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Es en este momento del año que estamos muy conscientes de la gran verdad de Juan 3:16, de que “Dios amo de tal manera al mundo que dio a su Hijo unigénito.” La historia real de la Navidad es la historia de un Dios amoroso. La Biblia dice que Dios es amor, es coherente con la naturaleza de Dios el amar.

Y, esa verdad maravillosa es distintiva en el cristianismo. La razón por la que es distintiva en el cristianismo es porque el cristianismo es la única religión verdadera en el mundo. Y, por lo tanto, es la única religión que refleja al Dios verdadero. Y el autor de todas las demás religiones en el mundo, es Satanás, quien no tiene comprensión del amor, no tiene la capacidad de amar y por lo tanto aquello que él produce mediante la religión está carente de amor. Los dioses falsos de las religiones del mundo no son conocidos por su amor, son aterradores, están enojados, son egoístas, son deidades amenazadoras que deben ser apaciguadas constantemente de lo contrario su naturaleza temperamental va a motivarlos a traer dolor, tortura, inclusive muerte contra sus súbditos.

Cuando los cristianos dicen que Dios es amor, están anunciando algo que es distintivo y único en su fe. Y nunca el amor de Dios es más evidente que en la dádiva de Jesucristo. Y entonces, en esta temporada hemos estado hablando del amor de Dios. Para entender la naturaleza del amor de Dios de una manera comprensible, le he ofrecido tres proposiciones. Hemos hablado de la primera, hablaremos de la segunda, y después la tercera. Estas son tres proposiciones claves que nos ayudarán a entender el amor de Dios.

En primer lugar, el amor de Dios es ilimitado en su extensión. El amor de Dios es ilimitado en su extensión. En segundo lugar, el amor de Dios está limitado en su grado. Y, en tercer lugar, el amor de Dios en ultimas está dirigido a su propia gloria. Ahora la última vez hablamos de esto, y consideramos el principio o el precepto de que el amor de Dios está ilimitado en su extensión. Y vimos que debimos a que dice en Juan 3:16, “Porque de tal manera amo Dios al mundo.” Tito 3:4 habla del amor de Dios hacia la humanidad. Como Juan 4:42 y 1 Juan 4:14 dicen, “Jesucristo es el salvador del mundo.”

Y entonces, hablamos del hecho de que hay un sentido en el que el amor de Dios, es ilimitado. Y Dios ha demostrado ese amor ilimitado al enviar a su Hijo para ser el Salvador del mundo. Ese amor universal, ese amor ilimitado es demostrado en cuatro maneras. En primer lugar, en gracia común. Eso quiere decir que si llueve sobre toda persona y toda persona disfruta de los rayos del sol y del cielo azul y del aire fresco y las flores, el afecto, y la familia, y todas las cosas buenas de la vida. Dios demuestra su amor en su bondad hacia todos.

Y, en segundo lugar, ese amor ilimitado, universal, incondicional de Dios es revelado en compasión. Dios tiene compasión. Si Dios fuera un humano lloraría, y cuando él se convirtió en uno, lloró. Hay compasión y misericordia con Dios hacia todas las aflicciones de todos los hombres. En tercer lugar, el amor universal de Dios es demostrado en sus advertencias. A lo largo de toda la Escritura, y a lo largo de toda la historia redentora. Dios repetidamente ha advertido acerca de la consecuencia del pecado, la inevitabilidad del juicio eterno. Esas son advertencias que emanan del amor de Dios, que no quiere que ninguno perezca y que no quiere la muerte del impío.

Y después, en cuarto lugar, y finalmente, el amor universal de Dios es demostrado en la invitación del evangelio. Esto es al llamar a todos los pecadores a arrepentirse y abrazar a Jesucristo. El evangelio fue diseñado entonces, para que fuera extendido al mundo entero y predicado a toda criatura porque Jesucristo de hecho, es el Salvador del mundo. Él ha sido identificado así por Dios, y anunciado así de esta manera, así es. Sabemos que no todo el mundo vendrá a Él. No obstante, Él no es menos el Salvador del mundo. Sería como si un rey estuviera viendo su nación, y viera una plaga universal y designara al médico más noble y dotado de todos los médicos como el médico oficial del reino, el médico nacional. En nuestra época diríamos el cirujano general, el director de los cirujanos. Él sabe que no toda la gente que tenga la plaga va a venir al médico, quien ha sido designado por el rey como el médico de la nación. Él sabe que no todos ellos van a buscar su capacidad de curación. No obstante, él es el médico oficial y Jesucristo, aunque no es buscado por pecadores, no obstante, es el salvador oficial del mundo.

Y entonces, hemos explicado el hecho de que en el corazón de Dios y su naturaleza existe un amor que se extiende a todo mundo. Y el evangelio entonces es ofrecido a todo mundo, y Romanos 10:13 lo resume al decir, “Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.” “Todo aquel que quiera venir, venga.” Dice en el libro de Apocalipsis. El problema es que la gente no quiere venir. En Juan 5:40 Jesús dijo: “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” El profeta dijo, “¿Por qué moriréis?” Bueno, esto es el amor ilimitado de Dios.

