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Para esta ocasión continuaremos con nuestro estudio bíblico realmente del tema, “Sombra para los hijos.” Estamos hablando de la crianza de los hijos, hablando de lo que es esencial, lo que es crítico para los padres, para proveer un futuro para sus hijos, en un mundo muy hostil. Quiero que veamos en particular el libro de Proverbios. Entonces quiero que abra su Biblia en Proverbios y quiero que esté listo para avanzar a lo largo de este libro conmigo, porque vamos a estar viendo y leyendo mucha Escritura. No hay mucho que explicar en el libro de Proverbios, es evidente en sí mismo en casi cada caso, y esto es instrucción que es crítica para la crianza de sus hijos.

Estamos examinando lo que Dios ha mandado a los padres que hagan en la crianza de sus hijos. Comenzamos en Efesios capítulo 6, los hijos deben obedecer a sus padres y honrar a sus padres, deben hacerlo en el Señor, y es el primer mandamiento con promesa, y esa promesa fue una vida larga y plena. Esa es la responsabilidad de los hijos. Los padres no deben frustrar o exasperar a sus hijos, sino criarlos en la disciplina y amonestación del Señor.

Entonces vimos esas cosas en las últimas dos semanas. Esta noche quiero entrar en el proceso entero de como los padres instruyeron a sus hijos, un poco, y ver algunos puntos específicos en la Palabra de Dios. Ahora recuerde, el principio básico que en cierta manera, sobre el cual hemos estado operando, se nos dio ahí atrás en el libro de Deuteronomio cuando los hijos de Israel estaban listos para entrar en la tierra prometida, y Dios les dijo: “Oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová Uno es.” Deuteronomio 6. “Y amarás a Jehová tu Dios, de todo tu corazón, y toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”

En otras palabras, tu vida entera, básicamente debe ser vivida en la esfera de la verdad divina, para que guíes a tus hijos a amar al Señor con todo su corazón, alma, mente y fuerzas. Ahora, incluido en nuestro mensaje de la semana pasada, fue una explicación de cuán importante es comenzar al enseñarle a sus hijos, el evangelio, el evangelio. Y le di algunas historias bíblicas, comenzando en Génesis, que usted puede usar para enseñar a sus hijos. Sugerí algunos pasajes del Nuevo Testamento también, para usar en esa instrucción.

En esta noche al comenzar, quiero regresar a esa idea entera de instruir a sus hijos en el evangelio, y el asunto de la salvación. Pero en lugar de ver algunos pasajes específicos, quiero hablar de algo de doctrina. Entonces, permítame darle algo de doctrina en términos panorámicos de lo que usted necesita enseñarles a sus hijos, ¿muy bien? Esto es muy, muy importante. Aquí están los principios que se relacionan con la salvación de sus hijos. Número uno, usted le enseña a sus hijos que Dios es santo, y que Él demanda santidad perfecta. Si alguien va a tener una relación con Dios, ciertamente una relación eterna con Dios, esa persona debe ser santa, porque Dios es Santo. Y debido a que Él es Santo, en segundo lugar, el odia el pecado. Y debido a que Él odia el pecado, Él siempre castiga el pecado.

Entonces, sus hijos necesitan saber que Dios es Santo, que Su ley demanda santidad perfecta, que la santidad perfecta se requiere para que alguien tenga una relación con Él. Él odia el pecado, Él siempre castiga el pecado. La siguiente verdad que usted debe asegurarse de que sus hijos sepan, es que somos pecadores, y por lo tanto no podemos estar delante de Dios en base a nuestra propia santidad, en base a nuestra propia santidad, en base a nuestra propia justicia. Hemos violado la ley de Dios, hemos ofendido a Dios, hemos escandalizado a Dios, no tenemos base alguna por nosotros mismos para entrar en Su presencia, y tener una relación con Él.

Usted necesita decirle a sus hijos que el pecado hace que la paz con Dios sea imposible. Inclusive, destruye la paz con otros, cómo obviamente vemos esto en un mundo sin paz. Sus hijos también necesitan saber que toda persona está en esta condición. Toda persona está bajo juicio porque todos somos impíos. Toda persona vive en una situación de alejamiento de Dios, la paz con Dios es imposible, y la paz con otras personas es casi imposible también. Todos nosotros somos dignos de muerte, somos dignos de muerte física y somos dignos de muerte eterna. Los niños necesitan entender eso. Hay consecuencias severas y eternas del pecado. Y después necesitan saber que los pecadores no pueden hacer nada para cambiar eso, nada. Nada para ganarse un futuro diferente, nada para ganarse la reconciliación con Dios, no podemos hacer nada. Ése es un mensaje crítico, porque toda religión falsa en el mundo, dice, “podemos hacer algo.” Y usted va a aislar a sus hijos de la religión falsa, si entienden su alejamiento de Dios, y que no hay manera que puedan hacer algo por reconciliarse.

Además, no podemos cambiar nuestra naturaleza, no podemos arreglarnos a nosotros mismos, no podemos cambiar, o ser diferentes de lo que somos, no tenemos manera de ayudarnos a nosotros mismos. Nos dirigimos al juicio eterno, nos dirigimos al infierno, ese es nuestra condición, y es todo porque Dios es Santo y nosotros no lo somos. Y después vienen las buenas noticias, hay un remedio para esta condición terrible. Y el remedio viene mediante el hijo de Dios, el Señor Jesucristo.

