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Abramos la Palabra de Dios al capítulo 15 de 1ª Corintios. Permítame leer los versículos 50 al 58. 1ª Corintios 15.

“Pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados.” Ese es el versículo famoso que se tiene ahí en los cuneros, versículo 52 dice: “En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”

“Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

Si fuera a titular esto simplemente lo titularía: “Victoria sobre la muerte.” La palabra victoria aparece en el versículo 55, y es de manera clara, victoria sobre la muerte. Permítame comenzar al citar a otro predicador. Hay un predicador de la escuela antigua, pero él predica con tanta valentía como siempre. No es popular, aunque el mundo es dónde predica, y él viaja a toda parte del globo, y habla en todo idioma. Él visita a los pobres, él llama a los ricos, él les predica a personas en toda religión y personas de ninguna religión. Y el tema de su sermón siempre es exactamente el mismo.

Él es un predicador elocuente, con frecuencia conmueve a la gente con sentimientos que ningún otro predicador podría, y trae lágrimas a los ojos que nunca lloran. Sus argumentos nadie los puede refutar, ni hay ningún corazón que jamás ha permanecido sin ser conmovido por las fuerzas de sus apelaciones. Él despedaza la vida con su mensaje. La mayoría de la gente odia este predicador, todo mundo lo teme, su nombre es la muerte. Todo sepulcro es su púlpito, todo periódico imprime su texto, y un día cada uno de nosotros será su mensaje.”

Thomas Gray dijo, “La jactancia de los heraldos, la pompa del poder, y toda esa belleza, y toda esa riqueza que jamás se dio, esperan por igual la hora inevitable. Los caminos de gloria no llevan sino a la tumba.” Así es para toda la humanidad, pero para el cristiano, esperamos con expectativa la muerte. Me acuerdo hace muchos años atrás, creciendo y siendo llevado con frecuencia a Filadelfia, y encontrando la tumba de Franklin en la iglesia de Cristo en Filadelfia, y me sorprendió cuando la leí, porque esto es lo que decía: El cuerpo de Franklin, Impresor, como la tapa de un viejo libro su contenido despedazado y despojado de sus letras y brillo, está aquí como alimento para los gusanos. Pero el trabajo no será perdido porque aparecerá una vez en una edición nueva y más elegante, revisada y corregida por el Autor.”

Ahí en el mausoleo magnífico que contiene los restos de la Reina Victoria y los de su marido real, se encuentran grabadas estas palabras: “Aquí finalmente descansaré contigo. Y contigo en Cristo también resucitaré.” Los escépticos, tanto de la antigüedad como los modernos han atacado la verdad de la resurrección, mofándose de la idea de que el cuerpo que se desintegra en la tumba, o el cual es virtualmente destruido en un incendio o en el fondo del mar o en alguna otra manera, pudiera llegar a resucitar de los muertos.

La filosofía dualista, la cual todavía es muy, muy popular tiene la idea y siempre ha dicho que lo que es físico es malo, débil, malo, y lo que es espiritual o la mente, no cuerpo es noble, y que el fin definitivo del hombre sería ser puro en su mente, sin la debilidad del cuerpo. Los dualistas filosóficos negarían cualquier resurrección porque eso sería perpetuar lo que es malo en esta vida. Y les gustaría pensar que la vida venidera es mejor.

El apóstol Pablo enfrentó ese tipo de dualismo filosófico porque existía en el mundo antiguo, es una filosofía antigua. Habían personas que habían entrado a la iglesia corintia que habían sido influenciadas por el dualismo, que pensaban que la idea de la resurrección realmente era un pensamiento inexpresable. Negaban la resurrección. Ahí atrás en el versículo 12 de este capítulo, Pablo dice: “¿Cómo hay algunos de vosotros que dicen que no hay resurrección de los muertos?” Esa era una filosofía popular de la época, así como la fue antes del tiempo del Nuevo Testamento. Habían algunos, y todavía los hay que niegan la resurrección corporal. Versículo 35 del capítulo 15, “Alguien dirá, ¿Cómo resucitan los muertos? Y, ¿con qué tipo de cuerpo vienen?” Cómo si se mofaran de la noción misma de esto.

Entonces, es importante para el apóstol Pablo ayudar a los corintios, porque tienen esta influencia en ellos de que una resurrección sería algo terrible porque perpetuaría aquello de lo que se quieren deshacer, sus limitaciones y debilidades físicas. Pablo necesita instruir a los corintios con exactitud, acerca de la verdad de que habrá una resurrección. Y, de hecho, como les señale antes de que entráramos a 1ª Corintios 15, toda persona que jamás ha vivido, será resucitada de los muertos con un cuerpo apto para el lugar en dónde pasarán la eternidad, o en el infierno eterno, un cuerpo apto para el castigo eterno, sin alivio. O el cielo eterno, un cuerpo apto para gozo, paz, satisfacción, y bendición eternos. Todos resucitaremos de los muertos. Jesús nos va a resucitar a todos nosotros, toda la humanidad, como él dice en el capítulo 5 de Juan.

