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Es Isaías 53 y quizás tenga que comenzar a disculparme por el hecho de que estamos prolongando esto tanto. Pero si tan solo supiera cuánto podría yo decir que no digo debido a que el tiempo me refrena. He vivido este capítulo ahora durante meses llevando a la serie y en medio de la serie, y hay tantas veredas que salen de aquí, hay tantas cosas que se originan en Isaías 53 que se convierten en veredas y caminos que uno podría casi seguir de manera interminable.

Tengo que decirle que este es un capítulo sin fondo que no puedo encontrar la profundidad, no puedo encontrar la amplitud, no puedo encontrar su altitud. Estaba leyendo un libro esta semana de Isaías 53 en el que el escritor dijo, “Las palabras se colapsan bajo el peso de este capítulo.” Y entiendo eso, que simplemente no hay palabras para sostenerlo, es demasiado vasto, demasiado masivo como para ser llevado por el vocabulario. Este es un capítulo que en un sentido usted llega al punto en el que usted siente el peso del mismo sin poder tener la capacidad de expresarlo. Y claro que siempre es ese el problema del predicador y de manera particular mi problema debido a que estoy limitado en mi capacidad de expresarme a mí mismo. Y me encuentro hasta cierto punto frustrado y al mismo tiempo tratando de aliviar esa frustración al regresar y enriquecer cosas que ya hemos tocado para asegurarme de que no deje nada sin decir que debería haber sido dicho.

Esta es una porción pesada de las Escrituras, quizás no haya nada como esta por lo menos en mi mente en toda la sagrada Escritura; tan llena, tan densa, una presentación tan claramente detallada del Señor Jesucristo en su vida, en su muerte, en su sepultura, en su resurrección, en su exaltación y en su intercesión que trasciende cualquier pasaje en el Antiguo Testamento.

La complejidad de este capítulo es sorprendente y asombrosa, el texto comenzando en el capítulo 52 versículo 13 comienza un viaje que no tiene paralelo en las Escrituras, comienza con la relación eterna del Señor con el Mesías, con Su Hijo y después apunta a la gloria exaltada al final cuando el Hijo ha cumplido de manera completa su obra redentora. Y en medio nos desciende en la humillación de aquel que llevó nuestro pecado a lo largo de los acontecimientos de su vida, a lo largo de los acontecimientos de la Semana Santa, la cruz, la resurrección, saliendo de la tumba vacía hasta llegar a las glorias del cielo y llegando hasta su obra intercesor a constante.

Es la historia constante del Mesías que se toca aquí con una cantidad de detalle sorprendente, sorprendente, que es abrumadora cuando usted considera que es toda escrita por la pluma de un profeta inspirado por Dios 700 años antes de que Cristo llegara. No solo se presenta aquí la obra de Cristo, como dije, desde su vida al punto de su encarnación hasta su intercesión y todo lo que está en medio de estos dos puntos, sino que inclusive está la naturaleza del Mesías presentada aquí, la naturaleza del siervo. Y para eso quiero que regrese al principio de este texto, capítulo 52, versículo 13, y voy a estar regresando a lo largo de esto porque no le puedo dar todo conforme avanzamos. Pero regresando a donde comenzamos, Dios habla al principio y al final de esta sección maravillosa. Dios es el que habla en el capítulo 52, versículos 13 al 15 y Dios es el que habla al final en la segunda mitad del versículo 11 y en el versículo final en el 12.

Entonces Dios presenta a su siervo y concluye este relato de su siervo. Y conforme Dios lo presenta Él identifica su naturaleza aquí en el versículo de apertura, “He aquí que mi siervo.” Ese es el título que el Mesías lleva y hay muchas referencias a Él como el siervo del Señor en esta sección de Isaías, hay cuatro capítulos del siervo acerca de Él como el esclavo de Dios, capítulo 42, capítulo 49, capítulo 50, y ahora esta sección aquí. Ven al Mesías como el siervo del Señor. En las primeras partes de Isaías Israel es identificado como el siervo del Señor siendo un siervo infiel con toda certeza y de esta manera se pronunció el juicio sobre ellos pero en el futuro el Señor tendrá un siervo que es fiel, ningún otro que el Mesías.

Y en el versículo de apertura su naturaleza o su persona es identificada, “Él será prosperado, será engrandecido y exaltado y será puesto muy en alto.” Tres verbos, tres verbos que hablan de Él. Engrandecido, exaltado y será puesto muy en alto. Eso nos presenta su relación eterna con Dios Padre porque esos tres verbos aparecen en solo un otro lugar en el libro de Isaías y eso está en el capítulo 6 de Isaías y esos mismos tres verbos aparecen ahí para describir a Dios alto y sublime quien es Santo, Santo, Santo en la visión de Isaías. Entonces en el capítulo 6 esos verbos son usados para escribir a Dios Padre. Aquí son usados para escribir al siervo de Dios, el esclavo de Dios, el Mesías y por lo tanto nos presentan al Mesías como alguien que lleva la misma exaltación, la misma elevación, la misma altura que Dios mismo. Y esto es para decirnos que aquello que es dicho de Dios también puede ser dicho del siervo del Señor. Una combinación de verbos que describe al Señor Yahue mismo, también describe al siervo de Yahue.