Entonces, sus hijos necesitan saber quién es Él. Él es eternamente Dios, el Señor de todos, Él es el Dios eterno, pero Él se volvió hombre, nacido de una virgen. Vivió una vida pura y sin pecado. Y Dios lo había identificado a Él, para que fuera el que moriría en nuestro lugar, el que recibiría el juicio divino por nosotros, Él fue el único que sería un sacrificio aceptable por nuestros pecados.

Entonces, Jesús murió, no bajo el juicio de Pilato, no bajo el juicio de Herodes, no bajo el juicio de Anás, y Caifás, no bajo el juicio de los fariseos y el Sanedrín, Él murió bajo el juicio de Dios. Dios lo castigó en nuestro lugar, y después Él resucitó de los muertos en victoria triunfal. Entonces, Jesús pagó el precio por nuestros pecados, y conquistó la muerte por nosotros.

Sus hijos necesitan saber que para escapar los errores de la condición en la que están todos los pecadores, tenemos que colocar nuestra fe en Él. Y si tan solo creemos en Jesús cómo Señor, lo confesamos cómo nuestro Señor y Salvador, somos perdonados, somos salvados, somos reconciliados, somos adoptados en la familia de Dios, y se nos promete el cielo eterno. Esas son las cosas que los niños necesitan entender, y se les necesita recordar continuamente esas cosas. Después su siguiente tarea consiste en hablarle a sus hijos, de una respuesta. Dígale a sus hijos que necesitan arrepentirse de su pecado, necesitan volverse de todo lo que deshonra a Dios, y necesitan volverse a Cristo, confiar en Él como Salvador, y Señor, y seguirlo en obediencia sin importar cuál sea el costo.

Entonces, eso sería lo que usted le enseñaría a sus hijos. Ahora Deuteronomio 6, como leímos, dice, “Enseña a tus hijos, diligentemente.” Eso quiere decir que es un trabajo de tiempo completo, un trabajo de tiempo completo, es un llamado de por vida, un llamado de por vida. Y una razón realmente importante por la que, en una familia cristiana, una madre en el hogar con los hijos en todos esos primeros años es tan crítico, y es tan vital, está aquí. Y esa es la razón por la que Pablo escribe y dice, “Las mujeres, literalmente, son salvas del estigma de la caída, cuando crían una generación de hijos piadosos.” Esa influencia de una madre cristiana en esos primeros años, diligentemente, de tiempo completo, 24 horas al día, 7 días a la semana, siempre enseñando estas verdades a los hijos, llamándolos a arrepentirse, a volverse de todo lo que deshonra a Dios, a colocar su confianza en Jesucristo, el Salvador y Señor, aquel que dio su vida por ellos, y a seguirlo en obediencia, sin importar cuál es el costo, eso necesita serle enseñado continuamente, continuamente a los hijos.  

Así es como usted los cría en la disciplina y amonestación del Señor. Usted les enseña a guardar todas las cosas que os he mandado, esto es la Gran Comisión, eso es para toda persona, incluyendo a sus hijos. Pero ese es tan solo el comienzo. Usted les enseña de la salvación. Ese es el comienzo. Más allá de eso, usted también tiene la responsabilidad de enseñarle todas las cosas que Cristo ha mandado, Dios ha mandado. Usted les enseña toda la sabiduría de Dios. Más allá del evangelio, hay tipos de cosas que necesitan saber, verdades vitales acerca de la virtud, de la integridad, de la justicia, de la virtud, del discernimiento, de relaciones, del trabajo, acerca de todo, todo asunto de sabiduría practica que moldea sus vidas para honrar a Dios.

Ahora, Proverbios es el libro inspirado que incluye toda esta sabiduría de por vida. Entonces, veamos el libro de Proverbios. Sus hijos deben conocer bien, lo que está en el libro de Proverbios, deben conocer bien lo que está en el libro de Proverbios. Están viviendo en un mundo corrupto, la tragedia de la corrupción y el liderazgo malo contamina a generaciones subsecuentes. Leemos en Éxodo, Deuteronomio, Números, la misma cosa. Los pecados de los padres son visitados en la tercera y cuarta generación. Cuando usted tiene a padres corruptos, hablando espiritualmente, cuando usted tiene un liderazgo corrupto, entra profundamente en las vidas de la gente, de tal manera que podría tomar tres o cuatro generaciones revertir esa influencia. Tenemos que trabajar en contra de la dirección, de la influencia de esa corrupción, entonces, a costa de lo que sea como padres, y en particular los padres, debemos guiar esta instrucción con respecto a la sabiduría divina para la vida santa, con el propósito de ser bendecidos y honrar a Dios. Proverbios 29:15 dice, “El hijo que es dejado a sí mismo es una vergüenza para su madre.” Proverbios 22:15 dice, “La necedad está ligada al corazón del muchacho,” está en ellos y debe ser expulsada.

Entonces, usted tiene a un hijo necio, la necedad debe ser sacada, usted no puede dejar que hagan lo que quieran, de lo contrario terminaran avergonzado a sus padres. El deber fluye a través de la madre, pero a partir del padre. Veamos Proverbios 1:8, y observe como se enfatiza el padre, “Oye hijo mío la instrucción de tu padre, y no desprecias la dirección de tu madre.” Si, ambos están involucrados, pero el padre tiene una responsabilidad de guía. Capítulo 2, “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría. Si inclinaras tu corazón a la prudencia.”