Entonces Pablo escribe este capítulo, este capítulo profundamente importante, 58 versículos, para ayudarnos a entender la resurrección. Vimos la evidencia de la resurrección, vimos la importancia de la resurrección, vimos la secuencia de la resurrección, vimos los incentivos de la resurrección, hemos visto las implicaciones de la resurrección, y después en nuestro último estudio vimos el cuerpo mismo de la resurrección. E Hicimos eso, recordará, comenzando en el versículo 36, o por ahí, 39, por ahí, y llegamos hasta el versículo 49.

Entonces, hemos visto la resurrección en todas estas maneras. Ahora, llegamos a los versículos 50 al 58, y llegamos a la conclusión del tratado de Pablo de la resurrección. Él nos lleva a una conclusión que realmente es un pasaje emocionante de alabanza. Es un himno de alabanza por la gran realidad de la resurrección. Él ya no está discutiendo, esto es alabanza pura. Esta es su respuesta. De hecho, con frecuencia he pensado que cuando lleguemos al cielo vamos a encontrar una sinfonía celestial y que de hecho se manda tocar mientras que recitamos esta conclusión maravillosa de los versículos 50 al 58. Es una canción triunfal de victoria de los creyentes sobre la muerte, en la esperanza de la resurrección.

Por cierto, ha sido colocada en música. Handel la colocó en música en el “Mesías,” y Brahms la colocó en música en su gran réquiem, y hay otros también. La victoria triunfal de los creyentes sobre la muerte en la resurrección, ese es el tema de esta sección maravillosa de la Escritura. Ahora hay cuatro líneas que seguir aquí. Está primero la gran transformación, después el gran triunfo, después la gran gratitud, y después el gran así que. Esa es simplemente una manera en la que podemos dividirlo para que podamos accesar con cierto nivel de entendimiento sus verdades maravillosas.

Entonces, comencemos con la gran transformación que se lleva a cabo en la resurrección, versículo 50. “Pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.” Ésta es una afirmación de transición de la sección anterior. Pablo ha estado hablando del hecho de que Dios va a diseñar cuerpos especiales para nosotros. Hay cuerpos de resurrección. Él dice eso ahí atrás en el versículo 42, la resurrección de los muertos es así, se siembra cuerpo corruptible, esto es cuando va a la tumba, resucita cuerpo incorruptible. Se siembra en deshonra, es resucitado en gloria. Se siembra en debilidad es resucitado en poder, se siembra cuerpo animal, y se resucita cuerpo espiritual.

Entonces, ya se nos ha presentado este cuerpo diferente, versículo 48. “Como es el terrenal así también son los terrenales. Y como es el celestial, así son los que son celestiales.” Así como hemos llevado la imagen del terrenal, también llevaremos la imagen del celestial. Entonces, él ha estado hablando del hecho de que tendremos un cuerpo apto para la vida eterna en el cielo. No será como el cuerpo terrenal, que heredamos de Adán. Adán nos dio un tipo de cuerpo, él dice eso ahí atrás en el versículo 45, en la resurrección Cristo nos da un cuerpo diferente. Ahora tenemos un cuerpo como Adán, tendremos un cuerpo como el cuerpo de resurrección de Cristo.

Y eso es exactamente lo que se nos promete al final del versículo 49. Llevaremos la imagen del celestial, quien es el Señor mismo. Necesitamos un cuerpo especial para el cielo. Ese es el punto. Vaya al versículo 50 ahora, y entiéndalo en ese contexto, que la carne y sangre no puede heredar el reino de Dios. Usted no puede llevar lo perecedero, lo corruptible adentro de la esfera imperecedera de la eternidad. La carne y la sangre se refiere a nuestros cuerpos como ahora están diseñados para la vida en esta tierra. Y sabemos muy bien lo que eso significa, sabemos lo que es vivir en carne y sangre. Hebreos 2:14 dice, “Los hijos comparten en carne y sangre.” Esa es simplemente una manera de describir nuestra naturaleza física.

Ahora, nuestra naturaleza física como la tenemos en este mundo, no puede heredar el reino de Dios. No puede ser llevada a la esfera de Dios. La carne con frecuencia se usa en la Escritura de una manera moral, así como en Romanos, capítulo 7, y otros lugares. Pero aquí no es usada en un sentido moral, en dónde es combinada con sangre, simplemente significa física, física. Carne y sangre se refiere simplemente a nuestra naturaleza física. No podemos entrar al reino celestial en la manera en la que estamos.

Dice usted: “Espera un minuto, en el Antiguo Testamento Enoc entró, y Elías entró.” Esto es verdad, usted tiene a esos dos, pero le prometo una cosa, en base únicamente en este versículo, algo pasó entre el momento en que se fueron de aquí y llegaron allá, porque la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. Debemos ser cambiados. ¿Qué es el reino de Dios? Aquí, se refiere a más que tan solo vivir en el reino espiritual de Dios. Tiene referencia al reino celestial futuro.

