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Vamos a regresar ahora al refrigerio, espero yo, de la Palabra de Dios. Estamos hablando de la doctrina de la elección. Elegidos por Dios. Quién escogió a quién. Y esto, como ustedes bien saben, no es sin controversia. La doctrina de la elección soberana, la verdad de la pre destinación es muy discutida y la mayoría de las discusiones pueden degenerar en algo muy acalorado.

De hecho, decir que hay personas que odian la idea de la predestinación no es una exageración. Hay personas que odian el pensamiento de la elección Divina, la elección soberana. De hecho, hay algunas personas que dicen que la doctrina es demoníaca, que la doctrina en sí es satánica. Es una afrenta tal a su sentido de justicia y su sentido de lo que ellos creen que es lo correcto, que hay personas que se llaman a sí mismas cristianas que ven esto como una verdad que viene del enemigo de Dios y no de Dios mismo.

Para muchas personas, parece racionalmente injusto que Dios escoja a quién será salvo. Para otras personas, es emocionalmente difícil aceptar y tolerar que Dios decida a quién va a salvar. Para otras personas - y quizás a las mismas personas como las primeras dos - parece como si fuera algún tipo de ataque a la libertad humana, el libre albedrío, el cual muchas personas están convencidas que es una especie de derecho humano.

Y comprendo esos sentimientos. Es una doctrina difícil de aceptar. Todos nosotros, los que hemos llegado a entender lo que la Biblia enseña acerca de la doctrina de la elección hemos tenido que enfrentar los argumentos racionales que dicen que esto no parece ser justo, no parece ser equitativo, no puede ser como es. Todos hemos tenido que enfrentar los asuntos emocionales del hecho que es triste que Dios pase por alto a algunos pecadores. Todos hemos tenido que enfrentar el hecho de que mientras que tenemos voluntad, tenemos elección, y, en últimas, no es independiente de Dios.

Entonces, yo comprendo cómo usted se siente. Yo entiendo cómo piensa. Entiendo todas esas cosas porque nadie llega a un entendimiento bíblico de la doctrina de la elección soberana sin resolver esos asuntos. Pero de nuevo, lo que satisface la razón y lo que satisface mi emoción y lo que satisface mi sentido de libertad no es lo que determina la Verdad.

Y entonces, tenemos que regresar a ese punto. No soy Dios. Y mientras que las cosas, quizás, no tengan sentido para mi razón; mi razón es caída. Y mientras que las cosas quizás no tengan sentido para mi emoción, mi emoción está caída. Y mientras que las cosas no parezcan encajar con mi sentido de libertad, mi libertad también está caída. Y una cosa que no haré, y ninguno de nosotros realmente querría hacerlo de manera abierta, es crear a Dios a nuestra imagen. No vamos a diseñar a Dios para que encaje con nuestra razón, nuestra emoción y nuestra libertad. No podemos diseñar a Dios para que sea lo que nosotros pensamos que debería ser. No podemos diseñar a Dios para que actúe como nosotros pensamos que Él debería actuar.

Aun así, hay algunos que parecen tener el suficiente atrevimiento como para hacer el intento. Parecen no verse molestados por el hecho de que, al rechazar la doctrina de la elección divina, la predestinación, han creado a un Dios que no es el Dios de la Biblia. El Dios de su creación puede ser más razonable para ellos, puede ser más cómodo para ellos, puede encajar mejor con sus instintos, pero la realidad del asunto es que el Dios que han hecho, no es el Dios verdadero.

Una mala representación de Dios, cualquier corrupción de Dios, cualquier minimización de Dios es crear entonces a un Dios en su propia mente que no es el Dios vivo y verdadero; y representaciones equivocadas como esas inevitablemente corrompen nuestra adoración. Corrompen nuestro servicio a Él y pueden ser blasfemas como también ignorantes.

Una ilustración de eso a partir de otra área que tiene que ver con la naturaleza de Dios sería la creación. Si usted cree en la evolución, si usted rechaza la idea de que Dios creó al universo en seis días, si usted no acepta eso como un hecho, sino que cree que hay un proceso de evolución que se está llevando a cabo, usted acaba de robar algo de la gloria de Dios, ¿verdad? Porque Él debe ser glorificado como el Creador. Y el hecho de que el tiempo está dividido de manera inexplicable, realmente fuera de la creación en siete períodos de siete días, es un recordatorio constante de que Dios creó todo en seis días. No hay otra razón por la cual se dividan las cosas en períodos de siete días. Pero la vida humana en sí misma es un recordatorio constante en los ciclos del tiempo de que Dios es el Creador y que Dios debe ser honrado como el Creador. Y aferrarse a una perspectiva de que de alguna manera hay otras fuerzas o de alguna manera hay otras fuerzas operando en la creación, más allá de lo que la Escritura atribuye a Dios, es entonces, disminuir Su gloria.

