que ‘distinguieron el bien del mal’. Y así, con la misma certeza con la que Adán y Eva transmitieron su pecaminosidad a toda generación, ellos también trasmitieron la ley innata de Dios. Así como ellos les trasmitieron los cinco sentidos normales a sus hijos, y de manera subsecuente a todo ser humano, ellos también trasmitieron el conocimiento del bien y del mal. Esto es parte de lo que significa ser humano.

Todo el mundo conoce lo que está bien y lo que está mal. La moralidad divina es revelada en el corazón. Algunas personas, los judíos en particular y otros que tienen las Escrituras. Pero aquí se está haciendo referencia los judíos, a quienes fueron dadas las Escrituras del Antiguo Testamento. Ellos tenían la ley de Dios escrita. ¿Pero qué sucede con aquellos que no? Ellos tienen la ley de Dios en sus corazones al grado de saber lo que está bien y lo que está mal. Esto es suficiente para que Dios haga un juicio.

De hecho, ahí atrás en Romanos 1, versículo 20 dice que es tan suficiente que cuando son juzgados por su inmoralidad y juzgados por su impiedad, no tienen excusa. Ellos no tienen excusa. No hay excusa; estoy seguro que eso se manifiesta siempre en la realidad de la vida que -¿cuántas personas conocen el Código Penal? Muy pocas personas podrían tener algún tipo de conocimiento innato del código penal. Pero hombre, si saben algo que no deben hacer en el Código Penal, sea que hayan venido de otro país o de otra nación, sea que sean extranjeros a la cultura estadounidense, ellos saben lo que está bien y lo que está mal. La ley está escrita de manera instintiva -esa es la palabra aquí. La ley está escrita en sus corazones. De manera instintiva ellos hacen las cosas escritas en la ley. Esa es la realidad universal.

Los animales no tienen ley. Los animales no tienen moralidad, no tienen conciencia de sí mismos y por eso no sienten culpabilidad. Ellos hacen lo que los animales deben hacer. Las personas tienen un sexto sentido, la habilidad de reconocer lo que está bien y lo que está mal. El sentido ético es parte del ser humano, la ley en el corazón.

Y hay un mecanismo que Dios ha colocado en todo ser humano que responde a cómo ellos deben reaccionar a esa ley y eso también está en el versículo 15: “Su conciencia dando testimonio y su pensamiento acusándolos o defendiéndolos.”

¿Cómo funciona esto entonces? Toda persona tiene la ley de Dios escrita en el corazón. Eso es un conocimiento de lo que está bien y lo que está mal. Eso es parte de ser humano. Usted sabe lo que está mal. Usted sabe lo que está mal. Eso es dado por Dios.

Usted tiene un mecanismo. El mecanismo es llamado la conciencia. La conciencia es algo dado por Dios a todo ser humano para reaccionar a esa ley. Cuando usted viola esa ley en su corazón, usted es acusado por su conciencia.

Todos hablamos de eso -alguien tiene una conciencia culpable. Solía ser que los mentirosos de las tribus eran identificados al colocarles fuego en sus lenguas porque ellos podían saber si alguien estaba mintiendo porque no había saliva, y eso quemaba su lengua. Hay algo. Hay un mecanismo en el ser humano que produce temor, culpabilidad, ansiedad, terror, pánico. Algunas personas tienen una conciencia que les grita tanto y los tortura a tal grado que toman drogas, beben alcohol, se involucran en actividades extremas que producen adrenalina o cometen suicidio. La conciencia está ahí.

La palabra griega para conciencia simplemente significa ‘conocimiento de uno mismo’. Es la conciencia de uno mismo la cual es sólo humana. Ninguna otra parte de la creación la tiene. Cuando la gente hace maldad, su conciencia entra en acción y la conciencia es un sistema de advertencia.

A nadie le gusta el dolor, pero todos están agradecidos por ello, ¿verdad? El dolor es algo bueno. ¿Por qué es algo bueno? Porque le dice que usted tiene un problema. Si usted no sintiera dolor, se moriría sin remedio. Es crítico que usted sienta dolor. Eso es un regalo de Dios. El dolor es un regalo de Dios. Le dice que tiene que dejar de hacer lo que está haciendo. Necesita encontrar alguna ayuda, necesita remediar algo. La conciencia es dolor en el área moral. La conciencia le grita y le dice ‘detente, vas por un camino muy peligroso. Detente, necesitas ayuda. No continúes en esta conducta.’ Es un regalo de Dios. Es un regalo de restricción. Es el primer refreno de Dios que es parte de la sociedad humana para refrenar y someter a los pecadores. Este es el refreno elemental que Dios ha provisto a nivel individual para todo ser humano inicialmente viviendo en el mundo que tiene este refreno incorporado en su vida.

