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Esta noche vamos a concluir una pequeña serie de cuatro semanas, que hemos estado llamando ‘Sombra para los hijos,’ diseñada en torno a un antiguo proverbio chino que dijo: “Una generación planta los árboles, y después la siguiente generación disfruta de la sombra.” Y la pregunta, claro, que nos hacemos es, ¿puede ésta generación plantar árboles que provean sombra para el futuro? Hay muchos padres que temen por sus hijos, hay muchas personas que temen por sus nietos, por no decir nada de sus bisnietos, debido a la manera en la que la vida se está viviendo en el mundo.

Le he estado diciendo a lo largo de ésta serie que, mientras que parece que está cambiando para nosotros, y hasta cierto punto en términos relativos, está cambiando, y la vida se está volviendo más difícil, y nosotros que hemos estado familiarizados con una especie de estándar de vida en Estados Unidos judeo-cristiano, estamos viendo que eso se está desvaneciendo y mientras que ciertamente está empeorando, pero los hombres malos siempre van de mal en peor, éste es el ciclo de toda la historia humana. Toda generación de creyentes, en toda nación ha vivido en algún punto en el declive de la sociedad. Tenemos el sentido de que podemos estar experimentando la muerte de nuestra sociedad, la muerte de la civilización, y no solo en nuestro propio país sino alrededor del globo.

Mientras que vemos la destrucción de la familia, estamos muy conscientes de que la célula de la salud social y el bienestar, está siendo destruida. La sociedad, la civilización no puede sobrevivir la muerte de la familia. Y el ataque en contra de la familia ha estado llevándose a cabo en nuestra nación, por unos cincuenta años. Es una guerra mucho más mortal y destructiva que cualquier guerra del medio-oriente, con la muerte de la familia, la civilización simplemente se desintegra, colapsa terminando en un agujero negro de caos social, conducta criminal, narcisismo egoísta, perversión sexual, rebelión y anarquía. Y toda persona experimenta a un grado u otro la vaciedad personal.

El ataque ha sido sistemático, el ataque ha sido planeado, ha afectado todo aspecto de la vida humana, está establecido en lugares elevados de autoridad, está en los lugares más elevados en nuestra tierra, en nuestro país, educativa e inclusive políticamente, tenemos a personas que tienen responsabilidades de liderazgo gubernamental que están tratando de destruir a la familia al permitir el aborto y el matrimonio del mismo sexo. Tenemos a candidatos que están buscando cargos políticos en un partido político que promueven eso, y en otro partido, candidatos que están guiando las tendencias actuales, que han vivido con mujeres, con las que no están casados, han estado casados muchas veces, las leyes en nuestra nación hoy día permiten que se maten a niños que no han nacido, el divorcio, la homosexualidad, matrimonios del mismo sexo, dígalo usted, todo está bien.

Entonces, la pregunta es, ¿cómo criamos a nuestros hijos como cristianos en éste tipo de ambiente? Y de nuevo, le recuerdo, no es nuevo, simplemente es nuestra dosis, nuestra versión en nuestra época en la historia humana. Ahora, permítame darle algo así como un repaso, para que en cierta manera esté al día en lo que hemos visto en las semanas anteriores. Hay algunas verdades elementales que quiero establecer. Dios creó a los hombres y las mujeres para que tuvieran hijos. Dios creó al hombre y a la mujer para que tuviera hijos. El marido y una mujer para traer hijos al mundo. La familia es el bloque elemental de la civilización y la sociedad diseñado por Dios.

Dios desea que la gente se case y tenga hijos. Que se casen, que transmitan la virtud, la moralidad, y lo que es más importante, la justicia de Dios para la siguiente generación. La gente que no se casa y tiene hijos, todavía puede tener una gran influencia en muchas maneras, pero no la misma influencia que usted tiene al criar a hijos piadosos para la siguiente generación.

Algunos principios básicos le presenté a usted. Los niños son una bendición, no una dificultad, eso es lo que la Biblia dice. La crianza de los hijos es un gozo, no una carga, eso es lo que la Biblia dice. El éxito es medido por lo que los padres hacen, no por lo que los hijos alcanzan. El éxito de un padre está en cómo aborda la crianza de los hijos. Y finalmente vimos el principio tan importante que consiste en que los padres son las influencias más importantes y más poderosas en las vidas de sus hijos. Más poderosos que la sociedad, que sus semejantes, porque los tenemos 24 horas al día, 7 días a la semana. Después, nos alejamos un poco de esos principios elementales para identificar la necesidad más grande del hijo.

¿Qué es lo que nuestros hijos necesitan más? Número uno: salvación. Número dos: santificación. Necesitan ser salvos del pecado, la muerte y el infierno; y necesitan ser santificados, separados del pecado. No necesitan control en su conducta, ese es un asunto a corto plazo, la meta de la crianza de los hijos no es criar a un hijo que se siente bien por sí mismo, o por sí misma, y tiene una medida de autoestima. El objetivo no es que sea amable, el objetivo no es criar a un hijo que de alguna manera está aislado de la sociedad que lo rodea. No importa cuánto trate usted de aislar a un hijo, la carne no es refrenada por el aislamiento.

De hecho, si usted ve el libro de Proverbios, usted encuentra una palabra que es usada de manera común en el libro de Proverbios, en cierta manera habla de éste punto. Es la palabra ‘simple.’ Y usted ve la palabra simple a lo largo del libro de Proverbios, es repetida muchas, muchas veces, y siempre en un sentido negativo. Siempre, ser simple, es negativo, es negativo. Cómo en el capítulo 1, versículo 22, “¿Hasta cuando, oh simples, amaréis la simpleza?” No hay beneficio en ser simple. Versículo 32, de Proverbios 1, “El desvío de los simples, los matará.” Nuestra meta no consiste en aislar a nuestros hijos, y dejarlos en algún nivel de simpleza, nuestra meta no es hacerlos decentes, para que digan: “Sí, señor. Sí, señora.” Nuestra meta es no darles un buen sentimiento acerca de sí mismos, nuestra meta no es solo controlar su conducta, nuestra meta es su salvación y la santificación. Y esos son ministerios espirituales, y por lo tanto son objetivos espirituales.

