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Quiero comenzar nuestro estudio de la certeza en esta noche al leerle una carta que recibí de un individuo; y después, un poema que él escribió, que puede preparar el contexto de la importancia de nuestro estudio.

“Querido John: he estado asistiendo a Grace durante muchos años. Y como resultado de una convicción creciente en mi corazón, un resultado de tu predicación diligente y una aparente impotencia en contra de las tentaciones que emanan en mi corazón y de estar sucumbiendo constantemente a ellas, y de pláticas con pastores, y hombres piadosos acerca de mis dudas crecientes, esto me ha llevado a creer que no soy salvo. ¡Cuán triste es John, el que no pueda entrar debido al pecado que se aferra a mí y del que anhelo ser liberado! ¡Cuán absurdo, para alguien que enseña en la escuela dominical con una convicción de corazón, alguien que prepara a otros en el discípulo de evangelismo, un alumno del seminario en Talbot, un discípulo!

Tantas veces he determinado en mi corazón arrepentirme, el sacudirme en mi deseo de pecar, el dejar todo por Jesús, sólo para encontrarme a mí mismo cometiendo el pecado que no quiero hacer y no haciendo el bien que quiero hacer. Después de que mi prometida y yo terminamos, memoricé Efesios como parte de un esfuerzo a toda costa en contra del pecado, sólo para encontrarme a mí mismo estando más débil y estando dolorosamente más consciente de mi pecaminosa ciudad; más dispuesto a pecar que nunca antes, aferrándome a emociones baratas para hacer a un lado el dolor del amor perdido. Y primordialmente en el corazón, John, pero ahí es donde cuenta y ahí es donde tú vives. Peco porque soy un pecador.

Soy como un soldado sin mi armadura corriendo por el campo de batalla, recibiendo los disparos de los dardos ardientes del enemigo. No podría dejar la Iglesia aún si quisiera, amo a la gente, estoy emocionado por el Evangelio del Mesías hermoso. Soy una pila de estiércol que está colocada en el piso de mármol blanco de Cristo, un perro que está atrás del banquete del rey, que está buscando lamer las migajas que están en el piso y al estar cerca de cristianos, que son ricos por las bendiciones que tienen en Cristo, recibo algo de esa bendición; y te pido que llores por mí conforme mejor lo consideres.”

Finalizó firmando con su nombre y después, escribió un poema.

“No tengo alas para volar hacia Dios, sino que me arrastro en silencio en el fango. Tengo muchas lágrimas que llorar, pero no tengo un corazón arrepentido. No hay fin para mi pecado, no tengo esperanza de entrar fuera de la sangre de Jesús, sólo Su sangre preciada agrada. Oh Dios, miserable de mí, oh Dios, soy un hombre miserable que es carece de fe y de confianza. Querido Señor, oye mi clamor y dame la renovación del Espíritu. Si pudiera arrepentirme, con toda seguridad lo haría, y sería tan semejante a Cristo como pudiera, pero no hay fe en mi pecho y no hay certeza de reposo eterno. Dios mío, Dios mío, no me desampares, sino ven a mí y sálvame; quita mi putrefacción pecaminosa y permanece en mí eternamente. Sólo en Ti hay esperanza. Sólo en Ti hay poder para sobrellevar esto. Avívame y restáurame, hazme nuevo. No puedo ser un hijo sin Ti. Dios mío, Dios mío, no me desampares sino ven a mí y sálvame.”

Bastante triste, ¿no es cierto? Sólo Dios sabe lo que está pasando en un corazón así. Pero esa carta y ese poema son suficientes para apuntarnos a la importancia de este asunto de si usted puede saber si es salvo. ¿Hay certeza de salvación?

Ahora, lo que quiero hacer en esta noche es simplemente guiarlo en un estudio bíblico. Así que póngase cómodo, saque su Biblia, quizás su lápiz y un cuaderno y probablemente lugar para usted para sentarse o en algún lugar en donde usted pueda escribir algunos versículos. Y quiero hacer dos preguntas en esta noche. Y sólo dos, y esforzarme por responderlas a partir de la Palabra de Dios. Y creo que estas dos preguntas y respuestas van a hablar de este asunto tan, tan importante.

Pregunta número uno: ¿está segura nuestra salvación? ¿Está segura nuestra salvación? Pregunta número dos: ¿podemos conocer experimentalmente esa seguridad?

Pregunta número uno: ¿está segura nuestra salvación?; pregunta número dos: ¿podemos saber eso? ¿Podemos experimentar esa seguridad? Y realmente esas son las únicas dos preguntas que necesitamos hacer y usted no puede hacer la segunda sin hacer la primera y responder la primera.

Pregunta número uno: ¿está segura la salvación? ¿Cuál es la respuesta? Sí. Ahora, eso se encarga de la pregunta número uno. Debemos pasar a la pregunta número dos. ¿Está segura la salvación? La respuesta es sí. Decimos eso con gran afirmación. Queremos decir eso. Quiero decir eso. Usted quiere decir eso, la base de nuestra teología nos dice eso. Pero necesita haber algunos datos bíblicos para apoyar eso y creo que la Biblia presenta eso de manera abundantemente clara, el hecho de que nuestra salvación está de hecho segura.

En Juan capítulo 5, versículo 24, Jesús dijo: “El que oye Mi Palabra y creen el que me envió, tiene vida eterna. Y por lo tanto, no vendrá a condenación mas ha pasado de muerte a vida.” Ésa podría ser la afirmación más monumental jamás hecha en la Biblia con relación a la seguridad de la salvación. Permítame repetirlo: “El que oye Mi Palabra y creen el que me envió, tiene vida eterna.”

Ahora, francamente, eso habría sido suficiente si terminara ahí, porque sólo necesitaríamos hacer la pregunta: ¿qué tan largo es eterno? para haber respondido nuestra pregunta básica. Pero es definido aún más: “Y no vendrá a condenación.” Entonces, ahí tiene usted una afirmación negativa que apoya lo positivo. Usted, habiendo recibido vida eterna, permítame hacerle la pregunta ¿cuánto dura la vida eterna? ¿Qué tan larga es? Eterna. Pero en caso de que haya alguna duda, el negativo es añadido, ‘no vendrá a condenación,’ lo cual es el otro lado de esto. Pero… Y de regreso al positivo… Ha pasado de muerte a vida. Y no hay agregados, no hay letra pequeña. Eso es todo.

Ahora, acompáñeme por un momento, al Evangelio de Juan; y notará que esto es apoyado múltiples veces en el Evangelio de Juan. Por ejemplo, en el capítulo 3, versículo 16, un texto muy conocido, “porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna.” Y después, en el versículo 18: “El que en Él cree,” y aquí viene el negativo, vemos la vida eterna, eso es vida eterna en el versículo 16, el negativo, el que en Él cree no es condenado. Y después dice, de manera correspondiente con ello, el que en Él cree, no es condenado. Pero el que no cree, ya ha sido condenado. Y de nuevo, el lado positivo, tenemos vida eterna. El lado negativo, nunca, nunca iremos al juicio.