Cualquier corrupción de la naturaleza de Dios, entonces, lo lleva a usted a un nivel por debajo de la realidad de Dios y, por lo tanto, corrompe la adoración porque corrompe su entendimiento de quien Él es. Tenemos razón, razón según Romanos 1, que nos permite concluir que hay un Dios. Tenemos emociones, las emociones nos dan la facultad de relacionarnos unos con otros. Algo que los animales y las plantas no tienen. Y las emociones también nos dan el privilegio de relacionarnos con Dios.

Y tenemos voluntad. Actuamos en algunas maneras con una medida de libertad. Pero nuestra razón cayó cuando Adán cayó y nuestra emoción cayó cuando Adán cayó. Y nuestra libertad cayó cuando Adán cayó. Entonces, todas nuestras facultades, mientras que son residuales, todavía son algunos elementos residuales de esas facultades dadas a Adán antes de la caída. Todas nuestras facultades están a un grado u otro, corrompidas. Nuestra razón está corrompida por la carne, nuestra emoción está corrompida por la carne y nuestra voluntad y nuestra libertad ciertamente están corrompida por la carne.

Por lo tanto, para que la razón y la emoción y la voluntad funcionen, como Dios quiere que funcionen, no pueden ser dejadas a sí mismas porque están caídas. Deben ser traídas bajo la autoridad de ¿qué? Las Escrituras. Lo que es verdaderamente razonable no es lo que nos parece razonable a nosotros. Lo que es verdaderamente satisfactorio quizás no sea lo que es satisfactorio para nosotros. Lo que es verdaderamente una expresión de nuestra voluntad, quizás no es lo que nuestra voluntad caída más anhela. La única manera en la que jamás tendremos una perspectiva no corrupta de Dios es acudir a una fuente no corrupta. ¿Y cuál es esa? Es la Palabra de Dios. Entonces, en todo asunto que se relaciona con Dios, vamos a las Escrituras.

Y entiendo que la idea de que Dios escoge a personas para la salvación es algo duro de aceptar. Entiendo que es difícil a nivel de la razón porque estamos tan preocupados con lo que es justo a la luz de nuestro entendimiento. Y entiendo que es algo difícil emocionalmente, y ciertamente, con respecto a la libertad de la voluntad humana. Pero negar la doctrina de la elección o negar la doctrina de la predestinación no cambia nada; porque si yo digo que usted es capaz de ir al cielo en base a su decisión y no la de Dios, que usted es quien determina su destino eterno, que esto depende de usted, que Dios lo deja totalmente en sus manos, la siguiente pregunta sería: ¿acaso Dios sabe lo que usted hará? Y la respuesta a esa pregunta tendría que ser sí, porque Él conoce todo. Y porque Él ya tiene un libro desde la eternidad en el cual los nombres de todas las personas que creerán ya están escritos. Entonces, Él ya sabe.

Y entonces la pregunta es: si Él ya sabía que usted iba a creer, entonces ¿por qué lo creó a usted? Digo, usted realmente nunca escapará el dilema. Y alguien podría venir y decir, como la gente de la teología advierte y decir: ‘bueno, Él no sabe’. Bueno, si Él no sabe, entonces, por causa de la misericordia, ¿por qué esto lo aventó al aire como una multitud de pétalos de flor y dejó que cayeran en donde cayeran? Él ciertamente debió haber conocido cómo terminaría. Él ciertamente sabía que Él había arrojado a Satanás, lo había expulsado del cielo. Él ciertamente sabía que un tercio de los ángeles se iría con Él. Él ciertamente sabía lo que estaban haciendo y lo que estaban haciendo en el huerto del Edén. Él ciertamente sabía todo eso. ¿Por qué haría Él esto? ¿Por qué Él crearía a la raza si inclusive existiera la posibilidad del infierno? Usted realmente nunca escapa el dilema.

Y al final, algo es claro: Dios nunca planeó salvar a todo el mundo. Usted pregunta cómo sé eso. Porque no todo el mundo es salvo. Por lo tanto, Dios no podría haber planeado salvar a todo el mundo, o de lo contrario todo el mundo sería salvo porque Dios puede hacer lo que Él determina hacer, ¿no es verdad?

Entonces, la pregunta es por qué Dios pasa por alto a algunos y escoge a otros. Y el otro es para Su propia gloria. Romanos 9 nos dice de nuevo que Dios es glorificado en Su ira como lo es en Su misericordia. Ahora, este es un dilema enorme, pero negar la doctrina de la predestinación o negar la doctrina de la elección no resuelve el problema.

Una cosa es clara. Dios no determinó salvar a todo el mundo. Eso es claro. Jesús lo dijo cuando Él dijo “muchos están en el camino ancho que lleva a la perdición,” y entonces la pregunta es: si Dios en Su propósito perfectamente justo, santo y soberano determinó salvar a algunos, ¿por qué medio determinó hacer eso? ¿Acaso determinó hacerlo simplemente de manera caprichosa por parte de personas que toman la decisión o acaso Él mismo tomó la decisión?

En primer lugar, Él determinó, eso lo sabemos, no salvar a todos porque de lo contrario, no habría un infierno eterno. Y no habría pocos que encuentran el camino a la vida eterna. Entonces, la única pregunta que nos queda es quién escogió a quién. ¿Acaso la gente escoge a Dios o Dios escoge a la gente?

