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Ahora, cuando tengo la oportunidad de predicar de la doctrina de la Palabra de Dios hay un gran peligro de que esto podría seguir por mucho tiempo, y podrían pensar que están tomando agua de una manguera de bomberos, porque este es mi pasión, como ustedes saben, la Palabra de Dios. Amo la verdad, vivo para la verdad, proclamo la verdad. Nada es tan importante como la verdad de Dios revelada en la Escritura. Y entonces, como comenzamos el domingo pasado por la noche hablando de este asunto de la Escritura, continuaremos por muchas noches de domingo por venir, no estamos seguros exactamente de cuántas, hablando de la gran doctrina de la Escritura.  

Permítame comenzar esta noche al recordarle una afirmación conocida que aparece tres veces en la Biblia; una vez en Deuteronomio capítulo 8, una vez en Mateo capítulo 4, y una tercera vez registrada en Lucas capítulo 4. Y esta es esa afirmación, “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” ¿De qué tipo de vida estamos hablando? ¿De qué tipo de vida se tiene en mente aquí? Bueno, esto se refiere a toda la vida, incluyendo la vida espiritual, como también la vida temporal física, todo en la vida, toda percepción en la vida, toda actitud, toda acción, debe ser entendida a la luz de la Palabra de Dios.

Para nosotros que somos creyentes, entendemos que nuestras vidas espirituales que dominan nuestras vidas físicas y todo aspecto de la vida, se alimentan de manera exclusiva y única por la Palabra de Dios. Para los creyentes el único alimento para el alma es la Escritura, esto es presentado para nosotros repetidamente a lo largo de las páginas de la Biblia. En el Salmo 1 leemos: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado, sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.”

En el Salmo 19 leemos acerca de la Escritura las palabras que están registradas ahí, “Que son más deseables que el oro, que el oro refinado, y dulces más que la miel y que la que destila del panal. Y se nos instruye a dejar que las palabras de nuestra boca y la meditación de nuestro corazón sean aceptables ante ti, oh Jehová, mi roca y mi redentor.” Y eso significa que las palabras y las meditaciones de nuestros corazones para que sean aceptables a Dios reflejan su palabra. 900

Y eso es indicado de manera clara en Josué capítulo 1, versículo 8, “Este libro de la ley, la Escritura, nunca se apartará de tu boca, sino que meditaras en él día y noche para que hagas conforme a todo lo que en él está escrito, y entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.” Toda la vida depende de la Palabra de Dios. Es nuestro único alimento verdadero para el alma. En el Salmo 40 versículo 8 leemos, “Me deleito en hacer tu voluntad, oh mi Dios – por qué – porque tu ley está dentro de mi corazón.” Eso quiere decir que donde hay un compromiso del corazón con la ley de Dios.

Pase al Salmo 119 por tan solo un momento. Quiero apuntarlo unos cuántos versículos de los 176 que constituyen ese salmo. El Salmo 119 se remonta al salmo, o no comienza de una manera muy parecida, “Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, que le buscan con todo el corazón, no hacen iniquidad, los que andan en sus caminos. Tú has ordenado tus preceptos para que los guardemos diligentemente, oh, que mis caminos sean establecidos para guardar tus estatutos.” Este es un hambre. Este es un clamor que sale del corazón del hijo de Dios porque la ley de Dios está en el corazón.

Versículo 15 del Salmo 119, “Meditaré en tus preceptos y consideraré tus caminos.” Versículo 16, “Me deleitaré en tus estatutos. No olvidaré tu palabra.” Versículo 27, “Hazme entender el camino de tus preceptos para que medite en tus maravillas.” Versículo 33, “Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y los observaré hasta el fin.” Versículo 35, “Hazme andar en el camino de tus mandamientos, porque me deleito en ellos.” Versículo 40, “He aquí, anhelo tus preceptos. Avívame mediante tu justicia.” Pasando al versículo 72 leemos de una manera parecida del hambre de corazón de un hijo de Dios, “La ley de tu boca es mejor para mí que millares de oro y plata.”

Versículo 97, “Oh, cuánto amo yo tu ley. Todo el día es ella mi meditación.” Versículo 113, “Aborrezco a los de doble ánimo, pero amo tu ley.” Versículo 131, “Abrí mi boca y suspiré, porque anhelé tus mandamientos.” Versículo 161, “Príncipes me persiguen sin causa, pero mi corazón está asombrado de tus palabras. Me regocijo ante tu palabra como uno que encuentra gran botín. Aborrezco y menosprecio la mentira, pero amo tu ley. Siete veces al día te alabó debido a tus ordenanzas justas. Aquellos que aman tu ley tienen gran paz.” Versículo 167, “Mi alma guarda tus testimonios, y los amo excesivamente.”

Ahora, esta es una expresión profunda del amor de un hijo de Dios por la Palabra de Dios. Esta no es una persona perfecta. El versículo 176 termina el salmo con un testimonio, “Me he desviado como una oveja perdida. Busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos. Me acuerdo de ellos, los amo, los anhelo, tengo hambre de ellos, pero no siempre los obedezco.” Lo que es verdad acerca del creyente verdadero es que ama la Palabra de Dios. El cristiano verdadero ama la Palabra de Dios.

En el Nuevo Testamento encontramos esto una y otra vez, indicado en las palabras de nuestro Señor, por ejemplo en el octavo capítulo de Juan, él dice en el versículo 31, “Si permaneciereis en mi palabra. Si encuentran su lugar, su lugar de descanso, su lugar de vida, su lugar de morada, su lugar estable en mi palabra, entonces sois verdaderamente mis discípulos, discípulos reales. Discípulos reales, mathetes alethes. Los discípulos genuinos viven y permanecen en la palabra, porque es su único alimento espiritual.

