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Tengo hoy la responsabilidad de hablarles de la Palabra de Dios, como siempre es. No tiene interés en mi opinión, no desperdiciaría su tiempo al darles mi opinión. Pero debemos oír por parte de Dios. Todo mundo está consciente de que estamos en una crisis, quizás algo que jamás hemos experimentado en la mayor parte de nuestras vidas. Necesitamos entenderla desde el punto de vista bíblico.

La semana pasada hablé de la pregunta: ¿Quién tiene la culpa de las manifestaciones? Y la culpa realmente la tenían muchas personas, pero hoy quiero dar vuelta la página y preguntar: ¿Cómo es que nosotros, los cristianos, debemos responder a las protestas y las manifestaciones? Y quiero comenzar a leer dos versículos, el último capítulo de Proverbios. Versículo 8 y 9 del capítulo 31, “Abre tu boca por los desvalidos, por los derechos de todos los desafortunados. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del afligido y del menesteroso.” Ese es un mandato de Dios.

De manera pronta, y gustosa y feliz respondemos en obediencia, para hablar por aquellos que no pueden hablar, o desear derechos para aquellos que no los tienen. Hablar un juicio justo, y defender los derechos de los afligidos y los necesitados. Eso fue verdad en nuestro Señor. De manera clara, sin, de manera inequívoca vemos y sentimos que cualquier acto de transgresión y justicia nos entristece cualquier odio, cualquier violencia, nos entristece porque nuestro Señor se entristece. Nuestro Señor odia el pecado, en toda su expresión. Sin embargo, tiene compasión hacia los pecadores.

Para entender eso quiero que vaya a Mateo capítulo 11. Vamos a ver muchos pasajes, y le pediría que sea paciente conforme desarrollamos la Palabra del Señor. En Mateo capítulo 11, en el versículo 20, nuestro Señor confrontó a las ciudades. Usted podría decir, los centros urbanos que rodeaban a Galilea. Él comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: “Hay de ti Corazín, hay de ti Betsaida, porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha de que se hubieran arrepentido en silicio y en ceniza. Por tanto, os digo que, en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida, porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto, os digo que, en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.” 

La denuncia más severa que nuestro Señor jamás pronunció en contra de una ciudad, fue debido a que una ciudad lo rechazó a Él. Él condenó esas ciudades al juicio. Sin embargo, al mismo tiempo, unos versículos más adelante, en el versículo 28 él dice esto: “Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.”

Este es el pasaje mismo, del que estaré hablando esta noche, pero simplemente es un anticipo para decir esto, nuestro Señor pronuncia juicio mordaz en contra de ciudades aparentemente benignas, y dice que su juicio será peor que el de las ciudades más paganas del pasado, incluyendo a Sodoma, la cual Dios sepultó bajo fuego y azufre debido a su pecado miserable, incluyendo la homosexualidad. Ese mismo Jesús mordaz fue quien ofrece y dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar.”

Tenemos la responsabilidad de ser como nuestro Señor, denunciar el pecado, denunciar el rechazo del evangelio de Jesucristo, advertir a las ciudades, y a la gente de este mundo que, si rechazan a Jesucristo, el juicio divino caerá. Y entre más expuestos hayan estado a Cristo, más severo será el juicio. Y al mismo tiempo que decimos eso, también les rogamos a aquellos que están en esas ciudades bajo juicio, esos lugares, con las palabras de Jesús, “Venid a mí que yo te daré descanso,” el descanso de la salvación. Esta es la vida de dos ángulos del cristiano en el mundo, denunciar al pecado, denunciar el juicio inevitable y al mismo tiempo rogarles a los pecadores que están bajo ese juicio, para que escapen al abrazar a Jesucristo.

Quiero que avance un poco en el libro de Mateo, al capítulo 22, creo que algunas veces los cristianos son acusados de no ser amorosos, porque es necesario que nosotros declaremos la verdad acerca del juicio y del pecado. Y entonces, queremos recordar lo que nuestro Señor dice en Mateo 22. Vamos a ver el versículo 34 en adelante: “Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Esta tenía la intención de ser una trampa.”

A lo largo de los años, los fariseos y los saduceos, en cierta manera eran los preparados académicamente, eran los rabinos. Los saduceos y los fariseos de Israel habían dicho que habían seiscientas trece letras separadas en el texto hebreo de los diez mandamientos, por lo tanto habían seiscientas trece leyes separadas en los cinco libros de Moisés. Esto era llamado “letrismo” era popular con los rabinos. Los rabinos habían dividido esas seiscientas trece leyes en leyes afirmativas y negativas. Doscientas cuarenta y ocho afirmativas, una para cada parte del cuerpo humano, decían en su ignorancia, y trescientas sesenta y cinco negativas, una para cada día del año.

Las leyes entonces eran divididas entre las pesadas y las ligeras. Las pesadas eran absolutamente obligatorias, y las ligeras eran menos obligatorias. Los rabinos no obstante nunca podían ponerse de acuerdo en cuáles eran las ligeras y cuáles eran las pesadas. Fue este tipo de orientación superficial, compleja para ellos que querían usar para enredar a Jesús, porque ellos decían: “Él dijo que era el Mesías, Él dijo que era Dios en carne humana.”

Entonces, ciertamente Jesús tendría una perspectiva más abrumadora y más compleja de la ley que ellos. Y creo que ellos supusieron que esta pregunta lo atraparía, porque cuando le pidieron que nombrara la gran ley, Él nombraría algo con lo que todos estarían en desacuerdo y juntos lo condenarían. Esta fue su respuesta en el versículo 37, Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Viene del Shemá, Deuteronomio 6:5. Eso es lo que los judíos enrollaron y lo pusieron en la mezuzah, ahí en la puerta. Era lo que los rabinos colocaban en sus cabezas y en sus muñecas, en las filacterias.

