“Grande es tu fidelidad”, tomado de Lamentaciones, capítulo 3 y versículo 23, directamente de las Escrituras, la fidelidad de Dios. Eso significa que Dios cumple Su Palabra, Él es digno de confianza. ¿Qué tan importante es eso? Es de suma importancia, porque hemos entregado nuestra vida a Él, ¿verdad? Estamos contando con Su fidelidad. Contamos con el hecho de que cumplirá lo que Él prometió, que cuando dijo: “Si colocas tu confianza en mí, abrazas a Cristo como Salvador y Señor, perdonaré tus pecados, te llevaré a la gloria celestial y te daré una herencia de riqueza eterna”. Esa es la promesa.
La pregunta es, ¿acaso Dios cumple Su promesa? Estamos acostumbrados a que las personas rompan promesas. Pero eso no es cierto en el caso de Dios, por lo que a lo largo de las Escrituras leemos: “Dios es fiel. El Señor es fiel”. Jesucristo es llamado “el Fiel y Verdadero”, porque todo para nosotros depende de eso.
Hemos hecho el sacrificio supremo. Nos hemos sacrificado a nosotros mismos. Literalmente hemos muerto al yo, hemos tomado nuestra cruz para seguir a Cristo. Nos hemos comprometido con Él como Señor, y somos sus esclavos, y le estamos obedeciendo. Y hemos hecho a un lado los placeres y tesoros del mundo con la promesa de que hay algo mucho más grande que eso, esperándonos en la gloria eterna. Aún no lo vemos. Lo esperamos. Se nos ha prometido repetidamente a detalle en las Escrituras, y entonces vivimos por fe, lo que lleva entonces a la siguiente pregunta, ¿podemos creer en Dios?
¿Cómo sabemos que Dios cumplirá Su promesa con nosotros? ¿Cómo sabemos eso? Bueno, por solo unos momentos esta noche quiero señalar una ilustración vivida de eso, y esa es la nación de Israel. Dios hizo promesas a Israel a lo largo del Antiguo Testamento, y Dios les prometió que, si le desobedecían, experimentarían castigo, pérdida, y sufrimiento y tristeza. Y si le obedecían y lo adoraban, serían bendecidos. Eso es lo que se les presentó cuando entraron en la Tierra Prometida, en el libro de Deuteronomio.
Dios hizo promesas, sin embargo, que eran incondicionales antes de Deuteronomio, y eso estaría atrás en Génesis cuando Él escogió a Abraham y dijo: “De sus descendientes vendrá un pueblo —de sus lomos vendrá un pueblo que bendecirá al mundo, y de ese pueblo vendrá una simiente que será el Mesías. Ese pueblo será usado por Dios para llevar a muchos a la justicia”. ¿Sucedió eso? Bueno, estamos viendo la historia de Israel desarrollándose, ¿no es así?
Algunas personas que piensan que Israel ya no está en el plan de Dios. Esa es una idea muy extraña e inaceptable, ya que ellos están aquí. Es sorprendente pensar en esa pequeña franja de tierra con unos pocos millones de personas en ella, que es el único hogar judío en el planeta Tierra, y por alguna extraña razón es el enfoque de atención de todo el mundo. Y parece tan extraño, ¿no es así?, que aunque el pueblo judío, desde un punto de vista puramente humano, ha hecho contribuciones masivas a la calidad de la vida humana, son una vid noble; entre las diferentes etnias humanas, son un pueblo notable, notable, pero estamos viendo un mundo en llamas de odio hacia ellos.
¿Qué está pasando exactamente aquí? Podríamos asumir que esto era algo nuevo. No lo es; lejos de eso. Ha habido esfuerzos por exterminar a los judíos remontándose el Antiguo Testamento. Hamán quería exterminar a los judíos en los días de Ester, un esfuerzo gráfico de genocidio judío. Ciertamente, los nazis hicieron su esfuerzo. Y ahora tenemos a las fuerzas del islam reunidas contra esta nación pequeña, acosada.
¿Sobrevivirán? Bueno, si sobreviven, si continúan sobreviviendo, entonces estamos viendo el cumplimiento de la promesa de Dios. Dios prometió que reuniría a Israel, que los reuniría en su tierra, de la cual ellos habían sido dispersados, realmente, durante siglos. Y regresaron oficialmente en 1948 y 1949 y reconstituyeron la nación de Israel.