En Juan 14, versículo 15, Jesús dijo, “Si me amáis guardad mis mandamientos.” No solo habrá un amor por la Palabra de Dios, sino que habrá obediencia a esa ley desde el corazón, con gozo y prontitud. 1 Juan capítulo 5, “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. Y todo aquel que ama al Padre, ama a aquel que es engendrado por Él.” Por esto sabemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y hacemos sus mandamientos.

Cómo puede usted saber si es un hijo de Dios, usted ama la ley de Dios y usted obedece sus mandamientos. Como contraste a eso, 2 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses no recuerda que hay personas que perecen, versículo 10 del capítulo 2, “Por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” Ser salvo es el equivalente de amar la verdad. Si usted es salvo, usted ama la verdad. De tal manera que se dice que la gente está condenada porque no ama la verdad. Somos como bebés, Pedro dice en 1 Pedro 2:1-3, que desean la leche pura de la palabra de la misma manera en la que un bebé desea leche. Los bebés no tienen apetitos diversos, lo único que un bebé quiere es leche, leche, leche, leche, leche. No quieren variedad, quieren leche. Y somos iguales.

Los creyentes verdaderos saben que es la Palabra de Dios, y únicamente la Palabra de Dios, lo que los mantiene vivos y fuertes, y produce bendición y gozo y poder y fortaleza y eficacia. En una ocasión, en Juan capítulo 6, un grupo de discípulos abandonó a Jesús después de que les había dicho algunas cosas difíciles. Y Jesús vio aquellos que se quedaron y dijo, “Acaso queréis iros también vosotros.” Y Pedro dio la gran respuesta para aquellos que se quedaron, “¿A quién iremos? Tú y solo Tú tienes palabras de vida eterna.” Encontramos nuestra vida en la Palabra de Dios, es llamada la palabra de vida. Y aquellos que están espiritualmente vivos aman la palabra. Les encanta alimentarse de la palabra. Tienen hambre por la Palabra de Dios, porque solo ella provee la verdad que les trae satisfacción.

La indiferencia a la Escritura no es una marca de regeneración. La indiferencia a la Escritura no es una marca de salvación. La indiferencia a la Escritura es una marca de muerte espiritual. Y yo creo que, en todas las generaciones, incluyendo esta, la verdadera iglesia de Dios, los que realmente son redimidos tienen un hambre desesperada por la verdad. Quieren que la palabra se les alimente. Quieren que se les enseñe la palabra, que se les predique. Quieren que la palabra se les explique con toda su riqueza y profundidad. Pero eso no es lo que reciben en la mayor parte del tiempo.

El estudio serio de la Palabra de Dios, el trabajo duro, diligente, en el texto de la Escritura, en los idiomas originales, y pasando por la analogía escritura, la analogía de la Escritura, conforme se explica a sí misma por los 66 libros, la diligencia que se demanda para que eso produzca. El tesoro rico no es el interés de la mayoría de las personalidades cristianas populares. Fue años atrás que Jim Packer caracterizó a los evangélicos de una manera que me pareció exactamente en la que podría ser caracterizada el día de hoy. No mucho ha cambiado en las varias décadas desde que él escribió esto originalmente.

Esto lo escribió en la introducción a una reimpresión al director cristiano de Richard Baxter. Esto es lo que Packer dijo al caracterizar a los evangélicos, él dijo. “Es egocéntrico, simplista, degenerado, es pronunciar hechizos a medias, todo esto es lo único que el mundo ve cuando ve la televisión religiosa o ve de manera directa a la comunidad que profesa ser evangélica.” Palabras bastante fuertes de un anglicano. Él añadió esto, “Nuestros cómo hacer esto, cómo tener una familia maravillosa, gran sexo, éxito financiero de una manera cristiana, cómo enfrentar la tristeza, etapas de la vida, crisis, temores, relaciones frustrantes, y para cualquier otra cosa para la que tengamos fórmulas que deben ser seguidas por una serie de acciones supuestamente simples por nuestra parte, a manera de pintar con números.”

Y él estaba diciendo todo eso porque él estaba comparando esto a este tomo masivo escrito por el puritano Richard Baxter. Va más allá de un millón de palabras aplicando la Escritura a la vida cristiana. Él añadió, “La obra de Baxter es un nivel elevado de sabiduría inteligente, teológicamente integrada, con una claridad sin paralelos que deja perpleja la mente.” ¿A dónde va la gente en la actualidad para encontrar enseñanza en la Palabra de Dios que los deja boquiabiertos? ¿A dónde van para encontrar enseñanza de la Palabra de Dios que es exacta, inteligente, lo reta, teológicamente rica, saludable, integrada, clara en su veracidad?

R.C. Sproul sugiere en una de las publicaciones recientes de su revista, que nuestra sociedad está incrustada en una mediocridad soberbia. Somos mediocres y nos da gusto. Estamos orgullosos de ello. Todavía hay eruditos que trabajan duro, mentes que trabajan duro en la ciencia y la tecnología y la investigación de varios tipos. Todavía hay aquellos que se aplican a tareas muy desafiantes y problemas desafiantes, y hacen un esfuerzo tedioso y a largo plazo por resolver el problema. Pero se están volviendo más y más la excepción.

No estamos produciendo ese tipo de personas al paso que solíamos hacerlo en nuestro sistema educativo, porque nuestra sociedad ha redefinido la educación. La sociedad en general se ha conformado con lo que es rápido y lo que es barato, con la música basura, el arte basura, la literatura basura, y la manera de pensar basura. Nuestra sociedad es satisfecha de manera demasiado fácil, es entretenida demasiado fácil. La excelencia, la verdad y la belleza que solían ser el trío de virtudes humanas han sido reemplazadas por lo que es chistoso, lo que está de moda, y lo que es lindo.