Capítulo 3, “Hijo mío no te olvides de mí ley, y tu corazón guarde mis mandamientos. Capítulo 4, “Oíd hijo la enseñanza de un padre, y estad atentos para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza, no desamparéis mi ley.” Ahí en el capítulo 4, versículo 10, “Oye hijo mío y recibe mis razones y se te multiplicarán años de vida.” Ahí en el versículo 20, “Hijo mío, está atento a mis palabras. Inclina tu oído a mis razones.” Capítulo 5 de nuevo, “Hijo mío, está atento a mi sabiduría y a mi inteligencia inclina tu oído.” Capítulo 6, “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo. Si has empeñado tu palabra a un extraño,” etc.

De nuevo, versículo 3, “Haz esto ahora hijo mío y líbrate.” Esto es instrucción de los padres, en particular de un padre a los hijos. Capítulo 6, versículo 20, “Guarda hijo mío el mandamiento de tu padre. Y no dejes la enseñanza de tu madre.” Ambos están involucrados, no obstante, el padre tiene el liderazgo en esto. Capítulo 7 comienza de la misma manera. Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás.” Y ahí en el versículo 24, del capítulo 7, “Ahora, pues, hijos oídme, y estad atentos a las razones de mi boca.” Capítulo 8, versículo 32, “Ahora, pues, hijos oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos.”

Ahora, ¿puedo decir algo que es realmente obvio aquí? No hay una mejor manera de colocar la verdad de Dios, en la vida de un hijo, que hablar la Palabra de Dios a ese hijo. Usted no necesita mecanismos inteligentes, usted no necesita videos, usted no necesita una especie de impresiones sutiles, usted habla de manera directa la Palabra de Dios. Eso es por diseño de Dios. Los padres lo hacen, y las madres lo hacen. Y adónde van los padres y a donde van las madres, ahí va la sociedad. Pero el padre va a tomar el liderazgo y el padre va a hablarle a los hijos, que en la siguiente generación van a tomar el liderazgo.

Y esa es la razón por la que hay un intento constante feminista, conforme Satanás trata de destruir el liderazgo de los hombres en una sociedad. Esto se lleva a cabo todo el tiempo, comenzó en el huerto cuando Satanás aisló a Eva, para que estuviera alejada y fuera del liderazgo de Adán, le torció cosas a ella, para desviarla y después Adán literalmente sucumbió al liderazgo de su esposa, y el conflicto estuvo ahí. Usted está viviendo en una sociedad que literalmente, está en un ataque masivo por parte de las mujeres que se están esforzando por atacar a los hombres y robarles el liderazgo, y ha sido, muy, muy exitoso. Eso tiene que ser mantenido en la familia que honra a Cristo. El hombre es la cabeza, él es el instructor que está en la parte de arriba, él es la cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza del hombre, y Dios es la cabeza de Cristo, como Pablo dice en 1ra Corintios. Hay una necesidad profunda de padres fuertes que enseñen a sus hijos. Esta es la única esperanza para que haya sombra para los hijos en la generación próxima.

Entonces, Dios nos dio como padres y madres, claro, un libro básico, las verdades que debemos enseñar, y todas estas resumidas en ciertas maneras en éste libro increíble de Proverbios. Un libro de sabiduría, como vivir una vida para agradar a Dios. Ahora, da por sentado que usted conoce a Dios, entonces hay un sentido en el que la salvación se da por sentado aquí. Esto es escrito para las personas que le pertenecen a Dios. Todos los principios espirituales vivientes, están incluidos en éste libro único de la vida, y está simplificado. Están reducidos a reglas y afirmaciones simples, concisas, breves, sería apropiado decir que son concisas en forma, y son sabias en contenido. Si vamos a criar una generación de hijos e hijas piadosos, que puedan guiar a la siguiente generación al conocimiento de Cristo, al conocimiento de Dios y la piedad, entonces estas son las verdades que deben ser enseñadas.

Y, por cierto, gran parte de la instrucción contemporánea para los padres, es trivial, sin esperanza alguna. Sea un amigo para su hijo, escuche a su hijo, vaya a lugares juntos con sus hijos, disfrute, diviértase, siga sus intereses, muy superficial. No está mal, pero si usted va a hacer todo eso, asegúrese de que use todo ese tiempo con ellos para incrustar en ellos, principios divinos. Y lleve su conversación, su plática a ese nivel. Lo que Proverbios dice es mucho más profundo que hablar acerca de actividades de los hijos, los juegos de los hijos. El deber primordial entonces, de los padres como hombres, y padres, en términos genéricos no es sacar la basura como un pequeño niño dijo, no traer al hogar el tocino, y no arreglar lo que estaba roto. La responsabilidad primordial de los padres y madres es enseñar principios santos, vivientes a sus hijos.

Ahora, hay una lección general que resume todo, entonces, regresemos al capítulo 2 por un momento. Usted debe enseñarles que la sabiduría espiritual es la búsqueda más noble de la vida. La sabiduría espiritual es la búsqueda más noble de la vida. Más que cualquier otra cosa, necesitan sabiduría. Simplemente eso, por sí solo, es contrario a todas las cosas que son presentadas frente a esta generación de jóvenes. Sea lo que sea que vayas a buscar, sea lo que sea que vayas a conseguir, consigue sabiduría, consigue sabiduría divina.

Observe el capítulo 2, y simplemente siga el flujo. “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino.”