Ahora, para alcanzar ese tipo de cosas, se nos dan dos pasajes que hemos estado viendo. Uno en el Antiguo Testamento, y únicamente se lo voy a recordar. Deuteronomio 6, versículos 5 al 7: “Amarás a Jehová tu Dios, con todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y éstas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” Y, además, añade, “Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” En otras palabras, el conocimiento de Dios es lo que debe ser enseñado a sus hijos, no solo conocer al Señor, Jehová, Jehová nuestro Dios, Uno es.” Sino, amar al Señor con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. Y todo en amar al Señor, que Dios ha mandado, debe ser enseñado a los hijos.

Vimos un pasaje del Nuevo Testamento, vimos eso a detalle, Efesios capítulo 6, el cuál dice: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.” Y después, “Y vosotros padres, (padre y madre) no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criarlos en la disciplina y amonestación del Señor.”

Entonces, vimos Deuteronomio 6, un poco, y vimos Efesios capítulo 6. Y de nuevo, la reiteración de lo que dije, lo que su hijo necesita es salvación y santificación. Esa es una obra de Dios, que es llevada a cabo en el corazón de un hijo, mediante la proclamación de verdad divina. Ahora, habiendo visto esos textos, y ese es un repaso rápido, en dónde hemos estado, ahora hemos pasado al libro de Proverbios, y usted puede ir ahí, si no está ya ahí. Y quiero que, en éste último par de mensajes, la semana pasada y ésta noche, simplemente hacer un pequeño estudio bíblico con usted, particularmente en los primeros capítulos de Proverbios, para considerar la sabiduría práctica que se encuentra en el libro de Proverbios, que debe ser dada como instrucción a los hijos. 

Y ahora, le recuerdo lo que vimos la semana pasada, a lo largo de los primeros diez capítulos de apertura. El patrón obvio que está aquí, es que alguien le está hablando a los hijos. Éste es alguien diciendo, “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre. Y no menosprecies la enseñanza de tu madre.” “Hijo mío, recibe mis palabras, recibe mis mandamientos.” “Oíd hijos, la instrucción de un padre. No te olvides de mí enseñanza.” Esto es reiterado una y otra, y otra vez en estos primeros capítulos.

Entonces, lo que tenemos aquí, es la sabiduría de Dios, presentada en los Proverbios, que debe ser dada a los hijos. Y particularmente a los hijos. ¿Por qué a los hijos? Porque los hijos son los líderes en la familia, y los líderes en la nación. Es un reconocimiento de una nación caída, cuando el liderazgo está en las manos de las mujeres. Esa es siempre una batalla, porque desde la caída las mujeres han estado luchando por la supremacía, junto con los hombres. Pero la responsabilidad para la sociedad y la civilización se encuentra con los padres. Se encuentra con los padres, como en la familia.

Entonces, aquí está la instrucción de padres a hijos, madres a hijos, y la implicación, claro, más allá de hijos, a las hijas también. Pero los hijos llevan el peso del liderazgo, la responsabilidad del liderazgo en el mundo, y por lo tanto en la familia. Ahora, en el libro de Proverbios, hay afirmaciones concisas acerca de la vida sabia. Hay más de quinientas afirmaciones muy concisas acerca de la vida sabia. Y usted oye palabras como sabiduría, entendimiento, prudencia, conocimiento, discreción, discernimiento, a lo largo de los proverbios. Éste es el camino para todas esas cosas.

Ahora, lo que he hecho es extraer seis lecciones importantes que debemos enseñarle a nuestros hijos a partir de Proverbios. La semana pasada vimos las de apertura, permítame recordarles. Lección número uno, y voy a expandir esto un poco, así que sígame en ésta, lección número uno que debe enseñarles a sus hijos: Teme a tu Dios, teme a tu Dios, sé un verdadero adorador. Capítulo 1, versículo 7, “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.” Proverbios 9:10: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santo es la inteligencia.” Primera lección que debe enseñarle a los hijos: Teme a tu Dios, haz todo en tu vida por mostrar su honor a Él, mostrar su respeto hacia Él. Adorarlo.

Lo llevo de regreso, por tan solo un momento al libro de Levítico, quiero que me acompañe ahí, únicamente quiero mostrarle un patrón repetido en el libro de Levítico. El libro de Levítico está llamando al pueblo de Dios a la santidad. A lo largo del libro de Levítico, ése es el énfasis. Pero quiero que sepa lo que está detrás de esto. Hay muchas leyes dadas en el libro de Levítico al pueblo de Dios, pero lo que está detrás de esas leyes, comencemos en el capítulo 18. Y usted, en cierta manera va a tener que seguirme un poco, y le voy a mostrar una frase repetida. El Señor le habla a Moisés en el capítulo 18 y dice, “Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jehová vuestro Dios.” Yo estoy a cargo. Yo soy Jehová vuestro Dios. No haré lo que es hecho en la tierra de Egipto,” versículo 3.

Versículo 4, “Deben cumplir mis juicios y guardar mis estatutos, vivir de acuerdo con ellos, Yo soy Jehová vuestro Dios.” Versículo 5, “Guardareis entonces, mis estatutos y mis juicios, por los cuales un hombre si los hace, vivirá. Yo Jehová. Ninguno de vosotros se acercará a ningún pariente de sangre para descubrir su desnudez. Yo soy Jehová.” Ahí en el versículo 21, “No entregaréis a ninguno de vuestros descendientes a Moloc, ni profanaréis el nombre de vuestro Dios, Yo soy Jehová.” El capítulo termina de esa manera. No deben contaminarse, Yo soy Jehová vuestro Dios.