Y tenemos mediocridad a montones porque la queremos. Habiéndole dado la bienvenida con los brazos abiertos, no solo aceptamos la mediocridad, la anhelamos. Y la iglesia se acomoda a la sociedad. ¿Quiere mediocridad? Se la vamos a empacar. Le vamos a dar mediocridad. Le vamos a dar la mediocridad evangélica. Vamos a eliminar lo trascendente. Vamos a hacer a un lado lo bíblico. Vamos a quitar lo teológico. Vamos a quitar la verdad demandante profunda de la Escritura. Y vamos a alimentar a las masas muertas de hambre por la mediocridad con mediocridad. Y al hacer eso vamos a validar, certificar esa mediocridad, esa superficialidad que define a nuestra sociedad.

Entonces usted tiene a personas que no toman nada profundo de manera sería. No solo han encontrado un lugar en la sociedad, han encontrado un lugar en la iglesia. Los pastores hoy día están más preocupados por ser simpáticos y estar de moda, y que la gente los acepte. Están comprometidos con la inteligencia y la creatividad y el estilo. Y no están interesados en los rigores demandantes de escudriñar la Palabra de Dios y proclamar las profundidades de sus verdades gloriosas, porque piensan que la sociedad necesita lo que la sociedad quiere. Que tan lejos hemos caído. J.I. Packer escribió otra introducción, él escribe muchas. Esta fue una introducción a teología puritana. Él dijo esto, “No parece posible negar que los puritanos fueron los más fuertes simplemente en donde los cristianos evangélicos en la actualidad son los más débiles.”

Aquí tenemos a hombres que eran de poder intelectual sobresaliente, en quienes los hábitos mentales promovidos por la erudición sobria estaban ligados a un celo ardiente hacia Dios, y una familiaridad profunda con el corazón humano. Todo su trabajo revela su fusión excepcional de dones y gracias En donde los puritanos llamaban al orden, la disciplina, la profundidad y el detalle, nosotros nos caracterizamos por la impaciencia casual, intempestiva. Anhelamos lo que es nuevo, lo que nos entretiene. Hemos perdido nuestro gusto por el estudio sólido, la evaluación humilde personal, la disciplina, la meditación y el trabajo duro en nuestro estudio, que no es espectacular. De nuevo, en donde el puritanismo tenía a Dios y a su gloria como su centro unificador, nuestra manera de pensar gira en torno a nosotros mismos como si fuéramos el centro del universo.

Y entonces él escribe, “Al evangelizar predicamos el Evangelio sin la ley, y fe sin arrepentimiento, enfatizando el regalo de salvación, y suavizando el costo del discipulado. No es sorprendente que tantas conversiones profesas se han disuelto.” Y después él escribe, “En la enseñanza de la vida cristiana nuestro hábito consiste en presentarla como un camino de sentimientos emocionantes, en lugar de una fe que produce obras, y de interrogaciones sobrenaturales en lugar de justicia racional.”

“Y al tratar con la experiencia cristiana constantemente nos concentramos en el gozo, paz, felicidad, satisfacción y descanso, sin una referencia que equilibra la falta de satisfacción de Romanos 7, la pelea de la fe en el Salmo 73, o algún otro de las cargas de la responsabilidad y las disciplinas providenciales que caen al hijo de Dios. La felicidad espontánea del extrovertido a quién no le importa nada, llega a ser equiparada con la vida cristiana saludable. Y los extrovertidos felices en nuestras Iglesias son alentados a volverse personas que están satisfechas en la carnalidad, mientras que las almas santas de un temperamento menos sentimental, son llevadas casi a la locura, porque no pueden manifestar emociones de la manera prescrita.” Fin de la cita.

Estamos en un estado muy difícil. Esas personas que profesan ser cristianas, que profesan ser evangelistas, tratando de alcanzar esta sociedad, le están dando a esta sociedad la mediocridad que quiere, y alejándose de la Palabra de Dios. O no son cristianos, o son los más carnales de los cristianos carnales. Una cosa es ser carnal mientras que uno estudia la Palabra de Dios, otra cosa es que su carnalidad haga a un lado la Biblia.

Y de hecho veo esta tendencia como un juicio por parte de Dios. Recordará usted que hace unas semanas atrás hablamos de Romanos 1, que cuando Dios juzga, una forma de su juicio es entregar a la gente a los pecados que escogen, y deja que vivan con las consecuencias de esas decisiones. Romanos 1, “Dios los entregó. Dios los entregó. Dios los entregó.” Repetido tres veces. No quisieron su palabra. No quisieron su verdad. Y Dios los entregó a lo que querían.

Esta es la ira del abandono de Dios. Y creo que una de las formas es esta, si la gente no quiere la Palabra de Dios, entonces Dios los va a entregar al curso que es inevitable para ese rechazo. Hay una gran ilustración de esto. Regrese al Antiguo Testamento en Amós capítulo 8, Amós capítulo 8. Amós comenzó como un pastor no muy influyente de Tecoa. Y por el llamado de Dios y una revelación maravillosa, se volvió un profeta sobresaliente.

En el octavo capítulo, versículo 11 leemos lo que es realmente una parte crítica de su mensaje, una parte crítica de su mensaje para Israel. Versículo 11 de Amós 8, “Porque he aquí, vienen días, declara Jehová Dios, cuando enviaré un hambre a la tierra. No un hambre por pan o sed, por agua, sino más bien por oír las palabras de Jehová. Y el pueblo se tambaleará de mar a mar, del Mar Muerto al mar de Galilea, al Mediterráneo, de este a oeste, y del norte al este. E irán de aquí para allá buscando la palabra de Jehová, pero no la hallarán.”

Hombre, eso es tan relevante. Un hambre por la palabra del Señor. La buscarán y no la encontrarán. Esto es un juicio divino contra personas que se rehúsan a oírla cuando la han tenido. Ocho siglos antes de Cristo, el reino del norte, Israel, tiene confianza. De hecho, está ensoberbecido, se siente bien. No deberían haber estado así. Los valores morales se habían ido en picada. Lea la profecía entera de Amós. Todo está ahí. Los valores morales se habían ido en picada. La honestidad se había acabado. El abuso de los pobres era común. La clase alta era vil. Pero el dinero era mucho. La prosperidad estaba por todos lados.