El sexto capítulo del Evangelio de Juan afirma esto. No de una manera tan simple como una afirmación sino como una inferencia teológica. En Juan 6, versículo 37: “Todo lo que el Padre me da vendrá a Mí.” En otras palabras, todos aquellos a quienes Dios diseña redimir soberanamente, vendrán a Cristo. Una afirmación muy simple. Y desde el punto de vista humano, eso no debe restringir a ningún hombre porque ‘el que a Mí viene, no le echaré fuera’.

En otras palabras, sólo aquellos a quienes el Padre trae vendrán. Y los que vienen son aquellos a los que el Padre trae. Entonces, hay una reunión perfecta. “Porque he descendido del cielo no para hacer Mi voluntad sino la voluntad del que me envió. Y ésta es la voluntad del Padre que me envió, que de todo lo que me diere, no pierda Yo…” ¿cuántos? … “Ninguno.” Todo lo que el Padre me da, Yo no perderé a ninguno, sino que lo resucitaré en el día postrero.

En otras palabras, todos aquellos que son escogidos para salvación, todos aquellos que afirman la salvación al venir a Jesucristo, serán resucitados en el día postrero. Como puede ver, no hay pérdida. Nadie escapa, nadie se pierde. Nadie se cae por las grietas. Y el versículo 40 lo resume: “y esta es la voluntad del que me ha enviado, que todo aquel que vea al Hijo…” Esto es con el ojo de la fe, el ojo de la verdadera percepción espiritual “…Y cree en Él, tenga vida eterna.”

Ahora, eso es todo lo que usted necesita decir y simplemente porque algunas personas pueden estar confundidas, Él añade “y Yo resucitaré en el día postrero.” Cualquier persona que crea, será resucitada a plenitud de vida eterna en el día postrero. Ahora, ésa es la  promesa de la Palabra de Dios y Juan enseña un punto muy importante a partir de eso.

Juan apoya de otra manera es punto en el capítulo 17 de su Evangelio y podríamos verlo tan sólo por un momento. En su oración a favor de los discípulos, Juan 17, versículo 11, y aquí Cristo está orando por los Suyos, en el 17:11, Él dice: “y ya no estoy en el mundo.” Él está viendo hacia adelante, a Su éxodo, habiendo cumplido Su obra, “mas estos están en el mundo.” Estos son los discípulos, aquellos que son Sus hijos. “Y Yo voy a Ti, Padre Santo, a los que me has dado, guárdalos en Tu Nombre para que sean uno, así como Nosotros.” Ahora, ahí está el Hijo orando al Padre para que el Padre guarde a los Suyos. Versículo 15: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.”

Ahora, debido a que sabemos que nuestro Salvador ora en armonía perfecta a la voluntad del Padre, podemos tener la certeza de que esto de hecho es Su voluntad. Y entonces, la voluntad del Padre es guardar a los Suyos. Y la afirmación de esa voluntad en la obra sumo sacerdotal de intercesión de Jesucristo.

De regreso, quizás al pasaje más conocido del Evangelio de Juan, capítulo 10, y Juan enseña de manera significativa, claro, la vida eterna a lo largo del Evangelio. Pero hay un texto conocido en Juan 10:25 en donde Él dice “Yo hago las obras de Mi Padre”. Y después, Él comienza a hablar acerca de las ovejas que entienden mientras que las otras no y en el versículo 27: “Mis ovejas oyen Mi voz y Yo las conozco y me siguen.” En otras palabras, hay compromiso perfecto de las ovejas verdaderas con el Pastor verdadero. “Y Yo les doy vida eterna.”

Ahora, ahí está de nuevo el lado positivo. Y simplemente debido a que este es un malentendido tan común, vuelve a invertir la situación y el negativo se vuelve a ofrecer, “ni nadie las arrebatará de Mi mano.” Ni nadie, ningún hombre, las arrebatará de Mi mano. “Mi Padre, que me las dio, es mayor que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de Mi Padre.” Entonces, usted tiene el positivo, tenemos vida eterna. Y usted tiene el negativo, nunca jamás es sacado de esa relación de vida eterna.

Ahora, observe por un momento Romanos porque esto creo que edifica sobre el mismo concepto. Romanos 8:1 dice: “Ahora pues ninguna condenación, no hay juicio, no hay juicio final, no hay condenación definitiva para los que están en Cristo Jesús.” No hay juicio para aquellos que están en Cristo Jesús. Ahora, al final de este capítulo Él comienza a edificar y a construir hasta llegar a un gran crescendo afirmando lo que Él dijo en el versículo 1. Versículo 28: “Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. A los que conforme a Su propósito son llamados.” Cuando Dios llama según el propósito redentor, todo opera para llegar a ese fin. “Porque a los que antes conoció,” lo cual significa predeterminar para amar, la palabra “conoció” significa establecer una relación de amor con alguien, dice “conoció Caín a su mujer y ella dio a luz un hijo.” Significa más que él supo quién ella era. Él dice “Yo conozco Mis ovejas,” eso significa que Él sabía quiénes eran, hay una relación de amor íntima. Dice: “María estaba embarazada, pero José no la había conocido.” Amós 3:2: “A Israel sólo he conocido.” Implica intimidad. Entonces, con quien Él predeterminó tener una relación de amor, Él también predestinó para ser conformados a la imagen de Su Hijo.

En otras palabras, cuando Dios escogió a personas para la salvación, Él los va a llevar a la conformidad perfecta, a la conformidad total de la semejanza a Cristo. Nadie se cae por las grietas, nadie se pierde. Todos serán llevados a eso. “Porque a los que antes conoció, también los predestinó. Y a los que predestinó, a estos también llamó. Y a los que llamó, a estos también justificó. Y a los que justificó, a estos también glorificó.” ¿Ve alguna pérdida ahí? Todo aquel que es llamado, todo aquel que es predestinado, todo aquel que es redimido, todo aquel que es justificado, todo aquel que es santificado, es glorificado. No hay pérdida.

¿Qué pues diremos a esto? ¿Si Dios es por nosotros, quién contra nosotros? En otras palabras, usted dice ‘bueno, quizás éste es el plan de Dios, pero el diablo se meterá y lo puede echar a perder.’ ¿Es el diablo más poderoso que Dios? “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros”? ¿Quién puede estar en contra de Dios? El que no escatimó a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará con Él también todas las cosas?”

En otras palabras, el punto es que si Dios dio a Su Hijo para redimirnos a ese precio inmenso y podría afectar nuestra redención con ese tipo de sacrificio, ¿acaso Él se va a quedar corto de cualquier otro sacrificio para guardarnos? No. Y este es el significado de Romanos 5. Si hemos sido salvos por Su muerte, mucho más seremos salvos por Su vida. En otras palabras, si podemos ser salvos eternamente del pecado por la muerte de Cristo, ¿cuánto más podemos ser guardados por Él viviendo? ¿Verdad? Si Su muerte es lo suficientemente eficaz como para redimirnos, ¿cuánto más Su vida nos mantendrá redimidos? Romanos 5:8 al 10.

