Grace to You Resources
Grace to You - Resource

Bueno, tenemos la oportunidad en esta noche la Palabra de Dios en Romanos, capítulo 8. Y estamos llegando al fin de este capítulo maravilloso. Que tiempo tan glorioso ha sido el estudiar la vida en el Espíritu, seguridad en el Espíritu, todas las grandes verdades de esta sección monumental de las Escrituras. Nos encontramos en la parte de conclusión del capítulo, versículos 31 hasta el final, la cual en cierta manera es una doxología que termina el capítulo, pero al mismo tiempo también es un resumen apropiado del argumento de Pablo para la seguridad del creyente. Él comenzó en el capítulo 8, versículo 1, ‘así que ninguna condenación hay para los que están en Cristo’.

En otras palabras, aquellos que están en Cristo, que son creyentes, nunca serán condenados, nunca perderán su salvación, nunca serán enviados al castigo eterno, no habrá condenación para aquellos que están en Cristo, ese es el hecho que él afirma en el capítulo 8, versículo 1, pasando el resto del capítulo mostrando porque, de hecho, eso es verdad. En Jeremías 31:3 Dios le dijo esto a su pueblo, ‘con amor eterno te he amado, y así es todavía como es que Dios ama a su pueblo, Él ama a su pueblo redimido con un amor eterno. Un escritor de un himno lo expresó de manera correcta. Esto es lo que escribió, y usted está familiarizado, estoy seguro con este himno, muchos de ustedes lo están.

‘Cuan firme cimiento, vosotros santos del Señor, es establecido para vuestra fe en su Palabra excelente, que más puedes decir a ti de lo que él ha dicho, a ti a quien a Jesús por refugio has buscado, a ti que más puede él decir a vosotros de lo que él ha dicho, a vosotros los que a Jesús habéis acudido para encontrar refugio, no temáis, estoy contigo, o no desmayes porque no soy tu Dios y aun te ayudaré, te fortaleceré, te ayudaré y haré que permanezcas firme, sostenido por mi mano justa omnipotente. Cuando te llame a pasar por las aguas profundas, los ríos de tristeza no te inundarán porque estaré contigo para bendecir tus problemas y santificar para ti tu aflicción más profunda.

Cuando tu camino se encuentre en medio de pruebas ardientes, mi gracia toda suficiente será tu provisión, la flama no te lastimará, únicamente deseo consumir tu escoria y refinar tu oro. El alma que en Jesús se ha apoyado para encontrar reposo, yo no, no puedo dejar en manos de sus enemigos, esa alma, aunque todo el infierno se esfuerce por sacudirla, yo nunca, no nunca, no nunca dejaré’. Y ese claro es un himno basada en la verdad misma de Romanos 8, no nunca dejaré, esa es la promesa de Dios para aquellos que están en Cristo, nunca habrá condenación alguna.

Usted recuerda que Pablo resumió la confianza del creyente en 2da de Timoteo, capítulo 1, versículo 12, ‘porque yo sé en quien he creído, él dice, y estoy persuadido en que Él es poderoso para guardar aquello que he encomendado a Él para aquel día’, esto es para el día cuando el Señor Jesús venga. Filipenses 1:6, el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo, Él puede, Él tiene la capacidad de guardarnos. Judas dice, Él es poderoso para guardarnos sin caída y presentarnos delante de su Gloria sin mancha, y ese es el tema de este capítulo entero, es la seguridad del creyente, el resumen maravilloso de como Dios lleva a cabo esta seguridad está en los versículos 28 al 30.

‘Dios hace que todas las cosas operen en conjunto para bien’, recuerde el bien, refiriéndose a nuestro bien eterno, todas las cosas que suceden en nuestras vidas, sean cosas buenas o cosas malas, cosas justas o cosas pecaminosas, Dios hace que todas ellas en conjunto operen para nuestro bien eterno porque amamos a Dios y somos llamados conforme a su propósito. ¿Por qué? porque a los que antes conoció también los predestinó para ser conformados a la imagen de su Hijo. Cuando Él nos predestinó fue para el fin de nuestra salvación, no para el principio. Fuimos predestinados para ser conformados en ultimas a la imagen de su Hijo, lo cual ocurre en la gloria eterna cuando seamos hechos como Cristo.

‘Y a los que predestinó’, versículo 30, ‘a estos también llamó, y a los llamó a estos también justificó, y a los que justificó, a estos también glorificó’ y nadie se pierde a lo largo del proceso, todos los predestinados serán llamados, todos los llamados serán justificados, todos los justificados serán glorificados. Entonces él ha resumido está gran gran verdad de que no hay condenación, todo en la vida de aquellos que pertenecen a Cristo opera en conjunto para su gloria eterna. Ahora habiendo hecho todo eso llegamos al versículo 31, y mientras que los versículos 31 al 39 son doxológicos en un sentido, también son una parte muy importante del argumento de Pablo.

No solo es doxología, sino que también es una parte muy importante de su argumento porque él se adelanta en este punto a que alguien va a presentar algunas objeciones. Recuerde, hablamos de esto, alguien va a decir, bueno, todo eso está bien, pero que hay acerca de esta posibilidad y que hay acerca de aquella posibilidad. Primera posibilidad, hay algunas personas que pueden quitarnos la salvación. Segunda posibilidad, hay algunas circunstancias que pueden quitarnos la salvación. Esas son hipotéticas y Pablo sabe que podrían ser presentadas por alguien, entonces él quiere eliminarlas en su totalidad.

Entonces en los versículos 31 al 34 lo enfrenta con el hecho de que, si una persona puede o no quitar nuestra salvación, y en los versículos 35 y 39, él enfrenta el hecho de que, si una circunstancia puede o no quitar nuestra salvación eterna, él se adelanta y bien hace, habrán personas quienes a pesar de este argumento masivo de los versículos 1 al 30, concluirán que usted puede perder su salvación, alguien puede quitarla o alguna circunstancia pueda quitarla, y de manera apropiada él juzgó eso, porque inclusive en la actualidad, en la iglesia de Jesucristo hay muchos que enseñan que usted puede perder su salvación mediante la influencia de alguna persona o alguna circunstancia, algún acontecimiento.