Ese es el shemá, es ese Jehová nuestro Dios uno es, y amarás a Jehová nuestro Dios con todo tu corazón, alma y mente. Y la esencia del amor por lo tanto es la obediencia. Ese es el mandato singular de Dios. Y Jesús no se puede detener ahí, éste es el primero y grande mandamiento, en el versículo 38, y el segundo es semejante, “Amarás a tú prójimo como a ti mismo.” De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Los que son cristianos, son aquellos que desean desde la profundidad de sus corazones renovados, amar al Señor su Dios con todas las facultades de su ser, y amar a otros de manera suprema.

Por cierto, amarás a tú prójimo como a ti mismo es la afirmación más citada en el Antiguo Testamento que se cita en el Nuevo Testamento. Este segundo mandamiento es metido al Nuevo Testamento porque define la vida, define la vida. Regresemos a dónde se originó, de regreso al libro de Levítico. De regreso a los escritos de Moisés, y de regreso al capítulo 19 de Levítico. El capítulo 19 comienza con el Señor hablándole a Moisés, y Él dice: “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: santos seréis porque santos soy Yo, Jehová vuestro Dios. En el versículo 3 dice: “Yo Jehová vuestro Dios,” en el versículo 4: “Yo Jehová vuestro Dios,” en el versículo 10: “Yo Jehová vuestro Dios,” en el versículo 12: “Yo Jehová vuestro Dios,” en el versículo 14: “Yo Jehová,” versículo 16: “Yo Jehová,” 18: “Yo Jehová,” versículo 25: “Yo Jehová vuestro Dios,” versículo 28: “Yo Jehová,” versículo 30, 37, “Yo Jehová.”

Entonces, si yo soy Jehová tu Dios, demando de ti, santidad. ¿Cómo se ve eso? Bueno, regrese al versículo 18. Aquí hay por lo menos una afirmación. “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Si no amarás a tu prójimo, como a ti mismo.” Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En cierta manera esa es la afirmación de resumen. Regrese al versículo 9 y veamos como se ve eso. “Cuándo siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada.” Cosecha en un círculo y deja lo que queda, y lo que se te caiga déjalo ahí. ¿Por qué? “Y no rebuscaras tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña, para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.”

¿Me amas? No consumas todo lo que tienes, deja algo para el pobre y para el extranjero, versículo 11, “No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis el uno al otro. Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana, págale el día que trabaja. No maldecirás al sordo, y delante del ciego no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Después, versículo 15: “No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre, ni complaciendo al grande. Con justicia juzgarás a tu prójimo. No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. No aborrecerás a tu hermano en tu corazón, razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.”

En otras palabras, si necesitas reprenderlo, repréndelo, pero no al punto de pecar. No te vengarás, ni guardarás rencor. Versículo 33, “Cuándo el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra no le oprimiréis. Cómo a un natural de vosotros tendréis al extranjero que mora entre vosotros. Lo amaráis como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios. No hagáis injusticia en juicio en medida de tierra, en peso ni en otra medida. Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis.” Todos estos son indicadores de medida, ¿por qué? Porque yo soy Jehová vuestro Dios. “Guardad pues todos mis estatutos y todas mis ordenanzas y ponedlos por obra, Yo Jehová.” De hecho, ciento sesenta veces en el libro de Levítico, Dios dice: “Yo soy Jehová. Yo soy Jehová.” Ciento cincuenta veces está la palabra santidad. Yo soy Jehová, y si me amas, ama a tu prójimo como a ti mismo. 

Regrese a Mateo 22, en dónde Jesús cita este texto tan conocido de Levítico 19:18, “Amarás a tú prójimo como a ti mismo.” Y después dice en el versículo 40, de estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. Eso se refiere al Antiguo Testamento en su totalidad. Todo el Antiguo Testamento, todas las leyes, todos los diez mandamientos, y las demás leyes presentadas en el Antiguo Testamento básicamente son resumidas en amar a Dios con todo su corazón, alma y mente, y amar a su prójimo como a sí mismo. Todas se relacionan a amar a Dios, o a amar a otros. Todas. Todo el Antiguo Testamento, todo el deber moral del hombre, todo el deber espiritual del hombre resumidas en ama a Dios totalmente, ama a tu prójimo como a ti mismo.

El apóstol Pablo recoge esto en el capítulo 13 de Romanos, y esto es lo que dice: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros,” versículo 8, “Porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley.” Y después él explica, “Porque no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás. Y cualquier otro mandamiento en esta sentencia se resume, amarás a tú prójimo como a ti mismo.” El amor no hace mal al prójimo, así que el cumplimiento de la ley es el amor. Las leyes básicamente están diseñadas para protegernos el uno del otro. ¿Entiende eso? Las leyes están diseñadas para protegerlo a usted de mí y a mí de usted, pero no necesito esas leyes si lo amo a usted. Lo que falta en el corazón humano es este tipo de amor. No hay amor hacia Dios, no hay amor hacia otros, que satisface a Dios.

Entonces a la luz de esta realidad, debemos amar. Debemos amar a Dios para que obedezcamos Su Palabra, y Su Palabra dice que debemos amar a otros como a nosotros mismos, no debemos cometer injusticia, ni venganza, ni dañar a nadie jamás. Entonces como cristiano estoy viendo al mundo en la actualidad, y estoy viendo todo tipo de cosas que están pasando con respecto a injusticias y sufrimiento. No hay duda al respecto, hay mucha injusticia en el mundo, está por todos lados. Nadie entiende lo que está pasando, nadie.