Pero, decimos que algunas personas no tienen conciencia, ¿verdad? Decimos que este tipo de conducta, este tipo de acción, este tipo de crimen… ¿Acaso este hombre no tiene conciencia? ¿Quieres decir que este regalo de Dios, esta ley escrita en el corazón, este mecanismo que reacciona a lo que hacemos con esa ley para acusarnos o defendernos, nos da sentimientos de temor o de bienestar, quieres decir que puedes alterarlo? Así es. Usted puede alterar eso.

Usted puede alterarlo en dos maneras. Número uno: puede alterar la ley de Dios acerca de lo que está bien y está mal en el corazón al diseñar otra ley, al distorsionar, al pervertir, al revertir. Como dice el Antiguo Testamento: “cambiar lo dulce por lo amargo y lo amargo por lo dulce, la luz por lo oscuro, lo oscuro por la luz, lo bueno por lo malo y lo malo por lo bueno.”

Usted puede simplemente revertir la moralidad. Usted puede crear una nueva moralidad. Usted puede crear una nueva moralidad y después, lo que sucede es que la conciencia inmediatamente se confunde, porque conforme esa preparación, esa manera de pensar continúa, y escúcheme, y se lleva a cabo en la cultura, se lleva a cabo en los sistemas educativos y se lleva a cabo en los medios masivos de comunicación y domina a la cultura y está informando a millones de jóvenes que terminan con una modalidad perversa que va en contra de la moralidad que Dios ha establecido en su corazón, y hay un cambio que se lleva a cabo. Y lo que sucede es que la conciencia es sólo un mecanismo que responde a su sistema de creencias. Y cuando su sistema de creencias es pervertido, su conciencia se confunde de manera total. Entonces, la gente hace cosas que nosotros decimos que muestran una falta de conciencia, porque la conciencia no sabe cuándo acusarlos o cuando afirmarlos.

Algo más que usted también puede hacer es que puede hacer que la función de la conciencia sea ilegítima. Usted puede decir: ‘No debes sentirte culpable, no debe sentir temor. Tú eres quien eres, debes sentirte orgulloso acerca de quién eres. Éste eres tú. Así es como debe vivir, haz lo que quieras. Nadie te puede decir lo que debes hacer. No debes sentirte culpable. La culpabilidad está mal.’

Hay libros, muchos libros psicológicos que dicen que ‘la culpa es mala’. ‘Sentirse culpable es malo.’ Ciertos pecados ahora son buenos y si usted habla en contra de esos pecados, usted es malo. Todo se revierte y después, jugamos juegos con una conciencia confundida al hacer que la culpabilidad no sea legítima, lo cual hace que el temor no sea legítimo y tampoco la ansiedad, la cual es el primer nivel de refreno. Y así sucede todo el tiempo.

Entonces, por parte de los pecadores, individual y colectivamente, hay un esfuerzo masivo por cambiar la ley de Dios escrita en el corazón que toda persona conoce: distorsionarla, pervertirla, revertirla, hacer que las cosas malas se vean buenas y las cosas buenas se vean malas. Y después, un esfuerzo enorme por hacer que la culpabilidad, el temor y la ansiedad no sean legítimos en base a que: ‘Así eres tú. Tienes el derecho de ser como eres, pensar lo que quieras, hacer lo que quieras. No dejes que nadie te diga algo diferente.’

Ahora, esencialmente usted acaba de desatar a un pecador sin restricción personal. Destruya usted la ley moral de Dios que Él ha incorporado en el alma de todo individuo y como puede ver, la conciencia es ilegítima. Y usted ha matado al primer refreno.

El segundo refreno que Dios ha creado es la familia. La familia. Mientras que la conciencia es un refreno personal, la familia es un refreno a nivel de relaciones. La familia es el cimiento de la sociedad. La familia es el cimiento de la civilización. Dios ha establecido que la familia sea un lugar amoroso, de verdad, ejemplar que refrena la maldad en la siguiente generación.

Un animal nace y vive por sí solo en minutos u horas o inclusive unos pocos días después de que nació. Los humanos nacen y no pueden ni siquiera caminar durante un año o más solos. Necesitan ser llevados. Es tan importante que tengan relaciones fuertes, vínculos, amor y apoyo. Y ni siquiera usted los deja solos en casa quizás hasta que estén saliendo de la adolescencia. Y algunos de ellos ni siquiera dejan la casa, usted sabe.