¿Habría algo más que eso que usted querría para su hijo? Un corazón que entiende, discernimiento, conocimiento, sabiduría, sabiduría sana, integridad, justicia, rectitud, equidad, todo buen camino. Eso es lo que usted quiere para su hijo. “Cuando la sabiduría entrare en tu corazón y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia, para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos,” no es solo el efecto positivo de la sabiduría, trayendo bendición, es el impacto negativo de la sabiduría protegiéndote de mentiras y engaño y errores.

“De aquellos que dejan los caminos de la justicia y caminan en los caminos de las tinieblas. De aquellos que se deleitan en hacer la maldad y se regocijan en la perversidad de la maldad, cuyos caminos son torcidos, y cuyos caminos están desviados.”  Usted necesita sabiduría. Usted necesita sabiduría divina, necesita la sabiduría de Dios, necesita discernimiento, necesita conocimiento, necesita entendimiento, todas esas son palabras que se repiten a lo largo del libro de Proverbios.

Observe el capítulo 8 por un minuto. Y aquí hay una especie de personificación de la sabiduría misma, conforme la sabiduría en sí, habla. Esto sucede en unos cuantos lugares, en la primera parte de Proverbios. “¿No clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia? En las alturas junto al camino, a las encrucijadas de las veredas se para; en el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, a la entrada de las puertas da voces: Oh hombres, a vosotros clamo; dirijo mi voz a los hijos de los hombres. Entended, oh simples, discreción; y vosotros, necios, entrad en cordura. Oíd porque hablaré cosas excelentes, y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida. Todas ellas son rectas al que entiende, y razonables a los que han hallado sabiduría.”

“Recibid mi enseñanza, y no plata; y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos.” Esto es lo que toda persona debería buscar, sabiduría. La sabiduría produce prudencia, conocimiento, discreción, el temor del Señor, humildad, una boca pura, consejo sabio, justicia, juicio recto, amor. Y el versículo 18 dice, “Las riquezas y la honra están conmigo;” “las riquezas y la honra están conmigo, riquezas duraderas y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida. Por vereda de justicia guiaré, por el medio de sendas de juicio, para hacer que los que me aman tengan su heredad, y que yo llene sus tesoros.” No es solo espiritualmente benéfico ser sabio, es benéfico en todo sentido en la vida. En todo sentido.

Versículo 32 del 8vo capítulo cierra, “Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos. Atended el consejo y sed sabios, y no los menosprecies. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas, porque el que me halle, hallará la vida, y el alcanzará el favor de Jehová. Más el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte.” Todos los que me aborrecen aman la muerte.

Entonces, ¿cuál es la responsabilidad que tienen los padres? En primer lugar, conocer sabiduría, y después transmitirla. Si hay alguna sombra para los hijos del futuro, esto es lo que debemos hacer. No va a venir del mundo, van a oponerse a esto. No va a venir en ningún sistema educativo, operando en el mundo, al nivel que sea, desde la primaria hasta la escuela de post-grado, la sabiduría de Dios no está en su plan de estudios. Esa va a ser su responsabilidad acompañada por otros creyentes, y la iglesia de Jesucristo. Todos nos unimos para llevarles a ustedes como padres, aprender y enseñar sabiduría.

Y necesito decir esto, es muy obvio, pero simplemente necesito decirlo porque quiero asegurarme de que lo fije en su mente. La sabiduría de Dios, no es complicada. Los proverbios, conforme usted los lee, son frases simples, directas, casi exclusivamente de dos líneas. No son esotéricos, no hay verdad escondida aquí, esto no es místico, esto es simplemente sabiduría divina, directa.

Ahora, hay muchas cosas que son dichas en Proverbios, pero quiero resumirlas, y quiero darle 10 lecciones cruciales que los padres deben enseñarle a sus hijos. Usted podría decirlo de otra manera. 10 lecciones cruciales que los padres necesitan saber para que puedan enseñar a sus hijos. Usted ya me ha oído decir que es importante evangelizar a sus hijos. Eso es esencial porque no van a poder abrazar la sabiduría de Dios, y vivir la sabiduría de Dios a menos de que estén en Cristo, y conozcan a Dios, a menos de que sean capacitados por el Espíritu de Dios.

Entonces, en cierta manera tenemos que empezar con esto, con el primer principio de sabiduría que es primordial. Número uno: enseñe a sus hijos: “Teme a tu Dios. Teme a tu Dios.” Todo comienza ahí. En Proverbios 1:7, dice: “El principio de la sabiduría, es el temor de Jehová.” El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Eso es repetido en Proverbios 9:10, “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.” 1:7, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.” 9:10, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.” Este es el principio que está en primer lugar, ésta es la prioridad, éste es el principio primordial, controlador. Proverbios 9:10, añade esto, “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” La primera cosa que debe enseñarle a sus hijos es, “teme a tu Dios, teme a tu Dios, conoce a tu Dios.”