Y la respuesta se encuentra ¿en dónde? En la Biblia. En la Biblia. La última vez, le di una lista larga de textos de las Escrituras porque es tan importante ayudarle a entender esta doctrina. No está aislada. Permítame darle unos cuantos más. ¿Muy bien? Deuteronomio 10, 14 al 15. Deuteronomio 10, 14 al 15. Quiero mostrarle que donde quiera que usted vaya en la Biblia, usted se encuentra con esta verdad.

Esto es lo que dice. Hablando de Israel, Dios dijo: “he aquí a Jehová vuestro Dios pertenecen el cielo y los cielos de los cielos, los cielos más altos, la tierra y todo lo que en ella hay.” Ahora, ahí hay una afirmación acerca de la autoridad suprema de Dios. Él controla el universo entero. Sin embargo, “a vuestros padres, Jehová estableció Su afecto para amarlos. Y Él escogió a sus descendientes después de ellos, a ti por encima del resto de los pueblos.” Ahora, lo que Moisés está escribiendo ahí en Deuteronomio capítulo 10 es que el Señor es dueño de todo. Todo en el cielo, y en el cielo más alto, todo en la tierra, todo lo que hay pertenece a Dios. “Y de todo eso, Dios los escogió a ustedes.” La simiente de Abraham y sus descendientes, y estableció Su afecto para amarlos por encima de todas las naciones. Y Él tomó una decisión. Y pasó por alto al resto de las otras naciones.

Esto no es algo extraordinario que Dios hace en la era del Nuevo Testamento. Así es como Él siempre ha operado, inclusive, Él escogió a Abraham. En el Nuevo Testamento, en Mateo 11, versículo 27, Jesús dice: “todas las cosas me han sido entregadas por Mi Padre.” Y después, esta línea importante: “y nadie conoce al Hijo sino el Padre ni nadie conoce al Padre sino el Hijo,” escuche, “y todo aquel a quien el Hijo quiere revelarlo”. La única manera en la que usted jamás conocerá a Dios Padre es si el Hijo quiere revelárselo a usted. Todas las prerrogativas pertenecen a la Trinidad. Todas las prerrogativas que pertenecen a Dios. Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.

En Mateo, capítulo 22, versículo 14, leemos: “muchos son llamados, pero pocos son escogidos.” No sé si se puede hacer más claro eso. Muchos son llamados. Hay un llamado amplio del Evangelio y pocos son escogidos.

En Marcos, capítulo 13, y es importante que cubramos estos porque son críticos en esparcir esta enseñanza por todas las Escrituras, Marcos 13:20. Jesús está hablando acerca del tiempo futuro de la tribulación y Él dice: “a menos de que el Señor hubiera acortado esos días, ninguna vida sería salva, pero por causa de los elegidos, por causa de los escogidos a quien Él escogió,” ahí está. ¿Quién escogió a quién? Él nos escogió a nosotros. Él acortó los días. En el tiempo de la tribulación habrá cosas horrendas que se lleven a cabo, juicios por todo el mundo y el tiempo es condensado, es corto. Es muy corto, o de lo contrario los elegidos ni siquiera podrían sobrevivir por causa no de todo el mundo, no del mundo entero, sino por causa de los elegidos a quien Él escogió.

En el capítulo 11 de Romanos, y no les estoy dando todas las Escrituras que he escrito, pero estas son importantes, en el capítulo 11 de Romanos, versículo 4, ¿cuál es la respuesta Divina para él? Hablando acerca de Elías y los profetas de Baal, “me he guardado para Mí mismo 7000 almas que no han rodado la rodilla a Baal. ¿Qué dice Dios? Usted sabe, Elías en su vida sale y confronta a los profetas de Baal y después, él comienza a sentirse como si fuera el único que queda. “Y no hay nadie fiel al Señor,” versículo 3, “yo sólo he quedado, y están buscando mi vida.” Usted recordará que la gente comenzó a perseguir a Jezabel y él está huyendo de la ciudad, huyendo al desierto y pidiendo a Dios que le quite su vida porque alguien lo va a matar y él piensa que es el único que queda.

Y la respuesta que viene en el versículo 4 es “me he reservado para Mí mismo a 7000 que no han doblado la rodilla a Baal. Yo los escogí. Yo los guardé.” Y el versículo 5 explica que de la misma manera, entonces, también han llegado a haber en el tiempo presente un remanente según la decisión de Dios de gracia. Hubo unas 7000 personas quienes fueron fieles a Dios, quienes creían en el tiempo de Elías, que Dios había escogido y guardado y hay en el tiempo actual, cuando Pablo escribe esto, y en todo tiempo y en la actualidad, un remanente según la decisión de gracia de Dios.

Es una decisión, versículo 7, que entonces, aquello que Israel está buscando y no ha obtenido, pero aquellos que fueron escogidos, lo obtuvieron. Y el resto, fueron endurecidos. Aquellos que no fueron escogidos, fueron endurecidos. Dios, de hecho, les dio un Espíritu de endurecimiento, ojos que no ven, oídos que no oyen hasta el día de hoy. Lenguaje fuerte acerca de la decisión soberana.

