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Estamos en un estudio de Isaías 53 y lo invito a que abra su Biblia en Isaías 53 en este momento, este gran capítulo en muchas maneras es el corazón del Antiguo Testamento. El nombre Isaías significa salvación del Señor. La profecía de Isaías de 66 capítulos, como un dato muy interesante, está dividida de la misma manera en la que la Biblia está dividida. La Biblia tiene 39 libros en el Antiguo Testamento, 27 libros en el nuevo e Isaías tiene 39 libros en la primera mitad y 27 en la segunda mitad. Isaías es la forma de calidad más elevada de poesía hebrea que existe. La profecía de Isaías es la más grande de los profetas mayores y contiene más contenido que todos los profetas menores combinados.

Debe ser dicho que si el Nuevo Testamento se hubiera perdido y lo único que tuviéramos fuera un relato de la muerte y resurrección de Jesucristo habría suficiente explicación y teología en Isaías 53 para llevar a un pecador a la salvación completa. Explica la muerte y resurrección y exaltación de Cristo. Este capítulo 53 es el lugar santísimo del libro de Isaías. Es sorprendente, es inagotable y hemos estado diciendo esto a lo largo de este estudio. Es una profecía, es una visión del futuro dada a Isaías 700 años antes de que Jesús viniera.

Hay algunas visiones sorprendentes dadas a los escritores de las escrituras y a la gente que conocemos en la Biblia, por ejemplo a Moisés se le permitió tener una visión del Monte Nebo viendo la tierra de Israel y él en un sentido pudo ver esa tierra antes de que Israel de hecho la poseyera. Y después Abraham, se dice de Abraham que él de hecho vio hacia adelante por revelación y vio el día de Cristo y se regocijó. Jacob vio el rostro mismo de Dios en Betel en esa experiencia de lucha, y vio al Cristo pre encarnado. El Apóstol Pablo fue levantado al tercer cielo y vio cosas de las que no se le permitió hablar y tuvo una probada de lo que sería un día después de su martirio cuando él entrara a ese cielo mismo que él vio. Y claro que el Apóstol Juan fue transportado a visiones una y otra vez, visiones registradas en el Libro de Apocalipsis del futuro de la tierra y el futuro también en el cielo. Ezequiel vio la gloria de Dios en espera del juicio que aún estaba por venir. Pedro, Santiago y Juan estuvieron en el monte de la transfiguración y vieron una probada de la gloria de la segunda venida de Jesucristo y quedaron sorprendidos como bien lo sabemos. Pero ninguna de todas estas visiones sorprendentes de cosas venideras, ninguna excede esta visión sorprendente de Isaías.

Y mientras que en un sentido técnico no fue una visión, como definiríamos una visión bíblica, fue una revelación directa. No obstante en esa revelación directa se contiene una descripción clara de la importancia de la cruz. Isaías más que cualquier otro recibió el privilegio de ver en mayor profundidad el significado del calvario y la muerte de Jesucristo que cualquier otra persona antes de que ese acontecimiento se llevara a cabo. En ese sentido Isaías se convierte en el profeta del Evangelio, el profeta de la cruz. Y mientras que hay cosas que sucedieron en la cruz que son profetizadas en otros lugares en el Nuevo Testamento, en ningún lugar todo se presenta junto como aquí.

Entonces como dije, si lo único que tuviera fuera el registro histórico de la crucifixión y la resurrección entendería la teología de ello a partir de este capítulo únicamente. Isaías 53 entonces se convierte en un resumen del Evangelio en el sentido de que es un resumen de lo que es necesario para que un pecador sea salvo del juicio y perdonado por el pecado. Pero es más que eso, es la más profunda de todas las revelaciones dadas a un profeta. Pero al mismo tiempo es más que tan solo una profecía del calvario, más que tan solo una profecía de la cruz de Cristo, va más allá de eso. Y es presentada en el contexto del final de la historia humana, mucho después de la cruz, mucho después de nuestro día en la actualidad. En ese tiempo en el futuro el final de la historia humana cuando Israel como nación se volverá a Jesucristo, creyeran en Él, serán salvos, Cristo regresará, destruirá a los impíos sobre la faz de la tierra, establecerá su reino, inaugurará el reino, tomará al Israel creyente como también a los gentiles redimidos a ese reino y cumplirá todas las profecías del reino del Antiguo Testamento.

