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Bueno, abramos la Palabra de Dios en esta noche y vamos a tener una especie de estudio bíblico juntos en Mateo capítulo 5, conforme vemos el versículo 9. Estamos estudiando las bienaventuranzas, esta es la bienaventuranza número siete. Una enseñanza maravillosa de nuestro Señor que resume el asunto de la salvación. Él llevó a cabo esta enseñanza conforme él comenzó el gran Sermón del Monte, el cual se extiende hasta el final del capítulo 7. Esta bienaventuranza en el versículo 9 es, ‘Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios’. Este es un gran tema del que hablar y en cierta manera vamos a hablar en torno a ese tema. No les voy a dar una especie de bosquejo exótico que seguir, aunque vamos a tratar de delinear nuestros pensamientos en base a algunas preguntas, como lo hemos hecho a lo largo del estudio de las bienaventuranzas.

Esta es enseñanza elemental, esto es medular, esto es una especie de resumen del Evangelio del Nuevo Testamento. Enseñanza muy, muy importante de la boca de nuestro Señor. Resume todo. Usted podría decir que desde el versículo 3 hasta el versículo 12 usted tiene un resumen de lo que significa estar en el reino, lo que significa ser salvo, lo que significa ser un creyente, lo que significa conocer a Dios. Todo está encerrado en estas afirmaciones increíbles, que comienzan, ‘Bienaventurados los…’.

Y llegamos al versículo 9, a este tema de la paz. Y claro, ese es un tema central a lo largo de la Biblia. La idea de la paz de hecho permea la Biblia. Abre y termina con paz. Cuando Dios originalmente creó al hombre y a la mujer y los colocó en el huerto, fue un huerto de paz. Después vino la caída y la paz fue interrumpida. La paz con Dios fue interrumpida, la paz entre los hombres fue interrumpida, después en la cruz Jesús vino y trajo paz al corazón. Algún día Jesús regresará y establecerá un reino de paz. Y en el cielo nuevo y tierra nueva definitivos disfrutaremos de paz eterna.

Entonces, realmente la historia de la redención es la historia de la paz. Paz perdida, paz recuperada en el corazón, paz recuperada en la tierra y finalmente paz recuperada en el estado eterno. De hecho, hay casi cuatrocientas referencias a la paz en las Escrituras. La única razón por la que en la actualidad no hay paz, es porque hay un conflicto serio que se está llevando a cabo en el mundo que puede ser resumido simplemente en este sentido, el hombre está en guerra con Dios. Ese es el problema. Y ese ha sido el problema desde que Adán y Eva pecaron en el huerto desde la caída, cuando la paz fue interrumpida de manera total y quitada de la tierra, se ha estado llevando a cabo una guerra con Dios, no solo el hombre está en guerra con Dios sino también lo está Satanás y su hueste de ángeles caídos. Como consecuencia hay conflicto tanto a nivel angelical como al nivel humano en este universo.

Entonces, estamos aprendiendo de la paz, lo que esa paz significa y como ser pacificadores. Y esto es crítico, conforme lo entendemos. Al llegar a la séptima bienaventuranza, al llegar al séptimo peldaño por así decirlo, el cual asciende por la escalera de la bendición, llegamos a este asunto tan importante de ser pacificadores. Eso sería decir que somos los agentes para restaurar la paz. Tenemos la responsabilidad de traer la paz a corazones que de otra manera están turbados. Traer la paz en donde de otra manera habría únicamente conflicto. Dios le ha dado una prioridad elevada a la labor de traer paz. Y quiero apresurarme a añadir que Él no les dio esta responsabilidad a los políticos.

No les dio inclusive la responsabilidad a los estadistas, no se la dio a los diplomáticos, no se la dio a los árbitros, no se la dio a los abogados, no se la dio a los jueces, no se la dio a los reyes. No se la dio a los presidentes, no se la dio a los ganadores de Premios de la Paz Nobel, no se la dio a la Liga de las Naciones, no se la dio a las Naciones Unidas, no se la dio al Concilio Mundial de las Iglesias. No existe ningún orden eclesiástico de ningún concilio de hombres, que ninguna manera o forma o apariencia pueda traer la paz real. Estos pacificadores son muy diferentes. Totalmente diferente de todo lo que el mundo identificaría como un pacificador. Y nos da gusto eso, porque hemos tenido suficiente de los pacificadores del mundo y su fracaso continuo.

De hecho, si usted estudia las Escrituras, está por venir en el futuro el pacificador que quizás de manera más aparente y superficial y temporal el mundo jamás conocerá. Y él es conocido por nosotros por el nombre de Anticristo. Y él, como los otros pacificadores, realmente no es más que alguien que contribuye a más conflictos. Los pacificadores de Dios son muy, muy diferentes. No tenemos paz políticamente, no tenemos paz socialmente, no tenemos paz económicamente, no tenemos paz matrimonialmente, no tenemos paz en las naciones, no tenemos paz en países, no tenemos paz en las ciudades o estados, no tenemos paz en comunidades, no tenemos paz en hogares, no tenemos paz en corazones.

Alguien dijo, Washington tiene muchos monumentos de paz, construyeron uno después de cada guerra, nadie ha tenido éxito al traer paz, nadie. Usted recordará, creo, si usted tiene suficiente edad, que las Naciones Unidas llegaron a existir en 1945. Y llegaron a existir después de la Segunda Guerra Mundial, la cual claro, es un holocausto aterrador, y causó la muerte de cientos de miles. Al final de la segunda guerra mundial, las Naciones Unidas se formaron como una agencia para paz mundial. Desde ese tiempo, no ha habido ni siquiera un solo día de paz en el mundo, ni un día. El mundo está lleno de problemas que nunca terminan, aunque el lema de las Naciones Unidas es este, ‘Que las generaciones venideras estén libres del azote de la guerra.’ (Fin de la cita)

Ese es un sueño. El New York Times reportó en 1968, que había habido catorce mil quinientas cincuenta y tres guerras que podían contar desde el 36 AC. Desde 1945 la cuenta ha continuado. De 1945 a la mitad de los 1960’s hubo entre cincuenta y setenta guerras, ciento sesenta y cuatro conflictos significativos internacionales de violencia, involucrando a unas ochenta y dos naciones. Eso es, hace 30 años atrás, y continua. Richard Nixon llegó a la presidencia en 1970. En su discurso de elección, él dijo, ‘Tendremos una generación de paz, algo que nunca hemos tenido en esta nación.’ Bueno, ese fue un pensamiento agradable, no sucedió. Webster dijo que una generación es de treinta y tres años, ¿Cuáles son las posibilidades de treinta años de paz, cuando no hemos podido tener un día?

