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A primera vista, un tema como el amor de Dios podría parecer algo simple y fácil de entender, pero después de mayor reflexión, cómo hemos aprendido, es profundo y amplio, inexplicable, e inescrutable en algunos puntos. Nos encontramos en un punto como ese en la explicación, en este nuestro último mensaje, y quiero que me acompañe al noveno capítulo de la carta de Pablo a los Romanos. Romanos capítulo 9, conforme concluimos nuestra serie del amor de Dios.

Muchas personas piensan que debido a que Dios es amor, y lo es…la Biblia lo dice; y piensan que debido a que Dios ama al mundo tanto que dio a Su Hijo unigénito para ser el Salvador del mundo, que por lo tanto Dios debe amar a toda persona en el mundo con el mismo tipo de amor y al mismo grado, y con el mismo propósito en mente. Pero ese no es el caso, como la Escritura lo presenta de manera muy clara. Ya hemos aprendido dos proposiciones, una es que el amor de Dios hacia el mundo es ilimitado en su extensión, eso es verdad, Dios ama al mundo. Él los ama lo suficiente como para ser buenos con ellos, eso es gracia común. Los ama lo suficiente como para sentir compasión por ellos. los ama lo suficiente como para advertirles acerca del pecado y sus consecuencias. Y los ama lo suficiente como para que el evangelio sea predicado a todos ellos.

Entonces, en ese sentido el amor de Dios, es ilimitado en su extensión, alcanza al mundo entero. Pero, en segundo lugar, aprendimos otra proposición muy importante, y es que el amor de Dios hacia el mundo es limitado en grado. Él los ama a todos, pero no al grado al que Él ama a los suyos. Son los suyos, según Juan 13:1 a los que Él ama eis telos, en el griego, hasta la perfección, o hasta el máximo, hasta el fin, hasta el límite para siempre, y aprendimos acerca de eso. Sí, Dios ama al mundo, pero no como Él ama a los suyos a quienes, debido a ese amor, Él es misericordioso y muestra gracia y su perdón a quien Él muestra de manera generosa y da toda cosa buena. Su amor hacia los suyos es ese amor inseparable, inquebrantable, inconquistable, incambiable, inalterable, que no se desvanece, que va en consta de todo ataque. Es ese tipo de amor santificador, purificador, purgador, que lleva a la piedad. Es ese amor ilimitado para aquellos únicamente, y conocido únicamente por aquellos que le pertenecen a Él por la fe.

Y después hay una tercera proposición que comenzamos a explicar la última vez, y la vamos a acabar en esta mañana. El amor de Dios al mundo es ilimitado en extensión, el amor de Dios al mundo es limitado en grado. Y, en tercer lugar, el amor de Dios al mundo está definido por las demandas de Su gloria, está definido por las demandas de su gloria. Esa es una afirmación muy importante, pensé en esto mucho tiempo antes de que la expresara de esa manera porque hay tanto en juego. Dios no tiene un amor sin condiciones, y sin límites hacia el mundo. Está definido y limitado no por las demandas de la gente, no por las demandas de la razón humana, sino por las demandas de Su propia gloria personal.

Eso quiere decir que Dios define ese amor de manera coherente con el resto de sus atributos. Y es precisamente en este punto, en el que tenemos que darnos cuenta que debimos a que Dios ama, no significa que Él está obligado a expresar un amor sin límites hacia toda persona por igual. Él no es un prisionero de ese amor, o peor aún, Él no es un prisionero de las suposiciones del hombre acerca de ese amor, o los deseos del hombre por ese amor. En ningún lugar en la Escritura encontramos que Dios es alguien que ama sin límites a toda persona por igual. No es así.

El amor de Dios está limitado hacia el mundo, hacia todos. Y está limitado por las demandas colocadas sobre Él por la integridad personal. Eso es coherente por su naturaleza. Dios no ama, Dios no puede amar de una manera que hace que el amor no esté mezclado, no esté tocado, no esté afectado por la ira, el juicio, la justicia, la santidad, rectitud. En otras palabras, Dios tiene que amar de una manera que refleja el resto de todos sus atributos personales. Y eso es lo que estamos viendo, conforme llegamos a Romanos capítulo 9. Aquí tenemos una verdad increíble, una lección profunda y amplia de Dios, que nos ayuda a entender las demandas de la gloria de Dios que se involucran en el propósito salvador. 

Obviamente si usted ha leído el libro de Romanos, usted sabe que cuando ha terminado el capítulo 8, usted ha terminado con el más grande tratado de la salvación, jamás escrito. Todo trata de que Dios ama a pecadores y los ha salvado a través de Jesucristo. Todo trata con las realidades maravillosas de la justificación y la santificación. Todo trata del arrepentimiento y la fe, trata de un pecador depravado y muriendo, y resucitando en unión con Jesucristo, una vida nueva. Todo trata de la salvación. Y la salvación, claro, está edificada en su totalidad en la premisa del amor de Dios hacia los pecadores.

Entonces, podríamos decir de manera apropiada, que hemos estado leyendo durante ocho capítulos acerca del amor salvador de Dios. Pero cuando usted llega al capítulo 9, a usted se le presenta un asunto muy importante con respecto al amor salvador de Dios, y ese es, como el amor salvador de Dios se mezcla a sí mismo con el resto de los atributos de Dios, los cuales deben ser considerados en línea, con el propósito salvador de Dios. Conforme usted regresa por ejemplo a Romanos capítulo 1, usted recordará que Pablo dice en el versículo 16, “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también al griego.”

En otras palabras, el amor de Dios ha enviado el mensaje del evangelio por toda la tierra, a toda persona, judío y gentil, que dice, “Si crees, este evangelio es el poder de Dios para salvación.” Es entonces, que el amor de Dios se ha extendido a todos los hombres y ha provisto para ellos una invitación del evangelio. Podríamos concluir, cuando llegamos al final del capítulo 8, que el amor de Dios ha enviado el evangelio hasta los fines de la tierra, porque Dios desea que todos oigan y crean, y eso sería verdad.