Entonces en un sentido vamos más allá del calvario al final de los siglos y estamos oyendo en este capítulo una confesión de los judíos al final de la historia humana conforme miran hacia atrás a la cruz y reconocen lo mal que estaban acerca de Jesucristo y cómo evaluaron de manera equivocada ese acontecimiento tan monumental, el más monumental de todos los acontecimientos. Es un viaje en el tiempo pero no es de regreso al futuro sino que es hacia adelante al pasado, si puede entender eso. Lo que Isaías hace es que se adelanta al futuro cuando Israel mira hacia atrás a aquel a quien traspasaron y llora, por aquel como unigénito y una fuente de limpieza le es abierta a ellos para limpiarlos de toda iniquidad y pecado. Y esas son las palabras de Zacarías 12:10 y 13:1, él va hasta el final al momento en el que Israel reconoce que crucificaron al Mesías, al Señor de la gloria.

Esta profecía entonces presenta ese gran acontecimiento escatológico, el arrepentimiento nacional de los judíos. Zacarías nos dice que dos tercios de ellos no creerán, serán juzgados, serán limpiados; pero un tercio de esa nación creerá, si eso fuera a suceder pronto ese sería un número alrededor de 4 a 5 millones de judíos, la salvación de la nación escogida. Esta es la única manera en la que alguien puede ser salvo y es la única manera en la que Israel será salvo. No hay salvación para nadie a menos de que crea en la verdad de Jesucristo y la verdad acerca del Evangelio de la cruz y a menos de que se arrepientan y abracen a Jesús como Señor y Salvador. Y eso es exactamente lo que una generación futura de judíos hará; lo abrazarán a Él, verán su muerte como una muerte vicaría, sustitutiva, sacrificial para ellos seguida por resurrección y exaltación.

Este capítulo Isaías 53 es la confesión que ellos harán en ese tiempo futuro pero también es la confesión que todo pecador salvo tiene que hacer. Estamos aquí porque nosotros hemos hecho esta confesión. Estas son palabras que en cierta manera han estado en nuestras mentes y en nuestras bocas, estas palabras maravillosos. El tono del capítulo es muy triste, muy sombrío, con un corazón quebrantado lleno de tristeza, ¿Por qué? Porque esa generación futura de judíos va a mirar hacia atrás y va a reconocer que venir a la fe en Jesucristo les ha tomado tanto tiempo y han amado a su Mesías mucho, mucho tiempo después.

Cuando ese día venga esto es lo que dirán, permítame volvérselo a leer, "¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores."

Si como algunos sugieren, Isaías es el libro más grande en el Antiguo Testamento, el capítulo 53 es el capítulo más grande, cinco veces en ese capítulo la palabra ‘muchos’ aparece, cinco veces. Muchos en este capítulo se refiere a los beneficiarios de la expiración del siervo sorprendente. Están los muchos, él es uno, ahí en el versículo 11 él es el justo, hay muchos que son pecadores, hay uno que es justo. Hay muchos que son culpables, hay uno que provee una expiación satisfactoria para ellos. Muchos es una palabra recogida por los escritores del Nuevo Testamento también, tanto Mateo como Marcos se refieren a Cristo como habiendo dado su vida como rescate por muchos. Pablo en Romanos 5:15 habla del sacrificio de Cristo por muchos. El escritor de Hebreos en Hebreos 9:28 se vuelve a referir al hecho de que Cristo dio su vida por muchos. Y la idea ahí es que muchos se presenta en contraste a uno. Y todos esos escritores; Mateo, Marcos, Pablo y el escritor de Hebreos están remontándose a Isaías 53 sin citarlo necesariamente en donde usted tiene el contraste entre uno en el versículo 11 quien es justo y los muchos que son pecadores. Y muchos son culpables pero solo uno es justo.

Esta es una confesión genuina y quiero mostrarle por qué sabemos eso. Es característica de cualquier confesión que es salvadora, permítame repetir eso; es característica de cualquier confesión que es salvadora, es una confesión verdadera y honesta para salvación. Escuche con atención, porque aquí el pecador asume la responsabilidad plena de su pecado. El pecador asume la responsabilidad total por su pecado. Ese será el caso de la confesión nacional de Israel en el futuro, pero es verdad ahora en la actualidad en todo individuo que viene a la fe salvadora verdadera en Jesucristo. Hay una confesión de pecado que es genuina y honesta en la que el pecador asume la responsabilidad completa por su pecado.

En otras palabras, sin culpar a nadie más. Culpar a alguien más es tan antiguo como Adán y Eva, ¿no es cierto? “La mujer que me diste.” Pero este capítulo maravilloso no solo está lleno de verbos en el tiempo pasado, lo cual nos dice que esta es una generación futura que está mirando hacia atrás a la cruz, sino que está llena de otra característica lingüística que necesita ser identificada y es que está cargada de pronombres plurales en primera persona, conforme usted me escuchó leer puede oír el eco de nosotros, nosotros, nuestro, nuestro, nosotros, nosotros, nosotros. El problema somos nosotros. Eso es reconocido en cualquier acto verdadero de arrepentimiento.