Alguien dijo, ‘Bueno, no. Hemos tenido paz. Tuvimos algo de paz, unos cuantos años de paz entre, digamos, 1815 y 1846. Entre 1865 y 1898, pero eso es porque no contaron las guerras indias, periodos bañados en sangre en este país. Y lo que es interesante es que tantos como hemos matado en las guerras desde el origen de Estados Unidos y ciertamente desde 1945, hemos matado a más personas con armas privadas, que en todas las guerras combinadas. A todo nivel no tenemos ninguna paz. Y más gente está siendo matada con armas en estos días que nunca antes. No hay paz personal, mental, problemas emocionales y la angustia azota los corazones de la mayoría de la gente. No hay paz familiar, no hay paz en las escuelas, como bien lo sabemos, y la razón de todo esto es porque no hay paz, ¿en dónde? en el corazón. Como consecuencia el mundo refleja el corazón del hombre. No hay paz para el impío, y el mundo es impío, y todos los hombres son impíos. Engañoso sobre todas las cosas, y desesperadamente impío, Jeremías dijo. Y debido a que el corazón es impío y no conoce paz, simplemente se protege a sí mismo en todas sus relaciones.

El mundo que el hombre crea es un mundo sin paz, es un mundo de caos, es un mundo de conflicto, es un mundo de problemas, es un mundo de sueños despedazados y esperanzas y relaciones quebrantadas. Se necesita desesperadamente a los pacificadores. Se necesitan de manera desesperada. Y no pueden venir del mundo porque el mundo está lleno de corazones que no tienen paz, y por lo tanto no la pueden producir. Ahora, Dios ofrece al mundo pacificadores, aquí en el versículo 9, ‘Bienaventurados los pacificadores’. Eso significa que existen cosas tales como los pacificadores, y son los que serán llamados ‘hijos de Dios’. Los hijos de Dios entonces, son los verdaderos pacificadores. Si usted es un creyente, usted es un pacificador. Si usted es un hijo de Dios, usted es un pacificador.

Ahora, conforme pensamos en lo que esta bienaventuranza significa, como lo he hecho a lo largo de este estudio, simplemente quiero señalar unas cuantas áreas en las que en cierta manera nos podemos concentrar, quizás en forma de preguntas. Pregunta número uno, ¿Cuál es el significado de la paz? ¿Cuando hablamos de paz, de que estamos hablando? Supongo que para muchas personas la paz podría ser definida como la ausencia de una guerra, la paz podría ser definida como la ausencia de conflicto. Pero eso no es realmente la definición de Dios de la paz, la definición de Dios de la paz no es la ausencia de algo.

La mayoría de la gente diría, ‘Bueno, la paz significa que no hay turbación, que no hay conflicto, no hay enemistad. Pero francamente no hay turbación y no hay conflicto y no hay enemistad en un cementerio, pero no querríamos usar un cementerio como un modelo de paz. No querríamos presentar un cementerio como un lugar como donde todo mundo se lleva tan bien. En las Escrituras, la paz no es la ausencia de algo, la paz es la presencia de algo, es la presencia de todo lo que es bendito, de todo lo que es bueno, todo lo que es satisfactorio. Cuando dos judíos se encuentran dicen, ‘Shalom’. No quieren decir, que ya no tengas más guerras, sino más bien que tú disfrutes la satisfacción completa, la calma, la tranquilidad que Dios trae.

La paz es una fuerza creadora, produciendo bondad y bienestar. No es únicamente la ausencia de algo, es la presencia de algo. No es la ausencia de conflicto, es la presencia de bondad agresiva. El hacer la paz no crea un vacío, no es únicamente la ausencia de conflicto y la presencia de nada. No es únicamente una guerra fría, no es únicamente tregua. Ahora, hay una especie de paz mundana que únicamente es la evasión del problema. Usted sabe, usted sabe cómo es, existe en su hogar de vez en cuando, es una paz incomoda, es una tregua, y es producida por el hecho de que usted simplemente no habla, porque si usted abre su boca, usted sabe que la guerra va a comenzar.

Entonces, usted simplemente mantiene su boca cerrada y en silencio se mueve de lugar en lugar mientras que está hirviendo en el interior. Eso es únicamente una evasión del problema, esa es una especie de concesión. O como usted sabe, hay pecado en la familia, usted sabe que hay iniquidad que debe ser confrontada, pero usted no quiere confrontarla, porque usted sabe que las cosas van a estallar y entonces usted hace concesiones. Usted no es fiel a la verdad, usted no confronta el problema. Esa es una verdad muy incómoda, es una evasión del problema, es una situación muy peligrosa, muy peligrosa, porque usted únicamente está permitiendo que el problema real se esconda. Una tregua que está hirviendo, que probablemente va a explotar y va a terminar en un conflicto más grande.

Dios nunca nos dice que hagamos eso, Él nunca nos dice que simplemente cerremos nuestra boca para que de alguna manera vivamos en una tranquilidad superficial. Él nunca nos permite estar cómodos al evadir problemas, simplemente para mantener la paz, simplemente para mantener a todo mundo tranquilo. Él nunca nos permite evitar el confrontar el pecado, evitar el confrontar el error por causa de alguna tregua superficial, no. Por otro lado, el tipo de paz de la Biblia conquista el error, confronta el pecado, y produce una paz verdadera. El tipo de paz de la Biblia es la paz que existe después que la lucha ha sido resuelta. La paz más grande no es la guerra fría. La paz más grande viene después de la guerra caliente. Esa es la paz verdadera.

Santiago escribió de lo que es un tipo de paz verdadera, en Santiago 3:17. Él dice, ‘Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacifica’. En otras palabras, la paz viene de la verdad pura, de la sabiduría pura, la paz nunca es buscada a costa de la verdad. La paz nunca es buscada a costa del error, la paz nunca es buscada a costa del pecado, o la injusticia. Hebreos 12:14 lo expresa de esta manera, ‘Seguid la paz con todos, y la santidad.’ En otras palabras, no es una paz verdadera porque usted no confronta el pecado, no es una paz verdadera porque usted no confronta el error, usted simplemente deja que exista en un tipo de tregua superficial. Siga la paz que está asociada con la santidad, siga la paz que es primeramente pura y refleja la sabiduría que es de lo alto, la verdad.