Y eso vuelve a presentar de nuevo, la relación, la salvación, que es el punto inicial. ¿Qué queremos decir con ‘teme a tu Dios’? No queremos decir que tengan miedo de Dios, aunque si rechazas el evangelio, más vale que temas a Dios. Pero cuando hablamos de temor estamos hablando de respeto, estamos hablando de asombro reverencial. Los padres deben enseñarle a sus hijos a respetar a Dios, a reverenciar a Dios por quién es Él. Respetarlo a Él, respetar Su Palabra, respetar Su ley, respetar Su poder, respetar Su autoridad, respetar Su juicio, disciplina, desagrado. En otras palabras, usted tiene respeto hacia la naturaleza y atributos de Dios. Enséñele a sus hijos a adorar a Dios. Eso es lo que eso está diciendo. Enseñe a sus hijos a adorar a Dios, a entender quién es Dios, y que solo Él es Dios y que no hay otro Dios, “Oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová Uno es.” Enseñe a sus hijos acerca de ese Dios, todos sus atributos, todas sus características, todo lo que Él es, todo lo que Él ha hecho. Sus hijos necesitan conocer la naturaleza de Dios.

Y después, en las palabras de Proverbios 3:5, enseñe a sus hijos a confiar en el Señor de todo su corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. “Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión, teme a Jehová y apártate del mal, porque será medicina en tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos.” Todo tiene que ver con el Señor, con honrar al Señor, ahí es donde todo comienza. Versículo 5, “Fíate de Jehová de todo tu corazón,” La palabra hebrea para fíate, originalmente significaba ‘acostarse, colocado, postrado en el suelo con su rostro abajo,’ literalmente, desciende lo más que puedas en respeto ante cuán glorioso es Dios.

“Y no te apoyes en tu propia prudencia,” esa es una palabra interesante. No significa, ‘inclinar, simplemente a un ángulo,’ significa apoyarte a ti mismo, como si estuvieras apoyándote en algo que sostienes. Coloca todo tu peso en Dios, cae postrado sobre tu rostro delante de Él. Coloca todo tu peso sobre Él y reconócelo, conócelo, debes estar consciente de Él. Un temor verdadero de Dios produce un temor verdadero del pecado. Un temor verdadero de Dios produce un verdadero temor del juicio. Proverbios expande esta lección inicial, teme a tu Dios, Proverbios dice, temer al Señor prolonga la vida, capítulo 10. “Temer al Señor es más útil que las riquezas.” Capítulo 15, “Temer al Señor trae vida abundante.” Capítulo 19. Capítulo 14. “Temer al Señor, guarda a uno del mal.” Capítulo 16, “Temer al Señor resulta en riquezas y honor.” Capítulo 22, “Temer al Señor,” y esto es dicho varias veces, “produce humildad, humildad.”

Proverbios también dice que aquellos que temen a Dios, duermen satisfechos. Aquellos que temen a Dios, no son tocados por el mal. Aquellos que temen a Dios tienen confianza. Aquellos que temen a Dios serán alabados por otros. Aquellos que temen a Dios sus oraciones son respondidas. Todo comienza con temer a Dios, ser un adorador del Dios verdadero.

Ahora, obviamente no podemos ser un adorador verdadero hasta que hemos venido a Cristo. Eso es Juan 4, ¿no es cierto? en el Nuevo Testamento. El Padre busca verdaderos adoradores que le adoran en Espíritu y en verdad. Y la única manera en la que usted puede volverse un adorador verdadero es mediante la fe en Cristo. Entonces, Filipenses 3:3 dice, “Somos los que adoramos en el Espíritu.” Adoramos en el Espíritu. Adoramos en el Espíritu al Señor Jesucristo y mediante Él, Dios y no confiamos en la carne.

Entonces, enseñe a sus hijos, “Teme a tu Dios,” Teme Su juicio, teme Su ira, teme al pecado, teme sus consecuencias, pero lo que es más importante, teme en el sentido de adoración y reverencia hacia Dios. Témelo en el sentido de que lo honras, de que lo respetas, de que lo amas. Sé un adorador. Enseña a tus hijos a ser adoradores de Dios. Y la mejor manera de enseñarles, claro, es abrir la Palabra de Dios, y la mejor manera de apoyar eso es ser un adorador usted mismo.

La segunda lección, enseñe a sus hijos, teme a tu Dios, número dos, enseñe a sus hijos “guarda tu mente, guarda tu mente.” Esto es repetido a lo largo de ésta sección entera, los diez capítulos de apertura, ni siquiera puedo ir a todos los lugares que nos llama a instruir a la gente en conocimiento y discreción y sabiduría, y discernimiento, y entendimiento, pero observe el capítulo 3, versículo 3. Él ha estado hablando de enseñar, mandamientos, no dejes que la bondad y la verdad te dejen, no dejes que la verdad te deje. Amárralos alrededor de tu cuello, escríbelos en la tabla de tu corazón, la verdad y la bondad. Escribe en tu corazón significa, tu mente, significa tu mente. Escribe la verdad en tu mente.

De manera más directa, capítulo 4, un versículo conocido, versículo 23, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.” De nuevo, corazón es la manera hebrea de expresar la mente. “Sobre toda cosa guardada, guarda tu mente.” Guarda tu mente con toda diligencia, porque de ella mana la vida. Guarda tu mente, porque a partir de lo que piensas, vives. Su vida, literalmente, fluye a partir de sus pensamientos. Guarde su mente, de ahí sale su conducta. Esto es reiterado en muchos lugares en la Escritura. Pablo habla de que, si algo es puro, y bueno, en esto pensad. Pablo habla de tener una mente renovada.

Jesús dijo esto, en Mateo 12:34, “Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Porque de la abundancia del corazón, o la mente, habla la boca. “El buen hombre saca de su buen tesoro lo que es bueno, el mal hombre saca de su mal tesoro lo que es malo.” La gente que piensa bien, piensa bien y se conduce de esa manera. Se sumergen al tesoro de la bondad. Aquellos que son malos se sumergen al tesoro de la maldad, y lo dispersan. Ahora, esto está por todos lados.