Entonces, ¿cuáles son mis opciones en la situación actual? Permítame ser específico. Permítame darle algunas que han sido sugeridas. En primer lugar, una alternativa sería unirse a las, a la causa de “Las Vidas de Color Importa.” Ese movimiento. Porque claro que importan esas vidas, somos creados a imagen de Dios, y aquellos que han sufrido merecen nuestro apoyo, y así es. Y han sufrido injusticia, y así es. Entonces, deberíamos simplemente unirnos al movimiento de “Las Vidas de Color Importan,” para apoyar esto. Podemos unirnos motivados por la empatía, motivados por la compasión.

Esa realmente no es la pregunta. La pregunta es, ¿podemos unirnos y después al unirnos expresarle amor a Dios? porque lo que hagamos por nuestro prójimo, está bajo la categoría de amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas. ¿Puedo unirme a “Las Vidas de la Gente de Color Importa”? Puedo ser parte de su función, su causa, son rebeldes, son radicales, son anti autoridad, son marxistas, son ateos. ¿Cuáles son sus principios que los guían? Permítame leérselos.

En sus propios documentos leemos esto: afirma la realidad transgénero. “Damos lugar a la gente transgénero. Hacemos el trabajo que demande el desmantelar el cisgénero, lo cual significa el sexo biológico, y exaltar a la gente de color transgénero, especialmente las mujeres transgénero de color, que continúan siendo impactados de manera desproporcional por violencia trans-antagonista.” Afirman el transgénero, según Deuteronomio 22:5, la conducta transgénero es una abominación para Dios.

También, esta es su declaración: “Somos mujeristas en lugar de feministas, porque mientras que abrimos un lugar para las mujeres de color y está libre de sexismo, misoginia, y movimientos centrados en el hombre.” Afirman el movimiento transgénero, y quieren derribar el liderazgo de los hombres. Según la Palabra de Dios, el hombre es la cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza del hombre. El hombre tiene la responsabilidad dada por Dios de ser el líder, tienen una idea anti-Dios.

Otro párrafo, y hay muchos otros. “Afirmamos la homosexualidad. Nos reunimos para liberarnos de la hostilidad de la creencia de que todos son heterosexuales.” Se reúnen para terminar con la noción de que todo mundo necesita ser heterosexual. En el mismo libro de Levítico, dónde el Señor dice: “Yo soy Dios,” capítulo 18, versículo 22 dice: “No te acostarás con hombre como con mujer, es abominación,” en el siguiente versículo dice que es lo mismo como tener relaciones con un animal. Capítulo 20 de Levítico, versículo 13, exactamente lo mismo. Romanos capítulo 1.

Aquí hay una cita de “Las Vidas de Color Importan”: “Intencionalmente amplificamos, que la experiencia en particular de violencia, que la gente de color transgénero homosexual, las mujeres en particular que enfrentan esta hostilidad y la gente interseccional, no puede haber liberación al menos de que peleemos por estas personas.” Esta es una organización diseñada por Satanás, usa el sufrimiento de algunas personas como el medio para destruir sus vidas, para destruir la moralidad, la conciencia, la familia, e incluso la iglesia; y reemplazarla con conducta que es inmoral, perversa, abominable, que destruye el alma, que destruye la familia, mata la familia, desastrosa para la sociedad.

El meollo es que esos documentos son anti-Dios, anti-Escritura, anti-Cristo. Esta es una organización que es el enemigo de Dios. ¿Realmente cree usted que ir por ese camino va a hacer algo para levantar a una sociedad? No tiene nada que ver con el color de la piel de alguien. Vaya por ese camino y es el camino de la destrucción absoluta y total. Acabe con la ley de Dios en el corazón, dele a la gente la inmoralidad como el estándar, destruya la familia, saque el mensaje del evangelio de la iglesia, y el único refreno que queda es la policía para tratar de detener la inundación.

No puede ser parte de eso, porque 2 Corintios es muy, muy directa, escuche lo que el Señor dice, 2 Corintios 6:14, “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O que parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

Entonces, eso lleva al capítulo 7, versículo 1: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, (como hijos e hijas de Dios) limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” Regresamos a Levítico de nuevo. Usted no puede ser parte de algo que está diseñado por Satanás para destruir las únicas instituciones que pueden mantener en alto la coherencia en esta sociedad. No nos sorprende que esa manera de pensar a corrompido la iglesia, ataca la iglesia, ataca a Dios, y ahora quieren deshacerse del único refreno que queda, el cual es la policía.

Entonces, dice usted, “Bueno, muy bien. No puedo ser parte de eso. ¿Podrías unirte a las protestas, a las manifestaciones, esa es una opción? ¿Puedo meterme en una multitud de los rebeldes, gente que aborrece a otras personas?” Observe Eclesiastés capítulo 8, esto es muy instructivo, Eclesiastés capítulo 8, y únicamente estoy buscando respuestas en las Escrituras. Capítulo 8, versículo 1, “¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro.” ¿Quiere usted ser sabio? ¿quiere tener una vida feliz? Versículo 2, “Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey, y la palabra del juramento de Dios. No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere.”

Usted se coloca en una posición de peligro si usted se rebela contra la autoridad. “Pues la palabra del rey es con potestad,” versículo 4, “¿y quién le dirá: ¿Qué haces? El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio.” Hay un tiempo y juicio apropiado, “Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él; pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?”

Entonces, si usted se mete en una rebelión, no sabe lo que va a pasar usted, pero podría terminar muy mal. ¿Usted piensa que va a controlar las cosas? Versículo 8, “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para que retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra.” Usted no sabe cuándo va a estar usted fuera de la guerra, “ni la impiedad librará al que la posee. Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace; hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo.”  Usted va a terminar muerto de cualquier manera, ¿qué valor hay en ser parte de una rebelión contra la autoridad?

Pablo también habla con respecto a eso en Romanos 13, permítame recordárselo, y vamos a regresar a Eclesiastés en un minuto. Romanos 13, versículo 1, “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.” Entonces, no solo tiene el asunto de Eclesiastés, en dónde usted está actuando en algún tipo de protesta en contra de la autoridad, usted no sabe cómo va a terminar. Y usted podría perder su vida, porque usted no puede controlar el viento, ni el día de su muerte.

