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El tema claro de predicar a Cristo llamó nuestra atención a 2 Corintios, capítulo 4, y lo aliento a que vaya ahí, a 2 Corintios capítulo 4, en particular al versículo 5. El apóstol Pablo escribe: “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” Se me pidió que considerara ese versículo y su contexto para que en cierta manera comencemos con el tema de predicar a Cristo.

Comienza al decir: “No nos predicamos a nosotros mismos.” Quizás Pablo tenía en mente las palabras de Jeremías acerca de algunos predicadores en su día, que predicaron los engaños de sus propias mentes, o que hablan una visión de su propia imaginación. O quizás él incluso pensó en su primer viaje misionero, cuando él y Bernabé llegaron a Listra, y sanaron a un hombre cojo de nacimiento y la multitud decidió que eran dioses, Zeus, y Hermes. Y Hechos 14:15 dice: “Pablo y Bernabé, se rasgaron sus vestiduras y saliendo a la multitud gritaron: “Varones, ¿por qué hacéis estas cosas? Nosotros también somos hombres de la misma naturaleza que vosotros, y predicamos el evangelio a vosotros, que os volváis de estas vanidades a un Dios viviente.” No nos predicamos a nosotros mismos.

Escuche las palabras de nuestro Señor: “El que habla de sí mismo, busca su propia gloria en lugar de la gloria del que lo envió.” Y entonces, predicamos a Cristo Jesús como Señor. Pablo dice: “Predicamos a Cristo crucificado, predicamos a Cristo como la sabiduría de Dios, y la justicia y santificación y redención. Predicamos a Cristo como aquel en quien todas las promesas de Dios son sí y amén.” Y Pablo dice: “Cristo es predicado y en esto me regocijo, si, y me regocijaré aún.” Y, ¿Por qué es tan crucial que prediquemos a Cristo? Porque dice en Romanos 10, “Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo. Y, ¿cómo invocarán sin predicador? Porque la fe viene por oír la palabra acerca de Cristo.” Pablo dice: “Somos esclavos.” Somos esclavos en un sentido, aquellos que oirán y creerán, pero no son el amo del predicador, somos esclavos a ellos por causa de Jesús.

Y, entonces, no nos predicamos a nosotros mismos, sino que predicamos a Cristo Jesús como Señor. Él es tema constante de nuestra predicación. Ahora, es claro que ese fue el llamado y la pasión de Pablo, y el mandato que él le extendió a todos los que lo seguirían. Él fue fiel hasta el fin mismo de su vida, predicó a Cristo hasta el final mismo de sus días. En algún punto en mis primeros años, yo caí bajo el poder de Pablo. Y cuándo la gente me pregunta, ¿quién ha sido mi héroe en la fe? Ha habido muchas personas que han tocado mi vida, mi padre fue uno, mi mentor el Dr. Carlos Feinberg fue uno, pero la persona que tuvo la mayor influencia en mí, a lo largo de los años, ha sido el apóstol Pablo. Siempre me sentí como una especie de una versión de Timoteo que llegó tarde, tratando de aprender de Pablo.

Y de todas las palabras que Pablo jamás dejó, bajo la inspiración del Espíritu Santo para que nosotros las consideráramos, la que me ha parecido más interesante es lo que es registrado en 2 Timoteo 4, él dice esto: “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. En el futuro me espera la corona de justicia que el Señor, el Juez justo me dará en aquel día, y no solo a mí, sino también a todos aquellos que han amado su venida.” Llegar al final mismo de su vida y poder decir, he peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe, espero una recompensa celestial. Él había seguido a Cristo hasta el fin mismo. Sufrimiento incomprensible, dificultad internamente, externamente, pero él fue fiel hasta el final por el mero amor al Señor y el gozo de la obediencia.

Pablo dijo: “Sé imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Cuándo usted llega 2 Timoteo, capítulo 4, sus palabras finales escritas, usted ve a Pablo en cierta manera en las altitudes de su propio Everest, habiendo llegado a la cumbre del ministerio fiel, para inhalar ese oxigeno raro que tan pocos llegan a experimentar. Hay muchas personas que nunca llegan a la cima, algunos que mueren camino a la cima. Su escalada ciertamente fue más difícil y más larga que la de la mayoría, pero él alcanzó esa cumbre, un final triunfal. La cumbre de lealtad a Cristo hasta el respiro final mismo.