Sí, es verdad que el Espíritu Santo tiene que dar vida soberanamente para que el pecador sea salvo. Sí, el espíritu de gracia y oración como dice Zacarías, debe venir sobre los pecadores en Israel y después pueden volverse y creer. Sí, el poder del Espíritu Santo es necesario para la regeneración y así despertar al pecador muerto. Y sí, es verdad que las escrituras dicen que Dios ha endurecido el corazón de los incrédulos y en particular ha endurecido a Israel contra Él debido a la incredulidad de ellos.

Uno podría asumir entonces que un pecador se levantaría y diría, “No es mi culpa. El Espíritu Santo no me ha dado a mí vida. Y por otro lado, Dios me ha endurecido. Hay un negativo que me hace que yo esté en la condición incrédula en la que estoy. Esto es el Espíritu no me ha dado vida. Hay un aspecto negativo que me hace estar en la condición en la que estoy. Y es que he sido endurecido por Dios. No puedo ser yo culpado por esto.” Pero no hay nada de eso aquí.

No obstante, la operación del Espíritu Santo y los propósitos soberanos de Dios se unen con la fe salvadora y el arrepentimiento. No obstante Dios hace eso en su mente basta infinita, la solución para resolver estas cosas no es que el pecador aleje la responsabilidad de sí mismo. De hecho fue Jesús quien lloró por la ciudad de Jerusalén y Jesús dijo, “¿Cuántas veces quise traerte pero no quisiste?” Él dijo, “No creísteis.” En Romanos 10:21 Pablo cita del Antiguo Testamento, “Todo el día he estirado mis manos a un pueblo obstinado y desobediente.”

Ellos no culpan al Espíritu Santo. Ellos no culpan el juicio de Dios. Ellos asumen responsabilidad total por su incredulidad y la condición en la que su incredulidad los ha colocado. Ellos asumen responsabilidad completa por los pecados que han cometido, las transgresiones y las iniquidades. Ellos asumen responsabilidad total por los efectos y las consecuencias de esos pecados. Eso significa las tristezas y dolores que llenen sus vidas. “Todo es por nuestra culpa.” Dicen ellos. Y en toda confesión verdadera y salvadora no se culpa a nadie más, el pecador acepta responsabilidad total, todo penitente debe hacerlo. Esto no es solo ellos, esto es ahora usted y yo.

Entonces aquí tenemos un modelo genuino para el arrepentimiento verdadero. Ellos reconocen que son los muchos y son pecaminosos y todo es por su culpa y es su responsabilidad. Y también reconocen que solo uno puede proveer la única salvación a los muchos y ese es el siervo justo que murió en su lugar. Ese es el corazón de esta confesión aquí.

Ahora, al llegar a los versículos 4 al 6 llegamos a la estrofa de en medio de esta canción, hay cinco estrofas, hemos cubierto dos, esta es la de en medio, haremos dos más. Esta es la verdad más importante. Estos tres versículos pueden ser los versículos más magníficos de todo el Antiguo Testamento. Confesaré que es un poco atrevido ponerme de pie ante ustedes y tratar de representar estos versículos. Me siento inepto y no preparado en hacer esto porque son tan incomprensibles y tan inescrutables como para estar más allá de cualquier mente. Haré mi mejor esfuerzo por dirigirlos hacia esta porción y colocarlos en una dirección como para que entiendan la grandeza de esta porción de las escrituras.

Los muchos que son pecadores, que son honestos y que están dispuestos a confesar su pecado y como consecuencia son salvos de manera genuina son los que creen en los versículos 4, 5 y 6. Esta es verdad salvadora. Y aquí simplemente para seguir nuestro bosquejo pequeño, en la primera estrofa tuvimos al siervo sorprendente, el Mesías es llamado el siervo de Jehová. Vimos al siervo sorprendente en los versículos 13 al 15 al final del capítulo 52. Después la última vez vimos al siervo menospreciado, versículos 1 al 3. Y ahora llegamos al siervo sustituido. Viendo continuamente al siervo de Jehová lo vemos ahora en su función como un sustituto.

En los tres versículos de apertura recordará que vieron su vida, los judíos confesarán, “Vimos su vida y no nos impresionó. No creímos el mensaje acerca de él. No creímos en el brazo del Señor.” Esto es el poder de Dios que vino en Cristo de tal manera que Cristo literalmente es el brazo del Señor personificado.

¿Cuántos de nosotros de hecho creímos? Muy pocos. ¿A cuántos vino esta revelación y la recibimos por la fe? Muy pocos. ¿Por qué? Porque vimos su origen y fue como un vástago, fue como un pedazo de raíz en un desierto, insignificante, innecesario, totalmente alguien que no fue importante. Su principio fue de esa manera. Vino de ninguna aldea, de ninguna familia, sin ninguna influencia alrededor que fueran religiosas en términos de personas elite en el liderazgo. Él simplemente fue un hombre muy común de una familia muy común en una ciudad muy común que se rodeó a sí mismo con más gente común. Era un nadie de ningún lugar, ese fue su principio.