Pero después la pregunta inmediata que viene después de esto es, si Dios ha provisto un salvador por el mundo, y un llamado a creer al mundo, y Dios ha provisto un sacrificio suficiente en la cruz para todos los pecados de toda la humanidad, si es el deseo de Dios que nadie perezca, y si Dios quiere que los apóstoles proclamen la verdad de un fin del globo hasta el otro, ¿por qué es que hay gente que no es salva, si esa es la voluntad de Dios? Esa es realmente la pregunta que lleva a Romanos 9:10-11.

Comencemos en Romanos 9 con los primeros cinco versículos. Por cierto, el capítulo 8 termina con la gran afirmación del amor de Dios, el amor inseparable de Dios el cual le pertenece a aquellos que están en Cristo. Inmediatamente después de ese término, de ese gran término doxológico del capítulo 8 que resume este amor salvador masivo de Dios que ha sido delineado en estos ocho capítulos que Pablo dice, “Verdad digo en Cristo, y no miento, y mi consciencia me da testimonio en el Espíritu Santo que tenga gran tristeza y continuo dolor en el corazón”, ¿por qué? “Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne.”

¿Sabe usted lo que Él está diciendo? Él está diciendo, “Saben una cosa, tengo esta gran tristeza, esta tristeza incesante, casi desearía mi propia condenación, si pudiera así alcanzar la salvación de los judíos. Y esa es la pregunta. ¿Si Dios es tan amoroso, si el amor de Dios es tan magnánimo, tan glorioso, tan grande, tan inseparable, tan inquebrantable, si Dios tiene este deseo por salvar, si Dios quiere que el evangelio sea predicado a judío y a gentil, si Él envió a Su Hijo para ser el salvador del mundo, ¿por qué los judíos no son salvos? ¿acaso Dios no puede conseguir lo que Él quiere? ¿acaso Él es impotente? ¿es eso? ¿es que Él lo quiere, pero no lo puede hacer? ¿o es Él indiferente? Él dijo que lo quiere, pero está ocupado, Él realmente no está pensando en eso ahora, entonces algunas personas se les están escapando. O quizás hubo un tiempo en el que Él se sintió bastante positivo acerca de la humanidad y Él ya no se siente así.

O, en tercer lugar, ¿acaso Él es deshonesto? Él dice que Él ama al mundo, y Él dice que desea que los hombres sean salvos, pero Él realmente no les está diciendo la verdad. ¿Es Dios impotente? ¿Es Dios indiferente? ¿Es Dios deshonesto? Debido a este gran plan, este diseño increíble para la redención, debido a que no está pasando, quizás Dios ha fracasado. Y Él ha fracasado en el punto de la impotencia, indiferencia, o deshonestidad. Y Pablo va a responder a eso aquí. Y él comienza a responder eso al decir simplemente, “Miren, yo reconozco que Israel no es salvo. Y yo lo reconozco de manera tan profunda que me causa gran tristeza y tristeza incesante, e inclusive yo desearía ser condenado para siempre, si ellos fueran salvos. Así, a ese grado me preocupo.”

Él está expresando realmente algo de la tristeza de Dios, ¿no es cierto? ¿Usted se acuerda de que Dios mismo lloró lágrimas a través de los ojos de Jeremías por la incredulidad de Israel? Y Jesús mismo lloró lágrimas por la condición perdida de Jerusalén, el corazón de Dios está entristecido, y le duele. Y Pablo está reflejando eso como el mensajero de Dios, y un apóstol de Jesucristo, como él se llama a sí mismo. Él dice que lo que lo hace tan triste es que los israelitas son los que, versículo 4, tienen la adopción, tienen la gloria, los pactos, la ley, y el templo, las promesas, de quienes son los padres, los patriarcas y de quién viene el Mesías según la carne, quien es Dios, sobre todo, Dios bendito por los siglos.

En otras palabras, de toda persona son los más privilegiados. Entonces, presentan la ilustración más grande del punto. Si Dios ha provisto un diseño tan maravilloso, masivo, para la salvación, y debe tocar al mundo, y alcanza a todos como una expresión del amor grande de Dios, entonces, ¿porque la gente no es salva? Y de manera particular, ¿por qué los judíos no son salvos? Después de todo, no solo son personas, son el pueblo escogido. Se les dio la adopción como hijos de Dios, se les dio la gloria Shekinah para guiarlos, se les dieron los pactos y la ley, y el templo, y las promesas. Y de ellos fueron los grandes padres, Abraham, Isaac, Jacob, José y el resto, y de quien vino el Mesías.

¿Acaso Dios ha fallado? ¿acaso Él ha fallado en el punto de la impotencia, indiferencia, deshonestidad? Bueno, la respuesta está en el versículo 6, y aquí es dónde queremos retomar el texto. No que la Palabra de Dios haya fallado, ¡no! El hecho de que todos los judíos no son convertidos, no significa que Dios no dice la verdad, o que no puede guardar Su palabra, o que es demasiado indiferente como para molestarse por esto. No significa que la Palabra de Dios ha fallado.

Ahora, una cosa, es decir, no significa eso, pero, ¿por qué? o ¿cómo? ¿podrías explicarlo? Y él comienza en el versículo 6 y sigue por el resto del capítulo para explicarlo. Y aquí está como lo explica. Tienes que entender el poder salvador de Dios. Tienes que entender el amor salvador de Dios. Tienes que entender el propósito salvador de Dios y el plan en acuerdo, en armonía total con el resto de los atributos que Él posee. En otras palabras, su amor no puede definir el fin de su ira, su amor no puede definir el fin de su juicio, justicia, venganza, castigo, enojo. Esas constituyen su esencia y su ser, de tal manera que lo que Dios hace con respecto al amor está mezclado de manera perfecta y en armonía absoluta con el resto de sus atributos. Y ustedes se acuerdan de esto, amados. El propósito entero del diseño redentor, en últimas es para la gloria de ¿quién? de Dios, antes de los ángeles, y antes de los hombres. Y el hecho de que Dios se glorifica a Sí mismo significa que se muestra a Sí mismo. 