¿Por qué Dios los mantiene en una familia durante tanto tiempo? Cuando un caballo nace, vive por sí mismo de inmediato. Porque necesitan aprender a ser refrendados, porque lo que ha nacido en esa familia es un nuevo pecador con el que la sociedad tiene que lidiar; una nueva criatura caída, con la cual la sociedad tiene que lidiar; un nuevo corazón que es ‘engañoso por todas las cosas y perverso. ¿Quién lo puede conocer?’ Eso tiene que ser refrenado. Eso tiene que ser refrenado. Se tienen que establecer barreras. Entonces, la familia se vuelve la institución dada por Dios para la formación de pecadores refrenados.

Vuelvo a decir eso. La familia se convierte en la institución dada por Dios para la formación de pecadores que refrenan su pecado, quienes mediante moralidad y sabiduría multigeneracional, con instrucción y disciplina en amor se desarrollan en buenos ciudadanos que benefician a otros, disfrutan la creación de Dios y están agradecidos con Él.

Vuelvo a repetir eso. La familia es la institución dada por Dios para formar pecadores que refrenan su pecado, quienes mediante la moralidad y sabiduría multigeneracional, con instrucción y disciplina en amor, se desarrollan hasta llegar a ser buenos ciudadanos que benefician a otros, disfrutan la creación de Dios y están agradecidos con Él.

Muchos de ustedes que trabajan en el área del cuerpo policial, de la aplicación de la ley, fueron criados en ese tipo de familia o estuvieron bajo influencias que les dieron eso y esa la razón por la que ustedes se apegan a la justicia y a la ley y a lo que es correcto. Y ustedes son un beneficio a la sociedad y ustedes hacen que la gente esté agradecida por la provisión y protección que ustedes proveen. Para eso es la familia.

¿Cuál es el diseño de Dios para la familia? Génesis 2:24, aquí está: “Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne.” Un hombre, una mujer en una unión de por vida. De por vida.

¿Y qué responsabilidad tienen? Fructificar y multiplicarse y llenar la tierra. Tener hijos, producir familias. Este es el cimiento de la sociedad, de la civilización. Es tan elemental que Dios dijo: “Aborrezco el divorcio. Odio el divorcio. Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre.”

Oh, claro, Dios debido a la dureza de los corazones, la Biblia dice que lo permite bajo algunas circunstancias. Pero lo odia porque devasta a la sociedad. No es sólo que es doloroso para un hijo o doloroso para un cónyuge. Es devastador para una sociedad. Y entre más común es el divorcio, más despedazada está la familia y más disminuido es el refreno.

En Deuteronomio, capítulo 6, regresando a la ley de Moisés, encontramos la fórmula de Dios para refrenar a los pecadores en una familia. Escuche lo que dice, Deuteronomio 6: “Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos... Esto es serio. Éstas no son sugerencias. “Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla.”

Los hijos de Israel están a punto de entrar a la tierra. Moisés, su líder, está hablando en nombre de Dios y dice: Esto es lo que Dios les manda. “… para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos Sus estatutos y Sus mandamientos que Yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.” Para eso es la familia. Los padres les enseñan las los hijos y a los nietos, hijas y nietas la ley de Dios; y les enseñan a ser obedientes a Sus estatutos y a Sus mandamientos, para que puedan vivir vidas largas.

En el versículo 4 está el Shemá, muy conocido por toda persona judía. “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” Amor a Dios, amor a Sus mandamientos, amor a Sus estatutos; eso es lo que los padres deben enseñar a sus hijos. En otras palabras, los mandatos de Dios y amar a Dios, esas cosas deben estar en tus labios todo el tiempo -al levantarte, al sentarte, al acostarte, al caminar. Esa es tu constante conversación.

“Y las atarás como una señal en tu mano,” lo cual significa aplica la Palabra de Dios a tu trabajo, “y estarán como frontales entre tus ojos.” Aplica la Palabra de Dios a tu manera de pensar. Entonces, esto es lo que dices, esto es lo que haces, esto es lo que piensas.

Y entonces: “…y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” Si usted ha visto a gente judía ortodoxa, hay una mezuzá en su puerta, una pequeña caja y este pasaje de las Escrituras está recordándoles que cuando entran a la casa, deben hablar del Señor, cuando de salen de la casa, deben hablar del Señor, amar al Señor su Dios con todo su corazón, alma, mente y fuerzas.

Si usted llega a ver un rabino, algunas veces verá esta pequeña caja en su cabeza. Ese es el símbolo de este pasaje y adentro de ello está el mismo pasaje. Usted verá tiras en sus brazos y una pequeña caja en su brazo. Eso es lo mismo. Y lo tiene ahí como un símbolo del hecho de que esté trabajando o esté pensando o esté hablando, en donde quiera que esté, es siempre acerca de Dios y Su ley y amarlo con todo su corazón. Y eso es lo que le enseña a su familia. Eso es lo que le enseña su familia.