“Y después vimos su vida y no hubo nada acerca de él, nada majestuoso acerca de él, ninguna forma atractiva. Su apariencia no nos atrajo. No hubo nada en el que dijo Mesías y después su fin fue lo peor, él fue menospreciado, desechado por los gobernantes. Él se volvió un varón de dolores, experimentado en quebranto. Y él fue desfigurado a tal grado que escondimos nuestros rostros de él, ni siquiera lo queríamos ver. Él fue un horror en su final. Un comienzo de la nada, una vida sin consecuencias y una muerte horrenda y entonces lo menospreciamos. Lo consideramos nadie, nada.”

Ese es el siervo menospreciado en los versículos 1 al 3. Y ahí es en donde la confesión del pecado comienza, “Estuve tan mal acerca de Jesucristo.” Eso es lo que Israel estaba diciendo, “Estábamos mal.” Y la transición viene en el versículo 4 con la primera palabra ‘ciertamente’ o ‘verdaderamente’. Esta es una exclamación, este es un reconocimiento repentino de algo inesperado, un cambio dramático de la percepción anterior. Esta es una reversión, esto es cambiar de dirección rápidamente ciertamente como si dijeran, “Hombre, deténganse y vayan en la otra dirección.” Ahora vemos que él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Él fue herido por nuestras rebeliones, fue molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre él. Ahora tenemos una perspectiva totalmente nueva de esto. Nuestra consideración fue que él fue nadie. Dijimos, no queremos que este hombre reine sobre nosotros. Y cuando tuvimos la opción de Barrabás o Jesús dijimos maten a Jesús, crucifíquenle y ahora sabemos ciertamente él no murió por su propio pecado, él no murió por sus propias iniquidades, él no murió por sus propias impresiones, él no murió porque él fue un blasfemo como pensamos que lo era, él no murió porque Dios lo mató por decir que era Dios, él no murió porque Dios lo mató porque dijo ser el Mesías cuando él no lo era, él no murió porque él dijo ser igual a Dios.” Eso es lo que ellos pensaron.

Ellos pensaron que Dios lo mató por sus blasfemias, que Él era un blasfemo, dijeron eso y Dios lo mató como un blasfemo por sus propios pecados y sus propias iniquidades y sus propias transgresiones las cuales en sus mentes fueron blasfemias supremas, diciendo ser el Mesías, diciendo estar vivo antes de Abraham, diciendo ser igual que Dios, diciendo tener la capacidad de resucitarse a sí mismo de los muertos, diciendo ser el creador. Este blasfemo murió por la mano de Dios por esos pecados horrendos, terribles. Eso es lo que pensamos. Ahora sabemos Él llevó nuestras tristezas, Él llevó nuestros dolores, Él fue traspasado, aplastado, Él fue azotado por nosotros. Esta es la reversión completa de cómo vieron la cruz. Él tomó nuestro lugar, murió en nuestro lugar, dio su vida por nosotros.

En términos técnicos llamaríamos esto sustitución vicaría penal. Finalmente como una nación van a verlo y lo van a creer, van a ser salvos en esa ahora. Estos tres versículos por cierto, versículos 4, 5 y 6 están conectados de tal manera que son como círculos concéntricos. En cierta manera están entrelazados y giran el uno en torno al otro y cada uno menciona las maldades y la provisión del siervo para proveer expiación por esas maldades y están en un ciclo en torno al mismo tema. Pero su riqueza es tan profunda que ni siquiera podemos avanzar a lo largo de ellos en esta mañana, entonces tendremos que terminar la próxima vez. Ellos entienden lo mal que estaban. Tuvieron una actitud equivocada manifiesta en conducta equivocada. Escuche, saliendo de su naturaleza.

El arrepentimiento entiende estas tres facetas. El arrepentimiento verdadero toma el reconocimiento de que pensamos mal, actuamos mal porque somos profundamente corruptos por naturaleza. El versículo 4 tiene que ver con sus actitudes equivocadas. El versículo 5 tiene que ver con su conducta equivocada. Y el versículo 6 tiene que ver con su naturaleza equivocada. Todos se remontan a las profundidades. “Nuestra actitud estuvo mal, terriblemente mal. Lo estimamos golpeado, azotado por Dios y afligido, eso está mal. Pensamos que él estaba siendo castigado por su propia iniquidad. Nuestras conductas estuvieron mal, transgresiones, iniquidades. Pero sobre todo porque nuestra naturaleza está mal. El versículo 6 tiene que ver con la naturaleza, “Todos como ovejas nos descarriamos. Cada uno se volvió por su camino.”