Segunda de Timoteo 2:10. Segunda de Timoteo 2:10. Pablo dice: “al entender esta doctrina,” creyéndola con todo su corazón, Pablo dijo: “soporto”; él escribió esa epístola romana. Él dice en 2 Timoteo 2:10: “por esto todo lo soporto por causa de los elegidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús.” ¿Por qué atraviesas lo que atraviesas Pablo? Digo, la vida fue tan dura para él. Habla acerca de sufrir como buen soldado de Jesucristo, él compite en el versículo 5 como un atleta, con esfuerzo. Él trabaja, él labora en el versículo 6 como un granjero que trabajar duro. Digo, todo es sacrificial. En el versículo 9 él habla acerca de sufrir penalidades, inclusive hasta prisiones como un criminal. ¿Por qué haces eso? ¿Por qué lo haces? Por esta razón todo lo soporto, por causa de los elegidos. Es inequívoco. Dios tiene a Sus elegidos y Su elección tiene que ser confirmada por oír el Evangelio.

En Santiago 1:18. Santiago 1:18. Bueno, veamos el versículo 17, éste es un buen versículo. Usted lo conoce bien. Santiago 1:17: “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende,” ¿de dónde? Ahora, ¿cuál es el mejor regalo que podría descender del cielo? La salvación. Toda buena dádiva, lo mejor sería la salvación, el don perfecto. El don, el regalo de la perfección espiritual desciende de lo alto. “Del Padre de las luces en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.” Todo lo que es bueno, la salvación estaría en el primer lugar de la lista, es de Dios. Entonces, en el versículo 18 dice: “Él de su voluntad nos hizo nacer por la palabra de verdad para que seamos primicias de sus criaturas.” Él lo hizo, descendió del cielo como un ejercicio de Su voluntad, Él nos hizo nacer y lo hizo por la palabra de verdad. Esto es, mediante el Evangelio.

Santiago, capítulo 2, versículo 5. Santiago capítulo 2, versículo 5: “Oíd hermanos amados, ¿acaso Dios no escogió a los pobres de este mundo para que fuesen ricos en fe y herederos del reinó que Él prometió a aquellos que le aman? ¿Por qué la mayoría de la gente que son creyentes son pobres? Porque Dios escogió a los pobres. Eso es lo que dice. Dios escogió a los pobres. ¿Acaso Dios no escogió a los pobres de este mundo?

Y después, en Apocalipsis 13:8, 17:8 dice que sus nombres fueron escritos en el libro de la vida del Cordero antes de la fundación del mundo por una decisión que Dios mismo tomó. Observe 2 Timoteo 2:19. Esto es simplemente introducción. Segunda de Timoteo 2:19, aquí está el fundamento firme de su salvación. “Pero,” retrocediendo en el versículo 18, “hay personas que se han desviado de la verdad. Y han trastornado la fe de algunos. No obstante, el fundamento firme de Dios permanece.”

Dios ha hecho un fundamento que no se moverá. ¿Y cuál es ese fundamento? Aquí está. Es como el gran fundamento de la Iglesia. ¿Y cuál es? ¿Qué hay en ese fundamento? Estas palabras: “el Señor conoce a los que son Suyos.” El Señor conoce a los que son de Él. Él sabe quién le pertenece a Él.

De regreso en Juan capítulo 3, el cual es territorio muy conocido para cualquier alumno del Evangelio y de la Biblia, leemos esto: Jesús en Juan 3:13: “De cierto, de cierto os digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” Él está siguiendo la metáfora. Él entiende que Jesús está hablando espiritualmente. Él lo sabe. Él simplemente está preguntando cómo puede suceder.

Y aquí está la respuesta, sorprendente respuesta. Jesús no dice “bueno, tienes que orar, tienes que hacer esta oración y hacer esto y aquello.” Él dijo: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.” Entonces, no va a pasar fuera del Espíritu Santo. Lo que es nacido de la carne, carne es. Y lo que es nacido del Espíritu, Espíritu es. No te maravilles de que te he dicho “debes nacer de nuevo”. Lo que sea, cuando esto pasa, cuando sucede en quien sucede, es por la obra del Espíritu Santo. Es un nacimiento de arriba.

Y en el versículo 8 dice: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” ¿No es eso sorprendente? El viento va donde el viento quiere ir. Usted no le dice al viento a dónde ir. Hemos estado viendo todas estas líneas, ¿no es cierto?, ahí en el golfo, todos estos huracanes. Nadie le está diciendo a eso a dónde ir. Va donde quiere ir. Y así es el Espíritu, Él va adonde quiere ir. Él sopla donde quiere soplar. Y Él hace de manera soberana lo que quiere hacer en la vida en donde Él quiere hacerlo. Y al final, Él recibe toda la gloria. Digo, Él recibe toda la gloria.