Si usted regresa al versículo 24, en el capítulo 15, es cuando llegamos al final y Cristo entrega el reino a Dios Padre, cuando Él ha abolido todo gobierno, toda autoridad, todo poder, y Él reina y Él ha abolido al último enemigo, y es la muerte. Él nos lleva hasta ese reino que sigue a ésta vida, al reino futuro de Cristo en el reino que es eterno. Este es el concepto aquí, la resurrección se vuelve necesaria, porque somos criaturas de carne y sangre, y lo corruptible no puede heredar lo corruptible, y lo perecedero no puede vivir en un mundo imperecedero, y la carne y la sangre no son aptas para las realidades del cielo eterno.

Como consecuencia, necesitamos una transformación radical, una transformación radical debe llevarse a cabo. La muerte se vuelve entonces, como el plantar la semilla que irrumpe en vida nueva después de la resurrección. El apóstol Pablo usó es ilustración, como lo señalé antes en el capítulo. La transformación realmente es descrita en los versículos 35 hasta el versículo 49. Y aquí él simplemente nos está recordando esto, que es necesaria. Es necesaria.

Entonces, eso presenta una pregunta, eso presenta una pregunta. Y aparentemente la pregunta en la mente del apóstol Pablo, conforme él piensa en como los corintios y otros van a responder a esto es, ¿qué hay acerca de creyentes que estén viviendo cuando Cristo venga? ¿qué hay acerca de ellos? ¿qué les va a pasar si no han muerto? ¿tienen que morir para experimentar esta transformación? ¿tienen que ser metidos al suelo y entrar a un estado de descomposición antes de que esto pueda pasar?

Pablo responde a esa pregunta al entrar en este himno lirico de alabanza, en los versículos 51 al 57. Se va a llevar a cabo una transformación completa de todos los creyentes, dice él, muertos y vivos. Muertos y vivos. Esas personas que estén vivas en el momento en el que Cristo regresen, y lleve a cabo la resurrección, ¿qué les pasa a ellos? Lo descubrimos en el versículo 51, “He aquí os digo un misterio: No todos dormiremos. No todos vamos a morir.” No todos los creyentes van a morir, algunos estarán vivos cuando Cristo regrese, y resucite a Su pueblo. “No todos dormiremos, pero todos seremos transformados.” Como puede ver, eso responde a la pregunta. Si está vivo cuando el Señor venga por Su iglesia, aunque usted no haya muerto, su cuerpo no se ha descompuesto, camino hacia arriba usted tendrá una experiencia como la de Enoc y Elías, usted será transformado.

Ahora, ¿por qué Pablo dice: os digo un misterio? ¿qué es misterioso acerca de esto? Bueno, misterio en nuestra sociedad es muy diferente que mysterion en el griego, y es usado en el Nuevo Testamento. Esto no es algo que es difícil de entender, está no es una adivinanza, misterio en el Nuevo Testamento significa algo previamente desconocido que ahora es revelado. Algo, alguna verdad, alguna realidad previamente desconocida ahora revelada. ¿Qué quieres decir, previamente desconocida? No clara en el Antiguo Testamento. No revelada claramente en el Antiguo Testamento, sino claramente revelada en el Nuevo Testamento.

Jesús llama a la enseñanza del Nuevo Testamento: los misterios del reino, las cosas que estaban escondidas en el pasado, y ahora son reveladas. Simplemente, para darle en cierta medida un contexto en que pensar, Dios tiene algunos secretos que nunca le revela a nadie. Eso es Deuteronomio 29:29, “Las cosas secretas pertenecen al Señor.” Hay algunas cosas que Dios conoce que nunca conoceremos en este mundo, algunos secretos que nunca entenderemos.

Por otro lado, Dios tiene algunos secretos que Él le revela a todo mundo, a todo mundo. De hecho, Romanos es muy claro en que Dios se ha dado a conocer en el mundo, Él ha hecho aquello que es verdad acerca de Él, evidente a toda persona, a partir de la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder, su naturaleza divina han sido claramente vistos siendo entendidos a través de lo que ha sido hecho, de tal manera que no tienen excusa. Hay algunas cosas que Dios no le ha revelado a nadie. Hay algunas cosas que Dios le ha revelado a todo mundo. Y hay algunas cosas que Él le revela únicamente a los suyos.

Como el Salmo 25:14 lo dice de esta manera: “El secreto de Jehová está con aquellos que le temen.” O Proverbios 3:32, “Su secreto está con los justos.” Y Jesús sigue en esta línea en Mateo, al decir: “Estas cosas han sido escondidas del mundo, y son reveladas a ustedes.” Dios tiene algunos secretos escondidos de todo mundo, algunos secretos revelados a todo mundo, algunos secretos revelados únicamente a los suyos a Su pueblo, y algunos secretos revelados únicamente en el Nuevo Testamento. Son los misterios de los que Pablo habla con frecuencia y de los que nuestro Señor habló en Mateo 13, simplemente a manera de comentario a pie de página.

Cuando usted lee acerca de un misterio en el Nuevo Testamento usted está leyendo acerca de algo escondido en el pasado, ahora revelado. Hay varios de ellos identificados como misterios. Cristo en vosotros es llamado un misterio, el Mesías morando en una persona, la iglesia es un misterio. Judío y gentil uno en la iglesia es un misterio. La iniquidad es un misterio, en el sentido de que el desarrollo de la maldad, como es revelado en el Nuevo Testamento no era conocido antes.