Y entonces, lo que Dios va a hacer en la redención, es mostrarse a Sí mismo. Y mostrarse a Sí mismo significa manifestar la totalidad de quién es Él. La totalidad de todos sus atributos. Y esa es la razón por la que vuelvo a decir que el amor de Dios hacia el mundo y hacia nosotros, el mundo de incrédulos y de creyentes, el amor de Dios en general, será limitado por las demandas de Su propia gloria, porque al final es el siervo de Su glorificación de Sí mismo.

Ahora, con ese entendimiento podemos ver ahora el resto de este capítulo, desarrollarse. Y voy a mostrarle siete atributos de Dios que tienen que operar en armonía con su amor. Siete atributos de Dios son bosquejados aquí, conforme Pablo responde a este asunto. Y operan en armonía perfecta con el amor de Dios. En primer lugar, Él es glorificado en Su soberanía. Él es glorificado en Su soberanía, versículo 6. “No que la palabra de Dios haya fallado,” aquí está la razón, “porque no todos los que descienden de Israel son israelitas.” ¿Qué? ¿Qué está diciendo? Él está diciendo hay dos Israeles, hay una Israel descendiente, esa es una Israel natural, esa es la raza judía que salió de los lomos de Abraham, quien fue el hombre a quien Dios usó para fundar a la nación. Esta esa Israel natural, físico, pero no todos los de esa Israel son el Israel verdadero.

En otras palabras, dentro del Israel natural, hay un Israel espiritual. Y eso es de lo que Pablo está hablando en Romanos 2:28-29 cuando él dijo: “No es el que está circuncidado externamente quien es un judío, es el que es circuncidado internamente quien es un judío verdadero.” Pero aquí Pablo dice, miren: “Dios nunca tuvo la intención de salvar a todo Israel.” Eso es lo que está diciendo. La Palabra de Dios no ha fallado, no es que Él es impotente, que es indiferente o deshonesto. Dios nunca tuvo la intención de que todos los judíos fueran salvos en primer lugar. Escúcheme, porque si Dios hubiera tenido la intención de salvar a todos los judíos, todos los judíos serían salvos. Eso es algo difícil de entender, pero eso es exactamente lo que la Escritura dice, y eso es coherente con la soberanía de Dios.

La incredulidad de Israel no cancela la Palabra de Dios. No resta de alguna manera a la integridad de Su persona, no quiere decir que Él es impotente, es indiferente o deshonesto. Dios nunca tuvo la intención de salvar a todo Israel, todo el Israel natural no es el Israel verdadero. Dios siempre tuvo la intención dentro del Israel natural, salvar únicamente a algunos judíos de tal manera que el Israel espiritual real, estaba dentro de la nación. La nación, escuche con cuidado, fue escogida para el privilegio, pero los individuos fueron escogidos para salvación. El Israel real, es el Israel de la fe. El Israel elegido, elegido para salvación. Y así es como Pablo lo responde. 

Él lo responde al decir, Dios es glorificado en su soberanía. Ese es el primer atributo que usted ve de los siete aquí. Dios es glorificado en su soberanía, manifiesta quién es Él demostrarle a la creación entera que Él está en control de todo. Él toma las decisiones. Él es soberano. El versículo 7 le da seguimiento, “Ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos.” Dice lo mismo. No todos son hijos espirituales de Dios, simplemente porque descendieron de Abraham. No toda persona que es judía, no toda persona que sale de los lomos de Abraham, fue por plan de Dios destinada a ser hijo de Dios. Y de nuevo él está diciendo lo mismo. Y él ofrece prueba de esto. Aquí está la primera ilustración. Y en el versículo 7, él cita el Génesis 21:12, y se remonta cuando Dios estaba escogiendo primero a Abraham y a la nación, y Dios dijo: “En Isaac te será llamada descendencia.”

Ahora, Dios tomó una decisión cuando Él escogió a Abraham, ¿verdad? Debido a que Él escogió a Abraham Él pasó por alto al resto de la gente. Pero una vez que Él escogió a Abraham, Él le dio a Abraham una esposa llamada Sara. Él hizo una promesa de que Él a través de los lomos de Abraham bendecirían, y vendrían no solo una Israel nacional a través de los lomos de Abraham, sino que vendría un llamado, una elección a salvación espiritual entre esas personas. Pero Dios fue selectivo, porque Abraham tuvo dos hijos, ¿no es cierto? El primogénito de Abraham fue llamado Ismael, él no le nació a Sara, le nació a Agar. Un esclavo, no obstante, fue el primogénito de Abraham. Pero Dios pasó por alto a Ismael, y el segundo hijo nacido a Abraham y Sara, ¿fue quién? Isaac. Y Dios escogió a Isaac.

Desde el principio mismo, lo que el apóstol Pablo está diciendo es, “Miren, no toda persona que salió de los lomos de Abraham fue escogida por Dios. Dios pasó por alto a Ismael, y eso ilustra el proceso selectivo, soberano de Dios. Él siempre determinó escoger, Ismael fue excluido, fue rechazado. Dice usted, “Bueno, ¿qué hace eso?” demuestra la soberanía de Dios, demuestra que Dios es Él que escoge en últimas. Él es soberanamente selectivo y eso muestra su control majestuoso de todo. Versículo 8, esto es desarrollando aún más esta explicación. “No los que son hijos según la carne,” esto es, los hijos físicos de Abraham o de Isaac, “los hijos de Dios, sino los que son hijos según la promesa, son contados como descendientes.”

En otras palabras, él simplemente está dando seguimiento con la misma idea. Dios ha escogido a personas para que sean hijos de la carne, la nación de Israel. Pero no todos los hijos de la carne son los hijos de la promesa. La promesa se relaciona con la realidad espiritual, la carne se relaciona con lo físico. Entonces de nuevo, el simplemente está diciendo, “Dios tomó una decisión, y su decisión fue escogería un hombre, Abraham; de los lomos de Abraham él tuvo dos hijos, escogería al segundo hijo, Isaac. De los lomos de Isaac, por así decirlo, habrían hijos de carne y de los hijos de carne voy a escoger algunos para que sean los hijos de la promesa. Isaac realmente fue un hijo de la promesa, en el sentido de pacto. Y de sus lomos vinieron tanto hijos de la carne, como de la promesa.