Los diez mandamientos en Éxodo 20. El quinto mandamiento es este: “Honra a tu padre y a tu madre para que tus días sean prolongados en la tierra que Jehová te ha dado.” Honra a tu padre y a tu madre y te daré una vida larga. Entonces, los padres tienen la responsabilidad dada por Dios de enseñar. A los hijos se les da la responsabilidad de honrar a su padre y a su madre y tendrán una vida larga. Levítico 19:3 dice ‘cada uno de vosotros debe reverenciar a su padre y a su padre’. No sólo obedecer, sino honrar y reverenciar.

Después, el otro lado de esto, Deuteronomio 27:16: “Maldito es el que deshonra a su padre y a su madre.” Este es un refreno poderoso a nivel de relaciones que Dios ha diseñado en el mundo. Padres fieles, padres justos que asumen la responsabilidad de enseñarle a sus hijos y a sus nietos acerca de Dios, a amar a Dios y obedecer a Dios, e hijos que responden al mostrar honra a sus padres. Esa es una familia que trasmite la justicia de una generación a la siguiente.

Esta instrucción específica, el libro de Proverbios. En algún momento, lea el libro de Proverbios. Comience en el capítulo 2, lea hasta el capítulo 7. Todo capítulo comienza: “Hijo mío” u “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre”. “Oye la instrucción de tu madre.” Capítulo, tras capítulo, tras capítulo, tras capítulo. Tiene que ver con todo tipo de cosas. Tiene que ver con el dinero, acerca de las relaciones, acerca de las amistades que escoges, acerca de mantenerte alejado de la mujer adúltera, acerca de cómo ordenar tu vida, acerca de honrar a tus padres capítulo, tras capítulo, tras capítulo. Esto es la familia y la familia es un regalo de Dios.

Ahora, ¿ha notado usted que sus pequeños pecadores realmente no se someten a esto? Ciertamente, los cuatro que nacieron en nuestra familia no fueron así. Entonces, la Biblia da una fórmula para mantenerlos obedeciendo. Haciendo que se sujeten. Escuche esto, Proverbios 13:24: “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.” Disciplinar. Sé que esa es una mala palabra. Pero resulta ser bíblica.

Escuche Proverbios 19:18: “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; no te hagas cómplice de su muerte.” Y no desees su muerte. Los hijos indisciplinados mueren jóvenes. Escuche Proverbios 22:15: “La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.”

Proverbios 23:13: “No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma.” Proverbios 29:15: “La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.”

Y esa es una fórmula simple -padres casados, hombre y mujer, ámense los unos a los otros, amen a Dios, enseñen justicia. Enseñen a los hijos a honrar a Dios, a hacer lo que está bien. Implementen eso con disciplina amorosa, no estamos hablando de abusar de los hijos, estamos hablando de una disciplina amorosa, correctiva que asocia una medida de dolor con la desobediencia. Esa es una manera muy importante de preparar a las personas.

En Efesios capítulo 6 leemos esto: “Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra,” es el único de los diez mandamientos que promete una vida larga. “Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor.” No se excedan, “sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor.” Instrucción con disciplina.

Tenemos una cultura juvenil indisciplinada, rebelde en extremo que está totalmente aislada de sus familias. Ese es el producto de todo tipo de familias despedazadas, quebrantadas o simplemente no familias que usan las violaciones al quinto mandamiento como una placa de honor. Simplemente escuche algo de la música rap y cómo se refieren a sus madres.

La destrucción del matrimonio, la destrucción de la familia despedaza este refreno diseñado por Dios. Entonces, sea que usted esté destruyendo el matrimonio o que no esté instruyendo a los hijos en un hogar cohesivo o sea que no esté disciplinándolos o sea que esté pervirtiendo la ley de Dios escrita en el corazón y distorsionándola, o sea que esté confundiendo y callando las conciencias, usted simplemente está moviendo a la sociedad hacia su propia muerte.

Últimamente he estado leyendo acerca del nihilismo. Nihilismo, esa es una palabra filosófica extrema. Esto es lo que significa: rechazo total de leyes e instituciones establecidas. Rechazo total de leyes e instituciones establecidas. Otro diccionario dice: destrucción total y absoluta hacia el mundo en general, inclusive uno mismo. Este es un precursor al colapso del orden social y lo que podría ser una revolución sangrienta. Hacemos lo que podemos por proteger la ley de Dios en el corazón y la conciencia y la familia.