Permítame pedirle que pase conmigo a 1 Corintios capítulo 1. Y puedo ilustrar esto. Creo que si usted está tratando con alguien a quien no le gusta la doctrina de la elección, si está tratando con alguien a quien no le gusta la doctrina de la predestinación, si está tratando con alguien, quien es como es conocido, pelagiano o arminiano, de Arminio, quien negó esta doctrina; si usted está tratando con estas personas, aquí hay un pasaje que realmente los detiene en frío. Primera de Corintios 1:26: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;” simplemente, vea la congregación. Muy bien. Está sentado en la Iglesia en Corintio. Muy bien. Miren a su alrededor. Vean a su alrededor. Vean a los que han sido llamados eficazmente a la salvación. ¿Cuántos de los sabios del mundo están ahí? ¿Cuántos de los poderosos del mundo están ahí? ¿Cuántos de los nobles están ahí? ¿Cuánta sangre real hay ahí en su Iglesia?

Versículo 27: “Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en Su presencia.”

Le voy a decir una cosa: los arminianos están en problemas en este pasaje. Esto dice que Dios quería ser glorificado. Dios quería recibir toda la gloria. Ninguna persona que es salva podría jamás jactarse por su propia salvación y sirvió a la gloria de Dios de la mejor manera el que Él escogiera lo necio, lo débil, lo bajo y lo menospreciado y a los nadas y a los nadies.

Ahora escuche, si lo débil y lo necio escogió Dios, este pasaje no tiene sentido. Si lo débil y lo necio escogió a Dios, ¿entonces quién recibe el crédito? Lo débil y lo necio. Entonces, ¿cómo termina esto con la jactancia humana? Convierte al pasaje entero en algo absurdo. Y en el versículo 30, él dice: “más por Él,” esto es Dios, “estáis vosotros en Cristo Jesús.” Usted está en Cristo Jesús porque Dios lo hizo para ¿qué? Dice el versículo 31: “como está escrito, si te vas a gloriar, gloríate en el Señor.” Digo, está en toda la Biblia. Este no es un pasaje de la decisión del hombre. Este pasaje no tiene nada que ver con la decisión del hombre. Es de la decisión de Dios. Y si fuera de la decisión del hombre, entonces ¿cómo termina con la jactancia humana? Convierte al pasaje entero en ridiculez total.

Bueno, mientras que estoy en el tema regrese a Romanos 9. Romanos 9. Ahora, esto es simplemente algo obvio. En los versículos 8 al 13, habla de Jacob y Esaú. Y el versículo 13 dice: “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.” A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. De regreso en el versículo 11, dice: “(pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), Dios escogió a Jacob no por algo que hubiera hecho, no para algún mérito, no por alguna obra, sino puramente debido a su propio propósito. No dice nada acerca de que Jacob escogió a Dios.

Y el versículo 14 lo sella. Observe el versículo 14: “¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.” ¿Entiende usted la importancia de ese asunto? Si Jacob estuviera escogiendo, y si la gente estuviera escogiendo, y si alguien pudiera escoger, y si dependiera de nosotros, entonces, ¿por qué tendría usted que defender la justicia de Dios? ¿Por qué tendría usted que decir ‘bueno no hay injusticia en Dios,’ bueno, si somos nosotros escogiéndolo a Él, entonces, ¿por qué Pablo se preocupa porque pudiéramos pensar que Dios es injusto? Si es sólo nuestra decisión. Si Pablo está diciendo: Dios sólo escoge a aquellos que lo escogen a Él. Bueno, entonces eso no es injusto. Nadie necesita defender la justicia de Dios. Digo, nadie acusaría Dios de ser injusto si Él sólo escoge a quien lo escoge a Él.

Pero Pablo sabe que la gente va a acusar a Dios de injusticia porque va en contra de la médula de nuestra razón caída cuando oímos que Dios toma la decisión según Su propio propósito. Y después, ahí en el versículo 20, dice: “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?” ¿Por qué alguien altercaría con Dios? No estarían altercando con Dios si Dios tan sólo escogiera a quien lo escoge a Él. Es que hay personas que están tan ofendidas por el hecho de que Dios escoge que altercan con Dios.

Y Él dice: “¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? Lo cual presenta el punto de que si Dios no lo hubiera hecho como lo hizo a usted, entonces no estaría altercando con Él acerca de eso. El argumento entero aquí sería totalmente ridículo si no fuera claro que ésta es una decisión divina. Y esto lleva a la pregunta de la justicia de Dios. Y lleva a la pregunta de los derechos del vaso en las manos del alfarero: si es una decisión humana, no hay necesidad de objetar. Si es una decisión humana y Dios simplemente escoge quien lo escoge a Él, no hay necesidad de defender la justicia divina. No hay necesidad de defender la autoridad soberana de hacer lo que Él quiere con quien quiere. Como puede ver, si usted niega la decisión soberana, si usted niega la doctrina de la elección, usted altera estos textos y los convierte en algo ridículo o engaño total.

