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Cuando salí del seminario, obviamente estaba comprometido con hacer exposición bíblica. Había visto a mi padre hacerlo, él fue la influencia más grande en mí, naturalmente, porque crecí bajo su ministerio. Lo escuché predicar a lo largo del libro de Juan, a lo largo del libro de Los Hechos, a lo largo del libro de Romanos, y otros libros. Me fui al seminario para aprender a hacer exposición bíblica, fui alumno del Dr. Rosscup, el Dr. Thomas, cuando estuve en Talbot estuve interesado en particular en el Dr. Carlos Feinberg, no conocí al Dr. Rosscup o al Dr. Thomas cuando fui al seminario, pero conocía del Dr. Feinberg y conocía de su compromiso con el texto de la Escritura, y con la Biblia.

Y mi padre y yo estuvimos de acuerdo en que él sería el hombre que queríamos que tuviera influencia en nosotros, y él tuvo un gran impacto en mi vida. Entonces, salí del seminario comprometido con la exposición de la Escritura. Y eso es lo que comencé a hacer cuando llegué aquí en 1969, aquí en este edificio en el que ustedes se sientan, aquí es dónde todo comenzó. En esos días teníamos un piso de linóleo y las paredes en dónde están las columnas, y cómo ustedes saben, quitábamos todas las sillas y teníamos una cena con espagueti aquí. Y era ese tipo de instalación. Y comenzamos a crecer, a partir de ahí, Y a lo largo de todos estos años básicamente me concentré en la exposición bíblica.

Creo que, en muchas maneras, en cierta manera culminó cuando hice la Biblia de Estudio. Eso fue en cierta manera, creo que podría decirlo, el punto más elevado de los años de exposición bíblica, tomando de toda parte de material que pude tomar a partir de mis estudios, y a lo largo de los años. Con la ayuda de la facultad del seminario, y algunos en la facultad de la universidad, y algunos de mis otros amigos en el ministerio de Grace To You, reuniendo todo lo que podía reunir. Y aunque habían muchos más libros de los que había expuesto en años venideros, si el Señor me da la oportunidad de hacer eso, particularmente en el Antiguo Testamento. En cierta manera ese fue el pináculo.

Y habiendo hecho eso no significa de ninguna manera que he terminado, puede ser eso el resto de mi vida, pero mi siento como si el ejercicio particularmente de esos tres años trabajando en la Biblia de Estudio me dio el entendimiento más general de la Escritura, que jamás he tenido. Y debido a eso, en tiempos recientes, he expandido mi lectura un poco, para leer un poco más en el área histórica. Durante todos los años, inclusive en la actualidad, hasta cierto punto es verdad, durante todos los años de mi vida hasta recientemente, mi enfoque realmente siempre ha estado en la Escritura.

Entonces, siempre he estado leyendo la Biblia, estudiando la Biblia, estudiando el texto de la Biblia de la Escritura, leyendo comentarios, leyendo teología que se relacionaba con mi entendimiento de la Escritura, simplemente para edificar sobre eso, parece como si en años recientes y particularmente en apenas este año pasado, he estado más y más interesado en llenar los huecos de mi entendimiento de la historia. Y entonces, he regresado a leer libros, particularmente libros que reflejan algo del impacto de personas que realmente fueron vitales, fueron el punto de quiebre en el que la historia giró.

Recientemente leí un pequeño libro, me gusta que está condensado, si lo puede encontrar estoy en proceso de leer algunos tomos grandes como la biografía de William Tyndale escrita por Daniels, quien es un erudito de Tyndale en Yale, y es un tomo masivo lleno de cosas por las que nadie realmente se preocupa, pero usted tiene que seguir leyendo simplemente para encontrar lo que a usted le preocupa. Y he estado leyendo algunas de estas cosas, pero también he estado tratando de leer algunas de las cosas condensadas al mismo tiempo para que pueda entender como Dios se ha movido en su iglesia.

Hay un pequeño libro escrito por Christopher Catherwood, titulado Cinco Reformadores Primordiales, se los recomiendo. Es una publicación de Enfoque Cristiano, hacen muchos de los libros del Dr. Mayhue, son una casa de publicaciones escocesa, excelente. Y él ha tomado a cinco reformadores primordiales, los más conocidos, Calvino, Lutero y Agustín e incluye a Cranmer y a Zwingli de una manera muy condensada. Él es un historiador sorprendente, Christopher Catherwood, él probablemente ha escrito la mejor historia de los Balcanes, y enseña historia Balcana en Cambridge y lugares así, entonces, es un erudito excelente. Él es el nieto de Martin Lloyd-Jones. Comimos él otro día. Le agradecí por su pequeño libro, porque destila algo de estos hombres.