Pero hay una segunda preposición, y es nuestra preposición que vamos a explicar el día de hoy y es esta. El amor de Dios es limitado, el amor de Dios está limitado en grado. Dice usted: “¿qué quieres decir con eso?” Lo que quiero decir es que el amor universal de Dios tiene sus límites. En primer lugar, permítame decirle esto, que cuando ese amor universal de Dios es rechazado, cuando es menospreciado, cuando es negado, se vuelve al odio. Dice usted, ¿quiere decir que Dios llega al punto en el que Él odia al impío? Nunca diría algo así, sino fuera dicho en la Escritura. En el Salmo, capítulo 5, el quinto salmo, y el versículo 5 dice, “los insensatos no estarán delante de tus ojos, aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira, al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.” El Señor aborrece a aquellos que hacen iniquidad.

En el Salmo 11, versículo 5, dice: “Jehová prueba al justo, pero al malo y al que ama la violencia su alma los aborrece.” El salmista retoma esto y queriendo tener una perspectiva piadosa, y una actitud piadosa afirma exactamente lo mismo, ya que en el Salmo 101 el salmista dice, versículo 3: “No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco las obras de los que se desvían.” Más adelante en el Salmo 119, y el versículo 104, el salmista dice: “Aborrezco todo camino falso.” Y en el Salmo 139, y el versículo 21`, “¿No aborrezco a aquellos que te aborrecen oh Jehová?” Versículo 22, “los aborrezco de manera extrema.” Esa es la razón por la que tenemos que decir que mientras que existe un sentido en el que el amor de Dios es ilimitado, hay otro sentido en el que es limitado. Su amor universal es temporal. Está limitado al tiempo, no es eterno, no está completo. Y podría añadir, no es un amor salvador.

Oh, en un sentido, lo es, porque dice que Él es el Salvador de todos los hombres. Pero eso significa de una manera temporal, que los libra en esta vida del juicio que merecen, y les permite respirar y vivir, pero hay límites. Él los ama únicamente en este mundo, únicamente durante un tiempo, y cuando se aferran a su rechazo hacia Él, su amor se vuelve al odio.

Entonces, el amor universal de Dios no se acerca al grado de su amor hacia los suyos. Entonces, cuando hacemos esta segunda proposición de que Dios ama de una manera limitada, estamos hablando de una realidad muy, muy importante. Hay algunas personas a quienes les gustaría creer que Dios simplemente va a amar a todo mundo, a tal grado que en un ultimas, todos se van a salvar. Y si no se salvan, entonces Él los va a llevar al cielo de cualquier manera y los va a perdonar del otro lado de la tumba. No. No. El amor de Dios menospreciado se vuelve al odio, y el amor universal de Dios se vuelve enemistad y venganza cuando es rechazado.

Eso es lo que motivó al apóstol Pablo a escribir en 1 Corintios 16:22. “Si alguno no amare al Señor Jesucristo, sea anatema (maldito)”. Literalmente, sea condenado. El amor de Dios, su amor temporal, su amor temporal el cual es para todos los hombres, cuando es menospreciado se convierte en odio. Pero hablemos de este segundo amor, ese amor que es únicamente para los creyentes. Pase a Juan 13. Ahora, estamos hablando de un amor de un tipo totalmente diferente, que llega a un grado totalmente diferente. Su amor para aquellos que creen, su amor hacia aquellos que responden al evangelio, es mucho mayor que su amor hacia el mundo en general. Y este amor, el cual llega al nivel más alto está limitado únicamente para aquellos que creen.

Juan 13:1 establece la escena. Es la última comida de la Pascua que Jesús está teniendo con sus discípulos. Esta es la noche en la que Judas va a salir para traicionarlo, al día siguiente él será arrestado y ejecutado. Él sabe que él está al borde de eso, y esa es la escena conforme Juan escribe. “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, “esto es su muerte, “como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el fin.” No hay duda como señalé, de que él ama al mundo en un sentido ilimitado, pero él también tiene un amor especial hacia los suyos que están en el mundo.

¿Y cómo es ese amor definido? Por esta frase: “los amó hasta el fin”. Esa es la frase descriptiva que nos dice lo que significa que él ama a los suyos que estuvieron en el mundo. Él ama al mundo, pero a un grado limitado. Él ama a los suyos que están en el mundo, y es descrito, como amarlos hasta el fin. Ahora, esa pequeña frase, “hasta el fin”, es la clave para entender esto. En el griego es eis telos, al fin, hasta el fin, cualquiera de los dos sería aceptable pero no necesariamente la única traducción. Permítame darle el entendimiento más amplio posible de esa frase, la cual creo que expresa su intención.

Eis telos describe básicamente una cualidad o grado de algo. Y vamos a entenderlo, creo, cuando veamos simplemente a varios significados importantes. En primer lugar, puede tener el significado de ‘completamente’. Eis telos hasta completar. Telos es la palabra conectada a la palabra tetelostai, la cual Jesús dijo en la cruz, cuando Él dijo “consumado es”. Significa, “completamente”, “perfectamente”, “de manera total”, “que abarca todo”. Jesús ama al mundo, pero él ama, escuche esto, a los suyos. Usted debe subrayar esas dos palabras, porque de esto trata. Ama a los suyos, el ama a los suyos de manera perfecta, completa, total, que abarca todo.