Esto es decir lo que Pablo dijo que en Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad. Esto es decir con el escritor de Hebreos quien dijo que Él es el reflejo de la gloria de Dios y la imagen misma de su persona. Eso es decir lo que Jesús dijo, “Si me habéis visto a mí habéis visto al Padre. Yo y el Padre uno somos.” Y de esta manera el siervo es identificado en el versículo de apertura por Dios mismo como uno que es igual a Él, también alto, elevado y altamente exaltado. Estamos hablando entonces de Dios encarnado. El siervo de Dios no es ningún otro que el Hijo de Dios encarnado. El Hijo de Dios es exaltado ahí en ese versículo de apertura. Y después inmediatamente en el versículo 14 vemos que Dios lo presenta como alguien quien aunque exaltado y Dios en naturaleza será humillado, versículo 13 y 14, la transición realmente es sorprendente. “Muchos se asombraron de Israel pero aún muchos se asombrarán de aquel quien es el Dios hombre de tal manera desfigurado de los hombres, su parecer y su hermosura más que la de los Hijos de los hombres.”

Esta es la humillación que conocemos a partir de las palabras de Pablo en Filipenses 2, “Quien tomó forma de esclavo, hecho en semejanza de los hombres. Se humilló a sí mismo hasta la muerte, muerte de cruz.” Los horrores de cómo lo trataron a Él llevando hasta su – incluyendo su crucifixión, llegó a desfigurarlo y el Padre Dios revela a Isaías que se llevará a cabo. Cuando eso se cabe, el versículo 15 dice, “Así asombrará Él a muchas naciones, los reyes cerrarán ante Él la boca porque verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído.”

Entonces conforme Dios presenta a su siervo lo presiente cómo Dios siendo humillado y siendo exaltado. La palabra en el versículo 13 ‘será prosperado’ es la afirmación de Dios de que Él tendrá éxito. Cuando Dios cierra este capítulo Él vuelve a hablar a la mitad del versículo 11 y dice esto, “Por su conocimiento justificará mi siervo.” Aquí Dios está hablando otra vez de ‘mi siervo’, su Hijo el Mesías. “Él justificará a muchos y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos por cuanto derramó su vida hasta la muerte y fue contado con los pecadores habiendo Él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores.” Dios abre esta sección en los versículos 13 al 15 al predecir y prometer el triunfo del Mesías, el siervo. Dios la concluye al proclamar que Él ha triunfado. Él triunfará y triunfo.

Dios entonces encierra esto con una introducción y una conclusión y en medio usted tiene los versículos 1 hasta el 11A y esa es una delineación del sufrimiento del siervo mediante el cual Él es exaltado, Él será exaltado, Él será triunfante, Él será triunfal debido a que Él se humilló a sí mismo inclusive hasta la muerte, inclusive a la muerte en una cruz. La mitad entonces es la razón por la exaltación debido a que Él hizo lo que el Padre determinó que Él haría, el Padre lo resucitó y lo sentó a su diestra y le dio un nombre que es sobre todo nombre, el cual es el nombre Señor. Y un día le enviará de regreso establecer su reino, el reino con el cual Él asombrará y sorprenderá a los gobernantes del mundo y traerá el reino con todas sus glorias y después Él dividirá el botín. Él será el conquistador final y el único conquistador y monarca del universo.

Entonces usted tiene comentario de introducción y afirmación de conclusión por parte de Dios mismo. Y en medio versículos uno al 11 está esta mirada sorprendente de la razón por la que el siervo debía ser exaltado de esta manera. Y la razón es dada por Dios en el versículo 12, ¿por qué? Porque Él derramó su vida hasta la muerte, porque Él llevó el pecado de muchos. Es debido a su obra de humillación y sacrificio vicario sustitutivo que Dios lo exaltará. Y eso es exactamente lo que Pablo dice en Filipenses 2, “Él se humilló a sí mismo hasta la muerte por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre.” Pablo está escribiendo en la espalda de Isaías 53 en esa sección kenosis de Filipenses 2.

Ahora, es muy importante y maravilloso que Dios nos da una profecía de introducción y una proclamación de conclusión. Sucederá, ha sucedido, porque la mitad es tan trágica, tan trágica, habría poca, quizás poca esperanza si no estuviera esta afirmación divina de la victoria final de Cristo. Lo que tenemos en la introducción y la conclusión es la promesa de su segunda venida. Lo que tenemos a la mitad es la obra de su primera avenida. ¿Ve eso? Lo que tenemos en la introducción y la conclusión es la declaración de Dios de su segunda venida como el monarca que reina, el Rey de Reyes y el Señor de Señores. Lo que tenemos a la mitad de su primera avenida y su humillación. Él regresa reinar porque Él vino una vez a morir. Y esa es la economía de Dios en la obra del Señor Jesucristo. Es exactamente la sección de en medio, su humillación que es la razón por la que Dios le exaltó hasta lo sumo. Él vino, Él se entregó de manera completa a la voluntad de Dios para salvar a pecadores del infierno y lo hizo de una manera sorprendente al morir a sí mismo en una muerte vergonzosa, dolorosa de los impíos. El mismo tipo de muerte que estaba reservada para los peores criminales y esclavos. Pero Él vino como el justo, como Él es identificado en el versículo 11, “Para recibir el castigo de Dios por los injustos para hacerlos justos.” Ese es el corazón de la cruz y el corazón del Evangelio.

Ahora, estamos viendo los versículos 1 al 11A y estamos viendo este siervo. En los versículos 1 al 3 Él es el ciervo menospreciado, y vimos eso. Y después en los versículos del 4 al 6 Él es el siervo sustituido. Y después en los versículos 7 al 9 donde estamos Él es el siervo matado y silencioso.

