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Ahora, como saben, nos hemos unido a algunos de nuestros hermanos en Cristo para abordar el tema de la moralidad sexual bíblica en este domingo en particular, porque la nueva ley entró en vigencia en Canadá, el proyecto de ley C-4, que básicamente convirtió en delito ofrecer a una persona transgénero o a una persona homosexual cualquier tipo de terapia de conversión. Es un delito castigado con hasta cinco años de prisión intentar convertir a una persona transgénero o a un homosexual. El asunto de la conversión es la razón por la que la iglesia está en el mundo. Por eso existimos en el mundo.

Entonces, cuando los pastores supieron que esta ley se había establecido en Canadá, querían defender la verdad de Dios y que toda la nación supiera que la iglesia de Jesucristo predicará la conversión de los pecadores de todo tipo de estilo de vida pecaminoso, incluyendo ese. Así que James Coates se puso en contacto conmigo y me dijo: "¿Te unirás a nosotros?" y yo dije: “Por supuesto”. Y eso llevó al énfasis de hoy. Y se nos han unido unos cinco mil más que se han inscrito para apoyar este día de esa manera. Y obviamente el objetivo, claro, es que la iglesia es llamada por el Señor a convertir a los pecadores. Eso es, digo, esa es Su obra. Pero predicamos el mensaje de conversión por el cual el Espíritu Santo lleva a cabo ese milagro maravilloso.

Al pensar en cómo podríamos abordar esto de la manera más importante, me atrajo 1 Corintios capítulo 6. Y los invito a ir a esa sección de su Biblia, 1 Corintios capítulo 6, versículos 9 al 11. Pablo está escribiéndole a la iglesia en Corinto, y aquí él habla de la clase de personas que hay en esa iglesia. Y ellos son el tipo de personas que están en toda iglesia: Son personas que se han convertido de todo tipo de trasfondo pecaminoso.

Así que escuche lo que dice, 1 Corintios 6 y del versículo 9 al versículo 11: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”

La iglesia en Corinto estaba formada por personas convertidas de la fornicación, la idolatría, el adulterio, la práctica sexual afeminada, la homosexualidad, el hurto, la avaricia, la embriaguez, la calumnia, la extorsión. Esa era una congregación de personas convertidas. Eso es lo que eran, y eso es lo que toda iglesia es, es una congregación de pecadores convertidos. Este pasaje está describiendo la colección de pecadores que componen la iglesia. Son pecadores convertidos. Esta es la misión de la iglesia en el mundo: convertir a pecadores.

Los gobiernos pueden hacer leyes todo lo que quieran; nunca dictarán a la iglesia cuál es su misión. La misión de la iglesia es predicar el evangelio de Jesucristo, para que los pecadores puedan convertirse, toda clase de pecador, todo tipo de pecador. La iglesia está en el mundo para convertir a los pecadores. En Santiago capítulo 5, versículo 20, leemos: “El que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma.” Permítame leer eso de nuevo: “El que haga volver al pecador del error de su camino, salvará un alma de la muerte”. Y “muerte”, de la que se habla allí, es muerte eterna, es decir, infierno.

Entonces nuestra misión es convertir a los pecadores. Eso es lo que hacemos; por eso existimos en el mundo. No somos una organización caritativa. No somos una organización moral en el mundo. No estamos tratando de mejorar a las personas mediante algún tipo de instrucción de conducta. Existimos en el mundo para predicar el evangelio de Jesucristo para que los pecadores se conviertan, sean transformados.

El hombre más grande que jamás ha vivido, hasta su tiempo, fue Juan el Bautista; eso es lo que Jesús dijo de él, el último de los profetas del Antiguo Testamento y el precursor de nuestro Señor. Cuando el ángel vino a anunciar que iba a nacer, el mensaje del cielo acerca de Juan el Bautista fue este: “Él hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos”. Eso es conversión. Él hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos”.

En el Antiguo Testamento, David, que fue un gran pecador, confesó su pecado en los tonos penitentes del Salmo 51. Es un salmo agonizante de leer porque David es honesto acerca de su miseria. Había cometido adulterio con Betsabé, y se había encargado de que mataran a su esposo. En el remordimiento de su pecado, clama a Dios porque lo perdone y porque cree en él un corazón limpio. Y en el Salmo 51 y el versículo 13, David dice: “Si haces esto, entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti”. David sabe lo que todo pecador convertido sabe: que fuiste salvo para que pudieras ayudar a convertir a otros pecadores. David dice: “Crea en mí un corazón limpio. . . y enseñaré a los transgresores Tus caminos, y los pecadores se convertirán a Ti”.

Cualquier ataque contra esta operación de convertir a los pecadores a Cristo es un ataque contra Dios, contra Cristo, contra el Espíritu Santo, contra la Biblia, contra la iglesia, que será enfrentado por la iglesia con un ciento por ciento de resistencia porque esta es nuestra misión. Los pecadores deben ser convertidos, o no entrarán en el reino de Dios. Estar afuera del reino de Dios significa castigo eterno en el infierno para siempre.