Y entonces, versículo 35 “¿quién nos separará del amor de Cristo?” ¿Y cuál es la respuesta a eso? Nada… Nada… “¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Nada. Versículo 38: “…ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Ahora, ésta es la afirmación de que nuestra salvación está segura. Está segura. Cuando Jesús fue confrontado con la mujer en Juan 4, versículo 13, Él dijo: “Todo aquel que bebe del agua en este pozo volverá a tener sed, pero todo aquel que vive del agua que Yo le daré, nunca tendrá sed. Pero el agua que Yo doy será en él una fuente de agua que emana para vida eterna.” Usted bebe una vez y el pozo continúa fluyendo y fluyendo y fluyendo y fluyendo y fluyendo para vida eterna.

Ahora, nosotros somos salvos y estamos seguros por la afirmación de las Escrituras. Estamos seguros, por un lado, por el propósito divino, eterno, soberano de Dios. Estamos seguros, por un lado, por la intercesión fiel, continua de nuestro sumo Sacerdote, el Señor Jesucristo. ¿Entiende esas dos cosas? Y están en armonía perfecta… Armonía perfecta. Y esa es la razón por la que dice en Judas versículo 24, en una bendición maravillosa: “Y Aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros delante de Su gloria sin mancha con gran alegría.” ¿No es esa una gran bendición? Él puede, y sabemos a partir de la oración sumo sacerdotal del Señor Jesucristo que Él también está dispuesto… Está dispuesto.

Observe 1 Pedro 1, simplemente voy a añadir otra dimensión a esto. El decreto soberano del Padre indica nuestra seguridad. La obra sumo sacerdotal de Jesucristo, en tercer lugar podríamos añadir la afirmación de las Escrituras. En el versículo 3 de 1 Pedro 1, hemos renacido para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de los muertos. Para una herencia incorruptible. Y se nos ha dado una herencia. ¿Y qué tipo de herencia es? ¿Ve la palabra en 1 Pedro 1:4? Una herencia incorruptible. Ahora, ¿cuándo se corrompe una herencia incorruptible? No se corrompe, ¿no es así? Incorruptible. “Incontaminada, inmarcesible.”

Ahora, ¿qué está tratando de decir con esto? Él está tratando de decir que cuando usted recibe este herencia, es permanente, ¿verdad? Y después, versículo 5: “…para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.”

Entonces, a quien Él salva, Él glorifica. Esa es la promesa, la afirmación de la Escritura. Y simplemente le estoy dando muestras seleccionadas y hay muchas, muchas, muchas más. Usted lee el Salmo 23, una de las grandes afirmaciones en todas las Escrituras que hablan de la seguridad de los santos. “Si aunque ande por valle de sombra de muerte no temeré mal alguno porque Tú estás conmigo.” Y algún día, en últimas, el banquete en el Reino será nuestro. Entonces, no hay duda acerca de eso.

Ahora, permítame simplemente ilustrar, si me permite, a partir de Lucas 22 y Juan 18 para que pueda ver una manera muy vívida en la cual esta seguridad opera. Lucas 22:31. Creo que todos estamos muy conscientes del hecho de que Pedro fue un líder esencial en la primera Iglesia. Jesús hizo una inversión tremenda en su vida. Y debido a su posición importante del liderazgo, él básicamente es la clave de los primeros 12 capítulos del libro de Hechos. Inclusive después de eso, tiene un lugar muy importante. Y el Señor realmente quería que él fuera el líder entre los 12. Entonces, él estuvo bajo ataque por parte de Satanás y hay un principio muy interesante aquí en Lucas 22:31. El Señor dijo: “Simón, Simón,” y Él lo llamo así varias veces cuando estaba actuando como era en su vida anterior. Él solía ser Simón, se volvió Pedro; pero cuando él actuaba como Simón, Él lo llamaba Simón. “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo.” Él realmente lo quería probar. Y después esto en el versículo 32, muy importante: “Pero Yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.” Y Pedro, confiando en sí mismo le dijo: “Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.” Y el Señor le dijo: “Y Él le dijo: ‘Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.’”

Ahora, la gran verdad aquí es que Satanás puede atacarnos, pero ¿quién está intercediendo a nuestro favor? Cristo. ¡Gran confianza! Estamos seguros en el plan eterno del Padre y en Su propósito soberano. Estamos seguros en la obra intercesora de Cristo. Estamos entonces seguros en Él. Usted preguntará qué pasa cuando pecamos. ¿Qué pasa cuando pecamos? Primera de Juan 2: “Si alguno pecare, tenemos un abogado… “¿Qué es eso? Un abogado para la defensa, un abogado con para con el Padre, Jesucristo el JUSTO. Él es nuestro abogado. Él es nuestro intercesor.

Y en el siguiente versículo dice “y Él es la propiciación de nuestro pecado”, ¿verdad? Si algún hombre peca, tenemos un abogado y Él va al Padre y, ¿sabe lo que Él le dice al Padre?, “no puedes acusar a este creyente de este pecado, no puedes acusar a este hijo de este pecado porque ya he pagado en su totalidad la paga de ese pecado”, ¿verdad?

Entonces, le vuelvo a preguntar, ¿está nuestra salvación segura? Sí. Y esto es simplemente la introducción a esto. Hagamos la segunda pregunta. Si nuestra salvación está segura, ¿podemos experimentar esa seguridad? ¿Podemos saber que estamos seguros? ¿Cuál es la respuesta eso? Creo que sí. Es sí. Usted preguntará cómo sabemos que nuestra salvación está segura. Bueno, alguien podría decir ‘bueno me acuerdo del día que firme una tarjeta’, ‘me acuerdo del día que camine por el pasillo’, ‘me acuerdo el día cuando levanté mi mano’. ‘Me acuerdo el día cuando me bauticé’. Eso no sirve.

Regresar a algún punto en el tiempo, me acuerdo de un hombre que me dijo ‘nunca olvidaré el día que fui salvo, simplemente para marcar ese día tomé una estaca y la metí en el suelo. Y cuando dudo de mi salvación, me acuerdo del día en el que metí esa estaca en el suelo’. Eso no significa o nada. Usted no fue salvo al meter una estaca en el suelo. Y simplemente tener algún tipo de punto en el tiempo, usted sabe, la gente solía decir ‘cuando usted se salva, asegúrese de escribir esa fecha en la Biblia para que nunca olvide que usted es cristiano’. Así no es como usted afirma en su propia mente la seguridad de que de hecho usted es un individuo salvo.

Ahora, eso no viene por asistencia a la iglesia. Usted dice ‘bueno, voy a la iglesia, debo ser cristiano. Escucho a ese MacArthur y nadie iría y lo escucharía si no fuera cristiano. Es ya bastante difícil si usted es cristiano.’ Pero, ¿cómo sabe usted? Digo, ¿cómo puede usted disfrutar de la seguridad? Y le voy a decir con honestidad, hay muchas personas que no disfrutan la seguridad de su salvación. Como puede ser ver, la seguridad, debemos usar una palabra diferente, las seguridad es el hecho de que estamos seguros. La certeza es el sentimiento de que sabemos eso. Y la certeza, podría añadir esto, usted puede escribir esto en sus notas en algún lugar, la certeza es una bendición, así como cualquier otra bendición que es perdida en la desobediencia.