El siguiente capítulo, el Señor de nuevo hablándole a Moisés, diciéndole: “Habla a la congregación de los hijos de Israel y diles: Santo seréis, porque Yo Jehová vuestro Dios soy Santo. Cada uno de vosotros respetará a su padre y a su madre, y guardareis mis días de reposo, Yo soy Jehová vuestro Dios. No os volváis a los ídolos, ni hagáis para vosotros imágenes de talla. Yo soy Jehová vuestro Dios.” Ahí en el versículo 10, “No cosecharéis vuestra viña, ni recogeréis el fruto caído de vuestra viña. Los dejaréis para los necesitados y el extraño.” ¿Por qué? “Porque Yo soy Jehová vuestro Dios.”

“No jurareis falsamente.” Versículo 12, “para profanar el nombre de vuestro Dios. Yo soy Jehová.” “No maldeciréis,” en el versículo 14, “a un hombre sordo, ni colocareis una piedra de tropiezo ante el ciego, sino que tendréis respeto, sino que temeréis a vuestro Dios. Yo soy Jehová.” Versículo 16, “No calumniareis a vuestro pueblo. No vas a actuar en contra de la vida de vuestro prójimo. Yo soy Jehová.” Versículo 18. “No te vengarás, ni tendrás amargura en contra de los hijos de vuestro pueblo, sino que amaráis a tu prójimo como a ti mismo.” ¿Por qué? “Yo soy Jehová.” “Yo soy Jehová y esto es lo que digo. En el quinto año,” versículo 25, “vas a comer de su fruto. Y te va a dar su fruto y Yo soy Jehová vuestro Dios.” Inclusive algo que parece tan temporal, y físico como eso, es un mandato de Dios. Tuvo su lugar, y tuvo su época, su tiempo, “Yo soy Jehová vuestro Dios.” Versículo 31, “No os volváis a los médiums o a los adivinos, ni los busquéis para contaminaros con ellos. Yo soy Jehová vuestro Dios.”

Versículo 36, “Balanzas justas, peso justo. Efa justa, hin justo.” En otras palabras, cuando pesen las cosas y están comprando y vendiendo, sean justos. ¿Por qué? “Yo soy Jehová, vuestro Dios.” Versículo 37, termina el capítulo, “Obedeceréis todos mis estatutos, y mis ordenanzas, y las haréis. Yo soy Jehová.” En el siguiente capítulo, versículo 3, “No profanaréis mi santuario. No profanaréis mi santo nombre,” versículo 7. “Os consagraréis, por lo tanto, y seréis santos. Porque Yo soy Jehová vuestro Dios.” Ahí en el versículo 24, “Yo soy Jehová vuestro Dios, que os separado de los pueblos.” Versículo 26, “Santo seréis porque Jehová vuestro Dios, Yo soy Santo.”

Es lo mismo en el capítulo 21, “Yo Jehová os santifico, y Soy Santo. Yo Soy Jehová, Yo soy Jehová que santifico.” Lo mismo en el capítulo 22, a lo largo del capítulo 22. Lo mismo en el capítulo 23, Yo soy Jehová vuestro Dios. Capítulo 24, vaya al versículo 16, “El que blasfeme el nombre de Jehová, ciertamente morirá. Toda la congregación ciertamente lo apedreará, el extranjero como también el israelita, cuando blasfeme el nombre será matado.” Versículo 22, “Habrá un estándar para vosotros, será para el extraño como también para el israelita, porque Yo soy Jehová vuestro Dios.” Él lo dice otra vez en el siguiente capítulo, y en el siguiente capítulo. “Yo soy Jehová vuestro Dios. Ésta frase repetida, tenía que estar sonando en las mentes del pueblo. “Yo soy Jehová vuestro Dios. Yo estoy a cargo, y esto es lo que Yo digo: Teme a tu Dios. Obedécelo. Hónralo. Adóralo, por encima de todo.

Entonces, esa es la primera lección que usted debe enseñarle a su hijo. La segunda es: Guarda tu mente. Protege tu mente. Y eso está esparcido a lo largo de Proverbios, pero en el capítulo 4, versículo 23, es un buen lugar en cierta manera, para ubicarlo: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón o tu mente.” Significa lo mismo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. ‘Protege tu mente,’ no solo guiamos a nuestros hijos, a temer y a adorar a Dios, sino que nos volvemos los protectores de las mentes de nuestros hijos. Somos responsables de esa tarea tan importante.

La tercera cosa que vimos ya en Proverbios, la tercera lección es obedece a tus padres. Obedece a tus padres. Es repetido una y otra vez, como todas estas lo son, obedece a tus padres. Las primeras lecciones de sumisión y obediencia critica, se llevan a cabo, se presentan en la niñez. Mire, usted no puede vivir en el mundo si usted es un rebelde. Usted no puede romper leyes en el mundo y tener una vida en paz. Usted va a terminar muerto, o va a terminar en la cárcel, usted va a terminar como un nómada, como un criminal, fugitivo. Usted no puede vivir en rebelión y enseñar la sumisión es la primera responsabilidad y es preeminente por parte de los padres en el hogar. Le enseñamos a los hijos la ley de Dios. Y su conciencia es el alma que los azota cuando la violan. En la familia le enseñamos a los hijos la ley de Dios. Y la vara, es el arma que los azota cuando la violan.

El gobierno también representa a Dios, y sostiene en alto la ley. Y si usted rompe la ley del gobierno, la espada es el arma y es un arma mortal. Dios ha colocado esos refrenos en la sociedad. Personalmente en la conciencia, en la familia es la vara de la disciplina, y en la sociedad es la espada. Entonces, enseñe a sus hijos, teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres.

Y, en cuarto lugar, la última vez dijimos, escoge a tus compañeros. Escoge a tus compañeros. Vimos muchas escrituras acerca de eso, no vamos a regresar, simplemente para decir, vimos el capítulo 1, versículo 10, “Hijo mío, si los pecadores te quisieran engañar, no consientas,” no vayas con esas personas que están llevándote a pecar y a la iniquidad. Y él tiene mucho que decir acerca de eso en los primeros capítulos de Proverbios. Muy bien, teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres, escoge tus amigos. Muy, muy importante.