Bueno, queremos evitar todo problema innecesario. No queremos simplemente estar por todos lados causando problemas. Hay ocasiones en las que es un juicio sabio pasar por alto una transgresión. Hay ocasiones en las que es la más nobles de las cosas cubrir una multitud de pecados. No queremos simplemente crear problemas, algunas personas son buenas en eso. Simplemente crean problemas en todos lados y lo pueden hacer de manera más bien pía, en el nombre de virtud, pero ciertamente no queremos sacrificar la verdad. No queremos algún tipo de paz que es el producto de la verdad sacrificada, o el producto de justicia que ha sido comprometida o indiferencia hacia el deber espiritual. Ese tipo de paz es deshonrosa para el Señor, improductiva, superficial y engañosa.

De hecho, Jesús dijo en Mateo 10:34, ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido para traer paz sino espada’. Antes de que la paz pueda venir, la espada tiene que caer. ¿Qué estaba diciendo Jesús? Bueno Jesús estaba diciendo esto, ‘Mira, si estas en la casa de incrédulos y eres un creyente, te das cuenta que tan pronto como digas, ‘He entregado mi vida al Mesías Jesucristo’ vas a tener algo de conflicto instantáneo en tu hogar judío, ¿verdad? Esa va a ser una espada que cae en esa familia y probablemente va a dividirte en todo sentido.’

Esa es la razón por la que Jesús dijo, como usted sabe, ‘Quizás tengas que dar a tu madre o padre, tu hermana, tu hermano para ser mi discípulo.’ Esta es la espada. Antes de que pueda venir la paz verdadera, tiene que estar la espada que cae, la confrontación es necesaria, el desenmascarar el pecado es necesario, la confrontación de la retribución y el juicio y el mensaje del evangelio salvador de Jesucristo debe ser dado sin importar si trae división o no. Porque la única paz que satisface a Dios, es aquella paz que viene después de la confrontación. No abandonamos la verdad, no abandonamos la doctrina, no abandonamos la convicción, no abandonamos el principio, no decimos paz en donde no hay paz real.

De hecho, Pablo dijo en 2da Timoteo 3, ‘Que todos los que quieran vivir piadosamente padecerán persecución’. Digo, simplemente vivir su vida piadosa es molesto. Vivir su vida piadosa en su hogar o en su escuela o en su trabajo o en el lugar donde vive usted, en las relaciones que lo rodean a usted es una realidad turbulenta, porque usted está confrontando su pecado, pero cuando la paz real viene, no viene porque evitamos problemas sino porque problemas son resueltos. El conflicto es resuelto, eso es paz real. La paz real que viene cuando la batalla es, pelear y la batalla se acaba, y la verdad ha prevalecido. Ahí está. La paz verdadera es la paz que ocurre cuando la verdad prevalece.

Se acuerda de que dije esta mañana, conforme estábamos terminando nuestro estudio de 2da de Corintios, que la única manera en la que la iglesia experimentará unidad verdadera es cuando piense lo mismo, ¿verdad? Y si usted va a estar en paz con todos los hombres es porque todos piensan de la misma manera. La paz que Dios busca, es la paz que viene para aquellos que están de acuerdo acerca de la verdad de Dios. El cristiano que entra en conflicto por la verdad, el cristiano que de manera dispuesta combate el error, que confronta las mentiras y lo falso, el cristiano que señala la herejía, el cristiano que señala el pecado, al final no es una persona que divide. No es una persona que causa problemas, él es un pacificador, porque está trabajando y contribuyendo para llegar a la paz verdadera. La única paz verdadera que Dios reconoce.

En Lucas 12:51 Jesús dijo, ‘Pensáis que he venido para traer paz a la tierra. Os digo, no más bien división’. Antes de que usted pueda tener una paz verdadera, usted va a tener una turbulencia. Usted va a tener un problema. La paz verdadera puede solo venir, lo vuelvo a decir, cuando la verdad reine y todo el mundo esté de acuerdo con esa verdad. Y sabe una cosa, no es así en la actualidad. La mayoría de la gente diría, ‘Bueno, si quieres tener paz, simplemente tenemos no estar en desacuerdo. Vamos a reunirnos y solo discutamos aquellos en lo que podamos ponernos de acuerdo.’ Esa es la especie de motivación del ecumenismo, ‘despojémonos de todo lo que nos divide, vamos a reunir a todo mundo y no hablemos de lo que nos divide’. Y de lo único de lo que quiero hablar es lo que nos divide, si es doctrinal o si tiene que ver con verdad bíblica y justicia.

Jesús nunca pronunció bendiciones en los apostatas que se opusieron a él. Él no dijo, ‘Saben una cosa, estos fariseos realmente son hombres muy religiosos y simplemente necesitamos reunirnos con ellos para que podamos tener un frente más unido aquí en Palestina.’ La paz verdadera es el hijo de la verdad. Esa es la única paz real que Dios reconoce, el otro tipo es una paz falsa, una paz falsificada, porque nada es resuelto. Lo que es verdad y lo que es justo es simplemente ignorado, ignorado. Entonces, podemos tener que soportar problemas temporales para traer paz real, eso es lo que Jesús hizo. Ahora, ¿estaría usted de acuerdo en que Jesús fue el pacificador más grande que jamás caminó? Seguro, porque él vino al mundo y ¿qué tipo de paz nos ofreció? Paz con Dios. Y fue una persona que irrumpió, y fue una persona que turbó a la sociedad. La turbó a tal grado que toda la población de Israel, básicamente, se volvieron en contra de él, y lo ejecutaron.

El mundo lo veía a él y decía que era todo menos un pacificador. Él era el que causó problemas, como los profetas de la antigüedad. Él era el que causó problemas en Israel. Entonces, los pacificadores bíblicos, y quiero que usted entienda esto, no son únicamente personas calladas con las que la gente se lleva bien, y no quieren causar problemas, que carecen de algún tipo de entendimiento de doctrina, que carecen de justicia o rectitud, o son amables, pero hacen concesiones que son personas que apaciguan la situación, ¡no! En un sentido, un verdadero pacificador no va a tolerar el estatus quo, si el estatus quo deshonra a Dios. Él busca una paz que demanda verdad. Él busca traer luz al conflicto, resolverlo, y ganar la victoria mediante la verdad. Ese es el significado de paz, aquí.

Ahora, hablemos en segundo lugar, ¿cuál es la amenaza para la paz? Y esto es bastante simple, esto es simplemente elemental, ¿cuál es la amenaza para la paz? ¿qué amenaza esto? Bueno, en una palabra, pecado, pecado. Sea pecado en términos de rechazo de la verdad o pecado en términos de conducta. La paz es esa paz que es bondad y justicia. El enemigo de esa paz, es injusticia y pecado. Impiedad y pecado. Entonces, para que haya una paz real, el pecado tiene que ser enfrentado. El pecado en términos de como pensamos o lo que creemos, eso es error, y pecado en términos de cómo nos conducimos.