Sorprendentemente, no hubieron multitudes terrenales ahí, nadie le dio un trofeo, nadie lo reconoció a él, ni a sus logros. Él le dice a Timoteo: “Todos en Asia me han desamparado.” Timoteo, el discípulo a quien le iba a entregar la estafeta, esencialmente está al borde de dejar el ministerio, y las palabras finales de Pablo no se oyen triunfales en absoluto, son así. “Esfuérzate por venir a mí pronto, porque Demas, habiendo amado este mundo actual me ha dejado y se ha ido a Tesalónica, Crescente se ha ido a Galacia, Tito a Dalmacia, solo Lucas está conmigo. Recoge a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para el ministerio. Pero a Tíquico lo he enviado a Éfeso. Cuando vengas, trae el capote que dejé en Troas con Carpo, y los libros, especialmente los pergaminos.”

“Alejandro el calderero me ha hecho mucho mal; el Señor le pague conforme a sus hechos. Cuídate en contra de él, porque él se opuso de manera vigorosa a nuestra enseñanza. En mi primera defensa nadie estuvo conmigo, pero todos me dejaron, que no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo conmigo, me fortaleció, para que a través de mí la proclamación fuera llevada a cabo de manera plena, y para que todos los gentiles pudieran oír. Y fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me llevará a salvo a su reino celestial. A él sea la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.”

Simplemente parece haber una soledad en esas palabras, desde un punto de vista humano, y el mundo ingrato está a punto de cortarle la cabeza. La pregunta que siempre me he hecho es, ¿cómo es que usted hace eso? ¿cómo pasa usted todo lo que él pasó en el ministerio, y permanece tan estable, inamovible, siempre abundando en la obra del Señor? ¿Cómo es que usted llega ahí? ¿Cómo termina usted así? ¿Cómo es que usted escala esa montaña de fidelidad, batallando a lo largo del camino, con obstáculos externos, internos, luchas, con su propia debilidad, su propio pecado, y todo lo que viene a usted desde afuera? ¿Cómo es que usted llega ahí?

Encontré la respuesta a eso en el texto mismo que estamos viendo, en 2 Corintios capítulo 4, entonces, permítame abrirlo para usted si puedo. Vamos a avanzar a lo largo de ese cuarto capítulo. Incrustado en este capítulo está ese quinto versículo en dónde él dice: “No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por causa de Jesús.” Hay tanto más en torno a esto que explica porque él podía ser tan fiel hasta el fin mismo al predicar a Cristo.

Ahora, quiero que observe el versículo 1, obviamente, y una frase al final del versículo 1: “No desmayamos.” Y usted se dará cuenta que esa misma frase está en el versículo 16, “No desmayamos.” Es como si este testimonio que él da aquí, se encuentra en corchetes mediante esta frase, “No desmayamos.” No estoy seguro de que esa es la mejor traducción, y necesita algo de explicación. Si usted tiene la Versión Autorizada Antigua en inglés dice: “No desmayamos,” lo cual es incluso menos útil que esta. El verbo es ekkakeó, hay mucho más ahí en ese verbo que tan solo la idea de desanimarse.

Es simplemente ek, la preposición y kakao, que significa causar maldad, causar maldad. Las formas del nombre kakos, kakeo, palabras fuertes, malicia, impiedad, depravación, ser moralmente malo, ser dañino, ser corrupto, ser un criminal. El adverbio de manera miserable, de manera equivocada, de manera criminal. Palabras muy fuertes, y una mejor manera quizás de entenderlo sería, que Pablo está diciendo: “No cedemos a la maldad. No cedemos a la maldad.” No tiene que ver tanto con ser cobarde, no tiene que ver tanto con ser resbaladizo; como tiene que ver con ceder a la maldad.

Kiddle dice: “Actuar mal. Actuar mal.” Esto realmente es una deserción pecaminosa. No desertamos. Pablo dice: “No estamos cediendo a la maldad, en ninguna manera.” ¿Qué lo motiva aquí, a él a decir esto? Bueno, creo que en parte su experiencia con los corintios tuvo el potencial de empujarlo a la decepción pecaminosa. Él conocía la dificultad profunda y la decepción penetrante en esa iglesia, su pecado, su superficialidad, su rebelión, su crítica de él le rompió el corazón, y él dice eso en esta carta. Él estaba preocupado por la impureza en la iglesia, celos, demandas, incesto, profanación de la mesa del Señor. De hecho, usted podía decir que la iglesia corintia estaba tan mal en ciertas maneras que Apolos no se quedaría o regresaría a Corinto, aunque Pablo lo instó a hacerlo. En cierta manera era la iglesia que nadie quería pastorear.

