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Estamos tomando un viaje de regreso para hablar de algunas de las cosas que fueron críticas, que el Señor me enseñó cuando llegué por primera vez a Grace Church hace muchos años atrás. Ésta iglesia es lo que es, lejos de ser perfecta, lejos de ser todo lo que deberíamos ser, pero ésta iglesia es lo que es debido a ciertas convicciones bíblicas con las que el Señor cautivó mi corazón en los primeros años, y él ha sustentado esas convicciones a lo largo de este medio siglo en el que hemos estado juntos.

Tiene que ver con tres cosas realmente. Una es la virtud del pastor, lo que el Señor esperaba de mí. Y vimos una porción de la Escritura la semana pasada que fue muy, muy elemental en mi entendimiento de la función que yo tendría que ejercer. Una segunda realidad muy importante del cimiento fue la virtud de la iglesia, o la vida de la iglesia. ¿Qué debe ser una iglesia? ¿Por qué es Grace Church lo que es en la actualidad? ¿Y dónde está el patrón para esto? ¿Y cómo llegamos ahí? Eso es tan, tan importante.

Cuando yo como niño crecí, claro, estuve en la iglesia mi vida entera, y tuve un gran amor y respeto por mi padre, quien fue mi pastor para mis años como niño. Pero siempre pensé que había algo más de lo que debiera ser una iglesia, de lo que yo vi. Y no era nada más la iglesia en la que estaba, sino que fue en muchas otras iglesias. Fui expuesto a muchas iglesias, y crecí un poco, prediqué en muchas conocí a muchos pastores, hablé con muchos, fui al seminario, y oí mucho de la iglesia y lo que la iglesia debía ser. Pero, me parecía que realmente nunca había visto una iglesia que seguía un patrón bíblico claro.

Entonces después de que me gradué del seminario, pasé unos cuantos años tratando de estudiar el Nuevo Testamento para entender lo que la iglesia debía ser, y el Señor me guio particularmente a éste pasaje que leí antes, en Efesios capítulo 4. Entonces, si usted es tan amable, puede regresar ahí en su biblia, lo que Grace como iglesia es ahora, realmente es el producto, inclusive con todos nuestros fracasos, de seguir el camino que está establecido aquí. Sabía que era importante, sabía que era algo clave que nuestra iglesia siguiera éste patrón. El primer libro que llegó a ser publicado por una casa de publicaciones bonafide, fue en 1973 y el primer libro fue titulado: La Iglesia, El Cuerpo de Cristo; La Iglesia, El Cuerpo de Cristo.

Ese fue un gran proyecto para un joven que acababa de estar ahí por unos cuantos años, pero estaba convencido que las iglesias necesitaban entender éste concepto de la iglesia como el cuerpo de Cristo. No había visto eso realmente vivido, en mi experiencia. Ni había sido instruido de manera clara cuando fui un alumno, pero cuando llegué a Grace esto era número uno en mi entendimiento, teníamos que seguir el patrón de la iglesia como el cuerpo de Cristo.

Hay varias metáforas, diríamos, o retratos de palabras en el Nuevo Testamento que nos dan cierta idea de lo que la iglesia debería ser. La iglesia es una familia, Dios es nuestro Padre, somos Sus hijos, la iglesia es una novia, Cristo es nuestro novio. La iglesia son pámpanos, y básicamente estamos conectados a la vid quien es Jesucristo. La iglesia es un reino, Cristo es nuestro Rey y somos sus súbditos. La iglesia es un grupo de siervos o esclavos que reconocen a Jesús como Amo.

Entendí todos esos retratos, retratos de palabras, pero también entendí que en todas esas, mientras que el Nuevo Testamento se refería a la iglesia, en el Antiguo Testamento se usaba para referirse a Israel. Todas esas metáforas también son encontradas como conforme Dios identifica a Su pueblo en el Antiguo Testamento. Pero hay un modelo para la iglesia, un símbolo para la iglesia, una analogía para la iglesia, un patrón para la iglesia, que no aparece en el Antiguo Testamento, y es la iglesia como el cuerpo de Cristo. No tenemos esa imagen en el Antiguo Testamento, pero la tenemos en Efesios 4, y está en el versículo 12, al final del versículo, el cuerpo de Cristo.

Eso fue muy importante para mí, para comenzar a entender que significa eso de que la iglesia es el cuerpo de Cristo. Antes en Efesios, se nos dice de manera muy clara que Cristo es la cabeza de la iglesia, que Él es el que es la cabeza sobre todas las cosas. De regreso en el capítulo 1, dice en el versículo 22, “Aquel que es la cabeza sobre todas las cosas, ha sido dado como cabeza a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de él que lo llena todo en todo.” La iglesia debe ser el cuerpo de Cristo. Esto es quienes somos. Así es como somos identificados de manera única en el Nuevo Testamento. Y Efesios tiene mucho que decir acerca de eso, como se lo acabo de señalar, habla en el capítulo 1 de Cristo como la cabeza de la iglesia, y de que la iglesia es el cuerpo de Cristo. Lo repite aquí en el capítulo 4 y hace referencia a éstas cosas en otras partes de esta misma carta.