Escuche Santiago 3:18, ‘Y la semilla (dice, él) cuyo fruto es justicia, es sembrada en paz por aquellos que hacen la paz.’ Hombre, eso es tan bueno. La semilla cuyo fruto es justicia es sembrada en paz, por aquellos que hacen la paz. Los pacificadores siembren semillas de justicia. Confrontan el pecado porque la única verdadera es la paz que es ganada cuando el pecado ha sido confrontado. El pecado debe ser enfrentado. Y eso sería verdad en su vida. Regrese a la primera bienaventuranza. Y aquí usted tiene el flujo de alguien que viene a Dios. En primer lugar, vienen pobres en espíritu. Eso significa que están en bancarrota espiritualmente, están abrumados con su pecado. Reconocen su iniquidad, reconocen que son pobres cuando hablan en términos de ofrecerle a Dios algo que los haga digno de reconocimiento, que no tienen nada por lo que puedan ser reconocidos como justos. No tienen nada por lo cual se puedan ganar el cielo para ganarse el perdón. Vienen espiritualmente despojados y estériles y en bancarrota y privados.

Y, en segundo lugar, están llorando por esa condición. Este es el reconocimiento de pecado en una actitud de penitencia, versículo 5. La tercera bienaventuranza, son mansos, gentiles, siendo una palabra para mansos, son mansos y están quebrantados y no son egoístas y están humillados. El versículo 6 dice, ‘Que tienen hambre y sed de justicia.’ Eso quiere decir que saben que no la tienen. No la tienen y eso es lo que anhelan. Ellos entonces, son los beneficiarios de la misericordia de Dios en el versículo 7, y son purgados y limpiados y se vuelven los limpios de corazón. Y habiéndose vuelto los limpios de corazón se vuelven los pacificadores. Y ahora que son los pacificadores, adivina que, versículo 10, “Bienaventurados los que, (¿qué?) padecen persecución”.

Siempre será el caso que los verdaderos pacificadores serán perseguidos, porque hay algo que estorba el camino de la paz real, y saben lo que es. Y, en una palabra, es pecado. Es el pecado de creer lo equivocado y comportarse de manera equivocada. Solo cuando ese pecado es confrontado, y solo cuando ese pecado es quitado, alguien de manera genuina puede traer paz verdadera. Debemos traerle, entonces, a los corazones turbados de hombres y mujeres, una paz verdadera. No una tregua incomoda, no una paz falsa, sino lo real. Para ser un pacificador, usted entonces debe haber atravesado por este flujo de bienaventuranzas. Usted debió haber tenido una perspectiva de sí mismo que es muy diferente de la mayoría de la gente.

Si usted le pregunta la persona promedio que piensa acerca de sí misma en la actualidad, ¿qué piensa usted que dirá? ‘Me siento bastante bien, por mí. Me siento bastante orgulloso de mí mismo y lo que he alcanzado. Porque se les ha enseñado que, para ser una persona saludable, completa, tiene que tener una autoestima elevada, ¿verdad? Siempre han sido orgullosas, la gente siempre ha sido soberbios. Los pecadores siempre han sido soberbios, en la actualidad simplemente se justifica, simplemente reconocida como una gran virtud, en donde en una ocasión era algo así como objeto de burla. En la actualidad es la virtud sobre todas las virtudes.

Pero de manera bastante opuesta, a la manera que la mayoría de la gente se ve a sí misma, si usted va a ser un pacificador usted tiene que reconocer que usted no tiene nada de que ensoberbecerse. Usted es lo más bajo de lo bajo, usted está en bancarrota, usted está privado, usted está llorando, manso, tiene hambre y sed de una justicia que usted no tiene, y desesperadamente necesita de la misericordia de Dios. usted realmente está odiando su propia vida, usted reconoce que es un alma miserable, usted no merece nada. Usted no tiene derechos ni privilegios, usted no ha alcanzado nada, usted odia su persona natural, y está en absoluto está preocupado con sus derechos, usted está preocupado por sus necesidades.

Y usted tiene una perspectiva de Dios, usted viene a Dios y dice, ‘Necesito misericordia, necesito misericordia, necesito misericordia. Si recibo justicia estaré condenado para siempre. Por favor, dame misericordia.’ Y después habiendo recibido esa misericordia, usted es limpiado, usted se convierte en limpio de corazón y ahora puede ser un pacificador. Un pacificador entonces es, uno que sus pecados han sido enfrentados en Cristo. Se le ha dado una nueva naturaleza, es un corazón puro, tiene una perspectiva totalmente nueva, se ve a sí mismo como humillado, como bajo, y el viene rogando por justicia, la cual él no tiene, y misericordiosamente es concedida por la gracia de Dios. Él, por lo tanto, debido a que sus intereses no son la prioridad, que sus intereses no son importantes, debido a que sus intereses no le son importantes para él, él está dispuesto a sufrir injusticia como Jesús sufrió, y eso es lo que los versículos 10, 11, y 12 nos dicen. Persecución, insultos y todo tipo de maldad en contra de ustedes, de manera falsa, debido a mí. Eso está bien, no soy nada.

Pablo el apóstol demostró eso en Hechos 20, cuando él dijo, ‘Realmente no importa lo que me pasa. Sé que cuando llegue a Jerusalén, se me ha dicho que me esperan cadenas de aflicciones. Ninguna de esas cosas me mueve. Él le dijo a los Filipenses, ‘Sé cómo ser humillado, sé cómo abundar. Realmente no me importa si tengo todo o nada. Realmente no soy un problema para mí. Entonces, es un enfoque totalmente diferente de la vida. El pacificador es uno que se ha convertido en un pacificador porque él ha hecho la paz con Dios. Sabe una cosa, estas serían las personas menos probables que el mundo seleccionaría para que fueran sus pacificadores. Sabe una cosa, veo a todas estas personas enviadas por todo el mundo para hacer la paz. Usted vea esto, van a la parte norte de Irlanda y hacen que muchas personas firmen un documento y por unas cuentas semanas nadie mata a alguien más. Y después una bomba explota y alguien muere, y regresamos a donde comenzamos.

Usted los ve ir al medio oriente y firman estos documentos de paz, sin esperanza o lo que pueda ser, Bosnia, o cualquier otro lugar. Y básicamente están enviando a todas las personas equivocadas, no están enviando a los pacificadores. Lo que necesitan hacer es simplemente congregar a un grupo de cristianos que pueda ir ahí y proclame el evangelio de la paz. Pero eso nunca entraría en sus mentes, porque en cierta manera somos la escoria, lo menospreciado. Los reinos mundanos siempre han reconocido con sus honores más elevados a los guerreros, a los soldados, a los orgullosos, y a los directos y a los poderosos y a los dominantes, los varoniles, los que son duros, los autosuficientes. Y no consideran a aquellos que son cristianos, como teniendo las capacidades de hacer la paz. Pero la paz verdadera únicamente viene mediante el evangelio, realmente somos los pacificadores del mundo.