Y estaban involucrados en la adoración. Pero si usted quiere saber lo que Dios pensaba de su adoración observe el capítulo 5, “Aborrezco, rechazo vuestros festivales, ni me deleito en vuestras fiestas solemnes. No me gusta su adoración. No me gustan sus reuniones. Porque, aunque me ofrecen holocaustos y ofrendas de grano, no las aceptaré, y ni siquiera veré las ofrendas de paz. Quiten de mí el ruido de vuestras canciones. Ni siquiera escucharé el sonido de vuestras arpas. No me gusta su adoración. No me gustan sus canciones. No me gusta su música. No me gustan sus ofrendas. No me gusta nada de esto.”

Ahora, el pueblo de Israel pensó que Dios estaba de su lado. La prosperidad los engañó en esa área. Pensaba que todo estaba bien. Eran pecaminosos. Había pecado por todos lados e iniquidad. Pero mantuvieron esta forma superficial de religión y pensaron que Dios estaba de su lado, hasta que Dios dejó caer una bomba en Israel, y esa bomba tenía un nombre, Amos. Él entró a Samaria, sacudió Samaria como un profeta de condenación. Él comenzó a decir, “Dios los va a juzgar. Dios los va a juzgar. Y los va a juzgar de manera poderosa. Y los va a juzgar de manera severa.” Capítulo 2, versículo 6, “Así ha dicho Jehová, por tres transgresiones de Israel, y por cuatro, no quitaré su castigo.”

Capítulo 3, versículo 1, “Oíd de esta palabra que Jehová ha hablado contra vosotros, hijos de Israel, contra la familia entera que Él sacó de la tierra de Egipto. A vosotros solo he escogido entre todas las familias de la tierra. Por lo tanto, les castigaré por todas vuestras iniquidades.” Sus privilegios únicamente intensifican su juicio. En el capítulo 4, versículo 2, es lo mismo, “Por tanto así haré a vosotros, oh Israel, porque esto haré a vosotros.” Línea famosa, frase famosa. “Prepárense para encontrarse con su Dios, oh Israel, están a punto de estar cara a cara con Dios, el juez. Prepárense.”

Este libro entero es un pronunciamiento de juicio divino que fue cumplido cuando los asirios vinieron en el 722 a.C. y destruyeron y se llevaron cautivo al reino del norte, del cual el pueblo nunca regresó. Fue el fin de esa generación del norte. En el capítulo 5, versículo 27, Amós dice, Por tanto, os iré ir al exilio más allá de Damasco, la capital, dice el Señor, cuyo nombre es el Dios de los ejércitos.” Se acabó, se acabó. Pero lo peor de todo, en el tiempo de espera, conforme el juicio comienza a desencadenarse, van a tener un gran problema.

Y eso nos lleva de regreso al capítulo 8, “Van estar tambaleándose en un hambre, no por pan ni agua, sino una hambruna por oír del Señor. Y van a tambalearse por todos lados. Y van a ir de aquí para allá tratando de encontrar una palabra del Señor, y no la van a encontrar. No la van a encontrar.” Cuan trágico es eso. Pero ese es un juicio divino. Cuando Dios dice, “No quieren escuchar, y ahora ya no les voy a hablar más.” Eso sucedió, y está sucediendo de nuevo. Me temo que, así como en el día de Amós cuando la gente no quería escuchar, vendrá un tiempo cuando no podrán encontrar la verdad. Este país, vea su historia, tuvo una gran era de gran predicación al principio y en el gran despertar, inclusive la era moderna cuando había una coherencia en los púlpitos y el Evangelio era predicado.

Pero no fue aceptado, no fue creído por la gente afuera del reino, inclusive por aquellos que están en el reino, que atacaron la verdad en maneras que describí la semana pasada. Aquellos que no quisieron oír van a descubrir que ya no va a haber una palabra que viene del Señor que esté disponible para ellos. La Palabra de Dios ha estado disponible. Pero cuando Dios juzga deja de estar disponible. Y lo que usted tiene en la actualidad, inclusive en nuestro país, y no puedo hablar por Dios, y simplemente cuando Él está juzgando.

Pero le voy a decir esto, Que hay tantas personas que dicen estar hablando en nombre de Dios, que es casi imposible para un incrédulo saber quién realmente es el vocero de Dios. La Palabra de Dios está volviendo más difícil de encontrar para este mundo de incrédulos. Inclusive aquellos que creen la Palabra de Dios tienen miedo de hablarla porque ofende, y piensan que es una mala estrategia. Esta sociedad quiere todo menos la Escritura. Y la iglesia aparentemente está satisfecha con darles todo, menos la Escritura.

Y aquellos que se aferran a la autoridad y la prioridad de la Escritura, aquellos que se aferran a la autoridad y prioridad de la doctrina sana, aquellos que son sobrios y son serios y estudiantes diligentes y predicadores de la revelación divina son ridiculizados por el mundo, por la sociedad y por muchos en la iglesia. Aunque estoy convencido de que los creyentes verdaderos, los creyentes verdaderos, anhelan y hacen todo lo que pueden por encontrar a aquellos que les alimenten la verdad.

Ahora, eso nos lleva a una pregunta que quiero tratar de responder esta noche en parte, ¿cómo llegamos nosotros a creer en la Biblia? ¿Por qué la creemos? ¿Por qué venimos aquí semana tras semana tras semana, domingo por la mañana y domingo por la noche? Usted va a un grupo de estudio en la mañana, usted va a un estudio bíblico durante la semana, viene y toma una clase de logos, usted va a la Universidad Masters, al Seminario Masters, para estudiar las Escrituras, usted va a la librería y compra cientos de miles de libros y cintas y CDs, y usted simplemente continúa estudiando la Palabra de Dios.