No solo eso, no solo tiene que enfrentar esa realidad, sino que se opone a la autoridad, se opone a la ordenanza de Dios, y usted cae bajo su condenación, “Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada,” esa es un arma mortal, “pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos.” Esto incluso significa, paga tus impuestos, porque los gobernantes son servidores de Dios, para traer el orden a la sociedad.

Por cierto, podemos ver que los romanos habían impuesto impuestos horrendos sobre los judíos, y el Señor nunca dijo que no pagaran. Sino que Él dijo: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.” Y aquí Pablo dice: “Pagad a todos los que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto.” Hay cosas que pasan en una sociedad, que no son justas. Escuchen lo que dijo Pedro, 1 Pedro 2:13, “Sométanse por causa del Señor, (Yo soy el Señor, Yo soy Santo), a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, y a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos.” Haga lo correcto. Haga lo correcto, y parte de hacer lo correcto es someterse.

Versículo 17: “Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.” Incluso los criados, “Estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.” ¿Usted tiene un jefe difícil de soportar? Sométase, “porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.” Entonces usted sufre injustamente, ¿adivine qué? Bienvenido al mundo. Bienvenido a la vida en un mundo caído. Esto encuentra gracia, usted se coloca en una posición de gracia divina, cuándo usted sufre injustamente.

“Pues ¿qué gloria es - versículo 20 – si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.” Entonces, usted sufrió, usted sufrió de manera injusta, como un hijo de Dios, a usted se le ha dado gracia en esa ocasión. Aquí está el gran ejemplo, versículo 21, “Pues para esto fuisteis llamados.” ¿Qué? Sí, ha sido llamado a sufrir injustamente, “porque también Cristo padeció por nosotros,” no solo de una manera redentora, sino como un ejemplo para usted, “para que sigáis sus pisadas.” Sufrir injustamente, “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga injustamente.” Ese es nuestro ejemplo.

Entonces, usted sufrió, usted sufre injustamente, ¿qué hace? Usted hace lo que un creyente es llamado a hacer, usted no comete pecado, no engaña, usted no se venga, usted no amenaza. Usted simplemente se encomienda al que juzga justamente, “quién llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” Cuándo Cristo sufrió injustamente, Él llevó a cabo la obra más grande en la historia, por sufrir injustamente. Él proveyó redención para la raza humana. Dios tiene Sus propósitos en nuestros sufrimientos. Pedro dice, en 1 Pedro 5:10, “…después de que hayáis padecido por un poco de tiempo,” el Señor os perfeccione. Pablo dice: “Tuve un aguijón en la carne y le pedí tres veces al Señor que me lo quitara y el Señor me estuvo respondiendo: “Mi poder se perfecciona en tu debilidad.””

El sufrimiento es la herramienta más grande de Dios en la vida de un creyente. Es lo que dice Pablo, le pedí al Señor tres veces que me quitara esto. Esto fue sufrimiento injusto. Me dijo: “Bástate mi gracia,” eso es exactamente lo que Pedro dijo: “Vas a recibir gracia.” “Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” Y después esto: “Estoy contento con debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones, angustias, por causa de Cristo, porque cuando soy débil, entonces, soy - ¿qué? – fuerte”.

Entonces Pedro dice: “Cuando sufres injustamente vas a recibir gracia.” Y Pablo dice: “Esa gracia te va a hacer más fuerte.” La realidad es que no hemos tenido suficiente sufrimiento, necesitamos más porque no estamos dónde debemos estar. El clamor de un cristiano nunca va a ser: “Señor, necesito ser más como Cristo, así que, quita el sufrimiento de mi vida. Tengo que abrazar eso.” Jesús no se reveló contra él personalmente. Él no motivó a la gente a que estuviera en la protesta contra los impuestos romanos. El apóstol Pablo, en un mundo de esclavitud, había millones de esclavos, jamás, jamás, protestó contra la esclavitud. De hecho, él usó en la ilustración del esclavo como la ilustración de un creyente que está esclavizado de manera amorosa a Jesucristo.

Aquí está mi problema con las protestas. Somos personas de la verdad, en primer lugar, tengo que abrazar el sufrimiento que el Señor trae a mi vida porque mediante él me está perfeccionando, y él me está extendiendo gracia. En segundo lugar, en todo tengo que ser una persona de la verdad. Las protestas, seguro, entendemos, están molestos, pero han cubierto la verdad con mentiras. Han ido mucho más allá de protestar contra la injusticia, o varias injusticias. Concluir que hay un racismo continuo y un odio por parte de los blancos, y por parte de la policía hay brutalidad, esas son mentiras, esa no es la verdad. Yo no puedo, no puedo unirme a las protestas sin ser parte de las mentiras.

Proverbios 19:22 dice: “Mejor ser pobre que un mentiroso.” Y Juan 8:44, “Satanás es el padre de mentiras.” Entonces, tiene usted un sistema satánico, y usted espera mentiras de todas esas personas. Dice usted: “Bueno, muy bien, no puedo unirme al movimiento, a la Asociación de Las Vidas de Color Importan, no me puedo unir a las protestas porque tengo que abrazar lo que yo tengo que sufrir, no puedo ser parte de mentiras y engaño al intentar derribar el último refreno de la autoridad del gobierno, la policía.

En tercer lugar, entonces, ¿podría trabajar para cambiar las políticas o leyes? ¿esa es una alternativa? Hay leyes, sí. Hay políticas, todos nos encantaría eso. Pero este es el problema, no importa cuántas leyes produzcas, no puedes cambiar al pecador, al que quebranta la ley. En Tito 3, es una sección con frecuencia que se pasa por alto, del hombre natural. Versículo 3, “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndonos unos a otros.” ¿Qué piensa usted que las leyes van a hacerle a esa persona? No tratan con la desobediencia, el engaño, la esclavitud, la malicia, el odio.