Entonces, llegué a entender que para que sepamos lo que la iglesia debe ser y definir la vida de la iglesia, teníamos que verla como el cuerpo de Cristo y seguir el patrón bíblico. Y entonces, ese fue mi esfuerzo desde el comienzo mismo, y determiné en mi corazón que en lo que a mí concernía, yo me esforzaría por comunicarle a la gente en ésta iglesia que necesitábamos operar como el cuerpo de Cristo bajo nuestra cabeza gloriosa, el Señor Jesucristo. Debíamos ser fieles a este modelo. Y sea lo que sea que esta iglesia es en la actualidad, por la misericordia y gracia de Dios, medio siglo después es porque hemos seguido éste patrón. Y creo que conforme pensamos en 50 años, y conforme miro hacia atrás y trato de recapturar esta verdad y cimiento, podría ser un aliento para usted entender esto para que pueda tener una explicación bíblica y espiritual de la razón por lo que esta iglesia es lo que es.

Entonces, regresemos a Efesios capítulo 4, y vamos a ver en particular comenzando en el versículo 11, pero quiero comenzar desde el principio porque quiero que todo se conecta tan bien. Se nos dice al final del capítulo 3, que la iglesia debe darle gloria a Dios y Cristo. “A él sea la gloria en la iglesia.” Así es como termina el capítulo 3. “A él sea la gloria en la iglesia, y en Cristo Jesús, por todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.” Esta es una doxología, esta es una explosión de alabanza, Dios debe ser glorificado en su iglesia. Cristo debe ser glorificado en su iglesia.

Entonces, ¿cómo sucede eso? ¿cómo llegamos al punto en el que Cristo es glorificado en su iglesia? No necesito decirle que hay muchas iglesias que no son una gloria para Cristo, no son un honor para Dios. No despliegan a Cristo, muchas iglesias, de hecho. O supongo que, la población normal de este país o de cualquier otro trata de entender lo que es la iglesia y es una tarea para ellos casi imposible, pero la iglesia debe ser el lugar en dónde la gloria viene a Dios, y la gloria viene a Cristo. ¿Cómo llega ese punto en dónde ese es su esencia, su vida? Comencemos en el versículo 1. “Yo, pues, preso en el Señor.” No importa en dónde Pablo pudo haber estado en alguna celda humana y él estuvo en muchas de ellas, nunca se vio a sí mismo como un prisionero de Roma o de cualquier otra esfera terrenal, él siempre fue cautivo del Señor.

Y entonces, como el prisionero del Señor os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados. Han recibido una vocación, un llamado elevado, elevado. Han sido llamados por Dios de manera eficaz a su reino eterno, a su familia eterna, se les ha dado vida eterna, se les han dado todas las riquezas de Dios derramadas en gracia, tanto ahora como por siempre. Se han vuelto un templo del Espíritu Santo, el Espíritu de Dios ha establecido su residencia en ustedes. Todo esto y mucho más es presentado en el primer capítulo de Efesios.

Entonces, no somos como el resto del mundo. Todavía no ha aparecido lo que realmente somos. No pueden ver lo que somos, pero somos los hijos de Dios, somos los templos del Espíritu Santo, somos hijos regenerados, nacidos de nuevo de Dios en este mundo, tenemos luz y vida en medio de la oscuridad y muerte. Entonces, Pablo dice, les voy a rogar que anden de una manera digna de este llamado, de este llamado en si a la vida en Cristo a la salvación.

Ahora, ¿cómo es que usted anda de manera digna? ¿cómo puede andar usted de manera digna de este llamado? ¿cómo puede usted traer honor a este regalo sin paralelos que el Señor le ha dado? Es interesante lo que él dice en el versículo 2, “con toda humildad y mansedumbre-o gentileza- soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor. Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” Ustedes han sido llamados a un nivel tan elevado, ustedes han sido tan elevados, Dios los ha levantado por encima de los otros humanos. Él los ha exaltado a ustedes a Sí mismo, a Su reino a Su familia para siempre. Este es un llamado alto, alto.

¿Cómo van a andar de una manera digna de un llamado alto? Andando de una manera baja, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia hacia la gente, mostrando tolerancia el uno hacia el otro, en amor. Siendo diligentes en preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Aquí está la clave, la iglesia necesita manifestar la unidad del Espíritu, necesitamos ser uno, necesitamos tener unidad en el Espíritu. Es unidad producida por amor, y el amor es un producto de la humildad, mansedumbre, paciencia y tolerancia. Solo la gente humilde ama. Solos los mansos aman. La paciencia y tolerancia o soportar es lo que edifica, lo que construye vínculos fuertes de amor.

¿Cómo debemos andar? Debemos andar en humildad para que vivamos en amor. Debemos vivir en amor porque el amor preserva la unidad del Espíritu, y crea un vínculo en paz. Miren, la mayoría de nosotros hemos estado en otras iglesias, y al mirar atrás podríamos creer definirlas como lugares caracterizados por la paz, o la unidad, inclusive amor, inclusive humildad, pero esto es exactamente lo que nuestro Señor le dice al apóstol Pablo que nos ruegue ser. Andar de manera digna, entonces, es ser humildes, ser mansos, ser tolerantes de otros, y como consecuencia amar a otros, y a partir de ese amor vendrá la unidad, y en esa unidad habrá una armonía dulce de paz. Esto es lo que una iglesia debe ser.

Y simplemente le puedo decir esto, ésta iglesia está en ese gran patrón. Ésta es una iglesia en dónde hay amor inmenso, porque hay humildad, hay mansedumbre, hay paciencia, y hay tolerancia. Y cuando te preocupas lo suficiente por la gente como para bajarte a ti mismo, y te preocupas lo suficiente por la gente para considerar los asuntos en tu vida menos importantes que los asuntos de otros, y cuando te preocupas por gente lo suficiente para ser pacientes con todas sus debilidades, inclusive sus pecados, y cuando te preocupas lo suficiente por la gente para ser tolerante, el amor florece. Y en ese amor tienes unidad en el Espíritu. Y en esa unidad, disfrutas de paz. Nada realmente es más doloroso para un creyente, que estar en una iglesia en dónde la soberbia y el conflicto, y el egoísmo y la división, y la ausencia de amor existen. No debería ser así.