Entonces Pablo está discutiendo sabiamente, en contra de argumentos posibles en contra de la seguridad eterna, él asume las objeciones y más vale que lo haga porque de hecho han venido. Ahora eso nos lleva al versículo 31, ‘¿qué pues diremos a esto?’ cuál va a ser nuestra respuesta a esto, cual es la respuesta apropiada, como reaccionamos a esto. Bueno algunas personas reaccionan al decir, bueno, eso es verdad, creemos todo eso, siempre y cuando alguna persona no venga y le quite a usted su salvación o alguna circunstancia se la quite. Entonces Pablo pasa a explicar en primer lugar, la posibilidad hipotética de personas que podrían quitar nuestra salvación.

Ahora, ya hemos cubierto esto, permítame tan solo repasarlo. En primer lugar, ¿podría un algún ser humano quitarnos la salvación? algunos dirían, un miembro en la familia, presionándonos mucho, o una familia entera de personas presionándonos mucho, amigos seculares, amigos no convertidos y conocidos que nos desvían, que nos alejan de las cosas de Cristo, ¿son lo suficientemente potentes como para quitarnos las salvación?. Que hay acerca de los educadores seculares, ¿puede usted tomar a una persona joven, criada en una familia cristiana a lo largo de sus primeros años de su vida escolar, enviarlo a una universidad en algún lugar y que su mente sea contaminada de mentiras que los cautivan, y lo desvían de Cristo?

Que hay acerca de influencias inmorales, que hay acerca de la condición miserable de la cultura, y los medios y la cultura mediante los cuales vende su inmoralidad, ¿acaso tienen el poder en la cultura de desviar a la gente de Cristo? Que hay acerca de los legalistas, pueden los judaizantes como en el caso de Pablo, entrar a una iglesia en donde el evangelio es predicado y la gente que le pertenece a Cristo recibir una influencia en la se les habla de la circuncisión y todo tipo de legalismo ceremonial que como consecuencia los aleja de la gracia y de la salvación. Que hay acerca de la gente en sectas, que hay acerca de los gnósticos del Nuevo testamento en esa época, quienes estaban tratando de desviar a la gente, los neo gnósticos de la actualidad tratando de hacer los mismo, esas personas que hablan acerca de tener un conocimiento más elevado que le conocimiento secreto.

¿Qué hay acerca de las personas en sectas, que vienen y nos dicen que la verdad está en los escritos de Mary Baker Eddy o Madame Blavatsky o Annie Besant o el Juez Rutherford o alguien más? ¿Y quizás todo fue recibido por José Smith y está en el libro del mormón y las doctrinas y los pactos, o en los escritos de alguien más? ¿Acaso puede desviar a alguien de la salvación y llevarlo a mentiras condenadoras? ¿Qué hay acerca, simplemente de falsos maestros en general, que no predican el evangelio verdadero, y confunden a la gente con sus métodos falsos de salvación por obras? ¿Qué hay acerca de perseguidores? ¿acaso pueden los perseguidores colocar una carga tan pesada de temor en los corazones de creyentes verdaderos al grado que renuncien de su fe y abandonen a Cristo, con la intención de salvar sus propias vidas? Digo, hay muchas posibilidades, el tipo de personas que podían robar nuestra salvación.

La respuesta de Pablo es esta, versículo 31: “Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?” El meollo del asunto, ¿si Dios es por nosotros quien, con éxito, puede derrotarlo a Él? ¿Si Él es por nosotros y Él está haciendo que todo en nuestras vidas opere en conjunto para bien, y Él nos está llevando de ser pre-conocidos, de ser conocidos de antemano y predestinados a ser glorificados, si ese es Su plan, y Él es Dios, quien tiene la posibilidad de revertir ese plan? Respuesta: nadie, nadie. Si Dios es por nosotros, y por cierto Romanos 3:21, Romanos 8:30 indica que Dios es por nosotros. Capítulos 3, 4, 5, 6, 7, y 8 todos hablan acerca de que Dios está por nosotros. Si Dios es por nosotros, ¿quién puede estar en contra de nosotros? De hecho, el griego dice: debido a que Dios es por nosotros, ¿quién con éxito puede estar en contra de nosotros? Debido a 1ra de Juan 4:4, “Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo”. Dios es el más grande de todos.

La segunda posibilidad hipotética es, bueno muy bien, ninguna persona creada podría alejarnos de nuestra salvación. ¿Qué hay acerca de Dios mismo? Acaso Dios mismo, Él es una persona, ¿podría Dios mismo llegar al punto en que está tan cansado de nosotros? ¿Podríamos alcanzar un punto de desobediencia y de pecado repetido y prolongado que Dios mismo nos quita la salvación? El versículo 32 responde eso, ¿se acuerda de esto? El que, y este es uno de esos argumentos típicos judíos de lo mayor a lo menor, el que no escatimo ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, eso está hablando de que Dios entregó a Cristo para morir en la cruz, para comprar nuestra salvación, ¿Cómo no nos dará también con Él, esto es con Cristo, todas las cosas?

El argumento simplemente es este, un argumento muy simple, Dios entregó a Su propio Hijo, e Jesús, para morir en la cruz para proveer nuestra salvación. Ese fue el regalo más grande, el sacrificio más grande, el acto más grande, y Dios va a hacer todos los actos menores necesarios para mantenernos salvos. Ese es el argumento. Si Él dio el regalo más grande para salvarlos, Él hará lo menor para guardarlos. El acto más grande fue que Dios dio a Cristo, y Él hará todo lo demás que sea necesario para sostenernos en Cristo. Lo que sea hecho por Dios para aferrarse a nosotros sería algo menor que el acto más grande, el cual fue entregar a Su propio Hijo para morir en nuestro lugar. Y si Él hizo eso para salvarnos cuando éramos sus enemigos, ¿qué hará Él para mantenernos mientras que somos Sus hijos y Sus amigos?