Ahora, no tenemos que esperar que el gobierno nos asigne esto. Podemos ir a cualquier lugar de cualquier manera, la responsabilidad es aprovechar toda oportunidad que tenemos en la vida para ser un pacificador y usarla para la gloria de Dios, ¿verdad? Entonces, el asunto como puede ver, es que los hombres están en guerra con Dios, las mujeres están en guerra con Dios en sus corazones, y nunca podrán tener paz los unos con los otros a menos que tengan paz con Dios. Y entonces, somos los pacificadores que les decimos como tener paz con Dios, porque nosotros hemos hecho la paz con Dios en nuestras propias vidas.

Cualquier momento en que una persona está en guerra con Dios, créame, van a estar en guerra con todo mundo. Solo puede ser resuelto cuando comienza en el corazón. Esa es la razón por la que el Salmo 85:10, me encanta esa afirmación, dice, ‘La justicia y la paz se han besado’. Usted no va a tener paz sin justicia. Mientras que una persona es injusta, mientras que una persona no haya sido perdonada. Mientras que una persona no haya sido transformada, mientras que una persona esté en pecado. Nunca habrá paz alguna porque la justicia y la paz se besan entre sí. En ultimas, Jesús vino para traer paz, pero primero siempre habría una espada.

Bueno, permítame hacer una tercera pregunta, y esta es muy obvia, conforme pensamos en esta. ¿Quién es la fuente de paz? ¿Quién es la fuente de paz? Y hablamos de lo que es el significado de la paz, cual es la amenaza para la paz, lo cual es pecado. ¿Quién es la fuente de paz? Bueno, lo aprendimos esta mañana, ¿no es cierto? 2da Corintios 13:11, ‘El Dios de paz.’ Escuche lo que dice en 1ra Corintios 14:33, ‘Dios no es autor de confusión, sino de paz.’ Dios es el autor de la paz. Dios es la fuente de la paz. Digo, él es la única fuente de paz. Romanos, capítulo 15, versículo 33, ‘El Dios de paz esté con todos vosotros. Amén.’ Y como aprendimos esta mañana, Pablo llamó a Dios, ‘El Dios de paz’. En 2da Corintios al final ahí, él lo llamó el Dios de paz en Romanos, él lo llamó el Dios de paz en 2da de Tesalonicenses. ‘El Señor de paz, ‘Hebreos termina, con el Dios de paz. La paz le pertenece a Dios, no le pertenece al hombre. Solo de Dios es la fuente de paz y la paz reside en Dios como una parte esencial de Su naturaleza.

Cuando Dios vino al mundo, ¿se acuerda usted de cuál fue el mensaje? ¿qué dijeron los ángeles? Paz, ¿no es cierto? paz, buena voluntad para con los hombres. Cristo vino a traer paz, Efesios 2:14 dice que, ‘Él es nuestra paz’. Hombre, ¡qué gran afirmación es esa! Dios es la fuente de paz, Él envió al verdadero pacificador al mundo, quien es Jesucristo. Y es mediante la muerte y resurrección de Jesucristo que los pecadores pueden estar en paz con Dios. De hecho, en Colosenses 1:20 un versículo sorprendente dice que, ‘Dios hizo la paz mediante la sangre de su cruz.’ Usted no puede tener paz en su corazón, por lo tanto, no puede tener paz en su hogar. Usted no puede tener paz en su país, hasta que usted conozca al Dios de paz, mediante el Pacificador Jesucristo. Realmente es una cosa increíble, en la cruz Jesús hizo la paz entre Dios y el hombre. ¿Por qué? porque él satisfizo la justicia de Dios al llevar nuestros pecados en Su propio cuerpo. Simplemente una verdad gloriosa, que conocemos muy bien.

Efesios 6:15, llama al Evangelio, el evangelio de la paz. Esa es una gran afirmación, las buenas noticias es que usted puede tener paz con Dios. Esas son las buenas noticias. Las buenas noticias es que usted puede tener paz con Dios. Cristo es llamado en las Escrituras, ‘El Príncipe de Paz’. Él dice en Juan 14:27, ‘Mi paz os dejo’. El Espíritu Santo es llamado el Espíritu de Paz. La paz es un fruto del Espíritu. El todo de la salvación está envuelto alrededor de la paz. Jueces 6:24 llama a Dios ‘Jehová-Shalom, ‘el Señor, nuestra paz’. En Jeremías 29:11 dice, ‘porque Yo sé los pensamientos que tengo hacia vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, pensamientos de paz’. Si llega a haber paz, tiene que venir de Dios. Y viene de Dios únicamente mediante Cristo. Jesús lo dijo en Juan 16:33, ‘estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis, (qué) paz.’

Entonces, si vamos a ser pacificadores tenemos que extraer o tomar esa paz de Dios. Y viene a nosotros en Cristo, por el poder del Espíritu Santo. Amados, lo que esta afirmación increíble está diciendo aquí en el versículo 9, esta bienaventuranza, es que solo hay un grupo de pacificadores sobre la paz de la tierra, y son aquellos que conocen al Dios Vivo y Verdadero, y han hecho la paz en sus corazones con Él, mediante la sangre de la cruz de Jesucristo. Somos los únicos pacificadores que el mundo conoce. Todo lo demás, todos sus esfuerzos por producir tranquilidad de vida, sea que usted esté hablando a nivel político o a nivel psicológico, me imagino que nos gusta pensar, y probablemente a ellos les gusta pensar también que esto es verdad, psicólogos, los psiquiatras les gusta verse a sí mismos como pacificadores, ¿no es cierto? pero toda la paz que producen es artificial, superficial, manipuladora. Porque no pueden traer el mensaje que cambia el corazón. Somos los verdaderos pacificadores, porque predicamos el evangelio de paz, acerca del Dios de paz, que envió al Príncipe de Paz, y quien mediante Su Espíritu concedió paz a pecadores arrepentidos. Simplemente una verdad tremenda.