Ahora, a manera de repaso breve, un repaso acerca de algo que necesita ser recordado, muy bien. El propósito primordial de este pasaje no es ver la cruz, ese es un propósito secundario. El propósito primordial de este pasaje es ver el triunfo final del Mesías, el siervo; el triunfo final del Mesías, el siervo; el triunfo final del Mesías, el siervo será la salvación de su pueblo y eso es lo que dice en el versículo 8, “Porque fue cortado de la tierra de los vivientes por la rebelión de mi pueblo.” Mi pueblo. O en el versículo 11, “Justificará mi siervo justo a muchos.” O versículo 12, “Habiendo Él llevado el pecado de muchos.” El punto de este capítulo es que Dios salvará a su pueblo y en particular su pueblo Israel, esta es una profecía de la salvación futura de Israel.

De eso trata la sección entera de Isaías, la salvación para Israel en el futuro. Zacarías dice que es el tiempo cuando miraran a aquel a quien traspasaron y oraran por Él como unigénito. Cuando miren hacia atrás a la historia, lo cual todavía no han hecho pero un día lo harán, y miren a aquel a quien traspasaron y se den cuenta de que Él fue el Hijo de Dios y entiendan completamente lo que aún no han entendido excepto por un remanente de judíos que han venido a la fe en Cristo, Israel será salvo.

La promesa de Ezequiel 36, la promesa del nuevo pacto de que Dios los salvará, que Dios los perdonará que Dios escribirá su ley en sus corazones, que Dios quitará un corazón de piedra y les dará un corazón de carne e implantará su Espíritu dentro de ellos. Repetido en Jeremías 31, repetido en Zacarías 12 y 13, el Espíritu de gracia y oración viene sobre ellos. Eso sucederá en el futuro. La salvación de la nación de Israel, en Romanos 11, “Todo Israel será salvo.”

Cuando estén en el futuro harán la confesión de los versículos1 al 11, esta será su confesión. En la actualidad lo es ahora y para todos los que creen judío o gentil es nuestra confesión, ¿no es cierto? Entendemos que Él fue traspasado por nuestras transgresiones. Entendemos que Él fue azotado por nuestras iniquidades, que el castigo de nuestra paz fue sobre Él. Entendemos que por su llaga fuimos curados. Entendemos que somos las ovejas que nos hemos desviado, impíos por naturaleza que el Señor causó que nuestra iniquidad cayera sobre Él. Entendemos eso. Ese es un entendimiento del Evangelio, que Él murió en nuestro lugar bajo castigo divino por nosotros y que Él siendo castigado en nuestro lugar nunca seremos castigados condenados. El castigo ha sido demandado del sustituto. Entendemos eso. Todos los creyentes entienden eso. Usted no puede ser salvo sin abrasar eso, sin aceptar eso.

Pero un día en el futuro la nación de Israel se dará cuenta de esto y mirará hacia atrás y confesará las palabras mismas, la confesión misma de Isaías capítulo 53. Ahora, desde el principio dice en el versículo 1, “No creyeron. ¿Quién ha creído nuestro anuncio? El mensaje que nos fue dado.” Como indica el hebreo. ¿Y quién ha creído que Jesús fue el brazo del Señor revelado? Esa simplemente es una expresión para referirse a la presencia de Dios en poder. ¿Quién creyó que Él fue el poder real de Dios? ¿Quién creyó que Él fue el Mesías, El Salvador? Muy, muy, muy pocos. Muy pocos. 500 en Galilea, 120 en el aposento alto en Jerusalén, después de un ministerio de 3 años por toda la nación de Israel. Muy pocos. ¿Por qué? No encajó con nuestro modelo.

Los judíos siempre han tenido una teología de la gloria pero no una teología del sufrimiento. Siempre han entendido la gloria del Mesías pero no el sufrimiento del Mesías. De hecho hasta donde puedo ver ninguna indicación se encuentra en ningún lugar en la literatura judía histórica de que ellos creyeron que el Mesías moriría por sus pecados. Usted no lo puede encontrar. No tenían teología de un Mesías sufriente, moribundo; solo un Mesías glorioso. Entonces cuando vieron a Jesús no vieron a un Mesías glorioso, vieron a un renuevo únicamente, vieron una raíz sucia en suelo seco. No vieron ningún parecer en Él ni hermosura, no vieron nada atractivo en Él, no encajó su teología de la gloria. Y además no solo Él vino de ningún lugar en su origen. No solo fue su apariencia algo no impresionante sino que al final de su vida Él fue despreciado y desechado, un hombre en dolores, en quebranto. Él fue el tipo de persona de la que esconderíamos nuestro rostro, fue así de menospreciable. Él fue menospreciado y no lo estimamos. Él fue un Mesías menospreciado. Dijeron de Él, “No queremos que este hombre reine sobre nosotros. Crucificadle, crucificadle. Él no es nuestro rey.” El Mesías menospreciado. Versículos 4 al 6, “Él es el Mesías sustituido.”

Algún día en el futuro van a mirar hacia atrás y dirán, “Ahora lo vemos diferente. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades. Fueron nuestras tristezas las que Él llevó. Ahora pensamos que Él había sido azotado, herido de Dios y afligido por sus propios pecados, por sus propias blasfemias porque Él fue un blasfemo porque Él fue un intruso, oh, qué mal estábamos. Ahora sabemos Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados y demás. Y el Señor hizo que el castigo de nuestra paz fuera sobre Él.”

Después nos lleva los versículos 7 al 9, “Él es el siervo sustituido y menospreciado y aquí Él es el siervo silencioso y matado.” Y comencé la semana pasada, 2 semanas atrás ahora, con la frase ‘como cordero fue llevado al matadero’. Ese es el punto elevado de esta profecía; Él vendrá como un cordero para ser matado. Cuando Jesús apareció por primera vez en el Río Jordán para comenzar su ministerio y Juan el Bautista su precursor lo vio cara a cara, Juan 1:29, Juan dijo, “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Él lo entendió.