Bueno, alguien dirá, bueno, Dios no va a hacerlo, y la gente no va a hacerlo, pero, eso nos lleva adonde nos quedamos hace dos semanas atrás. ¿Qué hay acerca de otra personalidad, que hay acerca de Satanás? Satanás es una persona, Satanás es una personalidad creada, creado por Dios. Cuando Dios creó a todos los ángeles que más tarde cayeron, y con él un tercio de los ángeles, y llegaron a conocerse como demonios, ¿qué hay acerca de Satanás? Él obviamente es un ser muy poderoso, él fue un ángel supremo en la jerarquía de las huestes angelicales, un ángel muy poderoso, influyente. ¿Acaso no es posible que Satanás pueda sacarnos por así decirlo, de los brazos de Cristo, si caemos en patrones de pecado y somos culpables? ¿No es posible que Satanás pueda hacernos que perdamos nuestra salvación?

Dice usted, bueno, ¿cómo funcionaría eso? Bueno, pecamos, pecamos, pecamos y Satanás lleva el registro de nuestro pecado y como le gusta hacerlo, va adelante del trono de Dios y nos acusa, ¿acaso no es eso lo que él hace? ¿Él es conocido como el acusador de los hermanos, no es cierto? Que noche y día está delante del trono de Dios acusando a los creyentes, él es incansable, él es absolutamente incansable. Él lo hace de manera continua. Él está delante del trono de Dios, Apocalipsis 12:10, acusando a los creyentes delante de Dios día y noche, todo el tiempo, todo el tiempo.

Ahora, recuerde esto, Satanás no es omnipresente. Aquellas personas que piensan que Satanás está en todos lados en el mundo al mismo tiempo están equivocados, él está en el cielo día y noche acusando a los hermanos. Es mucho más importante para él, escuche, es mucho más importante para Satanás convencer a Dios de que nos deje, esa es la única esperanza de que él tiene, de tenernos de regreso, de lo que es para él trabajar en nosotros.

La idea de que Satanás está por todos lados trabajando en usted personalmente, podría haber ocasiones en las que Satanás trata con algún ser humano especifico, no voy a decir que ese no es el caso. Entonces, para sus propios propósitos, y él trabaja en los creyentes simplemente al producir un sistema del mundo impío, que se vuelve tentador para ellos, mediante los deseos de los ojos, los deseos de la carne, y la vanagloria de la vida. Pero uno de sus proyectos primordiales es de manera incansable acudir delante del trono de Dios con una lista de nuestras iniquidades y decirlo a Dios que nos deje porque no somos dignos de ser sostenidos por Él.

El probablemente usa algunas de las cosas que hizo con Job, diciéndole a Dios que la única razón por la que Job es fiel a ti es porque tú lo bendices, “no son dignos de ti, él no es digno de ti, ninguno de los tuyos es digno de ti, velos, pecan, solo son fieles a ti por todas las bendiciones que les has dado”. Él va a cielo para presentar todas sus acusaciones en contra de nosotros. El versículo 33 responde a eso: “Quien acusará a los escogidos de Dios? Bueno, le acabó de decir quien intenta, ¿quién es? ¿Acaso él va a tener éxito en esto? versículo 34, ¿Quién es él que condenará? Bueno, podría ser Satanás. Él condena, egkaleó, literalmente traer una acusación legal en contra de alguien, es un término legal, es un término de corte, es un término legal. Satanás literalmente acude ante Dios con una lista de acusaciones, para pedirle a Dios que nos condene. La persona primordialmente, que está aquí en mente es Satanás.

Si Dios no va a hacer que nos perdamos, y otras personas no pueden hacer que nos perdamos, ¿acaso Satanás puede hacer que nos perdamos? ¿acaso él exitosamente puede acudir delante de Dios, y hacer que Dios nos dé la espalda? Escuche Zacarías, el gran profeta Zacarías, capítulo 3, versículos 1 al 3. “El me mostró a Josué, el sumo sacerdote de pie ante el Ángel de Jehová”. Aquí está Josué el sumo sacerdote en su visión. Él está de pie delante ante el Ángel de Jehová, y Satanás está a su mano derecha para acusarlo. Aquí está este sumo sacerdote fiel en esta visión, de pie ante el Ángel de Jehová. Y claro, el Ángel de Jehová es el defensor de Israel y el defensor de los sacerdotes de Israel, y este es uno de los sacerdotes. No debe ser confundido con Josué, quien guio a los hijos de Israel, pero este es Josué el sumo sacerdote. Y aquí está Satanás, ahí en la presencia del Ángel de Jehová y él está acusando a Josué. Y Jehová dijo a Satanás, “Jehová te reprenda, Satanás, Jehová te reprenda, Satanás.”

¿Podemos de manera legítima ser acusados y condenados?, ¿podemos ser condenados? ¿Acaso Dios va a escuchar acusaciones como estas? De regreso al versículo 33. Aquí está la respuesta. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Literalmente, acaso Dios el justificador, ¿acaso Dios va a escuchar a una acusación como esta, Él que nos ha justificado? acaso Dios, escuche con atención, ¿acaso Dios al mismo tiempo puede condenarnos y justificarnos? Si él nos ha declarado justos, ¿puede al mismo tiempo condenarnos? Si él nos ha hecho justos en Cristo, si nos ha concedido la justicia de Cristo, ¿puede al mismo tiempo hacernos culpables? Respuesta, No. Si lo hiciera, sería negar la obra de Cristo, ¿no es cierto? Sería menospreciar la obra de Cristo.