Después versículo 9, “Porque la palabra de la promesa es esta, por este tiempo vendré y Sara tendrá un hijo.” Ahora, ese versículo 9 está citando Génesis 18:10, en dónde Dios está diciendo: “Voy a escoger al hijo de Sara, no el de Agar”. ¿Por qué? Porque hizo eso Dios. Ismael era el hijo de Abraham por igual, y el derecho a la primogenitura era reconocido a través del padre y en cierta manera realmente no importaba quien era la madre, en tiempos patriarcales, como usted bien lo sabe. ¿Por qué? puramente porque Dios es soberano. Puramente porque Dios selecciona, porque Él está a cargo, y esto demuestra Su soberanía sin influencias.

Es una fuerte ilustración de elección incondicional en su expresión más inequívoca. Dios dijo, “Voy a pasar por alto a Ismael, y Sara va a tener un hijo, y él va a ser el escogido.” Dios tomó la decisión. Abraham tuvo dos hijos, varios hijos, solo uno fue la decisión de Dios. Isaac. No se detiene ahí, Isaac tuvo dos hijos, ¿Quiénes fueron? Jacob y Esaú. Observe el versículo 10. Y no solo esto, “sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre,” versículo 12. Vaya al versículo 12, “Se le dijo, el mayor servirá al menor.” Mmm. ¿Quién dijo eso? Dios. Génesis 25:23. Dios dijo, “Estoy escogiendo, estoy escogiendo al menor.” Y no era así. Debería haber sido Ismael, por el derecho de la primogenitura, el derecho de la herencia, el primogénito.

Debió haber sido Esaú, ¿se acuerda que cuando los hijos nacieron, los gemelos, Esaú salió primero, y Esaú realmente tenía el derecho de primogenitura? Esaú tenía el derecho a la herencia, pero usted se acuerda que Saúl lo trató con menosprecio y cuando él tuvo hambre, en una ocasión lo intercambió por una comida con su hermano Jacob. Debería haber sido Ismael, y debería haber sido Esaú, pero fue Isaac y fue Jacob. Pero, ¿por qué? porque aun antes de que nacieran, Dios dijo, “los escogí”. Así es. Y lo que demuestra es la soberanía de Dios. Aquí usted tiene decisión incondicional, elección incondicional, si le gusta esa palabra.

Y después el principio es expresado en el versículo 11, “Pues no habían aun nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese. No por las obras, sino por el que llama, se le dijo, el mayor servirá al menor.” En otras palabras, Dios tomó la decisión sin consideración alguna hacia esos dos jóvenes. Sin considerar su conducta, su vida, si eran buenos, si eran malos. No tuvo nada que ver con ellos, sino de manera pura y únicamente en base al propósito de Dios conforme a su decisión para que Él presentara de manera muy clara, al principio de la historia redentora, que Él era el que tomaba las decisiones. Y que ser un hijo de la promesa, ser un hijo de Dios, ser un judío verdadero, ser realmente un israelita de corazón era un asunto divino, y no uno humano.

Entonces, antes de que los gemelos nacieran, así como antes de que Isaac naciera, Dios dijo el mayor servirá al menor, eso es porque así es la manera en la que quiero que sea, para demostrar que mi propósito conforme a mí decisión, permanecerá. El punto es, ¿qué es lo que Dios estaba mostrando? Él estaba mostrando su, ¿qué? su soberanía. Él estaba diciendo, “deben adorarme y deben honrarme y respetarme, y deben alabarme y glorificarme. Y para hacer eso deben entender lo que es verdad acerca de mí, comienza con reconocer que yo estoy a cargo. Soy soberano. Dios escoge. Dios determina los destinos antes de que hombres y mujeres nazcan, de manera independiente de cualquier cosa en ellos. Esa soberanía no influenciada, Dios es glorificado en su selección soberana como esa, muestra su control, muestra su gobierno, y nuestro Dios es un Dios soberano.

Y después usted llega al versículo 13, “Cómo está escrito.” Y eso está citando Malaquías 1:2-3 “Cómo está escrito, a Jacob ame, más a Esaú,” ¿qué? “aborrecí.” ¿Qué? ¿Quieres decir que el amor de Dios es así de selectivo? Sí. Porque el amor de Dios, el amor de Dios está limitado por las demandas de su gloria. Y Dios es glorificado por sus decisiones soberanas. Dice usted, “Pero es terriblemente fuerte decir que a Esaú aborrecí.” Pero escuche, si Dios no aborreciera no entenderíamos su amor. No entenderíamos la magnanimidad, la magnanimidad sorprendente del amor soberano, sino hubiera odio. El amor salvador, sacrificial, es revelado cuando el odio santo de Dios es manifiesto. Y Dios se va a mostrar a sí mismo por los siglos de los siglos, a hombres y a ángeles. Y veremos, como ya hemos visto, que el amor de Dios significa algo, porque el odio de Dios significa algo. Es sorprendente ver el amor de Dios hacia pecadores indignos, originándose de manera libre en su propia voluntad santa, cuando Él tiene toda razón para odiarnos. Pero esa es la gloria de su amor soberano.

Entonces, Dios va a ser glorificado en su soberanía. Él va a tomar decisiones. Y esas decisiones van a involucrar a quien Él en últimas y eternamente amará. Él ama al mundo en un sentido, pero como dije, eso se convierte en odio. Él ama a los suyos en un amor inquebrantable que jamás puede convertirse en nada más, que más amor. Entonces, Dios es glorificado en Su soberanía, y sea cual sea su amor va a existir dentro del marco de la manifestación de Su soberanía, lo cual incluye amar a algunos y odiar a otros. Eso prueba que Él está a cargo, Él toma decisiones. 