El Apóstol Pedro lo entendió escribiendo en su primer capítulo de su primera pistola dice, “Fuimos redimidos no con cosas corruptibles como oro, plata, sino con la sangre preciosa de Cristo como cordero sin mancha.” Ellos entendieron que el Mesías iba a venir para hacer el sacrificio por el pecado al cual todos los otros sacrificios se apuntaron, no hubo un sacrificio de un animal ni oveja ni cabra ni buey, no hubo un sacrificio de un animal que pudiera quitar el pecado. Hebreos 10, “La sangre de bueyes y cabras no puede quitar el pecado. Pero el mismo capítulo dice, “Mediante una ofrenda Él se presentó a sí mismo. Él santificó para siempre aquellos que le pertenecen.” Pedro lo entendió, Pablo lo entendió, Pablo, un judío en Filipenses 3 piensa que va bien, que va en el camino correcto hasta que ve a Cristo y después todo aquello en lo que había esperado se convierte en algo menospreciable para Él, basura, a fin de que él gane a Cristo y tenga una justicia no de él sino la justicia que es de Dios concedida a él por la fe en Cristo. Pablo lo entendió, Pedro lo entendió, los discípulos de entendieron, la primera iglesia lo entendió, todo creyente a lo largo de la historia ha entendido que Jesús murió como el único sacrificio por el pecado que satisfizo a Dios; el Cordero de Dios que de hecho quita el pecado. Hebreos 9 dice que los sacrificios animales no pueden quitar el pecado. Hebreos 10 lo repite, “No pueden quitar el pecado.” Simplemente apuntan a la necesidad de un sustituto que tenga la capacidad de hacer eso y Cristo es ese Cordero escogido.

El día en el que Él llegó a Jerusalén fue el día en el que la gente seleccionaba sus corderos para el sacrificio el fin de semana en la Pascua. Y el día en el que Él llegó a Jerusalén Dios lo seleccionó como su cordero y lo ofreció al final de la semana para quitar el pecado. Esa es la razón por la que Pablo en Primera de Corintios dice, “Jesucristo es nuestra Pascua. Jesucristo es nuestra Pascua.”

Hay una afirmación interesante que se encuentra en el Salmo 49 en donde Dios dice, “Ningún hombre por ningún medio puede redimir a su hermano. Ningún hombre por ningún medio puede redimir a su hermano o darle a Dios un rescate por él porque la redención de su alma es costosa y él debe cesar de tratar para siempre.” Gran afirmación. Usted no puede redimir a alguien más. Ningún humano puede redimir a otro humano. Usted no puede redimirse a sí mismo. Usted no puede redimir a nadie más. Solo el Dios hombre Jesucristo, nuestro Cordero de la Pascua puede pagar el precio costoso; el precio costoso no corruptible, no oro ni plata.

Hubieron ocasiones en la historia de Israel como en Éxodo 30 cuando ellos contaron a los hombres porque iban a confiar en su poder y confiar en sus números y confiar en su poder en lugar de confiar en Dios en contra de sus enemigos y Dios los castigó y Dios trajo juicio contra ellos por hacer eso. Dios también dijo a ellos, “Hay una manera en la que pueden ser redimidos de ese castigo mediante oro o plata.” Éxodo capítulo 30, “Redención temporal.” Pero ninguna cantidad de dinero jamás podía redimir un alma porque el costo es demasiado alto, demasiado alto.

Isaías lo entendió, Isaías 52:3, Isaías dijo, “Así ha dicho Jehová, fuisteis vendidos para nada y seréis redimidos sin dinero.” No hay bien alguno en este mundo que pueda ser usado para redimirlo a usted. Solo Pedro dijo, “La sangre preciosa de un cordero sin mancha.” Quien es ningún otro que Cristo, su muerte se convierte en el sacrificio redentor. Y Pedro en ese mismo pasaje en Primera de Pedro 1:20 y 21 dice, “Mediante Él son creyentes en Dios. Han entrado en una relación de fe con Dios mediante Él.” Bueno, esta es la perspectiva de la muerte con respecto a Jesucristo que uno debe tener para ser salvo. Los judíos en la actualidad no lo creen, rechazan a Jesucristo, todavía creen que fue azotado, herido por Dios por ser un blasfemo. Usted y yo sabemos que no es así, creemos la verdad acerca de Él y algún día ellos también la creerán.

Ahora, eso nos lleva los versículos 7 al 9, los versículos 7 al 9, ahora, la última vez, hace 2 semanas atrás vimos el versículo 7, únicamente le voy a dar un repaso breve. Estos tres versículos son miradas específicas de acontecimientos en la vida de Cristo. El versículo 7: ve su juicio, versículo 8: ve su muerte y el versículo 9: ve su sepultura. Y de nuevo sorprendentes en su detalle. Y lo que vemos aquí es al siervo silencioso matado. La idea de que Él está entregando de manera voluntaria su vida, que Él se está sometiendo de manera dispuesta en obediencia, en silencio al propósito de Dios y es la voluntad de Dios y el placer de Dios como el versículo 10 dice ahí, “Para herirlo, colocarlo bajo tristeza, presentarlo como una ofrenda por la culpa.” Esa es la voluntad de Dios, Él sabe eso, “No es mi voluntad, sino la tuya se haga.” Y Él se somete de manera plena a eso.