La primera iglesia tenía una comisión: la conversión de pecadores. Y conforme los apóstoles salieron a predicar el evangelio a las naciones por primera vez en el libro de los Hechos, en el capítulo quince, regresaron para informar lo que estaba pasando. Y leemos en el capítulo 15 de Hechos y en el versículo 3 que Pablo y Bernabé vinieron a los hermanos en Jerusalén, y el versículo 3 dice: “Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos.” Cuando regresaron para dar un informe de la misión, estaban describiendo la conversión de gentiles.

Abajo en el versículo 19 del mismo capítulo, “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios”. Salieron a las naciones gentiles, que no tenían entendimiento de la verdad cristiana; que en su mayor parte no tenía comprensión del Antiguo Testamento, que era la única Escritura existente; sin entendimiento del evangelio. Los confrontaron en su perdición y su pecado con el propósito mismo de la conversión.

Una ilustración de eso ocurrió, por ejemplo, en la ciudad de Tesalónica. En 1 Tesalonicenses, capítulo 1, leemos esto, versículo 9: “porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, es decir con la gente de Tesalónica, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. Pablo fue a Tesalónica, predicó el evangelio, se volvieron a Dios de los ídolos y así fueron rescatados de la condenación y la ira eternas. Eso es lo que la iglesia hace en el mundo.

Lamentablemente, hay tanta confusión sobre el propósito de la iglesia porque muchas iglesias son iglesias falsas. Son fraudulentas. No se apegan a la misión. A muchas de ellas no parece importarles. Hay muchas iglesias que están ordenando a personas que necesitan convertirse antes de que sean ordenadas.

Para ilustrar la realidad de la conversión, regresamos a nuestro texto de 1 Corintios capítulo 6. Y Pablo nos da instrucciones muy claras. De hecho, es tan claro, que es casi obvio, y esa es la razón por la que comienza diciendo en el versículo 9: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?” Hay una cierta cantidad de incredulidad en eso. No pensaría ni por un momento que alguien sería lo suficientemente tonto como para asumir que las personas injustas estarían en el reino de Dios, quien es recto, quien es santo. ¿Eres tan tonto que ni siquiera sabes eso? El reino de Dios no pertenece a los que son injustos. Y si usted es impío, no tiene parte en el reino de Dios. Esa es una verdad fundamental que no se puede contradecir.

Ahora, ¿qué queremos decir por el reino de Dios? Nos referimos a la esfera de salvación donde Cristo gobierna sobre aquellos que han sido redimidos por la obra de Cristo en la cruz. El reino de Dios se compone de los convertidos, no de los inconversos. Los inconversos pertenecen al reino de Satanás, el reino de las tinieblas. Los injustos simplemente se refiere a los inconversos, los impíos.

Y luego Pablo dice: “No erréis”. "Que no lo engañen." Mucha gente está engañada acerca de lo que es el reino de Dios y quién está en él. “No sean engañados. Les voy a decir quiénes no están en el reino: fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, homosexuales, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes y estafadores”. Ellos no están ahí; nunca lo heredarán. Los inconversos no tienen lugar en el reino. Entonces, el propósito de la iglesia al proclamar el reino de Dios y la salvación que te da entrada al reino es predicar el evangelio que convierte a los pecadores para que puedan entrar al reino.

Vea esta lista. Y es una lista representativa. Podría agregar otras categorías de pecados. Pero comienza con los fornicarios. Eso es porneia, de donde obtenemos la palabra “pornografía”. Eso es simplemente inmoralidad general de cualquier tipo. No están en el reino.

Los idólatras no están en el reino porque están adorando algo más que no es Dios, o a algo que no es Dios. Eso es religión falsa. Los adúlteros no están en el reino. Adulterio significa la violación de los códigos maritales, las promesas maritales, los pactos maritales, la violación de los votos matrimoniales. No están en el reino. Los ladrones no están en el reino. Los avaros, o los codiciosos, no están en el reino. Los borrachos no están en el reino. Los injuriadores o calumniadores no están en el reino. Y estafadores, o extorsionadores, engañadores, criminales, etcétera, no están en el reino.

Ahora, hasta aquí no he oído hablar de ninguna ley que el gobierno vaya a promulgar para prohibirnos de tratar de convertir a los estafadores, o tratar de convertir a los calumniadores, o tratar de convertir a los borrachos o ladrones. No hay leyes hechas para proteger a esas personas. Pero hacen leyes para proteger a dos de estas categorías: los afeminados y los homosexuales. ¿Por qué es que el gobierno está haciendo eso? ¿Por qué es que el gobierno ha seleccionado pecados para protegerlos? ¿Por qué está pasando eso? Porque el gobierno está bajo la influencia del mismo Satanás, y el daño causado por estos pecados es masivo, sustancial y fundamental, porque destruye la identidad humana, destruye el matrimonio, destruye la familia, destruye a los niños y destruye la sociedad.

Entonces el reino de las tinieblas hace leyes para proteger los comportamientos más destructivos. ¿Qué incluye “afeminados”? Bueno, es la palabra malakos. Significa suave, como ropa suave, solo la palabra "suave". Pero usado en el sentido sexual, se refiere al compañero pasivo en una relación homosexual, o al travesti, o a la persona transgénero, o al prostituto, o al eunuco, al que se ofrece a sí mismo, al homosexual agresivo. El “homosexual”—sí, eso es arsekonoitēs, de dos palabras: “hombre”, “cama”—alguien que se va a la cama con un hombre, hombre en la cama con un hombre. Así que usted tiene términos realmente bastante amplios. La homosexualidad y todas las formas de transición encerradas en la palabra malakos.