Permítame decirlo de manera simple. Él ama a los suyos tanto como Él puede amar. Él ama a los suyos al grado completo de su capacidad de amar. Él ama a los suyos al nivel completo de su capacidad de amar. Él ama a los suyos lo suficiente como para hacerlos igual a su Hijo. Hasta dónde la humanidad redimida podría reflejar alguna igualdad debido a que Él nos hace coherederos con Cristo para heredar todo lo que es de Él, Él nos conforma a Su imagen misma en nuestra gloria. Y Él nos derrama todas las bendiciones de la eternidad, Él nos ama de una manera tan completa y tan amplia como un humano redimido jamás podría ser amado por un Dios cuyo amor no conoce límites. Eso es lo que eis telos expresa.

En segundo lugar, podría significar “hasta lo último”, “hasta el fin”. Y eso expresaría que Él nos ama hasta el fin de la vida. Nunca cambia. Ese amor nunca se convertirá en odio, nunca habrá un momento en el que se impondrá algún límite a este amor. Él continuará amándonos hasta el fin. Y este fue un momento tan apropiado para decir eso, porque francamente, si este amor de alguna manera fuera condicional para nosotros, habría toda razón para que disminuyera. Digo, él está reunido en el aposento alto con sus discípulos, y él está muy consciente de sus fallas, de sus debilidades, y sus acciones decepcionantes, muy consciente de que ellos luchan por comprender las verdades más simples. Muy consciente de que son un grupo de cobardes, desleales, aterrados que dentro de poco van a demostrar eso al esparcirse por todos lados cuando él sea llevado como prisionero.

Su líder lo va a negar de manera abierta, con una maldición. Inclusive, después de la resurrección ellos van a estar escondiéndose en incredulidad, y él va a tener que aparecérseles para decirles que está vivo. Inclusive después de que lo pueden ver en su aparición post-resurrección. Inclusive después de que lo han tocado y lo han oído y lo han visto, aun así, van a caer en una desobediencia tan significativa que él va a tener que confrontarlos en Galilea y restaurarlos y llamarlos de regreso al ministerio, inclusive hacer la pregunta, ¿me amas? Y cuando él está colgando en la cruz, muriendo por sus pecados, no van a estar ahí, excepto por Juan y algunas mujeres.

Ahora, él conocía todas sus debilidades, y había toda razón para suponer que él les había dado una buena oportunidad y él los había amado de una manera tan magnánima como fue razonable. Y esto es lo que él recibió a cambio. Y como si todo lo que iba a pasar, lo cual él sabía, no fuera suficiente, en la cena misma en la que él está con ellos ahora, están discutiendo acerca de cuál de ellos va a ser el más grande en el reino. Soberbia abierta, y promoción personal y jactancia, en contraste a la humildad que él les había ejemplificado. Y él tiene que ejemplificar de nuevo, inmediatamente después de esto, al lavar sus pies sucios, y mostrarles como humillarse a sí mismos. Dicho de manera simple, no había mucho que amar, pero él los amó hasta el fin. En otras palabras, este es un amor que nunca jamás moriría, jamás disminuiría, ni importaba lo que ellos hicieran porque no estaba condicionado a eso. Si hubiera estado en algún momento condicionado a eso, nunca habría existido en primer lugar.

Hay una tercera faceta importante en este término, eis telos puede significar “eternamente”, puede significar “para siempre”. Significa no solo que él los amará hasta el fin de su vida, no solo él los amará hasta el fin de su vida, sino que él los amará para siempre, para siempre. De hecho, él les va a decir unos cuantos momentos después de esto, voy al cielo a preparar un lugar para ustedes, para que dónde yo estoy, ahí también vosotros estéis. Lo cual quiere decir, los amo al grado que los voy a llevar para que estén conmigo para siempre. Todo esto está contenido en la frase eis telos, todo esto. Esto no es nada más algún tipo de amor general que se extiende a sí mismo en la gracia común, en compasión, en advertir y en el llamado del evangelio.

Este no es un amor temporal, breve, que se convierte en odio eterno para todos aquellos que lo menosprecian. Esto es algo diferente. El grado de este amor está muy limitado, está limitado a los suyos, y ese es la frase clave. Está limitado a los suyos, y a favor de ellos es un amor que es tan amplio como Dios puede amar, que dura tanto como la vida dura. Y después más allá de eso dura para siempre. Ese es el amor de Dios hacia los suyos. Y él está a punto de hacer la demostración más grande de ese amor, al morir por aquellos que él amo. “Ninguno tiene mayor amor que este,” Jesús dijo, “que un hombre ponga su vida por aquellos a quienes él ama.” Y eso es lo que él va a hacer. Y a los que él ama, no son dignos. Eso es evidente. No son las personas que de alguna manera se lo han ganado. Son las personas quienes por gracia se les ha concedido.