Como puede ver, la razón por la que podemos estar de pie ante de Dios, no es porque somos justos. Acusarnos de pecado no va a cumplir con el objetivo. Satanás podrá tratar de hacer eso, él trata de hacer eso. No va a lograrlo porque nuestra salvación no depende de nuestra justicia, ¿verdad? Depende de la justicia de Cristo que nos ha sido imputada, en la cruz Jesús llevó todos nuestros pecados, recibió la ira completa de Dios, él llevó nuestros pecados en su propio cuerpo en la cruz, Pedro dice. Él fue hecho pecado por nosotros, Pablo dice. Dios derramó toda la furia de su ira en contra de Jesucristo, como nuestro sustituto, colocó todos nuestros pecados en Cristo, y después tomó la vida justa de Cristo, y nos cubrió con ella, nos la imputó.

Lo que hemos dicho antes, Dios trató a Jesús como si hubiera cometido todos nuestros pecados para que Él pudiera tratarnos como si únicamente hubiéramos vivido la vida perfecta de Jesús. No sirve de nada que Satanás vaya delante de Dios y nos acuse de pecado porque todo ese pecado ha sido pagado. Y no somos justificados, no somos justos, no somos santos delante de Dios debido a nuestra propia justicia, sino debido a la justicia de Cristo que nos ha sido imputada. Entonces, si Dios nos fuera a quitar esa justicia, entonces el estaría menospreciando la obra de Cristo que nos ha sido imputada.

Usted no tiene que aferrarse a su propia salvación por su propia justicia, y esa es la falacia del tipo de teología que dice que usted puede perder su salvación. Depende de la idea que algo que usted hace crea la salvación, y nada de lo que usted pueda hacer puede salvarlo y nada de lo que usted haga o no haga puede mantenerlo salvo. Es puramente la justicia imputada de Jesucristo. Wesley escribió, “Con valentía estaré en ese gran día, ¿Por qué quien acusará completamente? a través de ti estoy totalmente absuelto del pecado, y el temor y la culpabilidad y la vergüenza.” Ahora, ¿cómo es posible que Wesley pudiera escribir eso y después creer que usted puede perder su salvación? Wesley tuvo una mejor himnología que teología. Y véalo de nuevo, versículo 33, ¿quién acusará a los escogidos de Dios? ahí está de nuevo.

“A los que antes conoció y predestinó, a los que él predestinó Él llamó, a los que Él llamó Él justificó, a los que Él justificó Él glorificó, ahí está ese tema de la elección de nuevo, fuimos elegidos desde antes de la fundación del mundo para que se nos concediera la justicia de Jesucristo, nos es imputada en el punto de la fe, aquellos entonces que están ante la barra de Dios no son culpables, son los elegidos de Dios. ¡Oh que gran seguridad hay en la elección! Juan 10:28, “Estamos escondidos con Cristo en Dios”, somos colocados en las manos del Padre, ¿y quien nos va a sacar de las manos del Padre? Dios nunca nos condenará, somos sus elegidos. Él nunca nos condenará, Él nos ha imputado la justicia de Jesucristo.

Y si Él en algún punto se fuera a volver en contra nuestra y nos quitara la salvación bajo las acusaciones de Satanás, significaría que la justicia de Jesucristo fue inadecuada, Dios nunca nos condenará, somos Sus elegidos. Él nunca nos condenará, Él nos ha imputado la justicia de Jesucristo. Y si Él en algún punto, llegara a volverse en contra de nosotros, y nos quitara la salvación, bajo las acusaciones de Satanás, significaría que la justicia de Jesucristo no fue apropiada. Eso es imposible porque Él fue santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores. Y fue su justicia perfecta la que nos fue imputada y vamos a dar un paso a un más allá de esto.

Quizás solo hay otra posibilidad, si ningún ser humano puede quitarnos la salvación, si Dios no puede quitarnos la salvación, si Satanás no puede quitarnos la salvación, ¿qué hay acerca de Cristo?, después de todo, si Él es nuestro abogado defensor, si Él es nuestro abogado, ¿Qué tal si se vuelve en contra de nosotros? Si fue Cristo el que nos metió, ¿podría ser Cristo el que nos expulse? Dios no puede justificarnos y condenarnos al mismo tiempo, y tampoco puede hacerlo Cristo, escuche, tampoco Cristo puede interceder por nosotros y condenarnos al mismo tiempo. Versículo 34, ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, él que también intercede por nosotros. Piensa usted que el que murió y resucitó, y fue exaltado y está intercediendo por nosotros de pronto va a negar todo eso, va a revertir todo y nos va a condenar.

El pensamiento es ridículo. Él quien es nuestro salvador, quien es nuestra vida de resurrección, quien es nuestro rey exaltado, y quien es nuestro sumo sacerdote, mediador, no puede ser nuestro condenador. Pablo demuestra que Cristo provee una protección cuádruple, este es un gran, gran versículo, el versículo 34. Es un resumen de la obra de Cristo. Tomemos esas cuatro protecciones: Cristo es el que murió, ¿cree usted que Cristo que murió por usted lo condenaría a usted? El punto es que cuando Cristo murió, Él pagó el castigo del pecado de usted, Él recibió la condenación que usted merecía. Ciertamente no la suya, porque Él no tenía pecado, Él murió en la cruz, Él estaba siendo castigado por su pecado y mi pecado. Él estaba siendo castigado por el pecado de usted y por el mío. Él hizo todo lo que fue necesario para satisfacer la justicia de Dios. Él llevó la fuerza completa del juicio, Él murió en la cruz por usted y por mí.