En 1 Timoteo capítulo 1, hay otra lista que haría bien en ver. Primera de Timoteo capítulo 1, versículo 8, Pablo está hablando de la ley y por qué la ley debe ser predicada: “si vas a predicar la ley, si vas a hacer la ley”. Y aquí está para qué está diseñada la ley: “Sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente, conociendo que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes”. Y ahora usted comienza a ver algunas categorías de estas personas rebeldes y sin ley: son "impíos", son "pecadores", son "irreverentes", son "profanos" y son “patricidas y son matricidas".  “Son “homicidas”, “hombres inmorales y homosexuales y secuestradores y mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina”.

Una vez más, no veo que los gobiernos tengan mucha prisa por hacer leyes para proteger a los secuestradores o perjuros. ¿Por qué se empeñan en proteger a los homosexuales? ¿Qué interés tiene el gobierno en proteger un pecado en particular?

En una administración anterior de nuestro gobierno en Estados Unidos, habían 250 homosexuales y personas transgénero en la operación de la Casa Blanca, y esta administración actual ha superado eso en tan solo un año. ¿Por qué están especialmente protegidos? No protegemos a los secuestradores; no protegemos a los perjuros. Es ridículo proteger a los sodomitas, y es ridículo protegerlos al grado en que pueden aprovecharse de los hijos de usted, para ser seducidos a ese tipo de vida sobre la que los hijos de usted supuestamente tienen la libertad de decidir sin el consentimiento de sus padres. Eso es locura. Se les da rienda suelta como depredadores para engañar y seducir a los hijos que usted tiene.

¿Qué interés tiene el gobierno en proteger a los homosexuales? ¿del reino de Dios? ¿Por qué es que es una amenaza convertir a un homosexual, convertir a una persona transgénero? ¿Por qué quieren hacer leyes para evitar eso? ¿Tienen un interés en particular en poblar el infierno con cierto tipo de pecador? ¿Qué derecho tienen ellos en decirle a la iglesia que está bajo mandato divino que es un delito convertir a un pecador?

La iglesia no ayuda, en muchos casos porque muchas iglesias son confusas. Hay iglesias llamadas iglesias de la Comunidad Metropolitana; son iglesias fundadas por Troy Perry, quien era un homosexual muy conocido hace algunos años atrás en Hollywood. Actualmente hay 222 iglesias de la Comunidad Metropolitana alrededor del mundo en 37 países. Son iglesias para homosexuales. Y recuerdo estar sentado en una mesa teniendo un debate con él, mirándolo de manera personal al otro lado de la mesa y confrontándolo sobre el pecado y confrontándolo sobre la miseria de iniciar iglesias en el nombre de Jesucristo compuestas por personas que no se habían convertido de ese pecado, y trató de hacerse pasar por un noble homosexual, que era monógamo. Y resultó que yo tenía en mi cuaderno el registro de la policía de sus arrestos múltiples en Hollywood por sexo anónimo en las calles con casi cualquier persona.

Él todavía está vivo, sigue siendo el patriarca, y de estas 222 iglesias. Y para mostrarles cómo piensa esta sociedad acerca de Troy Perry, que está ocupado en asegurarse de que los homosexuales y las personas transgénero sean engañadas y permanezcan en el camino al infierno, para mostrarle cómo piensa esta cultura acerca de él, en junio de 2021 él fue honrado con el Premio de Mérito de por vida por los Dodgers de Los Ángeles. ¿Cuál es el logro de este hombre?

Todos los pecadores necesitan convertirse.

Ahora, ¿qué tiene que decir la Biblia acerca de esto? Tenemos la declaración general que le leí en 1 Corintios 6 y 1 Timoteo 1. Seamos un poco más específicos y volvamos al Antiguo Testamento. Primero, hablemos del tema transgénero. Regrese a Deuteronomio capítulo 22, Deuteronomio capítulo 22 y versículo 5. Dios está estableciendo la ley para la vida en la Tierra Prometida, y el versículo 5 dice, Deuteronomio 22:5, “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.” “Abominación” es una palabra muy fuerte. “Detestable” sería un sinónimo. Es detestable para Dios. Cualquier travesti, transexual, transgénero es una abominación para Dios.

Capítulo 23, versículo 1, Dios dijo: “1No entrará en la congregación de Jehová el que tenga magullados los testículos, o amputado su miembro viril”. Mire, tener este tipo de cirugías no es nada nuevo, nada nuevo. Se llevaba a cabo en el paganismo todo el tiempo. Las personas que hacían esto en ese entonces no se llamaban transgénero, se llamaban eunucos. En la antigüedad, las personas eran castradas para sus dioses, para convertirse en prostitutas del templo, prostitutas masculinas. Algunas naciones lo hacían a la edad de diez años, o incluso antes. La gente estaba tan profundamente metida en el paganismo y la perversión que literalmente ofrecían a sus hijos a sus dioses como prostitutos emasculados para ser violados por los "adoradores" masculinos. Cualquiera que estuviera en esa condición, dice, no entrará en la asamblea del Señor. Usted no puede estar con el pueblo de Dios. Eso es fuerte.