De regreso en el capítulo 1, versículo 8, “Oye hijo mío, la instrucción de tu padre, y no menosprecies la dirección de tu madre. De hecho, son una corona atractiva para tu cabeza, y adornos para tu cuello.” Esto literalmente está diciendo, “Rodea tu cabeza y tu cuello de sabiduría, de verdad. Es simplemente lo que debería controlar tu vida. Vimos en el capítulo 2, por tanto, solo un momento, versículo 10, “La sabiduría entrará en tu corazón y la discreción te guardará. El entendimiento te cuidará para librarte de los caminos de aquellos que son malos y torcidos.

De nuevo en el capítulo 3, versículo 1, “No te olvides de mí enseñanza, que tu mente guarde mis mandamientos. Tu corazón o mente, aférrate a estos. Capítulo 4 lo mismo, “Te doy,” versículo 2, “sana enseñanza. No desamparéis mi ley. Cuando yo era hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre, él me enseñó y me dijo, “Guarda tu corazón, que tu corazón o tu mente, se aferre a mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia. Versículo 6, “No la dejes, ella te guardará. Ámala, ella te guardará.” El principio de la sabiduría es adquiere sabiduría. “Con toda tu adquisición, obtiene entendimiento. Valórala, ella te exaltará. Te honrará si tú la abrazas.” Esto es tan solo es repetido una y otra vez. 

Capítulo 4, versículo 10, “Oye mis palabras, acéptalas. Los años de tu vida serán muchos. Te he dirigido por el camino de la sabiduría, te he guiado por los caminos rectos, cuando andes tus pasos no tropezarán. Y si corres no tropezarán, no te caerás. Aférrate a la instrucción, no la dejes, guárdala porque ella es tu vida.” Ahí en el versículo 20, lo mismo, “Presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis dichos, no les quites la vista, mantenlos en medio de tu corazón, tu mente, son vida a los que los hallan.”

Y después versículo 23, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida.” De nuevo es repetida en el capítulo 6, versículo 20, “Guarda el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre. Átalos continuamente en tu corazón.” De nuevo, “átalos a tu cuello,” literalmente, rodea tu pensamiento de sabiduría divina. Lo mismo al principio del capítulo 7, “Atesora mis mandamientos, guárdalos y vivirás, y mi enseñanza como la niña de tu ojo. Átalos a tus manos, escríbelos en la tabla de tu corazón.” Enseñe a sus hijos a guardar su mente. Tenemos la tarea, de asegurarle a un hijo, que la mente es la fuente de todo aquello que es bueno, y todo aquello que es impío. Programe a sus hijos, con hesed misericordia, amor, lealtad, fidelidad. Eso es lo que está diciendo en el capítulo 4, y en el versículo 23: enséñele a sus hijos, verdad. Estos son las gracias que deben ser escritas en sus corazones. Esa es una responsabilidad de por vida, y aquí se nos vuelve a recordar que usted les enseña esto, y el Señor mismo aviva esa instrucción a partir de Su palabra, porque Su palabra es viva y eficaz.

Una tercera cosa que es obvia, y hablamos de esto, pero quiero incluirla en esta lista, enséñele a sus hijos: Obedece a tus padres. Obedece a tus padres. Va a ser muy difícil para ellos recibir alguna instrucción de usted si no sienten la responsabilidad de obedecer lo que usted dice. “Oye hijo mío. Oye la instrucción de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre.” A sus hijos se les necesita enseñarle la autoridad de los padres. Refuerce ese primer mandamiento con promesa. Debes someterte a la autoridad de tus padres. Eso es crítico. Es crítico, porque cuando eso cambia de no tirar las cosas de la mesa, o escribir en las paredes, cambia a la dimensión espiritual. Usted tiene esa misma actitud sumisa, lista para oír y escuchar.

En el décimo capítulo, y en el versículo 13, leímos de algo que nos va a ayudar en esto. “En los labios del que discierne, la sabiduría se encuentra, pero la vara es para el que no tiene entendimiento. Usted le habla a sus hijos la verdad de Dios, cuando violan eso, usted es ayudado y socorrido en la disciplina que trae dolor, cuando ellos no responden. Y usted tienen un modelo para eso en el capítulo 3, versículo 11, “Hijo mío, no menosprecies la disciplina de Jehová, o desprecies su reprensión, porque aquel a quien Jehová ama, disciplina. Así como el padre corrige al hijo en quien se deleita.” Y claro, que eso es citado, ¿no es cierto? en el libro de Hebreos.

Entonces, enséñele a sus hijos a obedecer a sus padres, y refuerce el requisito de la obediencia con dolor necesario. No abuso, no herida, sino un recordatorio razonable de que hay consecuencias para la desobediencia, que van a instruir a los hijos en hacer lo correcto como una manera de escapar el castigo. A usted le gustaría pensar que serían motivados por el mero hecho de que algo está bien, de que algo es lo correcto, pero no es así. La necedad está ligada a sus corazones, como con todos nosotros.