Mientras que todavía éramos pecadores, Dios muestra su amor para con nosotros, ¿cómo? en que Cristo murió por nosotros. Él está tan solo a unas cuantas horas de su muerte, en dónde él demostrará que él ama a los suyos de manera perfecta. Él ama a los suyos a lo largo de toda la vida, y él ama a los suyos para siempre. Esta es la grandeza de este amor. Y el escritor del himno, años atrás dijo: “El amor de Jesús, ¿qué es? Nadie más que sus amados lo conocen. Él enfrenta la cruz, él enfrenta el llevar el pecado, la separación agonizante de Dios, la ejecución dolorosa en soledad, desamparado, y el homicidio. Sin embargo, como un padre quien se pierde a sí mismo en el amor de sus hijos, conforme él mismo enfrenta la muerte, él quiere afirmar cuanto él ama a estos hombres que son totalmente indignos. Y más allá de ellos, a todos aquellos que están incluidos entre los suyos. Es un hombre que únicamente aquellos que pertenecen a Cristo pueden experimentar. Es un amor único y maravilloso, es un amor que da vida. Es un amor que perdona, es un amor que salva, es un amor que da la eternidad y todas sus glorias.

Ahora, cuando usted trata de entender la naturaleza única de este amor, usted está buscando una ilustración para entenderlo, y quiero compartir una con usted esta mañana. Y no voy a ir más allá de esto, pero va a tomar algo de tiempo desarrollarla, pero la vale la pena el tiempo. La mejor manera de ilustrar la calidad diferente, el grado diferente de amor que aquellos que son de él experimentan, es ir al Antiguo Testamento y ver a Israel, porque Israel fue su propio pueblo y proveen para nosotros una ilustración muy buena.

Regresemos a Deuteronomio capítulo 7, Deuteronomio capítulo 7. Y únicamente voy a presentar de manera breve la verdad, aquí después iremos a otro capítulo, lo cual es simplemente algo increíble en un momento. Pero en Deuteronomio capítulo 7, simplemente comencemos en el versículo 6, usted tiene aquí un punto inicial muy, muy importante, y aquí Dios está hablando de Israel, su pueblo escogido. Son la nación elegida llamada “Israel, mi escogido”, escogido desde antes de la fundación del mundo para que fueran su nación, y dentro de esa nación muchos individuos escogidos para salvación.

Pero esta es su nación escogida, versículo 6: “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tú Dios. Jehová tú Dios te ha escogido para hacerle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.” Dice usted: “¿Por qué es que Israel fue el pueblo de Dios? ¿Por qué escogieron a Dios?” No. Porque Dios los escogió a ellos. Así de simple. Y después, versículo 7, esta elección está conectada con el amor. “No por ser vosotros más que todos los pueblos, os ha querido Jehová.” Y no creo que él simplemente está hablando de que había más de ustedes. Creo que él está diciendo que él no los escogió a ustedes porque eran más grandes que cualquier otra persona, porque la verdad es que no lo fueron. “Él los escogió a ustedes”, versículo 8, “por cuánto Jehová”, ¿qué? “os amó”. ¿Por qué los amó? Porque él escogió amarlos.

Y entonces él quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres. “Os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre.” Ahí lo ve usted, ahí está el retrato. Él los amó primero, después él los escogió, después él los redimió. Mmm. “Conoce pues,” versículo 9, “que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos hasta mil generaciones. Y que da el pago en persona, al que le aborrece, destruyéndolo. Y no se demora con el que le odia. En persona le dará el pago.” Dios ama por su propia voluntad, a partir de su amor, él escoge, él hace un pacto y él no lo va a quebrantar, sino que él va a redimir a quien él ama. Ese es el patrón.

Ahora, para ver ese patrón desarrollado en los términos más vívidos en todo el Antiguo Testamento, vaya a Ezequiel 16. Este es el capítulo más largo en la profecía de Ezequiel. Hay 48 capítulos, el capítulo 16 es el más largo, es el más vívido, es el más dramático, y es el capítulo más fuerte en Ezequiel, y uno de los más dramáticos en toda la Escritura. Y lo que hace es explicarnos este amor único que Dios tiene hacia los suyos. Él ama y entonces él escoge, y él va a redimir a quien él ama y escoge. Es un capítulo increíble.

Ahora, permítame advertirle algo. Es muy vívido. Es muy molesto. Presenta a la nación de Israel en términos que producen tal repudio, que los rabinos dentro del judaísmo, a lo largo de los años no han permitido que este capítulo sea leído en ninguna reunión pública. Y usted puede remontarse hasta el Mishna y el rabino Eliazar Ben Hyrcanis, y usted encuentra ahí una prohibición en contra de leer este capítulo públicamente. ¿Por qué? porque se concentra de manera devastadora en la naturaleza inicua de Israel. Pero la parte triste de esto, es que el capítulo no trata de la iniquidad de Israel, trata de que Dios mantiene su amor hacia un pueblo que es terriblemente pecaminoso, y no leerlo para quedar bien, para verse bien, lo desconecta a usted de la verdad más profunda de toda la Escritura, y esa es que Dios ha establecido su amor por su propia voluntad en cierto pueblo, los ha escogido y los redimirá.

Entonces, cuando usted no entiende el retrato terrible de Israel, usted también no entiende la demostración profunda del amor de Dios. Este capítulo se concentra en el amor selectivo de Dios, de gracia, salvador, perdonador, eterno, hacia aquellos a quienes él designa que sean los suyos. Comencemos desde el principio. “Vino a mí palabra de Jehová diciendo: “Hijo de hombre,”” ese es el término para Ezequiel, “notifica a Jerusalén sus abominaciones y di, así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén. Tu origen, tu nacimiento es de la tierra de Canaán, tu padre fue amorreo, y tu madre hetea.” Deténgase ahí.   