Ahora, quiero llegar al tercer refreno que Dios nos ha dado: autoridad civil; autoridad civil. Y aquí es donde todos ustedes entran. Este es un refreno social. Este es un refreno social.

Bíblicamente, el deber primordial de la autoridad civil, si usted ve la Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamento, no es caridad, no es economía. El deber primordial de la autoridad civil es el bienestar moral de sus ciudadanos. Es refrenar a los pecadores y recompensar a aquellos que hacen el bien para que podamos vivir de una manera civilizada, disfrutando de una medida de paz y gozo en la vida y la creación de Dios.

El gobierno civil usa una amenaza inclusive más fuerte. La ley de Dios en el corazón tiene una amenaza, la conciencia, que produce culpabilidad. La familia tiene una amenaza, la vara, con la cual disciplinamos al hijo desobediente. El gobierno civil tiene una fuerza inclusive más fuerte, inclusive una fuerza mortal si es necesario. El gobierno civil es una institución ordenada por Dios para refrenar a pecadores.

En Primera de Pedro, Pedro, quien estaba escribiendo esta carta a creyentes que estaban siendo asesinados por el gobierno, martirizados por aquellos que odiaban el cristianismo y el Evangelio cristiano, está escribiendo a personas que están por entregar su vida por lo que creían. Y escuche lo que dice, 1 Pedro 2:13: “Por causa del Señor someteos a toda institución humana.” ¡Vaya!

“Por causa del Señor someteos a toda aquí ktisis es la palabra griega ahí. No significa realmente una institución humana en ese sentido porque la palabra nunca es utilizada en la Biblia a menos de que se esté refiriendo a algo que Dios ordenó. Debería decir ‘a toda institución ordenada por Dios sea a un rey como uno en autoridad o a oficiales’. El llamado aquí es a someterse; sométanse.

Al individuo, Dios le ha dicho ‘sométete a la ley de Dios y a tu conciencia. Al hijo, sométete a la ley de Dios y a tus padres. A los ciudadanos, sométete a la ley de Dios conforme es implementada por las autoridades civiles. Sométete.’ Y en este caso, él dice, ‘sea al rey’; y vamos a comenzar con eso.

El mundo entero tenía reyes. No había democracias en el mundo antiguo. No había ninguna democracia, realmente hasta el experimento estadounidense. Todo el mundo sabía lo que era vivir bajo una autoridad civil, bajo su gobierno unilateral, lo cual era tan benevolente como era el gobernante. Podía ser mitigado o refrenado por varias agencias. Pero en el caso de aquellos a quienes Pedro está escribiendo, este es un tipo violento y agresivo de brutalidad que es característico del mundo romano. Pero aun así, debemos someternos al que está en autoridad.

Después, en el versículo 14: “Ya los gobernadores.” La palabra es hēgemōsin,  de la cual obtenemos hegemonía. Hegemonía es una palabra en español que significa líderes. Algunas veces, quizás haya leído acerca de una hegemonía. Hegemonía es un término que describe a una nación sometiendo a otras naciones. Hegemonía. Es una palabra interesante, una palabra muy interesante. Se puede referir, en el sentido general en algunos idiomas, a liderazgo. Hegemonía puede ser liderazgo, pero es usada particularmente para referirse a una nación ejerciendo liderazgo sobre otras naciones.

Estados Unidos siempre ha sido realmente bueno en esto. Hemos sido líderes benevolentes de muchas naciones. Todavía lo somos, ¿no es cierto? Estados Unidos es benevolente por todo el planeta. Nos aseguramos de que naciones que no pueden sostenerse a sí mismas económicamente reciban ayuda de nosotros.

Cuestionamos algunas veces nuestra benevolencia con respecto a dónde o cómo se usa el dinero o a dónde va y qué hace. Siempre hemos entendido la hegemonía en el sentido de que nosotros, como nación a quien Dios ha bendecido de manera singular y que se ha vuelto tan próspera y tan productiva y tiene tanto, puede ser usada por Dios para ayudar a otras naciones. Hemos hecho eso. Y por otro lado, y creo que de manera apropiada, esta responsabilidad del gobierno no es sólo para el beneficio de otras naciones, sino para la protección de otras naciones.

Estados Unidos siempre ha comprendido eso. Sus raíces cristianas nos han llevado a esa verdad. Y a lo largo de la historia de Estados Unidos, no hemos estado contentos con dejar de castigar a los malhechores en nuestras fronteras. Hemos estado listos para ir a cualquier lugar en el mundo en donde la maldad ha sido perpetrada en contra de personas inocentes; y hemos podido hacerlo porque tenemos la fuerza, porque tenemos el poder, porque tenemos la capacidad de entrar y detener eso. Hemos actuado de esa manera benevolente, hemos actuado de esa manera a nivel militar y el mundo ciertamente se ha vuelto un mejor lugar para todas esas actividades.