Esto no es el regreso del reino, pero esto es una vista previa de eso. Los profetas dijeron: “Voy a reunir a Israel. Lo voy a reunir desde los cuatro rincones de la tierra”. Escucharon las palabras de Isaías. “Van a venir desde el norte, van a venir desde el este. Voy a secar el río Éufrates y el mar Rojo para que el remanente llegue a la Tierra Prometida. Entonces, la salvación les será concebida”. Ahora, usted tiene que entender que ese es el plan de Dios. Y Pablo lo resume al decir: “Y entonces toda Israel será salvo en el futuro”. Todo Israel, como nación, después de que los rebeldes sean purgados, será salvo.
¿Estamos viendo alguna indicación de la fidelidad de Dios hacia Israel? Bueno, de hecho, sí, porque ellos están siendo preservados, aunque todo el mundo quisiera verlos eliminados, al menos aquellos que parecen llevar la hostilidad emocional del mundo. ¿Y por qué ese es el caso? ¿Por qué todas estas personas odian a los judíos? La respuesta es bastante simple.
Satanás tenía dos objetivos. Uno era destruir al Mesías; él falló en eso, intentó matarlo cuando era un bebé, falló en eso; intentó matarlo a manos de los romanos, falló en eso. Él resucitó de entre los muertos, ascendió al cielo y ahora reina y un día aplastará la cabeza de Satanás y lo arrojará al lago de fuego. Él no pudo evitar que el plan de Dios, con respecto al Hijo de Dios, el Mesías, se cumpliera. Entonces, lo único que él puede intentar hacer es derribar a Israel.
Satanás quiere destruir a Israel. Usted ve un retrato de eso en el capítulo 12 de Apocalipsis. A veces hablamos de la batalla de Armagedón que es descrita en Ezequiel 38 y 39, luego en el libro de Apocalipsis. Y lo que eso representa es un momento futuro en el que todas las naciones del planeta entero convergen en la pequeña y asediada nación de Israel.
¿Por qué? ¿Por qué ellos son tan ofensivos? ¿Por qué es que todo el mundo odia a Israel? ¿Por qué es que de la nada usted puede comenzar un disturbio en una universidad por el odio a Israel, por parte de personas que no tienen razón alguna para odiarlos? ¿De dónde está viniendo esto? Bueno, la Biblia es clara en que el fin de la historia humana es un poder global, una fuerza de todas partes de la tierra descendiendo sobre Israel y sobre Jerusalén para la destrucción final de los judíos, solo para encontrarse con el Señor Jesucristo; y todos ellos serán destruidos.
Satanás está trabajando para estorbar el plan de Dios mediante la destrucción de Israel. Hay un plan, hay una trama en su plan que se nos presenta en las Escrituras, y es así: producir odio mundial hacia los judíos, intensificarlo e intensificarlo, intensificarlo. Y solía preguntarme, ¿de dónde va a venir? ¿Cómo logra usted que todo el mundo sea antisemita? ¿Cómo logra usted que odien a los judíos? La respuesta, claro, es el islam y la propagación del islam por todo el planeta, lo cual fomenta esto. Eso es parte de la estrategia, pero no es toda la estrategia.
Hay un esfuerzo muy fuerte por crear un gobierno mundial. Se llama globalización, un gobierno mundial. ¿Y de qué se trata esto? Bueno, detrás de esto se encuentra la idea de que la paz en el mundo nunca va a llegar mientras que usted tenga naciones, porque las naciones hacen guerra entre sí. Entonces, la única forma de obtener paz en el mundo es eliminar las naciones; y destruir a todas las naciones, tener un gobierno mundial que controle todo por el bien de la paz.
¿Alguna vez sucederá eso? Sí, sucederá. Es el plan de Satanás, pero dentro del permiso de Dios. Ese gobierno mundial vendrá, lo veremos en el libro de Apocalipsis en unas semanas, y la cabeza de ese gobierno mundial será el Anticristo. Los globalistas creen que el mundo siempre va a estar en llamas, siempre va a estar en guerra, y ellos piensan que su propósito es la paz mediante la unificación, porque el conflicto viene de naciones en guerra que ansían el poder: “Así que, para terminarlo, tengamos un gobierno mundial”. Ahora, el mayor enemigo de esto es la soberanía nacional, y Estados Unidos es el mayor obstáculo. Entonces, en el proceso de crear un gobierno mundial, están haciendo todo lo que pueden por destruir el gobierno de cada nación y, en particular, el de Estados Unidos.