Jeremías 17:9, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso. El problema es que usted puede producir muchas leyes, puede cambiar muchas políticas gubernamentales, pero hay un principio que Pablo presenta en Romanos 8, y usted lo conoce, permítame leérselo. “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne,” ese es el problema, la ley no tiene el poder, “lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne.” Versículo 5, “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne.” Versículo 6, “Porque el ocuparse de la carne es muerte.” Versículo 7, “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios ni tampoco pueden, y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” Dios estableció muchos mandatos en la Escritura, los pecadores no pueden someterse a esas leyes, por naturaleza son aborrecedores, injuriosos. Los pecadores no pueden guardar la ley.

Podemos seguir añadiendo leyes, y cambiar políticas gubernamentales, y nunca vamos a llegar al problema. Bueno, quizás hay una cuarta alternativa. Eh, ¿debería buscar cambiar a la gente que está en el poder, como la afirmación de apertura del movimiento de Las Vidas de Color Importan? Queremos poder. ¿Es esa una alternativa? Simplemente cambiar a los pecadores de antes por los nuevos, simplemente volteamos esto. simplemente saquemos del poder a la gente que está en el poder, y reemplacémoslo con personas rebeldes que están tratando de derrocarlas, y supongamos que eso es mejor. Simplemente vamos a intercambiar a pecadores.

Bueno, el problema con eso, como lo vimos también la última vez, “No hay justo ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor delante de sus ojos.” Hmmm. No hay justo ni aun uno.

Entonces, intercambiar a los pecadores actuales por otros pecadores no tiene mucho sentido. Como le dije la última vez, Dios ha colocado refrenos en el mundo, la ley de Dios escrita en el corazón de las conciencias. Esta sociedad ha destruido de manera total eso. Y el segundo refreno es la familia y la autoridad de los padres, y la disciplina que los padres traen, para refrenar el pecado en los hijos. Y esta sociedad ha destruido eso. Y la iglesia está enfrentando dificultades con su pragmatismo y su deseo por entretener a los pecadores y hacerlos sentir cómodos.

Entonces, ya no viene con ninguna fuerza en contra del pecado y no nos sorprende en absoluto que el siguiente refreno, el que queda en pie es la policía, y están bajo ataque. El meollo es que no podemos arreglar al mundo. Ahora, quiero ayudarle con esto conforme concluimos con esto en la hora que nos queda, o algo así. Quiero que regrese a Eclesiastés. ¡No, solo estoy bromeando! Regrese a Eclesiastés, esto es sabiduría, este es el libro de sabiduría. Y comienza con lo más sabio que se puede decir, capítulo 1, versículo 1: “Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.”

Ha. Esa es una manera bastante desalentadora para comenzar. ¿Qué quieres decir con vanidad? Semejante a la neblina, al vapor, incomprensible o enigmático, temporal. Y lo que él está diciendo es: “No puede usted controlar la vida en un mundo caído.” Usted no puede controlarla. Simplemente va, de ir de gente viva a gente muerta, y el tema de Eclesiastés es este, vas a morir y adivina qué, no vas a cambiar al mundo caído. Vas a morir, versículo 4: “Generación va y generación viene, más la tierra siempre permanece. Sale el sol y se pone el sol y se apresura a volver…”

¡Todo se queda igual! He aprendido, dijo el hombre más sabio que jamás vivió, y su sabiduría vino de Dios, que no puedes cambiar al mundo caído. Esto tiene que ver con la vida en el mundo caído. Alguien que es sabio entiende esto. Usted va a morir, usted va a morir, usted simplemente es este pequeño segmento de personas que están muriendo, que van y vienen y se olvidan y el mundo caído se queda igual. Con una aclaración, él único que puede cambiarlo, es Dios. Somos temporales; Él es eterno.

Entonces, veamos el capítulo 3, lenguaje muy conocido, poético. Pero quiero extraer algo de aquí. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, - o ladrillos me imagino- y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. ¿Qué provecho tiene que el que trabaja, de aquello en que se afana?”

¿Qué está diciendo? Éste es el ritmo de la vida. Él dice en el versículo 11: Dios, “hizo todo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.” Usted no sabe lo que Dios está haciendo en todos estos tiempos. “No hay nada mejor, que,” dice el versículo 12, “que alegrarse, y hacer bien en su vida.” Y, “…coma y beba y goce el bien de toda su labor.” Viva la vida, disfrute de felicidad, como alguien que conoce a Dios, porque usted no sabe lo que Dios está haciendo en el mundo. Y se vuelve muy directo en el versículo 16: “Vi más debajo del sol; en lugar del juicio, allí impiedad.” ¡Oh, no es sorprendente! “Y en lugar de la justicia, allí iniquidad.”

Simplemente es así. ¿Cuántas veces ha visto usted en la televisión alguna historia de alguien que finalmente está siendo sacado de la cárcel después de treinta años de estar ahí por algo que no hizo? ¿Tiene usted un problema? Ese sufrimiento es serio. ¿Con que frecuencia sucede? Y, ¿Con que frecuencia sucede y ni siquiera sabemos? Esta es la vida debajo del sol. Y observe en la lista de los versículos 1 al 8, “matar, destruir, llorar, odiar, guerras,” estos son los tiempos de nuestras vidas, debajo de la maldición. Y el punto del Predicador es, no tiene usted control sobre estas cosas. Están fuera del control de nuestras manos. Y esta no es la única vez en la que el Predicador del libro de Eclesiastés habla de estos asuntos.