¿Cuál es el propósito de ese liderazgo? Continúe leyendo 1 Pedro 2:14, y dos ēgemosin, son líderes. “ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.” Entonces, nosotros como individuos, oficiales, líderes en la policía e implementación de la ley, queremos honrar a aquellos que hacen lo correcto. Ustedes deben recompensar a los ciudadanos que son buenos; y ustedes lo hacen. Hacemos eso a una escala internacional al dar dinero, cantidades enormes de dinero de manera constante a naciones que consideramos que están haciendo las cosas de manera correcta, haciendo lo que está bien, beneficiando a sus ciudadanos que están trabajando duro por eso. Pero al mismo tiempo, usted también castiga a los malhechores.

Por cierto, la palabra castigo ahí es de hecho la palabra griega para venganza. Usted dice: ‘bueno, ¿acaso la Biblia no dice mía es la venganza, dice el Señor? ¿No es Dios el vengador?’ Sí. Dios es el vengador pero Él ha delegado Su venganza a ustedes. Él le ha delegado Su venganza a los líderes que representan al gobierno para el castigo de los malhechores; para el castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien porque esta es la voluntad de Dios.”

Eso es simplemente algo sorprendente en que pensar. Dios lo ha colocado a usted en donde lo ha colocado y le ha delegado a usted la responsabilidad de refrenar a pecadores al recompensar el bien y castigar el mal. Y Dios ha hecho lo mismo a nivel militar y eso ha sucedido a nivel global. Yo iría al punto de decir inclusive que un policía local que sabe que podría detener un crimen y no lo hace, fracasaría en cumplir con su deber. Usted lo sabe. Un departamento de policía que supiera acerca del crimen y no hiciera nada por detenerlo no cumpliría con su deber.

Y yo iría al punto de decir que una nación que sabe de un crimen mortal y no hace lo que puede hacer, no ha cumplido con su deber. “Al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”, dice la Biblia. Y esta sumisión al gobierno es universal, puesto que el mandato dice “someteos a toda institución humana.”

Y ahora recuerde, en el momento en el que Pedro escribe esto, estos creyentes estaban siendo acusados de rebelión en contra de Roma. Estaban siendo acusados de ateísmo porque no adoraban a César. Ellos estaban siendo acusados de canibalismo debido a la Mesa del Señor porque la gente la malinterpretada. Ellos estaban acusados de inmoralidad, incesto, de dañar el comercio, de echar a perder los hogares porque alguien venía a Cristo y la otra persona no venía Cristo y sería un matrimonio difícil. Ellos estaban acusados de odiar al mundo, de ser desleales a César. Ellos estaban inclusive acusados de liderar una rebelión de esclavos.

Nada de esto era verdad, eran todas mentiras. Pero ellos fueron martirizados por esas acusaciones; y sin embargo, Pedro dice: “sométanse”. ¿Por qué? Porque Dios ha colocado el gobierno civil inclusive con sus fallas e inclusive cuando llega a torcerse y lo ha colocado para refrenar la maldad. No va a ser perfecto, pero nos sometemos. Es Dios quien lo diseñó. Mantiene a la sociedad segura.

Y yo inclusive creo que al mirar atrás históricamente, tenemos que preguntarnos si hemos ayudado y hemos apoyado algún tipo de revolución en algún lugar en el mundo o algún tipo de movimiento anti ley inclusive en nuestro propio país, cualquier tipo de rebelión, sea si el resultado es inclusive mejor, aquellos que tienen el poder para refrenar la maldad, deben hacerlo. Y Dios les ha dado ese poder a las autoridades civiles.

Romanos 13 -Y todo eso en cierta manera fue una introducción. Simplemente quiero ver Romanos 13 por un minuto. Romanos 13 es un pasaje crítico de este tema. Romanos 13, y simplemente voy a leer un par de versículos al comienzo.

“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.”

Ahora, de nuevo, usted está hablando de un período en el tiempo cuando Pablo escribió a esas palabras a los cristianos, que vivían en una monarquía absoluta con muchos impuestos, en ocupación militar. Había 60 millones de esclavos. Los cristianos y los judíos eran vistos como extranjeros, enemigos, indignos, sin privilegios; y sin embargo la instrucción, toda persona debe estar en sujeción a las autoridades gobernantes; toda persona. Nosotros literalmente nos sometemos a todos los representantes de la autoridad civil. ¿Por qué? Por varias razones; siga el razonamiento.