Dice usted, “¿En qué sentido está eso hablando de naturaleza?” Las ovejas hacen lo que las ovejas hacen, esa es la analogía. Se desvían y se van hacia el peligro. “Eso fuimos nosotros, nuestra naturaleza estuvo mal y seguimos nuestro camino.”

Entonces han llegado a un lugar, a un punto esta generación futura de judíos al que todo pecador debe llegar para ser salvo, en donde usted entiende que tiene que cambiar su mente acerca de Cristo, acerca de cómo piensa acerca de Cristo. Usted tiene que reconocer las transgresiones e iniquidades que enmarcan su conducta y la separación subsecuente de Dios y la enfermedad del alma que usted posee. Y después usted debe reconocer que hay un problema en la profundidad de su ser, profundamente arraigado en su humanidad. Usted es un pecador. Y eso es lo que usted tiene aquí.

El despertar es sorprendente, lo entienden. “Nuestras tristezas Él mismo llevó. Nuestras tristezas Él llevó. Nosotros somos el problema aquí. Nuestras tristezas, nuestras enfermedades, nuestros dolores.” La palabra para enfermedades es enfermedad, son enfermedades, calamidades; una palabra bastante amplia. Aquí los pecados son vistos desde la perspectiva de sus efectos. Los pecados son vistos desde la perspectiva de lo que producen, las condiciones que vienen del pecado. La vida se vuelve llena de enfermedades, calamidad, debilidad, estas son las enfermedades. Y es una palabra que ve primordialmente lo objetivo, lo de afuera, las agonías y las luchas y los problemas que enfrentamos en la vida. “Nuestras enfermedades Él mismo llevó.” La palabra ‘llevó’ significa levantar, recoger y colocar en uno mismo. Él levantó todo aquello que el pecado produjo y lo colocó sobre sí mismo.

Y después lo dicen de otra manera, “Sufrió nuestros dolores, nuestros dolores.” Esa es la palabra para dolores. Es algo habla más de lo subjetivo, lo interno. Y dolores es una palabra que se refiere primordialmente al efecto interno del pecado. Pero el pecado es visto aquí no como una entidad moral, lo cual la palabra pecado expresa, sino más bien de la aflicción y horrores y problemas de la vida que fluyen del pecado. Él tomó el pecado con todo lo que produce y lo llevó y lo colocó sobre sí mismo lo llevó.

Bueno, sabemos que Él lo llevó a la cruz y que Él llevó el castigo completo de Dios. Jehová quiso quebrantarlo dice el versículo 10, “Él tomó el castigo por nuestro pecado y de esta manera llevó el peso completo del pecado con todos sus efectos.”

A lo largo del Antiguo Testamento hay advertencias para los judíos y para toda la gente de este asunto, de que violar la Ley de Dios te va a hacer culpable. De hecho hay una pequeña frase, “Lleva la culpabilidad de ellos. Lleva la culpabilidad de ellos.” Y encuentra usted esa pequeña frase a lo largo del Libro de Levítico. Usted la encuentra en Ezequiel capítulo 4, “Que la gente que viola la Ley de Dios llevara a su culpabilidad y de esta manera será castigada.” Entonces aquí el ciervo, el Mesías lleva la carga completa de la culpabilidad del pecador y lleva los efectos completos del pecado, los coloca sobre sí mismo y paga de manera completa el castigo por esos pecados y de esta manera los quita.

Usted recuerde en Levítico 16 que cuando la expiación se realizaba un animal era matado y un animal se mantenía vivo. Y los sacerdotes colocaban sus manos sobre ese animal, el chivo expiatorio, como para colocar todos los pecados de la gente en el chivo expiatorio y ese chivo expiatorio era enviado al desierto para que nunca volviera regresar, nunca. Jesús es el chivo expiatorio, Él recoge todo nuestro pecado, paga el castigo de manera completa. Él es también el animal sacrificial y Él es el chivo expiatorio y se lleva todo.

Esto no está diciendo que Jesús de manera compasiva siente nuestro dolor, no está diciendo eso. Es que Él toma nuestro pecado y su castigo completo lo paga de manera completa y de esta manera lleva a su fin el reinado del pecado en nuestras vidas con todos sus efectos y todas sus manifestaciones, todas sus tristezas, todo su dolor. Y un día entraremos en la plenitud de eso, ¿no es cierto? Un día cuando entremos en el cielo ya no habrá más pecado y no habrá más efectos, debimos haber sufrido por nuestros pecados pero Él sufrió. Él quitó todo aquello que nos pertenecía, todo lo que debimos haber sentido a manera de juicio, dolor, devastación, inclusive castigo eterno; y lo colocó sobre sí mismo y de esta manera Él desvió la carga de manera completa de nosotros. Él toma nuestro pecado y lo quita habiéndolo pagado en su totalidad.