Su muerte, escuche, es la única condenación que jamás conoceremos y es algo que únicamente conocemos gracias a Dios por ello, y no experimentamos, ¿no es cierto? ¿Cree usted que Él desharía su cruz? ¿Cree usted que cuando Él fue al huerto y dijo, Padre, si es posible pase de mí esta copa, más no sea haga mi voluntad sino la tuya, y con esa resolución fue directamente a la cruz para llevar nuestros pecados, ¿cree usted que Él revertiría ese juicio horrible entero de llevar el pecado, que no merecía en absoluto, que lo hizo clamar, Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? ¿cree usted que Él haría todo eso por pecadores y después lo desharía? ¿en base a qué?

No solo Él murió por nosotros, en segundo lugar, versículo 34 dice: “Él que también resucitó, o literalmente lo que es más que el resucitó, la muerte de Cristo borró nuestros pecados, y esto fue afirmado por su resurrección. El hecho de que Dios lo resucitó de los muertos estaba indicando que Dios quedó satisfecho con su sacrificio. Dios estaba diciendo, eso es suficiente, el sacrificio ha sido pagado, y Él lo sacó de la tumba porque Él había pagado de manera suficiente la paga por nuestros pecados. Y Dios por lo tanto lo resucitó de los muertos como una afirmación de que la paga había sido pagada. Romanos 4:25, Él fue entregado a la cruz por nuestras transgresiones y fue resucitado porque Él había cumplido nuestra justificación.

Por cierto, hay muchas escrituras en el libro de Romanos, en Efesios, Colosenses y Hebreos que apuntan a la importancia de su resurrección. La resurrección prueba que Él logró el llevar el pecado. Cuando Dios resucitó a Jesús de los muertos, Él mostró que el quedó satisfecho con su sacrificio. Toda demanda de su ley santa fue satisfecha, y fuimos justificados, su resurrección garantiza que seremos resucitados para la gloria eterna. ¿Acaso Jesús desharía su muerte? ¿Acaso Jesús desharía su resurrección?

En tercer lugar, en el versículo 34, Pablo nos dice que Él está a la diestra de Dios, Él está a la diestra de Dios. Eso se está refiriendo a su coronación, a su ascensión, a su exaltación. No fue que Dios quedó satisfecho a medias cuando lo resucitó de los muertos. Fue que Dios quedó totalmente satisfecho, a tal grado quedó satisfecho que Él levantó a Jesucristo, y lo sentó a su diestra en Su propio trono. Es un eco, esto es un eco del texto antiguo del Salmo 110:1. Jehová dijo a mi Señor, siéntate a mi diestra. Hebreos presenta a Jesucristo, el Sumo Sacerdote exaltado, sentado a la diestra del trono de Dios, y ahí es el lugar de la exaltación, Hebreos 1:3. Después de haber realizado la purificación de nuestros pecados en la cruz, Él se sentó a la diestra de la majestad en las alturas, y Él había heredado un nombre más excelente que los ángeles. ¿Sabe usted cual es el nombre excelente? Señor Soberano.

Hebreos enfatiza esto no solo en el capítulo 1, versículo 3 sino a lo largo del libro de Hebreos. Capítulo 2 versículo 9, “Él fue hecho por un tiempo inferior que los ángeles”, pero después de eso Él fue exaltado. Simplemente, de manera temporal fue Él hecho más bajo que los ángeles, después debido al sufrimiento de la muerte, Él fue levantado y coronado con gloria, y honra, porque por la gracia de Dios Él había gustado la muerte por todos. Hebreos 7 lo dice, Hebreos 8, Hebreos 10, Hebreos 12, inclusive una vez en el capítulo 4, versículo 14, ¿acaso el Padre desharía ese honor? ¿acaso el Hijo desharía ese lugar de majestad? Es absolutamente impensable. Absolutamente inconcebible, que el Señor Jesucristo, quien había logrado todo eso lo deshiciera, que su muerte se convirtiera en algo sin significado.

Su resurrección no tuviera significado, su exaltación no tuviera significado. Como puede ver, su salvación y mi salvación está ligada de una manera tan fuerte, tan íntima, es tan intrínseca a la obra de Jesucristo que es inseparable. El murió su muerte, Él resucitó para que usted pudiera caminar en una vida nueva, y Él fue exaltado a la gloria del cielo en donde Él será el primogénito entre muchos hermanos, quienes serán hechos como Él en la gloria eterna. Somos crucificados con Cristo, somos resucitados con Cristo, y somos exaltados con Cristo. Hemos muerto con Él, hemos resucitado con Él, y seremos levantados para sentarnos en su trono con Él. Él terminó su obra y algún día seremos exaltados, seremos hechos como Él en la gloria. El nuevo santuario para nosotros es el cielo, y nos dirigimos ahí para la gloria eterna.

Y después el cuarto componente, y realmente hacia dónde va su argumento, quien también intercede por nosotros. Cristo murió, Él resucitó, Él ascendió, y Él intercede, ahí está el resumen de la gran obra de Cristo. Este es el punto alto, Él continúa intercediendo por nosotros. Esto es simplemente una realidad maravillosa, maravillosa. Satanás está ahí día y noche acusando a los hermanos, pero tenemos a un abogado que nunca se fatiga, que nunca puede ser derrotado por nuestra defensa, el Señor Jesucristo.

Me encanta Isaías 53, uno de los grandes capítulos del Antiguo Testamento, desafortunadamente los judíos no convertidos que rechazan a Jesucristo no lo entienden. Pero aquellos que lo entienden, es tan rico. Isaías 53 que habla de como Él llevó nuestras tristezas y nuestros dolores y todo eso, Él fue llevado como oveja al matadero y demás. Pero al final de Isaías 53, ahí en el versículo 12 dice, Él se entregó a sí mismo hasta la muerte, Él fue contado con los transgresores, sin embargo, Él llevó el pecado de muchos, esto está hablando de Cristo en su muerte sacrificial. Pero Isaías 53 termina con esta línea, “habiendo intercedido por los transgresores”. Cada vez que una acusación pueda venir delante de Dios, usted tiene un abogado defensor, el Sumo Sacerdote Jesucristo está intercediendo a favor de usted.