Al mismo tiempo he estado leyendo un libro titulado, Elocuencia Evangélica, escrito por R. L. Dabney. Creo que ese es una publicación de Estandarte de la Verdad, si me puedo acordar viendo el libro. Y ésta es una serie de clases que él dio acerca de la predicación. Ahora, R. L. Dabney habría estado unos cien años de distancia de los reformadores, claro, y todo se remonta a los 1500. Al mismo tiempo he leído un libro que le recomendaría y quizás voy a hacer primordialmente una reseña de este libro para ustedes ésta mañana: El Legado del Gozo Soberano, escrito por John Piper.

John Piper también es un biógrafo notable, particularmente cuando él se aferra a la gente que realmente le gusta, como Jonathan Edwards, o en el caso del Legado del Gozo Soberano, él hace un estudio de Agustín y Lutero, y Calvino. Y se mete a los detalles. Hay algunos elementos muy humanos en estos años, pero él se mete en algunos elementos muy, muy humanos de estos hombres, pero lo que estoy extrayendo de todo esto, conforme estoy leyendo todo esto, es que todo apunta a dónde estos hombres comenzaron a dar la vuelta a la historia de la iglesia. Y estuvo basado en entender la Escritura, fue producido por la exegesis, fue producido por un compromiso con la exposición y esto es muy alentador para mí porque hay tan poco de esto que se lleva a cabo en la actualidad.

La idea en la actualidad es que, si realmente quieres afectar a la sociedad, haz a un lado la Biblia, la gente no puede relacionarse con ella y ustedes saben, háblales en términos de la sociedad y cuéntales historias en las que van a estar interesados y háblales en palabras relevantes y paradigmas relevantes, y experiencias relevantes, y etc., etc., etc. Y esas son el tipo de personas que ajustándose al mundo simplemente van a ser parte del mundo en dónde están y no van a hacer, no van a tener un impacto real.

Entonces, regresando a estos hombres, en torno a quienes la historia de la iglesia ha girado en gran parte, hombres que esencialmente han sido los promotores de esa forma de cristianismo con la que estamos todos comprometidos en la actualidad, en contraste a aquello en contra de lo cual se revelaron, descubrimos que son primordialmente expositores. Nadie señala esto mejor que Piper, leí el libro dos veces porque quería realmente saber lo que él decía, realmente está muy bien hecho y es una información que está muy destilada.

Entonces, eso en cierta manera me motivó en mi platica con Dick que realmente necesitamos enfatizarles a los hombres que están viniendo al Master’s Seminary, que esencialmente lo que estamos tratando de hacer con ustedes es convertirlos en expositores de la Palabra de Dios, eso es lo que queremos que hagan. No queremos que hagan nada más, y nada más que puedan hacer si fueran a salir y se pusieran de pie en un púlpito, o estuvieran en un salón de clases y hacen algo diferente de exponer la Palabra de Dios, de alguna manera han prostituido su preparación académica y su llamado. No sé cómo decirlo de una manera más fuerte que esa, eso es lo que los preparamos a hacer porque eso es lo que creemos que Dios quiere que hagamos. Él quiere que su Palabra sea proclamada.

Es tan simple como 2 Timoteo 4:2, “que prediques”, ¿qué?, “la Palabra,” Si eres un pastor, eres un predicador sobre cualquier otra cosa. Eso es lo que eres, no eres un empresario. Otro de esos libros ridículos de la Asociación de Willow Creek, se apareció en mi escritorio esta mañana y dice, “Cómo Cambiar tu Iglesia, o algo así, Sin Matarla.” Ese es el título. Y vi el libro y la parte de atrás del libro para encontrar los recursos y los recursos son todos recursos seculares. La lista entera de recursos para cambiar a la iglesia eran recursos seculares. Busque un índice de escrituras, y no existía uno. No existía. Esta es una prostitución seria del propósito de Dios para la iglesia y el ministerio. Si tú eres un pastor, eres un predicador. No eres un empresario, no eres un presidente de una empresa, no eres un maestro de ceremonias en un programa de preguntas y respuestas, no eres un promotor en un carnaval, no eres un vendedor eres un predicador de la Palaba de Dios. Eso es lo que haces. Y lo voy a decir de manera muy simple. Vas a hacer eso el resto de tu vida si permaneces fiel a tu ministerio.

Cómo John Piper lo dijo, eres un hombre que está totalmente dedicado a desplegar la gloria de Dios mediante la exposición de la Palabra de Dios. Esto es lo que haces. Y le dije a Dick los otros días que necesitamos un nuevo lema aquí, algo así, olvido lo que dije, pero algo así como “Preparamos a hombres para manifestar la gloria de Dios mediante la exposición de la Escritura.” Eso es lo que hacemos, queremos desplegar a Dios mediante la exposición, porque Dios es revelado en la exposición. De hecho, voy a ir al punto de decir que la apologética más poderosa para la Escritura es simplemente predicarla, porque revela de manera tan obvia a Dios. Es su propia defensa. La Palabra predicada, media a la gente, la majestad de Dios y la gloria de Cristo.