Ahora, esa es la profecía de Isaías acerca de este que vendría. Y usted va a ver más de esa misma verdad reiterada en las secciones que quedan de este gran capítulo, porque esta es la verdad cardinal. Versículo 8 por ejemplo, “Por cárcel y por juicio fue quitado, y su generación quién la contara, porque fue cortado de la tierra de los vivientes y por la rebelión de mi pueblo fue herido.” La pregunta entonces es, ¿quién es esta persona? ¿Quién es esta persona? ¿Quién es esta persona que recoge todo el pecado y toda su manifestación y todos sus efectos y pagada de manera completa el castigo que satisface el juicio y la ira de Dios y después lo recoge y lo quita para nunca volver volverlo a ver? ¿Quién es esta persona que hace eso? Pedro sin duda teniendo este pasaje en mente nos dice en Primera de Pedro 2, hablando de Cristo, él dice de Cristo, “Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo en la cruz. Y por Su llaga fuisteis sanados.” Esa es una referencia directa a Isaías 53. No puede ser nadie más que Cristo, nadie más que Jesucristo puede cumplir esto.

Israel llegará a ese conocimiento, llegará a esa conciencia llorando en arrepentimiento, habiendo visto la verdad acerca del Siervo, Mesías, Jeshua, Jesús. Y darán testimonio del error enorme que ellos cometieron, generaciones lo han cometido, durante miles de años han cometido este error. Y aquí declaran lo mal que estaban, no fue por el pecado de Él que Él sufrió sino que fue por el pecado de ellos.

Y después viene esta confesión. “Sin embargo, mirando hacia atrás nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.” Y ahí está la confesión. “Que pensamos que Dios lo estaba castigando por los pecados de Él. Lo consideramos como azotado, afligido por Dios por blasfemia.” La palabra Dios es Elohim, y todos esos verbos conectados con el Elohim, azotado por Dios, afligido por Dios. Pensamos que Dios lo estaba castigando a Él por los pecados de Él.

Y el lenguaje aquí es muy fuerte, la palabra azotado es golpear de manera violenta, es una palabra muy violenta usada en Éxodo 11:1, de las plagas. La palabra herido significa básicamente golpear a alguien hasta matarlo. Y la palabra abatido es una palabra general, ser humillado, ser degradado, ser destruido. “Entonces pensamos que cuando Él estaba siendo golpeado y degradado y humillado que Dios estaba haciendo esto porque Él era un blasfemo.” Y por cierto, todavía esa es la evaluación judía en la actualidad. La evaluación judía es igual en la actualidad, esa es su perspectiva.

Pero hay judíos que ven la verdad, ¿no es cierto? Algunos de ustedes. Y dicen, “Eso es lo que pensamos pero ahora sabemos que es diferente.” Y ellos algún día en el futuro sabrán que este es el Cordero de Dios escogido por Él para ser el sustituto vicario llevando los pecados de ellos. Lo entienden y entonces en el versículo 5 dirán, “Que Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él y por su llaga fuimos nosotros curados.” Este es un lenguaje tan maravilloso aquí muy vivido. La palabra herido, la palabra molido, la palabra castigo, la palabra llaga son palabras muy fuertes. Hablemos de esas por un momento.

El profeta no tiene conocimiento de la cruz, él no sabe lo que va a pasar 700 años después de esto. El Espíritu de Dios lo lleva a escoger estas palabras y podríamos decir que estas son palabras metafóricas en cierta manera o que en cierta manera son palabras generales que dicen traspasado, que dicen herido, molido, castigado, llaga, azotado; simplemente tratando de retomar estas palabras que son vividas y dramáticas y en cierta manera es repulsivo pensar en que alguien sea tratado en esta manera. Que tiene la intención de ser algo general y usted tendrá la razón en eso.

Hay eruditos hebreos que sugieren que la palabra ‘herido’ por ejemplo es la expresión hebrea más fuerte para muerte violenta. De tal manera que si usted la ve en un sentido general usted podría decir, “Bueno, sea quien sea esta persona va a tener una muerte violenta.” Y usted tendría razón.

Y usted vería la palabra ‘molido’ y esa palabra puede referirse a cualquier cosa desde ser pisado hasta la muerte, literalmente pisado, aplastado bajo los pies como en Lamentaciones 3:34, hasta ser golpeado. Eso sería una expresión menor de lo que expresa esa palabra. Simplemente podría ser una palabra amplia general para referirse a la vida de alguien que está siendo aplastada. Pero puede ser cualquier cosa como dije, de ser pisado hasta la muerte a ser golpeado de manera severa.

Y después la palabra ‘castigo’, una palabra muy interesante; es la única palabra hebrea que exprese castigo y castigo es un término técnico, es un término legal en ciertos sentido y usted podría decir, “Bueno, esto definitivamente fue un castigo hablando en términos generales.” Y usted estaría en lo correcto en eso.

