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Como saben, hace unas semanas atrás comenzamos una explicación del amor de Dios, diseñado en torno a esta temporada navideña y basado en el versículo, “De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.” Y supongo que cuando anunciamos que vamos a hablar del amor de Dios, la mayoría de la gente piensa, “bueno eso es bastante simple. Un tema bastante directo, uno que sería fácil de entender, fácil de tratar.” Pero creo que hemos descubierto, conforme hemos ido analizando este concepto del amor de Dios que tiene cierto misterio profundo y cierta profundidad, y demanda nuestra capacidad más grande en términos intelectuales, inclusive espirituales.

Al principio, hace cuatro semanas atrás, cuando comenzamos la serie del amor de Dios, le dije que decirle a la gente que Dios ama al mundo es simple, pero aceptar esa afirmación como hecho, no es tan simple. Hay algunas preguntas que no son respondidas y con frecuencia son molestas, que plagan la mente de cualquier persona que piensa en profundidad acerca de la idea de que Dios ama al mundo.

Por ejemplo, si Dios es amor y ama al mundo, ¿por qué el mundo es un lugar de tanta tragedia, en dónde tantas personas sufren de manera tan severa? Si Dios es amor, y Dios ama al mundo, ¿por qué permite la enfermedad y la muerte y porque permite el infierno eterno? si Dios ama al mundo, ¿por qué es que Él deja que la gente perezca? Y, ¿porque es Él el que los castiga? Si Dios ama al mundo entonces, ¿por qué no diseña Él un plan para salvar al mundo? Si Dios es un Padre amoroso, un Padre amoroso de toda la humanidad que se preocupa con tanta profundidad, ¿por qué no actúa como un padre humano actuaría, quien nunca permitiría que sus hijos tomaran una decisión que los destruiría si pudiera él evitarlo?  

Ahora, ese tipo de preguntas son preguntas profundas, y cuando la gente lucha por encontrar una respuesta, con frecuencia los lleva a algunas conclusiones que están muy equivocadas. Estas mismas preguntas han llevado a la gente al “universalismo”. Esa es la idea que al final todo el mundo va a ser salvo y eso va a resolver el problema. Dios ama y al final simplemente va a salvar a todo mundo. Estas preguntas han llevado a otras personas a lo que es llamado “aniquilacionismo”, que Dios ama al mundo tanto que Él nunca castigaría a la gente para siempre en el infierno. Y entonces, los creyentes se van a ir al cielo y los incrédulos simplemente van a dejar de existir, y no habrá castigo consciente en absoluto.

Este tipo de preguntas no solo han llevado a la gente al universalismo, y al aniquilacionismo, han llevado a la gente al “híper-calvinismo”, para decir básicamente que Dios ama a sus elegidos, y odia al resto de la gente. No siente compasión por ninguna otra persona más que aquellos que son de Él, debido a un decreto divino, y Él está contento con enviar a la gente al infierno, así como está contento con enviar algunos al cielo. Y otros han resuelto este problema al ser llevados al “arminianismo.” El arminianismo es la perspectiva teológica que básicamente dice que el hombre es soberano, y Dios realmente no puede determinar lo que Él va a hacer. Él simplemente lo deja en manos del hombre, y Dios ama a todo mundo y ciertamente desea que todo mundo sea salvo, pero todo mundo no va a ser salvo, entonces Dios está decepcionado como cualquier otra persona a quien le gustaría que eso pasara.

Pero el universalismo, o el aniquilacionismo, o el híper-calvinismo, o el arminianismo, no son respuestas bíblicas a este asunto tan, tan importante de que Dios ama al mundo. Tenemos que acudir a la Biblia para aprender la verdad, y podemos entender el problema claramente, podemos entender lo que está en juego aquí. No podemos comprender de manera plena todas sus implicaciones, pero por lo menos podemos entender el problema, si no podemos entender de manera plena la solución. Y tenemos que acudir a la Palabra de Dios.

Y cuando acudimos a la Palabra de Dios, lo que he tratado de hacer es simplificar lo que enseña acerca del amor de Dios en tres proposiciones. Proposición número uno, el amor de Dios hacia el mundo es ilimitado en su extensión, es ilimitado en su extensión. De tal manera amó Dios al mundo. Él ama al mundo, hay un amor ilimitado de Dios que se extiende a todos los hombres, y se manifiesta a sí mismo en gracia común, compasión, advertencias, y la invitación del evangelio. Y ese es el amor ilimitado de Dios. El amor de Dios hacia el mundo entonces es ilimitado en su extensión, esto es, se extiende al mundo entero.

Pero la segunda proposición que es esencial para un entendimiento del amor de Dios, es esta: el amor de Dios es limitado en grado. Él ama al mundo lo suficiente como para darles gracia común y compasión y advertencias y una invitación del evangelio, pero él no los ama de la misma manera en la que Él ama a los suyos. El amor que Dios tiene para con el mundo está limitado por el tiempo y el espacio, es temporal, se convierte en odio para aquellos que lo rechazan, y en últimas Él va a arrojar a esas personas al juicio eterno. Su amor hacia el mundo no es como su amor hacia los suyos. En Juan 13:1 dice, “Habiendo amado aquellos que estaban en el mundo que eran suyos, Él los amó hasta la perfección.” O los amó eis telos, habiendo amado a los suyos, eis telos. ¿Qué significa? Perfectamente. De manera plena, amplia, completa, hasta el máximo, hasta lo último, eternamente. Todo eso.