¿Había alguna esperanza? ¿Qué pasaría si hacía eso, y usted volvía en sí y usted quería cambiar? ¿Qué pasa si lo sentía? ¿Había alguna manera de regresar a Dios? Vaya a Isaías 56, Isaías 56, y veremos el versículo 3: "Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco'”. Esta es una buena palabra. Esto es alentador. Dios habla, y dice: “No, el extranjero, el extraño que se une al Señor, él es acepto. Él no tiene que decir: ‘Ciertamente el Señor me separará de Su pueblo’”. El Señor aceptará a ese extraño, a ese no israelita, a ese pagano.

Bueno, ¿y que hay acerca del eunuco? “Que no diga: ‘He aquí, yo soy árbol seco’”. No es el final. “¿Es este el fin: que no tengo vida; soy solo un árbol muerto? ¿Soy tan bueno como muerto? No, no dejes que el eunuco diga eso. Versículo 4: “Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto,”—en otras palabras, a los eunucos que vienen al Dios verdadero—“a ellos yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.” Hay un juego de palabras.

Hay esperanza para un eunuco. Hay esperanza para un prostituto. Hay esperanza para alguien que se haya sometido a una cirugía de transición de género. Hay esperanza para aquellos que eligen agradar al Dios verdadero, que se aferran a Su pacto: Él no solo los aceptará en los márgenes, sino que “yo les daré lugar en mi casa y dentro de Mis muros un

monumento." En otras palabras, “Me acordaré de ustedes; Los anotaré como parte de la familia en la casa, y ustedes tendrán un nombre mejor que el de hijos e hijas porque no solo nacieron, fueron adoptados. Y tendrán un nombre eterno.”

Y lo mismo es cierto para el extranjero, en el versículo 6, que llega a amar el nombre del Señor. Sí, el extranjero, el pagano, el idólatra puede ser convertido y entrar al reino de Dios, y la persona transgénero puede ser convertido y entrar al reino de Dios.

Y de hecho tenemos la historia de un eunuco convertido. Vaya al octavo capítulo del libro de los Hechos. Esa es una historia asombrosa, Hechos capítulo 8. Felipe, uno de los creyentes en la iglesia de Jerusalén—su historia comienza en el versículo 26: “Un ángel del Señor habló a Felipe diciendo: 'Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza”. Es un camino desértico. El Señor le comunica a Felipe que quiere que vaya por este camino hacia el desierto. “Entonces él se levantó y fue, y había un eunuco etíope”. Ese sería alguien que físicamente fue emasculado, castrado para el servicio de sus dioses y su reina.

Él es “un etíope, eunuco, funcionario de Candace, reina de los etíopes,” y tiene una responsabilidad importante, estando “a cargo de todos sus tesoros; y había venido a Jerusalén para adorar.” ¿Qué hace él viniendo a Jerusalén para adorar? Quizás había leído Isaías 56. Quizás que hubiera leído Isaías 56 no es exagerado. ¿Por qué? Porque, el versículo 28 dice: “Él volvía sentado en su carro, y leyendo”—¿qué? —“el profeta Isaías. Y el Espíritu le dijo a Felipe: “Acércate y júntate a ese carro”. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías”. Él ha leído que no hay razón para aceptar que tu vida ha terminado y eres un árbol muerto para siempre, y él va camino a Jerusalén porque eso está asociado con el Dios de Isaías. Y también él está leyendo más de Isaías. Él está leyendo la parte acerca  del Hijo de Dios.

Y Felipe le dice: “¿Entiendes lo que lees?’ Y él dijo: ‘Bueno, ¿y cómo podré si alguno no me enseñare?’ Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era Isaías 53: Como oveja a la muerte fue llevado, y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.” Y lee acerca de este Cordero, este sacrificio que es traspasado por nuestras transgresiones. Y el eunuco le dice a Felipe, versículo 34, “¿De quién está hablando? ¿Quién es este?" Y “Felipe abriendo su boca. . .  y comenzando desde esta Escritura, le predicó a Jesús.”

Qué maravilloso momento. Un árbol seco, un pagano sin esperanza, y descubre que Dios, el Dios de los israelitas, lo aceptará. Y él ha sido estigmatizado toda su vida. Él es un adulto, ha estado presente por un tiempo, o no habría tenido la responsabilidad que tuvo. Él no puede revertir, físicamente, lo que se hizo. Él lleva el estigma. Su conciencia es torturante. Él encuentra que el Dios de Isaías le va a dar la bienvenida en la familia y le dará un nombre conmemorativo, lo cual significa que lo convertirá en un ocupante permanente del hogar y le dará vida eterna. Y ahora descubre que el acceso a todo eso es a través de Jesús.

Así que “Felipe abrió su boca” en el versículo 35, “y comenzando desde esta Escritura”, de Isaías 53, “le predicó a Jesús”. Me encanta ese momento. “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado?” Entonces, ¿adivine qué? Felipe le habló del bautismo.