¿Qué lo llevó a usted a esa confianza? ¿Es usted más inteligente que el resto de la gente? ¿Acaso realmente somos la élite intelectual del mundo? ¿O acaso alguien presentó un argumento para apoyar la veracidad bíblica que simplemente fue demasiado Profundo e imposible de evitar? ¿Acaso pasamos por algún proceso de estar expuestos a evidencia racionales para creer La Biblia? ¿O somos las personas más inteligentes, o las personas que piensan con la mayor claridad? ¿O somos aquellos que hemos sido más expuestos a las explicaciones más claras y más precisas y mejores de la veracidad de la Biblia? ¿Esa es la razón por la que estamos aquí? Bueno, no creo.

Somos los no muchos nobles, no muchos poderosos. Somos los bajos, los nadies, los nadas. No somos la élite del mundo. ¿Cómo es posible que llegamos a esta convicción de que vivimos por toda palabra que sale de la boca de Dios? ¿Por qué estamos en esta iglesia y no en alguna otra iglesia en donde hay cosas absurdas pasando? ¿Y por qué está usted en alguna iglesia? ¿Y por qué están todos ustedes comprando biblias? ¿Y por qué están comprando biblias de estudio y comentarios y devocionales y biblias diarias y libros acerca de la Biblia? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿De dónde sacaron esa confianza? ¿Por qué la quiere estudiar? ¿Por qué es tan importante para usted oír la Palabra de Dios explicada?

Permítame darle algunos comentarios de algunos hombres del pasado que dejaron una impresión. Martín Lutero. La Biblia no puede ser entendida simplemente mediante el estudio o el talento. Usted debe depender de la influencia del Espíritu Santo. ¿Qué hay acerca de Zuinglio? Otro reformador. “Inclusive si recibiera el Evangelio de Jesucristo directamente de un apóstol, usted no puede actuar conforme a este, a menos de que su Padre Celestial le enseñe.” Y Juan Calvino tuvo la misma postura de que la Palabra de Dios es creída cuando Dios regenera el corazón.

Escuche lo que Calvino escribió, “El testimonio del Espíritu es superior a la razón.” Una afirmación muy importante. El testimonio del Espíritu es superior a la razón. ¿Por qué estas palabras no van a obtener crédito completo, las palabras de la Escritura, en los corazones de los hombres hasta que sean selladas por el testimonio interior del Espíritu? La Escritura, llevando su propia evidencia junto con ella, no se somete a pruebas de argumentos, sino que debe la convicción plena con la que debemos recibirla al testimonio del Espíritu Santo. Afirmación profunda absolutamente correcta.

“Moisés y los profetas – escribe Calvino – de manera valiente y sin temor testificaron lo que de hecho era verdad, que era la boca del Señor la que habló, el mismo espíritu ahora también testifica nuestros corazones, que Él los ha usado como sus siervos para instruirnos.” De la misma manera no necesitamos sorprendernos si hay muchos que dudan quién es el autor de la Escritura, porque aunque la majestad de Dios es presentada en ella, sin embargo ninguno, más que aquellos que han sido iluminados por el Espíritu Santo, tiene ojos para percibir lo que de hecho debería haber sido visible para todos. Sin embargo, es visible únicamente para los elegidos.

No hay manera alguna en la que podríamos ser considerados la élite intelectual del mundo. De hecho, incluso solo para entrar al reino usted se tiene que volver tan pequeño – como qué – como niño. No somos los nobles y los poderosos y los eruditos y la élite. No somos los sabios y los inteligentes. Pero eso no es lo que lo lleva a usted a tener confianza en la Escritura. Y Calvino lo dijo, “No es la razón, es el testimonio del Espíritu Santo, el cuál es superior a la razón.”

Yo creo que la Biblia es la Palabra de Dios, de la misma manera en la que creo que Jesucristo es el Hijo de Dios, de la misma manera en la que creo que Dios es el Dios de la Escritura, que es una Trinidad Santa, de la misma manera en la que creo que la salvación es por gracia únicamente, mediante la fe únicamente. Y eso es porque Dios ha producido esa confianza en mi corazón. Se mantiene en pie ante la prueba de la razón, sí, pero esa no es la fuente de esa convicción. Es el testimonio interior del espíritu a nuestros corazones, es el espíritu el que da testimonio a nuestro espíritu, que somos hijos de Dios, es el espíritu el que da testimonio a nuestro espíritu de que la Palabra de Dios de hecho es verdadera y confiable.

En 1 Tesalonicenses 1, 4 y 5, Pablo dijo con respecto a su propia predicación y la revelación que vino de Dios a través de él, “Conociendo vuestra elección como nuestro Evangelio vino a vosotros, no solo en palabras, sino también en poder y en el Espíritu Santo y en mucha certidumbre.” ¿Por qué es que algunas personas oyen la predicación del Evangelio y viene en poder y viene en el Espíritu Santo y viene en certeza? Pablo dice, “Conociendo vuestra elección.” Porque Dios lo escogió a usted para que entendiera esto. 1 Corintios 2, 4 y 5, “Y mis palabras y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría – usted no necesita eso – sino en demostración del espíritu y de poder ahora.” Ahora, allí hay un predicador.

Y su predicación fue simple y directa, no en palabras de sabiduría humana. Él predicó a Cristo, y este crucificado. Él mantuvo el mensaje muy claro, muy directo. Él no diseñó su predicación de una manera que la sociedad la aceptara conforme a su razón humana. Él dice que no fue con palabras persuasivas de sabiduría, sino en demostración del espíritu y de poder, “Mi predicación fui directa y simple.” Tuvo un impacto masivo. Lo cual no es un testimonio de mi capacidad como un orador, sino que es un gran testimonio del Espíritu Santo y su poder. Y él dice, “Para que vuestra fe – su fe en la verdad – no esté basada en la sabiduría de los hombres.” No porque fue una presentación tan razonable y tan coherente. sino en el poder de Dios.