Ahora llegamos al número cinco, en nuestra lista. Y vamos a terminar la lista. Controla tus deseos. Controla tus deseos. Esto toma mucho espacio en los primeros capítulos de Proverbios. En el capítulo 5, versículo 22, dice con respecto a los caminos de un hombre, “prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado. Él morirá por falta de corrección, y errará por lo inmenso de su locura.” Usted no puede dejar a los hijos sin instrucción acerca de lo mortal que es el pecado. Tienen que ser instruidos, de lo contrario sus propias iniquidades los van a cautivar, y su propio pecado los va a atar y van a morir por falta de instrucción, y van a desviarse en medio de la insensatez.

Esto abre el asunto entero de la moralidad, y la preocupación primordial del Espíritu Santo es escribir a lo largo de esta sección de Proverbios, y se reduce a la pureza sexual. La pureza sexual. Hay tanto aquí, usted lo puede ver por sí mismo, pero tan solo quiero mostrarle unos cuantos lugares. Capítulo 2, versículo 16, “La sabiduría es importante para librarte de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras. Ella es la que abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios.” Ella es una adúltera porque viola su matrimonio, y a su marido. “Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas hacia los muertos. Todos los que a ella lleguen no volverán, ni seguirán otra vez los senderos de la vida.” Mantente alejado de la mujer extraña. La adúltera. Ella se hunde hacia la muerte, su casa te va a llevar a la muerte.

¿Por qué un comentario tan extremo? Porque el adulterio se castigaba con la muerte. Enséñele a sus hijos, moralidad. Enséñeles dominio propio. Enséñeles a vivir una vida pura, no a colocarse a sí mismos en un lugar en el que pueden ser seducidos y tentados. En el capítulo 5, hay mucha instrucción acerca de esto, comenzando en el versículo 1: “Hijo mío, está atento a mi sabiduría. Y a mí inteligencia inclina tu oído, para que guardes consejo y tus labios conserven la ciencia. Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite, más su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos, sus pies descienden a la muerte, sus pasos conducen al Seol. Sus caminos son inestables, no los conocerás, sino considerares el camino de vida.”

Esa es una descripción verdadera, bíblica de una adúltera, de una ramera, de una mujer inmoral. Versículo 7, “Ahora, pues, hijos, oídme, y no os apartéis de las razones de mi boca. Aleja de ella tú camino, y no te acerques a la puerta de su casa, para que no des a los extraños tu honor y tus años al cruel, no sea que extraños se sacien de tu fuerza y tus trabajos estén en casa del extraño, y gimas al final, cuando se consuma tu carne y tu cuerpo,” inclusive podría tener en mente enfermedad venérea. Debes mantenerte alejado de una mujer adúltera, no debes someterte a sus besos, y a sus engaños. No debes ser atrapado al perder el dominio propio, y llegar a un final en el que gimas. Inclusive, al castigo público, versículo 14, “casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación.” ¿A qué se refiere eso? a una pena de muerte pública, a una ejecución pública mediante el apedreamiento. Ahí es a dónde te podría llevar.

Capítulo 6, versículo 20, “Guarda hijo mío el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre. Átalas siempre en tu corazón y enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes, cuando duermas te guardarán, hablarán contigo cuando despiertes, porque el mandamiento es lámpara y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña. No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos, porque a causa de la mujer ramera, el hombre es reducido a un bocado de pan. Y la mujer caza la preciosa alma del varón. ¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen? Así es el que se llega a la mujer de su prójimo. No quedará impune ninguno que la tocare.”

Versículo 31, “Pero si es sorprendido pagará siete veces, entregará todo el haber de su casa, (el ladrón), más el que comete adulterio, es falto de entendimiento.” ¿Qué va a costar eso? “Corrompe su alma el que tal hace,” destrucción personal. De nuevo, el énfasis en la muerte, destrucción por la inmoralidad. El capítulo 7 recoge el mismo tema de nuevo. “Hijo mío guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos.” Y podemos llegar al versículo 6, “Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía, vi entre los simples, consideré entre los jóvenes un joven falto de entendimiento.”

Ésta es cómo una mujer seductora que está ahí en la calle, y ella ve a éste joven que no discierne, simple, un joven falto de entendimiento. “El cuál pasaba por la calle junto a la esquina, e iba camino a la casa de ella, a la tarde del día cuando ya oscurecía en la oscuridad y tinieblas de la noche.” Siempre una reunión clandestina. “Cuando he aquí una mujer le sale al encuentro, con atavío de ramera y astuta de corazón, alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar en casa.” Los pies de las mujeres piadosas se quedan en casa.

“Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, acechando por todas las esquinas. Se asió de él y le besó con semblante descarado le dijo: Sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos; por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. He adornado mi cama con colchas, recamadas con cordoncillo de Egipto, he perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela. Ven embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores porque el marido no está en casa, se ha ido a un largo viaje.” Lo cual significa que va a estar fuera mucho tiempo.

“La bolsa de dinero llevó en su mano, el día señalado volverá a su casa. Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, lo obligó con la zalamería de sus labios,” y repentinamente, “y al punto se marchó tras ella, cómo va el buey al degolladero, y cómo el necio a las prisiones para ser castigado. Como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón. Ahora pues, hijos, oídme, y estad atentos a las razones de mi boca. No se aparte tu corazón a sus caminos, no yerres en sus veredas, porque a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más fuertes han sido muertos por ella. Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.” Ella sale para matar, ella sale para matar, y cómo si esa no fuera información suficiente como para sacudirnos, usted tiene más en el capítulo 9. 

En el capítulo 9, la advertencia viene de nuevo en el versículo 13, “La mujer insensata es alborotadora, es simple e ignorante. Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad, para llamar a los que pasan por el camino, que van por sus caminos derechos. Dice a cualquier simple: Ven acá, a los faltos de cordura dijo: Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es sabroso. Y no saben que allí están los muertos, que sus convidados están en lo profundo del Seol.” Enséñele a sus hijos a guardar sus deseos, a guardar su cuerpo. Esto es crítico, éste es el camino a la muerte.