Por cierto, eso era parte del mensaje del evangelio: “Arrepentíos, creed y sean bautizados”. Y entonces dice: “¡Aquí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?’ Felipe dijo: ‘Si crees de todo corazón, bien puedes’. Y respondiendo dijo: ’Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios’”. ¡Qué momento tan maravilloso!

“Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua.” ¿Escucharon eso, presbiterianos? Ellos “descendieron al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó”, y lo sumergió. “Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió qué, gozoso su camino.

Esto es lo que hacemos: Ofrecemos a las personas devastadas el evangelio de la conversión, a través de la fe en Cristo, que les trae gozo. Eso es lo que hacemos. Esa es una ilustración viviente de la promesa que Isaías dio en ese capítulo cincuenta y seis. Entonces, el Antiguo Testamento fue claro sobre el pecado de cualquier tipo de cirugía de transición, cualquier tipo de ropa de transición, cualquier cosa que confundiera su identidad sexual. Y fue una abominación a Dios, detestable. Y usted no podía ser parte de la asamblea del pueblo de Dios, o, a menos que viniera al Dios verdadero con un corazón de fe, como lo este hombre lo hizo en el camino a Gaza.

Ahora, ¿qué dice el Antiguo Testamento acerca de la homosexualidad? Regresemos a Levítico 18. Vimos la parte transgénero, pero ¿qué hay acerca de la homosexualidad en sí? Regrese a Levítico 18. Y de nuevo, la Palabra de Dios es clara, versículo 22, Levítico 18:22, “No te echarás con varón como con mujer; es abominación.” Eso no es confuso. Eso es tan claro como puede ser. De hecho, está justo al lado de otra abominación, el versículo 23, “Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión”. El sexo homosexual es a los ojos de Dios solo perversión, como la bestialidad.

Versículo 24, entonces, de Levítico 18, “En ninguna de estas cosas os amancillaréis” —y aquí hay algo de historia—“pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros.”—“Todas las naciones que están a su alrededor están metidas en la bestialidad y la homosexualidad; todos están metidas en esto, y así es como se contaminaron”. “y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores.”

Israel va a la tierra de Canaán, y surge la pregunta: "¿Por qué Dios permitió que Israel se apoderara de la tierra de Canaán?" Porque Dios estaba castigando a la gente que estaba en Canaán por este tipo de comportamiento. El juicio de Dios había venido sobre ellos. Parte de ese juicio fue Israel, Su pueblo, tomando posesión de la tierra que ellos habían profanado. “la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores.”

Y luego Dios le dice a Israel: “Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros. “No debes permitir la bestialidad; no debes permitir la homosexualidad en absoluto”. Y Él les recuerda en el versículo 27, “(porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada); ”, entre paréntesis.

Y luego en el versículo 28: “no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes de vosotros”. “Miren, van a tener exactamente el mismo problema si se comportan exactamente de esa manera, que pasó a las naciones anteriores les va a pasar a ustedes.” Versículo 29: “Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de entre su pueblo.” Pena capital. Pena capital. ¿Por qué? Versículo 30: “Guardad, pues, mi ordenanza, o mi mandato, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.”

Y luego en el capítulo 19, versículo 2, “Santos seréis, porque santo soy yo Jehová.” Y luego Él dice en el versículo 3: “Yo Jehová vuestro Dios”. Y el versículo 4: “Yo Jehová vuestro Dios”. Y el versículo 10: “Yo Jehová vuestro Dios”. “No pueden tratarme de esa manera, o terminarán como todos los demás antes de ustedes. Es una abominación. Y Él repite a lo largo del siguiente capítulo: “Yo Jehová vuestro Dios”. Yo soy Jehová vuestro Dios. Me están insultando si hacen estas cosas.”

Y, por cierto, en el capítulo 20 y versículo 13, tenemos la pena por ese comportamiento de la homosexualidad: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos.” Pena capital por homosexualidad. Tan destructivo, tan devastador para la identidad personal, el diseño de Dios, la familia, la sociedad. La vida homosexual es algo que contamina, siempre trae la ira divina. Ustedes no escaparán, no lo podrán; y la pena es la muerte. Esa es la protección de Dios para Su pueblo del daño que se le hace a una sociedad por el comportamiento homosexual.

Dios representó esto de una manera bastante dramática en Génesis. Volvamos a Génesis. Usted sabe que en el principio Dios creó un hombre y una mujer, ¿verdad? Un hombre, una mujer, los unió; el matrimonio entre un hombre y una mujer para toda la vida: ese era el diseño de Dios. Luego vino la Caída; y tan pronto como llegó la Caída, comenzamos a ver la corrupción del matrimonio en el capítulo doce de Génesis. Para el capítulo diecinueve, al final del capítulo diecinueve, versículo 36, usted tiene incesto. Para el capítulo treinta y cuatro, versículo 2, usted tiene violación. Para el capítulo treinta y ocho de Génesis, usted tiene la prostitución.

Entonces, la corrupción del comportamiento sexual viene en todas sus formas, y ni siquiera usted ha salido del libro de Génesis. Y la homosexualidad también es vista. Pase al capítulo diecinueve. Esta es una de las escenas más horrendas de toda la Biblia, Génesis 19. Es una historia que solo necesita leerse para entenderse. “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma. Llegaron los dos ángeles a Sodoma, a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo”.