Lo mismo que puede ser dicho de la predicación de Pablo, puede ser dicho de toda la revelación de Dios, es verdad objetiva, es la Palabra de Dios misma, se mantiene en pie ante la prueba de la razón y la prueba del escrutinio cercano y la evaluación de la historia. Pero para aquellos de ustedes que confían en ella demanda una obra poderosa del Espíritu Santo. Creemos en la Palabra de Dios, porque hemos sido capacitados por el Espíritu Santo para ir más allá de donde la razón puede llevarnos. Me acuerdo en una ocasión hace años atrás cuando estaba hablando en una universidad, y fue la Universidad de Whittier, me pidieron que fuera y hablara tres noches y probara que la Biblia era verdad.

Bueno, era bastante joven y pensé que esto era una gran oportunidad, creo que es verdad y creo que puedo presentar algunas evidencias. Y entonces preparé una lista larga de evidencias. La Biblia es verdad por su unidad, nunca se contradice a sí misma. La Biblia es verdad por su exactitud científica. Dice que Él cuelga el mundo sobre nada. Eso es bastante significativo. Dice que la tierra se vuelve como el sello en la arcilla rotando en un eje. Eso es lo que hacen con la arcilla cuando ellos firmaban algo en la arcilla suave. Habla del curso del sol que va de un fin del espacio al otro. Todo el ciclo hidrológico se presenta en el Libro de Isaías. Usted puede hablar de muchas cosas científicas. La exactitud científica en un mundo más bien primitivo en términos científicos, cuando estas cosas fueron escritas. Ese es testimonio de la veracidad de la Escritura.

Y después hablé de su exactitud histórica, descubrimientos arqueológicos y todo ese tipo de cosas, y cubrí todos los detalles. Hablé de milagros. ¿De qué otra manera puede usted explicar los milagros que fueron vistos por cientos y miles de personas? Milagros que no tuvieron otra explicación. Los acontecimientos milagrosos, la naturaleza milagrosa, el testimonio milagroso en la vida de nuestro Señor y la vida de los Apóstoles y sus asociados que escribieron las Escrituras. Cubrí todo eso. Inclusive expliqué la persona de Jesucristo, quien fue tan trascendente. Nadie jamás lo pudo haber inventado. Y presenté todas las evidencias con cuidado. Y francamente pensé que la prueba era abrumadora. Sin embargo, para mí conocimiento, hasta donde supe, ni una persona se convenció entre todos los alumnos.

Y me fui pensando que algo más estaba pasando aquí, más que la razón. Y comencé a darme cuenta que dice en 1 Corintios 2:14, y si usted me acompaña ahí. Esa fue únicamente la introducción, ahora vamos a entrar al texto. 1 Corintios 2:14. Aquí está el resumen del problema, “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir, examinar, evaluar espiritualmente.” Bueno ahí está la respuesta, es imposible. Las evidencias no lo van a hacer por sí mismas. La razón humana no lo puede llevar a usted ahí. El hombre natural no cree porque no puede. Él no cree porque no puede creer.

Y ya hay cierta realidad profunda en este no puede. Él es incapaz porque él es natural y no espiritual. Él no tiene algún aparato espiritual, además él es incapaz, observe 2 Corintios capítulo 4, esto multiplica su incapacidad. Pablo dice en el versículo 3, “Porque si nuestro evangelio está encubierto, miren, predicamos el Evangelio a la gente, y no todos creen, sabemos eso. Si está encubierto, está encubierto para aquellos que están pereciendo. Está encubierto para aquellos que están pereciendo. Está encubierto para aquellos que van camino al infierno. En cuyo caso – versículo 4 – el Dios de este siglo ha cegado la mente de los incrédulos para que no vean la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. No creen porque no pueden. No pueden porque son naturales, no espirituales. No pueden porque están muertos, no vivos. No pueden porque están cegados por el Dios de este mundo, quien es como usted bien sabe, Satanás.” Pero aún hay más.

Regrese a Mateo capítulo 11 para mostrarle cuán profunda es su condición, explicar cuán profunda es su oscuridad. En Mateo capítulo 11, Jesús habla en el versículo 25, él respondió y dijo esto, “Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque Tú escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.” Hombre, ahora usted no solo tiene la condición natural, haciendo imposible que alguien crea. Usted no solo tiene la condición satánica, haciendo que sea imposible que alguien crea. Sino que usted tiene el juicio divino, en el que Dios ha escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos. ¿Por qué?

La respuesta está en el versículo 26. Y aquí está la respuesta que Dios dio en su oración al Padre, “Sí Padre, porque así te agradó.” Esa es la única respuesta. ¿Está usted listo para escuchar eso? No hay otra respuesta. Porque Él lo quiso así. Porque Él lo quiso así. Agradó a Dios esconder estas cosas de los sabios y de los entendidos. Usted no puede llegar ahí mediante la razón, inclusive la razón en su pináculo, en su cima.

Cómo es que Einstein, sin duda alguna uno de los hombres más inteligentes que jamás ha vivido, cómo es que él pudo llegar tan lejos, y nunca haber llegado a un entendimiento de que tiene que haber un Dios, y lo racional del dios de la Biblia, ¿quién es ese Dios? Cómo es que todos los eruditos inclusive pueden estudiar la Biblia y examinar e investigar al Jesús histórico y estar por todos lados estudiando la vida de Cristo, y estar investigando a fondo el Antiguo Testamento, y han habido decenas de miles, cientos de miles de eruditos y rabinos del Antiguo Testamento que leen la Escritura.