Entonces, ese es el objetivo. Entonces, desde el principio mismo, me estoy diciendo ahora a mí mismo, ¿cómo es que eso va a suceder? Nunca he visto a una iglesia que sea el cumplimiento de eso. ¿Cómo es que eso va a pasar? Debe pasar, porque es la voluntad del Señor de la iglesia. Y es coherente con la naturaleza misma de la iglesia. Observe el versículo 4, debemos disfrutar de ésta unidad. La unidad es el tema, la unidad del Espíritu esa es unidad espiritual, una unidad de corazón, una unidad de amor. Eso debe ser característico, porque la naturaleza misma de la iglesia es definida como uno.

Observe el versículo 4. Hay un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos.” Siete veces la palabra “uno” aparece. Pablo está diciendo, la unidad del Espíritu debería ser el resultado natural de todas esas unidades espirituales que ya existen. Todos somos un cuerpo, el cuerpo de Cristo. En todos nosotros mora un Espíritu, el Espíritu Santo, todos hemos sido llamados a un llamado, salvación con una esperanza eterna. Tenemos un Señor, una fe, y un bautizo, un Dios y Padre de todos, y Él es sobre todos y por todos, y en todos. Todos hemos tenido la misma colección de “unos”.

Entonces, en Filipenses capítulo 1, Pablo dice algo parecido, resumiéndolo en el versículo 27. “Así que conducíos de una manera digna del evangelio de Cristo, para que sea que vaya a veros o que permanezca ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un espíritu, con una mente, esforzándoos por la fe del evangelio. Deben ser un espíritu, una mente, esforzándose juntos por proclamar la fe gloriosa, la fe cristiana contenida en el evangelio. Entonces, debemos ser uno.

¿Cómo puede eso suceder? ¿Cómo puede ser eso una realidad? Tantas personas diversas, tantas voluntades, tantos deseos, tantas ambiciones, tanto egoísmo, tanto pecado, ¿cómo llegamos ahí? Bueno, tenemos que comenzar con el hecho de que esa es la meta, y que esa meta está conectada con nuestra naturaleza, porque todos somos uno. Pero ésta unidad es eficaz únicamente porque, escuche con atención, es una unidad de partes diversas, versículo 7. Cuatro veces en el versículo 6, vemos la palabra todos, la unidad, la unidad espiritual, los unos espirituales, todos son nuestros. Todos nosotros tenemos todos ellos, pero vamos de todos nosotros, y lo que todos poseemos, a cada uno de nosotros. Y ahora hemos entrado a un entendimiento diferente., “pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.”

Cada uno de nosotros ha recibido un don de Cristo, no la salvación, sino un don espiritual. La palabra es “dorea”, la palabra para “don”. Es la palabra griega para un regalo gratuito. Se nos ha dado un regalo gratuito. Lo llamamos un don espiritual. Están enlistados en Romanos 12, hay una lista de dones espirituales. Están enlistados en 1 Corintios 12, inclusive son mencionados en 1 Pedro 4:10 y 11, algunos de ellos son dones de habla, algunos de ellos son dones de servicio. Todo mundo tiene un don, todo mundo tiene una función. De hecho, ahí en el versículo 16 usted puede ver que “el cuerpo bien concertado y unido entre sí, por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”  

Entonces, es simplemente como un cuerpo. Un cuerpo es uno, un cuerpo opera como una unidad, pero solo opera como una unidad cuando todas las partes diversas hacen lo que deben hacer. No es que como si todos fuéramos patos de hule, todos iguales, cada uno de nosotros somos únicos e individuales. Todos tenemos una función. En 1 Corintios 12, Pablo dice, “hay dones visibles, y hay dones invisibles. Hay esas cosas que usted puede ver en un cuerpo como la parte externa del cuerpo, usted puede ver esas. Pero él dice, las más importantes son las feas las que están escondidas. Afortunadamente los órganos que están en el interior son más feos, pero son más vitales. Pero todo mundo es parte del cuerpo. No se queje por el hecho de que usted no es ésta parte o aquella parte, reconozca la parte que usted es y sea fiel en funcionar para que le cuerpo pueda expresarse a sí mismo en unidad.

Entonces, el versículo 7 simplemente nos presenta el hecho de que todos tenemos un don de Cristo. Yo tengo un don, es un complejo de varias cosas, y usted tiene un don, podría ser un complejo de varias cosas. Usted puede leer la lista en 1 Corintios 12, y Romanos 12. Esas simplemente son categorías de dones, son como colores en una paleta de pintura, y el Señor saca su brocha, su pincel y él la moja un poco, la mete un poco aquí y un poco de eso, y la mezcla con aquello, y lo pinta a usted. Usted podría tener un don de enseñanza, puede haber cientos de personas en esta iglesia que tienen un don de enseñanza, no hay dos maestros que sean iguales. Un don de enseñanza podría estar mezclado con un don de misericordia, un don de sabiduría, un don de ofrendar, un don de oración, un don de liderazgo, y así es usted. Como sus huellas digitales, usted es usted, usted tiene una huella digital espiritual que es única y solo usted la tiene. Usted es identificado en el reino de Dios como teniendo una función particular especifica que ejercer.