En segundo lugar, Dios es glorificado no solo en Su soberanía, sino que Él es glorificado en Su juicio, o Su justicia. Pablo se adelanta a lo que alguien va a decir aquí. Versículo 14, “¿Qué, pues, diremos?”, ¿qué vamos a decir de esto? ¿vamos a decir…bueh…Dios no es justo, eso no es justo? Eso es lo que él está asumiendo aquí, este objetivo imaginario es una objeción real para cualquier persona que piensa en esto, e imagina. Y, en cierta manera es alguien que se opone de manera imaginaria, el que está presentando estas preguntas que él responde a lo largo del libro de Romanos, es parte de su estilo polémico, parte de su diálogo en progresar lógicamente a lo largo de su presentación. Y aquí él asume la pregunta, “Bueno, eso no es justo, no es justo. No es justo por parte de Dios amar a Jacob y no a Esaú. No es justo que antes de que nacieran, que Dios escogiera al menor por encima del mayor. No es justo que Dios escoja a Isaac y no a Ismael. No es justo. Y es inclusive aún más injusto porque no tuvieron nada que ver con eso. ¿Acaso Dios no es justo?

Su respuesta está en el versículo 14. “¿Hay injustica en Dios?” Y después él añade en el griego, me genoito, el negativo más fuerte en el idioma. No, no, no, no, no, tal pensamiento es locura. ¿Acaso el hecho de que Dios escogió significa que Él es injusto? ¡No! Justo, manda todo mundo ¿adónde? Al infierno. La justicia condena a todo mundo. Y, además, Dios nunca haría algo injusto. Puede ser acusado de mostrar gracia de manera selectiva, pero no injusto. Justo. Usted no quiere justicia, amigo mío. Yo no quiero justicia. Yo no quiero justicia, yo quiero misericordia. Dios nunca podría ser acusado de ser injusto, aunque Él podría ser acusado y de manera dispuesta, por ser alguien que muestra gracia de manera selectiva.

Génesis 18:25 dice: “¿Acaso el juez de toda la tierra no hará lo que es correcto?” Y dice usted, “Bueno, espera un minuto. ¿Acaso Él es justo si Él salva algunos?” Sí, porque Él ha provisto un sacrificio para ellos en la persona de Jesucristo, lo cual satisface su justicia. Sus pecados han sido pagados por Cristo, la justicia es liberada de su obligación y la gracia puede ser extendida.

Además, lo que Dios hace es la definición de justicia, ¿verdad? No es como un juez terrenal. Todos estamos ahí viendo los periódicos y escuchando todo el dialogo acerca del Juez Ito, y todo mundo está preocupado porque haga lo correcto. Eso es porque sabemos que él es un ser humano. Cómo cualquier otro ser humano él puede hacer lo correcto la mayor parte del tiempo, él puede hacer lo correcto casi todo el tiempo, pero debido a que es un ser humano él no va a hacer lo correcto siempre. Y, además, hay un estándar que ha sido establecido en la ley, lo cual define lo que es lo correcto. Así no es Dios. Él siempre hace lo correcto, y lo que Dios hace es lo correcto. Lo que Dios hace es la definición de justicia. Y usted puede estar seguro de esto, de que para aquellos pecadores hacia quien Dios muestra gracia, una satisfacción suficiente de la justicia de Dios se ha hecho. Y eso es lo que sucedió en la cruz.

Salmo 119: 137 dice, “La justicia es tuya, oh Jehová. Tú eres recto en todos tus caminos.” Jeremías 9:23-24 dicen esencialmente lo mismo. Pero vemos a Dios y decimos, “No es justo. No es equitativo. Y, estamos gritando ahí con nuestras mentes insignificantes.” No entendemos lo que es justo, no entendemos lo que es equitativo, excepto porque sea de una perspectiva caída. Como puede ver, cuando usted cuestiona la justicia de Dios, es una muestra de una mente carnal, es una muestra de un conocimiento limitado, es una muestra de soberbia. Y quizás sobre cualquier otra cosa, es una muestra de fe débil. Dios sabe exactamente lo que Él está haciendo. Usted podría ver la condenación de los impíos como algo injusto, y no lo es. Dios tiene un propósito santo que va más allá de lo que usted puede entender.

Leí esta semana una pequeña historia interesante acerca de un niño que se levantó muy temprano en la mañana, apenas cuando salió el sol y estaba ya despierto antes de que su padre esperaba que él estuviera despierto. Y él estaba sentado en su cama, y viendo por la ventana de atrás de su pequeña casa en algún lugar en la parte del oeste. Y vio a su padre salir al patio de atrás y fue a un pequeño lugar en dónde él tenía un pequeño perro. El niño tenía un pequeño perro que él amaba y vio como su padre se acercó al perro y su padre entonces tomó al perro y sacó una pistola y lo mató. Y el niño estaba absolutamente sorprendido e impresionado ante la conducta de su padre.

Y en sus pijamas él salió corriendo por la puerta de atrás de la casa, corrió por el jardín diciendo: “Mataste a mi perro. Te odio, te odio, mataste a mi perro.” La historia siguió, para decir que el padre hizo lo que necesitaba hacer para consolar al pequeño, y para disciplinarlo por conducta inapropiada. Pero él realmente estaba tan enojado, que él no podía entender lo que estaba pasando. El artículo dijo que poco después, cuando él fue un joven, revisando algunas de las cosas de su padre, encontró cortes de periódico acerca de una epidemia severa de rabia en esa época en su vida. Fue a un diccionario y buscó algo acerca de la rabia, y después se dio cuenta de que la acción de su padre fue una expresión de amor hacia él.

Usted no puede entender los motivos de Dios desde el punto de vista de una perspectiva infantil. Pero usted puede aprender a confiar en Él. ¿No es verdad eso? Y si usted confía en Su amor, entonces usted sabe que lo que Él hace es correcto Y si de hecho Él va a proveer un lugar eterno de bendición y gloria y felicidad para nosotros, no pude haber pecadores ahí con mordidas mortales. Esa es la razón por la que dice en Apocalipsis 22 que ninguno de ellos va a entrar al cielo. El Señor conoce sus propios motivos. El Señor conoce sus propios propósitos. No lo cuestione. ¡Locura! dice él, no, no, no. Dios no es injusto. Dios ha satisfecho Su justicia, y Dios hace lo que es correcto.

Número tres, el amor de Dios está en armonía con Su soberanía, y Su justicia, y, en tercer lugar, el amor de Dios está en armonía con Su misericordia. Versículo 15. Y aquí está el punto. “Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” ¿Sabe usted lo que está diciendo aquí? “Mira, voy a ser misericordioso hacia quien yo quiera, y no va a depender de él. Es puramente mi decisión.” Eso es exactamente lo que Él está diciendo.