Entonces, cuando usted ve a alguien que no está seguro de que es salvo, usted tiene varias posibilidades. Una, no son salvos. Dos, no están bendecidos con la certeza porque están caminando en desobediencia y esa bendición es perdida así como el resto. En tercer lugar, están siendo abofeteados por Satanás quien es el mentiroso de mentirosos y está buscando que ellos duden lo que de hecho es verdad.

Entonces, si usted duda su salvación es porque usted no es salvo, es porque usted no está caminando en el lugar de la obediencia y está conociendo la bendición de la certeza o es porque Satanás lo está abofeteando y necesita afirmar en contra de eso que nadie, Romanos 8, puedes acusar a los escogidos de Dios. Dios es el que justifica.

Ahora, yo creo que hay dos maneras básicas en las que el Nuevo Testamento enseña que podemos experimentar seguridad o certeza. Número uno, es lo que llamamos doctrina pura… Doctrina pura. Yo creo que una de las evidencias internas, una de las cosas que nos da un sentido de pertenencia, un sentido de que realmente pertenecemos, un sentido de que realmente sabemos que somos salvos es cuando nuestra doctrina es correcta. En 2 Juan, versículo 9: “Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios. El que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo.”

La verdadera certeza sólo viene a aquellos que permanecen en la verdadera doctrina bíblica de Cristo. Si usted tiene una perspectiva equivocada de Jesucristo, créame, usted no va a tener seguridad en la salvación. Y le voy a decir una cosa, los mormones y los testigos de Jehová y las diferentes sectas que existen, que se identifican de alguna manera con Jesucristo y no afirman al Cristo de la Biblia, mientras vivan, nunca experimentarán un sentido genuino de certeza. Esa es la razón por la que se esfuerzan tanto, por ganarse la salvación que está tan lejos de ellos en su propia mente. Y tienen que ser afirmados una, y otra, y otra vez, al hacer ciertas obras, de que están seguros, cuando nunca experimentarán aquello que sólo viene a aquellos que tienen doctrina pura para comenzar, en relación con Jesucristo.

En Colosenses 1, versículo 22, hay una palabra semejante. “En el cuerpo de Su carne,” habla de Cristo redimiéndonos y presentándonos santos y reprensibles y sin mancha delante de Él, el día en el que vamos a enfrentar a Dios y ser presentados a Él en gloria, esto será verdad si continuamos en la fe, arraigados y no movidos ni alejándonos de la esperanza del Evangelio.” La certeza interna viene cuando no hay desviación en nuestra doctrina, cuando afirmamos al Cristo del Evangelio y el Evangelio de Cristo.

Ahora, hay un corolario a eso y quiero pasar el resto de nuestro tiempo hablando de esto y creo que este es el verdadero asunto. He cubierto una página, tengo seis más, pero vamos a avanzar rápidamente.

Usted se va a seguir seguro, uno, cuando su doctrina sea correcta y la mayoría de la gente puede decir eso, usted sabe, ciertamente si están en este ministerio y misterios relacionados, que nuestra doctrina es sólida en Cristo y el Evangelio. Pero el segundo no es doctrina pura, sino vida pura. Y aquí está la verdadera encrucijada de este asunto… La vida pura es la clave para experimentar la certeza en su salvación.

Digo, si usted ve su vida y no ve nada más que corrupción y basura como este hombre que me escribió esta carta, ¿es sorprendente que usted no tenga sentido alguno de seguridad? Porque usted va a saber lo que es una necedad como lo expresó nuestro Señor en Mateo capítulo 7 cuando dijo: “¿puede un árbol corrupto producir buen fruto?” Y por otro lado, “¿puede un buen árbol producir fruto corrupto?” Y si usted ve su vida y ve fruto corrupto tiende a pensar que puede ser una árbol corrupto. Entonces, usted tiene que ver su vida y si usted va llegar a conocer la certeza, debe ver un patrón de vida santa en su vida. Usted no ve eso. No hay manera en la que usted pueda concluir que usted es salvo y esto es lógico.

En segundo lugar, el Espíritu de Dios va a quitar esa confianza y usted va a perder la bendición de tener esa certeza. En Tito, quiero mostrarle una afirmación en el capítulo 2, realmente dos versículos ahí, pero hay una afirmación importante. Versículo 11: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.” Ahora, aquí se presenta un punto de la salvación, la salvación viene, le aparece a los hombres y redime a los hombres. ¿Y qué es lo que esa salvación enseña? “Enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”

En otras palabras, si la salvación le enseña a usted algo, le enseña a usted a negar la impiedad. Por lo tanto, si usted no está negando la impiedad en su vida, usted va a tener dificultad en creer que usted realmente es salvo. Santiago dice “¿dices que tienes fe? Entonces muéstrame tus obras. Porque la fe sin obras es muerta.”

Ahora, quiero pasar a un texto y vamos a analizar ese texto. El texto más importante acerca del tema, 2 Pedro capítulo 1. Y vamos a avanzar rápidamente, así que sea paciente.

Segunda de Pedro capítulo 1, y yo creo que todo esto va a aclararse. Y después, le voy a dar un examen al final, un pequeño examen para poder ayudarle a evaluar la certeza. Segunda de Pedro capítulo 1, observe el versículo 12: “Por esto,” lo cual significa que todo hasta este punto es resumido en esta afirmación, “Yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.”

¿Qué cosas? Las cosas que les acababa de decir los primeros once versículos. Quiero que conozcan, quiero que sepan estas cosas. Quiero que sepan estas cosas. Ustedes ya conocen, pero quiero que estén establecidas en éstas. Y después, pasa en el versículo 13 y 14 a decirles “Sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo,” versículo 15: “…procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.”

¿Qué es esto? ¿Cuáles son estas cosas? Versículos 1 al 11, estas son las cosas que deben recordar. Y todas tienen que ver con su salvación. Ahora, permítame darle varios puntos: número uno, la realidad de su salvación. Recuerde la realidad de su salvación, versículo 1. “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra: Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.”

Ahora, ahí está la realidad de la salvación. Él dice ‘nosotros hemos obtenido’ y esa es la palabra obtener, mediante algo que se nos ha dado, es un regalo a nosotros, se nos ha dado esto; no es como si hubiéramos comprado esto, se nos ha dado. Hemos obtenido una fe igualmente preciosa y esto tiene que ver con fe salvadora, no el cuerpo de verdad, sino la fe salvadora, la creencia activa. Y es igual de preciosa, esto es preciosa, es de mucho valor, y es como el resto de la fe salvadora, toda persona viene en los mismos términos, igual en valor, igual en honra con otros. Tenemos una fe salvadora igual en un Salvador quien está salvando de la misma manera a todos nosotros, entonces hay una fe salvadora por igual, todos tenemos la misma posición. Igual. No hay distinción. Entonces, todos hemos sido salvos con el mismo tipo de fe salvadora por el mismo Salvador, entrando a la misma justicia, dándonos la misma posición con la misma promesa eterna. Es una fe igual de preciosa. Es igual a la fe preciada del resto.