Entonces, mientras que estamos hablando de esto, mientras que íbamos a hablar con la gente de la acreditación de la Universidad, y el Seminario, lo cual siempre es un reto porque no lo entienden, no lo entienden, no nos entienden porque no son personas cristianas, simplemente es una comisión, como ustedes saben, que tienen estándares mundanos, y tengo la oportunidad ocasionalmente de entrar ahí, yo soy el único predicador que se dirige a ellos, pero no están acostumbrados a oír un predicador. Pero, de alguna manera les hablo en tonos más suaves, les predico en tonos más suaves.

Y tuvimos un buen tiempo haciendo eso, pero camino allá, dije, “Sabes una cosa, creo que simplemente me gustaría enfatizarles esto a los hombres, y realmente no sé cómo hacer eso.” Él dijo, “Bueno, simplemente entra y di lo que te venga a la mente.” Bueno, quiero que sepan, lo tengo escrito, pero vino a mente en las últimas semanas, y anoche conforme viajaba en el avión de Vancouver a aquí, he estado escribiéndolo y después llegué a casa y pasé unas tres, cuatro horas tarde anoche para prepararlo.

Ahora, permítame comenzar, muy bien, les voy a dar unas cuantas palabras. Todas comienzan con P, para que en cierta manera puedan saber a dónde voy. La primera palabra, Perspectiva. Esta es mi manera de ver el ministerio de la predicación, y esencialmente de regreso a lo que dije, si tú eres un pastor, eres un predicador más que cualquier otra cosa, esto es lo que haces. Esto es lo que haces. Y la primera cosa que tienes que tener es una perspectiva de esa predicación, y creo que esto es tan importante. No sé si tienes la oportunidad de escuchar a mucha predicación.

Estuve en mis vacaciones y por primera vez no prediqué por tres semanas. Y escuché otras predicaciones. Algunas de estas en vivo, y otras en la televisión y recordé de nuevo cuán oscuro es el panorama. Cuán oscuro es en realidad. Tienes en cierta manera la predicación cuasi maniaca de los carismáticos abiertos que ni siquiera podrían ser clasificados como predicación desde un punto de vista bíblico. Y después tienes la especie de asunto homilético dónde parece como si el gran mérito en la predicación es tener un buen bosquejo, pero lo que no tiene son las dos cosas que toda la predicación debe contener, y simplemente lo voy a dividir de manera muy simple. La gran predicación es tanto profunda como trascendente.

Le dije esto a nuestra iglesia hace un tiempo atrás. La gran predicación es tanto profunda como trascendente. Y la mayoría de la predicación que hoy oigo no tiene ninguna de las dos, ni es profunda, ni es alta, no desciende ni me lleva arriba, es una línea plana que está en medio de algún lugar. Como predicador necesita ser profundo, esto es, necesitas descender en las profundidades del texto, en las profundidades de la verdad de la Palabra de Dios, para escarbar y extraer sus verdades inmensas. Y después, habiendo extraído de la profundidad de la Escritura, y revelado la maravilla, y majestad y gloria de Dios al explicar esa verdad, entonces, puedes llevar a tu congregación hacia arriba, para que conozcan lo que es la adoración. Si tu predicación no es profunda, entonces no es trascendente, ¿entienden eso?

Y lo peor de todo, si es definida por la sociedad, y centrada en el hombre no es ni profunda, ni trascendente.

Ahora, si vas a descender en la verdad divina, para que puedas llevar a la congregación hacia arriba en la alabanza, si vas a entrar en las profundidades de la verdad divina, y llegar a la altura de la adoración, solo tienes una herramienta para hacer eso. ¿Cuál es? La Escritura. Esa es la única herramienta. No hay más. Tu intuición no es útil, ni las visiones o profecías de alguien más. La Escritura es útil. Dios ha revelado y preservado la verdad divina en un libro, del cual Él es el autor. Tú estás aquí para aprender a cómo escarbar en profundidad en ese libro, para que puedas explicarle a tu congregación la majestad de Dios revelada en la profundidad de la verdad bíblica, lo cual causará que tu congregación sea elevada a las alturas de la alabanza y honor a Dios, ¿verdad? Eso es lo que hacemos.

La verdad divina no está en una iglesia, eso es lo que Lutero peleó. No está en un obispo, cómo ustedes saben, la iglesia católica romana, lo que realmente devastó a Lutero y la razón por la que él terminó escudriñando las Escrituras para encontrar una respuesta, lo que lo devastó era que la iglesia había menospreciado la Escritura cómo una fuente secundaria de revelación a sí misma. La verdad divina no está en una iglesia, no está en un obispo, no está en un Papa, no está en una denominación, no está en una experiencia, no está en la intuición, no está en el éxtasis. La verdad divina, toda ella, está en un libro, un libro, la Biblia.