Y hay todo tipo, entre comillas, de eruditos y maestros del Nuevo Testamento en universidades y seminarios en departamentos de religión, que no lo entienden, y sus mentes son sobresalientes. Y la respuesta es esta, el hombre natural no puede llegar ahí porque está en una dimensión diferente. La oscuridad del hombre natural es multiplicada por la ceguera satánica. Él es tan atraído fuertemente por el reino de la iniquidad que huye de la verdad que exhibe su pecado.

Y después usted tiene a Dios mismo limitando, limitando su descubrimiento de la verdad escondiéndola de los sabios y de los inteligentes y revelándola a los niños. Esto fue demostrado así, ¿no es cierto? En su elección de los 12 apóstoles. 12 nadies totales. Ninguno fue un rabino, ninguno fue un maestro, ninguno fue un predicador, ninguno fue un líder de la sinagoga, ninguno fue en fariseo saduceo, ninguno fue un escriba. Simplemente ignoró a todos los eruditos, a toda la élite. Tantos como siete de ellos pudieron haber sido pescadores, hombres que trabajaban con sus manos. Uno fue un publicano de lo más bajo, rechazado por la sociedad. ¿Y por qué es que Dios hizo eso?

Y la respuesta viene en 1 Corintios 1, versículo 26, y hemos hecho referencia a este pasaje. Permítame llevarlo ahí, “Pues considerar vuestra vocación hermanos, que no hay muchos según la carne, y no muchos poderosos, y no muchos nobles, sino que Dios escogió lo necio del mundo para avergonzar a lo sabio. Dios escogió lo débil este mundo para avergonzar lo fuerte – e implícito – Dios escogió lo bajo del mundo, y lo menospreciado del mundo escogió Dios, y lo que no es para anular las cosas que son, para que nadie se jacte delante de Dios.”

Ahora escuche el siguiente versículo, “Más por Él estáis en Cristo Jesús, es solo por la obra de Dios que han llegado a creer la verdad de la revelación de Dios. Es por Él que estáis en Cristo Jesús, quien nos ha sido hecho por Dios, sabiduría de Dios.” Lo único que llega a hacer que alguien abrace la sabiduría divina es la obra de Dios en ese corazón. Sabiduría de Dios, justicia, santificación y redención. Todas vienen de Dios. Porque Dios ha escogido dárnoslas, para que cómo está escrito, versículo 31, “El que se gloría, gloríese en el Señor.”

Usted no puede llegar ahí mediante el proceso natural de la razón humana. Esa es la razón por la que cuando usted está tratando de tratar con un incrédulo, y usted puede apilar y apilar y apilar todo tipo de evidencias, todo tipo de argumentos razonables, y créame, la verdad es racional, y la verdad se puede analizar en términos racionales. Pero eso no lleva a la gente ahí. Si usted quiere presentar el argumento para la autenticidad bíblica, y quiero hacer eso cada vez que entro a este púlpito, no me pongo de pie aquí y le digo cuáles son las evidencias razonables por las que la Biblia es verdad, simplemente la abro, porque es más filosa, más poderosa que cualquier otra arma, lleva su propio poder con ella.

Regrese a Mateo capítulo 11. Y terminamos en Mateo capítulo 11. Y simplemente recuerde este pasaje tremendo. Versículo 25, “Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque Tú escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.” ¿Por qué? “Porque así te agradó.” Ahora observe el siguiente versículo, “Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo.” Escuche esto. “Y aquel a quien el Hijo lo quiera – qué – revelar.”

Las únicas personas que creen el Evangelio, las únicas personas que creen la Biblia como la Palabra de Dios, son las personas a quienes Dios ha escogido, las personas a quienes Dios se ha revelado a sí mismo, y aquellos a quienes el Hijo quiere revelar al Padre. Muy selectivo. Sin embargo, ¿no le encanta a usted ese siguiente versículo? Debido a que esto es secreto y no sabemos quiénes son estas personas viene esta invitación, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os daré descanso.” El equilibrio, la soberanía de Dios es esa invitación.

Ahora, quiero que pase a Mateo 13. Y vamos a dejar nuestro texto primordial para la semana próxima. Mateo 13. Esto realmente todavía es introducción. Versículo 11, “Él les respondido y les dijo.” Sus discípulos acaban de hacer la pregunta, ¿por qué hablas en parábolas? Una parábola simplemente es una analogía, una ilustración, pero si usted no la explica se vuelve una adivinanza. ¿Entonces por qué les hablas en parábolas? ¿Por qué estás hablando a la multitud en parábolas? Él les respondió y les dijo, me encanta esto, “A vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les ha sido dado.

¿Se siente usted privilegiado? ¿Se siente privilegiado? Está sentado usted aquí como un resultado directo de una decisión soberana que Dios hizo en la eternidad pasada de revelarle a usted su verdad, más a ellos no les ha sido dar. Entonces habla en el versículo 13 a ellos en parábolas, porque ven y no ven, oyen y no oyen, no entienden Y esto es exactamente lo que Isaías dijo, y él nos lleva de regreso a Isaías 6, cuando Dios le dijo a Isaías, “Ve a predicar, pero debes saber esto, la gente va a oír pero no entender, va a ver pero no va a percibir. El corazón de este pueblo se ha endurecido, con sus ojos apenas oyen, han cerrado sus ojos, no sea que vean con sus ojos, y oigan con sus oídos, y entiendan con su corazón, y se vuelvan, y yo los sane. Pero bienaventurados son vuestros ojos porque ven, y sus oídos porque oyen, porque de cierto os digo que muchos profetas y hombres justos han deseado ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís y no lo oyeron. Guau, somos los privilegiados.

Y estas personas rabinos, y personas en la religión, eruditos, y estudiantes que están estudiando por todos lados tratando de entender esto, usted tiene al resto de la gente buscando en toda esfera de filosofía y tratando de interpretar la religión, y aquí estamos todos los nadies y nadas y los bajos, y lo entendemos, porque como el versículo 11 lo expresa, “Os ha sido dado el conocer los misterios del reino de los cielos.” ¿Por qué creemos la Biblia? Porque nos fue dado creerla.