Entonces, todos estamos en la misma base. Ahora esto se debe, de acuerdo con el final del versículo 1, se debe a la justicia en Dios y a nuestro Salvador, Jesucristo. Dios nos ha dado Su justicia. Dios nos ha concedido Su Santidad. La esencia de Su naturaleza. Y vino a nosotros, versículo 2, a través del conocimiento, epignosis, conocimiento profundo de Dios y de Jesús nuestro Señor.

Entonces, cuando una persona viene al conocimiento, epignosis, no conocimiento superficial, no sólo algo por fuera, sino el conocimiento profundo de Dios a través de Jesucristo, él entonces recibe la justicia de Dios y Cristo, y de esta manera ha entrado a una fe igual de preciosa como la de alguien que se ha identificado con Jesucristo. Entonces, toda la salvación se basa en una fe salvadora por igual, una posición igual con Dios y una justicia igual concedida en Cristo.

Ahora, eso significa que todos estamos en el mismo cimiento. Entonces, sea cual sea el problema que esté pasando con la certeza, no es debido a que tenemos diferentes niveles de salvación. En otras palabras, lo que estamos diciendo es que algunas salvaciones no son más o menos seguras que otras, ¿muy bien?

Veamos ahora el segundo. Las riquezas de nuestra salvación. Hemos visto la realidad de nuestra salvación, las riquezas en el versículo 3. Y aquí hay terminología simplemente monumental. “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, nos han sido dadas por Su divino poder.” Ahora esto es lo que nos ha dado. Tome el ‘nos ha sido dado’ y podemos regresar al obtenido, de regreso al lanchano a lo que se nos ha dado ahí. Él nos ha dado todas las cosas que se relacionan a la vida y a la piedad.

Divino poder, eso significa recursos eternos que son dados con energía infinita. Y hemos recibido por poder divino todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Ahora nuevamente, nuestra fe, igualmente preciosa, nos ha concedido a todos la misma sustancia, a todos los mismos recursos, las mismas bendiciones. Todos hemos sido bendecidos, Efesios 1:3, con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús. A nadie se le ha dado algo menos. No hay grados en la salvación. Todos hemos recibido todas las cosas. Colosenses nos dice en el capítulo 2, versículo 10: “En Él está toda la plenitud de la deidad morando de manera corporal y vosotros estáis completos en Él.” Como puede ver, a nadie le falta nada.

Ahora vino a nosotros, dice en el versículo 3, por Su divino poder mediante el conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia. Note eso. Él nos ha llamado a gloria, eso es la esencia de la vida de Dios y el alma del hombre; y a la virtud, esa es la manifestación de la vida de Dios y el alma del hombre. Entonces, Él nos ha llamado a un cambio esencial, el cual es un cambio manifiesto también. Tenemos todo lo que necesitamos y hemos sido llamados a manifestar la vida de Dios desde adentro de nosotros.

Ahora, él da un paso más adelante en el versículo 4 y dice: “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas,” preciosas, literalmente sin precio, “para que por ellas llegases a seis participantes de la naturaleza divina.” Esa frase nunca deja de asombrarme. Pensar que yo soy participante de la naturaleza misma de Dios. “Yo estoy con Cristo, estoy juntamente crucificado; no obstante vivo mas no yo sino Cristo vive en mí.” Pablo dice “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.” Y entonces, habiéndonos dado esas promesas preciosas y grandísimas, nos volvemos participantes de la naturaleza divina, hemos huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

Ahora, tenemos una fe igualmente preciosa. Hemos creído profundamente en Jesucristo. Hemos recibido su justicia. La gracia y la paz fueron multiplicadas a nosotros. Se nos ha dado, se nos ha concedido al participar de la naturaleza misma de Dios escapando la corrupción del mundo a través del conocimiento de Él, somos llamados a la gloria que está en la presencia que mora del Dios glorioso y a la virtud, la manifestación de esa presencia que mora en nosotros. Entonces, todos estamos en la misma situación, nuestra salvación es igualmente preciosa. Y entonces, vemos la realidad y las riquezas.

Ahora, vayamos a la responsabilidad. Y aquí es donde realmente entramos al asunto. La responsabilidad de la salvación en el versículo 5. “Vosotros también,” simplemente me gusta esta frase, además de esto, su primera reacción a eso es ¿cómo es posible que podamos ser algo diferente a eso? Pero hay algo que va de la mano: “poniendo toda diligencia,” haga el máximo esfuerzo que usted pueda dar. Aquí es donde nos involucramos, aquí es donde los ‘quietistas’, esto es la terminología histórica para la gente que dice ‘no haga nada y deje que Dios haga todo’, la gente que dijo ‘siéntate y deja que el Espíritu Santo haga lo que quiera’, tienen algo de problemas. “Poniendo toda diligencia, por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud.”

Ahora, obviamente él no está diciendo ‘hágalo de manera independiente del Espíritu Santo’. Él no está diciendo ‘hágalo por usted mismo’. Pero en la energía del Espíritu, mi voluntad debe estar involucrada entonces, debo estar añadiendo a mi fe, mi fe salvadora, la fe involucrada en la transacción que encontramos en los primeros cuatro versículos. Estoy añadiendo a mi fe, ahora observe esto, virtud. Esa es la palabra arête y eso significa la excelencia de algo. En el griego secular es usada de manera más común como la excelencia de un cuchillo es su filo, como la excelencia de un caballo es su fortaleza. ¿Y cuál es la excelencia de un hombre? ¿La excelencia de un hombre es llegar a la plenitud de la estatura de quién? De Cristo. Y entonces, debemos llegar a la excelencia. Y a nuestra excelencia debemos añadir conocimiento, sabiduría práctica, gnosis. Y a nuestro conocimiento debemos añadirle dominio propio. ¿Y sabe lo que es el dominio propio? Y le voy a dar una definición muy simple. Romper su voluntad a pecar. ¿Es eso bastante claro? El dominio propio es romper su voluntad por pecar. Y usted necesita disciplinarse a sí mismo para hacer eso.

Y después a su dominio propio, añada paciencia, hupomone, perseverar en lo que está bien sin importar el costo. Usted va a hacer lo que está bien sin importar qué tipo de presión usted enfrente. Usted va a hacer lo que está bien sin importar qué tipo de tentación lo enfrente a usted. Usted va a hacer lo que está fiel sin importar lo que el jefe le diga que haga. Perseverando en lo que está bien.

Y añada eso piedad, eusebeia, significa referencia, asombro práctico de Dios. Y añadiendo a su piedad, está la palabra philadelphia, amor fraternal. Amistad. Y a la amistad fraternal o al amor, añada amor. Y eso debe ser definido como servicio abnegado.