Y cuando Satanás viene con una lista de iniquidades, Cristo está ahí para decir, pague por esa, pague por esa, morí por esa, sufrí por esa, fui separado de Dios por esa, esa está cubierta, todas están cubiertas, el precio ha sido pagado, todo está terminado, todo ha sido cumplido, ninguna acusación puede mantenerse en pie porque el abogado defensor fue el sacrificio suficiente. Que verdad tan tremenda es esa. Regrese al versículo 27, en este capítulo por tan solo un momento, tantas cosas, tantas escrituras que están inundando mi mente que tengo que editar un poco aquí para que no me desvíe. Pero en Romanos 8 quiero que regrese al versículo 27 por un minuto, el que escudriña el corazón, ese es Dios, recuerde usted cuando estudiamos eso, el que escudriña los corazones, él que conoce los corazones de los hombres es Dios, el que escudriña el corazón conocer cuál es la mente del espíritu.

Muy bien, Dios conoce la mente del Espíritu Santo, ¿Por qué? porque son Uno, esa es la Trinidad, porque Él el Espíritu Santo intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. ¿Se acuerda lo que dijimos de eso? como creyente usted posee al Espíritu Santo, ¿verdad? De regreso en el capítulo 8, versículo 9, si usted no tiene el Espíritu de Cristo usted no le pertenece a Él. Si usted le pertenece a Él usted tiene el Espíritu Santo, el Espíritu vive en usted y el Espíritu hace muchas cosas. Vosotros sois el templo del Espíritu Santo. Una de las cosas que el Espíritu Santo está aquí, el Espíritu Santo intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.

Él siempre ora conforme a la voluntad de Dios y Dios conoce a la mente del Espíritu. ¿Y porque está orando el Espíritu? Orando por su seguridad, orando por llevarlo a la gloria a usted, intercediendo por usted. El Espíritu es su intercesor, su intercesor personal que mora en usted intercediendo conforme a la voluntad de Dios. El Padre siempre verá, y siempre responderá a la oración intercesora del Espíritu porque el Espíritu siempre ora conforme a la voluntad de Dios, y Dios siempre cumple su voluntad. Y la voluntad de Dios es que todos los que fueron predestinados sean glorificados, y el Espíritu ora con ese fin en mente, no sucede simplemente porque Dios dijo que sucedería, sucede porque Dios lo hace suceder y el Espíritu ora porque suceda y Cristo intercede para que suceda. La Trinidad está muy involucrada en eso. El Espíritu está orando porque lleguemos a la gloria, esa es la voluntad de Dios, Dios oye esa oración y la responde conforme a su voluntad.

Ahora, lleve esa misma idea ahí al versículo 34, aquí está el Hijo, a la diestra de Dios, también intercediendo por nosotros, en armonía perfecta con la voluntad de Dios y eso nos da la confianza de que Cristo no tiene que discutir para convencer a Dios en algo, Cristo está orando de manera coherente con la voluntad de Dios, lo cual es llevarnos a la gloria. Juan 11:42 Jesús dijo, Sé, (hablándole al Padre) sé que Tú siempre me oyes. Dios siempre oyó la oración de Jesús, porque Jesús siempre oro porque la voluntad de Dios fuera hecha.

Entonces, usted tiene al Espíritu Santo orando por la continuidad de su fe, usted tiene la Espíritu Santo orando por su protección para que nunca tenga que enfrentar algo más de lo que usted puede soportar, el Espíritu Santo está orando por así decirlo, desde adentro de usted ante el trono de Dios siempre conforme a la voluntad de Dios, y después en el cielo a la diestra de Dios. Usted tiene a Jesucristo intercediendo por usted también, en armonía perfecta con la voluntad de Dios. Y como resultado de toda esa intercesión que se está llevando a cabo, somos mantenidos seguros.

Pase a Hebreos por tan solo un momento. El libro de Hebreos, capitulo 4, versículo 14. Teniendo entonces un sumo sacerdote, hablando de Cristo, quien ha traspasado los cielos, en su ascensión, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a nuestra confesión, porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos pues confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Escuche, él no es un sumo sacerdote que únicamente intercede por nosotros si somos inocentes. Él no es un abogado que solo recibe el caso de aquellos que son inocentes. Él es un Sumo Sacerdote que intercede por nosotros sabiendo que somos culpables, y sabiendo que necesitamos gracia, y que necesitamos misericordia. No es posible que recibamos lo que merecemos y que sobrevivamos.

Entonces, podemos aquí acudir a este sumo sacerdote con confianza, dice el versículo 16, de que Él proveerá la gracia necesaria, esto es el favor necesario a pesar de nuestras iniquidades, que necesitamos, la misericordia necesaria, la contención del juicio, y hallaremos de Él misericordia y gracia. Esto es simplemente una promesa tremenda, tremenda. Hay gente como usted sabe, que piensa, bueno, puedes perder tu salvación si pecas demasiado. No hay límite en la gracia. Cuando usted acude delante del Señor sin importar lo que usted haya hecho como cristiano, y usted busca gracia, y misericordia, está ahí, ¿no es cierto? En donde el pecado abunda, ¿qué? la gracia abundó más.

Observe Hebreos 7 por un momento, Hebreos capítulo 7, versículo 24, simplemente en caso de que alguien pudiera pensar de que Cristo, podría revertir su obra sacerdotal a alguien más, o transferirla a alguien más. El permanece para siempre y se aferra a su sacerdocio permanentemente. Me da gusto eso, ¿no le da gusto a usted? Nunca habrá cambio alguno, Él siempre estará ahí, Él siempre estará intercediendo por nosotros, por ello versículo 25, Él es poderoso, escuche esto, para salvar por un tiempo, ¿es eso lo que dice? No creo. Él es poderoso para salvar, ¿qué? perpetuamente, para siempre. ¿Cómo puede Él hacer eso? porque Él siempre sigue viviendo para hacer intercesión por ellos, Él es ese Sumo Sacerdote.