En el capítulo 4, versículo 1: “Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador. Y alabé yo a los finados, a los que ya murieron, más que a los vivientes, los que viven todavía.” En otras palabras, la Palabra de Dios y la sabiduría reconocen que habrá opresión, y que los oprimidos van a ser impotentes. Ahí en el capítulo 5 también, en el versículo 8 leemos esto: “Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia (o en la región) no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto sobre ellos.”

En otras palabras, no te sorprenda si ves opresión, y la negación de la justicia, y rectitud. Se da por sentado, esa es la razón por la cual toda persona tiene que tener un jefe. Esa es la razón por la que hay niveles de personas en autoridad, porque los seres humanos no pueden ser confiables. Usted podría sentir que está siendo oprimido, pero créame que el que lo está oprimiendo a él va a tener alguien que lo está oprimiendo a él, y sigue y sigue hacia arriba en la escalera.

Entonces, la suposición misma de la estructura y la jerarquía es un reconocimiento de que la vida estará llena de injusticia y opresión, y hacemos lo mejor que podemos, para mitigar eso, al hacer que la gente rinda cuentas a otras personas. Esta es la vida debajo del sol. Hay un tiempo para nacer, hay un tiempo para morir, pero escuche, también hay un tiempo de juicio. Versículo 14 (Cap.3): “He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá, y lo hace Dios para que delante de Él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.”

¡Qué gran afirmación! Dice usted: “Bueno, el tiempo pasó, ya se fue.” No con Dios, no con Dios. Usted experimenta sufrimiento y pérdidas, y ganancias. La vida sigue. Dios recuerda todo, todo. Toda cosa que sucede va a tener su día en la Corte de Dios. Usted necesita temer a Dios. Usted necesita colocar su mente en Dios, como el que va a resolver todas las injusticias, y la falta de rectitud. Sí, lo que ha pasado para nosotros no se le ha escapado a Dios. Él va a regresar la cinta.

“Vi más debajo del sol;” versículo 16, “en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad. Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.” Ahí está, todo va a tener su día en la Corte de Dios. No juegue usted a que es Dios. “Dije en mi corazón:” en el versículo 18, “Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias.” Son semejantes a las bestias. Él puede estarse refiriendo a bestias de presa, como en Isaías 49:20, o puede estarse refiriendo a que mueren, simplemente como un animal.

Versículo 19. “Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias.” Como mueren los unos, así mueren los otros. Podría usted estar sepultado como dice Isaías, junto a un asno, y una misma recreación tienen todo. En otras palabras, en términos de este mundo usted simplemente está pasando. Usted no va a borrar la situación de caída, de pecado.

Entonces, versículo 22, aquí hay sabiduría real. “Así, pues he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?” Usted no sabe lo que viene, usted solo tiene esta vida. Sea feliz. Sea feliz. No sea parte de la rebelión, no sea parte de la turbulencia. ¿Cuál es el punto? Me encanta ahí en el capítulo 9, versículo 7: “Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios.” Si usted está caminando en obediencia al Señor, esté feliz. “En todo tiempo sean blancos tus vestidos.” Eso significa, vestidos de gozo, no de duelo. “Y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.”

Versículo 9: “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.” Mire, hay dos lugares en este libro que vemos, en dónde vemos una diferencia en la vida, uno es debajo del sol, y otro es, por encima del sol. Por encima del sol, dónde Dios está y eso es en dónde todo se resuelve y tienes su día en Su Corte, pero debajo del sol, en un mundo caído, si tiene sabiduría usted, tome todo lo que Dios le ha dado, disfrute su trabajo, disfrute su matrimonio, disfrute su vida, sea feliz. No necesita pasar su vida siendo un agitador, lleno de amargura, enojo, venganza, todos somos polvo a polvo, dice en el capítulo 3, versículo 20.

Entonces, simplemente disfrute lo que Dios le ha dado a usted. Nuestro trabajo está maldecido por la caída, nuestro sentido de justicia está maldecido por la caída y la experiencia con la injusticia es parte de esa maldición, pero Dios va a hacer que todo sea hermoso en su tiempo. Aquí hay una cita de David Gibson, creo que es muy buena: “En otras palabras, debido a que Dios vive para siempre, y yo no, puedo experimentar varias ocasiones en mi vida sabiendo que son parte de un panorama más grande que no puedo ver, pero que es visible para un Dios bueno y sabio que ve todo el panorama.

Y parte de ser sabio en este mundo, es aprender a aceptar que solo tenemos acceso muy limitado al panorama general. Con toda certeza, con frecuencia queremos acceso a Él, porque Dios ha colocado la eternidad en el corazón del hombre. Pero el punto es que no podemos conocer lo que Dios ha hecho de principio a fin. No es que Dios esté siendo no amable con nosotros al no compartirlo, el punto es que no estamos diseñados para entender el panorama general, precisamente porque vivimos en el tiempo, y Dios no. Si pudiéramos ver el fin desde el principio y como un billón de vidas y mil generaciones y tristezas y gozos inexpresables están entrelazados en un tapete de belleza, entonces seríamos Dios.” (Fin de la cita)

David Gibson añadió: “En mi historia finita,” la historia de su vida, “con frecuencia me quedo buscando diferentes hilos, tratando de tejerlos de una manera coherente. Mi historia tiene personajes quebrantados, interrupciones y relaciones y tensiones y dificultades que no han sido resueltas. La historia de mi vida tiene contradicciones no explicables, tengo bastantes preguntas que no han sido contestadas, y en la bondad y misericordia de Dios todavía tengo capítulos no terminados. Pero mi historia no es la historia. La historia revela que habrá un tiempo de juicio, y los creyentes confían en ese juicio, que ese juicio finalmente prevalecerá. Eso es en lo que confían los creyentes.”