Inclusive en una sociedad que no aplica la pena capital para el adulterio, la muerte puede venir en muchas maneras, muchas maneras. Puede venir mediante una enfermedad, puede venir mediante un homicidio, puede venir porque simplemente es una muerte prematura debido a la iniquidad. Puede venir de una manera profundamente espiritual, y ser la muerte de toda esperanza para una vida significativa, buena, y noble.

El apóstol Pablo nos da una advertencia en 1 Tesalonicenses 4:3, “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación.” ¿Qué quieres decir Pablo? “Que os apartéis de fornicación,” que se abstenga de inmoralidad sexual. Cualquier acto sexual que no es entre un marido y una mujer, es inmoralidad, es pecado. Absténganse de esto. Ahora, “que cada uno de vosotros sepa tener vuestra propia esposa en santidad y honor.” ¿Qué es un vaso? Cuerpo. Tiene que controlar su cuerpo en santificación y honor, y no operar en pasión de concupiscencia como los paganos que no conocen a Dios. Usted no puede vivir así como hijo de Dios. Su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, Pablo le dice a los corintios.

Entonces, ese es un negativo, admito, ese es un negativo. Ese definitivamente es un negativo, pero es un negativo muy esencial en criar a sus hijos. Se les tiene que enseñar a controlar sus deseos. Parte de esa enseñanza es mantenerlos alejados de esas cosas que incitan sus deseos. Hay un lado positivo de eso, no obstante, y eso es el sexto principio: Sé fiel a tu esposa, sé fiel a tu conyugue. De nuevo, esto es retratado de manera predominante de padres a hijos, pero claro, de nuevo los padres y los hijos son las cabezas de las familias en la nación, ellos establecen el ritmo.

Observe el capítulo 5 por un minuto. “Bebe el agua de tu propia cisterna,” la cual es una manera metafórica de decir, debes estar satisfecho con tu propia esposa, con tu propio marido. “Bebe el agua fresca de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela, sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña? Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas.”

Fidelidad en el matrimonio. Enséñele a sus hijos fidelidad en el matrimonio. Proverbios dice, “Una esposa es un regalo preciado de Dios, para que sea tu amiga y tu compañera,” Proverbios dice, “una esposa es un regalo de Dios para servir para tus necesidades, y aquellas de tus hijos.” Proverbios 31, literalmente presenta todo de manera mejorada, que es dicho en otras partes de Proverbios, acerca de la bendición de una buena esposa, y cuán remunerante ella se vuelve para la familia y el marido. La imagen de estos textos es de fidelidad completa; mentalmente, físicamente, emocionalmente, a tú cónyuge. No estés ofreciendo tu afecto a otras personas que te rodean. No estés esparciendo tus emociones por todos lados. Dios ve, todo está ante los ojos del Señor. Es importante enseñarle a sus hijos, ama a tu esposa. Enseñarle a tus hijas, ama a tu marido.

Y usted puede ir a Efesios y usted encuentra eso enriquecido, ¿no es cierto? Cómo Cristo amó a la iglesia, amas a tu esposa. Y la esposa se somete a su marido, como al Señor. Entonces, un padre sabio, enseña a sus hijos: Teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres, escoge a tus compañeros, controla tus deseos, disfruta a tu esposa, disfruta a tu cónyuge. Número siete, cuida tus palabras, cuida tus palabras.

Simplemente viendo la página en la que estoy, Proverbios 4:24, “Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios.” ¿Qué es esto? Mentira. Deja de mentir. Deja de mentir. Cuando hables, capítulo 5, versículo 2, tus labios deben comunicar conocimiento. Capítulo 6, versículo 12, “El hombre malo, el hombre depravado, es el que anda en perversidad de boca.” De nuevo, la perversidad es descrita en el versículo 14 cómo andar pensando el mal en todo tiempo, siembra las discordias, “por tanto, su calamidad vendrá de repente, súbitamente será quebrantado.”

Si usted es un mentiroso, si usted está hablando palabras desviadas, literalmente está sembrando la semilla de su propia destrucción. Hay tanto acerca de esto en el libro de Proverbios, no lo vamos a ver todo, pero quiero llevarlo por un minuto al capítulo 10, porque parece ser una característica del décimo capítulo, y comenzamos en el versículo 11 leemos: “La boca del justo es una fuente de vida. La boca del justo es una fuente de vida, pero la boca del impío encubre violencia.” En el versículo 13, “En los labios del que discierne se halla la sabiduría.” Versículo 14, “Con la boca del insensato la ruina está presente.” Versículo 18, “El que encubre odio tiene labios mentirosos, y el que esparce calumnias es un necio.”

Versículo 19, “En dónde hay muchas palabras, la transgresión es inevitable. Pero el que refrena sus labios es sabio.” Eso realmente es práctico. Y es verdad, ¿no es cierto? Entre menos dice usted, es menor probable que usted va a decir algo que está mal, o que esté equivocado. Versículo 20, “La lengua de los justos, es como plata escogida.” Versículo 21, “Los labios de los justos alimentan a muchos.” Versículo 31, “La boca de los justos fluye con sabiduría.” Versículo 32, “Los labios de los justos producen lo que es aceptable.” Y todos esos se presentan como contraste, y también con las palabras de los impíos.

A lo largo de Proverbios, el asunto de las palabras, palabras, es un punto importante de sabiduría. La sabiduría es conducta en el hebreo. Sabiduría es hakam, es conducta. No es algo que es etéreo, o cognitivo, es conducta. Si usted es sabio, usted actúa con sabiduría, y usted habla con sabiduría y usted piensa con sabiduría. Usted se conduce con sabiduría. Los labios de los justos, Proverbios dice, hablan sabiamente. Los labios de los justos, permanecen para siempre. Los labios de los justos son una fuente de vida. Los labios de los justos en el capítulo 15, versículo 4, “son un árbol de vida.” Los labios de los justos, leemos, son como plata escogida, en el capítulo 12. Los labios de los justos hablan cosas que son satisfactorias. Los labios de los justos, leemos, alimentan a otros, traen sanidad, traen liberación. Los labios de los justos hablan lo que es paciente, amable, veraz, honesto, puro, suave, gentil, son tardos para enojarse, y los labios de los justos son herramientas que hablan para el Señor Dios.