La filosofía política de Estados Unidos nos es conocida: derechos naturales, gobierno limitado, mercados libres, libertad religiosa, libertad de expresión, el gobierno de la ley por igual. Los globalistas quieren destruir todo eso. Los globalistas quieren restringir la libertad y restringir los derechos, y eliminar las naciones y eliminar la propiedad, controlar la moneda y transferir todo el poder al gobierno; y el Foro Económico Mundial es el líder en esta revolución. El plan es eliminar los mercados libres utilizando cualquier medio que usted pueda usar, incluyendo una pandemia, para destruir la empresa privada; hacerlo no solo por ese medio, sino por todos los medios, todas las crisis imaginables, mediante reglas y regulaciones interminables. Concentrar el poder en las manos de unos pocos líderes internacionales. Continuar obteniendo este control mediante el miedo. Y a medida que las personas se asusten, renunciarán a sus libertades, usarán mascarillas, se vacunarán y se alinearán.
El gobierno mundial es el plan de Satanás. ¿Por qué? Porque él quiere tener el control de todo. Y tiene a un hombre para cuidar de eso: ese es el Anticristo. Un gobierno mundial, guiado por el Anticristo, con solo una religión, que se describe en Apocalipsis, capítulo 17; una economía mundial, Apocalipsis 18. Y el Anticristo gobernará desde Jerusalén, estableciendo un conflicto final con Dios.
Entonces, si usted se está preguntando si nos dirigimos hacia la globalización, sí, lo estamos haciendo. ¿Vamos a llegar a esa globalización? Sí, lo haremos, dentro del plan de Dios. Todo está detallado en el libro del Apocalipsis. Dios va a permitir que el mundo se una bajo este hombre que promete paz. El Anticristo promete paz. E incluso Israel cree esa mentira por un tiempo, hasta que él toma esa paz y comienza el baño de sangre.
¿Por qué Dios permite esto? El libro del Apocalipsis dice que al final, el mundo entero se levantará contra Israel, todos ellos de todas partes, de todas partes. Y eso es lo que se llama la batalla de Armagedón, en la tierra de Israel. Y ellos pensarán que son poderosos, ejércitos que suman múltiplos de millones de todas partes del planeta para finalmente acabar con Israel.
¿Por qué, nuevamente, a la gente le importa hacer eso? No estoy seguro de que la gente realmente sepa por qué, pero ese es un plan satánico. Es un plan que está siendo llevado a cabo por Hamás y Hezbolá y cualquier otro terrorista que mate judíos. Pero es un plan que eventualmente infectará a todo el mundo, y no parece estar tan lejos como solía estarlo antes. Sin embargo, cuando lleguen a Jerusalén en esa batalla, Cristo se aparece en el Apocalipsis 19 y los destruye a todos, a todos ellos, un juicio que es tanto físico como espiritual y eterno, y establece Su trono en el mundo y reina durante mil años en Israel, y luego crea un nuevo cielo y una nueva tierra.
¿Por qué le estoy diciendo esto en una semana de Acción de Gracias? Porque no sé usted, pero yo estoy muy agradecido por saber el resultado del lío en el que estamos. ¿No lo está usted? Yo sé que usted está agradecido por lo que se ha hecho por usted en el pasado. Necesitamos estar agradecidos por lo que está por venir. Es una mala idea tratar de destruir a los judíos. Cualquiera que intente hacer eso se enfrenta directamente a Dios. Obtienen más de lo que nunca podrían haber esperado.
Es asombroso, ¿no es así, que Dios los protege y los preserva? Y eso es una prueba de que Él cumple Su palabra. Les prometió que los protegería, los preservaría, y algún día los llevará a la tierra y a la salvación y al reino; y usted está viendo la evidencia de la fidelidad de Dios. No se desanime por lo que está sucediendo en Israel. Este es el plan, cumpliéndose a tiempo. Ellos van a regresar. Y cuanto más desafíos hay en esa nación, más judíos regresan una y otra vez y otra vez y otra vez. Y si usted se pregunta si Dios cumplirá Sus promesas para con usted, véalos a ellos, véalos. Vea todo lo que han soportado, y están floreciendo. Ellos tienen fuerza y liderazgo que hacen que los líderes de este país parezcan niños pequeños.