Razón número uno, el gobierno civil es por decreto divino. No hay autoridad excepto por parte de Dios y las que existen han sido establecidas por Dios. Él está hablando de la autoridad en general. Él no está promoviendo una monarquía o una democracia o una república u otra forma de gobierno en sí misma. El gobierno como entidad existiendo en cualquier forma es un regalo de Dios para refrenar la maldad. Ninguna forma especial es promovida en ningún lugar en las Escrituras. Autoridades superiores, las que sean. Las que existen, son establecidas por Dios.

Eso no significa que toda persona en autoridad tenga algún derecho divino, así como a los reyes les gustaba decir ;bueno, esto significa que tenemos un derecho divino y vamos a en elevarnos por sobre todos los mortales y nosotros podemos hacer lo que queramos como si fuéramos Dios;. En absoluto. Significa que el gobierno como una entidad y cualquier forma es una institución de Dios. El gobierno civil es tan indispensable que en el momento cuando deja de existir, inmediatamente vuelve a existir en una forma diferente. No puede haber ningún período de tiempo en el cual no haya autoridad civil. Si hubiera un momento en el que el gobierno fuera quitado y la autoridad estuviera ausente, la corrupción del corazón humano explotaría en una fuerza mortal. Todos sabemos eso. Entonces, el gobierno civil es por decreto divino.

En segundo lugar, la resistencia a la autoridad civil es rebelión en contra de Dios. Versículo 2: “quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste.” Ellos se han opuesto a la ordenanza de Dios.

Número tres, serán castigados y los que se oponen recibirán condenación en sí mismos. Usted se opone a la autoridad civil y será castigado por la autoridad civil y eso inclusive por Dios.

Pero quiero que llegue a los versículos 3 y 4: “Porque los magistrados,” los archōntes, “no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.”

Yo sé que ustedes pasan tanto tiempo enfrentando lo malo, pero la realidad es que usted al enfrentar lo malo produce el bienestar para el resto de la gente. Entendemos eso. Es algo noble, noble, lo que ustedes hacen. Ustedes son servidores de Dios para bien. Un servidor de Dios, un ministro de Dios, un vengador, un vengador que trae ira sobre el que practica el mal. Eso es lo que ustedes hacen como policías. Pero usted es un ministro, un servidor de Dios. ¿Por qué? Dios ordenó al gobierno y Dios delegó la autoridad para ejecutar ese gobierno a través de usted.

Sólo hay dos profesiones en la Biblia que son llamadas servidores de Dios: la mía y la de usted. Eso es todo. ¡Qué llamado tan noble y exaltado! ¡Qué llamado tan noble y excelso!

Usted es un ministro de Dios para refrenar a los pecadores, para castigar a los malhechores, para traer venganza sobre los malhechores, para traer el bien en todo el mundo. Simplemente quiero que note una afirmación en el medio del versículo 4: “…porque no en vano lleva la espada.” Guau. Usted tiene una espada.

A nivel personal, tenemos una conciencia. A nivel familiar, tenemos una vara. Ustedes tienen una espada. La espada no es para pegarle a la gente, es un arma mortal. Su espada es un revólver. Usted no tiene esa espada en vano, es un arma mortal. Dios les ha dado a ustedes la amenaza definitiva, la amenaza definitiva, el arma definitiva que ocasionalmente debe ser usada para refrenar la maldad. Y Dios apoya eso.

Génesis 9:6, Dios dijo esto: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada.” Pena capital. Usted toma una vida hecha a imagen de Dios y usted entrega su vida.

Cuando Pedro tomó su espada y quiso defender a Jesús, Él le dijo: “Guarda tu espada porque si vives por la espada, morirás por la espada.” Él estaba afirmando la pena capital. Si haces eso, si tú le quitas la vida a alguien, Pedro, vas a tener que entregar la tuya.

Este es el refreno definitivo. Esta es la función de la policía en el sistema legal. Son ministros de Dios para bien que llevan la amenaza definitiva; la amenaza definitiva. Lo vemos extendido a nivel global en el ejército. Algunas veces llega esto. Algunas veces llega a esto.