Ahora, Proverbios es muy cuidadoso acerca de esta disciplina. Capítulo 19, versículo 18 dice, la disciplina no debe ser implementada en enojo, no debe ser realizada en enojo, debe ser realizada en amor. Acabamos de leer eso en el capítulo 3, versículos 11 y 12, “a quien Jehová ama, disciplina, así como el padre corrige al hijo en quien se deleita.” Es un acto amoroso, es algo deleitoso que hace un padre, porque él sabe que el fin es para beneficioso del hijo, entonces usted no disciplina en enojo, usted disciplina en amor. Usted disciplina, no porque usted está frustrado con su hijo, no porque usted simplemente quiere controlar a ese hijo, sino porque usted quiere que ese hijo, haga cosas que son sabias. La vara es para la espalda del que carece de entendimiento, usted está guiándolo por el camino del entendimiento, entonces el propósito de la disciplina es demandar conformidad a la sabiduría.

Ahora, no es fácil hacer esto debido a que todo corazón es rebelde. Entonces, sabemos que debe haber un rompimiento de esa rebelión. Proverbios 19:18, “Disciplina a tu hijo, mientras que hay esperanza, y no desees su muerte.” Si usted no lo disciplina, y rompe su voluntad personal, él va a ir por el camino a la muerte. La disciplina, según el capítulo 22, versículo 15, es para quitar la necedad y reemplazarla con sabiduría. Inclusive, va más allá de eso, la disciplina tiene un impacto duradero en un hijo, extremadamente significativo. Escuche esto, Proverbios 29:17, “Corrige a tu hijo y te dará descanso, y también traerá deleite para tu alma.”

Nadie quiere a un hijo indisciplinado, entonces disciplinamos, pero no en enojo sino en amor. Disciplinamos debido al resultado de deleite de eso, que es que tenemos un hijo que nos trae consuelo, y gozo. Disciplinamos para romper la voluntad personal, disciplinamos para quitar la necedad, disciplinamos para librar al hijo de la muerte espiritual. Enseñamos a nuestros hijos a obedecer, usamos una vara para reforzar esa instrucción, debido a que el castigo físico hecho en amor es un correctivo fuerte. Proverbios dice, va a alejar esa necedad lejos de él, él debe aprender obediencia de sus padres, para que él pueda aprender la obediencia a la ley de Dios, y él pueda someterse a la autoridad en la vida, para que él pueda vivir en el mundo y no volverse antisocial, y un criminal.

Un hijo desobediente, con frecuencia termina como un criminal adulto. Un hijo desobediente en la actualidad, cuya desobediencia recibe algún tipo de identidad psicológica, entonces recibe drogas. Las drogas crean una especia de estupor. El hijo vive en medio de ese estupor, y eventualmente cuando las drogas se detienen, usted tiene a un hijo totalmente antisocial. Usted tiene la responsabilidad no de drogar a sus hijos, sino de instruir a sus hijos, y disciplinarlos.

Entonces, la tarea de los padres, enseñe a su hijo: teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres. En cuarto lugar, selecciona a tus compañeros, selecciona a tus compañeros. Esto es algo que Patricia y yo, hablamos mucho cuando nuestros hijos eran pequeños, muy, muy importante. No dejamos que nuestros hijos fueran seleccionados, nosotros dejamos que nuestros hijos seleccionaran con quien estarían, y les ayudamos a hacer eso. Regrese al capítulo 1. “Hijo mío,” versículo 10, “si los pecadores te engañaren,” y lo van a hacer, “no consientas,” no lo hagas. “Si los pecadores te quisieran engañar, no lo hagas.”

Tengo una memoria vívida de eso, cuando era muy pequeño, algunos niños vinieron conmigo, creo que tenía como nueve años de edad. Fuimos a una tienda de Sears, y me retaron a robar algo que estaba ahí en una repisa, y me tentaron, y en mi necedad tomé algo, alguien más tomó algo, y metimos cosas en nuestras bolsas y salimos por la puerta. Y el detective de la tienda nos tomó por el cuello, y la siguiente cosa que supe estaba en la estación de policía. Mi padre fue llamado y vino y me llevó a casa, y cuando llegué a casa recibí la vara de la corrección. Fue una lección muy importante para mí, no dejar que los pecadores me engañaran. Enseñe a sus hijos, a escoger a personas que los elevan, enseñe a sus hijos a escoger a personas que los levantan.

“Hijo mío,” regrese al capítulo 1, versículo 10, “si los pecadores te quisieran engañar,” esto viene al principio de Proverbios, “no consientas.” No consientas, “Si dijeran, ven con nosotros, pongamos acechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente, los tragaremos vivos como el Seol, y enteros como los que caen en un abismo. Hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos. Hecha tu suerte entre nosotros, tengamos todos, una bolsa. Hijo, mío, no andes en camino con ellos, aparta tu pie de sus veredas, porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre. Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave, pero ellos a su propia sangre ponen acechanzas, y a sus almas tienden lazo. Tales son las sendas de todo aquel que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.”

Ese es un camino a la muerte, tú escoge a tus compañeros, no dejes que ellos te escojan a ti. No dejes que digan, acompáñanos, acompáñanos. Si vas a tener sabiduría, te va a proteger. Vaya al capítulo 2, de nuevo, versículo 11, “La discreción te guardará, te preservará la inteligencia, para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos para andar por sendas tenebrosas, que se alegran haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio, cuyas veredas son torcidas y torcidos sus caminos.” “Así,” versículo 20, “andarás por el camino de los buenos, y seguirás las veredas de los justos, porque los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella. Mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados.”