Y uno de los misterios es revelado aquí. Y aquí está. “No todos moriremos, pero todos seremos transformados.” No todos moriremos, todos seremos cambiados. Tenemos que ser cambiados porque no podemos ir al cielo así, esto no es apto para eso. Nosotros, nosotros, todos los cristianos, Pablo está hablando de manera colectiva, todos nosotros congregados en ese pronombre, en un sentido colectivo, todos seremos cambiados, no todos moriremos.

Bueno, ¿cuándo sucede esto, este cambio? 1ª Tesalonicenses capítulo 4 describe este acontecimiento, versículo 13. 1ª Tesalonicenses 4:13. Y aquí la pregunta es la pregunta opuesta. La pregunta con los corintios era, ¿Qué tal si no mueres? ¿Cómo puedes ser resucitado y cambiado? Aquí la pregunta de los tesalonicenses era: ¿Y qué si mueres, y Jesús viene y estás muerto? Y él dice: “No queremos hermanos que ignoréis acerca de los que duermen, de los que mueren para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.”

Los tesalonicenses estaban preocupados porque los creyentes que habían muerto se perdieran la venida de Cristo. Él dice: No, “porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.” Van a venir primero, después los que están vivos van a ser los que vienen, “porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y trompeta de Dios descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero.”   

Oh, muy bien, entonces, ¿qué les va a pasar a la gente que murió? Su resurrección va a ser primero, y después aquellos que vivimos, los que hayamos quedado seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Ésta es la gran resurrección que ocurre en un acontecimiento que llamamos “el rapto,” ese arrebatamiento de los santos, y usted se dará cuenta que ahí sucede cuando el Señor viene del cielo, hay un grito, hay una voz del arcángel, hay una trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitan primero en sus cuerpos de resurrección. Aquellos que están vivos son arrebatados en el aire y son hechos eternos, se les da un cuerpo eterno camino hacia arriba para que puedan reunirse con el Señor en el aire y estar con Él para siempre.

Ahora, regrese a 1ª Corintios y permítame añadir esto. ¿Es este un proceso? No, no es un proceso, no es un proceso. Ahora, le voy a mostrar en el versículo 55 para que sea bastante claro. Sucede en un momento, no es un proceso. La resurrección de los muertos no es como el crecimiento lento de una semilla. Me acuerdo, leyendo de un rey antiguo que había vivido una vida impía, y él quería asegurarse que nunca tuviera que salir de la tumba para estar delante de su Juez, su Dios.

Entonces, él se aseguró de que su tumba fuera hecha de concreto, la cubrió con una piedra enorme de mármol, para que él nunca tuviera que salir para enfrentar el juicio por sus pecados. Conforme siguió la historia, la semilla de alguna manera se metió en una fisura, y a lo largo de los años creció un árbol y rompió el sarcófago y lo hizo pedazos. Simplemente una pequeña semilla puede hacer eso. Pero esto no es así. Permítame mostrárselo.

“En un momento,” ésta es la palabra átomos, de la cual obtenemos ato, átomo, A T O M O. ¿Qué es un átomo? En el idioma griego un átomo es aquello que no puede ser dividido. Lo sé, no me voy a poner científico aquí, se de neutrones, y potrones, y electrones. Pero un átomo es una unidad singular, es la unidad indivisible. Es aquello que no puede ser dividido. Indica entonces algo que no puede ser algo menor que lo que es. No puede ser más pequeño, no puede ser más rápido, no puede ser más corto, es la unidad indivisible.

Entonces, esta transformación, esta resurrección de aquellos que están muertos y ésta transformación de aquellos que están vivos sucede en un momento. Ese átomos, de hecho, significa aquello que no puede ser cortado. El tiempo más corto posible. De hecho, es como un abrir y cerrar de ojos, no es parpadear, parpadear es diferente que el abrir y cerrar de ojos. Dice usted, ¿qué es el abrir y cerrar de ojos? Y, por cierto, su ojo se vuelve más rápido que cualquier otra parte de su cuerpo humano. Pero esto no es que tan rápido se mueve su ojo. Esto no es parpadear, esto es un movimiento rápido y lo que significa esencialmente viene de una palabra griega usada del movimiento más rápido posible.

Ahora, ¿cómo puedo explicar esto? Alguien dijo que sería como una sexta parte de un nanosegundo, porque se está refiriendo al tiempo que se necesita para que la luz entre al iris y llegue a la retina. ¿Qué es una sexta parte de un nanosegundo? Bueno, un micro segundo es una millonésima de un segundo. Un nanosegundo es una milésima de un microsegundo. Y el abrir y cerrar el ojo es una sexta parte de un nanosegundo. Esto es realmente rápido.