Recuerde esto, Dios mismo envió un diluvio para ahogar a una generación entera de pecadores. Este es un alto llamado. No necesitamos temerles, los honramos. La razón por la que no les tememos es porque nosotros sabemos que ustedes son servidores de Dios. Nosotros creemos en la ley de Dios. Nosotros creemos en la conciencia. Nosotros creemos en la familia, un padre y una madre criando hijos piadosos. Nosotros creemos en enseñar a los hijos la obediencia. Nosotros creemos en producir generaciones de personas que tienen sabiduría y entendimiento bajo disciplina. Creemos en la autoridad del gobierno para cumplir el propósito de Dios en el mundo. Somos llamados en la Biblia a ser ciudadanos modelos que viven una vida tranquila y en silencio; una vida tranquila y en silencio.

E inclusive iría más allá de nuestra obediencia. Oramos por aquellos de ustedes que están en autoridad sobre nosotros. Pablo dijo: ‘oren por aquellos que están en autoridad sobre ustedes’. Versículo 6: “los gobernadores son servidores de Dios.” Los gobernadores son servidores de Dios. Ellos están en el lugar de Dios.

La conciencia está bajo ataque. La familia está bajo ataque. La autoridad civil está bajo ataque. Odio ver eso. Odio ver eso.

Ustedes están sirviendo a Dios. Conforme la ley de Dios en el corazón es distorsionada, conforme la conciencia se desmorona, conforme la familia se desmorona, conforme la autoridad civil es atacada por la cultura, nos movemos hacia el nihilismo, el derrocamiento de todas las instituciones y una especie de suicidio. Entonces, hacemos lo que podemos por proteger esas cosas.

Hay un refreno final. El refreno final es la Iglesia; la Iglesia. Ese es un refreno espiritual. Y cuando hablo de la Iglesia, estoy hablando de la Iglesia organizada porque hay muchas iglesias falsas y mucha religión falsa como todos ustedes bien lo saben. Estoy hablando de cristianos verdaderos, de creyentes verdaderos. Lo que nos hace un refreno es que Dios ha llevado a cabo una obra en nosotros que es interna. El trabajo del policía es externo. El trabajo de la familia es externo en el sentido de que aplica fuerza a nivel externo. Inclusive la conciencia es una especie de mecanismo externo.

La cura verdadera para los problemas en el mundo es cambiar a los seres humanos desde adentro porque, ahí es de donde viene todo el pecado. Y eso es lo que el Evangelio de Jesucristo hace. “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas.”

Si ustedes perciben que somos diferentes, no es sólo porque la conciencia está operando y la familia hizo algo, en algunos casos, en muchos casos no fue así. No es porque les tenemos miedo. Es porque hay un refreno interno que está dominando nuestro interior. En el lenguaje de la Biblia, hemos recibido un nuevo corazón y un nuevo Espíritu y una nueva disposición y nos hemos convertido en nuevas criaturas en Cristo Jesús. El Espíritu de Dios ha llevado a cabo un milagro y nos ha cambiado por dentro, de tal manera que amamos a Dios y amamos a otros y amamos la Verdad y amamos las instituciones de Dios. Nos hemos convertido en el verdadero refreno, porque tenemos el mensaje que cambia corazones. Me encanta. No pasan muchos domingos hasta que alguien se me acerca y se presenta y dice: ‘Acabo de salir de la cárcel. Vine a Cristo.’ Quizás él estaba leyendo o escuchando, ‘hace ya un tiempo que salí de la prisión y el Señor me salvó y quiero ser parte de tu Iglesia.’ Esta iglesia tiene muchas personas que han sido redimidas por dentro. En el interior. Cuando esa verdadera transformación se lleva a cabo en el corazón, eso es lo que Jesús quiso decir cuando dijo “Has nacido de nuevo”. Es un nuevo nacimiento. Usted se convierte en una nueva persona.

La salvación de Dios hace nuevos corazones. El poder de Dios entonces, viene desde adentro, venciendo esa corrupción. No que seamos perfectos, pero tenemos nuevos deseos, nuevos anhelos, nuevas aspiraciones, nuevas esperanzas y nueva dirección. La Iglesia entonces ofrece el refreno definitivo, un corazón transformado. La obra de Dios en la salvación es la gran obra de refreno.

Padre, te damos gracias porque hemos podido estar juntos en esta mañana y hablar de nuevo de Tu Palabra y Su verdad. Tantas cosas más, Señor, podríamos haber dicho, y quizás deberíamos haber dicho. Pero gracias por guiar y dirigir nuestros pensamientos en el día de hoy.

Gracias por estos servidores tuyos que han venido en esta mañana y que representan a miles y miles más, gracias por el servicio que ellos prestan. Que lleguen a conocerte, al que sirven a través de Tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Oramos por ellos, oramos por su bienestar, oramos por su seguridad y oramos porque te conozcan a través de Tu Hijo. Te damos gracias en Su Nombre, amén.

 

 

 

 

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