Él escribió cuatro cartas, dos registradas en el Nuevo Testamento, y a otras dos se refirió. Sea lo que fuera que fue remediado por la primera carta, se quedó corto de dónde debía estar, porque la iglesia entonces se abrió a falsos maestros que tenían un objetivo, y ese objetivo era destruir la confianza de la iglesia en Pablo. Y entonces, simplemente hicieron todo lo que pudieron, por hablar mal de él. Él realizó una visita muy dolorosa a ellos y se fue sintiéndose peor de antes de que había llegado. Y escribió una carta muy severa a ellos, una vez más, y él no quería volver a regresar.

Los falsos maestros estaban adquiriendo popularidad en esa iglesia y estaba rompiendo su corazón. Era la situación que podía hacer que un ministro desertara. Estaban destrozando su virtud, estaban explotando su controversia con Pedro, estaban cuestionando sus credenciales, estaban calumniándolo en toda manera posible, dijeron que no era impresionante como un orador. Él era menospreciable en términos de su presencia corporal, dijeron que era inepto en la oratoria. Era una experiencia depresiva trabajar con esa iglesia, eso es exactamente lo que dice en el capítulo 7, estaba deprimido.

Esta epístola fue escrita por Pablo con resistencia, para defender su propio apostolado en contra de los ataques de los falsos maestros. Fue escrita realmente en un momento agonizante en su vida. Usted no puede evitar sino ver eso. Incluso conforme usted comienza a lo largo de la epístola en el capítulo 1, él habla del Padre de misericordias y el Dios de toda consolación, versículo 4, el cual nos consuela en todas nuestras aflicciones. Y en el capítulo 2 él habla de la tristeza. En el capítulo 4, cómo lo veremos en un momento, más problemas, en el capítulo 6 más problemas.

En el capítulo 11 él presenta una lista de todas las cosas que él ha sufrido como un apóstol, y la concluye al decir: “La preocupación de la iglesia es ¿quién peca y no siento el dolor? Y aquí hay un hombre que está tratando con una congregación de personas que lo decepcionan mucho, mucho, en cuyas vidas él ha invertido todo lo que tiene. A pesar de eso, y a pesar de todas las otras vicisitudes que él enfrentó en otros lugares a lo largo de su ministerio, él no cedió a la maldad. No hubo deserción mala, él fue verdadero y fiel hasta el fin mismo, y creo que en este capítulo él resume las convicciones que lo mantuvieron fiel y quiero presentárselas. Va a necesitar realizar usted un estudio más detallado, para verlas en mayor detalle.

Pero quiero darle el panorama de la mejor manera que podamos hacerlo en el tiempo que tenemos. Versículo 1, la primera cosa de lo que estaba cierto Pablo, una convicción inamovible, y las convicciones son las que nos mantienen fieles. Las convicciones son lo que nos mantienen fieles. La primera convicción que Pablo tuvo, fue una convicción acerca de la superioridad y la gloria del nuevo pacto por encima del antiguo. En el versículo 1, él comienza diciendo: “Por lo cual teniendo nosotros este ministerio,” usted puede detenerse ahí. Sabemos que el “por lo cual” está ahí como una transición, es una transición del capítulo anterior, en el cual compara el antiguo pacto y el nuevo pacto, esta no fue alguna transición, algún cambio, alguna comparación que Pablo vio desde afuera, esta es una comparación que Pablo vivió en el interior.

Él era un judío, un fariseo de fariseos, celoso de la ley, celoso por las tradiciones, irreprensible hasta dónde la gente sabía, por fuera. Él incluso da ese tipo de testimonio al rey Agripa, en el capítulo 26 de Hechos, hablando acerca de lo quisquilloso que era su legalismo, y su apego al antiguo pacto, pero cuando en el camino a Damasco él fue azotado por el Señor mismo, leemos la historia física de su conversión en Hechos 9, leemos el relato espiritual en Filipenses 3. Dice en Filipenses 3 que él dice: “De pronto todo ese legalismo del antiguo pacto se volvió estiércol.” Cuándo él encontró la justicia de Dios concedida a él mediante la fe en Cristo.

Él dice, entonces en primer lugar: “Tenemos este ministerio.” ¿Qué ministerio? El ministerio del nuevo pacto. De regreso en el capítulo 3, es llamado el “ministerio del Espíritu,” es llamado el “ministerio con gloria.”  Es muy diferente que el Antiguo pacto, el cual es llamado el ministerio de condenación, el ministerio de muerte. Este es “algo mejor” de Hebreos 11:39-40. Si usted regresa al capítulo 3 por tan solo un momento, y ve el versículo 6, usted verá que el nuevo pacto da vida, el nuevo pacto da vida mediante el Espíritu, el Antiguo pacto mata. La Ley pronunció la sentencia de muerte sobre todos, nadie puede guardar la Ley por lo tanto la Ley solo tiene el poder de matar. El nuevo pacto a vida.