Él procede a decir: “Nuestro anhelo por la justicia es parte de nuestro corazón. Niegue a los padres que están llorando, la justicia para el que mató a su hijo, no hay palabras para el terror y furia que consumen sus corazones, en un hogar quebrantado. Pise la dignidad y los derechos de alguien, y no le haga caso, y damos lugar a la indignación que dura por décadas. El mundo, decimos, no debe ser así, ¿habrá un momento de justicia? La respuesta es: Sí. Sí. Sí.”

Versículo 14 de nuevo, del capítulo 3: “Lo que Dios hace permanecerá para siempre.” Dios ya lo determinó, nada se le escapa. Otra cita de Gibson, tan bien dicho: “Dios va a encargarse de toda injusticia, en cada ocasión, en cada momento. Cada obra que ha violado Su ley, que ha dañado a los que portan Su imagen. Cada uno de esos momentos, Dios los va a llamar a cuentas. Toda lágrima, por mis males sea por cosas que yo he hecho o me han hecho, todo será buscado por Dios, quien es justicia, verdad, misericordia, y amor.” Dios está fuera del tiempo, afuera del espacio, en control de todo. Cada vez, cada experiencia tendrá su día en la Corte de Dios.

¿Ve usted injusticia? ¿Ha sido usted víctima de la injusticia? ¿Acaso su injusticia fue más grande que la de muchos otros en la historia? ¿Acaso su injusticia fue mayor a la injusticia que enfrentó el Hijo de Dios en los juicios judíos? ¿No hay promesa de justicia en esta vida? Hacemos lo mejor que podemos como criaturas caídas, en un mundo caído. Pero Dios, va a juzgar en Su tiempo. Usted y yo somos impotentes, tenemos que dejarle estos asuntos a Dios, desde un punto de vista humano. Se pierde el tiempo, oportunidades, trabajos, personas, esposas, maridos, son perdidos. Se pierden hijos. Todas estas cosas se buscan y se pierden. No se pueden recuperar para nosotros, pero en el juicio final, Dios va a traer de regreso el pasado, conectado al futuro, y nada será perdido. Es el conocimiento de Dios, del control absoluto, soberano que es la libertad que todos buscamos.

En el octavo capítulo de Eclesiastés, mientras que estamos ahí, ahí en el versículo 16. Hay tanto aquí que me voy a saltar algo de esto, pero, versículo 16. “Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos).” Usted se queda despierto tratando de entender todo. “Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace.” No sabemos lo que Dios está haciendo en este mundo. “Por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.”

Capítulo 9 dice: “Ciertamente he dado mi corazón a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; que sea amor o que sea odio, no lo saben los hombres; todo está delante de ellos.” Todo lo experimentamos. Si usted trata de arreglarlo, versículo 3 dice: “Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que un mismo suceso acontece a todos.” Esa es la muerte. “Y también que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida.” ¿Quiere vivir una vida coherente? Váyase a casa, trabaje, esté feliz, ame a su esposa, bese a sus bebés. Usted no tiene que crear rebelión en las calles. Versículo 5, “Porque los que viven, saben que han de morir.” Versículo 6: “También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.”

“Entonces, anda y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón…En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas.” Versículo 10, “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra.” Versículo 11: “Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.” No siempre va a resultar de manera equitativa, debajo del sol. Usted no puede litigar todo, ¿por qué? porque usted no conoce el panorama general.

Entonces, Pablo dice en 1 Corintios 4: “Por tanto no pronuncies juicio antes de tiempo, antes de que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas de las tinieblas, y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.” Oh Romanos 12, “No pagues a nadie mal por mal, sino haced bien a todos. En lo que a vosotros concierne, vivid en paz con todos. Amados, nunca os venguéis, sino dad lugar para la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor.” Usted no tiene que hacer el trabajo de Dios.

Regrese al capítulo 8, versículo 12, para ver la necedad de esto, la hipérbole, “Aunque un pecador haga maldad mil veces, y extienda su vida, todavía sé que va a irle bien a aquellos que temen a Dios, que le temen abiertamente, pero no le irá bien al malo. No va a extender sus días, porque él no teme a Dios.” Se podría ver como si la gente violenta y la gente que hace daño, florece. Pero en el panorama general usted sabe que no es así. La muerte viene, y al final la promesa de Dios, como vemos en el Salmo 37, que Dios será un refugio para los justos.

Capítulo 12, todo termina, la conclusión en el capítulo 12, versículo 13, aquí está el resumen: “Teme a Dios.” Eso significa, adóralo, ámelo, guarde sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Eso se aplica a toda persona. Si eso se aplica a toda persona, entonces, ¿cuál es nuestra responsabilidad? Asegurarnos de que toda persona sepa eso, porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. Deje de tratar de arreglar el mundo caído. La búsqueda de justicia es una vanidad, es un vapor. Entonces, no hay justicia. No hay justicia perfecta. La habrá. Dios va a traer toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Deje que Dios sea Dios y usted sea usted. Viva bajo la providencia de Dios, acepte lo que le ha dado a usted, esté gozoso. Esté feliz. No busque venganza, no se enoje, no sea hostil. Ame a Dios con todo su corazón, mente, alma y fuerzas, y ame a su prójimo como a sí mismo. Muestre misericordia, bondad, compasión, pero en todas las cosas, dígale a los pecadores que teman a Dios y guarden Sus mandamientos. 

Ha habido algunas cosas en la internet esta semana, que dicen: “Necesitas unirte a las protestas, como cristiano, pero no menciones el evangelio. No te aproveches de esta ocasión para dar testimonio.” ¿En serio? ¿En serio? ¿Simplemente deja que la sociedad marche al infierno sin advertencia? Y muchas iglesias se están uniendo a esto, pero con la idea de que van a guardar silencio. Esta no es la primera vez que esto ha pasado. Fue a principios del siglo veinte, a principios de los 1900s, antes de la Primera Guerra Mundial, hubo muchos problemas sociales en los Estados Unidos, trabajo de infantes, pobreza, las cosas que van de la mano con la pobreza.