Y Martín Lutero llegó a estar convencido de que Dios habló únicamente en ese libro. Esto era absolutamente revolucionario, y que lo que Dios dijo en ese libro juzgaba a la iglesia. En lugar de que fuera al revés. Ese libro por sí solo, Lutero estuvo convencido, proveía la verdad que salva, la verdad que santifica, y que cada vez que ese libro hablaba, hablaba con autoridad. Ahora, esa es la razón por la que peleó todo ese asunto de la Creación, y la Evolución con tanta fuerza. Esa es la razón por la que es una maldición tan seria para la iglesia evangélica que tantas instituciones evangélicas crean en alguna forma de evolución.

Como lo he dicho tantas veces, cien de ciento seis universidades en la Coalición de Universidades Cristianas, creen en alguna forma de evolución. Lo que eso significa es que no creen Génesis 1 y 2, porque no hay nada exegéticamente en Génesis 1 y 2 para indicar algo diferente de que Dios creó el universo entero en días de 24 horas. Seis de ellos, para ser exacto. Y una vez que niegas la autoridad de Génesis 1 y 2, has soltado al caballo de la granja, ¿verdad? para el resto del texto.

Bueno, Lutero estaba convencido, de que Dios habló únicamente en el libro, no en el Papa, no en el obispo, no en la iglesia, y tampoco en la intuición o experiencia, o éxtasis o profecías de nadie más o lo que sea. Piper escribe esto, él dice: “Lo que es nuevo en Lutero,” citando a Heiko Oberman, “Lo que es nuevo en Lutero, es la noción de obediencia absoluta a las Escrituras, en contra de cualquier autoridad, sean Papas o Concilios.”  Esto era revolucionario, entonces, pensamos en Lutero, pensamos en la doctrina de la justificación. Pero lo que fue preliminar a que Lutero llegara a la doctrina de la justificación por gracia mediante la fe, fue que Lutero tenía que llegar al punto en el que él creyó que la Escritura era la única autoridad absoluta, ¿verdad?

Entonces, lo que es más importante en algunas maneras que su doctrina de la salvación fue su doctrina de la Escritura, sino estás ahí para comenzar entonces no puedes aceptar la autoridad de la Biblia y establecer límites en ese punto. “En otras palabras,” escribe Piper, “la Palabra de Dios que tiene autoridad, que es salvadora, santificadora, viene a nosotros en un libro.” Las implicaciones de esta observación simple son tremendas. En 1539 comentando del Salmo 119, Lutero escribió, “En este Salmo David siempre dice que él va a hablar, pensar, hablar, oír, leer, día y noche, y de manera constante de nada más que la Palabra de Dios y sus mandamientos, porque Dios quiere darte su Espíritu, únicamente mediante la Palabra externa.” Esta frase es extremadamente importante, la Palabra externa es el libro. Esto es, está fuera de nosotros. El Espíritu salvador, santificador, iluminador de Dios, Lutero dice, viene a nosotros mediante esta Palabra externa.

“Lutero la llama,” escribe Piper, “la palabra externa, para enfatizar que es objetiva, que es fija, que está fuera de nosotros y por lo tanto es incambiable.” Es un libro. Ni la jerarquía eclesiástica, ni el éxtasis fanático puede reemplazarla o moldearla. Es externa, como Dios. Puedes tomarla, o dejarla, pero no puedes hacerla algo diferente de lo que es. Es un libro con letras y palabras y oraciones fijas. Lutero dijo, con fuerza resonante en 1545, el año antes de que murió, y cito, “que el hombre que quiere oír a Dios hablar, lea la Sagrada Escritura.” Antes él había dicho en sus clases de Génesis, citando de nuevo a Lutero, “El Espíritu Santo mismo, y Dios, el Creador de todas las cosas, es el Autor de este libro.” (Fin de la cita)

Y una de las implicaciones del hecho de que la Palabra de Dios viene a nosotros en un libro. Piper escribe, “que el tema de este capítulo es el pastor y su estudio. No el pastor y su sentimiento, y no el pastor y su intuición, y no el pastor y sus perspectivas múltiples religiosas.” Sea lo que sea eso. “La Palabra de Dios que salva y santifica, de generación en generación escribe Piper, está preservada en un libro, y, por lo tanto, en el corazón del trabajo de todo pastor, es un trabajo en un libro. Llámalo leer, meditación, reflexión, análisis, estudio, exégesis, como quieras llamarlo, una gran parte de nuestro trabajo consiste en luchar con el significado de Dios del libro, y después proclamarlo en el poder del Espíritu Santo. Esto es todo. Esa es la razón por la que están aquí. Vamos a ayudarles que puedan hacer eso.