Dios tiene un amor hacia el mundo que es limitado en extensión, cuando es comparado con el amor que Él tiene hacia aquellos que son de Él. Y hemos estado hablando del amor de Dios hacia los suyos, el cuál es único hacia los elegidos, hacia aquellos que se arrepienten y creen. Ese amor es misericordioso, y lleno de gracia y perdonador, y restaurador, y exaltador, y generoso, y eterno, que no retiene nada, que derrama toda buena dádiva para siempre en todo hijo de Dios. Es un amor inseparable, inquebrantable, inconquistable, incambiable, inalterable, que no se desvanece, que resiste todos los ataques. Es amable, santificador, limpiador, purificador, sustentador, cuidador, que hace de su objeto santo. Es un amor que disciplina, prepara, azota, lleva a la piedad. Es un amor que sobrepasa todo el conocimiento y la razón, y la experiencia y puede ser conocido únicamente por aquellos que lo experimentan porque son los amados de Dios. Es ese amor ilimitado que Dios tiene hacia aquellos que buscan la justicia y la obediencia de la fe.

Y entonces, hemos visto ese amor ilimitado de Dios hacia el mundo. Hemos visto ese amor limitado que Dios tiene hacia los suyos. Eso nos lleva a la tercera pregunta, y quizás la más significativa, y esa es: ¿cómo respondemos a todas esas preguntas iniciales? ¿cómo entendemos la diferencia entre la manera en la que Dios ama al mundo y la manera en la que Él ama a los suyos? ¿en base a qué hace eso? ¿por qué es que Dios tiene un amor diferente hacia algunas personas que otras? Y todo encerrado en Su propio propósito, Su propia voluntad, Su propio deseo, Su propio decreto. Y eso nos lleva a la tercera proposición. El amor de Dios hacia el mundo está determinado por las demandas de Su gloria. El amor de Dios hacia el mundo está determinado por las demandas de Su gloria. Eso quiere decir que sea como sea que Dios ama, Él va a amar de una manera que es absolutamente coherente con quien es Él, con Su gloria.

Ahora, quiero hablar de eso esta mañana porque es una verdad absolutamente esencial que debemos entender. Debido a que Dios ama al mundo, eso no significa que Él tiene la obligación de ser alguien que ama a todo mundo de la misma manera. Ese no es el caso. Él no es un prisionero de su propio amor, ni es Él un prisionero del deseo del hombre por ese amor, o de los razonamientos del hombre acerca de ese amor. Dios no tiene que amar a todo mundo de la misma manera, sin importar lo que pase, sin importar quién es, simplemente porque la gente lo espera, o los hombres piensan que es apropiado o equitativo.

Y entonces lo vuelvo a decir. Debido a que Dios ama al mundo, no significa que Él está obligado a ser alguien que ama de manera indiscriminada a toda la gente por igual. Obviamente no es así. Él ama al mundo en un sentido, Él ama a los suyos de una manera mucho mayor. Permítame decirlo de otra manera, debido a que Dios ama, eso no significa que su amor está separado de sus otros atributos. No significa que ese amor existe, por así decirlo, en aislamiento de todo lo demás, como si no fuera tocado, no fuera modificado, no estuviera mezclado y no estuviera afectado por santidad, ira, justicia, juicio, y cualquier otro atributo. Dios no es ni el carcelero, ni el prisionero de ninguno de sus atributos. Cada uno de ellos actúa, no de manera independiente sino en armonía perfecta con el resto.

Si, Dios entonces se va a glorificar a sí mismo, Él debe mostrar todos sus atributos. Y sea lo que sea que su amor cumple, de ninguna manera puede afectar sus otros atributos. Sea lo que sea que su misericordia y gracia y bondad y su ternura logre, no puede afectar lo que será manifestado por su odio, su enojo, su ira, su venganza y su justicia. Todos los atributos de Dios tienen un lugar en la demostración que Él lleva a cabo mediante los propósitos de la creación.

Y entonces, podemos decir simplemente esto, que Dios ama de una manera que es coherente con Su gloria plena. Dios ama de una manera que es coherente con Su gloria plena. Dios se glorifica a Sí mismo al manifestar toda Su Persona. Y el propósito salvador de Dios y el amor de Dios están conectados con la gloria de Dios, no la del hombre. Está conectado con los propósitos de Dios, no los del hombre. Está conectado con los deseos de Dios, no los del hombre; la voluntad de Dios, no la del hombre. Si usted entiende esta verdad grande, que sobrepasa todo acerca de Dios, Dios va a responder a todas esas preguntas difíciles que les presenté al principio. Si usted tan solo entiende esto usted va camino a esto, y es esa simple verdad que, aunque está revelada de manera profunda y mucha o gran parte de esta es desconocida por nosotros, la verdad simple es que Dios hace lo que manifiesta la plenitud de Su gloria. Cualquier cosa que muestre Su gloria, y Su gloria es la suma de todos sus atributos, Dios no puede al hacer una cosa, cancelar algo más. La gloria de Dios es lo que importa, y quiero establecer el cimiento lo mejor que pueda, para que usted lo entienda.