En este punto en la historia, Jerusalén es la ciudad de Dios. Jerusalén, la amada. Le pertenece a la nación de Israel, debe ser un lugar para la adoración a Dios verdadero, un lugar de adoración está ahí, un templo está ahí. Pero algo trágico ha sucedido. Él dice, Jerusalén está llena de abominaciones. Él se está refiriéndose a la idolatría, la adoración de dioses falsos e ídolos. Y el Señor le dice a Ezequiel, “Tienes que decirle a Jerusalén, que sé de sus abominaciones.” Y esto es lo que el Señor quiere que diga. “Estás regresando a tus raíces, porque tu origen y tu nacimiento estuvieron en la tierra de los cananeos, y tu padre fue el amorreo y tu madre una hetea. Amorreo y Heteo son los nombres generales para los que habitaban en Canaán. Simplemente resumen a todas las tribus idolatras, paganas que estuvieron ahí cuando Israel llegó.

Jerusalén una vez estuvo en las manos de los paganos. Y él dice, “Ustedes han regresado a esas abominaciones paganas. Han regresado a ser como solían ser.” Más adelante en el capítulo, él va a decir que hay un proverbio que dice: “La hija será como la madre, regresado a la manera en la que nuestras madres se condujeron. Los amorreos y los heteos. Has llenado esta ciudad, y has llenado esta tierra de idolatría pagana. Y Jerusalén, claro, es un símbolo para la nación entera.

Observe el versículo 4. “Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con agua para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia, sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.” Está hablando de Israel.

Sabe una cosa, cuando un bebé nacía y no era querido, le nacía a una prostituta, ella no podía continuar con su profesión con un bebé en su vida. Y entonces, una prostituta, de manera típica, tomaba ese bebé y lo dejaba en un campo abierto para que fuera comido por perros y animales salvajes, para que muriera. Ella ni siquiera lo lavaba. En esos tiempos antiguos tomaban una solución salina para limpiar a aquello que cubría al cuerpo pequeño, conforme salía del cuerpo de la madre. Eso no fue hecho. Con el cordón umbilical todavía colgando del pequeño estómago de ese infante, simplemente fue dejado en un campo y Dios dice, “Así eras cuando yo te encontré en Egipto. Nadie en el mundo te quería. Eran un pueblo de esclavos, nadie se preocupaba de ustedes. Eran indefensos, eran pobres, estaban al borde de perecer, eran aborrecidos y odiados por toda persona, eran unos parias, no eran queridos por nadie, no eran nadie, nada de compasión. Eso era Israel. Nadie los quería, nadie se preocupaba por ellos.

Ahora, esta es la realidad maravillosa de que Dios decide establecer su amor en ese infante despreciado, sucio, que fue dejado para morir en el medio de un mundo pagano. Él está hablando del tiempo de Israel en Egipto, eran escoria, eran rechazados, eran material desechado. Y después en el versículo 6, “Y Yo pasé junto a ti, te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres, ¡Vive! Vine y te recogí de Egipto y te di vida. ¿Por qué? porque determiné amarte.” ¿Por qué? ¿por qué había algo digno de amarse en ellos? “Eras fea y estabas llena de sangre, y sucia, nadie te quería. No había nada en ti para motivar la compasión. Pero pasé y te vi retorciéndote y te di vida.”

Y aquí él está hablando del primer periodo de crecimiento conforme la nación de Israel sale de Egipto y entra a la tierra prometida y comienza a formarse. “Te hice”, versículo 7, “multiplicar como la yerba del campo y creciste y te hiciste grande y llegaste a ser muy hermosa, tus pechos se habían formado y tu pelo había crecido, pero estabas desnuda y descubierta.”  Esto ve a Israel. En cierta manera, se han convertido en una nación y están comenzando a crecer y a desarrollarse, pero no hay riqueza y la civilización está muy limitada. Es un grupo bastante salvaje, nómada.

Después en el versículo 8, “Y pasé yo otra vez junto a ti. Y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores. ¿Qué significa eso? El tiempo del matrimonio. Israel había llegado a la madurez. Y él dijo, “Y extendí mi manto sobre ti. Y cubrí tu desnudez.” Ya no era apropiado estar desnuda, ya no eras una niña, eras un adulto y habías llegado al tiempo de amar. Y no podías estar desnuda y entonces te cubrí, extendí mi manto sobre ti.” Esa era una costumbre, por cierto, lo cual significaba compromiso para el matrimonio. Usted puede leer de eso en Rut capítulo 3, versículo 9, “No solo te recogí del campo cuando eras una infante sucio y lleno de sangre, sino que te llevé hasta que creciste, y después cuando te volviste lo suficientemente madura, consideré apropiado casarme contigo. Y te di juramento. Y entré en pacto contigo.” Dice Jehová el Señor, “Y fuiste mía.” Este es el matrimonio de Dios con Israel, el simplemente determinó en su voluntad soberana, amar a Israel. Eso es todo lo que lo explica. Nada amoroso en ella, nada digno de amar en ella.