Lutero también amaba mucho al Espíritu Santo y su exaltación del libro, como la Palabra externa. No menospreció el Espíritu Santo en ninguna manera, por el contrario, elevó el gran regalo del Espíritu al cristianismo. En 1533, Lutero dijo, “La Palabra de Dios es lo más grande, lo más necesario, y lo más importante en el cristianismo.” ¿Lo ve usted? ¿Lo ven? Lo lees y dices, “Ahora, se porque él pudo comprometerse con lo que encontró ahí, ¿verdad?” Sin la Palabra externa, no podríamos conocer un Espíritu de otro, y la personalidad objetiva del Espíritu Santo misma estaría perdida en una masa de expresiones subjetivas.

Esa es una gran afirmación. El hecho de que tenemos un libro externo, no menosprecia al Espíritu Santo, el hecho de que tenemos un libro externo, y que estamos limitados a ese libro externo, entonces verdaderamente define quien es el Espíritu, sin la subjetividad ridícula a la cual el Espíritu Santo ha sido sujeto como víctima, aquellos que lo definen afuera o más allá de las páginas de la Escritura. De hecho, Piper dice, “Valorar el libro implicaba para Lutero que el Espíritu Santo es una persona que debe ser conocida, y no un sentimiento que debía sentirse.”  

Otra objeción al énfasis de Lutero en el libro es que minimizaba la Palabra encarnada, Jesucristo mismo. Lutero dice, lo opuesto es verdad. “Al grado al que la Palabra de Dios está desconectada con la Palabra externa objetiva, a ese grado, la Palabra encarnada, el Jesús histórico se convierte en una nariz de cera, moldeada por las preferencias de toda generación.” Vieron ustedes lo de Peter Jennings en ABC, la búsqueda del Jesús real. No puedes encontrar al Jesús real si no usas la Biblia, simplemente es una nariz de cera. Puedes moldearla como quieras moldearla, ¿verdad? La razón por la que no pueden encontrar a Jesús es porque no van a la Biblia, porque ese es el único lugar en dónde él es encontrado.

Y entonces, lo que él está diciendo es, una perspectiva fija de la Escritura, como la única autoridad, singular, de verdad divina mediante el cual Dios nos habla. Es el único lugar en el que verdaderamente vas a entender y honrar al Espíritu y el único lugar en dónde vas a entender y honrar al Hijo. ¿Entienden eso? Claro. Él dice, Lutero tuvo un arma con la cuál rescatar la Palabra encarnada, de que fuera vendida en los mercados de Wittenberg. Él echó fuera los cambistas, a los que vendían las indulgencias, con el látigo de la Palabra externa, el libro. Cuándo él clavó sus 95 tesis, el 1 de octubre de 1517, la tesis 45 dijo y cito, “A los cristianos se les debe enseñar que él que ve a alguien necesitado, pero lo ve y no le hace caso, y compra una indulgencia en lugar de esto, recibe no del Papa, remisión, sino la ira de Dios.” (Fin de la cita)

Ese golpe cayó del libro de la historia del Buen Samaritano, y del segundo gran mandamiento en el libro, la Palabra externa. Sin el libro, “la Palabra encarnada sería el juguete de arcilla de todo mundo.” Como pueden ver, la gente que no acepta un libro absolutamente errante, inspirado y con autoridad, moldean a Jesús como quieren. Podrían usar, quien saben, podrían usar un enfoque liberal al Nuevo Testamento al tratar de recrear al Jesús histórico, simplemente es un juguete de arcilla que moldean como quieren al negar la Escritura. La iglesia necesita ver al Señor Jesucristo. La única manera en la que lo van a ver está en la Palabra.

Entonces, Piper dice después de explicar más, “Las implicaciones inmensas de esto para el ministro son estas: los ministros esencialmente deben dedicarse a la Palabra de Dios transmitida en un libro.” Eso es lo que hacemos. Somos estudiantes de la Palabra de Dios transmitida en un libro. Fundamentalmente somos los que leemos, somos maestros y predicadores del mensaje del libro y todo eso para la gloria de Dios, la honra del Espíritu, y la honra del Hijo, en dónde verdaderamente son revelados y conocidos. De tal manera que cuando el predicador alimenta a su congregación con la Palabra de Dios, y nada más, él es fiel a su llamado.

Y conforme él entra en profundidad en la Palabra, a la carne rica, él menosprecia lo que es plano, lo trivial, lo que es superfluo, lo que es humano, él rechaza fórmulas, él ignora la sabiduría humana como el apóstol Pablo quien no vino a predicar con sabiduría humana con palabras inteligentes, él sabe lo que Jesús dijo en Juan 17:17, “Santifícalos en tu verdad, tú Palabra es verdad.” Él sabía que era la Palabra y la Palabra únicamente que puede separar a la gente del pecado, a Dios. Y como resultado de llevar a su congregación en la profundidad de la Palabra, él puede entonces llevar a su congregación a las alturas y se pierden en el asombro, amor, y alabanza, porque han entendido las realidades profundas de la majestad de Dios que son reveladas en un entendimiento de la gran verdad.