Dios cumple Su promesa. Y estoy agradecido por lo que el Señor ha hecho por nosotros en el pasado. Estoy agradecido por la cruz, ¿verdad? Estoy agradecido por la resurrección, la ascensión, la intercesión, la coronación de Cristo. Estoy agradecido por mi salvación, pero también estoy agradecido por lo que está por venir. Y no hay nada que temer. Este es exactamente el plan. Satanás está haciendo exactamente lo que Él desea hacer. Vuelva a leer Apocalipsis 12 cuando llegue a casa esta noche, y verá un retrato de ello. Satanás está haciendo exactamente lo que desea hacer, y al mismo tiempo, exactamente lo que Dios le permite hacer, para reunir a la masa de los que odian a Dios en un solo lugar para que Jesús los destruya en un momento en Su regreso. Mire, conocemos el final de la historia de la humanidad, ¿verdad? Así que regocijémonos y demos gracias.
A veces la gente me dice: “¿Es importante conocer el futuro?” Mi respuesta es: “Absolutamente”. No quiero conocer todo el futuro, pero solo quiero saber quién gana y que yo estoy en ese equipo. Y eso está establecido para nosotros en las Escrituras.
Nada está sucediendo que no esté en el plan; y está en el libro. Todo está a tiempo. Israel existe. Están asediados. Son odiados. Están siendo atacados, no solo por vecinos inmediatos, sino por el planeta, y eso continuará escalando. Pero Dios los protegerá; y los va a preservar hasta el día en que verán a Aquel a quien traspasaron y lloraran por Él como a un unigénito, y la salvación llegará a Israel. Y cuando eso suceda, el juicio comenzará a caer sobre los impíos en este mundo; y en furia, vendrán tras Dios y tras los judíos al final del tiempo de tribulación. Todos se presentarán en Jerusalén, donde se encontrarán con Cristo; y en un destello de poder soberano y sobrenatural, serán aplastados, serán comidos por las aves. Ese es el plan.
Como vimos en Isaías, capítulo 12: “En aquel día”, Israel, “dirás... Te daré gracias, oh Señor; porque aunque estabas enojado conmigo, tu ira se ha apartado y me has consolado. He aquí, Dios es mi salvación, confiaré y no temeré; porque el Señor Dios es mi fortaleza y mi canción, y se ha vuelto mi salvación. Por lo tanto, tú sacarás agua con gozo de las fuentes de la salvación. Y en aquel día dirás: Dad gracias al Señor, dad gracias al Señor”. Podemos dar gracias ahora, ¿verdad?, porque sabemos lo que está por venir. Y un día los judíos se unirán a nosotros cuando llegue esa salvación.
Todo esto, ya sea la salvación de la iglesia o la salvación de Israel, es una salvación comprada por Cristo en la cruz. Él llevó en Su cuerpo los pecados de todos los que serían salvos. Y entonces, mientras esperamos confiados en el futuro para nosotros, porque vemos el futuro cumplido para Israel, sabemos que podemos confiar en Dios. Al mismo tiempo, el Señor nos ordena a mirar hacia atrás, y mirar hacia atrás a la cruz, para ver la fuente de nuestra salvación, la sangre de Cristo. Inclinémonos en una palabra de oración.
Padre, conforme venimos para participar en tu mesa ahora, estamos tan animados, tan animados de ver cómo la historia demuestra tu fidelidad a un pueblo que todavía no cree en ti, a un pueblo que continúa rechazándote, a un pueblo que no ha mirado al que traspasaron y lloraron por Él como se llora por hijo único, a un pueblo que hasta el día de hoy no ve nada atractivo en Cristo. Lo ven, como dijo Isaías, como un brote débil, o una raíz en tierra seca para hacer tropezar a alguien. Pero a pesar de su incredulidad, podemos ver Tu preservación y el comienzo de una reunión que se está moviendo en dirección a la salvación que les prometiste.
Y Señor, te agradecemos por eso. Te agradecemos porque tú eres el Dios de la historia; y esa historia es visible, discernible. Y te agradecemos, Señor, porque somos parte de ella, no por algo que hayamos hecho, sino debido a Cristo. Tú nos colocaste en Cristo, en Su muerte, resurrección y exaltación, para que, de tal manera que morimos en Él, resucitemos en Él y ascendamos en Él a los lugares celestiales. La salvación es mediante Cristo, y mediante Su sacrificio en la cruz, Él tomó tu ira por nuestro pecado y nos dio Su justicia. Esto lo recordamos gozosamente, conforme nos reunimos en torno a Su mesa. Amén.
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