Versículo 26, santo, inocente, sin mancha. Apartado de los pecadores, hecho más sublime que los cielos y Él no tiene, como los otros sumos sacerdotes, Él no tiene que ofrecer sacrificio diariamente, primero por sus propios pecados, y después por el pecado del pueblo, porque Él esto lo hizo de una vez por todas, cuando Él se ofreció a Si mismo. ¿No es ese un gran versículo? Se acabó, todo está terminado. Y ahora tenemos un Sumo Sacerdote quien es perfecto. Y Él ha pagado el castigo, y Él ha realizado la obra, y Él ha hecho el sacrificio, y Él ahora simplemente continúa intercediendo por nosotros. Como puede ver, todo está establecido en el cielo. Todo está ya cerrado en el cielo.

No puedo resistir esto, regrese al capítulo 6, una vez que entro a Hebreos realmente me puedo perder. Regrese al capítulo 6 de Hebreos. Y observe el versículo 17, de la misma manera, hablando de juramentos y de jurar para confirmar las cosas en el nivel humano versículo 16, y en el versículo 17, de la misma manera Dios, escuche esto, deseando aún más mostrarles a los herederos de la promesa, observe esto, la inmutabilidad de su propósito, si Dios determinó desde antes de que el mundo comenzara salvarlo a usted, ¿va a cambiar eso? No va a cambiar, es inmutable, es incambiable. Y para demostrarles a los herederos de la promesa, la inmutabilidad de su propósito, Él interpuso juramento.

La gente que quiere, usted sabe, este es un patrón típico del Antiguo Testamento, Abraham y demás, usted hace una promesa, usted hace un juramento, usted hace un pacto, usted hace un contrato, entonces Dios usando una especie de medio humano, queriendo que nosotros entendamos cuan absolutamente perfecta e inalterable, incambiable es su promesa salvadora, hizo un juramento. Versículo 18, lo hizo para que mediante dos cosas incambiables en las que es imposible que Dios, ¿qué? mienta, entonces si Dios hizo una promesa, así va a ser. Tengamos una fuerte confianza, aquellos de nosotros que hemos acudido para encontrar refugio y habiéndonos aferrado a la esperanza que esta frente a nosotros.

Esta esperanza que tenemos es un ancla del alma, una esperanza segura y firme, y una que entra dentro del velo donde Jesús ha entrado como un precursor por nosotros, habiéndose convertido en un sumo sacerdote según el orden de Melquisedec. Dios hizo promesas, Dios hizo compromisos, y después Dios envió a Cristo al cielo como el ancla que mantiene esas promesas en pie. Y esas promesas están basadas en dos cosas, el hecho de que Dios no puede mentir, y el hecho de que Cristo está en el cielo intercediendo por nosotros.

Ahora cuando usted estudia esto en Romanos capítulo 8, usted realmente comienza a preguntarse, como es que la gente puede creer que alguien puede perder su salvación, ¿verdad? Ahora, hay personas que entran a la iglesia, y confiesan y profesan a Cristo y se van, y quizás inclusive niegan al Señor. ¿Cómo debemos entenderlas?

Observe 1ra de Juan 2, 1ra de Juan 2, y este es un pasaje muy importante porque de otra manera deja una pregunta en la mente de la gente, porque dice, bueno, tu sabes, hay un miembro de mi familia, y vinieron a la iglesia y pensé que conocían a Cristo, y tú sabes, parecieron haber respondido a Cristo y demás y de pronto le dieron la espalda y se fueron, y están viviendo en pecado, ¿cómo debemos entender eso? 1ra de Juan 2:19, aquí viene, salieron de nosotros, muy bien, pero realmente no eran ¿qué?, de nosotros. Hombre eso es tan importante, porque si hubieran sido de nosotros habrían ¿qué? permanecido con nosotros.

Permítame decirle algo, una de las evidencias de la salvación genuina, es la continuidad en la fe. Cuando Dios concede fe salvadora, no es temporal. No es que Dios le da a usted la fe para creer, y después que usted ha creído usted depende de usted mismo, de su fe, no. No es que Dios por Su Espíritu Santo lo capacita a usted a creer en el momento de la salvación y después lo abandona a usted a su propia fe para aferrarse a esa salvación. Imposible. Cuando Él le da a usted la fe para creer, Él le da la fe que sostiene esa creencia, hasta que llegue a la gloria. Los creyentes verdaderos perseveran en la fe. Salieron de nosotros, pero realmente no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros, pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros, versículo 20, tenéis una unción del Santo. Ustedes creyentes verdaderos, tiene una unción del Santo. ¿Quién es esa unción? El Espíritu Santo, implicación, no tenían al Espíritu Santo.

El primer acto del sacerdocio de Cristo fue sacrificio. El segundo acto de su sacerdocio es, intercesión. Él fue el sacrificio y ahora Él es el sacerdote intercesor y Él nos llevará a la gloria. Y cualquier persona que viene y se va porque realmente no era de nosotros. Quiero mostrarle un pasaje más y después de hecho, voy a guardar lo que queda para la próxima vez, la parte de las circunstancias quiero guardarla para la próxima vez. Pero quiero que vea Efesios 5 y le prometo que esta será la última. En Efesios 5, esto usted podría pasarlo por alto en el contexto de la seguridad eterna, pero usted no debe pasarlo por alto.

Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Ahora, acabamos de pasar el Día de San Valentín y muchas cosas acerca de corazones y flores y salir a cenar y romance, y todo eso es bueno, pero esa no es la naturaleza del amor del que Él está hablando aquí. Amar a su esposa, así como Cristo amó a la iglesia, significa entregarse usted a sí mismo por ella. No significa comprarle algo a ella, significa sacrificio personal por ella, así como Cristo amó a la iglesia. Y él amó a la iglesia.