Ahora, esa es una afirmación muy interesante. Aquí él describe la descripción más asombrosa de la salvación. Digo, esto es asombroso. Para mí este es el pasaje más descriptivo de la salvación que encontramos en cualquier lugar de la Biblia, decir que nos hemos convertido en participantes de la naturaleza divina, hemos escapado la corrupción que hay en el mundo a través de la concupiscencia. Tenemos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Se nos han dado promesas divinas y preciadas, promesas grandes e invaluables. Todo esto es nuestro, la justicia de Cristo es nuestra; la gracia y la paz son nuestras. Digo, es monumental.

Pero inclusive añadiendo a esto todas estas cosas, y dice usted ‘Bueno, ¿con qué fin? ¿Con qué propósito?’ Y después, eso nos lleva al resultado de nuestra salvación, versículo 8, aquí está la clave: “Porque si estas cosas están en vosotros,” ¿qué cosas? Virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, amor fraternal y amor y podríamos categorizar a esas también; pero si están en vosotros y abundan, literalmente crecen están incrementándose. Y cuántas veces me ha oído usted decir que la virtud y la santidad no son la perfección de su vida sino que si usted es salvo, es ¿qué? La dirección de su vida. Porque no vamos a llegar a la perfección hasta que veamos a Cristo. ‘Pero si estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.’

Ahora, no puedo pensar en algo peor que un cristiano que sea ocioso y sin fruto. Pero, ¿no es bastante interesante decir que usted puede tener la naturaleza divina, las promesas preciadas e invaluables de Dios, usted puede escapar de la corrupción del mundo, usted puede conocer a Dios a través de Jesucristo, tener la justicia de Cristo imputada usted, tener todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad y estar experimentando en su vida un tiempo de ocio y de esterilidad, un tiempo sin fruto? ¿Por qué? Porque usted no añadió a la sustancia de su salvación esas cosas en el poder del Espíritu.

Ahora, ¿qué significa estar ocioso? Es una palabra que simplemente significa ser inútil o improductivo. Es usada, creo que es Tito 1:2, en donde habla de esos vientres idólatras. Es usada ahí. Es usada ahí, es la misma palabra en donde dice fe sin obras en Santiago 2, es argae, esto es argos, es otra forma de la misma palabra. Significa improductivo, inútil, indolente, inoperante, inactivo. Y lo que me parece interesante en esta palabra, me parece muy interesante, es que esta es la misma palabra que se usa para referirse a incrédulos y su esterilidad o su falta de fruto. Como consecuencia, es posible que usted, escuche esto, sea indistinguible de un incrédulo, porque este término mismo puede describir a un incrédulo. Es usada varias veces en el Nuevo Testamento para los creyentes, varias veces para incrédulos.

El punto es que si hay una ausencia de estas cosas en su vida, añadidas a la fe salvadora, hay una esterilidad que lo hace indistinguible. Después, él usa la palabra sin fruto. Vosotros estaréis sin fruto. Y realmente es un sinónimo. Significa inútil, sin fruto, normalmente se refiere, siete veces, la otra es ocho veces en el Nuevo Testamento, esta es siete veces y normalmente se refiere a árboles. Y por cierto, esta palabra, akarpos, es usada en Judas 12 de los apóstatas no regenerados que no tienen fruto. Es usada en Efesios 5:11 de las obras infructuosas de las tinieblas. Es usada en Mateo 13:22 de la tierra superficial que no dio fruto. E inclusive es utilizada en Tito 3:14 de un cristiano que no tiene fruto.

Entonces, nuevamente, los cristianos sin fruto son indistinguibles. Se parecen a los incrédulos, improductivos, inoperantes, inútiles. Ahora, el punto de este versículo, del versículo 8, es claro. Cuando estas cosas no están en su vida de una manera que se incrementa, usted se vuelve indistinguible de un apóstata, de un malhechor, de un falso creyente. Por lo tanto, usted no tiene un sentido de certeza porque usted tampoco puede distinguirse a sí mismo.

Hemos visto la realidad de nuestra salvación, las riquezas; la responsabilidad, y están los resultados. Si usted no tiene estas cosas, el resultado es, usted no va poder distinguirse a sí mismo. Ahora observe, y llamaremos a esto el descanso de nuestra salvación. Y aquí es donde usted en cierta manera da vuelta la página. Observe el versículo 9: “Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego.” Si usted no tiene estas cosas, usted está ciego y no puede ver de lejos. ¿Qué quiere decir con eso? ¿A qué se refiere de lejos? ¿Qué quiere decir que no puede ver de lejos?

Una palabra griega muy interesante. Obtenemos la palabra miope de esta palabra, significa ser miope. Usted tiene miopía. Lo único que puede ver es lo que está enfrente de usted. En otras palabras, usted ha perdido su capacidad de ver a lo lejos. Ha perdido su, si puedo presentar el punto espiritual, su visión eterna. Usted ha perdido su perspectiva eterna. Usted ya no ve la eternidad. Lo único que ve es lo que está enfrente de usted. La miopía espiritual se enfoca en la tierra, se enfoca en las cosas pasajeras. ¿Sabe una cosa?, la razón por la que usted tiene ese problema es porque el enfoque de su ojo está aquí, como puede ver, y ya para cuando llega allá, a lo lejos, está tan lejos que no puede enfocarse. Y espiritualmente hablando, si usted no puede ver estas cosas en su vida, usted ha visto perdido su perspectiva eterna. Su sentido de la eternidad ya no está ahí. Si usted no tiene fruto en su vida, usted ya no puede ver la perspectiva eterna y usted está atrapado en este ambiente de lo inmediato. Y dicen el versículo 9: “Habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.”

Ahora, ¿qué era la purificación de sus antiguos pecados? Una limpieza, la palabra griega catarsis, de los pecados del tiempo pasado, dice el griego. Usted habrá olvidado que fue limpiado en el tiempo pasado de sus pecados. Literalmente, se habrá olvidado de que usted es ¿qué? salvo. Como puede ver, la certeza está ligada de manera directa al producto en su vida que lleva a cabo el Espíritu de Dios en una medida que se va a incrementando de esta gracias espirituales. Y por cierto, esta ceguera que es verdad en nosotros, es el mismo término que en 2 Corintios 4, donde dice que el dios de este siglo ha cegado las mentes de los incrédulos. Entonces, usted se volverá tan ciego como un incrédulo; y de nuevo, ya no podrá distinguir su salvación de lo que un incrédulo podría distinguir.

Ahora, versículo 10: “Por lo cual, hermanos,” usted no quiere vivir así, ¿verdad? Usted no quiere vivir sin la certeza de la salvación. ¡Claro que no! En lugar de eso, hermanos, “…tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección;” aquí estamos de regreso en donde estábamos en el versículo 5. Procurad, apúrense, es un imperativo. Sean diligentes. ¿A quién? ¿A Dios? ¿Cree que Él sabe? Yo creo que Él sabe. ¿A quién? A usted… ¿Cómo es que usted va a hacer que su vocación y elección estén seguras? Al poner toda diligencia. “Porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.” ¿Caeréis de qué? ¿Cuál es el tema aquí? Certeza, confianza, sentido de seguridad.