Entonces, el significado de paz, lo vimos. La amenaza para la paz. Y si quiere otro punto, el hacedor de la paz es Dios. Eso nos lleva a los mensajeros de la paz, los mensajeros de la paz. 1ra Corintios 7:15 dice que Dios nos ha llamado a paz, pero no termina ahí. Acompáñeme ahí atrás por un momento, 2da Corintios capítulo 5, esto es muy conocido. 2da Corintios capítulo 5, este es un gran texto de las Escrituras, he identifica a los creyentes como los soldados de paz de Dios. En cierta manera me rio cuando veo ese término, los soldados de paz. Es una idea agradable. Y hacen algunas cosas buenas a nivel de bondad humana, pero la iglesia son los verdaderos soldados de paz, ¿verdad? Y dice en el versículo 18 de 2da Corintios 5, ‘que Dios, quien nos reconcilió consigo mismo, mediante Cristo, nos dio el ministerio de la reconciliación.’

En otras palabras, se nos ha dado la responsabilidad de decirle al mundo que pueden estar reconciliados con Dios, eso es paz. La guerra puede terminar. Dios, versículo 19, estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo. Por lo tanto, el versículo 20 dice, ‘somos embajadores para Cristo’, se nos ha dado la responsabilidad de rogarle a la gente que se reconcilie con Dios. Eso es lo que los pacificadores hacen, evangelizan a los perdidos, la gente que no tiene paz. No hay paz para el impío, no hay paz. Entonces, somos los embajadores, somos los soldados espirituales de paz, somos los únicos pacificadores sobre la paz de la tierra. Nosotros somos, nadie más. Solo nosotros. Y el mundo no lo entiende, y lo que lo hace más difícil es que tenemos que comenzar una guerra antes de que podemos traer paz verdadera, ¿no es cierto? Tenemos que elevar su pecado a su conciencia, tenemos que confrontar su iniquidad y su error, su manera de pensar equivocada, su manera de vivir equivocada, para traer una paz verdadera.

Entonces, no somos vistos como la fuente de paz, somos vistos como la fuente de conflicto, así como Jesús fue visto. Pero para aquellos que oyen nuestro mensaje y lo creen, ellos entienden que somos los pacificadores y se unen a nosotros, para convertirse en parte de los soldados de paz. Ahora, permítame en cierta manera desglosarlo un poco, específicamente, simplemente para que usted entienda en qué manera somos los pacificadores, nosotros que somos los mensajeros de esta paz. En primer lugar, nos volvemos pacificadores cuando hacemos la paz con Dios nosotros mismos. Ahí es donde comienza, cuando creemos en el evangelio de la paz y la guerra con Dios se acaba porque Dios ya no está amenazándonos con juicio, Dios ya no está prometiendo condenarnos. Ya no somos enemigos de Dios como Romanos 5 nos identifica, hemos hecho la paz con Dios, ahí es en donde nos volvemos pacificadores.

Después, en segundo lugar, somos pacificadores porque ayudamos a otros a hacer la paz con Dios, esto es evangelismo. En paz con Dios, por lo tanto, somos llenos con lo que Lenski llamó ‘paz dulce’. Vivimos en paz, demostramos esa paz, y nos volvemos los proclamadores de esa paz. Y llamamos a los pecadores a reunirse con el príncipe de paz, a dejar su pecado y abrazar al único que puede traer paz al corazón turbado. Siempre me parece sorprendente cuando veo en la televisión a estos criminales. Algunas veces, y estoy pensando en particular del joven en Eugene, Oregón, en Springfield Oregón, quien mató a esos estudiantes y maestros. Inmediatamente la solución fue que él iba a estar bajo cuidado psiquiátrico inmediato, porque este es un joven con problemas. Oiga, vivimos en un mundo lleno de personas con problemas, no todos toman una pistola y se matan unos a otros. Algunos sí.

Pero vivimos en un mundo lleno de gente turbada, es solo cuestión del grado de sus problemas y como se manifiesta a sí mismo socialmente, ¿verdad? Estamos en un mundo de conflictos, matrimonios desintegrándose, familias despedazándose, gente incapaz de llevarse entre sí, a todo nivel. Tenemos a muchas personas turbadas, sin paz. Y la mejor solución en nuestra cultura, en nuestra sociedad parece ser bueno, ‘vamos a meterlos en algún tipo de psicoterapia’, pero ellos no son los pacificadores, esas personas. Podemos reconocerlos por sus esfuerzos por ayudar a personas para que en cierta manera modifiquen su conducta, pero no son los pacificadores. Lo que el niño-joven en Springfield, Oregón, que mató a esas personas, necesita es salvación. Eso es lo que él necesita. Él necesita arrepentirse de su pecado y su odio, y su amargura, y su hostilidad, y su intención maligna, y su conducta homicida y abrazar a Jesucristo y Dios puede traer paz a su corazón. ¿Cree usted eso? Ese es el evangelio.

Pablo fue un homicida y él se convirtió en un pacificador. Lo que esas personas en la parte norte de Irlanda, que se siguen matando unos a otros, necesitan, es paz en el corazón que solo Jesucristo puede traer. No necesitan sentarse en una mesa y volver a buscar la reconciliación. Necesitan ser salvos. La cosa más importante que está pasando en la parte norte de Irlanda en la actualidad, la cosa más importante que está pasando ahí, no está pasando en la ciudad, ahí de Belfast, no está pasando en los concilios de Inglaterra conforme el Parlamento se reúne, está pasando en las iglesias que predican el Evangelio. Esa es la única esperanza de paz en el corazón.

¿Algunos de ustedes oyeron la transmisión de radio de Grace To You, en donde el testimonio de John and Dean fue dado recientemente? Fue ejecutado, ¿oyó usted eso? Este es un joven que ha estado quince años en espera de la pena de muerte en Texas. Él tenía un expediente bastante largo de crimen, y él fue a una tienda que vendía licor o algún tipo de tienda, lo que fuera, y él iba a robar la tienda y él confrontó a un sheriff y mató al sheriff, al oficial y fue sentenciado a la muerte, pena capital. El jurado lo envía a la ejecución, él ha estado esperando quince años, este es un hombre muy turbado, este es un hombre que ha tenido una historia larga de crimen, todo tipo de problemas.

Él comenzó a escuchar Grace To You, y vino a Cristo, y su corazón turbado encontró paz, paz total. Él fue totalmente transformado, de ser este criminal, en un cristiano. Él comenzó a devorarse todo en la Palabra de Dios, él comenzó a leer todo lo que podía, él se volvió un fanático de teología puritana, comenzó a devorarse las cosas más profundas que él podía leer. Y esto es nuevo para un hombre así, que había tenido, relativamente poca preparación académica. Él comenzó a recibir la Palabra de Dios y se volvió el pacificador, ahí con los que esperaban la pena de muerte. Él fue el único que podía traer paz a los corazones turbados de los que estaban esperando morir.