Ahora, su don es por causa del cuerpo. Esto es toda parte del cuerpo por causa del cuerpo. En otras palabras, usted ha recibido un don de Dios para servir a la iglesia. Yo tengo un don, mi don, todos usted lo conocen, yo enseño la biblia, yo predico la palabra de Dios y tengo responsabilidad de liderazgo y tengo algunas otras partes de categorías de don que el Señor ha pintado en mi vida, que quizás usted no conoce tan bien como usted conoce los dones más públicos. Pero soy un complejo de esas categorías como todos lo somos, y mi función es servir a la iglesia con esos dones. Y así es como el cuerpo crece. Servir con humildad, y mansedumbre, y paciencia, y tolerancia y amor y conforme hago eso el cuerpo crece en unidad. Entonces, su don es para la iglesia.

Entonces, la pregunta obvia es ¿qué está haciendo usted? Usted no necesita una etiqueta clara para su don. ¿Qué hay en su corazón que quiere hacer usted? ¿Qué es lo que usted puede hacer bien para ministrar a alguien más? Y no estoy hablando de habilidades humanas, estoy hablando de que es lo que usted puede hacer por edificar a otras personas en la fe. Ese es su don. Después, Pablo procede a decir, “miren, tienen que entender algo, estos dones realmente son únicos, porque estos son dados por Cristo. Usted recibió su don de Cristo.” Eso debería elevar la seriedad de esto en su sentido de responsabilidad. ¿Verdad? Digo, si usted no está haciendo nada, eso es vergonzoso. De hecho, es una vergüenza por lo que Cristo hizo para proveer ese don para usted.

Y esto es lo que él va a decir en el versículo 8, “por lo cual dice”, siendo el Antiguo Testamento en particular, Salmo 68, “subiendo a lo alto llevó cautiva a la cautividad, y dio dones a los hombres”. David está usando un retrato muy común para hablar de Dios. El retrato es de, que cuando un rey conquistaba una ciudad, un país o nación, él regresaba, ascendía a su trono, y él traía a una multitud o grupo de cautivos, y botín. Y cuando el rey regresaba y ascendía al trono, y tenía a los enemigos que él había conquistado y el botín que él había traído de regreso, él entonces le daba ese botín al pueblo, quien era parte de su reino. Eso es exactamente lo que Jesús hizo. 

El versículo 9 en cierta manera le aplica eso a él. Pero, en primer lugar, el Salmo en sí mismo es aplicado a Dios, y Dios conquistando la capital jebusita de Jerusalén, cuando Dios conquistó Jerusalén, el rey que conquistó, Dios, regresa con el botín para distribuirle a Su pueblo de pacto. Entonces, Cristo conquistó la muerte y el infierno, y la tumba. El ascendió, explicando esto un poco en el versículo 9, porque él había descendido. Él descendió para ganar la batalla en la cruz, y el descendió para que pudiera ascender y después en el versículo 10, “el que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.” Él descendió, él conquistó, él se llevó de regreso a cautivos, las almas que él ganó en la cruz, y todo el botín para distribuírselo a su pueblo. Él es el héroe conquistador quien da dones a su pueblo. Cristo ascendió de regreso al cielo, envió al Espíritu Santo, y con el Espíritu Santo todos los dones para la iglesia. En un retrato magnífico.

Ahora él, habiendo alcanzado su victoria, llena todas las cosas, lo cual es otra manera de decir que él es soberano, sobre todo. Él es la cabeza sobre todas las cosas, él es de quien Pablo dice a los filipenses, “Dios le dio un nombre que es sobre todo nombre, el nombre del Señor, para que a su nombre toda rodilla se doble.” Él está en el trono, ahora como el Señor exaltado, triunfal que está en el trono, quien ganó la gran victoria sobre el pecado y la muerte y el infierno, él ha regresado al cielo, y él va a darle dones a su iglesia, para que su iglesia pueda volverse su cuerpo en la tierra, y manifieste su vida ante el mundo.

Él da dones para que podamos servirnos unos a otros. Y para que al servirnos unos a otros nos volvamos de manera manifiesta, semejantes a Cristo en el mundo. Todos los dones, todos los dones que le son dados a la iglesia son expresados de manera perfecta en Jesucristo. Él fue el maestro más grande, él fue el predicador más grande, él tuvo más sabiduría que nadie, más misericordia, más gracia. Él dio más que nadie, él fue el líder más grande. Usted puede tomar todas las categorías de dones, son cumplidas de manera perfecta en Cristo, ahora de una manera que llena el universo entero con su gloria soberana. Pero él nos ha dado una administración de ese tipo de dones que son expresados de manera perfecta en él.

Ahora, debido a que tenemos esos dones, conforme los usamos para servirnos unos a otros, Cristo es desplegado. Eso nos está llevando al pasaje que quiero que usted vea en el versículo 11. Él no solo dio dones, sino para ver esos dones manifiestos de manera completa, él tuvo que hacer algo más. Él tuvo que dar hombres, “Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores-maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” Inclusive con esos dones espirituales, los cuales todos recibimos en nuestra salvación, el cuerpo de Cristo no va a ser lo que debe ser, demostrando a Cristo en el mundo, a menos de que haya algunos predicadores que perfeccionan a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. 

La palabra “perfeccionar”, en su traducción podría ser “equipar”, es la función de esos hombres mencionados en el versículo 11. El perfeccionamiento de los santos, el equipar a los santos, katartizō es el verbo griego, básicamente significa ser restaurado, ser completado, ser maduro, perfecto, llegar a su máximo nivel de crecimiento. No perfección sin pecado, sino una especie de madurez, una especie de virtud espiritual madura. Ésta es una palabra usada mucho, katartizō en el Nuevo Testamento. En 2 Corintios 13:11 se nos dice, “seáis perfectos”. La misma palabra, Hebreos 13:21 “que el Señor os equipe-misma palabra-en toda buena obra” o también se traduce “os haga aptos”. O 1 Pedro 5:10, “después de que habéis padecido por un poco de tiempo, el Señor os perfeccione.” Misma palabra.