El nuevo pacto también provee justicia, versículo 7, el ministerio del antiguo pacto es de muerte, un ministerio muerte. El nuevo pacto es un ministerio de vida, porque el versículo 9 es un ministerio de justicia. El antiguo no podía proveer justicia, el nuevo provee justicia. El antiguo pacto fue temporal, fue un pacto que se estaba desvaneciendo, versículo 7, versículo 10 y versículo 11, su gloria se desvanece. El nuevo pacto es permanente, nunca debe ser reemplazado. El antiguo pacto no tuvo esperanza, el nuevo pacto, versículo 12 tiene esperanza en lugar de desesperanza. El nuevo pacto es claro, en contraste a lo oscuro, velado, versículo 13 y 14. El nuevo pacto está centrado en Cristo, él menciona a Cristo en el versículo 14, el velo es quitado en Cristo.

La plenitud de la revelación de Cristo es la realidad del nuevo pacto. El misterio revelado en Cristo. El nuevo pacto es capacitado por el Espíritu Santo, versículo 17, y el nuevo pacto, versículo 18 es transformador. El nuevo pacto bajo el poder del Espíritu Santo, nos mueve de un nivel de gloria al siguiente, hasta que somos conformados a la imagen de Cristo. Aquí estaba un hombre, quien salió del antiguo pacto, el antiguo pacto de condenación y muerte, desesperanza, al nuevo pacto. Y escuche, él nunca perdió la maravilla por la realidad del nuevo pacto.

Él sabía de qué había sido librado, todo lo demás en el mundo era insignificante, comparado con la liberación que se le había provisto a él, mediante la gracia soberana de Dios a través de Jesucristo. Era un honor sorprendente, sorprendente para él. Creo que eso es lo que él tiene en mente en parte, de regreso al capítulo 2, versículo 14: “Más gracias sean dadas a Dios, quien siempre nos lleva al triunfo en Cristo, y manifiesta a través de nosotros, el dulce aroma del conocimiento de él en todo lugar.” 

¿Habla usted de ser importante en el mundo? Esa es la persona más importante en el mundo, alguien, alguien que está avanzando en el triunfo de Cristo, y quien manifiesta el aroma dulce del conocimiento de Él en todo lugar, alguien quien es una fragancia de Cristo para Dios, entre aquellos que están siendo salvos, incluso entre aquellos que están pereciendo, para unos, aroma de muerte para muerte; para otros, aroma de vida para vida, ¿y para estas cosas quién es suficiente? Ningún humano en sí mismo puede tener ese tipo de impacto eterno, pero Pablo es un predicador del nuevo pacto, esencialmente él es tan usado por Dios como para ser un impacto en la eternidad de la gente, sea en el cielo o el infierno. ¿Qué necio se rebajaría a algo menos que eso?

Hablamos mucho del evangelio. Esta es una muy buena razón, por la que necesitamos estar continuamente viendo el evangelio, estudiar las glorias del evangelio, cantar acerca de las glorias del evangelio, para que nunca jamás, jamás olvidemos el privilegio de ser llamados al nuevo pacto. Pablo estaba seguro de que el nuevo pacto era superior al antiguo, y él nunca superó la maravilla del privilegio de ser parte del nuevo pacto, y del hecho de que se le dio la responsabilidad de proclamar el nuevo pacto. Si nunca nadie jamás oyó y creyó, si él primordialmente era un aroma de muerte para muerte, lo cual él era, como lo es todo predicador, como lo fue Isaías, todavía era el más alto de todos los honores, y el más grande de todos los gozos. Entre más usted conoce acerca de la pecaminosidad del pecado y la pecaminosidad del hombre, más valorará usted la salvación del nuevo pacto, provista por la gracia mediante la fe en Cristo.

Y hay una segunda razón por la que Pablo fue fiel hasta el final, una segunda convicción, una segunda certeza. Él tenía la certeza de que el ministerio era una misericordia, él estaba seguro de que el ministerio era una misericordia. Regrese al versículo 1 una vez más, y sé que vamos lento, pero vamos a acelerar. “Por lo cual teniendo nosotros este ministerio, según la misericordia.” Simplemente me detengo ahí, y digo, sabe una cosa, usted tiene que entender que su ministerio es una misericordia, usted no se lo ganó y usted no lo mantiene porque de alguna manera usted está calificado. Es una misericordia. Y para Pablo, simplemente era algo sorprendente que se le hubiera dado esta misericordia.