Entonces, vaya al Salmo 31, vamos a ver algunos pasajes del Antiguo Testamento y después dos en el Nuevo. Simplemente para establecer este cimiento, y después el próximo domingo completaremos esta serie, al ver un pasaje en particular. Voy a hablar de eso un poco más en un momento. Esto no es como un sermón, sino más bien como un estudio bíblico, pero es muy importante que entendamos esto, si vamos a enfrentar estas preguntas difíciles.

En el Salmo 31 el salmista viene delante del Señor y está hablando del poder de Dios y la salvación de Dios y la liberación de Dios, y él básicamente dice que obviamente hay confianza en la capacidad de Dios de salvar, y librar, y rescatar, y ayudar, y fortalecer. Pero no quiero que se concentre en eso. En lo que quiero que se concentre es en la razón del porqué. Pero comencemos con el versículo 1, “En ti oh Jehová me he refugiado, no me dejes avergonzarme. En tu justicia, líbrame; inclina to oído a mí y rescátame rápidamente. Sé para mí una roca de fortaleza, un refugio para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza.”

Ahora, usted tiene muchas afirmaciones ahí. “En tu justicia, líbrame, escúchame, rescátame, sé mi roca, sé un refugio, sálvame, tú eres mi roca, tú eres mi fortaleza, todo repitiendo la obra rescatadora, liberadora, salvadora, de Dios. Y cuando él acaba con todo eso, dice en el versículo 3: “Por causa de ti, tú me guiarás y me llevarás.” Sea lo que sea que tú hagas en mi vida, Dios, no es tanto para mí como lo es, ¿qué? para ti. Es por causa de manifestar tu gloria. Para que la gente pueda ver que tú eres un Dios en quien podemos encontrar refugio, que eres un Dios de justicia, que eres un Dios que oye, que eres un Dios que rescata, que tú eres fuerte, que tú eres un salvador, que tú eres un líder y eres una guía. Hazlo Dios, para mostrarte a ti mismo, esa es la oración de un santo que conoce. No por causa de mí, sino por tú causa. Esa es la razón para todo, que Dios pueda mostrar Su gloria ante los ángeles y toda la creación.

Entonces, sea lo que sea que Dios haga, no va a ser porque la mayoría de los evangélicos han votado porque Él lo haga. No va a ser porque parece ser lo más racional que debe hacer, o porque pensamos que es lo más equitativo. Será, sin considerar lo que nosotros deseamos, sino únicamente considerando aquello que será coherente con la muestra de la gloria de Dios. Y cuando usted ve “por casusa de tu nombre”, el concepto del hombre de Dios es simplemente incorporar todo lo que Él es. Cuando usted se acuerda, confrontando a Moisés él dijo: “Mi nombre es Yo soy el Soy”. En otras palabras, mi nombre es Quien Soy Yo.

Entonces, Dios va a mostrar quién es Él, en lo que Él hace. Él es un Dios de salvación, y Él es un Dios de juicio. Él es un Dios de gracia, y Él es un Dios de venganza. Él es un Dios de misericordia, y Él es un Dios de justicia. Y Él va a mostrar todo eso, porque eso coloca Su nombre en un lugar en el que puede ser respetado, reverenciado, honrado, y adorado. En el Salmo 79, y le estoy dando tan solo unos cuantos ejemplos, una pequeña muestra de muchos versículos que hablan de esto. Pero en el Salmo 79:9 el salmista aquí está clamando a Dios porque él teme por la destrucción de Jerusalén. Esa es la anotación histórica de este Salmo. Él dice, ayúdanos oh Dios de nuestra salvación. Y después esto, “por la gloria de tu nombre. Y líbranos, y perdónanos nuestros pecados por causa de tu nombre.” Eso es siempre lo que importa. Haz lo que es coherente con quien eres Tú. Haz lo que es coherente con Tú gloria, con Tú nombre, con la manifestación de Tú naturaleza, de quien eres Tú, tus atributos.

En el Salmo 143:11, hay otro comentario muy breve. “Por causa de tú nombre, oh Señor, avívame. Por causa de tú nombre, oh Señor”, de nuevo, eso es siempre lo que importa.

Y entonces, no podemos acudir a Dios y decir, “Mira, Señor. Estamos tratando de entender como debes tratar a este mundo, y pensamos que no sería justo que tú dejes que algunas personas se vayan al infierno, porque eso no es muy amable y eso no es amoroso. Entonces, nos gustaría sugerirte una postura llamada “universalismo”, y simplemente te pedimos que, si fueras tan amable en adaptarla a Tu plan, y que pase.” Oh podríamos decir, “Oh Dios, no nos gusta esa idea de un castigo consciente de los impíos para siempre. Y entonces, nos gustaría sugerirte y decirte que hemos tomado un voto y votamos por el aniquilacionismo. Oh Señor, pensamos que todo esto no se debe resolver en quien eres Tú, porque eso te presiona demasiado.