Entonces, esta es una palabra muy común, Gálatas 6:1, “si alguno es sorprendido por alguna falta, vosotros que sois espirituales restauradle”, “restaurad” es la misma palabra, edifíquenlos, equípenlos, llévenlos a la madurez. 2 Corintios 7:1 dice que debemos estar “perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. Entonces, ésta es la meta de los hombres dados a la iglesia, él no solo dio dones a los creyentes, sino, en las palabras de 1 Corintios 12:28, etheto, Él designó a hombres. Él designó a hombres. La perfección de los santos es la meta, es la meta de las pruebas, Santiago 1 dice, “después de que abráis atravesado por pruebas, Dios va a hacer una obra perfecta.” Es la meta del sufrimiento, 1 Pedro 5:10, “después de que hayáis padecido por un poco de tiempo el Señor os perfeccione.” Es la meta de la Escritura, “sigan deseando la leche de la Palabra para que por ella crezcáis con respecto a la salvación.”

Entonces, sean pruebas, o sufrimiento, persecución, o la Palabra de Dios en particular, Dios lo usa todo para llevarnos a este tipo de perfección espiritual en dónde en semejanza a Cristo estamos usando nuestros dones para desplegarlo en la iglesia. Ahora, hablemos de los hombres dotados, de manera breve. Apóstoles y profetas fueron hombres que ejercieron una función en el cimiento. De regreso en el capítulo 2 versículo 20 leemos que, “la casa de Dios, la iglesia fue edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la principal piedra del ángulo, en quien el edificio entero está siendo construido y creciendo hasta ser un templo santo en el Señor, en quien también nosotros mismos estáis siendo edificados juntos para morada de Dios en el Espíritu.”

Otra manera de ver a la iglesia es como un templo, pero el templo, el templo viviente de Dios en dónde vive el Espíritu Santo, la iglesia, está edificado sobre el cimiento de los apóstoles y profetas. Son las piedras de cimiento, Jesús siendo la principal piedra del ángulo. Los apóstoles entonces fueron hombres de cimiento, fueron los que estuvieron con Jesús, fueron escogidos con él particularmente, hubieron doce de ellos, y después Judas se sale, y Matías reemplaza a Judas al principio del libro de los Hechos. Y más adelante el apóstol Pablo es el último de los apóstoles.

Entonces, hay un total de 13, según Mateo y Marcos, y Lucas, tuvieron una capacidad de llamado excepcionales, debían predicar la Palabra, debían echar fuera demonios, y debían sanar a los enfermos. Se les dio poder divino para certificar su conexión con el Dios Vivo y Verdadero. ¿Cómo sabe usted quienes son los maestros verdaderos? ¿Cómo sabe usted quienes son los apóstoles verdaderos? ¿Cómo sabe usted realmente quién representa a Dios? Aquellos que tienen poder sobre la enfermedad, aquellos que tienen poder sobre los demonios, y están predicando el mensaje verdadero de Dios. Tuvieron esos deberes, predicar, echar fuera demonios, y sanar a los enfermos. Fueron compañeros de Jesús, son tan excepcionales, tan excepcionales, que Jesús dijo en Lucas 22:28-30 que tendrán doce tronos en Su reino cuando Él regrese. Él tendrá doce tronos.

Ahora, sé que usted está diciendo, “Bueno, ¿es Matías o Pablo? ¿quién recibe el doceavo trono? No tengo idea, no tengo una revelación especial de eso, pero habrán doce tronos. Sabemos que en Apocalipsis 21:14 dice que la Nueva Jerusalén, la ciudad capital del cielo eterno, ahí habrán doce piedras de cimiento representando a los doce apóstoles. Entonces, tienen una función única, excepcional, no solo en el cimiento de la iglesia en este mundo, sino, piedras de cimiento para la Nueva Jerusalén, la ciudad capital del estado eterno. Únicos. Y fueron usados por Dios junto con sus asociados, para escribir el Nuevo Testamento. No hay apóstoles en la actualidad, fueron escogidos por Jesús, se les dio poderes milagrosos. Las señales de un apóstol, señales, maravillas y obras poderosas, 2 Corintios 12:12. Hebreos 2, “¿cómo escaparemos si descuidamos una gran salvación? que nos fue primeramente hablada a nosotros por aquellos que estuvieron con el Señor y después confirmadas por señales y maravillas.” Fueron parte del cimiento.

Y después vino el segundo grupo de predicadores, los profetas. Los profetas fueron escogidos, no por Cristo, sino que más bien fueron identificados por la iglesia, y su responsabilidad consistió en predicar el evangelio. No son los que hacen milagros, como tales, pero son los predicadores de la verdad, son predicadores pre-Escritura. El Nuevo Testamento todavía no ha sido terminado entonces están predicando lo que fue la doctrina de los apóstoles. Están predicando lo que los apóstoles recibieron del Señor, y ocasionalmente el Señor inclusive les dio algo de revelación. Pero la mayor parte del tiempo están predicando lo que ya había sido revelado a los apóstoles. La primera iglesia estuvo involucrada en estudiar la doctrina de los apóstoles, estuvieron predicando la doctrina de los apóstoles. La meta de los apóstoles y la meta de los profetas, ¿cuál es? Dice, “perfeccionar a los santos.” “Perfeccionar a los santos”, esa fue su meta. Siempre fue la meta, siempre la meta, llevar a los santos a la madurez y a la semejanza a Cristo.