Escuche sus palabras, 1 Timoteo 1: “Doy gracias a Cristo Jesús Señor nuestro, el cual me fortaleció porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor, injuriador, pero fui recibido a misericordia. Y la gracia de nuestro Señor fue mucho más abundante con la fe y el amor que son en Cristo Jesús. Palabra fiel es esta y digna de ser aceptada por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que yo siendo el primero, Jesucristo mostrase su paciencia perfecta como ejemplo para aquellos que creen en él para vida eterna.” El ministerio es una misericordia. Usted está ahí, no porque usted es mejor que otros, sino porque usted demuestra misericordia, usted demuestra gracia.

Conocemos nuestros corazones, conocemos nuestras debilidades, conocemos nuestros fracasos muy bien. Y estoy seguro de que nos preguntamos porque el Señor nos llamó, porque él continúa manteniéndonos ahí. Cuándo Pablo le estaba escribiendo a los corintios, 1 Corintios 7, él les estaba hablando acerca de asuntos con respecto al matrimonio, y él dijo: “Doy mi opinión como alguien que por la misericordia del Señor es digno de confianza.” No sobrestime su importancia en el ministerio, es una misericordia, es una misericordia. Todo lo que viene a nosotros es una misericordia. A los filipenses Pablo dice: “Epafrodito estuvo enfermo hasta el punto de la muerte y Dios le mostró misericordia a él y a mí, para que no estuviera en tristeza.”

Todos nuestros ministerios son misericordias. Misericordia, misericordia, misericordia. Nos llama, nos equipa, nos rodea con hombres y mujeres que vienen a nuestro lado para servir al Señor con nosotros, es un regalo de gracia, es una misericordia para los que son totalmente inmerecedores e indignos. Nunca pierda de vista eso. Nunca es ganado, usted no se lo ganó, usted no es perfecto, y sus imperfecciones no van a hacer que usted pierda algo que no ganó. Pablo se rehusaba a defenderse a sí mismo, él tuvo que hacerlo en el caso de los corintios, para que los falsos maestros no ganaran más terreno. Esperaba que fueran revertidos y fueran sacados y regresaran a confiar en él, pero incluso mientras que se defiende a sí mismo, él quiere que todo mundo sepa que él está en el ministerio puramente por misericordia.

Hay una tercera cosa aquí que es muy elemental, él es un hombre fiel hasta el fin mismo, motivado por algunas convicciones, la convicción de la súper superioridad del nuevo pacto, y el ministerio fue una misericordia. Y la tercera cosa de la que estaba muy seguro, fue la convicción de que él necesitaba tener un corazón puro, una convicción de que él necesitaba tener un corazón. Él no comenzó en el camino a la maldad, y él dice esto de manera inmediata en el versículo 2: “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso.” Una afirmación muy interesante, “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso,” lo habían acusado de una vida secreta de pecado.

Aparentemente, leyendo entre líneas, en 2 Corintios lo han acusado de hacer lo que él hacía con mujeres para ganar favores sexuales de ellas, lo acusaron de ser corrupto en el sentido de que él estaba en el ministerio por dinero, lo acusaron de mentir de sus éxitos, él dice: “Miren, no tenemos ninguna vida escondida. No tengo una vida escondida. No hay nada que no pueden ver.” ¿Era él perfecto? No. Al mismo tiempo que él escribió eso, él escribió Romanos, y dijo: “¡Oh, miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Por un lado, él ha renunciado a las cosas escondidas debido a la vergüenza, por otro lado, él es un hombre miserable. ¿Cómo se reconcilia esto? Él reconoce su condición miserable, él no la esconde, él está abierto a confesarla. Él puede por un lado decir: “Soy un hombre miserable, veo un principio operando en mí en contra de la ley de Dios, guiándome a pecar. Odio eso. Odio que no hago lo que debo hacer, y hago lo que no debo hacer.”

Pero por otro lado él puede decir: “He renunciado a una vida escondida de vergüenza, no tengo ninguna vida secreta.” Renunciamos es un tipo de aoristo gnómico, es una especie de atemporalidad: “He renunciado a eso, hay una renuncia permanente a esto. Y, oh por cierto solía ser un fariseo y había diseñado el arte de la vergüenza secreta, la había llevado a su perfección. Yo era tan bueno en la vergüenza secreta que nadie sabía que jamás violé la ley de Dios. Así de bueno era yo como hipócrita, era un hipócrita hábil. He renunciado a todo eso.”