Y entonces, nos gustaría sugerirte el arminianismo, y simplemente deja que el hombre sea totalmente responsable por el hecho de que es salvo o perdido, y de esa manera él puede llevar toda la responsabilidad y no te refleja en absoluto. Pero lo que queremos y lo que deseamos no es lo que importa, somos el vaso y el es el alfarero. Somos los creados y Él es el Creador, somos los hechos y Él es el Hacedor. Y estamos aquí porque Él nos colocó aquí, y Él está a cargo de todo, y todo lo que Él hace será un reflejo coherente de quién es Él. Y si usted entiende eso, usted va camino a resolver todas las preguntas difíciles, porque la respuesta a lo que a usted le pueda parecer, no equitativo, o injusto o difícil o difícil de entender, es que al final debe traer a Dios, ¿qué? gloria.

Ahora, observe Daniel capítulo 9, y quiero darle un par de ilustraciones que creo que van a ser muy útiles. En Daniel capítulo 9, Daniel está orando una oración maravillosa, es una de las oraciones modelos de la Escritura. Él está esperando que Dios va a liberar a Su pueblo cautivo de Babilonia, de regreso a su tierra, porque Dios prometió que Él haría eso después de 70 años. Entonces, él se recuerda a sí mismo, cuando estaba leyendo Jeremías el profeta, que la cautividad era por 70 años, los 70 años casi se acabaron, entonces él comienza a orar al Señor. En el versículo 4 él lo llama “el grande y terrible Dios que guarda su pacto, y en misericordia para aquellos que lo aman y guardan sus mandamientos.” Y después él entra en esta confesión. “Hemos pecado”, versículo 5, “cometido iniquidad, actuado impíamente, rebelado, nos hemos vuelto de tus mandamientos, tus ordenanzas”, y él sigue hablando así hasta el versículo 11. “Toda Israel ha transgredido tu ley, te ha dejado, no ha obedecido tu voz.” Entonces, la maldición, la maldición ha sido derramada sobre nosotros junto con el juramento que fue escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios. Porque hemos pecado contra él.”

Ahora, voy a detenerlo ahí, en primer lugar, lo que Daniel está diciendo es esto: “Dios, nos has castigado severamente. Han sido sacado de su tierra, matados en el ataque que vino, llevados al cautiverio, han sido severamente castigados y han estado viviendo en idolatría previo a ese entonces. Entonces el castigo de Dios fue un castigo justo. Dios entonces, al mostrar que la idolatría es un pecado severo, digno de destrucción, ha glorificado Su nombre. Magnífica la santidad de Dios, ¿no es cierto? Cuando Él tiene una reacción santa en contra de la idolatría. Y Daniel estaría de acuerdo con eso, que lo tú has hecho, estas personas lo merecen. Y no afecta tu gloria en absoluto hacerlo. Te exalta y te honra y te glorifica que haz juzgado a este pueblo inicuo, impío, con un juicio severo porque nos dice cuan santo eres tú.

Entonces, Dios es glorificado en el juicio, Dios es glorificado en haber mostrado que la idolatría es un pecado severo, y digno de destrucción, eso magnifica su gloria. Pero ahora, Dios ha prometido que Él va a restaurar a Su pueblo a la tierra y el profeta ahora va a decir, “Dios, glorifícate a ti mismo ahora, con tu misericordia.” No es uno u otro. Es ambos. Y entonces, él ora en esta oración porque el Señor traiga de regreso al pueblo. Pase al versículo 17, Daniel 9. “Entonces, ahora nuestro Dios escucha la oración de tu siervo, y a sus suplicas.”

Y aquí está. “Por causa de ti, oh Señor, deja que tu rostro brille en tu santuario desolado.” Eso de nuevo, está en Jerusalén y en el monte en dónde el templo estaba. “Oh mi Dios, inclina tu oído, abre tus ojos y ve nuestras desolaciones y la ciudad que es llamada por tu nombre, porque no nos estamos presentando, no estamos presentando nuestra súplica delante de ti en base a ningún mérito propio, sino en base a tu gran compasión. Oh Señor oye, Oh Señor perdona, Oh Señor escucha, y toma acción por causa de ti, Oh mi Dios.” Por ti, muestra tu gracia. Muestra tu misericordia, muestra tu poder restaurador. Ese es el punto. Te has glorificado a ti mismo en tu ira. Ahora, glorifícate a ti mismo en tu misericordia.

En Isaías 49:3 Dios dijo: “Tú eres mi siervo Israel, en quien mostraré mi gloria”. Y lo hizo. Él mostró su gloria en juicio, y Él la mostró en misericordia. Él la mostró en justicia y Él la mostró en gracia. Él la mostró en venganza y Él la mostró en perdón. Usted no puede aislar a Dios simplemente a un atributo. Usted no puede hacer a Dios el prisionero de un atributo. Él es glorificado en el rango completo de su naturaleza gloriosa. Y Daniel está diciendo, “Dios, has esto por causa de ti. Hazlo para glorificarte a ti mismo.” Observe Isaías por un momento, capítulo 48. Isaías capítulo 48. Y aquí encontramos el mismo tipo de perspectiva. Versículo 9, aquí Dios dice, Isaías 48:9, “Por causa de mi nombre retraso mi ira.” Que interesante. Dios muestra Su gloria en su juicio, su ira; Él muestra Su gloria en su misericordia, su gracia, y Él también muestra Su gloria simplemente en Su paciencia. En retrasar la ira. Y Él dice, “Para mi alabanza la refreno para ti, para no cortarte. Puedes glorificarme por mi justicia, puedes glorificarme por mi gracia y puedes glorificarme por mí paciencia.