Por otro lado, en Proverbios, la boca de los necios derrama palabras torcidas, insensatez, violencia, odio, malicia, demasiadas palabras, contención, ruina, calumnia, menosprecian, chisme, desgracia, son un juego y perversidad. Enseñe a sus hijos a guardar sus palabras, a cuidar sus palabras. Esto claro, es un asunto muy importante en el Nuevo Testamento, y en el libro de Efesios, leemos esto del apóstol Pablo. Efesios 4:29, “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que es necesaria para la edificación de acuerdo con la necesidad del momento, para que de gracia a los oyentes. No contristéis el Espíritu Santo de Dios.”

Las palabras corrompidas entristecen al Espíritu de Dios. Eso no podría ser más directo. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Ante sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Y eso es expresado en las palabras. Santiago, el tercer capítulo, tiene tanto que decir acerca de las palabras. El tercer capítulo de Santiago comienza: “Hermanos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” Si usted toma la responsabilidad en la que usted habla todo el tiempo, potencialmente se está colocando en un lugar muy, muy peligroso, al menos que su corazón y mente estén preparados.

“Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. He aquí, nosotros ponemos freno en la boca de los caballos, para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves, aunque tan grandes y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón, por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí cuán grande bosque enciende un pequeño fuego, y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta en nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.”  ¡Que descripción de la lengua!

Usted puede pecar con mayor prontitud con su lengua que con cualquier otro componente físico. Usted puede decir cualquier cosa. Es un fuego, es un destructor. Enseñe a sus hijos a guardar sus palabras, lo que dicen. Es tan obvio, y tan elemental. Cuida tus palabras. Usted necesita disciplinar a sus hijos seriamente y de manera coherente, y consistente, cuando sus palabras no son edificantes y dan gracia.

Muy bien, número ocho. Enseñe a sus hijos a buscar el trabajo, a buscar su trabajo. Enséñeles a trabajar. Enséñeles a trabajar. Proverbios 6:6, “Ve a la hormiga, oh perezoso,” persona floja, “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y se sabio. Ve a las hormigas, ve lo que hacen, la cual, no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la ciega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar y cruzar por un poco las manos para reposo, así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.” Busca tu trabajo.

En otras palabras, vas a ser robado, busca tu trabajo. Sé diligente en tu trabajo. Un hombre perezoso y las personas flojas siempre tienen muchas excusas, muchas historias tristes de que salió mal, y cómo han sido víctimas, y cómo tienen dolores, y problemas. Ve a la hormiga, sin líderes, y sin embargo trabajan y planean para el futuro. Si no trabajas te robas a ti mismo, desperdicias tu tiempo, desperdicias tu talento, desperdicias tu capacidad para ganar recursos, desperdicias horas preciadas, desperdicias oportunidades, pasan sin alcanzar nada. Las has desperdiciado, eso es desperdiciar.

No estamos hablando de ganancias ilícitas, porque el capítulo 10, versículo 2, dice: “Las ganancias ilícitas no traen utilidad.” Las ganancias ilícitas no traen utilidad. La gente floja va a gastar el poco dinero que tiene para comprar un boleto de lotería. Según Proverbios, el hombre flojo va a sufrir hambre, pobreza, fracaso, porque está durmiendo en la cosecha, quiere, pero no trabaja para obtenerlo, le encanta dormir, está pegado a su cama, y sigue metas sin valor. Todas esas técnicas de volverse rico rápido.

Por otro lado, Proverbios dice que el hombre que busca su trabajo, se gana la vida, gana bien, tiene suficiente alimento, es recompensado por su esfuerzo, se gana el derecho de tener respeto, inclusive está de pie delante de los reyes. Proverbios 22:29 dice eso. Enséñele a sus hijos a trabajar, no a desperdiciar su vida. Enséñeles a trabajar. Eso no quiere decir que todos tienen que conseguir un trabajo, enséñele a sus hijas a trabajar en el hogar, a que sea una mujer de Proverbios 31, y hacer todo lo que sea posible, con todas sus capacidades y que sean diligentes para el beneficio de la familia, y la honra de Dios.

Número nueve. Enseñe a sus hijos a administrar su dinero, administrar su dinero. No sea necio con el dinero. Capítulo 3, versículos 9 y 10, “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos, y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.” Aquí está lo primero que usted hace al administrar su dinero, honre al Señor, honre al Señor. Usted honra al Señor, usted comienza al dar las primicias al Señor, y después hay consejo que es muy práctico, ya se le ha dicho eso de que, si usted trabaja duro, usted va a tener suficiente. Si trabaja duro va a prosperar, si trabajas duro vas a ser rico, vas a vivir una vida plena, todos hemos oído eso, pero específicamente hay algunas cosas con las que debes tener cuidado al administrar tu dinero.

Aquí hay una, en el capítulo 6, versículo 1, “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo, ve, humíllate y asegúrate de tu amigo, no des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento, escápate como gacela de la mano del cazador, y cómo ave de la mano del que arma lazos.” Bueno, ¿qué es eso? No seas aval o firmes junto con alguien una deuda para alguien más. No hagas que todos tus bienes dependan de cómo conduce alguien más su vida. No hagas eso.

Esto no prohíbe la generosidad, esto prohíbe la insensatez. Ciertamente puedes usar tu dinero a tu discreción, y si sabes de alguien que tiene una necesidad, le das lo que necesita. Y puede haber ocasiones en las que se puede hacer un préstamo de manera razonable, inclusive Jesús dijo, “deberías haber colocado tu dinero en el banco y haber ganado interés.” Y si lo estás colocando y ganando interés, el banco lo está presentando ahí para ganar ese interés, entonces Jesús afirmó eso. Pero lo que esto está diciendo es, no coloques tu dinero en el control, o bajo el control de la mano de alguien más.