Me encanta lo que él dice ahí atrás en el capítulo 1, versículo 12, porque él de nuevo está tratando de defenderse a sí mismo en contra de las acusaciones, y esto es tan interesante, él dice en el versículo 12: “Nuestra confianza es esta.” Y debió haber sido muy difícil para él, incluso haber escrito eso en papel, aunque inspirado por el Espíritu Santo, haberlo escrito en lo que él lo escribió. “Porque nuestra confianza es esta, el testimonio de nuestra consciencia, que en santidad y en sinceridad piadosa, no en sabiduría carnal, sino en la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y especialmente hacia vosotros.” ¿Sabe usted lo que él está diciendo? Tengo una conciencia limpia, tengo una conciencia limpia. Pueden acusarme lo que ustedes quieran, tengo una conciencia limpia. Me están acusando, mi conciencia no me está acusando, no significa que soy perfecto, o miserable de mí, pero lo que eso significa es que no me aferro al pecado. No cultivo una vida interior de vergüenza secreta, tengo una conciencia limpia.

Sabe una cosa, eso es lo que usted debe ser. No importa lo que venga en contra de usted, si su conciencia está limpia, ninguna acusación se pega. La conciencia es un regalo de Dios. Es un domo, da lugar al temor, a la ansiedad, incluso el pánico si la luz llega a la realidad de la vergüenza escondida. Y usted queda aterrado porque lo descubren, especialmente si está en el ministerio. “Mi conciencia está limpia,” Pablo dice. ¿Cómo es que usted mantiene su conciencia limpia? Al ganar la batalla contra el pecado en el interior, al ganarla en el interior.

He conducido mi vida en el mundo, y especialmente hacia ustedes en santidad y sinceridad piadosa, pureza moral y transparencia. Sabe una cosa, eso es lo que es la sinceridad piadosa, el término transparencia. Soy un libro abierto, soy transparente, él repite esto bastante varias veces en el libro de los Hechos, dando testimonio hacia el final del libro, y también en una carta a Timoteo, la batalla siempre es en el interior, Santiago 1, y va del interior al exterior, usted tiene que ganar la batalla en el interior.

Fue Carlos Wesley quien escribió uno de los pocos himnos que yo he llegado a ver acerca de la conciencia. Él escribió esto: “Quiero un principio interior de temor vigilante piadoso, una sensibilidad hacia el pecado de dolor al sentirlo cerca. Ayúdame, ante el primer acercamiento a sentir la soberbia o el deseo malo, de sorprender el que se está desviando mi voluntad y apagar el fuego que está empezando. De ti sé que me puedo desviar para no entristecer más tu bondad, dame el asombro filial, te ruego; la conciencia tierna da, rápida como la niña del ojo, Dios has que mi conciencia sea. Despierta mi alma cuando el pecado esté cerca, y mantenlo aun despierto.”

Pablo sabía que necesitaba tener una vida pura. Y eso significaba que él tenía que mantener una conciencia limpia. Y eso significaba que él tenía que enfrentar el pecado en el interior. Y si usted no hace eso, cuando conciba se va a manifestar y va a producir la muerte. ¿Qué mantuvo a Pablo predicando fielmente a Cristo hasta el final? Una cuarta convicción, él tenía la certeza de la responsabilidad de predicar con precisión la Palabra de Dios. Él tenía la certeza de la responsabilidad de predicar con precisión la Palabra de Dios. Y él dice eso en el versículo 2, él dice: “No solo hemos renunciado a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia ni adulterando la Palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad, recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.”

Eso es mucho que decir, una verdad muy, muy importante, él está seguro de la prioridad de no adulterar la Palabra de Dios, sino manifestar la verdad, no andando en “panurgia.” Esa es una combinación de palabras que significan todo, y trabajar; no dejar que el fin justifique los medios. No hacer lo que tenga que ser hecho para ser exitoso, por la medida que usted quiere usar. Panurgia, la idea de alguien que es capaz de hacer absolutamente cualquier cosa para ganar el fin que la persona quisiera ganar. Algo astuto, algo sin escrúpulos, algo engañoso, lo que se necesite para alcanzar las metas. En cierta manera es sinónimo de “kakurgia”, lo cual significa un malhechor, un criminal. Es criminal tomar la Palabra de Dios y manipularla para alcanzar sus fines.

Entonces, él dice: “No soy así, no opero de esa manera, no opero tomando la Palabra de Dios y torciéndola para mis propios fines, adulterando la Palabra de Dios,” el deporte favorito de los falsos maestros y los predicadores falsos. De regreso al capítulo 2, por un momento, versículo 17, él dice: “No somos como muchos, manipulando la Palabra de Dios,” o adulterando la Palabra de Dios, kapelos, farsantes, charlatanes, impostores. No estoy jugando con la verdad divina, no estoy diluyéndola, no estoy encubriéndola, no estoy abaratándola, no soy un tramposo, no adultero.