Ahí está, así de rápido usted va a ser cambiado. ¿No es interesante que se nos dice esto? Dice usted: Bueno, estas son buenas noticias, son buenas noticias. ¿Cuándo va a pasar? Versículo 52 dice que será a la final trompeta. ¿No leímos acerca de una trompeta en 1 Tesalonicenses? Sucederá en la final trompeta, la trompeta tocará y en una sexta parte de un nanosegundo seremos completamente transformados.

Ahora, cuándo dice la final trompeta no significa absolutamente la trompeta final que jamás se tocará en toda la historia redentora, porque incluso después de la trompeta que es la trompeta final, antes de la resurrección, incluso después de eso, sabemos que durante el tiempo de la tribulación, el período de tribulación, después de que ya hayamos sido arrebatados y resucitados a la gloria, sabemos que hay un período de tribulación sobre la tierra, y sabemos que Dios juzgará a la tierra, y esos juicios, esos juicios, serán el resultado de siete sellos, y del séptimo vendrán siete juicios de trompetas.

Entonces habrán más trompetas, pero esta final trompeta es la trompeta final que la iglesia identifica como el momento de su transformación y resurrección. Es llamada en 1ª Tesalonicenses 4:16, como leímos, la trompeta de Dios. habrá un grito del Señor, habrá la voz del arcángel, habrá una trompeta que se toca, y en la sexta parte de un nanosegundo los muertos resucitarán y seremos arrebatados, y todos nosotros cambiados camino al cielo. En el Antiguo Testamento, o el Nuevo Testamento, en la enseñanza de nuestro Señor, incluso en el judaísmo contemporáneo, las trompetas están asociadas con acontecimientos.

Acontecimientos significativos que congregan al pueblo, están asociados con acontecimientos que tienen que ver con festividad y victoria y triunfo, ésta es la trompeta que es la señal para que los muertos resuciten. Nos llama a todos a Dios. Recordará, creo de regreso en Éxodo 19, el pueblo de Israel fue llamado a que viniera y se reuniera con Dios al sonido de una trompeta. Isaías 27 dice que Dios va a congregar a Israel en el tiempo del final al tocar una trompeta.

Entonces, este es el fin como lo experimentaremos, la iglesia de Jesucristo, el fin para nosotros. Seremos sacados, el juicio será desatado sobre el mundo, como el libro de Apocalipsis lo establece. Durante ese período de siete años de juicio, Israel será salvada. Al final de ese tiempo el juicio volverá a venir, regresaremos con Cristo, y Él establecerá Su reino de mil años seguido por el estado eterno. Por favor observe, al final del versículo 52, “nosotros seremos transformados,” nosotros seremos transformados. Tenemos que ser transformados porque lo corruptible no puede vestirse de incorruptible, lo imperecedero no puede vestirse de imperecedero, es exactamente la misma palabra usada en Hebreos 1:12, “Y como un manto tú los enrollarás, como un vestido también serán cambiados, pero tú eres el mismo.”

Los cielos cambiaran cuando Dios cree un nuevo cielo y una nueva tierra, esa será una implosión dramática del universo como lo conocemos, en un holocausto atómico increíble que será reemplazado por un nuevo cielo y una nueva tierra. Sin duda alguna, con la misma velocidad con la que seremos cambiados. Tiene que ser de esta manera, el versículo 53 nos recuerda: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.” Usted necesita tener un cuerpo diferente para estar en el cielo, este no sirve ahí. Me gusta la idea de vestirse. Vestirse es la palabra normal para vestirse, la palabra normal en el idioma griego para ponerse ropa.

Con eso en mente vaya a 2ª Corintios capítulo 5, un capítulo conocido, maravilloso, versículo 1, 2ª Corintios 5. “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.” Entonces, el siguiente cuerpo es una casa hecha por Dios, un edificio de Dios no hecha por manos, no producido humanamente y es eterna. En la casa actual gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial, queremos vestirnos de ella, versículo 3, queremos vestirnos de ella, pues así seremos hallados vestidos y no desnudos.

Pues así mismo los que estamos en este tabernáculo, versículo 4, gemimos con angustia, porque no quisiéramos ser desnudados, no queremos salir al espacio y estar perdidos en alguna nada cósmica, queremos volver a aparecer vestidos para que lo mortal sea absorbido por la vida. Esa es la promesa, el cuerpo ahora es la ropa del hombre real, su cuerpo es su ropa. El mío, pero cuando vayamos a la gloria necesitamos tener una ropa diferente. Este es el acontecimiento llamado el “rapto de la iglesia,” cuando la iglesia es arrebatada. 1 Tesalonicenses 4 no dice nada de juicio, 1 Corintios 15 no dice nada de juicio.

Y hay otro pasaje que debe ser considerado y ese es Juan 14, el cual es la primera vez en la que esto realmente es mencionado, versículo 1, nuestro Señor le dice a los discípulos: “No se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay, si así no fuera yo lo hubiera dicho, voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré para mí mismo, para que dónde yo estoy vosotros también estéis.” Voy a regresar por ustedes, no hay juicio ahí, después hay un acontecimiento descrito en Juan 14, descrito en 1 Corintios 15, y descrito en 1 Tesalonicenses 4, hay un acontecimiento en el que el Señor viene a llevarse a Su pueblo al cielo, y para cambiarlos.