Él estuvo en contacto con Grace To You durante los cuatro años antes de su ejecución. Él fue ejecutado en junio, apenas unas cuantas semanas atrás, y él estuvo en contacto con nosotros, y él escribía cartas y él recibió su Biblia de estudio MacArthur, pero le daba un poco de pena recibir una biblia de estudio porque él solo iba a poder usarla un mes, antes de que fuera ejecutado. Jay Flowers, quien produce nuestro programa de radio, pensó que sería maravilloso ir ahí. Entonces, él fue ahí, ahí con los que estaban esperando la muerte, la pena de muerte en Texas. Y él se sentó con él y él hizo una entrevista y él dio su testimonio y su testimonio, y en su testimonio básicamente dijo, ‘Mira, no te sientas mal por mí, yo me voy al cielo. He hecho la paz con Dios.’ Y él habló de como el Señor lo había usado para ser el pacificador ahí, y con otros que estaban ahí esperando la pena de muerte, enfrentando lo mismo.

Él también, creo que fue tan interesante de que él habló en esta cinta a la familia. Él escribió una carta hermosa a la familia de la víctima, el hombre a quien había matado. Claro que hay amargura y hostilidad y odio, y él ha visto eso a lo largo de todos estos quince años, conforme han esperado que él sea ejecutado. Y su mensaje para ellos fue, ‘No piensen que cuando yo sea ejecutado ustedes encontrarán paz. El único momento en el que jamás encontrarán paz es cuando abracen a Jesucristo.’ Él les dijo eso, él dijo, ‘No se preocupen por mí’. Él dijo, ‘Acabo de leer tu libro del cielo, y estoy listo para irme. Estoy recibiendo lo que la ley dice que merezco. Simplemente quiero estar con mi Señor Jesús.’ Esa familia no encontrará paz en su ejecución. Él fue ejecutado cinco días después de que él realizó ese programa de radio con nosotros. Y cuando se le preguntó, ‘¿En qué piensas cuando piensas en tu ejecución?’ Él dijo, ‘Pienso en la tristeza de mi familia. No pienso en mí. Voy a estar con Cristo. Pienso en esas personas que creen que esto va a traerles paz, pero no va a ser así.’

Él es un pacificador real. Lo fue. Y él supo cómo traer paz. Tristemente tantas personas no están dispuestas a recibir la paz que ofrecemos en el evangelio. Somos los heraldos de la cruz, somos los verdaderos pacificadores, somos los embajadores de la paz, somos los que rogamos a los pecadores que dejen las armas en contra de Dios. Vengan a la cruz en donde la paz es hecha.

La tercera manera en la que somos pacificadores, no solo cuando hacemos la paz con Dios, y cuando llevamos el mensaje de paz a los inconversos, pero una tercera manera en la que somos pacificadores, y esto es importante, es cuando ayudamos a otros creyentes, es cuando ayudamos a otros creyentes a hacer la paz. Entendemos que ahora que hemos hecho la paz con Dios, la paz de Dios debe gobernar nuestros corazones, ¿no es cierto? Colosenses dice eso. Una vez que hemos hecho la paz con Dios, y una vez que nos hemos convertido en los proclamadores de la paz con Dios, también necesitamos ser útiles a Dios en hacer la paz con otros. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, Mateo 5 dice, debemos ser prontos en declarar paz en tiempos de turbulencia. Romanos capítulo 12 habla de eso, quizás sería bueno que lo viera brevemente. Hay una gran afirmación que se hace en Romanos 12 acerca de esto, versículo 19 ‘No os venguéis por vosotros mismos amados, sino dejad lugar para la ira de Dios, porque escrito está, ‘Mia es la venganza, yo daré el pago’, dice el Señor. Si tu enemigo tiene hambre dale de comer, si tiene sed dale de beber, porque al hacerlo ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.’

En otras palabras, inclusive cuando la gente que está fuera de la cruz, no buscamos traerles problemas de manera innecesaria. Y ciertamente con la gente dentro de la familia de Dios buscamos ser pacificadores. Yo lo alentaría a usted como cristiano a ser un pacificador, sea un pacificador. Usted no puede hacer la paz siempre cuando está proclamando el evangelio. Esa es una espada. Pero en los problemas de la vida que vienen y van, las pequeñas irritaciones de la vida, conflictos, relaciones que lo rodean a usted, particularmente entre creyentes, sea un pacificador, tráguese su soberbia, adopte una postura elevada y admita que está equivocado, olvídese de la ofensa, deje que el amor cubra multitud de pecados. No convierta todo lo que es cometido en contra de usted en algún tipo de problema masivo. Jesús dijo, ‘Tengan paz unos con otros’, Marcos 9:50.

Si voy a construir un edificio entre usted y yo, tengo que comenzar a construir de mi lado. Es correcto. Alguna vez ha visto usted un puente siendo construido. No comienzan a la mitad, comienzan en ambos lados, y comienzan a extenderse. Primero un pequeño cable delgado, después otro, algo es amarrado al cable delgado y un clave más pesado es jalado. Y después hay más y más pequeños cables delgados de un lado. Eventualmente se conectan a los otros cables más grandes, cables más grandes. Eso es hacer la paz. Algunas veces los pacificadores no dicen nada, simplemente dejan que el amor cubra. Los pacificadores nunca son defensivos, nunca se protegen a sí mismos, nunca son vengativos. Los pacificadores no dan excusas por lo que hicieron, que pudo haber causado el conflicto. Los pacificadores siempre están dispuestos a aceptar la responsabilidad por lo que han hecho. Los pacificadores siempre están pensando cómo pueden fortalecer las relaciones. Sea usted un pacificador, sea un pacificador.  No hable mal de otros, eso no contribuye a la paz, eso simplemente esparce el conflicto. No sea soberbio y busque sus intereses personales, ejerciendo un amor propio. Los que se aman a sí mismos buscan lo suyo propio, Filipenses 2:21. No hacen un buen trabajo en hacer la paz, en traer la paz en relaciones, Proverbios 28:25 dice, ‘El que tiene un corazón soberbio promueve la contienda.’ Si usted es el problema más serio, si va a ser a su manera, usted va a ser una persona que produce contiendas. Alguien dijo, ‘la soberbia abre la caja de Pandora y llena el mundo de enfermedades’. Sea humilde, eso es lo que un pacificador tiene que ser.