Obviamente sabía que eran visitas celestiales en algún tipo de forma física, como hombres. “y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.” Y esto inmediatamente aterrorizó a Lot porque él conocía su ciudad.

Versículo 3: “Mas él porfió con ellos mucho,” No, no pueden quedarse afuera, “y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. Pero antes que se acostasen”, antes de que pudieran acostarse para pasar la noche, “rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo”, una turba, una multitud. “Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos”. Quieren violar al ángel, a los dos ángeles. Así de perversos eran.

Y Lot, horrorizado, “salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.”—“Ustedes no saben lo que están haciendo. Este será el final de todo. Sé cómo se siente Dios acerca de la homosexualidad. Ustedes no pueden hacer esto. Ustedes no tienen idea de lo que están haciendo. Estos son ángeles. “He aquí”, él dice en el versículo 8; este es un giro extraño, “He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.”

Esto es algo tan extraño para un padre. Pero él entendió, el juicio que vendría sobre esa casa en base a la homosexualidad sería mucho mayor que el juicio que caería si sus hijas tuvieran una relación con esos hombres. Y puede que se haya cubierto un poco; sabiendo que eran homosexuales, quizás esperaba que ellos rechazaran a las hijas. Pero él sabía que Dios odiaba la homosexualidad.

Él dijo: “No hagan esto. Están siendo protegidos en mi casa. No quiero el juicio”. “Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? ¡este hombre Lot! ¡Extraño! Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.” Van a violar a estos ángeles si tienen que pasar por encima del cuerpo de Lot y derribar la puerta.

“Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta”. Los ángeles lo salvaron y azotaron la puerta. Y luego en el versículo 11, “a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera,” y había una gran multitud de ellos, y desde el menor hasta el mayor, lo que significa que era la gama de personas en la sociedad. Y “se fatigaban buscando la puerta”. ¿Qué tal, ‘Mira, estoy ciego; creo que me voy’? Digo, ¿estás ciego y todavía te impulsa esta lujuria, que en tu ceguera estás tratando de encontrar la puerta?

Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba. Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.”

Y "uno dijo: '¡Escapa por tu vida!'" Y luego, abajo en el versículo 24, “hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos". Y la mujer de Lot miró hacia atrás, y le dijeron que no lo hiciera, y se convirtió en estatua de sal. Así es como Dios se siente acerca de la homosexualidad. Y es el mismo Dios hoy.

Sabe, hay algunos que han tratado de sugerir que el pecado de Sodoma fue la falta de hospitalidad. Pero Judas describe el pecado de Sodoma como ir en pos de vicios contra naturaleza. Y Pedro en 2 Pedro describe el pecado de Sodoma como seguir la carne en concupiscencia. El pecado grosero de esa ciudad fue el pecado de la homosexualidad, por lo cual Dios la quemó hasta consumirla y a todos en ella. Esto es lo que sucede a lo largo de la historia cuando Dios mira a otras ciudades. Sabemos esto porque en el libro de Isaías, por ejemplo, desde Isaías 13 al 23, el profeta declara juicio de Dios sobre toda clase de ciudades, toda clase de naciones, por la misma clase de conducta. Isaías pronuncia juicio sobre Babilonia, Asiria, Filistea, Moab, Damasco, Etiopía, Egipto, Edom, Arabia y Tiro.

En Jeremías 46 al 57, el profeta Jeremías recibe la palabra del Señor acerca de las naciones que iban a ser juzgadas: Egipto, Filistea, Moab, Amón, Damasco, Cedar, Azor, Elam y Babilonia. En Ezequiel 25 al 33, Dios pronuncia juicio sobre Amón, Moab, Edom, Filistea, Tiro, Egipto y Asiria. A lo largo de la historia, Dios destruye a las naciones que se comportan en violación de Su ley.

Creo que la mayoría de nosotros entendemos que Dios castiga a los pecadores individualmente. Pero Él también castiga a las naciones, y hay una historia larga de ese castigo nacional establecido en las Escrituras. Incluso en el Nuevo Testamento, Jesús pronunció condenación sobre ciudades: Corazín, Betsaida. Tristemente, Isaías también tuvo que pronunciar juicio sobre Israel. Vea Isaías 3. Me voy a tomar un poco de tiempo, no mucho más. Pero en Isaías 3, esto es muy poderoso.

Resulta que Dios le advirtió a Israel que no rechazara Su Palabra, que no condujera su vida como lo hacían las naciones paganas. Pero en el tercer capítulo de Isaías, si ve abajo en el versículo 9, usted ve que Israel también había exhibido su pecado como Sodoma; no lo ocultaron. “¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí.” Aquí viene el juicio sobre otra nación; y todos sabemos que vino en el cautiverio de Babilonia—devastador, aplastante destrucción y muerte. Debido a que Israel no escuchó la Palabra del Señor, recibieron el mismo castigo que las naciones paganas, porque se comportaron de la misma manera.

Pero quiero que vea una imagen de cómo empezó a verse esto. Al final del capítulo 2, el versículo 22 dice: “Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado? Dejen de confiar en el hombre. Eso es exactamente lo que habían hecho. Dejen de confiar en el hombre antes que, en Dios, o Dios los va a juzgar a ustedes. Empuja a Dios, confía en el hombre, y vendrá el juicio.