Ahora, observe algo aquí que es interesante, Él amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Usted entiende la idea aquí de que Él estableció su amor en la iglesia antes de que Él llegara a morir. Él amó a la iglesia, y dio su vida por ella teniendo en mente el versículo 26, que la santificaría. Eso es hacer de la iglesia, ¿qué? santa, pura, habiéndola purificado por el lavamiento del agua, por la Palabra, para que, ahí está la idea de eso aquí, la cláusula de propósito, a fin, a fin de presentársela a sí mismo, la iglesia, en toda su gloria, sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha. Ahora ahí está el plan de salvación en esos versículos. Olvidando el mensaje a los maridos aquí, hablemos tan solo de lo que esto dice acerca de nuestra salvación. En primer lugar, Cristo amó a la iglesia, Él amó a la iglesia, Él amó a la iglesia que él Señor mismo había escogido antes de que el mundo comenzara. Él estableció el amor sobre la iglesia porque Él amó a la iglesia, Él entregó su vida por la iglesia. Él entregó su vida por la iglesia para que Él pudiera hacer de la iglesia santa, completamente limpia lavada, para que algún día la presentara a sí mismo.

¿Ahora qué es eso? Cuando va a suceder eso, ¿en la gloria verdad? La iglesia que él amó es la iglesia por la que Él murió. La iglesia por la que Él murió es la iglesia que Él está haciendo santa, la iglesia que Él hace santa es la iglesia que Él presentará a sí mismo. Y cuando la iglesia le sea presentada a sí mismo, en toda su gloria, esa iglesia ya no va a tener ninguna mancha ni arruga ni cosa semejante. Esa iglesia será absolutamente santa. Ahora esa es simplemente otra manera de decir que a los que antes conoció el predestinó, a los que Él predestinó Él llamó, a los que Él llamó Él justificó. Y a los que Él justificó, Él ¿qué? Él glorificó.

Él va a llevar a la iglesia a la gloria, no hay persona que pueda cambiar ese plan. No hay legalista, no hay persona en una secta, no hay maestro falso, no hay religioso, no hay persona que pueda cambiar ese plan. No hay grupo de educadores seculares, no hay mercadólogos brillantes, inteligentes, usando todos los medios masivos de comunicación que puedan alejarle o quitarle su salvación a usted. Dios mismo no lo hará porque Él ya hizo lo más grande al entregar a Su Hijo, Él hará las cosas menores para mantener a aquellos que están en Su Hijo, por quienes Su Hijo fue dado. Satanás no lo puede hacer, Él no lo puede hacer porque sin importar de lo que Él nos acuse, ya ha sido pagado, y no somos justos de cualquier manera, por nosotros mismos, sino que se nos ha dado la justicia de Cristo.

Me encanta Filipenses 3:7-8 Pablo dice, siendo hallado en Él, no teniendo una justicia mía, sino la justicia de Cristo que me fue dada. Y entonces las acusaciones de Satanás son una pérdida de tiempo. Y Cristo no lo hará, porque Cristo murió por nosotros, resucitó por nosotros, fue exaltado por nosotros, y continúa intercediendo por nosotros. Ninguna persona o personas, puede quitarnos de la salvación, o hacer que nosotros no perseveremos. Nadie, ni Dios, ni Satanás, ni los demonios, ni Cristo, ni nadie. Bueno, la próxima vez, haremos la pregunta, ¿Qué acerca de las circunstancias? Y en cierta manera usted se puede preparar para eso al leer los versículos 35 en adelante.

Oremos, Padre, simplemente es un gozo deleitarnos en estas grandes verdades. Literalmente estamos abrumados por la maravilla de esta gracia, estábamos perdidos en pecado, oscuridad, condenación, nos dirigíamos al infierno eterno, muertos, sin capacidad, no podíamos producir el entendimiento para entender el evangelio. No podíamos de alguna manera producir la fe para creer, no teníamos esperanza, y en misericordia y gracia inexplicables e interminables, Tú descendiste, nos alcanzaste, nos despertaste a la realidad y nos diste vida, en Cristo que no merecíamos, y aun no merecemos.

Y no solo nos salvaste, sino que nos guardas, y nos traerás a la gloria para ser conformados a la imagen de Tu Hijo, quien entonces será el prōtotokos y el primordial entre muchos que son como Él. Esta es la expresión de tu amor al Hijo y a nosotros, y nos regocijamos más allá de lo que las palabras pueden decir, con gratitud. Y Señor, el hecho de que Tu nos guardas, no nos hace irresponsables. Hay algunos que nos quieren acusar diciendo que si te sientes tan seguro, entonces serás irresponsable en la manera en la que vives, simplemente lo opuesto es verdad, es la gratitud, es la gratitud interminable de nuestros corazones que nos hace querer ser fieles a ti.

Simplemente te alabamos y te agradecemos, y esa gratitud se convierte en obediencia. Y Señor, para aquellos que puedan estar con nosotros en esta noche, que no conocen al Salvador, o como oramos que Tú y tu misericordia los alcancen, y los traigan a Él, para que sean entonces de Él para siempre. Estas cosas pedimos para Su gloria. Amén.

 

 

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Series (Alta Calidad) Series (Baja Calidad)

Esta serie de sermones incluye los siguientes mensajes:

Por favor, contacte a la casa Editorial para obtener copias de este recurso.

Información de la Editorial
Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez

¡Bienvenido!

Ingrese su dirección de correo electrónico y le enviaremos instrucciones de cómo restablecer su contraseña.

Volver a Ingresar

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Minimizar
Ver la lista de deseos

Carrito

No hay productos en el carrito.

ECFA Accredited
Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Regresar al Carrito

Compre como invitado:

No ? Salir

Ingrese para acelerar el proceso de pago.

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Minimizar