El libro de David Wells, No Hay Lugar Para la Verdad, ¿lo han leído? Realmente un libro muy excelente dice, “Es este Dios majestuoso y santo en su ser, quien ha desaparecido del mundo evangélico moderno.” Lesslie Newbigin, en un artículo de Cristianismo Hoy, en 96, dice: “Repentinamente vi que alguien podía usar todas las palabras del cristianismo evangélico, sin embargo en el centro estaba fundamentalmente el humano, y Dios era auxiliar a eso.”  Ahora, eso define a la iglesia contemporánea, y la predicación contemporánea. Todo tiene que ver contigo y tu comodidad, todo tiene que ver contigo y tu alma, todo tiene que ver contigo y arreglarte y ayudarte, y animarte un poco más en la escala de la comodidad, está muy lejos de dónde Martin Lutero estaba. Está muy lejos de dónde estaba Juan Calvino.

He estado leyendo mucho de Juan Calvino, últimamente porque he estado en Ginebra un par de veces. Y, pude con John Glass investigar un poco más en profundidad, algunas de las cosas en Ginebra que revelan la naturaleza del hombre, la virtud del hombre. B. B. Warfield dijo esto de Calvino, y probablemente esto lo define como mejor que cualquier otra cosa que se ha dicho de Juan Calvino. B. B. Warfield dijo de Calvino: “Ningún hombre jamás tuvo un sentido más profundo de Dios que él. Y esa es la razón por la que el mundo entero fue impactado por Juan Calvino. El poder de ese hombre estaba basado en su profundidad. Fue su profundidad lo que lo impulsó a ser un hombre que reveló la maravilla y gloria de Dios.”

Eso dijo Warfield de su libro de Calvino y Agustín. Y realmente esa fue la clave de la teología de Calvino, fue su teología propia. La teología reformada bajo la influencia de Calvino se aferró, se aferró de la Escritura en primer lugar, Sola Scriptura, se aferró de la Escritura, y se aferró y echó raíces profundas y terminó en el lugar más elevado. Cuando regresas, si te preguntas, ¿en dónde encuentro el entendimiento más profundo de la teología? lo ves saliendo de la fe reformada, ¿no es cierto? ¿Adónde regreso y encuentro las expresiones más elevadas de alabanza? Las encuentras en el mismo lugar, ¿no es cierto? porque es la profundidad lo que crea la altura.

He, acabo de terminar un artículo, para la publicación de Investigación Cristiana de Hank Hanegraaff, probablemente va a salir en la próxima publicación. Olvido el nombre, algo acerca de salmos, himnos y alabanzas. Y es un artículo que muestra la tragedia de cómo la música cristiana actual refleja un enfoque insípido hacia la teología. Los himnos de toda la música, y salmos, himnos, y canticos espirituales, los salmos los conocemos, los cantos espirituales son canciones de testimonio, de toda la música solo los himnos, no debería decir únicamente solo, los himnos son primordialmente didácticos, se concentran en Dios, se concentran en Cristo, se concentran en el Espíritu Santo, no se concentran en nosotros y tienden a ser instructivos, didácticos. Fueron reemplazados en el siglo pasado por canticos espirituales, y de nuevo han sido sepultados aun en mayor profundidad bajo esta multitud interminable de canciones de alabanza, que tiene la intención de ser algún tipo de mantra hindú que te induce a algún tipo de estado de seminconsciencia que interpretas como adoración. La adoración es cognitiva, mientras más teología tienes en tu expresión, entonces más adoración es.  

Entonces, cuando regresas encuentras estos reformadores que no solo fueron teólogos grandes y profundos, sino que escribieron que, escribieron himnos. Martín Lutero escribió himnos, escribieron himnos. Porque no puedes descender sin subir, y si alguien nos dice a nuestra iglesia, “sabes una cosa, tu adoración es seca y árida y cantas esos himnos.”  Lo sentimos, no tenemos otra opción más que alabar a Dios, y esa es una expresión, esa es una reacción a lo que conocemos que es verdad acerca de él, debido a la exposición de su Palabra.

Esta idea de que entras a una iglesia y haces que todo sea superficial, es simplemente un reflejo del tipo de enseñanza que tienes. Si la gente está contenta con eso, es porque son ignorantes. Si hiciéramos que nuestra adoración aquí fuera superficial, plana, trivial, el tipo de adoración pop como la llaman en cualquier otro lugar, nuestra congregación no estaría contenta, protestarían porque no es suficiente para darles expresión a lo que ellos conocen en sus mentes. Pero si no saben eso, no saben que se lo pierden, entonces, cantan sus mantras una y otra vez.