Y la palabra ‘azotado’ también podría ser vista en un sentido general, azotar significa flagelar a alguien, azotar a alguien, herir a alguien. Pueden ser palabras generales y quizás cuando Isaías escribió eso, eso es lo que él pensó.

Y esto es simplemente tomar las peores descripciones posibles de una muerte horrenda, terrible. Pero la realidad del asunto es que no solo son términos generales, porque cada uno de ellos de manera específica le sucedió a Jesús. Él fue perforado cinco veces en ambos pies, en ambas manos y en su costado. El Salmo 22 es un salmo que mira hacia adelante a la cruz. El Salmo 22 comienza, “Dios mío, Dios mío. ¿Por qué me has desamparado?” Las palabras mismas que Jesús dijo en la cruz. Pero en el Salmo 22:16 el salmista escribe, “Perforaron o traspasaron mis manos y mis pies.” Zacarías 12:10, Zacarías dice, “Mirarán aquel a quien traspasaron o perforaron.” Y de hecho traspasaron a Jesús en la cruz, eso de hecho sucedió. En Juan 19 hay un par de versículos que están ligados a esto, versículo 34 Juan 19, “Uno de los soldados perforaron su costado con una lanza e inmediatamente sangre y agua salieron.” Versículo 37 dice, “Y otra escritura se cumplió. Mirarán a quien traspasaron.” Sí, fue traspasado. Cuán específica es esa profecía.

¿Qué hay acerca de la palabra molido? Puede referirse como dije a cualquier cosa desde una especie de golpiza severa hasta ser pisado hasta la muerte. Escuchen, sabemos lo que le pasó a Jesús. Sabemos que Él fue abofeteado. Sabemos que le pegaron el rostro, Juan 19:3. Y también sabemos según Mateo 27 versículo 30 que los romanos tomaron varas y lo golpearon en la cara con varas, golpeándolo en el rostro, abofeteándolo y golpeando su cabeza y su rostro con varas. Eso lo golpearía y habría causado hinchazón que estaría dentro del marco de esa palabra molido.

¿Qué hay acerca de la siguiente? Castigo, como dije, la palabra hebrea para castigo, ¿acaso fue su ejecución una forma de castigo? Absolutamente, claro que lo fue. Hubo un castigo de Él. ¿Se acuerda que los judíos lo llamaron y lo acusaron con testigos falsos y dijeron mentiras en contra de Él? La acusación fue de lugar en lugar en la casa de Anás y Caifás y lo entregaron a Herodes, lo trajeron de regreso, tuvieron una serie de juicios de burla en donde trataron de llevar esa acusación a un crimen en sí. Y después quisieron una ejecución y por eso lo colocaron delante de Pilato. Y Pilato se vio intimidado y fue chantajeado y así sentenció a Jesús a la muerte y su ejecución fue un castigo oficial por parte del gobierno de Roma, fue un castigo, el resultado de una acusación como una condena, un juicio, un veredicto, una sentencia, un castigo formal se llevó a cabo.

¿Y qué hay acerca de la palabra llaga? ¿Acaso simplemente es un término genérico? Bueno, según Marcos 15:15 dice que Él fue azotado y todos conocemos la historia de eso. Una vara pesada con tiras de piel extendiéndose de él, con cristal y roca y hueso al final de estas tiras rasgando su cuerpo una y otra y otra vez. Los judíos supieron todo eso, ellos lo saben ahora, lo saben en la actualidad. Ellos saben acerca de este hombre Jesús quien fue herido, molido, castigado, azotado. Ellos conocen muy bien, está en el registro.

Pero en el día de la salvación nacional van a mirar hacia atrás y se darán cuenta de que Dios no le hizo eso a Él sino que fue Dios quien lo aplastó, fue Dios quien lo hirió, fue Dios pero Dios no le hizo eso a Él debido a los pecados de Él, sino que se lo hizo a Él debido a los pecados de ellos. Esa es la diferencia.

Ellos confesaran – me encanta esto, “Por nuestras rebeliones. Por nuestros pecados. Por nuestra paz. Para nuestra curación.” Eso es lo que va a pasar algún día, van a confesar eso.

Mientras tanto la única manera en la que usted puede llegar a ser salvo es confesarlo ahora. Ahora, no puedo avanzar más porque se me acabó el tiempo. Entonces quiero que pase a Segunda de Corintios capítulo 6. En Segunda de Corintios capítulo 6, Pablo toma del capítulo 49 de Isaías en el segundo versículo y en Isaías 49 leemos, “En el tiempo aceptable te escuché, en el día de la salvación te ayudé.” Isaías le dijo eso, una palabra del Señor al pueblo, “Este es un día cuando escucharé. Este es un día de salvación cuando ayudaré.” Y después Pablo lo trae al presente y dice, “Pero ahora es el tiempo aceptable. He aquí, ahora es el día de salvación.” La salvación nacional de Israel, eso es futuro, al final de un tiempo llamado la tribulación. Pero ahora es el día de salvación.