Y después, el texto griego, en el versículo 11, realmente tiene sentido, el texto griego dice: “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el Reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” Y lo que él está diciendo es que si usted añade estas cosas a su vida, usted hará de su vocación y elección segura. Usted no caerá de su confianza. Y cuando usted se encuentre con Jesucristo, usted recibirá de manera rica todo lo que fue prometido y planeado para usted, una recompensa completa. No pierda las riquezas. No pierda la plenitud. No pierda su visión eterna.

Ahora, ¿ve usted lo que está diciendo? Este tema de la certeza está directamente relacionado con su conducta. Ahora, quiero mostrarle otro pasaje y después le voy a dar un pequeño examen.

Judas, versículo 20. Judas, versículo 20: “Pero vosotros amados,” y esto es en contraste a los apóstatas, los burladores, quienes andan según las concupiscencias impías y demás. Pero los vosotros, amados, edificándose sobre vuestra santísima fe. En otras palabras, cultive su desarrollo cristiano. Orando en el Espíritu Santo. Eso no significa que usted se cae. Eso significa que usted ora de manera coherente con la voluntad del Espíritu Santo. Entonces, estén edificándose a sí mismos y claro, sabemos que somos edificados por la Palabra de Dios, Efesios 4 nos dice eso. Estamos edificándonos a nosotros mismos en la Palabra, estamos edificándonos a nosotros mismos en la oración, versículo 21, muy interesante: “conservaos en el amor de Dios.” ¡Oh, qué afirmación!

Ahora, algunas personas dicen: ‘Esa es una afirmación de inseguridad. ¿Qué tengo que hacer para mantenerme a mí mismo en el amor de Dios?’ Permítame ver si puedo describir lo que esto significa. Supongamos que usted tiene un círculo; tiene un circulo aquí en el suelo y en ese círculo simplemente llueve bendición divina todo el tiempo. Si usted está en ese círculo, simplemente la recibe. Tan pronto como usted se sale de ese círculo, está seco y esta estéril. Ahora, depende de usted quedarse en el círculo, ¿verdad? Y eso es exactamente lo que está diciendo. Las bendiciones de Dios nunca dejan de ser derramadas, simplemente resulta que están cayendo en el círculo de la obediencia. Y eso es lo que se círculo es. Es una gran O, y significa obediencia. Y mientras que usted permanezca en el círculo de la obediencia, la lluvia le cae a usted. Y cuando él dice “conservaos en el amor de Dios,” él simplemente quiere decir ‘manténgase en el lugar para experimentar la plenitud de todos los dones, de todos los regalos, todas las bendiciones que el amor de Dios le quiere dar a los suyos’. Usted tiene que edificarse a sí mismo. Orar en el Espíritu. Mantenerse en el círculo de la obediencia. Y usted nunca tendrá una duda, nunca tendrá una duda fuera de las tentaciones de Satanás, las cuales serán disipadas rápidamente mediante la certeza que viene a usted por lo que usted ve cuando ve su vida.

Ahora, rápidamente, pasea 1 Juan. Y no podríamos hablar de este tema sin ir a 1 Juan. Gran libro, de regreso a la certeza. Doce pruebas de certeza, once de ellas están en 1 Juan e incluí a la otra porque pensé que era buena, sale de Filipenses. Por eso también está bien. Estuve como loco buscándola en 1 Juan y no la pude encontrar. Doce pruebas de certeza.

Número uno, y la voy a presentar en forma de pregunta, ¿muy bien? Número uno: ¿ha disfrutado usted comunión con Cristo y Su pueblo redimido? ¿Ha disfrutado usted de comunión con Cristo y Su pueblo redimido? ¿Lo ha disfrutado? ¿Sabe una cosa?, eso es señal de que usted es cristiano, 1 Juan capítulo 1, versículo 3: “Lo que hemos visto y oído, eso también os anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo.” En otras palabras, tenemos comunión con Dios el padre, Dios el hijo y todas las personas que tienen comunión con Dios padre y Dios el Hijo. Cuando usted fue salvo, entró en una comunión; y si usted ha disfrutado comunión con Jesucristo y Su pueblo redimido, si usted se ha sentado entre Su pueblo en oración y alabanza y testimonio, si usted ha percibido al ministerio del Espíritu de Dios saliendo de usted a ellos y de ellos a usted, si usted ha conocido esa sensibilidad mutua con el Cristo viviente y la comunidad de Su pueblo redimido, eso es una indicación de que usted le pertenece a Él.

Segunda pregunta ¿es usted muy sensible a su pecado? ¿Es usted muy sensible a su pecado? Primera de Juan, capítulo 1, versículo 8: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad, ¿qué? No está en nosotros.” Alguien anda por todos lados diciendo ‘yo no peco’. ¿Es ese cristiano? Oí de un hombre que escribió un libro y redefinió el pecado y dijo ‘el pecado es simplemente tener una baja autoestima y tenemos todo el derecho de ser orgullosos’. ¿Es eso ser sensible al pecado? Y hay algunas personas que vienen a la Iglesia, pero nunca les parece molestar que pecan todo tiempo. Y si eso es verdad, si niegan su pecado, sea por la manera en la que actúan o por la manera en que expresan, se engañan a sí mismos. Pero si somos los que estamos confesando nuestros pecados, entonces damos evidencia del hecho de que somos los que estamos siendo limpiados de toda injusticia. ¿Se da cuenta? Si decimos que no hemos pecado “lo hacemos a Él mentiroso y Su Palabra no está nosotros.” Entonces, si usted en algún momento ha sido abrumado por su pecado y hay una sensibilidad continua, un sentido de asombro Santo en la presenta de Dios que lo hace menospreciar su pecado, ése es un indicador de que usted es un cristiano.

Tercera pregunta, ¿hay algo la profunda profundidad de su ser que tiende a odiar al mundo y su maldad? Versículo 15, capítulo 2: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” Si usted ama al sistema y usted ama a todo lo que representa, la indicación es que usted no es cristiano. Si por otro lado, aunque usted tan caiga en sus trampas de vez en cuando, si en el fondo de su corazón hay un odio hacia el sistema maligno del mundo, es un indicador de que usted es cristiano.

En cuarto lugar, y vamos a retroceder una. ¿Es usted obediente a la Palabra de Dios? ¿Es usted obediente a la Palabra de Dios? ¿Es acaso la dirección de su vida el obedecer la Palabra de Dios? ¿Tiene usted esa hambre en su alma? Primera de Juan 2:3: “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos Sus mandamientos.” El que dice: “yo le conozco y no guarda Sus mandamientos es mentiroso y la verdad no está en él. Pero el que guarda Su Palabra, en él, el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en Él.”

Sabemos que estamos en Él cuando amamos la comunión. Sabemos que estamos en Él cuando odiamos nuestro pecado. Sabemos que estamos en Él cuando odiamos el mundo. Sabemos que estamos en Él porque amamos la Palabra.