Ahora, en Romanos 11 hay una doxología que lo coloca en donde debe estar. Versículo 33, una gran doxología. Y aquí es donde usted simplemente debe descansar. “Oh, profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios. ¿Entiende usted que no puede llegar a las profundidades del conocimiento y la sabiduría de Dios? ¿Entiende eso? No tenga un concepto más alto de usted del que debe tener. Lo que quizás no le parezca razonable para usted quizás no le parezca satisfactorio emocionalmente, no le parezca justo para la voluntad y la libertad humanas, ¿usted simplemente entiende que no puede ni siquiera comenzar a desafiar con su mente las profundidades de la sabiduría del conocimiento que le pertenece a Dios? ¿Y no sabe cuán insondables son Sus caminos e inescrutables Sus juicios? Nunca se atreva a colocarse a sí mismo en una posición de cuestionar a Dios.

Versículo 34: “porque: ¿quién entendió la mente del Señor o quién fue Su consejero? Digo, esto es absurdo. ¿Usted le va a decir a Dios lo que Él puede o no puede hacer? ¿Y lo que a usted le parece razonable y satisfactorio y justo para la voluntad humana? ¿Acaso se ha olvidado del versículo 36 que, de Él, por Él y para Él son todas las cosas, a Él sea la gloria por los siglos de los siglos amén? Ahora, inclusive algunos de ustedes que aún un poquito están todavía luchando con esta doctrina. Entiendo eso. Realmente lo entiendo. Digo, toma tiempo entender esto y cuando acabamos, lo va a ver diferente.

Pero, ¿sabe una cosa? Aún ustedes que están luchando con esto un poco, ¿llega usted a reconocerse y felicitarse a usted mismo por su salvación? ¿Ha hecho eso alguna vez? ¿Ha simplemente mirado el cielo una vez y le ha dicho: ‘Dios, realmente debes estar orgulloso de mí, de las decisiones que he tomado, la manera en la que he decidido dejar mi pecado y creer en el Evangelio’? Digo, ¿ha entrado ese pensamiento alguna vez en su mente? ¿Ha pensado alguna vez: ‘¿sabes una cosa? Mira todas estas personas torpes que rechazan el Evangelio. Yo soy lo suficientemente inteligente como para verlo por lo que es. Yo lo creo todo.’? ¿Alguna vez ha pensado: ‘ve a la escoria, digo, yo he encontrado algunos anhelos santos y he buscado el Evangelio’? Usted no debe pensar así. Si usted le dice a alguien que usted ama que está fuera de Cristo y dice ‘por favor, hombre. Por favor, abre tus ojos, por favor, llega a las profundidades de tu ser, usa sus facultades.’ Usted no habla así.

¿Qué hace cuando usted quiere ver que alguien sea salvo? Ora. ¿Por qué? Porque espera que Dios los escoja a ellos. Y cuando alguien es salvo, ¿a quién le agradece? ¿Se da cuenta? Todos ustedes son calvinistas de clóset. Usted entiende que usted se estaba ahogando y Él lo salvó a usted. Usted estaba muerto y Él le dio vida a usted. Usted estaba ciego y le dio vista a usted. Usted estaba sordo y Él le dio oído a usted. Usted entiende eso. Esa es la razón por la que Tito 3:5 dice ‘nos salvó’. Fue por Su poder, por Su voluntad, según Su propósito. Venimos porque Él nos atrajo a sí mismo. No es de manera independiente de nuestra voluntad. Él movió nuestra voluntad.

¿Y sabe una cosa?, cuando usted oyó los testimonios esta noche, oyó acerca de culpabilidad, ¿no es cierto? Usted los oyó hablando de culpabilidad, convicción, estar conscientes de su pecado, querer estar limpios, querer ser perdonados, querer salvación. ¡Claro! Usted oyó acerca de humillar su corazón.

Usted oyó acerca de una disposición por entregar su vida, un deseo por amar a Cristo con todo su corazón. Él lo escogió usted. Él lo salvó a usted. Pero no de manera independiente del Espíritu Santo activando todas esas respuestas espirituales verdaderas: penitencia, humildad, amor, hambre de justicia. No, usted lo escogió a Él porque Él lo escogió a usted. O dicho en las palabras de Juan, nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. Es inescapable en la Palabra de Dios, absolutamente inescapable.

No viola su libertad personal, activa su libertad. Y cuando nosotros queremos que alguien venga al Señor, nosotros oramos. Oramos, oramos, oramos porque el Espíritu Santo convierta sus corazones, los vuelva a Cristo que el huracán del Espíritu Santo venga a su alma. Nosotros oramos porque el Espíritu los haga dispuestos a arrepentirse y dispuestos a creer.

Nunca cuando oramos eso pensamos que estamos violando su voluntad. Usted no oraría así: “Señor, tiene que ser de ellos. Tiene que ser su decisión. Así que no te metas con ellos. Tiene que ser decisión de ellos. Tienen que hacerlo de sus propios corazones.” Eso es absolutamente absurdo. Usted sabe que ningún pecador va a hacer eso a menos de que el Espíritu se mueva.