En esa sumisión hay una demostración de su conducta, Él está en silencio en su juicio, Él obviamente está en silencio en su muerte y en su sepultura, no hay protestas que llevan a eso, Él está en silencio, en los versículos 7, 8 y 9 y de hecho simplemente para recordarle, Él están silencio en el capítulo entero, el Mesías nunca habla en este capítulo, nunca; Él es el que sufre de manera silenciosa a lo largo de este capítulo entero. Y en particular en los versículos 7 al 9, porque aquí es donde realmente se pone feo, horrendo; versículo 7 es acerca de su juicio, Él fue afligido, Él fue angustiado. Ese término tiene que ver con todas las formas de injusticia que vinieron en contra de Él. Es repetido una vez más en el versículo 8 por opresión y juicio. Y ahí la opresión está ligada al juicio y el juicio claro es un término judicial que habla específicamente de los acontecimientos del juicio. Entonces esta es la opresión que vino en contra de Él en su juicio en particular, su arresto una experiencia horrenda, el abuso que le siguió y después de eso los testigos falsos, mentirosos y todas las demás cosas que vinieron con ello. No se cometió crimen alguno, no hay evidencia presentada, fueron declaraciones repetidas de su inocencia, hubieron declaraciones repetidas de su inocencia, Él fue abusado físicamente, le escupieron, le pegaron con sus puños en el rostro, le golpearon en la cabeza con palos, una corona de espinas metida en su cabeza. Usted sabe todo eso.

Él enfrentó todo eso como parte del juicio y del veredicto al que se llegó en el juicio. Simplemente una palabra del verbo afligido, Él fue afligido, literalmente es un pasivo en el hebreo, Él permitió que fuera afligido, Él permitió que fuera afligido, Él estuvo bajo una jurisdicción ilegal, inconsciente injusta y Él permitió que eso sucediera, que fuera afligido. Esto bien podría ser de donde Pablo toma, “Él se humilló a sí mismo.” Porque este verbo de hecho puede llegar a ese punto en su significado. Él se permitió el ser afligido, cazado en la noche, arrestado en el huerto, juzgado ilegalmente de noche, acusado falsamente, atormentado, torturado, abusado y después un veredicto es emitido y Él debe morir y morir por la crucifixión. Él no dice nada, Él no abrió su boca, Él es como un cordero que es llevado a la matanza y como una oveja que está en silencio ante sus esquiladores, entonces Él no abrió su boca. Él es como una oveja en silencio cuando está siendo matada o trasquilada, Él no dice nada. Esto quiere decir no dice nada en defensa de sí mismo, nada en absoluto. No hay defensa dada por Él, Él aceptó el juicio injusto del hombre para aceptar el juicio justo de Dios para hacer que pecadores injustos fueran los destinatarios de esa justicia misma.

Entonces en el versículo 7 como vimos, usted tiene un retrato de su juicio, Él está siendo llevado para ser matado y Él está en silenció conforme es llevado. El versículo 8 entonces nos lleva a su muerte, por cárcel, y eso nos lleva de regreso al versículo 7 y a todo ese juicio, “Y por juicio Él fue llevado.” Términos legales. La opresión es lo que vino a Él en la injusticia, el juicio es el veredicto y la expresión fue quitado. Simplemente es el hecho de que Él es entregado para ser ejecutado, entregado a la sentencia. Todo esto está hablando de procesos, procesos legales; opresión, su arresto, confinamiento, juicio es el proceso judicial y el veredicto final siendo llevado significa exactamente lo que dice, de la corte del juicio para ser ejecutado. Pilato ordena su ejecución y él ordena que es ejecutado en la manera en la que los esclavos fueron ejecutados. Él es el esclavo de Yahue, Él es ejecutado a manera de esclavo y su muerte es descrita en estas palabras, “Porque fue cortado de la tierra de los vivientes.” Versículo 8. Él fue cortado de la tierra de los vivientes. Ser cortado de la tierra de los vivientes, expresión judía, aparece en varios lugares en el Antiguo Testamento. Daniel 9:26 hablando del Mesías dice, “El Mesías será cortado.” Daniel también predijo su muerte.

Entonces Él será ejecutado. Eso es lo que esa expresión significa. Él será asesinado. Es una manera dramática de decirlo. Cortado de la tierra de los vivientes, ejecutado, como un cordero llevado a la matanza; la cual por cierto de la misma expresión que es usada en Jeremías 11:19 para referirse a sí mismo. Jeremías se vio a sí mismo como un cordero siendo llevado a la matanza. Entonces una expresión común, cortado de la tierra de los vivientes, a pesar de todo lo que Él fue, a pesar de todo lo que Él hizo, todo lo que Él dijo, la injusticia más horrenda en la historia de la humanidad es cometida en contra de Él y Él es ejecutado.

La afirmación tan reveladora en este versículo se encuentra en la segunda línea, “¿Y su generación quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes.” ¿Quien lo consideró? ¿Quien consideró que Él fue ejecutado violentamente? ¿Quién dio un paso al frente y protestó? Eso es lo que eso significa. ¿Quién lo vio por lo que fue? ¿Estuvo el sumo sacerdote en protesta? ¿Acaso los saduceos o los fariseos o alguien quien se adhería de manera fastidiosa al orden judío y la tradición y la ley? ¿Dónde estaban los rabinos? ¿Dónde estaban los escribas? ¿Dónde estaba alguien?

Aquí encontramos en la profecía 700 años antes de que sucediera que se pronuncia el hecho de que nadie lo defenderá, nadie lo defenderá. ¿Dónde estuvieron sus discípulos? Bueno, estaban viviendo, Zacarías 13:17, “Hiera el pastor y las ovejas – qué – serán dispersadas.” Ya no estaban, habían huido. Mateo dice que huyeron y Marcos dice lo mismo, que el pastor fue herido y las ovejas fueron dispersas. ¿Quién estuvo ahí para hablar a favor de Él?