Versículo 11, aquí está la clave, “Por mi propia causa, por mi propia causa, yo actuaré.” Esa es la clave. Debería subrayar eso y nunca olvidarlo. Sea lo que sea que haga Dios, lo hace para su propia gloria. “Por mi propia causa, por mi propia causa, Yo actuaré. No puedo dejar que mi nombre sea profanado y mi gloria no daré a nadie más. Haré lo que mi gloria dicte que debo hacer. Y mi gloria es una gloria que se manifiesta en ira, es una gloria que se manifiesta en perdón, es una gloria que se manifiesta en refreno y paciencia, sea lo que sea, lo haré si es coherente con mi gloria.” Podríamos resumirlo al decir que Dios tiene un compromiso inalterable con actuar para su propia gloria.

Ahora, observe Jeremías 14. Y esto no es nada nuevo, sino otra ilustración entre muchas de este gran principio. Jeremías 14, versículo 7. “Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, actúa por causa de tu nombre. “Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, actúa por causa de tu nombre.” Cómo puede ver, los profetas realmente entendieron esto, “que Dios estaba obligado a hacer lo que revelaba Su gloria. Eso es lo que Él hizo, “Nuestras iniquidades testifican contra nosotros, pero oh Señor actúa por causa de tu nombre.” ¿Qué está diciendo él? Perdónanos, porque eso también mostrará tu gloria.

Más adelante en el capítulo. Observe el versículo 20. “Conocemos nuestra impiedad, oh Señor, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. No nos menosprecies ¿Por qué? por causa de tu nombre. No menosprecies el trono de tu gloria. Acuérdate y no anules tu pacto con nosotros. En otras palabras, lo que están diciendo es, “Dios, tu hiciste una promesa a esta nación, no puedes dejarnos en este tipo de situación, tienes que regresar, tu gloria está en juego. ¿Qué aspecto de su gloria? No su ira, no su gracia, no su paciencia sino su, su fidelidad, su promesa, porque él hizo un pacto. Hazlo por causa de tu nombre. No menosprecies, no traigas desgracia al trono de tu nombre. Acuérdate y no anules tu pacto.

Entonces, como puede ver, los profetas del Antiguo Testamento y el salmista, todos entendieron y también el pueblo que cualquier cosa que Dios hiciera, lo hizo para su propia gloria. Esa es la verdad simple. Y si el cielo va a ser poblado por gente que es del Señor Jesucristo y el infierno va a ser poblado para siempre con aquellos que no lo son, eso es para la gloria de Dios. Y si Dios escoge salvar algunos y no a otros eso es para la gloria de Dios, porque Dios hace aquello que es coherente con su gloria.

En Romanos, capítulo 1 y versículo 5, Pablo dice, “que la gracia de Dios, que lo llamó a ser un apóstol mediante la cual él predicó el evangelio que trajo obediencia a la fe entre las naciones, al final del versículo 5 fue por causa de su nombre. De nuevo, la salvación es para la gloria de Dios. 3 Juan esa pequeña epístola, dice en el versículo 7, “Salieron por causa del nombre.” Predicaron el evangelio por causa del nombre, para la gloria de Dios. La salvación para la gloria de Dios, la venganza es para la gloria de Dios, la paciencia es para la gloria de Dios, la fidelidad es para la gloria de Dios. Todo aspecto de la naturaleza de Dios muestra su gloria, y usted no puede aislar un atributo de Dios y dejar que borre los demás.

Entonces, Dios amará, pero al amar, Él no va a afectar su juicio. Al mostrar compasión Él no va a eliminar su justicia. Dios es Dios. Y Dios va a actuar de manera coherente y perfecta, y pura con santidad absoluta, de tal manera que es coherente con toda característica que Él posee. Entonces, para los propósitos de su gloria eterna, Dios hace lo que Él hace, sea para salvar pecadores o condenarlos. Podemos decirlo de esta manera, mientras que Dios ama al mundo, mientras que Dios no quiere que nadie perezca, mientras que Dios no se agrada de la muerte del impío, mientras que Dios siente compasión hacia todos aquellos que mueren en sus pecados, mientras que Dios ofrece advertencias de juicio y una invitación del evangelio al mundo entero, al final, Él todavía será glorificado por la condenación de pecadores, de lo contrario no lo haría. Porque Él siempre hará aquello que le da gloria.

Su amor sincero, y legítimo, es real hacia los pecadores, no está separado de su gloria definitiva. Su gloria definitiva demanda que Él no salve a todo mundo, de lo contrario lo haría. Dice usted: “Bueno, ¿entonces cómo es que su amor puede ser real?” Bueno, un juez humano podría tener una compasión sincera hacia un criminal culpable, compasión sincera, una ternura real, sin embargo, verse forzado a ejecutarlo, para mantener en alto el estándar de justicia. Como puede ver, el implementar la justicia no necesariamente elimina la compasión. Usted puede llorar por alguien a quien usted ama, mientras que al mismo tiempo mantiene en alto el estándar de justicia.