Y después, él dice en el versículo 9, observe esto. Y todo esto describe lo que el rey más rico haría por su novia. “Te lavé con agua, y lavé tus sangres encima de ti, y te ungí con aceite.” Es como recoger una mujer de la calle, del tipo más incivilizado de cultura. “Y te ungí con aceite,” y después en el versículo 10, “te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda, te atavié con adornos y puse brazaletes en tus brazos, y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz.” Sé que algunos de ustedes no les gusta eso, pero es bíblico. No creo que le metió una cuerda ahí, estaba de lado. “…Y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza.”

El amor aquí es increíble, ¿no es cierto? simplemente generoso, absolutamente generoso. Así fuiste adornada de oro y de plata, dice el versículo 13, “y tu vestido era de lino fino, seda y bordado. Comiste flor de harina de trigo, miel y aceite. Y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar.” Esto es lo que hallaríamos en la actualidad, un cambio enorme. Esto es lo que Dios hizo cuando él llevó a Israel a la plenitud, y vino David y el reino floreció y fue magnífico y fue poderoso, y fue reverenciado. Y después vino Salomón, y fue el reino más grande en el mundo. Y la reina de Seba vino debido al asombro, la maravilla de él, simplemente para verlo y toda la belleza y la realeza, y todo debido a la bondad de Dios.

Y después, versículo 15: “Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre. Y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron. Suya eras, sí llegaste a ser conocida por todos lados, y comenzaste a tener todo tipo de oportunidad para interactuar con todo tipo de naciones y pueblos. Y te enamoraste de tu belleza, y lo grande que eras. Sinvergüenza.” Esta esposa, había sido recogida como una bebé, cuidada hasta que llegó a la edad a la que podía casarse, y después se comprometió con Dios, y después se casó con Dios, y después fue adornada con un atuendo real, y de pronto ella sale a la calle y ella va a cometer adulterio con cualquier persona que pasa.

Y esto claro, tiene referencia a su fornicación, su fornicación espiritual en la adoración de ídolos. Israel abrazó a todo tipo de ídolos. En el versículo 16, “Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos.” En otras palabras, tomaste tu propia ropa y la convertiste en altares para los dioses falsos, y fornicaste sobre ellos. Cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá antes. Tomaste así mismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas. Y sabe una cosa, cuando fueron ricos y Dios les había dado plata, y les había dado oro, lo usaron para comprar ídolos, para formar ídolos, para establecer alianzas con naciones paganas.

Versículo 18, “Y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste. Y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas. Mi pan también,” observe cuantas veces él dice, “mí”. Siempre fue de él, “mi pan también que yo te había dado. La flor de la harina, el aceite y la miel con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para luego agradarle.” Y fue así, dice Jehová el Señor. “Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos.” En otras palabras, tomaron a sus pequeños bebés, y los colocaron en un fuego, en una fogata para ofrecerlos al dios Moloc y dejar que el fuego quemara al pequeño bebé, para apaciguar a la deidad.

“¿Eran poca cosa tus fornicaciones?, versículo 21 ¿para qué degollases también a mis hijos, y los ofrecieras a aquellas imágenes como ofrendas que el fuego consumía? Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre. Y sucedió que después de toda tu maldad (Hay, hay de ti, dice Jehová el Señor), edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas. En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban y multiplicaste tus fornicaciones.” Literalmente la tierra entera estaba totalmente inmersa en ídolos.

“Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carne. Y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. Por tanto, he aquí que yo extendí mi mano, y disminuí tu provisión ordinaria.” Y, de hecho, sus dias de grandeza descendieron. “Y te entregué a la voluntad de las hijas de los filisteos que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino deshonesto.” Inclusive los paganos no pueden creer a que profundidades has descendido. “Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado. Y fornicaste con ellos y tampoco te saciaste. Multiplicaste así mismo tu fornicación en la tierra de Caná, y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste.” Es una lujuria insaciable por el adulterio espiritual. Cuán inconstante es tu corazón, dice Jehová el Señor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera desvergonzada.

Y después él dice algo que es simplemente sorprendente. “Edificando tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo tus altares en todas las plazas y no fuiste semejante a ramera en que menospreciaste la paga.” En otras palabras, tú ni siquiera querías dinero por esto, las rameras lo hacen por dinero. Tú ni siquiera querías el dinero, tu solo querías ser la ramera. “Sino como mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe ajenos. A todas las rameras les dan dones, más tú diste tus dones a todos tus enamorados, y les distes presentes para que de todas partes se llegasen a ti en tus fornicaciones. Aquí la ramera está pagando a la persona que está buscando a la ramera. De esta manera el versículo 34, “Y ha sucedido contigo en tus fornicaciones, lo contrario de las demás mujeres, porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y tú das la paga en lugar de recibirla, por esto has sido diferente.”

¿Ve usted el grado al que han llegado? “Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová, aquí viene el juicio. Así ha dicho Jehová el Señor: ‘Por cuanto han sido descubierta tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada a tus enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste. Por tanto, he aquí que yo reuniré a todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los que aborreciste. Y los reuniré alrededor de ti y les descubriré tu desnudez, y ellos verán tu desnudez. Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre. Y traeré sobre ti sangre de ira y de celos, y te entregaré en manos de ellos.”