Dice usted: “¿Qué estaba detrás de eso?” Bueno, el versículo 15 es una cita de Éxodo 33:19, Moisés acudió a Dios y le dijo: “Muéstrame tu gloria. Muéstrate.” Bueno, usted sabe, Dios pudo haberse mostrado de muchas maneras. Dios pudo haber dicho: “Muy bien”, pufff…y Moisés se acabó. Dios pudo haberlo quemado, lo habría enviado al infierno. Eso habría mostrado su gloria, ¿no es cierto? Dice usted: “¿Por qué dices eso?” Porque apenas antes de que Moisés hiciera esa pregunta, Dios había matado a 3,000 israelitas que estaban pecando. Acabó con ellos. ¿Y sabe una cosa? Él libró al resto. Y el resto eran muchos, muchos. Dios mató a 3,000 y libró al resto. Y después Él fue a Moisés y le pidió a Moisés que cumpliera con esta tarea de guiar, y Moisés dijo: “No voy a hacerlo hasta que me muestres tu gloria.”

Y después, Dios le dijo a Moisés: “Tendré misericordia del que tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.” ¿Qué quieres decir? Bueno, Dios dice: “Tengo la prerrogativa de destruir como lo hice con los 3,000, tengo la prerrogativa de librar al resto. ¿quieres ver mi gloria? Simplemente resulta que escogí mostrarte la gloria de mi misericordia. Fui misericordia hacia el resto, y voy a ser misericordioso hacia ti, Moisés. Y no tiene nada que ver con lo que tú quieres.” ¿No es eso sorprendente?

Versículo 16, “Así que no depende del que quiere.” No tiene nada que ver con lo que usted hace o alcanza, sino de Dios que tiene misericordia. La misericordia no viene porque alguien la quiere. Esaú corrió por la bendición; no la alcanzó. Ismael deseó la bendición; no la alcanzó. Dios dice: “Yo le doy misericordia a quien yo quiero. Yo demuestro mi compasión salvadora a quien yo deseo. Y yo deseo dártela a ti, Moisés.” Uff. ¿Se da cuenta? Gracias. Amén. Aleluya. ¡Oh, gloria! Y esa debería ser nuestra actitud todo el tiempo, ¿verdad? Dios ama, pero Su amor está conectado con Su soberanía, Su justicia, y Su misericordia.

También está conectado con su poder. Número 4, está conectado con Su poder. Versículo 17, su amor no puede manifestarse de manera separada de Su poder. Entonces, en el versículo 17, continuando con esta verdad maravillosa, él se remonta al Antiguo Testamento y va a Éxodo capítulo 9. “Porque la Escritura dice a Faraón:” este es el Señor hablando, “para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.” Guau. “De manera que de quién quiere tiene misericordia, y al que quiere endurecer endurece.”

¿Sabe usted lo que eso dice? Eso dice que Dios levantó a Faraón. ¿Qué quieres decir con eso? Dios permitió que la madre de Faraón diera a luz a Faraón. Dios permitió que Faraón naciera en la familia real. Dios permitió que Faraón viviera por suficiente tiempo como para llegar al trono. Dios permitió que Faraón llegara al trono, desarrollara su poder en el trono, y después cuando Dios tenía a Faraón en el trono, Dios se aseguró de que el corazón de Faraón fuera endurecido para que él pudiera pelear una pelea que cuando fue confrontado con el poder de Dios, le daría a Dios la oportunidad de mostrarse a sí mismo. ¿Verdad? ¿Qué habría pasado si Moisés hubiera entrado y le hubiera dicho, Oye Faraón deja ir a mi pueblo?

Y Faraón hubiera dicho, sí claro. Digo, vamos a encargarnos de todo, para que necesitamos que estén aquí, han estado aquí por suficiente tiempo y han sido maravillosos. ¡Váyanse! El no habría necesitado partir el Mar Rojo, ¿verdad? No habría necesitado ahogar al ejército egipcio entero. Ciertamente no habría necesitado las plagas. No habría necesitado ranas, ni úlceras, ni langostas, ni ganado muerto, y que murieran todos los primogénitos. Y no habría pasado el ángel de la muerte. No. Dios se endureció el corazón de Faraón, porque Dios quería mostrar todo. Dios le levantó con ese propósito. Eso es parte de la gloria de Dios.

Cómo puede ver eso es parte de quien es Dios, eso es parte de la esencia de Dios.

Y de nuevo le digo, su amor no existe sin mezcla, Él va a amar, pero eso no es todo. Dios es amor, pero Él no es todo amor y nada más. Y Él es glorificado en Su poder, y Él quiso mostrar Su poder. Y al mostrar este poder inmenso, por cierto, desde un punto de vista de la Escritura, es la muestra más grande de poder antes de la cruz misma. Y esa es la razón por la que se volvió la piedra de toque, el poder redentor de Dios. Y esa es la razón por la que los judíos hasta el día de hoy todavía celebran ¿qué gran acontecimiento? La pascua. Fue la indicación más grande del poder de Dios a favor de su pueblo. Digo, literalmente rompió la espalda de la potencia más grande en el mundo; Egipto. Abriendo un mar y cerrándolo. Poder inmenso.

Y cómo resultado de eso, lo que dice al final del versículo 17, sucedió. Que su poder fue proclamado por toda la tierra. En todos lados, todo mundo oyó lo que el Dios de Israel hizo. Usted se acuerda inclusive en un encuentro con los filisteos, los filisteos se preocuparon porque se acordaron que el Dios de los israelitas había ahogado al ejército egipcio. Si Dios quiere mostrar su poder, Él va a levantar un hombre para mostrar Su poder, y el corazón de ese será endurecido. Éxodo 4:21, Dios dijo: “Endureceré su corazón.”