Esa es realmente una palabra conectada a un anzuelo. No uso la Palabra para que muerdan el anzuelo, para consumirlos. También es usada de diluir vino, lo cual era una especie de trampa. No manejo la Escritura de una manera engañosa, no la uso como un anzuelo para jalarlos y comercializar con ustedes. No diluyo la verdad, no la corrompo para alcanzar un fin con ustedes, sea cual sea ese fin, sino que más bien soy fiel a la manifestación de la verdad, phaneroō, la manifestación, la revelación de la verdad, verdad divina, la exposición abierta clara de la Palabra de Dios, la verdad. Este es mi esfuerzo incansable.

“Recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.” Esa es una afirmación tan fascinante. usted puede manipular la Escritura, usted puede torcerla, usted puede suavizarla, usted puede alterarla, y hacer que alcance algún fin con las personas en la sociedad a las que usted piensa que debe apelar, usted puede jugar con ella para quitar la ofensa, sacar la ofensa. Usted puede hacer todo ese tipo de cosas, pero al final usted ha derrotado el propósito mismo para el cual la verdad existe. Usted subestima algo que Dios ha colocado en toda persona creada en el mundo, y eso es la ley de Dios escrita en el corazón, y ese es el único punto de contacto que usted tiene con el pecador. Si usted altera eso, usted se ha aislado, usted puede hacer un amigo, pero usted no va a cambiar un corazón. No importa que pruebas, dificultades, desacuerdos, ataques, persecución.

No importa lo que viene de manera injusta, que ataques, que crítica, Pablo está diciendo: “Puedes ser fiel a la verdad, porque yo sé que la verdad lleva en sí su propia recomendación interna.” Usted no tiene que defender la Palabra de Dios, tiene una gloria propia, tiene un poder propio. Fue Hodges, el gran teólogo quien dijo: “Pablo sabía que la verdad tenía un poder en sí, a tal grado que incluso cuando era rechazada y odiada, se recomendaba a sí misma a la conciencia, como la verdad.” El siguió diciendo: “Y aquellos ministros que son sinceros y declaran simplemente la verdad como Dios la reveló, se recomiendan a sí mismos a las conciencias de los hombres.”

Eso debería ser grandes noticias para usted. No tiene que cambiarla, no puede hacer eso, ciertamente no a los ojos de Dios, y Pablo nos recuerda entonces, al final del versículo 2, que él hace todo porque él sabe que Dios está viendo. Él tenía la certeza de la responsabilidad que tenía de predicar la Palabra de Dios, de predicar la verdad sin engaño, sin alteración, sin manipulación, todo el consejo de Dios trazado de manera correcta, usado correctamente. Esa fue una convicción que lo guardó de desertar de manera pecaminosa.

Número cinco, él tenía la certeza de que los resultados no dependían de él. Él tenía la certeza de que los resultados no dependían de él. Dice usted: “Muy bien, estoy afuera, estoy predicando la verdad, y estoy predicando la ley de Dios y después el evangelio, y abriendo la Palabra de Dios y dejando que la Palabra de Dios salga, y estoy confiando en que Dios con Su Palabra encuentre un punto de contacto con el pecador debido a la predisposición del pecador a la ley de Dios que está incorporada en él. Estoy confiando en eso, pero no veo ningún resultado. En cierta manera me estoy preguntando porque las cosas no están pasando como me gustaría verlas pasar. Aquí viene una respuesta rápida, Pablo sabía que los resultados no dependían de él.

Ahora, permítame recordarle, no dependían de él en absoluto. Entonces, alterar el mensaje de alguna manera, sería pensar que depende de ustedes. Y usted necesita hacer algo diferente porque usted es el problema. No. Él dice en el versículo 3: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto,” aun sino penetra en el pecador, “entre los que se pierden está encubierto, en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no le resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” Esa es una porción poderosa de la Escritura. Si nuestro evangelio está encubierto, hay una razón. Estamos hablándole a una categoría de personas identificadas por Pablo como los que se pierden. Esa es una categoría de personas, los que se pierden.

Él se refiere a los que se pierden de regreso ahí en 1 Corintios capítulo 1: “El evangelio es locura para los que se pierden.” La gente que está en la categoría de los que se pierden, son los que están espiritualmente muertos, los que están ciegos espiritualmente, están muertos espiritualmente, y ciegos por naturaleza, y están doblemente cegados debido a Satanás, el dios de este siglo, él ha cegado las mentes de los incrédulos. Entonces son, ciegos por naturaleza, y están cegados por Satanás, son doblemente ciegos, son profundamente ciegos. No pueden ver la luz del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. La gloria es brillante, es la gloria misma de Dios brillando en la faz de Jesucristo, viniendo a través del evangelio, es luz refulgente pero no lo pueden ver. Están ciegos como una piedra muerta.