Por cierto, prevaleció una costumbre y esto es fascinante, entre los judíos en el caso de un juicio que podía llegar a la ejecución se requería que hubiera un periodo de tiempo una vez que el veredicto había sido dado para que la gente diera un paso al frente y hablara de la inocencia del que había sido presentado para la ejecución. Ese básicamente fue un periodo de 40 días, eso es lo que encontramos en su literatura, 40 días debían pasar entre la declaración de la muerte y la ejecución misma. Un período de tiempo en el que alguien podía hablar a favor del acusado y defender su inocencia, lo cual tiene mucho sentido; no hicieron eso. Terminaron con el juicio a la mitad de la noche y entonces no hubo nadie ahí que los interrumpiera. Y después ese mismo día conforme amaneció lo enviaron en el proceso que lo llevó a la muerte ya en esa tarde misma.

¿Dónde estuvieron los 40 días? ¿Dónde estuvieron los 40 días? Al principio de la historia cristiana eso comenzó a ser preguntado, ¿por qué los judíos violaron eso? Aparece en respuesta a eso una afirmación hecha por el sanedrín, el sanedrín preparó una afirmación, una declaración. Esto ahora están el Talmud judío en el folio 43 en el Talmud judío del sanedrín dice esto, hay una tradición, estas son las palabras del sanedrín, “Hay una tradición que en la tarde del día de reposo y la Pascua colgaron a Jesús. Y el heraldo fue delante de él durante 40 días clamando Jesús va a ser ejecutado porque él ha practicado la hechicería y ha engañado a Israel y los ha alejado de Dios, que alguno que pueda traer algún ruego para defenderlo venga y presente información acerca de él, pero ningún ruego de justificación se encontró para él y entonces fue colgado en la tarde del día de reposo y la Pascua.”

Eso está en el Talmud de los judíos, una mentira de que ellos sentenciaron a Jesús y esperaron 40 días antes de que lo ejecutaran para que alguien se apareciera, pero nadie se apareció. Eso está en el Talmud judío escrito por el sanedrín para cubrir lo que hicieron. Un rabino comentando en esto dijo, su nombre es Ulla, “¿Pero creen que él pertenece a aquellos para quienes un ruego de justificación debe ser buscado?” En otras palabras, él ni siquiera pertenece a la categoría de personas por las que querrías buscar un ruego para justificarlo. Él fue el engañador mismo y el Dios todo misericordioso ha dicho, “No lo liberarás o lo descubrirás.” Fin de la cita. El rabino dijo que él ni siquiera es digno de un ruego de inocencia.

Entonces cuando Isaías 53 comienza y dice, “¿Quien ha creído nuestro mensaje y quién respondió a la revelación del brazo del Señor? Nosotros no respondimos. ¿Y cuán extremo fue su rechazo?” Así de extremo que aún cuando habían hecho todo eso y aún cuando Él había resultado resucitado de los muertos y aún después de que la iglesia había nacido y había comenzado a crecer inventaron una mentira para colocarla en el Talmud para decir que habían dado 40 días y nadie se apareció. Pero de nuevo, ¿por qué se aparecería alguien? Él no perteneció a la categoría de personas que era digna de que alguien lo defendiera. Ellos menospreciaron todo acerca de Jesús y es muy profundo.

Y permítame decirle algo, no ha sido ayudado a lo largo de la historia humana por la manera en la que los judíos han sido tratados por supuestos cristianos, cristianos falsos. Esto es ahí desde el imperio romano en el principio del imperio romano santo por así decirlo, el sistema católico romano muy, muy atrás en los primeros siglos que hubo un antisemitismo tan fuerte y se desarrolló y se desarrolló a lo largo de los siglos bajo los católicos romanos ortodoxos, continuó desarrollándose inclusive con los reformadores. Esta enemistad hacia los judíos se vio a lo largo de la historia a un punto en el alumbramiento cuando habían rechazado su religión y abrazado el alumbramiento. Y vuelve a salir con las atrocidades de Hitler y esto está pegado al cristianismo, formas falsas de cristianismo, no ayuda a perpetuar esto inclusive en la actualidad, nuestra actitud hacia el pueblo judío debe ser una de amor sin restricciones y compasión y celo evangelistico. Ellos menospreciaron todo acerca de Él.

El sanedrín declara esto acerca de sí mismo, se sientan para justificar y no condenar, salvar la vida y no destruirla. Esa es su propia especie de código. Como consecuencia este tipo de trato de Jesús violó todo acerca de él, así de intenso fue su odio contra Él. Y lo que están diciendo en ese pasaje del Talmud que leí es cómo alguien se puede atrever a tratar de defender a este engañador vil, a nadie le importó. Y eso es exactamente lo que Isaías dice que sucederá, “¿Y su generación quién la contará?” ¿Quien lo consideró? En cuanto a su generación, la gente que vivió en el tiempo de Él, ¿quién lo consideró? ¿Quién pensó en eso? ¿Quién consideró lo que estaba pasando cuando Él estaba haciendo ejecutado y quién supo que Él estaba siendo cortado por la transgresión de mi pueblo, los judíos? Esto es mi pueblo es un término técnico para los judíos usado en el capítulo 40, usado en el capítulo 51, usado en el capítulo 52, usado aquí otra vez por Isaías para referirse a Israel. ¿Quién inclusive tuvo una idea de que Él estaba recibiendo un juicio por parte de Dios? No por sí mismo, no por su propia transgresión sino por la transgresión de mi pueblo. Nadie ni siquiera pensó en eso y aún no lo han pensado, todavía no lo piensan.