La razón por la que Calvino tuvo un sentido tan increíble de Dios, un sentido profundo de Dios, fue que su ministerio entero fue exposición. Muchas personas piensan en Juan Calvino, piensan en Institución, la cual fue escrita cuando tenía, él estaba en sus veintes, y refinada cinco veces a lo largo de su vida. Pero lo que mucha gente no sabe es que él fue un expositor bíblico, él predicó únicamente exposición bíblica desde 1536 hasta 1564, en Ginebra, con un espacio de tres años cuando lo expulsaron de la ciudad. Lo expulsaron en 1538, regresó en 1541, él se tuvo que ir a otro lugar y cuando él fue allá para exponer mejor la Escritura, pasó esos tres años dominando el hebreo. ¿Pueden imaginarse estar en el exilio y dominando el hebreo por ti mismo? Porque él sabía que así es como aprendes las Escrituras.

Él regresó tres años después, y retomó el siguiente versículo en dónde se había quedado cuando lo expulsaron tres años antes. Es correcto, él era imparable. Vas a la biblioteca, ves los comentarios de Calvino, cubren el rango de la Biblia. 1536 a 1564, con la excepción de esos tres años él entró en un pequeño auditorio ahí al lado de San Pedro, la Gran Catedral ahí dónde él predicaba en el día del Señor y en otras ocasiones, pero diariamente en ese auditorio él estaba enseñando la Palabra de Dios. Él tenía cinco hombres ahí sentados en la banca del frente, como estos hombres aquí, y estaban escribiendo a forma de dictado todo lo que él decía porque ninguno de ellos podía escribir todo. Los cinco recolectaban de manera colectiva lo que él decía, y eso se volvió sus comentarios.

R. L. Dabney, en su libro de la Elocuencia Evangélica dice, “Todos los reformadores principales, fuera en Alemania, Suiza, Inglaterra, o Escocia, fueron predicadores constantes y sus sermones fueron expositivos.” Podemos suponer con seguridad que el instrumento primordial al cual se debe ese poder espiritual en esa gran revelación, fue la restauración de la predicación escritural. En otras palabras, Dabney dice, la reforma nació de la exposición bíblica. Como pueden ver, y lo que la echó a andar fue que vieron el Libro como la única fuente de verdad divina, y con eso eliminaron las otras fuentes de autoridad. Regresaron al libro, y estuvieron golpeando la roca de ese libro hasta que la habían roto, y el agua de vida había salido de ella.

Dabney sigue, “Una perversión del púlpito con toda certeza es seguida por apostasía espiritual en la iglesia.” Observe, van a vivir por suficiente tiempo como para ver en lo que ha sido conocido como la apostasía evangélica. Perviertes el púlpito, sacas la Palabra del púlpito, y envías a la iglesia hacia abajo. Dabney dice, “Y es excesivamente instructivo señalar que hay tres etapas mediante las cuales la predicación ha pasado de manera repetida con los mismos resultados. La primera es aquella en la que la verdad escritural es presentada fielmente con atuendo escritural. Eso quiere decir que no solo las doctrinas son afirmadas, que verdaderamente pertenecen al sistema revelado de redención, sino que son presentadas en ese vestido en conexión en la que el Espíritu Santo las ha presentado, sin buscar nada de la ciencia humana. Este estado del púlpito marca la época dorada de la iglesia. La segunda es la época de transición. En ésta, las doctrinas enseñadas todavía son de las Escrituras, pero sus relaciones son moldeadas para que se conformen con la dialéctica humana prevaleciente.” Ese es un libro que tiene cien años de edad.

“La verdad de Dios, ahora, es afectada en parte de su poder sobre el alma. Una tercera etapa, entonces, es hacer que en la que no solo los métodos y las explicaciones se conforman con la filosofía del día, sino que las doctrinas mismas contradicen la verdad de la Palabra de Dios. Una y otra vez, el clero ha pasado por esta escala descendiente y siempre con el mismo resultado desastroso.” Entonces, él dice, que no nunca estemos contentos con presentar la doctrina bíblica en su propio vestido bíblico. No puedes mejorar eso porque esa es la manera en la que Dios escogió comunicarla.

Ahora, estamos en esa transición, ¿no es cierto? los evangélicos. Todavía hay algo de doctrina cristiana, pero nadie quiere presentarla con vestido bíblico. La Biblia forma el contenido entero de nuestra predicación. Dios presentó todas sus verdades en un contexto dado, en proporciones dadas, y dichas relaciones que él sabía que eran aptas para el alma del hombre, bajo la obra del Espíritu Santo, de manera perfecta. Ninguna otra forma es tan buena, ninguna otra forma es aceptable para Él. Usar algo diferente de la Palabra de Dios es infidelidad. Y ese tipo de predicación, alimenta la infidelidad a la Escritura entre los oyentes. ¿Pueden ver eso? Si enseñas la doctrina verdadera, desde una perspectiva no bíblica usando la razón, entonces, la congregación va a aprender que la manera de llegar a la verdad es mediante su razón. Y les has dicho que esa es una mejor manera que mediante la revelación bíblica.