Él viene para que aquellos que han muerto y aquellos que están vivos, no hay juicio, no hay acontecimiento de juicio en el 14 de Juan, no hay acontecimiento de juicio en 1 Corintios 15, no hay acontecimiento de juicio en 1ª Tesalonicenses 4, este es un acontecimiento que no incluye un juicio, es una promesa, es una promesa. Y su primera mención de ésta promesa es ahí en Juan 14, en dónde nuestro Señor dice, voy a venir para recogerlos.

Ahora, no sabemos mucho más de eso hasta que llegamos a 1 Corintios, y descubrimos que al venir por nosotros Él tiene que transformarnos. Y después descubrimos en el pasaje de 1ª Tesalonicenses, el cual explica el rapto, que cuando Él venga por nosotros ha recogernos, la gente que esté muerta va a ser transformada primero y el resto de nosotros reunidos con ellos y cambiados camino hacia arriba. Este acontecimiento único, éste arrebatamiento de la iglesia, ésta resurrección de la iglesia viva y muerta es el acontecimiento que es el siguiente acontecimiento en el calendario profético de Dios.

No hay señal para esto, es un acontecimiento sin señal y puede suceder en cualquier momento, en cualquier momento. Proféticamente nada necesita suceder antes de esto. Ésta es la razón por la que decimos como creyentes, que creemos en la inminencia, que hay un regreso inminente de Cristo, un acontecimiento sin señal. Y cuando suceda, todos seremos transformados. Va a ser un acontecimiento sorprendente. Involucra al Señor quien va a gritar y hablar, involucra al arcángel que va a hablar, involucra esta trompeta, después esta transformación instantánea.

Este es el secreto sagrado que solo es revelado en el Nuevo Testamento, una generación entera de creyentes que todavía estará viva, en sus cuerpos naturales, en ese momento experimentará una transformación instantánea en un nanosegundo o una sexta parte de un nanosegundo. Si usted quiere saber cuánto tiempo tarda para que la luz pase de afuera del ojo al interior del ojo, del cual recibirán sus cuerpos gloriosos, pero no antes de que aquellos que están muertos reciban los suyos, y serán congregados al cielo juntos. Esto tiene que suceder, versículo 53 dice, “porque vamos al mundo imperecedero y vamos al mundo inmortal, y aquello que es perecedero y lo que es mortal no puede venir ahí. Esa es la gran transformación.

Después Pablo en el versículo 54 habla del gran triunfo. Ese es un momento triunfal. No tengo que preguntarle cuál es su problema más grande. ¿Es usted verdad? Todos sus problemas son usted. Sus problemas de pecado, sus problemas mentales, sus problemas emocionales, sus problemas físicos, son todos usted. Yo sé, usted piensa que la gente provoca lo peor en usted algunas veces, pero todavía es usted. Su problema es usted, usted sabe, hemos encontrado al enemigo y el enemigo somos nosotros.

Y usted no puede arreglarse a sí mismo de manera completa, pero un día el Señor lo hará, y será triunfal. Ese es el versículo 54, “Y cuando esto corruptible sea vestido de incorrupción, cuando usted cambie este tabernáculo, esta tienda, este atuendo de su carne y sangre y se vista del nuevo cuerpo de resurrección imperecedero, cuando esto mortal sea vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita, sorbida es la muerte en victoria. Ese es el gran triunfo, el triunfo sobre la muerte.

Ahora, usted sabe, no es cierto, que la muerte es un proceso. Cuando usted nació en el mundo, usted comenzó a morir. Así fue, usted comenzó a morir, y usted está más cerca de la muerte ahora que jamás lo ha estado antes. Mañana usted estará un día más cerca. Todos simplemente estamos muriendo. Así es, la muerte es un enemigo, la tememos, nos escondemos de ella, la evadimos, la enmascaramos, tratamos de evitarla, vamos a un funeral y la gente está en un ataúd, se ven como un miembro horizontal de una fiesta de coctel, estamos tratando de hacer que se vean como si estuvieran vivos.

Mi opinión sería que cerremos la tapa. Tenemos razón por odiar la muerte. Tenemos razón por temer a la muerte porque no le damos la bienvenida. Rompe relaciones amorosas largas y uniones, quita aquellos que son muy necesitados, golpea las mejillas más hermosas de los bebés y los rostros con las arrugas más profundas. Nos arrebata a personas. Hay pocas razones para que cuestionemos que la muerte es un enemigo. Es un enemigo. Pero un día la muerte será absorbida en victoria, en ese día. ¿Cuándo es eso? Pero cuando esto corruptible. ¿Qué quieres decir con cuándo? ¿Cuándo? En la resurrección. En la resurrección la muerte será conquistada, la muerte será destruida.