Y el versículo 1 declara: “Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá”. Así es como se ve el juicio, Dios quitará “al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua”. El juicio comienza con Dios atacándolos al nivel de provisión y protección. De repente, no pueden obtener lo que siempre pudieron obtener. Las cosas que alguna vez estuvieron disponibles no están disponibles. Todo se reduce a las necesidades mismas de la vida. Eso empieza a desaparecer.

Y luego, en los versículos 2 y 3, Dios quita a todos los que tienen valor, a todos los que podrían ayudar. “El valiente”, versículo 2, eso es literalmente el héroe, “y el hombre de guerra”, ese es el hombre de guerra, el gran genio militar, el líder, el protector; el juez, el profeta, el adivino—eso significa el hombre de sabiduría; “el anciano”, el anciano que tiene la historia y la experiencia. Y el colapso de todos estos líderes, la desaparición de todos aquellos que tienen valor, y se filtra hasta incluso: "los capitanes de cincuenta".

El liderazgo en todos los niveles comienza a desaparecer. “Y el hombre de respeto” serían los hombres muy distinguidos, y “el consejero, el artífice excelente y el hábil orador”. Todos los que podrían aportar algo de valor están desapareciendo. Confiaron en el hombre, y ahora están siendo despojados de los únicos hombres que podrían ayudar. Y cuando todos los poderosos, sabios e influyentes se hayan ido, el versículo 4 dice: “Y le pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores”. De repente, sus líderes se vuelven débiles e infantiles. Sin liderazgo fuerte.

Entonces el pueblo está oprimido, versículo 5. Esto es lo que sucede; se oye conocido. “Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino”. Tiene anarquía; obtiene caos, desorden, destrucción civil, desobediencia civil. “El joven se levantará contra el anciano,” falta de respeto hacia los mayores; los jóvenes aterrorizan a los mayores. “Los inferiores” no tienen respeto por “los honorables”. Cuando Dios comienza a juzgar a una nación, de repente lo que una vez estuvo disponible ya no está disponible. Y todas las personas en las que usted podía confiar, todas las grandes personas que podrían marcar la diferencia, se han ido. Y ahora usted literalmente está siendo gobernado por gobernantes débiles e infantiles. Y ahí está la anarquía en las calles, caos y desorden.

De hecho, es tan desesperado que necesitan un líder. Así que “Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre y le dijere, Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe,” ese es el único requisito. “Tienes una túnica; sé tú nuestro gobernante”—“y toma en tus manos esta ruina”. Ya han arruinado el lugar.

Pero “él jurará aquel día, diciendo: ‘No tomaré ese cuidado”—“Yo no quiero asumir esta responsabilidad”. “Porque en mi casa ni hay pan ni qué vestir, no me no debes nombrar gobernante del pueblo.” En otras palabras, todo comienza a desintegrarse, todo, hasta el liderazgo. “Pues,” versículo 8, “arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído, porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad”. Ellos estaban mostrando el pecado. Eran como Sodoma. “¡Ay de ellos!” “¡Ay de ellos!”

Buenas noticias en el versículo 10, “Decid al justo que le irá bien”. Oh, me alegra escuchar eso. “porque comerá de los frutos de sus manos. Pero ay del impío, mal le irá, porque se le hará lo que merece. Marque eso. Los malvados obtienen exactamente lo que se merecen.

El versículo 12 lo resume, “Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él “Sus opresores son niños”—infantiles, débiles, afeminados—“y las mujeres los gobiernan. Y los que los guían los engañan y tuercen el curso de sus caminos”. El pecado destruye a las personas, sí; también destruye naciones. Y esta nación, y cualquier nación que haga leyes para proteger el pecado, está en ese mismo camino hacia la destrucción total. El pecado destruye, lo vuelvo a decir, a individuos, y destruye a naciones, porque atrae sobre su propia cabeza la ira de Dios.

Romanos 1 nos dice cómo se ve esa ira. Dios entrega a una nación. Los entrega a la inmoralidad sexual, Romanos 1:24. Y luego los entrega a la homosexualidad, y luego los entrega a una mente reprobada. Usted va de la sexualidad —a una revolución sexual, la pornografía— a la homosexualidad, a la locura. Una mente reprobada significa que usted ni siquiera funciona. No hay vuelta atrás porque usted no es racional; usted empieza a hacer leyes para proteger a la gente que está loca. "¿Por qué dices eso?" Porque ellos no saben si son hombre o mujer; ¿Qué tan loco puede estar usted? Eso se convierte en sí mismo, un juicio.