Inclusive está Caifás, recordará en Juan capítulo 11, que estaba tan preocupado porque los romanos iban a quitarle su poder que él dijo, “Más vale que matemos a Jesús o los romanos van a matarnos. Y es mejor que Él muera que la nación.” Y Él hizo una profecía de que Él moriría por la nación y Él murió por la nación, por los judíos y por todos aquellos de todas las naciones que confiarán en Él. Y en el capítulo 55, versículo 5 de Isaías, “He aquí, llamarás a gente que no conociste y gentes que no te conocieron correrán a ti por causa de Jehová tu Dios y del Santo de Israel que te ha honrado.” Esta es la promesa de salvación gentil.

Y después la promesa es extendida a toda persona, “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado. Llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos.” Y sigue.

Hay una invitación a venir de cualquier nación de personas que no conocen a Dios, una no nación. Como Jesús dijo, “Ovejas de otro redil.” Los judíos saben que el hombre Jesús fue matado, saben que Él fue matado, creen que Él fue matado por Dios pero por sus propias blasfemias, las blasfemias de Él. Él fue un blasfemo a tal grado que Él no fue digno de que alguien lo defendiera. La verdad es que Él fue azotado por Dios por las transgresiones de su pueblo, incluyendo a judíos y gentiles y un día la nación de Israel.

Eso nos lleva el versículo 9, la sepultura, “Y se dispuso con los impíos su sepultura.” Deténgase ahí por un momento. Este es un conjunto de detalles sorprendentes aquí, “Se dispuso con los impíos su sepultura.” ¿Por qué se dispuso con los impíos su sepultura? Bueno, porque Él murió con criminales, ¿verdad? Uno a cada lado de Él. Y si usted moría una muerte vergonzosa debido a una vida impía, según Jeremías 25:33, usted era tratado de una manera degradante y no tendría una sepultura apropiada. Esta fue una parte medular de su cultura, el menosprecio definitivo era dejar un cuerpo desintegrándose o en el camino o aventándolo al fuego sin una sepultura apropiada. Según Jeremías 25:33, si usted tiene una ilustración de eso, Jesús fue crucificado entre dos criminales; Lucas 23:33, Mateo 27:38. Y esta era la disposición normal, morían en la cruz de asfixia, lo dejaban ahí muerto y en estado de putrefacción, dejaban ahí que las aves picaran sus rostros y lo dejaban ahí al lado del camino para que los animales que pudieran subirse a la cruz masticaran su carne, los dejaban ahí con el propósito de advertirle a toda persona que estaba viendo lo que le sucede a personas que violan el poder romano y la ley romana. Eso era lo que estaba planeado para Él.

Eventualmente habían bajado los cadáveres que se estaban pudriendo y los aventaban a un basurero, el basurero de la ciudad de Jerusalén era el Valle de Enom, usted inclusive puede ir el día de hoy; ya no es el basurero pero el Valle de Enom está en el lado sureste de Jerusalén y era el basurero de la ciudad. Y era un fuego que nunca se apagaba, un fuego constante había ahí. Es un lugar muy interesante históricamente.

Fue el lugar donde los judíos apóstatas y seguidores de Baal y otros dioses cananeos quemaban a sus hijos al dios Moloc. Usted encuentra eso ahí atrás en Segundo de Crónicas 28:33. Jeremías habla de eso en Jeremías 7. Pero este fue el lugar en donde ofrecían bebés a Moloc. Fue ahí en donde el Rey Acaas sacrificó a sus Hijos, Segundo de Crónicas 28, es el lugar en donde Isaías identifica al final de su profecía como el lugar en donde el gusano nunca muere. Y Jesús dijo que es un retrato del infierno en Marcos en donde el gusano nunca muere, Marcos 9 lo dice tres veces. Lugar horrible en donde arrojaban lo que quedaba de los cadáveres. Los rabinos lo describen como un fuego perpetuo que consumía la inmundicia y los cadáveres que eran arrojados ahí.

Entonces Él fue ejecutado con criminales, Él terminaría como criminales pero Dios no iba a dejar que eso pasara. El Salmo 16 dice que Él no permitirá que Su Santo vea corrupción, Dios nunca dejaría que eso sucediera. Entonces el versículo 9 dice, hay un giro sorprendente, “Se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte.” ¿Cómo sucedió eso? Él estuvo con un rico en su muerte porque siempre hubo un hombre llamado José de un lugar llamado Arimatea. Este hombre José se había convertido en un discípulo de Jesucristo en silencio y él era muy rico. Mateo 27:57, “En la tarde vino un hombre rico de Arimatea llamado José quien sí mismo también se había convertido en un discípulo de Jesús, este hombre fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se le diera. José tomó el cuerpo, lo envolvió con lienzo de lino limpio y lo colocó en su nueva tumba que él había escarbado en la roca y él colocó una piedra grande en la entrada de la tumba y se fue.”

Él debió haber sido dejado ahí para que lo mataran. Él debió haber estado en el basurero y Él termina en una tumba nueva que era de un hombre rico. Exactamente lo que el Espíritu Santo le revela a Isaías que iba a suceder. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué fue eso importante? Nos dice al final del versículo 9, y esto es muy interesante, “Aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca.” Esta es simplemente una manera de decir que Él era santo por dentro y por fuera, porque de la abundancia el corazón habla la boca. No hubo nada en su boca pecaminoso, naturaleza pecaminosa. No hubo conducta alguna de una naturaleza pecaminosa.