Hubo un pastor bautista llamado Rauschenbusch, quien decidió que la iglesia necesitaba alejarse de la Biblia y el evangelio, y trabajar en asuntos sociales. Y al comienzo del siglo comenzaron a hacer eso. La iglesia comenzó a predicar lo que se llamaba el “evangelio social” y antes de que terminara, toda denominación grande en este país había abandonado la Biblia, había abandonado el evangelio, había abandonado las verdades cardinales de la Escritura. Todas sus escuelas se corrompieron, todas sus universidades se corrompieron, junto con sus seminarios, y ahora usted tiene vestigios de esas denominaciones que no son nada más que montones de rocas que están ahí en rincones, en ciudades antiguas. Aplastó a toda denominación, y está de regreso. De regreso, unos cien años después, y está comenzando de nuevo a acabar con las iglesias.

Cuándo usted se enreda en esta torpeza y necedad de tratar de arreglar el mundo, usted está dándole un golpe a la voluntad de Dios y al propósito de Dios. Usted está violando sus mandatos. Nos sometemos a Él, a Su providencia, lo amamos, y amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esto es reconciliación, los pecadores deben reconciliarse con Dios, y solo entonces pueden reconciliarse entre sí. Una vez que usted se reconcilia con Dios, mediante Cristo, usted se reconcilia con el resto de los cristianos porque somos uno en Él.

Entonces, ¿qué hacemos? Hacemos lo que siempre hacemos, vivimos vidas en silencio, piadosas en el mundo, proclamamos la ley de Dios, la cual es amarlo con todo su corazón, mente, alma y fuerzas, y amar a su prójimo como a sí mismo, proclamamos la familia, padres, madres, criando a sus hijos en la disciplina y amonestación del Señor. Declaramos apoyo de aquellos que están en autoridad sobre nosotros, porque Dios ha ordenado el gobierno, los honramos, los respetamos, no hacemos nada para minimizar su autoridad porque esa es la institución de Dios.

Y después dejamos que la iglesia sea la iglesia, y no se convierta en alguna agencia social, que se enreda en tratar de hacer lo que ha diseñado que Satanás, haga que sea insensatez. Y conforme hacemos esto, y vivimos estas vidas, vivimos vidas en silencio, vidas que honran a Cristo, en silencio, piadosas, y somos embajadores, proclamando que Jesucristo es el Señor, proclamando el evangelio, en Su nombre. Somos embajadores, rogándole a la gente que se reconcilie con Dios, como dice 2 Corintios 5. “Somos embajadores de Dios.” ¿Qué es un embajador? Uno que representa, y uno que habla un mensaje de aquel a quien representa. Nuestro mensaje es claro: La raza humana está caída, la paga del pecado es muerte, y la muerte es la muerte eterna en el infierno. Dios ha provisto una manera de escapar del infierno, y entrar al cielo mediante la fe en Jesucristo como Señor y Salvador.

Viva una vida gozosa, feliz, contenta, satisfecha. Disfrute de todo lo que Dios le ha provisto. Viva el evangelio, predique el evangelio. Dios va a usar eso para cambiar corazones. Y cuando corazones sean cambiados, las relaciones son cambiadas. Reconcíliese con Dios, y en esa reconciliación con Dios, usted se reconcilia con todos aquellos que están en Cristo. Y el que se une al Señor, un espíritu es con Él. Somos un cuerpo, una familia. Esa es la razón por la que la Escritura dice: “En Cristo, no hay judío, ni griego, no hay varón, ni mujer, esclavo ni libre, porque todos somos uno.” Nunca puede haber reconciliación a nivel humano, hasta que esta reconciliación exista a nivel divino.

Padre nuestro, Tu Palabra es clara y precisa. Oramos Señor por Tu iglesia. Hay tanta necedad, tanta confusión, en lo que los líderes están haciendo, la gente en la iglesia está haciendo, cuándo muestran ignorancia de Tu palabra y de Tu voluntad. Que seamos las personas del gozo, que seamos las personas que le dicen al mundo: “Lo siento, este es un mundo injusto. Quiero aliviar tu tristeza. Quiero limpiar tus lágrimas, quiero sufrir contigo. Pero este mundo nunca será diferente de lo que es, porque está caído, está bajo el maligno, y hasta que Jesús regrese para establecer su reino terrenal, el cual será un reino de justicia y rectitud, siempre será un mundo caído bajo el poder de Satanás.”

Pero, aun así, en este mundo caído hay un santuario, hay un grupo de personas que son un santuario, cuyos corazones han sido transformados por el evangelio de Jesucristo, de tal manera que están experimentando la justicia verdadera, el entendimiento verdadero de la justicia, el entendimiento verdadero de la sabiduría. Y te aman a Ti, oh Dios, y se aman entre sí. Sabemos que nuestro Señor dijo: “Por esto sabrán todos los hombres que son mis discípulos, si os amáis unos a otros.” Que sea que nuestro amor hacia Ti, nuestra obediencia a Tu Palabra, y nuestro amor entre nosotros es la demostración para el mundo de que el amor y la reconciliación es el producto de tener un corazón nuevo.

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es, todas las cosas viejas pasaron, y he aquí, todas son hechas nuevas. Úsanos para proclamar el evangelio que cambia corazones. Sabemos que tú nunca llevas a cabo la obra de Tu reino de afuera hacia adentro, Tu reino no es de este mundo. La obra de Tu reino se lleva a cabo desde adentro hacia afuera, comenzando con el evangelio, con corazones transformados. Y después, la obra del Espíritu, y al Espíritu viviendo en esos corazones, y demostrando amor hacia ti y hacia otros. Y de esta manera cumpliendo Tu ley santa. Úsanos de esa manera, oramos para Tu gloria. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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