Así que sabemos cómo se siente Dios acerca del movimiento transicional, transgénero. Sabemos lo que Él piensa acerca de los homosexuales. ¿Hay alguna esperanza? Regresemos a 1 Corintios 6, y vamos a terminar, 1 Corintios 6. Estas son las buenas noticias, versículo 11, “Esto erais algunos”. ¿Son buenas noticias esas? “Así eran algunos de ustedes”. Allí mismo en la iglesia de Corinto; Aquí mismo en Grace Community Church, conozco personalmente a personas que han sido convertidas de cada una de estas categorías, en esta iglesia. He estado aquí medio siglo; Lo he visto todo. Y esa es nuestra misión. Y la gente me ha preguntado a lo largo de los años, "¿Por qué no te vas de California?" Porque aquí es donde la gente necesita ser convertida. “Algunos de ustedes”, dice él, todos ustedes, en realidad, estaban fuera del reino de Dios, alejados, sin esperanza, hijos del infierno, hijos de ira. “Pero ustedes fueron lavados, ustedes fueron santificados, pero ustedes fueron justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios”.

¡Increíble declaración! Y él usa tres palabras para describirlo. Es una conversión tan completa. Esto no es terapia; esto no es un proceso. Este es un evento divino que se lleva a cabo en un momento divino. Es algo que ya les había pasado; no estaba en proceso. "Ustedes fueron lavados", "ustedes fueron santificados", “ustedes fueron justificados," un evento decisivo en el que Dios lo lavó a usted, lo santificó a usted, y lo justificó a usted, el pecador sin esperanza.

Tres palabras. En primer lugar, si usted es un pecador, necesita ser lavado. Es un verbo compuesto; lavado a fondo, lavado hasta los huesos, limpieza profunda. No importa cuál sea la categoría de su pecado, usted viene a Cristo y usted será lavado. Y entonces será santificado; una vez que se lava toda la inmundicia, el Señor plantará Su santa presencia en su vida. Y entonces será justificado; Él lo declarará justo a usted. Dice usted: “Bueno, ¿cómo me volví justo tan rápido?” Porque Dios acreditará a la cuenta de usted, la propia justicia de Él. Eso es conversión.

Por eso existimos. Y ningún gobierno jamás hará una ley que detenga a la iglesia verdadera de estar ocupada en convertir a los pecadores.

Usted puede ser lavado, lo cual incluye perdón completo. Usted puede ser santificado, lo cual incluye ser una nueva creación, volverse santo, por así decirlo. Y usted puede ser justificado no en un proceso y no en una terapia; es un milagro divino cuando usted confía en Cristo, confía en Su nombre, y es la obra del Espíritu.

¿Qué tan dramática fue esta conversión? Regrese al capítulo 1; terminaremos allí. ¿Qué tan dramático fue el cambio? Capítulo 1, versículo 2, “A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos”. ¿Qué? Esos afeminados, transgénero, homosexuales, injuriadores, calumniadores, perjuros, ¿se volvieron “santos”? Si. Así de completa es la conversión. Es una transformación divina, milagrosa. En el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios, cualquiera, sea cual sea la categoría de pecado de usted, Cristo puede convertirlo a usted en un santo; lavando toda la inmundicia, dándole a usted una vida totalmente nueva y santa, y cubriéndolo a usted con la justicia misma de Él, eterna y perfecta. Ese es el mensaje del evangelio.

Fue hace algunos años atrás que leí el Salmo 107 como lo hice esta mañana en un servicio aquí, y simplemente lo leí. Y resultó que había un caballero sentado aquí atrás en esa área, y me dijo esto después. Cuando yo leí eso, él estaba tan emocionado por lo que escuchó, y cuando leí la parte sobre cómo Dios te guiaría por un camino derecho. Su nombre era Robert Lagerstrom. Fue uno de los líderes del Desfile del Orgullo Gay de Hollywood. Le habían dicho que se estaba muriendo de SIDA. Él no quería morir; estaba aterrado. Les dijo a algunos de sus amigos homosexuales en Hollywood: “¿Adónde puedo ir? Tengo miedo de morir. ¿Adónde puedo ir?" Le dijeron: “Ve a Grace Community Church”. Esa, esa es la verdad.

Él dijo: “Vine a Grace Church mi primer domingo. Me senté allí, y tú leíste el Salmo 107, y tú leíste que Dios podía romper las barras de hierro y las puertas de bronce y liberarme. Y cuando yo te escuché leer eso, lo único que quería hacer era correr hacia ti y tú simplemente seguías hablando. Y después la gente cantó, y después recogiste una ofrenda, y después seguiste hablando. Y finalmente dijiste: ‘Amén’. Y vine volando al cuarto de oración”.

Y él se convirtió ese día, totalmente transformado. Y él resultó que vivía en la ruta del Desfile del Orgullo Gay, y no pasó mucho tiempo después de eso, que él abrió su casa para que todos pasaran y les diera el evangelio. Lo bauticé aquí mismo. Vivió unos pocos meses más y se fue al cielo.

Para eso existe la iglesia, para que pecadores puedan ser convertidos y entren en el reino de los cielos. Cualquier gobierno que se interponga en el camino de esa obra de Dios está en la posición más peligrosa en la que alguien podría estar en este planeta. Mucho más peligroso que cualquier enemigo humano, o cualquier virus, o cualquier otra amenaza concebible es que Dios descienda a juzgar. La iglesia será la iglesia. Amén. Oremos.

Padre, te agradecemos nuevamente por la claridad con la que nos habla Tu Palabra. Tanto fluyendo a través de nuestros corazones hoy. Oramos para que algunos pecadores se conviertan hoy. Por favor, Señor, abre corazones. Esa es mi oración. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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