Ahora es el tiempo aceptable para ti judío o gentil, la realidad triste es que entre la muerte de Cristo y la salvación de Israel en el futuro, generación tras generación de judíos incrédulos han terminado en castigo eterno para los cuales no hay remedio. Y generación tras generación y nación tras nación de incrédulos gentiles han terminado en castigo eterno para lo cual no hay remedio.

Al final habrá un avivamiento en Israel. Al final en ese mismo periodo de tiempo habrá un avivamiento masivo, una expansión masiva del Evangelio. Ángeles en los cielos, según el Libro de Apocalipsis, predicarán el Evangelio dos testigos que morirán y resucitarán predicarán el Evangelio. 144,000 judíos predicarán el Evangelio. 12,000 de cada tribu. Israel llegará a la fe y habrá personas que vendrán a la fe de toda lengua, tribu y pueblo y nación. Habrá un gran derramamiento del Evangelio. La gente se salvará al final. Pero entre ahora y es entonces la gente continúa muriendo y pereciendo sin remedio para siempre.

Y ahora es el tipo aceptable para usted. Ahora es el día de salvación. Esto está disponible si usted recibe el regalo. Quizás este es ese momento ciertamente, “Estábamos mal acerca de Él. Fue por nosotros que Él murió. Él llevó nuestras tristezas, nuestros dolores, nuestras enfermedades, nuestras calamidades, nuestros desastres y nuestro pecado. Pagó por todo el pecado y se llevó todos sus efectos para siempre.” Este es su día para que confíe en el Salvador. Espero en que usted hará eso. Inclinémonos en oración.

Señor, estamos tan profundamente conmovidos por las realidades sorprendentes de este capítulo, los detalles conocidos y revelados cientos de años antes de que sucedieron, que apuntan de manera inequívoca a Cristo y a ningún otro. Y sabemos que ningún otro hay salvación más que en Cristo. Fue Él quien dijo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino por mí.” La fe viene por el oír y creer la verdad acerca de Cristo. Oro Señor porque el día de hoy sea el día de salvación, el tiempo aceptable para algunos aquí, para que tengan ese acontecimiento ciertamente cuando miren atrás y vean lo que saben que es verdad acerca de Cristo y todo se vuelva claro y sea contundente para que se vuelvan a Él en arrepentimiento genuino asumiendo de manera total la responsabilidad de sus pecados y transgresiones y pidiendo por el perdón que solo viene a través de Cristo y esa vida eterna que es la promesa a todos los que creen. Llevar a cabo Tu hora Señor en nuestros corazones, llénanos de gozo en las verdades que hemos celebrado esta mañana y trae a aquellos que todavía no han abrazado a Cristo, tráelos a Él inclusive ahora.

Antes de que cierre en una oración final, un recordatorio de que el cuarto de oración está abierto a mi derecha al frente en las puertas dobles que tienen un letrero de salida sobre ellas. Aquí adelante al frente, si quiere hablar con alguien u orar con alguien acerca de su salvación, acerca de su eternidad, acerca de su arrepentimiento. Si quiere ayuda estamos aquí para servirlo, para amarlo, para compartir con usted. Pero necesita hablar con el Señor y derramar su corazón en oración a Él. Usted ha oído la verdad. Usted sabe por qué Él vino, por qué murió Él y eso es solo el comienzo. Vamos a llegar también a la resurrección pero si usted desea entregarse a Él, abrazarlo como Salvador y Señor necesita hacer eso hoy. No espere, no espere a algún futuro desconocido. Estamos aquí para servirlo y el cuarto oración estará aquí abierto al frente después de que termine la oración.

Padre nuestro, pedimos ahora que Tú nos ayudes entender la urgencia de los tiempos en los que vivimos, la urgencia del evangelismo al traer el Evangelio a gente que necesita tanto oír esto, ¿y cómo oirán si no hay nadie que les predique? Ayúdanos a proclamar este Evangelio glorioso y decirle a los pecadores que este es el tiempo aceptable. Esta es la hora de la gracia. Este es el día de salvación si vienen. Lleva a cabo esa obra en todos nuestros corazones, que nos motiva a vivir a un nivel elevado en la vida a las cosas que importan. Y nada importa más que proclamar a Cristo. Por nuestras vidas y por nuestro testimonio que llamemos a gente a Él. Y muestra Tú Tu gracia y salva a pecadores inclusive ahora. Oramos en el nombre de Jesucristo. Amén.

 

 

 

 

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