Entonces, el hecho de que Dios nos escogió está por toda la Biblia. No es que Él nos escogió porque Él sabía que nosotros lo escogeríamos a Él. Porque si Él no nos hubiera escogido a nosotros, nosotros nunca lo habríamos escogido a Él. Le dije cuando hablamos acerca de la doctrina de la perseverancia o de la preservación o la seguridad eterna que, si yo pudiera perder mi salvación, la perdería. Y le digo esto, si yo pudiera perder mi salvación, la perdería 10 veces al día. Diariamente. No puedo salvarme a mí mismo o mantenerme a mí mismo salvo. Dios me escogió. Él despertó mi corazón y mi voluntad. Él los activó en su totalidad para que yo pueda gozarlo a Él.

Ahora, quiero regresar a esta idea y dentro de dos semanas voy a tener más que decir, la parte buena. Porque hay una respuesta para esto que está levantándose en el horizonte. Mencioné que quiero hablar acerca de la teología de apertura. Algunos dicen que Dios no puede escoger porque Él no sabe. ¿Muy bien? Realmente, una doctrina importante que está flotando ahí afuera. Dios no puede escoger. Dios no sabe. La razón por la que Dios no sabe es porque no hay nada que conocer porque nada ha pasado. Usted no puede conocer lo que no ha pasado, dicen ellos. Esa es su opinión. Por lo tanto, ellos han creado algo diferente del Dios vivo y verdadero. Pero, de todas maneras, por el bien de este argumento, Él no puede saber lo que no ha pasado porque no ha pasado, porque lo que no ha pasado, no existe y por lo tanto, ¿cómo puede usted saber?

Ése es un pequeño argumento. Se llama teísmo abierto, Dios está abierto como cualquier otra persona. Él necesita leer el periódico de la mañana como todo el mundo lo necesita para saber qué está pasando. Entonces, ellos dicen que Dios, su manera de salir de este trauma emocional que esta doctrina de la elección produce en ellos, es decir que Él no puede escoger a nadie porque Él realmente no sabe lo que van a hacer hasta que lo hacen. ¿En serio? Entonces, Dios no conoce el futuro. Así es como ellos defienden a Dios.

¿Cómo es que Isaías 46:10 dice que Él conoce el fin desde el principio? ¿Qué quiere decir eso? Bueno, como es que Isaías 41:21-22, Isaías 44:7-8 dicen que Su conocimiento del futuro es lo que lo distingue de los dioses falsos? ¿O cómo es que a lo largo de la Biblia Él predice acontecimientos siglos antes de que jamás sucedan? ¿Cómo es, por ejemplo, que en Isaías 44:28, Él nombra a Ciro como el gobernante que construirá Jerusalén, y, sin embargo, el nombre de Ciro, su existencia inclusive como ser humano, dependió de una serie inimaginablemente larga y compleja de decisiones humanas que separaron la profecía de su cumplimiento? ¿Cómo es que Dios supo eso?

En 1 Reyes 13:2, Dios predice el nacimiento de Josías 300 años antes del acontecimiento. ¿Cómo es que Él supo eso? Y 2 Reyes 19:25, Él dice de manera explícita que Él había ordenado y planificado las victorias militares de los asirios mucho antes de que jamás sucedieran. Dios predice la opresión voluntaria de los egipcios de Israel en Génesis 15:13. Él predice el endurecimiento del corazón de faraón en contra de Moisés en Éxodo 3:19. Él predice el rechazo del mensaje de Isaías por los israelitas en Isaías 6:9. Él predice la rebelión de los israelitas después de la muerte de Moisés en Deuteronomio 31:16. Él predice la traición voluntaria de Judas a Cristo, Juan 6:70-71. Y demás, y demás, y demás.

Ahora, estos teístas abiertos dicen: ‘bueno, tú sabes, Dios realmente es inteligente. Él realmente es bueno al analizar las tendencias. Y Él es bueno, en cierta manera, en predecir con precisión lo que podría suceder porque Él en cierta manera entiende el flujo.” Eso es absurdo. Esto no funciona. Usted está hablando acerca de acontecimientos proféticos que están al final de millones de decisiones humanas. Ridículo. Pero le voy a decir lo que hace que todo esto sea ridículo en extremo. Si Dios no conoce el futuro, ¿está listo para escuchar esto?, Si Dios no conoce el futuro, Él no sabe que Jesús va a morir. Eso es un problema.

Aquí es donde toda esta idea de apertura se acaba. Hechos 2:23 dice: “Jesús fue entregado a Sus enemigos según el plan definido, plan determinado y pre conocimiento de Dios.” ¿Acaso Dios planeó el arresto de Jesús? ¿Acaso Dios planeó la crucifixión de Jesús? ¿Acaso Dios planificó eso en detalle? Se lo hicieron, según Hechos 4:28, porque la mano de Dios y el plan de Dios habían predestinado que eso sucediera. Eso es lo que dice en Hechos 4:28.