Por cierto, esa afirmación, ‘sorbida es la muerte en victoria’ es una cita de Isaías 25:8, el hebreo literalmente dice, “Él tragará la muerte para siempre.” Sorbida o tragada es un verbo dramático, ¿no es cierto? Usted se traga algo y desaparece. La muerte no es meramente debilitada, se va. Es destruida, de tal manera que no puede dañar más. La destrucción de la muerte es total. Todas sus victorias que viven por poco tiempo y son aparentes, son deshechas para los hijos de Dios. Lo que se ve como una victoria para la muerte, y una derrota para nosotros, cuando nuestros cuerpos mueren y se descomponen, es revertido de manera absoluta, y la muerte muere en la resurrección. Nuestros cuerpos vuelven a vivir en belleza y victoria absolutas, triunfales y eternas.

De hecho, esto hace que el escritor de la Escritura desafíe a la muerte, versículo 55, “¿dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Y eso es tomado de Oseas 13:14, también del Antiguo Testamento. La muerte se presenta como una figura de un animal, de un insecto que tiene algún tipo de aguijón venenoso que mata. Aguijón es kentrom, se refiere a abejas, y también se refiere a la mordida venenosa de serpientes. En el momento de la resurrección, el aguijón de la muerte se acaba, realmente el aguijón de la muerte fue sentenciado a la muerte en el Calvario.

Podría decir que la muerte metió su aguijón en Cristo y ha estado tambaleándose desde ese entonces, muriéndose. Simplemente una realidad sorprendente y maravillosa, ¿dónde está oh muerte tu aguijón? ¿dónde oh sepulcro tu victoria? No tiene, no tiene victoria. Después él interpreta el versículo 55 en el versículo 56, “ya que el aguijón de la muerte es el pecado y el poder del pecado, la ley.” No es la muerte misma que mata, la muerte no tiene poder, a menos de que haya pecado no perdonado.

Entonces la muerte es mortal. La muerte no tiene aguijón para el creyente, porque no hay pecado no perdonado. Todo está bajo la sangre. Todo ha sido pagado, todo ha sido perdonado, todo es quitado, todo ha sido expiado. El poder del pecado es la ley. Si usted quebranta la ley de Dios, usted ha pecado, y si usted permanece en esa condición como alguien no perdonado que ha violado la ley, la muerte tiene poder definitivo. Pero, si todos sus pecados son perdonados en Cristo, entonces la muerte no tiene poder, y usted puede desafiar a la muerte. La muerte realmente es como un amigo al que le damos la bienvenida. Pablo dice: “Porque para mí el vivir es Cristo, el morir es,” ¿qué? “ganancia.” No hay aguijón. Mucho mejor partir y estar con Cristo, Satanás es un león sin dientes, y la muerte es una abeja sin aguijón.

Ahora, eso lleva a Pablo, de la gran transformación, al gran triunfo, a la gran gratitud en el versículo 57. “Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Por esta perspectiva triunfal de la muerte, por esta gran promesa de resurrección, ¿a quién debemos agradecerle? Al Señor. Es la obra de Cristo que satisface lo que la Ley demanda. Es la obra de Cristo que pagó el precio por nuestro pecado. Cristo llevó la maldición por nosotros. El aguijón de la muerte para el cristiano se acabó. Cristo ha llevado ese aguijón por nosotros, y la muerte ahora es un amigo bienvenido. La muerte es desarmada, a la muerte se le han quitado sus colmillos. La muerte simplemente nos lleva a la presencia de Cristo. La muerte para nosotros ha sido destruida.

Entonces, la gran transformación, el gran triunfo lleva a la gran gratitud. “Más gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” En otras palabras, es estar en Él, lo que nos permite triunfar sobre la muerte. Y después, permítame tan solo cerrar con un punto de conclusión vital, lo voy a llamar el gran “Así que,” Así que, no es eso fascinante, 57 versículos de doctrina y un versículo de aplicación. ¿Usted piensa que la doctrina es importante? Sí, 57 a 1. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” Que gran afirmación.

No sean arrastrados de aquí para allá con sus emociones, no sean volátiles en sus temores y dudas. No estén errando con los pensamientos por todos lados, desanimándose fácilmente. Hermanos míos amados, resucitarán de los muertos, esa es la promesa de Dios. Esta es una apelación completa y amorosa que realmente pide dos cosas de nosotros. Sean estables e inamovibles. Lo que eso significa es, ‘permanezcan firmes por la verdad.’ Estad firmes es un adjetivo y significa ‘sentarse’. Es la idea de estar establecido, sentado, fijo, firme, sólido, establézcanse, contengan sus emociones, controlen sus emociones, estén establecidos, van a resucitar de los muertos. Él nos exhorta a afirmar nuestras convicciones, a no titubera en este asunto como los corintios lo estaban haciendo, sino ser constantes.

Esa realmente es una palabra interesante, ‘constantes’, es una palabra compuesta en algunos idiomas, como lo es en el original griego, pero viene de un verbo ‘gineme’ lo cual significa, hacer que algo entre en moción, en movimiento o cambio, “dejen de moverse”. Pablo dice, no estén en movimiento, doctrinalmente, estén establecidos, sean constantes, estén firmes, no se muevan. No, Hebreos 13:9 dice: “No sean llevados de aquí para allá por enseñanzas diversas y extrañas.” Tenemos cosas así que se nos mandan por toda la Escritura. No sean como niños, Efesios 4, llevados por doquier de todo viento de doctrina. Estén estables sobre la realidad que es tan sólida como la roca, de la promesa de la resurrección. Sin moverse. Esa es la parte doctrinal de eso.