Escuche, permítame decirle algo muy simple: No deje que sus hijos hagan amigos, con personas que los arrastran. “Las malas compañías,” dice el Nuevo Testamento, “corrompen las buenas costumbres.” Usted asegúrese de ayudar a sus hijos a escoger a sus compañeros. Capítulo 4, versículo 14, “No entres por la vereda de los impíos. No vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella, apártate de ella, pasa. Porque no duermen ellos, sino han hecho mal, y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno. Porque comen pan de maldad, y beben vinos de robos, más las sendas de los justos, es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad, no saben en que tropiezan.”

Mire, que sus hijos estén en esta iglesia, en toda oportunidad posible, por hacer amigos con personas que aman a Cristo, que aman la Palabra de Dios. Eso es lo que los padres enseñan a sus hijos, a escoger a sus compañeros. Ahí en el capítulo 18 de Proverbios, otro comentario de esto, versículo 24, “El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.” Ahora, en la superficie, eso podría ser un poco extraño pero la primera palabra amigo, y la segunda palabra amigo, son dos palabras diferentes en hebreo. Un hombre que tiene demasiados ‘rea’. Un hombre que tiene demasiadas conexiones, demasiadas personas que conoce en términos superficiales, llega a la ruina. Usted se esparce demasiado, usted está conectado con demasiada gente.

“Pero hay,” aquí hay una palabra diferente, “hay un ‘aheb’, este es un compañero amoroso, que se mantiene fiel y más cercano que un hermano. Eso es lo que usted debe buscar, debe buscar amistades en común, hermanos y hermanas que son sus amigos, a partir del amor, a partir del afecto. Unos cuantos amigos, cercanos, amorosos, que son leales y honestos, y que levantan; son preciados. Los conocidos superficiales, pueden ser mortales. Vivimos en un mundo muy patético, cuando hablamos de la amistad. Sea lo que sea, lo que significa en la internet, ciertamente no significa Proverbios 18:24, “Hay un amigo que es más unido que un hermano.” Usted necesita amigos amorosos, no amigos de Facebook.” Si se esparce por todos lados, está conectándose con conocidos que lo arrastran a usted a la maldad. Quizás no al crimen, pero a la promoción personal, a la exaltación personal, a la soberbia, a la frivolidad, a la necedad.

Entonces, este es el deber de los padres, no solo decirles a sus hijos como ganarse la vida, como vivir la vida a un nivel simple, sino enseñar a sus hijos a temer a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres, escoge a tus compañeros. Ahora, eso nos lleva a un quinto que realmente es importante: controla tu cuerpo, controla tu cuerpo. Y esto es tan amplio, y esto cubre tantos de los primeros capítulos de Proverbios, que voy a mantenerlo para la próxima semana. Abre el asunto entero de la moralidad, y sé que cuando pensamos en criar a hijos en esta sociedad, lo que nos confronta con mayor fuerza es la inmoralidad de la sociedad, la inmoralidad dominante que está por todos lados.

Entonces, la próxima vez vamos a comenzar ahí, y vamos a ir al fin de los diez. Ahora, usted puede ver a partir de esto que la crianza de los hijos es un trabajo de tiempo completo, aquí están las buenas noticias, usted tiene el manual aquí, y si usted está dispuesto a tomar el tiempo y hacer el esfuerzo, usted puede proveer sombra para sus hijos. Y podemos por la gracia de Dios, criar una generación que va a hacer lo mismo para la próxima, y la próxima. Ese debe ser nuestro compromiso.

Ahora, algunos de ustedes son solteros y están diciendo, “No estoy listo para tener hijos.” De nuevo, no sé qué están esperando ustedes, creo que lo que necesitan decir es esto: “Señor Jesús, (si eres un hombre), Señor Jesús, quiero entregar mi vida a una joven a quien pueda amar como Cristo ama a la iglesia, a quien pueda proteger, por quien pueda proveer, a quien pueda disfrutar, y entonces tu puedes permitir que sea una esposa, para que podamos criar a hijos para tu gloria y tu honor.”

Y las damas, simplemente necesitan decir: “Quiero un hombre que me va a amar, en la dirección en la que Cristo ama a la iglesia, y juntos podamos honrar a Cristo, como una pareja y como padres.” Tienen que ir más allá de todos los criterios superficiales, porque esta es la gracia de la vida, el matrimonio. Y los hijos son una bendición del Señor.

Oremos, Padre, te damos gracias porque se nos ha dado tanto internamente el poder del Espíritu Santo para ayudarnos en esta tarea desafiante de criar a hijos en un mundo hostil, como externamente se nos ha dado la Palabra, la Revelación que tenemos en nuestras manos que leemos y domina nuestros pensamientos, y por lo tanto gobierna nuestras vidas. Tenemos tu poder en nosotros, y tenemos Tu Palabra fuera de nosotros, y con la Palabra y el Espíritu, podemos cumplir con esta tarea.

Y no solo cumplirla, no como si fuera algún ejercicio doloroso, sino que podemos hacerlo con gozo y bendición, para que los hijos se vuelvan un consuelo y un deleite para nuestras almas. Oramos con ese fin en mente. Y oramos porque de personas aquí en la iglesia en Grace, Tú levantes una generación piadosa que entonces haga lo mismo. Encomendamos ésta verdad a Tu Espíritu, para que lleve a cabo su efecto en nuestros corazones, para Tu gloria. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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