Un hombre que tuvo una gran influencia en mí hace muchos años atrás, y todavía la tiene ocasionalmente cuando leo sus escritos. Es un hombre llamado Cornelio Van Til, un gran apologeta para la fe cristiana, pero un apologeta presuposicionalista. Y la presuposición fue que la Biblia es verdad. Van Til dijo esto en su introducción a la teología sistemática, volumen 5, página 130, “El nombre con frecuencia habla como si lo único que el pecador necesita es información verdadera. Este no es el caso. El hombre necesita una interpretación verdadera. Pero él también necesita ser hecho una nueva criatura. El pecado no solo es mala información, también es un poder de perversión en el alma.”

Usted no solo puedo darle la información, usted no solo puedo darle la interpretación, él tiene que ser hecho una nueva criatura. Van Til dijo, “El cristiano sabe que él interpretaría la naturaleza mal, debido al pecado que está dentro de él, a menos de que él fuera iluminado por la Escritura y guiado por el Espíritu Santo. Sabemos eso. La apologética – dijo él – involucra un conflicto por autoridades definitivas. Esto es un conflicto por nuestras presuposiciones, o un estándar final.” Ahora, permítame diseccionarle eso. ¿Usted cree que un ser humano tiene un poder nacional por sí mismo para ascender a la verdad de la Palabra de Dios? ¿O usted cree que no lo tiene?

Si usted quiere que lo tiene, usted tiene una perspectiva no bíblica del hombre. Si usted cree que él no lo tiene. Entonces usted sabe que el poder no está en las evidencias para la mente racional, sino que el poder está en la proclamación de la Palabra de Dios. Y lo que usted tiene en el ministro en la actualidad no es nada más que tratar de convencer a la gente con inteligencia y lo que es razonable, y sea cual sea cualquier otra fuerza de manipulación, que de alguna manera dentro del corazón del hombre está la capacidad para que él salga de su muerte espiritual, salga de su ceguera espiritual, salga de su ceguera judicial divina, y por sí mismo crea, porque usted lo ha hecho tan fácil para él. Ridículo, pero es lo que impulsa a gran parte de lo que se llama evangelismo.

La oposición del pecador a la Palabra de Dios. La oposición del pecador a la verdad santa, divina. La oposición del pecador al Evangelio no emana de asuntos intelectuales levíticos con respecto a la verdad o la veracidad de la Escritura, emana de la rebelión de un alma pecaminosa. Y debido a que él es natural inclusive en su mejor nivel racional, él no puede alcanzar este conocimiento espiritual. El nombre no es la corte final de apelación. Usted no puede dejar que el pecador piense que su razón es el factor decisivo en su salvación. De acuerdo con Dios, Dios es la corte final de apelación, su revelación decide lo que es verdad, no la razón del hombre.

Los pecadores durante siglos se han aplicado su razón a la Biblia, inventan todo tipo de herejías condenadoras. “Y todos los hombres – escribe Van Til – piensan en base a una postura aceptada por fe. Y su feo está en Dios – dice él – o en usted mismo y su razón.” No voy a colocar mi fe en la razón humana. Entonces no predico cosas que manipulan la razón humana. Predico la Palabra de Dios porque mi fe está en su poder y su palabra. De esta manera para conocer la verdad divina y entender la Biblia, el pecador debe Llamar a Dios, el pecador debe estar abrumado con la verdad de la Palabra de Dios.

Predicar cualquier otra cosa que no sea la Escritura es desperdiciar su tiempo. El pecador debe entender la verdad. Él debe tener esa información. Él debe tener esa interpretación. Somos renacidos por la palabra de verdad. Pero él debe clamar a Dios para que lo salve, para que le dé vida, para que le quite la ceguera, para que vence al enemigo que lo ha cegado, para que quite las cosas que Dios mismo ha escondido de él, y las traiga a la luz.

El pecador tiene que arrojarse a sí mismo ante el trono de Dios y clamar con las profundidades de su alma temerosa, “Dios, se propició a mí pecador. Dame un entendimiento de la verdad. Dame un entendimiento de la verdad.” Todo es la obra de Dios. Agustín dijo, “Creo para entender.” Oremos.

Qué podemos decir, oh Dios. Las palabras no nos son suficientes para expresar lo que nuestros corazones sienten conforme entramos a tu presencia, y nos esforzamos por decir gracias, porque Tú has escogido revelarte a ti mismo a nosotros, porque nos has dado un amor hacia ti mismo, un amor hacia tu hijo, un amor por tu palabra, y un amor el uno por el otro. Todo es un testimonio, no de nuestra capacidad de razonamiento, sino de tu poder divino y sobrenatural regenerador. Creemos y entonces entendemos.

Y Tu Palabra se nos abre, y nos identificamos con todas las palabras del salmista. Nuestro deleite está en Tu ley. En ella meditamos día y noche. Amamos Tu ley. Encontramos gozo y regocijo en Tus preceptos. Tenemos hambre y sed por Tu verdad. Es nuestro único alimento para el alma. Y, oh Dios, sabemos que Tu pueblo alrededor de este país, inclusive alrededor del mundo, están en muchos lugares enfrentando un hambre por oír Tu Palabra.

Que Tu pueblo verdadero tenga maestros y predicadores y escritores que puedan alcanzarlos y alimentar sus corazones hambrientos, y que esta sociedad que está tan entregada a lo que es necio y mediocre, comience a tener hambre de algo que es profundo y real, y que Tu iglesia de alguna manera pase por una transformación por Tu gracia bondad, y regrese a proclamar Tu palabra en Toda su plenitud y riqueza.

Esto oramos porque Tú seas glorificado y que Tú seas honrado, y lo pedimos en el nombre de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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