Tu administración, es tu administración. Cuida de tu propia obligación financiera, y si te has metido en una situación en la que eres responsable por la deuda de alguien más, ve con esa persona y salte de esa relación. Salte. Porque ahora, lo que Dios te ha dado está dependiendo de la discreción de alguien más. Negocia un trato, lo más rápido que puedas. Es lo que los versículos 4 y 5 están diciendo. Salte por ser un aval, o el que responde por un extraño. Eso no significa que no ayudarías a tus hijos o alguien que es cercano a ti. Pero no haces esto con personas que no conoces.

Además, observe el capítulo 13, versículo 22, enséñale a tus hijos esto, “Un buen hombre, deja una herencia.” ¿Escuchó eso? ¿A sus hijos? No. “El bueno, dejará herederos a los hijos de sus hijos. Pero la riqueza del pecador, está guardada para el justo.” Un buen hombre, de hecho, deja una herencia a sus nietos. El Señor ha provisto a todos nosotros la capacidad de ganar riquezas, Deuteronomio dice. Él nos ha colocado en un mundo en dónde las riquezas abundan, y si trabajamos duro, y hacemos lo correcto tenemos algo para las generaciones futuras.

Por cierto, Proverbios 22:7 nos recuerda, “El rico se enseñorea del pobre, y el que toma prestado se convierte en el esclavo del que presta.” Enséñele a sus hijos a administrar su dinero, a que sean responsables con el dinero, que trabajen duro para conseguirlo. Hay medios legítimos para ganar dinero, trabajen duro para ello, que lo cuiden, que mantengan su propia responsabilidad del dinero, que no se metan en situaciones dónde hacen concesiones, en dónde la conducta de alguien más afecta su dinero, que controlen su dinero para honrar al Señor, y comienza al darle la primicia a Él, cuida de tus obligaciones financieras e inmediatamente salte de deudas y deja una herencia.

Después, número diez, y más podría ser dicho acerca de todos estos, únicamente le estoy dando en cierta manera el panorama general: sirve a tus vecinos. Sirve a tus vecinos. En medio de que seas sabio con tu dinero, todavía eres llamado a amar a tu prójimo como a ti mismo, leímos eso, ¿no es cierto? en Levítico. Y sirve las necesidades de tú prójimo. Observa al capítulo 3, versículo 27, “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. Si alguien tiene una necesidad y tienes los recursos,” tienes la obligación, ¡hazlo! Tienes el poder de hacerlo. “No digas a tu prójimo, anda y vuelve y mañana te daré, cuando tienes contigo que darle. No intentes mal contra tu prójimo, que habita confiado junto a ti.” No. Si tiene necesidad, y tienes la provisión, satisface su necesidad. Sirve a tu prójimo. No discutas, no te rehúses. No digas, voy a pensarlo, voy a regresar, cuando tienes los recursos contigo. Lo único que va a hacer es que la vida sea difícil para ti si vives cerca. 

El versículo 31, dice, “No envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos.” Jamás tengas envidia de personas que resuelven problemas con la violencia. Jamás resuelvas problemas con la violencia, “Porque Jehová abomina al perverso, más su comunión íntima es con los justos. La maldición de Jehová está con la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos. Ciertamente, Él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia. Los sabios heredarán honra, más los necios llevarán ignominia.” Todo eso en el contexto, ayuda a tu prójimo. Busca ayudar a tu prójimo. Ese es el deber de los padres, enseñarle a sus hijos: Teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres, escoge a tus compañeros, controla tus deseos, disfruta a tu cónyuge, cuida tus palabras, busca tu trabajo, administra tu dinero, ayuda a tu prójimo. Son lecciones sorprendentes. Lecciones sorprendentes.

Veámoslas un poco al revés. Si no le enseñas a tu hijo a temer a Dios, el diablo le va a enseñar a odiar a Dios. Si no le enseñas a tu hijo a guardar su mente, el diablo le va a enseñar a tener una mente abierta. Si no le enseñas a tu hijo a obedecer a sus padres, el diablo les va a enseñar a rebelarse y a romper el corazón de sus padres. Si no le enseñas a tu hijo a escoger a sus compañeros, el diablo los va a escoger por él. Si no le enseñas a tu hijo a controlar su cuerpo, el diablo con gusto le va a enseñar e entregarlo de manera completa a la lujuria. Si no le enseñas a tu hijo a disfrutar a su cónyuge en el matrimonio, el diablo le va a enseñar a destruir el matrimonio. Si no le enseñas a tus hijos a cuidar sus palabras, el diablo va a llenar sus bocas. Si no le enseñas a tus hijos a buscar su trabajo, el diablo va a hacer de la pereza una herramienta de injusticia. Si no le enseñas a tus hijos a administrar su dinero, el diablo les va a enseñar a desperdiciarlo. Si no le enseñas a tus hijos a amar a su prójimo, el diablo con gusto les va a enseñar a amarse únicamente a sí mismos.

Ahora, usted podría pensar que acabamos, pero no tan rápido. Este es un asunto profundo y contundente, que hemos estado viendo en Proverbios, la vida vivida sabiamente. Pero tras bambalinas, está sintiendo un poco, en cierta manera la realidad molesta de que todo esto fue escrito según el capítulo 1, versículo 1, por un hombre llamado Salomón, el hijo de David, rey de Israel. Y también en el capítulo 31 es identificado por el nombre Lemuel. El escritor inspirado de Proverbios, el hombre que el Espíritu Santo usó para ser el que transmitió toda esta sabiduría divina, fue el hijo de David, Salomón. Salomón, es Salomón quién básicamente escribe y recolecta toda esa sabiduría.

Ahora, necesitamos conocer la historia para cerrar. Entonces regrese a 1 Reyes capítulo 3, 1 Reyes capítulo 3. Escuche esto. Versículo 3, “Más Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto principal, …mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón, una noche en sueños y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.” Salomón presenta ésta ofrenda masiva a Dios. Mil ofrendas quemadas a Dios. Y Dios dice, “Me gusta eso, ¿qué quieres?”

Versículo 6, “Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David, mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia y con rectitud de corazón para contigo, y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tu escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da, pues a tu siervo un corazón entendido, para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?” 