“Y destruirán tus lugares altos, y derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, se llevarán tus hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y descubierta, y harán subir contra ti muchedumbre de gente. Y te apedrearán y te atravesarán con sus espadas, quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios en presencia de muchas mujeres, y así haré que dejes de ser ramera, y que ceses de prodigar tus dones. Y saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de mí mi celo. Y descansaré yo, y no me enojaré más. Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud, y me provocaste a ira en todo esto. Por eso, he aquí yo traeré tu camino sobre tu cabeza, dice Jehová el Señor, pues ni aún has pensado sobre toda tu lujuria.”

¿Qué es eso? La cautividad babilónica. Esa es una profecía directa del 586 A.C, comenzó de hecho unos cuantos años antes de eso, cuando Israel fue destruida por los babilonios. Fueron masacrados, fueron matados. Sus ciudades y aldeas fueron saqueadas y quemadas y Dios dice: “Voy a traer esto, y vas a ser llevada a la cautividad.” Y eso es exactamente lo que sucedió en la cautividad babilónica. Ezequiel está prediciendo lo que pasaría en 586 A.C cuando Israel fue destruida y la nación entera fue masacrada, y el resto de la gente que quedó viva fue llevada a la cultura babilonia, para que fuera refinada.

Después, observe lo que viene después. Versículo 44, “Y he aquí, todo el que usa de refranes, te aplicará a ti el refrán que dice: “Cuál la madre, tal la hija”. ¿Qué significa eso? Su madre fue el heteo y el amorreo, y ella está actuando como su madre. “Hija eres tú de tu madre,” versículo 45, “que desechó a su marido y a sus hijos. Y hermana eres tú de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos.” Vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo, en otras palabras, simplemente estás viviendo lo que eras. Has regresado a pesar de mi amor, a pesar de mi amor.

No voy a tomar el tiempo para leer todo, pero en el versículo 46 al 59, hay una sección increíble, él dice, “tu hermana mayor, en el versículo 46, es Samaria, quien está al norte de ti. Tu hermana menor, que está al sur de ti, es Sodoma, tú estás actuando como Samaria y Sodoma. Sodoma, la cual fue consumida en una ocasión por fuego y azufre, y ahora ha regresado y ha sido repoblada con el paganismo. Samaria, juzgada por Dios, y ahora ha regresado en el paganismo.”

Versículo 47, “Ni aun anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus abominaciones. Antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste más que ellas en todos sus caminos. Tú eres peor que Samaria, peor que Sodoma, tú obviamente eres la hija de tu madre y de tu padre, los amorreos y los heteos. Tú eres pagano, y aun grado que va más allá de Sodoma, más allá de Samaria. Tus abominaciones son peores, y vas a ser más humillada que Samaria y Sodoma, quienes son tus hermanas, porque ellas también nacieron de los amorreos y de lo heteos. De hecho, versículo 57, dice: “Te has vuelto la afrenta de las hijas de Siria, y de todas las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian. Todo mundo ve cuan corrupta eres, inclusive los paganos.” Versículo 59, “pero más a dicho Jehová el Señor: Haré yo contigo como tu hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto.”

¿Nos sorprende porque los rabinos no quieren que eso se lea? Todo eso, una condenación increíble terminando en la cautividad babilónica, terminando en el mundo pagano, viendo la lujuria de Israel, y pensando que son peores de lo que fueron ellos, cuando de hecho, eso es exactamente el caso. Escuche, eran menos dignos de amor en el principio, y eran más miserables después de que Dios los hizo su esposa, que cualquiera de las personas que los rodeaba. Comenzaron siendo los más insignificante, terminando siendo los peores. Y esa es la razón por la que el final del capítulo es tan conmovedor.

Versículo 60. “Antes,” Dios no dice, ‘te odiaré con un odio santo, te despreciaré.’ Él dice: “Antes, yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.” ¿Qué es esto? ¿Por qué no hacerlo con los sodomitas, quienes eran mejores? ¿Por qué no Samaria? Eran mejores. “Usted no entiende, este es el pueblo que yo he escogido amar. Y con quien he hecho un pacto que es un pacto eterno. Los amé eternamente, los amaré lo suficiente como para proveer una ofrenda por su pecado,” ¿por qué? “porque determiné hacerlo.”

Versículo 62. “Sino, por mi pacto que yo confirmaré contigo, y sabrás que Yo soy Jehová, para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca a causa de tu vergüenza, cuando Yo perdoné todo lo que hiciste, dice Jehová el Señor.” ¿Es eso abrumador? Voy a hacer que guardes silencio. Voy a reducirte a humillación. ¿Cómo? Al perdonarte. ¿Al perdonarte? ¿Por qué no perdonó a Sodoma? No los escogió. ¿Por qué no perdonó a Samaria? Nunca hizo un pacto con ellos. Como puede ver, Dios ama a quien Él escoge amar. Determina hacer un pacto con esas personas, ese pacto es el pacto eterno hecho en la eternidad pasada, dentro de la Trinidad, la cual se desarrolla en un propósito redentor a favor de aquellas personas escogidas, hacia quienes la redención no puede ser retenida ni cambiada. Sodoma fue destruida, y no redimida. Samaria, no redimida. Israel, peor que ambas, y Dios la perdonó.