Ahora, históricamente son reemplazados por los evangelistas y pastores-maestros. Evangelistas sería lo que siguieron a personas como los apóstoles que fueron enviados, apóstol viene del verbo, significa ser enviado. Fueron enviados con el evangelio, van al campo misionero, plantan iglesias. Observe a Grace Community Church, a lo largo de los 50 años que hemos estado aquí, cuántos hombres han pasado por esta iglesia y han salido hasta los fines de la tierra, han salido hasta los rincones del planeta, para llevar el evangelio ahí. No solo para predicarle a aquellos que están perdidos, sino para preparar a los pastores e iglesias por todo el globo, para que hagan lo mismo. Tienen el corazón de un evangelista, son los que son enviados a predicar el evangelio y a preparar a otros a predicar el evangelio, y toda iglesia debe ser marcada por ellos.

Cuan sorprendente es que después de este medio siglo, hay personas que han venido y han pasado por esta iglesia, y han sentido el llamado de Dios a ser un evangelista, y están en algún lugar en éste planeta, esparcidos hasta toda esquina, todo rincón. Y después son esparcidos por éste país, plantando iglesias, y predicando el evangelio y en todo tipo de lugar en dónde Cristo no es nombrado y la gente necesita oír. Y después junto con ellos vienen los pastores que enseñan, y son los que pastorean el rebaño. Es como si los evangelistas salen a reunir a las ovejas, y una vez que están congregadas, reunidas, el evangelista sale para reunir a más ovejas y el pastor les enseña. Es traducida “pastores” aquí, es algo interesante, es la palabra poimên, siempre es traducida pastor en el Nuevo Testamento, excepto aquí, por alguna razón usaron un término en latín aquí. Pero es una palabra que significa “un maestro que enseña”. Ese es un anciano, un obispo.

Y sabía que, al llegar a la iglesia, que yo era un pastor que enseñaba, que yo había sido llamado a la función de un pastor que enseña. No significa que no tengo una responsabilidad de evangelismo, Pablo le dijo a Timoteo, 1 Timoteo 4, “haz obra de evangelista” “haz obra de evangelista”.  Entonces, hacemos eso, pero primordialmente la función es alimentar el rebaño de Dios, 1 Pedro 5, Hechos 20, “Alimentar y guiar a la iglesia, la cual Dios ha comprado con su propia sangre.” Somos los que alimentan y los líderes. Jesús le dice a Pedro 3 veces, “Alimenta a mis ovejas”, “alimenta a mis corderos”, “alimenta mis ovejas”, esto es ministerio pastoral, alimentar al rebaño de Dios. Esa es la razón por la que nos congregamos, para que ustedes puedan ser alimentados, para que ustedes puedan madurar, para que ustedes puedan ser perfeccionados. Ese es el punto de éste pasaje entero. Regresemos ahí.

Entonces, esos son los predicadores de perfección, observe el progreso a la perfección. Versículo 12, los hombres dotados equipan a los santos. El pastor-maestro, evangelista es a fin de perfeccionar a los santos. Para eso estamos. Ciertamente quiero alcanzar a los perdidos con el evangelio, pero los perdidos van a ser alcanzados por ustedes, si ustedes son maduros en Cristo. La meta del pastor es alimentar y guiar al rebaño, protegerlos de lo que es destructivo, asegurarse de que lleguen a las pasturas verdes y a las aguas de reposo. Los hombres dotados equipan a los santos. Durante 50 años eso es lo que he tratado de hacer, y básicamente es lo único que realmente he tratado de hacer. Estoy trabajando como Pablo en Gálatas 4:19, “hasta que Cristo sea formado completamente en ustedes”.

Colosenses 1 lo dice de esta manera, al final del capítulo 1, “A quien proclamamos”, esto es Cristo, “amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre, en toda sabiduría, a fin de presentar a todo hombre completo en Cristo.” Esa es una función pastoral, esa es una definición. Pablo dice, “por esto trabajo, esforzándome”, una palabra que significa trabajar hasta el punto de sudar y estar agotado, “según su poder el cual opera poderosamente en mí”. Dios trabaja dentro de mí, y yo trabajo por ver a todo hombre y mujer completo en Cristo, equipando a los santos. No fue tan solo el trabajo de un apóstol, al final del libro de Colosenses se nos presenta un hombre llamado Epafras, capítulo 4, versículo 12, Y Epafras quien es un miembro de la iglesia colosense, “un siervo de Jesucristo os saluda, siempre trabajando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, a fin de que seáis perfectos, y plenamente ciertos en toda la voluntad de Dios porque yo doy testimonio de que él estaba profundamente preocupado por vosotros.” ¿Y cuál era su preocupación? “que seáis completos plenamente en Cristo, para que crezcáis a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Los hombres dotados no son dados a la iglesia para los incrédulos, son dados a la iglesia para los creyentes. No son dados a la iglesia para hacer que los creyentes se sientan bien acerca de sí mismos, son dados a la iglesia para hacer que los creyentes crezcan para volverse más como Cristo.

Entonces, si vamos a perfeccionar a los santos, ¿qué instrumento deberíamos a usar? Bueno, la oración. Eso es lo que Epafras hizo, pero el instrumento clave, escuche lo que la Escritura dice y no hay duda acerca de esto, 2 Timoteo 3:16-17, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Sea el hombre de Dios o cualquier otra persona, es la Escritura la que es inspirada por Dios y útil para enseñar, redargüir, corregir, instruir en justicia, que hace que uno está equipado para toda buena obra.