Bueno, finalmente, hemos hablado del significado, la amenaza, el hacedor, los mensajeros de la paz, ¿cuál es el mérito de la paz? ¿qué viene a nosotros como resultado de esto? Bueno, una gran bendición. A nosotros, dice en el versículo 9, se nos da un gran privilegio, ‘Somos llamados (qué) hijos de Dios’. Este es el honor que viene a los pacificadores, hijos (huios) no teknon no niños pequeños, sino hijos. Enfatizando estatura, herencia, dignidad, honor, posición. Es designarnos aquellos que son dignos de llevar el título hijos de Dios. Nosotros, debido a que nos caracterizamos a nosotros mismos como pacificadores, reflejamos la virtud de Dios. Usted ve un hijo y usted dice, ah, sé quién es el papá de ese hijo, porque puedo ver que él refleja a su padre.

Eso es lo que él está diciendo aquí. Cuando usted es un pacificador usted refleja a Dios su padre. Usted puede decir ahora, ahí hay un pacificador porque él es como su Padre, el Dios de paz. Él es un pacificador porque él predica el evangelio de la paz, porque él busca traer paz a las relaciones que lo rodean. Esa es simplemente otra marca de un cristiano verdadero, los cristianos verdaderos son pacificadores. Y, por lo tanto, son llamados los hijos de Dios, porque solo ellos reflejan la naturaleza de su Padre. ¡Qué tremendo honor! ¿no es cierto? Digo, decir, tu sabes, tu reflejas a Dios, tú te pareces mucho a Jesucristo, tu viniste a traer paz. Tu solías ser un hijo de Satanás, ¿verdad? Juan 8:44, ‘Vosotrois sois de vuestro padre el diablo.’ Más a todos los que recibieron a Jesucristo, él les dio el derecho de llamarse a sí mismos, los hijos de Dios. Y muchos hijos, claro, él traerá a la gloria. ¡Qué verdad tan tremenda!

Como hijos somos honrados, somos preciados para Dios, como sus hijos. Un padre valora a su hijo por encima de su patrimonio. Como Jacob valoró a Benjamín. Y Dios nos valora a nosotros. Los impíos, dice la Biblia, son como el tamo. En cierta manera es inútil como la escoria. No sirve para nada, pero los hijos de Dios son preciados, Malaquías 3, son como joyas. Son la niña de su ojo, el Antiguo Testamento dice. Isaías dijo ‘los impíos dejan su nombre para una maldición.’ Pero Isaías también dijo, ‘los nombres de los hijos de Dios son hechos perpetuos.’ Cristo los lleva en su corazón, están escritos en el libro de la vida del Cordero. Inclusive las lágrimas de los hijos de Dios son preciadas. El Salmista dijo en el Salmo 56:8, coloca mis lágrimas en tu redoma, o en tu botella’. Dios lleva el registro de todo nuestro sufrimiento y tristeza. Y cuando morimos dice, ‘Preciosa es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos’.

Isaías 43:4 dice, ‘Debido a que fuiste preciado a mis hijos, tú has sido hecho honorable’. Digo, ser un pacificador, haber sido salvado por el príncipe de paz, el Dios de paz, el espíritu de paz, haberse convertido en un pacificador es haberse convertido en un hijo de Dios. Y Dios corona a sus hijos con los honores más elevados y más nobles. Somos nosotros los que somos los príncipes de la tierra, somos nosotros los que somos los sacerdotes verdaderos, somos nosotros los que somos los coherederos con Cristo, somos nosotros los que somos los reyes. Salmos 16:3, somos los excelentes de la tierra. 2da Timoteo 2:21, somos los instrumentos para honra. Nosotros hemos sido elevados por encima de los ángeles. Apocalipsis 3:21 dice que, nos sentaremos en el trono de Cristo, quien se sienta en el trono del Padre. Digo, ¿usted realmente entiende el gran privilegio de ser un hijo de Dios? Significa que Dios tiene un amor eterno, personal hacia usted. Significa que Dios tolera sus debilidades y su pecado y lo perdona de manera incesante.

Me acuerdo en Romanos 23:21 donde dice, ‘Él no había visto la iniquidad en Jacob’, simplemente la pasó por alto, por su gracia. Dios, debido a que usted es Su hijo acepta su sacrificio imperfecto, su servicio imperfecto. Debido a que usted es su hijo, él provee para usted. Usted no necesita preocuparse por lo que usted va a comer o beber o lo que va a vestir, todo está cubierto. Él lo defiende del peligro, Él nunca se cansa o se queda dormido. Él es su Roca y su defensa segura. Sus ángeles, va a mandar por usted, Él los lleva en alas de águilas, y ninguna maldad jamás le va a caer a usted. Debido a que usted es su hijo, Él le revela a usted la verdad eterna, debido a que usted es Su hijo Él lo libera de la maldición del pecado. Debido a que usted es su hijo, usted se convierte en un heredero de todo lo que Él posee. Debido a que usted es Su hijo, Él hace de que todo opere para su bien. Debido a que usted es Su hijo, Él lo guarda de que jamás perezca, y así sigue.

El Dios de paz entonces, ha enviado al Príncipe de paz, para darnos al Espíritu de paz, para hacernos pacificadores. Y de esta manera, nos volvemos hijos de Dios. Este es un gran privilegio. Nos impulsa a las siguientes bienaventuranzas. La realidad es que aunque somos pacificadores, producimos conflicto inicial porque para traer la paz verdadera, tenemos que confrontar la amenaza para la paz, la cuál es el pecado. Y veremos eso en nuestro próximo estudio en un par de semanas a partir de ahora.

Oremos. Esto es verdad, tan, tan rica y tan elemental Padre. Gracias por presentarla de manera tan maravillosa en las páginas de las Escrituras. Estamos tan alentados por ella, tan emocionados por ella. Sin embargo, llevamos una gran responsabilidad porque somos los pacificadores, ayúdanos a no tener miedo de confrontar. Ayúdanos a no hacer concesiones con la verdad o la justicia, por una tregua falsa. Sino a traer la verdad para que pueda conquistar el error, traer la justicia para que pueda conquistar el pecado y, por lo tanto, traiga la paz verdadera. Como te agradecemos porque en tu misericordia y gracia, nos has buscado y has hecho la paz con nosotros. Y nos has hecho pacificadores. Tenemos un gran privilegio, y estamos profundamente agradecidos.

Y para alguno en esta noche, aquí oh Dios, que no ha hecho la paz contigo, que no se ha visto a sí mismo como un pecador que tiene que venir a la cruz, que no ha abrazado a aquél que murió por ellos, que no ha creído en el Cristo de la cruz, y el Cristo de la resurrección, que esta sea la noche en la que abrazan al Salvador y encuentran paz finalmente y se convierten en pacificadores. ¡Qué alto llamado! ¡Qué privilegio! Lleva a cabo esa obra poderosa en corazones, en esta noche. Oramos en el nombre del Príncipe de Paz, nuestro Señor Jesús. Amén.

 

 

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