¿Por qué es que Dios perdonó así? Porque Él estableció su amor en Israel. Escuche esto, e hizo que Israel fuera su posesión personal, “Son míos”, dijo él, y su amor hacia ellos es muy diferente en grado que ese amor de advertencia compasiva que Él tiene hacia el mundo entero. Este amor es perfecto. Este amor lo abarca todo. Este amor es completo. Este amor es salvador. Este amor es eterno. Es este amor lo que hizo que Él pusiera su vida por los suyos. Permítame darle una ilustración personal. 2 Samuel, capítulo 12.

Hemos visto una nacional. Quiero cerrar con una personal. 2 Samuel capítulo 12, esto realmente muestra como ese amor se concentra en un individuo. Usted se acuerda del pecado terrible de David con Betsabé. El de hecho, había causado que su marido fuera ejecutado. Y después él había cometido adulterio con ella, y Dios claro, no estaba contento, estaba con mucho desagrado, y el hijo de ese adulterio murió. Él después se casó con su adúltera, y él estaba muy triste porque el bebé murió, un bebé ilegitimo, concebido en iniquidad.  

Pero ahora están casados, versículo 24 de 2 Samuel 12. “Y consoló David a Betsabé, su mujer.” Él trató de consolarla porque su bebé murió y llegándose a ella durmió con ella, y ella le dio a luz un hijo y llamó su nombre Salomón.” Observe la siguiente frase, dice: “al cual”, ¿qué? “amó Jehová” ¿Qué significa eso? Simplemente significa eso, el Señor lo amó. El Señor determinó amar a Salomón. Salomón es un bebé. Salomón no cree, o no cree. El Señor determinó amarlo. Pero, él fue un hijo que nació de una unión pecaminosa, impía. Pero lo amó Jehová. Pero cuando él creció, digo, él tuvo cientos de esposas. Un hombre que hace eso no solo es un adúltero, es un necio. Y después él tuvo concubinas. ¿Por qué? ¿Por qué es que el Señor lo amó? Porque el Señor se deleita en amar a pecadores. Él simplemente lo amó, porque él escogió amarlo.

Observe Nehemías 13. Nehemías. Usted puede escuchar el versículo, versículo 26 dice esto: “¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel?” Sí, usted sabe, todas sus esposas extranjeras que trajeron la idolatría y todo tipo de cosas. Aquí estamos de regreso al mismo tipo de pecado que la nación cometió. ¿Acaso él no pecó? Sí. “Bien que en muchas naciones no hubo rey como él. Tuvo mujeres extranjeras, que lo hicieron pecar, pero Dios lo hizo rey sobre Israel.” Y después dice a la mitad del versículo, “Era amado de su Dios.” Eso es lo único que usted puede decir. Sea cuál sea el propósito que exista en la mente de Dios, Él escoge amar a quien Él escoge amar. Y a quien Él escoge amar, Él perdona y redime. El resto son dejados a merced de las consecuencias de sus propias decisiones pecaminosas.

Entonces, cuando hablamos del amor de Dios, hay un amor que es ilimitado, pero hay un amor que está limitado únicamente a su pueblo escogido. Dice usted, “Bueno, ¿cómo se si soy escogido?” No es difícil. ¿Cree usted? ¿Cree usted en el Señor Jesucristo? ¿Cree usted que él vino al mundo como Dios en carne humana, qué él murió en una cruz para llevar sus pecados y resucitó al tercer día? ¿Cree usted que él es único camino? ¿Cree usted que él es la única manera en la que su pecado puede ser perdonado y usted puede ir al cielo eterno, si usted cree? Si usted cree, usted fue escogido.

Padre, gracias por el poder de tu verdad, es tan abrumadora, es tan poderosa, es tan gloriosa. Estamos asombrados ante ella. Estamos boquiabiertos y como Israel, humillados. ¿Es sorprendente que Pablo dijo que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero? ¿Es sorprendente que él estaba tan asombrado porque Dios, que tú lo escogieras, que él dijo: “al rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea honra y gloria por los siglos de los siglos, Amén?

Oh Padre, nuestros corazones claman cantando esa misma gran doxología, cuando nos damos cuenta de que tú nos escogiste, que tu mostraste tu amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros, que Tú nos amaste al nivel más grande, y diste tu vida. Padre, estamos humillados, estamos agradecidos, queremos honrar ese amor y amarte a ti, porque Tú nos amaste primero. Sabemos que ese amor se manifestará conforme aguardamos tus mandamientos, porque Jesús dijo: “El que me ama, guarda mis mandamientos.”

Gracias por este gran amor, del cual somos totalmente indignos. Y Padre, haznos dignos de llevar tu nombre. Ayúdanos a caminar de una manera digna de este amor. Y haz que este tiempo en particular del año, este en tiempo en particular sea especialmente uno de lleno de gozo, conforme nos deleitamos en el asombro, en la maravilla de un amor como este. Por causa de nuestro Salvador oramos. Amén.

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