R. L. Dabney escribe acerca del juez Marshall, quien escribió un libro titulado La Vida de Washington, de hecho, varios volúmenes de la historia de George Washington. Y una sección en esa obra de Washington trata con el Mayor André, un hombre famoso que usted recuerda. Y Marshall, al escribir acerca de Washington dijo esto: “Quizás en ninguna ocasión de su vida el Comandante en Jefe obedeció con más resistencia los mandatos fuertes del deber y la política.” (fin de la cita) En otras palabras, él sintió compasión y amor y afecto hacia el hombre, pero el estándar de justicia tuvo que ser mantenido en alto para mantener la integridad de su cargo y la dignidad de su persona.

Acerca de ese incidente, Dabney comenta. “En este ejemplo histórico tenemos estos hechos. Washington tuvo poder total para matar o salvar una vida, él era el Comandante en Jefe. Sin embargo, el firmó su sentencia de muerte con decisión espontanea.” Él sigue diciendo, “Toda decisión racional es regulada por la disposición dominante, subjetiva, y motivada por su propio motivo subjetivo. Pero ese motivo es un complejo, no una modificación simple de espíritu.” (Fin de la cita).  Eso está bien expresado.

Emitir ese tipo de juicio no significa que lo único que sintió fue justicia. Hubo un complejo de motivos, hubo un complejo de actitudes, pero el resultado final fue el resultado que fue el más importante de esos. Dabney sigue diciendo, “El motivo de una sola decisión puede ser complejo, involucrando muchas consideraciones intelectuales de prudencia o política justa, y varias situaciones distintas, e inclusive que compiten, de los poderes optativos. Y la voluntad de Washington en firmar la sentencia de muerte de André, no emanó del hecho de que su compasión estaba afectada, o era carente, sino del hecho de que fue racionalmente lo más importante en medio de un complejo de juicios superiores y propensiones de sabiduría, deber, patriotismo, indignación moral.”

Él dice, “La compasión fue real pero refrenada por elementos superiores de motivo. Washington tuvo el poder, la facultad oficial y corporal de perdonar al criminal, pero no tuvo la misma fuerza de justicia.” (Fin de la cita) Y Dios tiene ese complejo de motivos, que al final debe manifestar justicia. No en todo caso, pero en algunos, a su propia discreción. Ahora, esto debe ser obvio para cualquier persona que piensa y que ve la Escritura. Es obvio que Dios busca Su propia gloria, es obvio que todo lo que Él hace es para Su gloria. Su gloria es la manifestación de la plenitud de quien es Él. por lo tanto, Él va a recibir gloria en la ira, como también en la gracia.

Entonces, Él va a hacer lo que manifiesta gracia, como también ira. Vemos eso a lo largo del Antiguo Testamento, algunas personas viven y son perdonadas, y algunas son matadas por Dios directamente en su pecado, ¿verdad? Y Dios tomó esas decisiones y fue glorificado en cualquiera de los dos casos. Cuando Él juzgó y destruyó a gente en Israel, eso le dio gloria. Cuando Él perdonó y los restauró, eso le dio gloria. Y el punto es, que Dios será glorificado en todas esas maneras. Ahora, hay algunas personas que no quieren aceptar eso y entonces este es el escenario que inventan. Dios ama a todo mundo tanto, que Dios quiere que todo mundo sea salvo. Y Dios está llamando a toda persona para que sea salva, pero el poder para ser salvo no es de Él está en el hombre. Y el hombre se rehúsa a ejercer ese poder. Él se rehúsa a dar ese paso y tomar esa decisión porque él ama su pecado, y su pecado es más poderoso que Dios. ¿Verdad? ¿No tendría usted que concluir eso? Dios quiere que todo mundo sea salvo, y el poder está en el hombre, y Dios quiere que sea salvo y Dios hace lo que puede para que sea salvo, pero no se salvan. Y por lo tanto lo que está operando en ellos es más poderoso que Dios.

Y después usted tiene que añadir otro componente. Y dicen, también la dificultad es que Satanás está haciendo un esfuerzo de por vida para evitar que la persona crea. Entonces, la combinación de su carne caída, y el pecado, y los esfuerzos de Satanás, simplemente son más inteligentes, y más poderosos que Dios. No puedo aceptar eso, porque aquellos que creen eso, están diciendo que Dios quiere que todo mundo sea salvo, y Él está ejerciendo todo su poder, toda su omnipotencia que Él puede producir sobre la voluntad del pecador, esperando que él se arrepienta y crea para salvación. Dios no es indiferente, él es amoroso. Él es compasivo, Él está haciendo el máximo esfuerzo que puede para que la gente sea salva, y ellos simplemente no quieren.