En segundo lugar, váyanse a trabajar. “Creciendo en la obra del Señor, siempre.” Creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano, van a ser resucitados a la gloria, y van a ser recompensados por su trabajo.” No solo lo hagan a medias. La gente me dice con tanta frecuencia en la actualidad, ¿Cuándo te vas a jubilar? ¿Cuándo te vas a retirar? ¿Qué significa eso? ¿Por qué me estás preguntando? Cuándo ya no pueda pensar, entonces alguien me va a arrastrar. ¿Qué quieres decir, retirarme de que, del reino de Dios abundando en la obra del Señor? La gente dice, ¿no te cansas? No sé lo que es no estar cansado. Es una especia de condición feliz en la que he vivido por mucho tiempo, pero es algo maravilloso, es algo maravilloso estar agotado por abundar en la obra del Señor.

Permítame decirle algo, el resultado práctico de la doctrina sana es un compromiso con el trabajo duro en el reino, porque ahí es adónde su doctrina lo lleva. Y no es que usted lo hace de una manera superficial, sino que usted abunda en ello, y abunda en ello siempre. Perisseuó es la palabra. Literalmente significa haciéndolo de manera excesiva, más de lo esperado, más de lo suficiente.

Ahora mire, si no hay resurrección, olvídelo, retirémonos todos, jubilémonos todos. Si tan solo vamos a perdernos en la nada, olvídelo. Pero hay una resurrección, y vamos a estar con nuestro Señor para siempre, y el cielo va a estar lleno de gente que otros creyentes estaban acostumbrados a alcanzar. Hay una resurrección.

Entonces, esté firme y constante en la teología de la resurrección, y después siempre haga en exceso la obra del Señor. Obra es ergón, eso es exactamente lo que significa, trabajo, trabajo. Porque un trabajo así, no es en vano. No es para nada, es para el Señor, y vamos a pasar la eternidad con Él. No podemos regresar y volverlo a hacer, no podemos decir: Tú sabes Señor, trabajé por Ti un rato, realmente, realmente fui bueno, y después simplemente me ocupé. Oh Señor, lo hice hasta que tenía 62 años. Tú sabes, es momento de jubilarme, los últimos 18 años de mi vida descansé. ¿En serio? Usted no puede regresar. No. Esa no será la actitud de alguien que entendió el “gran así que,” aquí.

Ciertamente no fue la actitud de Pablo, o de Epafrodito, ¿se acuerda de él? Filipenses 2. Epafrodito, mi hermano, mi colaborador, mi compañero de milicia, él anhelaba a todos vosotros, estaba afligido porque habían oído de que él estaba enfermo. Él estuvo enfermo al punto de la muerte, pero Dios tuvo misericordia de él, y no solo de él sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza. Él estuvo enfermo al punto de la muerte, ministrando de manera incansable, enfermo al punto de la muerte.

¿Cómo sabes eso? Versículo 30, estuvo cerca de la muerte por la obra de Cristo, arriesgando su vida para completar lo que estaba deficiente en su servicio para mí. Una situación ideal, simplemente, cansarse en servicio. Y después aférrese de la promesa de Apocalipsis 22:12, “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para dar a todo hombre.” Ese galardón está basado en nuestro trabajo. Permanezca firme en la resurrección, trabaje duro.

Entonces mire, cuando hablamos de la resurrección estamos hablando de una verdad que tiene implicaciones poderosas para nuestra vida, y ese es el versículo 58, usted debería encerrar en un círculo el versículo 58, o haga lo que usted hace en su Biblia, subráyelo, la promesa de resurrección de Dios, ésta promesa increíblemente grande, llena de gracia, maravillosa, incomprensible, que vamos a ser resucitados como Cristo, y tendremos un cuerpo de resurrección como el de Él, como vimos en un estudio anterior que el Señor nos está dando eso para siempre y como consecuencia, lo que está pidiendo de nosotros en este pequeño velo de lágrimas que se desvanece y desaparece como un vapor, en los pocos años que tenemos, estemos estables no titubeando, no moviéndonos por todos lados, no vacilando en nuestras convicciones, y en todo momento haciéndolo de manera excesiva en el trabajo del Señor porque nuestro trabajo en Su nombre no es en vano.

Padre, te damos gracias por nuestro tiempo en este capítulo. Que experiencia tan sorprendente ha sido cubrirlo. Te agradecemos por la teología que es el cimiento de nuestra conducta. Sabemos que toda la teología es teología aplicada. Toda la teología es teología práctica. No hay verdad teológica que no tenga implicaciones prácticas inmediatas, implicaciones prácticas inmediatas. Entonces, estamos tan agradecidos por todo lo que has hecho por nosotros, y queremos que se aparezca en nuestras vidas. Y esa es nuestra oración. Amén.

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