Y debido a su santidad, debido a que como Hebreos dice, “Él fue Santo sin mancha, apartado de los pecadores porque Él fue el Cordero de Dios sin mancha, sin pecado. El Padre nunca permitió que Él terminara en el basurero.” ¿Entonces por qué eso? Es un pequeño testimonio, escuche, que su Padre da de su perfección sin pecado y el primer paso pequeño a su exaltación, el primer paso pequeño. Inclusive antes de su resurrección el Padre está diciendo, “No voy a permitir más humillación. Ya no puede haber más humillación.” Es lo más bajo que Él puede ir, entregarse a sí mismo a la muerte, muerte de cruz, ahí es en donde termina la humillación.

Y este es el primer paso pequeño hacia arriba, Dios honra a Jesús en su sepultura porque no hubo pecado adentro, no hubo pecado afuera. Y en unas cuantas horas, en el tercer día Él sale de la tumba y eventualmente en su ascensión llega hasta arriba. Un testimonio dulce del hecho de que se acabó la humillación.

¿Sabe una cosa? Pablo fue uno de estos judíos incrédulos. Pablo odiaba tanto a Jesucristo que él mató a cristianos. ¿Verdad? Exhalando amenazas y matanza contra – la iglesia nos dice en Hechos 8, “Él iba a todo el lado donde pudiera con cartas de las autoridades que querían que todos los cristianos que pudiera encontrar fueran encarcelados o ejecutados.” Y Pablo fue el ejecutor, él fue el hombre. Él iba a todos lados haciendo eso hasta que terminó en el camino a Damasco con órdenes para perseguir a cristianos ahí. Y usted recuerda lo que pasó. El Señor lo detuvo, lo cegó, se presentó a sí mismo y esa fue la transformación del Apóstol Pablo. Y Pablo presenta un testimonio que realmente es una especie de microcosmos, es una probada del tipo de testimonios que los judíos van a presentar en el futuro y también es el testimonio de usted y el mío.

Pablo dice esto a los corintios, Segunda de Corintios 5:16, “Hemos conocido a Cristo según la carne. Hemos conocido a Cristo según la carne. Yo sabía de Jesús, lo conocí como hombre, tuve la actitud típica estándar, celosa, apasionada, anti Jesucristo de los judíos.” A eso se está refiriendo. “Lo conocí según la carne pero ahora ya no lo conocemos así.” Él ya no vio a Cristo como él siempre lo había visto. A partir del camino a Damasco su perspectiva fue totalmente alterada, ¿no es cierto? Y también lo fue la de usted y la mía y de cualquier persona que viene a Cristo. Él vio a Jesús en el camino a Damasco y nunca volvió a ver a Jesús de la misma manera.

Y usted y yo quizás no estuvimos en el camino a Damasco o en algún lugar cerca a Damasco pero usted ha tenido una experiencia como la de Damasco si usted es un creyente porque ahora ve a Jesús de una manera totalmente diferente de cómo lo vio a Él antes de que lo conociera. Y así pasará con los judíos.

Para Pablo, creo que Romanos 1 fue escrito con Isaías 53 en mente, así es como comienza Romanos, “Pablo, esclavo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el Evangelio de Dios el cual Él prometió de antemano mediante sus profetas en las sagradas Escrituras.” Pablo conocía Isaías 53 porque sale en sus escritos. El Evangelio que Él predicó fue el Evangelio incrustado en este capítulo. Entonces ahí está el cordero silencioso matado, cortado de la tierra de los vivientes por las transgresiones de mi pueblo quien merecía el golpe. No somos Israel pero la iglesia está incorporada en el nuevo pacto y somos parte de su pueblo, ¿no es cierto?

Señor, te damos gracias de nuevo por la claridad y el poder de esta porción sorprendente de las Escrituras; tan sorprendente que ha sido llamada el Quinto Evangelio porque contiene todas esas cosas que son tan conocidas por nosotros en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Estamos en asombro de lo que tenemos en nuestras manos en las Escrituras, documentos antiguos con detalles del futuro. Y cada uno de ellos preciso y perfectamente precisos, cada uno de ellos. Este es Tu libro y Tú lo has escrito y es la verdad y es la verdad que salva. Sabemos que la fe salvadora viene por oír la verdad acerca de Cristo, la palabra acerca de Cristo, el mensaje acerca de Cristo y lo hemos oído, lo hemos oído. Esperamos con gusto la siguiente sección para llegar a su resurrección porque la salvación viene a aquellos que creen en Él, en su muerte y su resurrección, confesando a Jesús como Señor, confesando que lo ha resucitado de los muertos y podemos ser salvos. Oramos porque traigas esa salvación a aquellos que están aquí el día de hoy que aún están afuera de tu reino, que todavía se dirigen al infierno eterno sin esperanza, que vean la gloria de Cristo y que Tú por Tu poder cambies la perspectiva, que nunca vuelvan a ver a Cristo igual después del día de hoy, sino siempre en la gloria de la verdad de quien es Él. Padre, ahora te pedimos que selles estas cosas en nuestros corazones y las coloques en nuestras mentes de tal manera que podamos proclamar este Evangelio maravilloso. Tráenos de regreso esta noche para estudiar el relato sorprendente de María. Haz de este día un día rico y bendecido. Te damos gracias por el sacrificio que ha sido hecho por muchos en el servicio de nuestro país. Estamos profundamente agradecidos pero estamos aún más agradecidos por el sacrificio que fue hecho por ti nuestro bendito Salvador recibiendo el golpe divino por nuestras transgresiones. Recibimos eso con fe plena y gratitud y te damos toda la gloria. Amén.

 

 

 

 

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