Entonces, ¿cómo equipa usted a los santos? Usted equipa a los santos con la Palabra. Esa es la razón por la que Pablo le dice a Timoteo, una y otra vez, “predica la Palabra, predica la Palabra, entrégate a la Palabra”, le dice a Tito, “predica la Palabra, predícala con toda autoridad”. Eso es lo que el pastor hace. Es una responsabilidad seria, usted tiene que darle cuentas a Dios por ella, Hebreos dice, es una responsabilidad seria. Santiago dice, “el que no ofende con su boca es un hombre perfecto.” Entonces, “no se hagan muchos maestros porque recibirán mayor condenación.” Pero es un llamado elevado, un llamado glorioso, al mismo tiempo.

Entonces, usar la Palabra de Dios para perfeccionar a los santos es el llamado del pastor. Eso es lo que he hecho durante 50 años, no soy la explicación de los resultados, yo únicamente he sido un instrumento para el proceso. Después, el segundo paso, de regreso a Efesios, el segundo paso es éste, “a fin de perfeccionar a los santos, para la obra del ministerio.” Lo que sucede es que cuando los santos crecen, hasta alcanzar la madurez, ellos llevan a cabo la obra del ministerio. Entonces, sus dones comienzan a ser usados, entonces sus dones florecen. Entonces, comienzan a funcionar en la iglesia con los unos a otros.

Entonces llevan a cabo la obra del ministerio, diakonia. Esa es una palabra que tenía que ver con atender, servir a las mesas, pero fue una palabra general para servir. Los hombres dotados perfeccionan a los santos, los santos llevan a cabo la obra del ministerio. Se acuerda en Hechos 4, el apóstol dijo: “Miren, nos vamos a entregar a la oración y al ministerio de la Palabra. Van a tener que hacer la obra, van a tener que cuidar de esas viudas.” Así funciona.

Y entonces, lo que ha pasado a lo largo de los años aquí, es la predicación de la Palabra de Dios ha madurado a los santos y los santos han hecho la obra del ministerio. Eso comenzó de hecho, todavía nos estábamos reuniendo en la capilla, décadas y décadas atrás, en los primeros días. Y un hombre de Chicago vino y quiso escribir un pequeño artículo de nuestra iglesia, porque estábamos creciendo tan rápido, y él escribió el artículo en una revista a nivel nacional, algunos de ustedes oyeron esto. Pero el título que le dio al artículo fue: “La Iglesia con 900 Ministros”, en ese entonces teníamos como unas 900 personas que venían aquí. Y lo que le impactó después de entrevistar a todas las personas aquí, es que no podía encontrar a alguien que no estuviera involucrado.

Ya en esos primeros años cuando todavía estábamos en la capilla, el edificio original, la gente había entendido la visión de hacer la obra del ministerio. Estaban siendo perfeccionados por la Palabra, y haciendo la obra del ministerio. La gente venía mí y decía cosas como, “oye, necesitamos este tipo de ministerio”. Y yo decía, “Oye, hazlo. Muy bien. Adelante.” Alguien más venía y decía, “sabes una cosa, tengo un amigo y nos gustaría comenzar este ministerio en la cárcel.” “Muy bien, ve y haz eso. Maravilloso.”  Y el Señor comenzó a moverse en los corazones de la gente, y comenzaron a hacer el ministerio. Y así es la iglesia hasta el día de hoy, la gente haciendo la obra del ministerio, la gente que ha crecido en Cristo, que ha sido madurada por la Palabra.

Y después hay otro paso, esto es obvio. Conforme comienzan a hacer la obra del ministerio, el cuerpo de Cristo es edificado. Conforme ministran el uno al otro están ministrando sus dones y están ministrando esos dones en el poder del Espíritu Santo, y producen crecimiento espiritual y desarrollo espiritual. Yo ministro un don aquí, pero ésta iglesia está llena de personas que ministran sus dones a mí, y la fortaleza que yo les traigo mediante el don que Dios me ha dado aquí, es en parte traído a mí por el ministerio de tantas personas que me rodean, tantas, tantas personas. Así es cómo el cuerpo es edificado.

Lo que Grace Church es ahora, es por lo que hombres dotados durante todos estos años han hecho al tomar la Palabra de Dios para perfeccionar a los santos, para hacer la obra del ministerio para edificar al cuerpo de Cristo. Yo no soy la explicación para esta iglesia, ningún ser humano es, los ancianos, por maravillosos que son, no son la explicación. La explicación es el Espíritu de Dios mediante la Palabra de Dios edificando a los santos, los santos dotados por Cristo mismo, hacen la obra del ministerio, como consecuencia se edifican el uno al otro, y lo que sale de eso es madurez, y lo que sale de eso es amor, y lo que sale de eso es unidad y paz, y ese es el testimonio que el Señor quiere.

Entonces, los predicadores de la perfección siguen el progreso de la perfección, y los beneficios son sorprendentes. Observe los beneficios de éste progreso. Los beneficios de la perfección de manera muy breve, versículo 13, “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” Eso es sorprendente, ¿no es cierto? Así es como una iglesia debería verse. La unidad de la fe, unidad en doctrina; unidad en verdad; unidad en conocimiento profundo, no en conocimiento superficial, conocimiento profundo del Hijo de Dios. Y cuando usted conoce la fe y usted está unido en torno a la doctrina sana, y usted tiene un conocimiento profundo del Hijo de Dios, usted ha cubierto los evangelios una y otra vez, año tras año, año tras año, usted tiene un conocimiento profundo del Hijo de Dios, usted llega a una persona madura. Y cuando usted se vuelve una persona madura, usted va en la dirección de la medida de la estatura que le pertenece a la plenitud de Cristo. Usted se está volviendo más como Cristo.