Por favor, usted no cree que simplemente Dios estaba reaccionando a lo que le estaba sucediendo a Jesús a medida que sucedía. Yo creo que Él fue un Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo, ¿usted no? Eso es lo que dice la Biblia. Ahora, si Dios no, escúcheme, si Dios no ejerce poder, control sobre los seres humanos y sus acciones y si Dios no controla esas acciones o hace que esas acciones cumplan Su voluntad, y si Dios ni siquiera tiene un plan, porque Él no sabe lo que va a suceder, ¿entonces cómo sabía Él que Jesús terminaría en una cruz, sino conoce el futuro? Si no conoce el futuro, ¿cómo sabía que los judíos cooperarían? ¿Cómo supo que los fariseos cooperarían? ¿Cómo supo que Pilato cooperaría? ¿Cómo supo que Judas cooperaría? ¿Cómo supo que Judas no se saldría dos años después de haber empezado? ¿Cómo supo que Judas permanecería lo suficiente como para traicionarlo? ¿Cómo supo que Judas arrojaría el dinero al piso? ¿Cómo supo eso? ¿Cómo sabría eso? ¿Cómo sabría si Jesús sería resucitado como una serpiente en el desierto? ¿Cómo sabría algo de eso si no conoce el futuro?

Él no sólo conoce el futuro, Él ordena el futuro y si Él ordena el futuro, Él hace que el futuro suceda. Y si Él no conociera el futuro, Él no sabría que los soldados romanos siquiera crucificarían a Jesús. ¿Cómo sabría que Pilato no diría: ‘no quiero tratar con este hombre justo, déjenlo ir? Denle una escolta romana, llévenlo fuera de la ciudad, llévenlo a Grecia, piérdanlo en una multitud.”?

Si Dios no conoce el futuro, entonces Dios no sabe que Su Hijo va a morir por sus pecados. Eso es ridículo. Él no sólo conoce el futuro, Él ordena el futuro. Y la crucifixión de Jesucristo, un escritor lo pone de esta manera, “la crucifixión de Jesucristo, la cima de la historia y la condición indispensable de nuestra salvación no fue ciertamente dejada en las manos de la decisión humana. Fue ordenada desde la fundación de la tierra y es imposible que no pudiera haber ocurrido. La Biblia en ningún lugar sugiere y ni siquiera permite la interpretación de que Judas, Caifás, Pilato y los soldados fueron víctimas no dispuestas por Dios, forzadas a cometer un crimen horrible. Ellas actuaron libremente y de acuerdo con sus propios motivos y propósitos, y, sin embargo, hicieron exactamente lo que la mano de Dios y el plan de Dios habían predestinado que sucediera.” Gran afirmación. Dios ordena todo. Él conoce el futuro porque Él lo ha escrito. Y todas las decisiones son de Él. Ciertamente, la decisión para la salvación de los pecadores perdidos muertos y ciegos.

Y nuevamente digo lo que dijo Juan: “nosotros le amamos a Él porque,” dígalo, “Él nos amó primero.”

Muy bien, ésa es la introducción. Dentro de dos semanas, aún no hemos llegado al mensaje, pero nos estamos acercando. Ore conmigo. Tengo que escribir en dónde terminé porque en dos semanas quizás no me acuerde.

Padre, ¡qué gozo es celebrar las glorias de nuestra esta doctrina inmensa! No sólo acerca de que Tú de manera soberana determinaste nuestra salvación, sino es acerca de que Tú eres soberano y determinas todo. Esto es simplemente un componente, pero ¡cuán rico es entender esto! Tú haces lo que haces para Tu gloria, no te cuestionamos, nunca, nunca tendríamos un pensamiento de que Tú pudieras ser injusto o no amoroso. Pero Tú eres Dios. Y no podemos llegar a la profundidad de Tu conocimiento, no podemos llegar a la profundidad de Tu sabiduría. Tus caminos están más allá de nosotros, son inescrutables y estamos contentos con dejar Tus decisiones contigo para Tu propia gloria.

Pero sabemos que inclusive cuando esta doctrina maravillosa de la elección soberana, Tú también has dicho: “el que quiera venir, puede venir y el que a Mí viene, no le echaré fuera.” No entendemos el decreto secreto. No entendemos la historia hasta que se desarrolla. No tenemos esa capacidad. Pero sabemos que el Evangelio ha venido a nosotros y que se nos ha dicho que creamos. Y para algunos de nosotros, el Espíritu de Dios está moviéndose en nuestros corazones y necesitamos ser obedientes y responder en fe, sabiendo que Tú oirás y Tú salvarás a todos los que vienen a Ti.

Te damos gracias por esa promesa. No necesitamos preocuparnos por las cosas que no podemos entender. Nosotros sólo necesitamos responder al Evangelio. Y si no lo hacemos, por misterioso que sea, Tu Palabra dice que es nuestra culpa, es nuestra responsabilidad. Es nuestra culpabilidad, es nuestro rechazo, es nuestra incredulidad lo que nos condenará. Cómo eso encaja con Tu voluntad y gloria soberanas es quizás para que nosotros lo entendamos en la eternidad, pero por ahora, para que clamemos a Ti por misericordia y salvación mientras que podamos.

Te damos gracias, Señor, por la gracia que ha venido a nosotros en Cristo y que vendrá a otros hasta que toda la Iglesia sea redimida y entremos en Tu presencia para siempre. Esperamos eso con gozo en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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