Ahora, dicha perspectiva salva la sinceridad de Dios, salva el amor de Dios, a expensas del poder de Dios y la soberanía de Dios. ¿Verdad? Él realmente no está a cargo y Él no puede ejecutarlo, aunque Él es compasivo de manera sincera y los ama. Eso disminuye la gloria de Dios. Por otro lado, vayamos al otro lado. Algunos dirán, no Dios tiene el poder, por cierto, ese fue un enfoque arminiano. Algunos dirían, Dios tiene el poder y Dios tiene la soberanía, Él simplemente odia a los pecadores, y entonces no se preocupa por ellos. No siente nada hacia ellos. Esa es una perspectiva híper-calvinista. Él no es amoroso, Él no es compasivo, Él simplemente ama a los suyos.   Y lo que usted ha hecho ahí, es que usted ha salvado la soberanía de Dios y el poder de Dios a expensas de ¿qué? el amor, la compasión, de Dios.

Usted tampoco puede hacer eso, porque la Biblia está repleta de evidencia de que Dios ama y es compasivo. ¿De qué otra manera explica las lágrimas de Jesús? Lucas 19:41, cuando él lloró por Jerusalén. ¿Cómo explica las lágrimas de Dios que fueron lloradas por los ojos de Jeremías? ¿Cómo explica usted las lágrimas de Pablo? Dios ama y Dios es compasivo, y Dios se entristece, y Dios se duele porque Él se preocupa por los pecadores. Su compasión es real, su amor es real, pero eso no significa que Él salva todo mundo, porque la compasión y el amor son superados por asuntos de mayor peso en el propósito eterno de Dios.

Dios verdaderamente tiene compasión, pero esa compasión es equilibrada por motivos superiores, de tal manera que, aunque tiene compasión del pecador, no salva al pecador porque si quisiera hacerlo lo haría. La mente sabia de Dios puede ver la multiplicidad de asuntos en su reino enorme, y Él tiene buenas razones y motivos para hacer cada cosa que Él hace, acciones para las cuales no tenemos ni el más mínimo nivel de entendimiento. No tenemos idea porque, pero sabemos esto, Su gloria definitiva no es agradar a la mayoría evangélica. Su gloria definitiva no es el mayor nivel de bienestar entre sus criaturas, Su gloria definitiva es ¿qué? Su gloria.

Y no conocemos todas las maneras en las que Dios pueda considerar que Su gloria es promovida de la manera más excelsa, lo único que podemos decir es esto, lo que Dios hace en salvar, lo que Él hace en condenar, lo que Él hace al elegir, lo que Él hace al rechazar es lo mejor, lo que más contribuye a Su gloria. Más allá de cualquier otra cosa, y de manera independiente de cualquier otra consideración. El propósito de Dios, no consiste en hacer que la mayoría de los pecadores en el universo sean felices, Su propósito es glorificarse a Sí mismo. Y Dios puede ver en Su omnisciencia una razón divinamente racional para cada cosa que Él hace, aunque no podemos verlo todo. Dios sabe, y hace lo que le traer gloria a Él.

Y obviamente Él es glorificado cuando vasos son aptos para ira, así como cuando vasos son preparados para gloria.

Un monarca, digamos, un rey benevolente, tiene dos homicidas delante de él, siendo juzgados. Ambos culpables. El homicida A ha cometido un crimen igual al del homicida B, su culpabilidad es exactamente la misma. No obstante, el homicida A es un médico, alguien que practica la medicina, el homicida B no tiene conocimiento en absoluto de eso. El homicida A no solo es un médico, él es el mejor. El rey determina que tanto A como B son igualmente culpables, sin embargo, el perdona a, A. ¿Por qué? Porque en su reino hay una plaga y esa plaga está destruyendo vidas y él sabe que la capacidad de este médico puede salvar vidas. Entonces A es perdonado simplemente debido a su capacidad de ayudar a los que sufren. B es ahorcado, él es ahorcado por homicidio, pero algunas personas creen que él es ahorcado porque no fue a la escuela de medicina, pero eso no entiende lo que está pasando. A, quien escapa tenía el mismo nivel de culpabilidad de homicidio, ¿no es verdad entonces, que B realmente fue ahorcado porqué él no conocía medicina? No. B fue ahorcado porque él asesinó. A fue librado, porque hubo un propósito que el rey sabía que él podía cumplir.

Así es con Dios. Todos deberíamos ser condenados, pero Dios ha diseñado que algunos de nosotros cumplamos un propósito redentor, y puramente en base a eso, somos redimidos. Aunque somos igual de culpables que aquellos que perecen, de tal manera que todo es de gracia y todo es por propósitos divinos y santos que son desconocidos por nosotros, fuera de aquellos que se van desarrollando en la experiencia de nuestras vidas, algún día quizás en retrospectiva, desde la gloria. Dios sabe cuáles son sus propósitos, Él es sabio, Él es soberano, sus motivos no son revelados a nosotros, pero esto sabemos, Él hará lo que hará por causa de Su propia gloria. Él se mostrará a sí mismo como un Dios de justicia, juicio, venganza, ira, castigo. Él se va a mostrar como un Dios de misericordia, gracia, amor, perdón, y todo lo que hay en medio de estos dos extremos. Un Dios de paciencia, un Dios de fidelidad.