Y entonces, Dios va a mostrar Su poder. Y para mostrar Su poder, contra la resistencia, va a haber resistencia. Y entonces, Dios va a diseñar la resistencia. No es independiente de la voluntad de Faraón, porque Faraón endureció su propio corazón. También lo dice. Dios no sobrepone a la voluntad humana. La voluntad humana es responsable, y esa es la razón por la que el juicio es justo, como veremos en un momento. Moisés era un judío, Faraón era un gentil, ambos eran pecadores. Ambos eran homicidas. ¿Sabía usted eso? Ambos eran homicidas. Sin embargo, Moisés fue salvo y Faraón se perdió.

Dios levantó a Faraón con el propósito de revelar Su gloria mediante Su poder de juicio. Y Él levantó a Moisés para revelar Su gloria mediante Su gracia y misericordia, y liberación. Dios levantó a Moisés para que él pudiera mostrar su poder liberador. Él levantó a Faraón para que el pudiera mostrar su poder destructor. Faraón fue un gobernante, Moisés fue un esclavo. Sin embargo, Moisés recibió misericordia y compasión porque Dios lo quiso así. Dios es soberano, y Dios es santo, y debe castigar al pecado. Dios es amoroso y debe salvar a pecadores. Pero si toda persona fuera salva, negaría Su santidad. Si toda persona se perdiera, negaría Su amor. Y entonces, Él es glorificado mediante toda Su naturaleza.

Número 5. Él es glorificado en Su juicio, versículo 19. Alguien va a decir ahora, “Espera un minuto. Me estás diciendo que él endureció el corazón de Faraón. Me estás diciendo que Ismael fue rechazado y que Esaú fue rechazado; Isaac y Jacob fueron escogidos. Me estás diciendo que Dios tiene misericordia de quién Él quiere, y compasión de quien Él quiere, y el endurece a quien Él quiere. Ahora, permíteme hacerte una pregunta: ¿cómo es posible que Él pueda inculparme, entonces, porque no tengo nada que ver con esto? Si todo esto es destino predeterminado, soberano, si todo esto es algo que está pasando ahí arriba en el cielo, si Dios es el que es responsable por endurecer al pecador, ¿cómo es que Él pueda hacer que el pecador sea el responsable? Si todo es determinado por Dios, ¿cómo es que el pecador puede ser castigado? ¿cómo podemos ser culpados?

Versículo 19, “Pero me dirás,” Pablo dice, “¿Por qué pues inculpa?” En otras palabras, porque nos inculpa. Digo, si Él está haciéndolo ¿cómo puede hacernos responsable? ¿Por qué quién ha resistido su voluntad? Digo, si Él ha determinado todo, ¿cómo puede hacernos responsable?” Me encanta la respuesta, “Más antes hombre, ¿quién eres tú para que alterques con Dios?” No te atrevas a acusar a Dios, de hacerte responsable por algo por lo que no eres responsable. Esa es la implicación.

Ese versículo 20 realmente sale de Isaías 45:9, “¿Acaso el hombre va a cuestionar a Dios?” La razón humana debe someterse. El hombre es un pecador, él ama su pecado, él escoge su pecado y rechaza a Dios, rechaza a Cristo, rechaza la salvación, y muere en sus pecados debido a su propio rechazo. Sin embargo, al mismo tiempo es la voluntad soberana de Dios, pero debido a que es la voluntad soberana de Dios, escuche con atención, no es menos la responsabilidad del pecador. Esa es la razón por la que toda invitación del evangelio es dada al pecador a arrepentirse. Jesús no está en el cielo rogándole a Dios porque añada unos cuantos nombres más. Jesús envió al Espíritu Santo, rogándole a los hombres a que se arrepintieran. La responsabilidad está aquí.

Cuando la gente es enviada al infierno es porque no creen, es porque no se arrepienten, es porque aman su pecado. El hecho que ha sido establecido por Dios demuestra la gloria de su naturaleza, pero no le quita al hombre su responsabilidad. Y sé que eso es algo muy difícil de resolver. De hecho, es tan difícil de resolver que no lo puedo resolver, ni tampoco puede usted. Pero Dios puede, y le voy a decir una cosa, no voy a cuestionarlo a Él. Y ese es el punto del versículo 20, ¿Quién eres como para responderle a Dios? Digo, tú, persona depravada, pobre, con una mente frágil. Simplemente porque no te parece razonable, ¿vas tú a responderle a Dios?

Versículo 20, “Dirá el vaso de barro al que lo formó, ¿Por qué me has hecho así?” Y él está tomando de Jeremías 18, la ilustración de un alfarero. Versículo 21, “¿Oh no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” Dios tiene sus propios propósitos. Dios es el alfarero, Él hace los vasos de barro como Él quiere. Usted no puede discutir con Dios, usted no puede cuestionar a Dios, porque hay un propósito detrás de todo lo que Él hace. Él hace un vaso para uso honorable, y otro para uso común y corriente. Esa es Su decisión.

Escuche, el propósito detrás de lo que Dios hace, no es para satisfacer las curiosidades de la razón humana. El propósito detrás de lo que Dios hace no es para satisfacer los deseos de intelectos depravados. El propósito detrás de lo que Dios hace es, glorificarse a Sí mismo. Y si Él escoge ser glorificado en el juicio al hacer un vaso que no es honorable, esa es Su decisión. Él es glorificado en Su propio juicio, y no tenemos derecho alguno de responder y decir, “Bueno, ¿cómo es posible que nos puedas juzgar y hacernos responsable, cuando tú eres el que está tomando la decisión? Su juicio manifiesta Su gloria, es un juicio justo, verdaderamente eres un pecador, verdaderamente alguien que rechaza a Cristo, que rechaza a Dios, que odia a Dios, que ama la iniquidad, y esa es la razón por la que vas al castigo. Dios puede armonizar eso de manera perfecta con Su soberanía, aun si nosotros no podemos.

Dios es glorificado entonces en Su soberanía, Su justicia, Su misericordia, Su poder, Su juicio, número 6, Su ira. Versículo 22. “¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira, preparados para destrucción?” Ahora, hay mucho en ese versículo. Permítame tomar la última frase, ¿Y qué si Dios quiso demostrar su ira, al producir vasos de ira preparados para destrucción? ¿entonces, qué? no es para que tú lo cuestiones, no es para ti. Cómo puede ver, si usted tiene la perspectiva de Dios en esto, simplemente es que Dios es glorificado mediante Su ira.