Una quinta pregunta. ¿Ama usted a Jesucristo con un amor fuera de lo normal? ¿Espera usted con anhelo Su venida? Primera de Juan 3:2: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él,” esto es en Cristo, “se purifica a sí mismo porque Él puro”. Si usted ama a Cristo y usted espera con anhelo Su venida, ésa es una indicación de que usted es cristiano.

Sexta pregunta, pregunta muy importante. ¿Ve usted un patrón decreciente de pecado en su vida? Ser un cristiano y santificado y estar en el progreso de la santificación no es la ausencia de pecado, es la disminución del pecado. ¿Ve usted en su vida? Primera de Juan 3:5: “Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él. Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.” Habrá en la vida de un cristiano verdadero una frecuencia decreciente de pecado. ¿Y sabe una cosa?, como algo opuesto a esto, usted quizás no piense que está decreciendo, porque usted se vuelve más sensible a ello. Pero si usted ve con atención… Yo miro hacia atrás en mi vida y puedo ver que a lo largo de los años hay una dimensión coherente de pecado; y eso no quiere decir que yo peco rara vez, eso quiere decir que yo solía pecar mucho más antes, de lo que peco ahora.

Pregunta número 7. ¿Ve un amor sacrificial hacia otros cristianos? Primera de Juan 3:14: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.” Pregunta muy simple: ¿Ama a usted a otros cristianos de manera sacrificial? Y él entra a esto en el versículo 16, deberíamos poner nuestras vidas por los hermanos. Y si usted dice que lo ama, pero no satisface su necesidad sino que cierra su corazón contra él, ¿cómo mora el amor de Dios en usted? Versículo 17.

Número ocho. ¿Experimenta usted la oración contestada? ¿Ve usted a Dios llevando a cabo Su obra en su vida al responder a la oración? Capítulo 3, versículo 22: “Y cualquier cosa que pidiéremos la recibiremos de Él, porque guardamos Sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.” En otras palabras, ¿quién recibe de Dios? El que guarda Sus mandamientos, el que hace las cosas que son agradables delante de Él; por lo tanto, podríamos decir que si usted está recibiendo de Dios y usted está viendo respuestas a sus oraciones, esa es una marca del hecho que Dios lo ve como un hijo obediente, un hijo que le agrada.

Número nueve. ¿Experimenta usted la obra interna del Espíritu Santo? Su testimonio en su corazón, Su poder en su vida, Su convicción, la capacidad que le da a usted de ejercer sus dones espirituales? ¿Experimenta usted el testimonio interno del Espíritu? Versículo 24, capítulo tres3 “Y el que guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él y en esto sabemos que Él permanece en nosotros por el Espíritu que nos ha dado.” Capítulo 4, versículo 13: “Por esto sabemos que estamos en Él y en Él nosotros, porque Él nos ha dado de Su Espíritu.” Romanos 8 dice: “El Espíritu en nosotros está clamando ‘Abba, Padre’”; también Gálatas.

¿Ha percibido usted Su guía? Si usted puede mirar hacia atrás en su vida y decir ‘yo sé, he percibido la guía del Espíritu Santo’. Usted puede estar enfrentando dudas ahora, pero si usted puede mirar hacia atrás y ver la guía del Espíritu en el pasado, esa es una afirmación de que usted le pertenece a Dios.

Número 10. ¿Discierne usted entre la verdad espiritual y el error? ¿Discierne usted entre la verdad espiritual y el error? Como puede ver, ésa es una obra del Espíritu. Pero observe el capítulo 4: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de verdad y el espíritu de error.” Un verdadero cristiano no se vuelve presa de la enseñanza falsa acerca de Jesucristo y la doctrina de salvación y los aspectos elementales de la fe. ¿Reconoce usted la verdad y el error?

Número 11: ¿cree usted lo que la Biblia enseña? ¿Cree en las Escrituras? ¿La doctrina de las Escrituras? Capítulo 5, versículo 1: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios.” ¿Por qué debe usted creer eso? ¿Por qué debe usted creer que Jesús es el Cristo? ¿Por qué? Porque la Biblia lo dice. Porque en la Biblia dice eso. ¿Cree usted la Palabra de Dios? ¿Cree usted las doctrinas de las Escrituras?

Y por cierto, todas estas pequeñas pruebas que le he dado, en cierta manera, se encuentran entrelazadas en este libro a manera de espiral, repetidas y repetidas y repetidas. Ahora, permítame darle una última. Esto es algo práctico. ¿Alguna vez ha sido atacado por su fe? Esa es una indicación segura de un verdadero cristiano. Me parece sorprendente que el diablo no ataca a la cizaña. Él simplemente ataca al trigo. ¿Alguna vez ha sido atacado? Aquí es donde tengo que ir a Filipenses 1, versículo 28. Esto es bueno. “Y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación.” ¿No es eso bueno?

Cuando usted es atacado por el enemigo, para ellos, esa es una indicación de su juicio, pero para usted es una indicación de su salvación, es por eso que lo están atacando a usted. Ésa es la prueba. Ésa es la prueba.

Bueno, ¿podría añadir un comentario al pie de página? Usted puede aprobar el examen, usted puede ver la lista y decir ‘oh sí, he tenido comunión con cristianos, soy sensible a mi pecado, he visto obediencia en mi vida. Y he rechazado al mundo. Y recuerdo cuando amaba a Cristo y esperaba Su venida; y he tenido una frecuencia decreciente, que va disminuyendo de pecado de mi vida. Y amo a otros cristianos y he experimentado la oración respondida y he visto todo el testimonio del Espíritu. Y he discernido entre la verdad y el error; y he recibido la doctrina de las Escrituras y he sido atacado por mi fe… Y si usted puede aprobar todo ese examen y todo está en el tiempo pasado, y usted puede recordar cuándo fue así y ya no es así, aunque usted haya aprobado el examen, usted aún así no experimentará la certeza, porque esa es una bendición que le pertenece a personas que están en el círculo de la obediencia.

Y voy a cerrar con 1 Juan 3:19 21: “Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de Él; pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y Él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;” ¿Escuchó lo que fue dicho? Si nuestro corazón nos condena, Dios es mayor que nuestro corazón. ¿Sabe una cosa? Habrá ocasiones en las que su corazón lo condenará a usted. Usted no conocerá la certeza, pero eso no significa que usted no es salvo. Porque Dios es más grande que su condenación, ¿verdad? ¡Pero cuánto mejor que su corazón no lo condene a usted para que pueda tener confianza!

Bueno, espero que eso lo haga pensar. Espero. Tengamos una palabra de oración.

Padre nuestro, Te agradecemos porque la gracia de la certeza es dada a aquellos que son obedientes. Oramos, Señor, porque caminemos en ese círculo de obediencia para que conozcamos sin lugar a dudas que Te pertenecemos a Ti. Que Tú nos perteneces a nosotros. Como el escritor del himno dijo: “Yo soy de Él y Él es mío.” Gracias por esa confianza disponible a nosotros en una salvación segura, por la causa de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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