La salvación de algunos pecadores, y la miseria eterna de otros, todo se concentra en la gloria de Dios. Y amigos, eso es lo único que necesitamos saber. Y después simplemente adoramos a Dios, por Su gloria. Y después cuando pensamos en nuestra propia salvación ¿qué produce eso? Gratitud, gratitud abrumadora. ¿Por qué, oh Dios? ¿Por qué de todos, porque estuve yo en el grupo A? ¿Por qué?

Entonces, una compasión verdadera y amor hacia los pecadores, es refrenado por un motivo coherente y absolutamente santo, de tal manera que nunca adopta la forma de una voluntad para regenerar. La compasión de Dios es real, su amor es genuino, pero superándolo hay una necesidad inmutable, soberana, por desplegar Su gloria en Su juicio. Y esa es la razón por la que Él no salva a todo mundo. Su gloria demanda la satisfacción verdadera y completa de todos sus atributos asombrosos, maravillosos, que cuando vemos nuestras propias vidas y vemos que hemos sido salvados, y que hemos sido perdonados y se nos ha dado vida eterna, y se nos ha imputado la justicia de Cristo, y vamos camino a la gloria eterna, de manera pura, gracias a la discreción de Dios quien motivó nuestros corazones, es una causa abrumadora para la alabanza y adoración, ¿no es cierto? Debe llenarnos de gratitud, que debe salir en todo aliento, todo aliento.

Dice usted, “¿Qué hay acerca de la gente del otro lado?” Bueno, la Biblia se dirige a ellos y lo único que puedo decir es esto, aquellos que no conocen a Cristo, el problema es siempre su incredulidad. Usted no puede ver a su alrededor y ver si su nombre está en una lista de los elegidos. No hay lista, por lo menos en este mundo. Usted no necesita tratar de hablarle a alguien que pueda descubrir o investigar para usted por parte de Dios si usted ha sido elegido o no, lo que usted necesita hacer es arrepentirse y creer, porque eso es lo que la Biblia le dice a usted que haga. De hecho, la Biblia dice que Dios ha mandado a todos los hombres en todo lugar a que se arrepientan. Y Jesús dijo, “El que a mí viene, no le hecho fuera.” Y el libro de Apocalipsis termina con esta invitación, todo aquel que quiera venir, venga.”

El punto no es tratar de descubrir si usted pertenece a los que Dios ha escogido para mostrar Su gracia. El punto es que si usted está dispuesto a dejar su pecado. Y eso es lo que Dios dice que usted debe hacer. Deje su pecado. De hecho, el profeta dijo, ¿Porque moriréis? Convertíos, volveos, volveos, ¿porque moriréis? Cómo si dijera, ‘No tiene que pasar.’ Estas verdades inescrutables de la gloria de Dios van más allá de nosotros, pero una cosa no está más allá de nosotros, si usted confiesa sus pecados y cree en su corazón que Dios resucitó a Jesús de los muertos, usted será salvo y camino al cielo, y estará contado entre los elegidos. Y usted por los siglos de los siglos, será un agente mediante quién Dios mostrará la gloria de su gracia y su amor, y su misericordia y su perdón y su bondad. Y no uno, mediante el cual Él mostrará para siempre su justicia y su juicio.

Y entonces, le digo a usted lo que Jesús diría, si él estuviera aquí, “Arrepiéntase y crea en el evangelio. Crea que Jesús murió y resucitó por usted. Abráselo como Señor y Salvador. Deje su pecado y vuélvase uno de los hijos de Dios, y entre en la esfera en la que Dios es glorificado mediante su bondad y su gracia. La semana próxima vamos a ver un pasaje que resume todo esto en un texto, Romanos 9. Inclinémonos en oración.

Padre, estos pasajes y estos pensamientos que vienen de Tu Palabra son tan profundos, sin embargo, tan esenciales para nosotros. No podemos vivir la vida diciéndote como debes actuar, lo que debes hacer. necesitamos someternos con gusto al motivo más importante de todo el universo, y ese es que Tú seas glorificado. Oh Dios, te agradecemos por glorificarte a ti mismo, tú eres digno de ser honrado y alabado y exaltado por todos los seres creados. Y pensamos en el hecho de que hubieron ángeles que fueron creados para darte gloria y cayeron, un tercio de ellos. Y ahora, dos tercios han sido dejados en Tu presencia para glorificarte. Un tercio se han vuelto demonios.

Y Señor, tú no tuviste plan alguno de redimirlos, nunca tuviste alguna manera en la que podían ser restaurados, o salvados, o perdonados. Desde el momento de esa rebelión a lo largo de toda la eternidad, su condenación fue fijada. No hubo gracia con los ángeles, no hubo misericordia, ni perdón. Pero eso no habría sido adecuado, Tú necesitabas un lugar, necesitabas una criatura en quien pudieras despegar Tu gloria, mostrar Tu gloria, la gloria de Tu misericordia, y entonces hiciste al hombre. Y cuando el hombre hizo lo que los ángeles hicieron, tú buscaste redimirlo, Tú decidiste redimirlo.

Padre, gracias por llamar a pecadores a arrepentirse y creer, y que los pecadores hagan eso, inclusive en este día, y entran en Tú gracia, en la manifestación de Tú gloria, mediante el medio de Tú amor, por toda la eternidad. Te damos gracias por un privilegio como ese, una maravilla como esa. En el nombre de Cristo. Amén.

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