“Y agrado delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras, he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú,” la persona más sabia que jamás había vivido. “Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que, entre los reyes, ninguno hay como tú en todos tus días. Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. Cuando Salomón despertó vio que era sueño, y vino a Jerusalén y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, he hizo también banquete a todos sus siervos.”

Que comienzo tan increíble, maravilloso, para Salomón. Vaya al capítulo 4, capítulo 4. Salomón, versículo 29, “Y Dios dio a Salomón sabiduría, y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar. Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios. Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol;” hombres sabios, “y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo, disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría.”

3,000 proverbios expresando ésta sabiduría sorprendente. Más de 500 de esos 3000 están contenidos en el libro de Proverbios, junto con algunos proverbios de otros escritores que él recolectó junto con el capítulo 30 de un hombre llamado Agur, el cual está incluido. Salomón también escribió el Salmo 72, y el Salmo 127, él escribió el libro de Eclesiastés, y Cantar de los Cantares. Proverbios es una mina de oro de teología bíblica, explicada en justicia práctica, en pensamiento y acción por parte del hombre más sabio que jamás vivió, y encima de eso, él fue inspirado por el Espíritu Santo. El mensaje general es éste, “Aquí está la sabiduría. Si vives sabiamente, Dios va a hacer que vivas más tiempo, que prosperes más, que experimentes mayor gozo y satisfacción, y te va a bendecir. Sino aplicas ésta sabiduría, y vives de manera insensata, vas a sufrir vergüenza, y muerte.” 

Esos dos temas están entrelazados a lo largo de Proverbios: sabiduría e insensatez. Al principio de su vida, Salomón estuvo casado con una mujer de Shunem. Shunem está cerca de Jezreel en la parte sur de Galilea. Casado con una mujer, su esposa. Al celebrar la bendición de ese matrimonio, el Espíritu Santo lo inspiró para que escribiera éste impresionante poema largo de amor, dedicado a su amada esposa, llamado el Cantar de los Cantares. Él lo escribió como un hombre muy joven, para su esposa.

Después de eso, él se casó con otras 699 mujeres, y después tuvo relaciones sexuales con 300 concubinas. 1000 mujeres. ¿Éste es el hombre que escribió Proverbios? ¿Éste es el hombre más sabio que jamás vivió? ¿Cómo terminó su hijo? Un desastre. ¿Le sorprende a usted eso? Roboam rechazó a Dios, capítulo 12 de 1 Reyes, se rebeló. Una historia triste, triste. ¿Cómo es posible, que un hombre con toda esa sabiduría, que pudo escribir todo eso, un hombre que supo lo que era tener el amor justo hacia una mujer, y escribió el Cantar de los Cantares, y la belleza de eso, como es posible que él pudiera tener mil mujeres, 700 esposas? Salomón fue un hipócrita. Él fue un hipócrita.

Y pienso en amabilidad hacia él, el Señor le dio una oportunidad más, para una palabra final, y él escribió Eclesiastés. Al final de su vida él miró hacia atrás y vio su vida y su insensatez, y él escribió Eclesiastés, lo cual significa ‘El Predicador.’ “Las palabras del Predicador, el hijo de David, rey en Jerusalén.” Eso es lo único que usted necesita saber. “Vanidad de vanidades, dice el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.” Ese es el post-mortem de su vida, desperdicio, vacía, inútil. Su vida entera fue vacía, vacía, vacía, vacía. Por once capítulos en Eclesiastés él mira hacia atrás al calendario, y repite la vaciedad de su vida miserable. Un hombre que conoció tanta sabiduría, y que vivió la vida de un necio absoluto. Pero él llegó al fin correcto.

El capítulo final de Eclesiastés, el legado final de Salomón, escuche sus palabras: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos.” “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes de que vengan los días malos.” “Acuérdate de él, porque vanidad de vanidades, dice el Predicador, todo es vanidad. No te olvides de Dios.” Y ésta es la sección final del capítulo 12. Además de ser un hombre sabio, y “cuando más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad.” 3,000 proverbios y 1,005 canciones.

“Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor. Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”

Él en cierta manera terminó en dónde él comenzó. ¿No es cierto? Ésa son el tipo de cosas que le oímos decir en Proverbios; teme a Dios, guarda sus mandamientos, porque Dios va a traer todo acto a juicio, todo aquello que está escondido, sea bueno o malo. Él también dijo esto, capítulo 9, versículo 9, simplemente un pequeño comentario a pie de página. “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad, que te son dados debajo del sol. Todos los días de tu vanidad, porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.” Disfruta de la vida con la mujer que amas. Literalmente, él estaba dándole la espalda a todo lo que él había hecho de su vida, tan vacía.

El punto es éste. Usted puede saber todo esto y puede vivir como Salomón. Eso es simplemente trágico de manera épica. O puede escuchar a Salomón cuando él mira hacia atrás, y ve su vida y seguir su sabiduría, y acordarte de tu Creador en los días de tu juventud. Honrar a Dios, guardar Sus mandamientos, temerle. Esto se aplica a toda persona.

Señor te damos gracias porque hemos podido cubrir estos proverbios que son realmente ricos, y verlos en el contexto de un hombre que, de una manera tan extraña, halló casi imposible, el vivir lo que él predicó. Él es el Predicador, él es el que escribe los proverbios, él es el que coloca la verdad en palabras correctas. Él es el que las presenta con fuerza, como clavos metidos, pero él vive como un hombre. Y él es el hombre más sabio de la tierra, y quizás por cierta medida, él más disipado. Es algo aterrador ver esto, y habla del asunto de que podemos conocer algo sabiendo que es verdad, y no vivirlo. Aquí estuvo un hombre cuya vida no solo fue vacía por parte de él, pero dejó un legado vacío para su hijo, que fue un rebelde, no solo en contra del consejo de los ancianos de su nación, sino inclusive en contra de ti, oh Dios.

Que tomemos la sabiduría que está ahí, la conozcamos, la vivamos, la proclamemos a nuestros hijos, y los encomendamos a tu cuidado. Para Tu gloria oramos en el nombre de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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