Entonces, regreso adónde comencé, 2 Timoteo 4:2, haz ¿qué? que prediques la Palabra. A tiempo y fuera de tiempo. La gente dice, Bueno, ¿qué significa eso? Bueno, no sé exactamente lo que Pablo tenía en mente, pero se esto, solo hay dos posibilidades, o estás a tiempo o fuera de tiempo, el meollo es todo el tiempo. Y en este momento está fuera de tiempo, pero eso no cambia el mandato, ¿verdad? Ahora, esa es la perspectiva, de hecho, tenía siete puntos, pero uno de mis puntos es que más lento es mejor que rápido.

Éste es uno de mis puntos, ¿no es cierto? ¿saben porque ir más lento es mejor que ir más rápido? Porque más lento es más profundo que más rápido. Esa es la razón por la que el Seminario no es una clase de fin de semana. Esa es la razón por la que toma 3, 4, 5, ha, 6. Esa es la razón por la que algunos de estos hombres estuvieron en la escuela 15 años, porque ir más lento es mejor que ir más rápido.

El segundo punto, preparación. Comienzas con perspectiva y después tienes que avanzar a la preparación. Ahora, caballeros, sino entienden cuán importante es la preparación, no sé qué les puedo seguir para ayudarles a entender eso. Les acabo de decir lo que tienen que ser capaces de decirle a la gente, y es lo que está en el Libro, y francamente eso va a demandar algo de preparación, ¿verdad? Debido a que toda la predicación verdadera debe ser expositiva, el predicador es llamado al estudio y la preparación. Les voy a decir esto, cumplí 61 años el junio pasado, y he pasado la mayor parte de mi vida, desde que me gradué del seminario, he pasado la mayor parte de mi vida estudiando. Todavía estoy estudiando, porque no hay otra manera.

Fui al seminario para adquirir las herramientas, para que pudiera dedicarme a una vida de estudio. El estudio es crítico, la vida es el campo en el que vas a estar sembrando toda tu vida, la mina dónde vas a escarbar toda tu vida. Y demanda un compromiso radical con la diligencia, debes predicar el sentido verdadero de la Escritura. Aquí tienen un pequeño pensamiento, el significado de la Escritura, es la Escritura. El significado de la Escritura, es la Escritura. Tienes que predicar el sentido de la Escritura, con la intención que Dios tuvo, y Él solo tuvo la intención que dijera una cosa, y tienes que discernir qué es eso.

Voy a cerrar con esto, Dabney dice: “El predicador es un heraldo, y esa es la Palabra de Dios, la cual es encomendada a él como su instrumento que proclamar como heraldo. Si su tarea consiste en entregar y proclamar el mensaje de Dios, ¿qué derecho tiene él de cambiarlo, representarlo de una manera diferente de lo que es? Además del riesgo de dar una guía fatal y equivocada de manera específica a algún alma, en la perversión misma de esa preposición en particular de la Escritura, esa costumbre confunde las mentes de los oyentes en sus esfuerzos por entender la Palabra y cultiva sentimientos irreverentes hacia su autoridad.” No puedes decirle a la gente que la Biblia tiene la autoridad y después usarla como quieres. Tiene que hablar de manera específica. Y Dabney tiene razón, vas a cultivar sentimientos irreverentes hacia la autoridad de la Biblia si eres inepto en su interpretación.

“La farsa”, escribe él, “de ese hombre, está lleno de impiedad, quién se pone de pie de manera descarada en un lugar sagrado, para declarar el mensaje de Dios, dice que el Espíritu Santo ha dicho lo que Él no ha dicho.” Tú jamás debes hacer eso. Digo, eso es una manera de verlo, es nunca te pongas de pie en un púlpito y digas lo que el Espíritu Santo no ha dicho. “Quiero advertirles”, dice él, con un asombro solemne de tomar alguna libertad al explicar la Palabra, quiero que sientas que todo significado del texto, diferente de lo que Dios de manera expresa quiso que dijera, es fruto prohibido para ti, sin importar cuan atractivo o accesible sea, fruto que no debes atreverte a tocar, corriendo el peligro de un pecado aterrador.”

Como puedes ver, el sermón de Dios es mucho más poderoso que el tuyo. Asegúrate que prediques el sermón de Él. Oremos.

Estamos todos abrumados por esto, Señor, y yo me incluyo. Lo entendemos, entendemos la perspectiva, entendemos el llamado a la preparación. Esa es la razón por la que estamos aquí, Señor, danos esa confianza grande, confinada en Tu Palabra, para decir lo que dice, lo que significa, y no ir más allá de eso, para entregar la doctrina bíblica en vestido bíblico, porque Tú has diseñado en llevar a cabo Tu obra en las almas de hombres y mujeres. Y levanta hombres poderosos de la verdad entre nosotros, todo para Tú gloria, en el nombre de Cristo. Amén.

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