Ahora, ese es un beneficio. No puedo imaginarme estar en ninguna otra iglesia, si hubiera una iglesia que fuera así, como creyente yo quiero ser como Cristo. Y pensar que es posible, si estoy siendo equipado por la Palabra de Dios, para que pueda crecer y llegar a la madurez en la obra del ministerio, edificando el cuerpo de Cristo, llegar a una unidad de doctrina sana, conocimiento profundo del Hijo de Dios y volverme un hombre maduro, en cierta medida, de la estatura que le pertenece a la plenitud de Cristo, ¿por qué me voy a ir a otro lugar? Esa es la meta de todo, que vemos Su gloria y somos transformados a Su imagen.

Ahora, hay un resultado de esto. Primero, un resultado negativo, y después un resultado positivo, simplemente rápidamente. Cuando usted llega a la unidad de la fe, esto es cuando usted está unido en torno a la doctrina sana, y usted tiene este conocimiento profundo del Hijo de Dios, y usted es maduro, y usted está siendo moldeado como Cristo en su plenitud, el primer resultado para que usted ya no es como “niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagemas de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.” ¿Quién hace todo eso? Satanás y todos sus emisarios.

Entonces, el primer resultado de ese tipo de madurez de una iglesia, es que es sólida en su doctrina, ya no es ingenua, ya no le falta el discernimiento, ya no se vuelve víctima, echada por todo viento de doctrina, por la kubeia, por los trucos, las trampas de hombres y su engaño astuto. Eso es algo maravilloso, ¿no es cierto? Lo que él está diciendo es que cuando usted es parte de ese tipo de iglesia, usted tiene discernimiento. Usted no es susceptible al error, usted está seguro, está protegido de ser engañado al decir que usted es un joven espiritual, que ha vencido al maligno, porque la Palabra de Dios permanece en usted y usted es fuerte. Y después hay un resultado positivo, versículo 15, “usted sigue, o habla la verdad en amor.”

Usted conoce la verdad, entonces usted no está sujeto al error, y usted también habla la verdad, y la habla en amor. Usted habla en amor porque Cristo la habló en amor, y usted es semejante a Cristo. Así es como una iglesia debe ser. Debe, básicamente, discernir, ejercer discernimiento, para que no sea engañada por doctrina falsa. Y debe ser evangelistica, hablando la verdad en amor. La verdad es todo. Si usted tiene la verdad usted no es susceptible a las mentiras, si usted tiene la verdad usted la puede hablar. Y si usted es caracterizado por el amor, usted la va a hablar en amor. Y simplemente para resumirlo, versículo 15 y 16, Pablo lo resume.

Entonces aquí está. Debemos crecer en todo aspecto en Aquel que es la cabeza, esto es Cristo, de quien todo el cuerpo bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor, en amor. ¿Observo usted cuán importante es el amor? Al final del versículo 2, en amor. Al final del versículo 16, en amor. “Por esto conocerán todos que son mis discípulos, porque tenéis, ¿qué? amor unos a otros.” Una iglesia que sigue este patrón divino será conocida no solo por su doctrina sana, sino lo que es más característico, será conocido por su amor.

Y yo solo le puedo decir, esa es la reputación de esta iglesia. Hay personas que piensan, “Bueno, habiendo nunca estado aquí, usted sabe MacArthur es un predicador fuerte, y tiene opiniones muy fuertes, y es dogmático, y él ha estado ahí por 50 años, debe ser un lugar duro, difícil, esas personas deben ser tan duras como la piel, escuchando toda esa doctrina todo el tiempo.” La predicación fuerte, y la doctrina sana no producen personas duras, produce personas suaves, produce personas amorosas. Y creo que esa es la sorpresa para personas que no han estado aquí. Cada año personas nuevas comentan, no de la doctrina ni de la enseñanza, sino cuanto amor perciben en ésta iglesia. Eso despliega a Cristo. Esta iglesia es lo que es no por mí, sino porque el Señor estableció un patrón en Su Palabra y dijo, “Si el pastor-maestro y los evangelistas, los hombres fieles, perfeccionan a los santos mediante la Palabra, van a hacer la obra del ministerio, el cuerpo va a ser edificado, y el cuerpo va a ser edificado al grado en el que se vuelve como Cristo. Va a discernir, va a ser protegido de la doctrina falsa, y va a poder hablar la verdad en amor, y va a caracterizarse por amor porque Cristo mismo es caracterizado por el amor, ¿verdad? Y entonces, entre más usted es como Él, más usted es verdad y amor manifiestos.

Padre, gracias por nuestra mañana juntos, simplemente maravilloso recordar todos estos años en como Tú nos has traído a todos hasta esta hora, ¡sorprendente! sorprendente que Tú de nuevo has mostrado la veracidad de Tu Palabra, y Tú has dicho, “así es como debe hacerse”. Y hemos tratado, fallado con frecuencia, pero tratamos de seguir el patrón, y aquí estamos medio siglo después y podemos ver que esta iglesia es caracterizada por el amor y la verdad. Estas personas te aman profundamente, se aman unos a otros, aman la Palabra, y esto te trae gloria. Y esa es la razón de todo esto, que Tú puedas ser glorificado en Tú iglesia. Sé glorificado en nuestras vidas, y que el futuro sea mucho más maravilloso para ésta iglesia que el pasado. Encomendamos el futuro a Ti, para seguir el mismo camino, para ver a Cristo honrado en Su iglesia. En su nombre oramos. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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