David, en los Salmos imprecatorios, “Dios, mata a los injustos.” “Dios, mata a esos impíos.” “Mata a esas personas que me están persiguiendo.” “Mata a esas personas que están blasfemando tú nombre.” “Oh Dios, destrúyelos.” Y leemos eso y decimos, “Oh, era un hombre justo y amaba la santidad.” Eso es porque no conocemos a nadie por quien estaba orando, ¿verdad? Si yo viniera al púlpito el domingo por la mañana y en mi oración dijera, “Oh Dios, todos los injustos que profanan tú nombre, simplemente mátalos a todos ahora.” Usted va a decir, “Ah”. Usted sabe. Usted va a estar sorprendido porque de alguna manera está involucrado emocionalmente con ese grupo.

Usted llega al libro de Apocalipsis, y hemos estado leyendo durante semanas y semanas acerca de la destrucción de masas de humanidad, masas de humanidad. Y fuimos con esos santos debajo del altar, en el capítulo 6, y están diciendo, “Oh Señor, ¿cuánto tiempo, cuánto tiempo antes de que mates a estos impíos?” Y estamos diciendo, “Amén, Señor. Oh, amén, desaste de ellos.” No conocemos a ninguna de esas personas, y nos distanciamos emocionalmente de esto, y lo vemos con un poco más de objetividad.

Permítame darle otra ilustración. Hay millones de ángeles, decenas, de decenas, de decenas, y simplemente un número incontable de ángeles. Bueno, un tercio de ellos cayeron con Satanás, ¿verdad? un tercio de ellos cayeron, se rebelaron con Satanás. Fueron expulsados del cielo, y pasarán la eternidad en un lago de fuego en tormento. Y son criaturas, son seres con la capacidad de sentir y experimentar la realidad, la realidad espiritual. No creo que jamás alguien se me ha acercado y ha dicho: “Oh, es tan injusto que Dios no tuvo un plan de salvación para los demonios.” No creo que alguien jamás me ha preguntado eso. ¿Cómo es que Dios no salve a todos los demonios? No creo que alguien jamás ha dicho eso. Realmente no les importan los demonios. A usted no le importa si están en el lago de fuego ahora, o después. Ninguno de ellos son amigos de usted.

Lo que estoy señalando es que no nos molestamos tanto por este asunto de vasos de ira, a menos de que nos involucremos emocionalmente con esto. Y el asunto aquí es que Dios ha enviado a ángeles, una vez que esos ángeles cayeron no había un plan redentor, no había recuperación, no había salvación, no había perdón, no había misericordia, no había gracia. Dios no muestra gracia a los ángeles. Los ángeles santos no necesitan gracia porque son santos, ¿verdad? Los ángeles santos no necesitan misericordia porque no hay nada en ellos que sea dignos de compasión. Y los ángeles caídos, no reciben nada.

Entonces, si Dios va a manifestar lo que es verdad en su naturaleza y gracia y misericordia y compasión, son verdad de su naturaleza, entonces Él va a tener que tener una criatura, que necesita redimir, y que necesita ser redimida, y que necesita misericordia, gracia y compasión. Y esa es la razón por la que vinimos para que Él pudiera mostrarse en esa esfera. Pero la única manera en la que va a tener sentido alguno, es mostrar Su ira a manera de contraste, para que usted entienda lo que su misericordia, compasión, y gracia significan. Simplemente porque Dios muestra gracia a algunos, no podemos suponer en nuestras mentes que de alguna manera Él tiene que mostrar gracia al resto de la gente. No es así. Dios actúa en su ira. Él prepara vasos de ira de antemano, porque Su ira va a ser una manera de manifestar Su gloria. Él es glorificado en Su ira.

Finalmente, Él es glorificado en Su salvación. Versículo 23, Todo esto lo hizo, “para hacer notorias las riquezas de Su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que Él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros.” Él es glorificado en la salvación. Él muestra Su gloria en Su soberanía, Él muestra Su gloria en Su justicia, Su misericordia, Su poder, Su juicio. Él muestra Su gloria en Su ira, y Él muestra Su gloria en hacer vasos de misericordia que Él salva. ¡Qué cosa tan maravillosa!

Entonces, Dios será glorificado en todo el espectro de sus atributos. No se preocupen amados, ahora, y cierro. No se preocupen por los misterios de la determinación de Dios, no se preocupen por tratar de resolver todos los misterios de la naturaleza de Dios, preocúpese por su propia condición. No se preocupe por lo que Dios está haciendo al planear todo esto, preocúpese por lo que le espera en el infierno eterno. No se preocupe por tratar de entender lo inescrutable, preocúpese por el arrepentimiento y acuérdese de lo que dijo Jesús, “El que a mí viene, no le”, ¿qué? “no le hecho fuera.”

Recuerde que Jesús dijo: “De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna.” La responsabilidad del arrepentimiento y la fe está en usted. Eso es lo único que debería preocuparle. El asunto de la elección no se convierte en un asunto hasta la conversión, entonces, sabemos que usted es elegido. “Todo aquel que quiera venir, venga y tome del agua de la vida gratuitamente.” “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descanso.” Estas son las invitaciones que la Biblia extiende. El asunto de la soberanía de Dios y la gloria de Dios y la manifestación de Su persona es un asunto, pero el asunto que me preocupa acerca de usted, es el asunto de que usted venga o no a Cristo para recibir el perdón que le ofrece. Y esa debe ser la consideración de su propio corazón. Oremos.

Padre, pienso en el predicador como el que entra en la cárcel de la humanidad, con un gran número de perdones reales. Y el predicador es instruido por el rey a entregarlos a todos aquellos que creen y solicitan misericordia. Y el predicador puede decir, que venga todo pecador, con la certeza de que ninguno será rechazado. Oh Padre, que los prisioneros a primera vista y al oír por primera vez, corran para tomar el perdón, perdón por el pecado y salvación en Cristo.

Padre, oro porque tu hagas que estemos agradecidos por tu amor, amor abrumador, inmerecido, que no hemos ganado, y eterno. Gracias, por lo que tú has hecho por aquellos que creen en ti. En el nombre de Cristo. Amén.

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