Entonces, bienvenidos al ministerio. Usted le está hablando a estas personas. 2 Corintios 10, Pablo dice: “…que están en una especie de tumba, una especie de prisión, que se vuelve una tumba.” Él dice: “…que están en fortaleza.” La palabra para prisión, tumba, sepulcro. La gente está literalmente cautiva a cualquier cosa levantada, cualquier idea, cualquier “logismos” levantada en contra del conocimiento de Dios. Son cautivos a las mentiras y cegados, y después cautivos a las mentiras, son impenetrables, absolutamente impenetrables, desde un punto de vista humano.

Si nuestro evangelio está encubierto, está encubierto porque la gente está en la categoría de los que se pierden. La otra categoría, 1 Corintios 1, es aquellos que están siendo salvos. Está la categoría de los que están siendo salvos, y está la categoría de los que se pierden. Los que se pierden no pueden responder. Esa es la razón por la que Pablo también dice en 1 Corintios capítulo 1, que cuando responden es debido a la obra asombrosa de Dios, el que se gloría, gloríese en el Señor. Por un lado, usted podría decir que la doctrina de la depravación es la doctrina más desalentadora en la Biblia, lo es en cierta manera. Pero, en otro sentido, la doctrina de la depravación es una palabra alentadora. Dice usted, eso es raro. Bueno, me alienta el hecho de que no puedo hacer por despertar al pecador muerto. 

Entonces, simplemente déjame ser fiel a la manifestación de la verdad en la Palabra de Dios, que Dios usa eso para despertar al pecador muerto. El ministerio perseverante hasta el final, fiel a Cristo, entiende y está cómodo con la gran realidad de la gracia regeneradora, divina, soberana. Todos los resultados vienen de Dios. Vimos el versículo 5, entonces vaya al versículo 6, aquí está la explicación: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz.” Usted se acuerda de eso cuando Dios dijo eso, ¿cuándo Dios dijo eso? Génesis 1, Dios quien dijo la luz brillará de las tinieblas, sea la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la paz de Jesucristo.

La única manera en la que un pecador muerto, ciego, jamás verá la luz es cuando Dios lleva a cabo un milagro creador en el alma, como el milagro de crear la luz en Génesis. ¡Qué paralelo! Dios entró a las tinieblas, nada más que tinieblas, tinieblas infinitas y dijo, sea la luz. De la misma manera, solo Dios puede entrar a las tinieblas del alma humana, y decir sea la luz. Si yo pensara que la calidad de mi mensaje determina el destino eterno de alguien, no creo que podría predicar, creo que estaría paralizado. No necesito ese crédito, estaría contento con dar todo el crédito para deshacerme de la responsabilidad. No necesito ninguno de los dos, simplemente encuentro tanto gozo, simplemente en predicar la Palabra y dejar todos los resultados al Creador. Pablo fue fiel hasta el fin mismo, porque él sabía que los resultados no dependían de él. Podría haber sido bastante desalentador.

Y eso lo lleva a una sexta convicción. Él tenía la certeza de lo insignificante que era. Él tenía la certeza de lo insignificante que era, versículo 7: “Pero tenemos este tesoro.” ¿Qué tesoro Pablo? El tesoro del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. El tesoro de la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo, esas frases magnificas demandan más atención de lo que he podido prestarles esta mañana. Él dice: “Tenemos este tesoro, este tesoro de todos los tesoros que sobrepasa a cualquier otro tesoro, o a todos los tesoros combinados.” Este es un contraste fuerte, un contraste casi conmovedor entre la gloria brillante de Dios en la faz de Jesucristo, propagada mediante el evangelio, y el contenedor frágil, débil, frágil, feo, lleno de fallas, en el que es contenido. Tenemos este tesoro en vasos de barro.

Dijeron que él no era impresionante, dijeron que su discurso era menospreciable, dijeron que era inepto. Esas no son noticias para él. Él no está apenado por eso, lo que va más allá de su comprensión es cómo Dios podía tomar la gloria de este evangelio, y colocarla en un vaso de barro como él. Me acuerdo de A. T. Robertson leyendo una afirmación que él hizo hace años atrás: “Si Dios no pudiera usar instrumentos pobres y voces débiles, Él no podría producir música, es lo único que tiene.” Este evangelio de la gloria del Nuevo Testamento está en ostrakinos, vasos de barro: vasos de barro comunes y corrientes, baratos, feos, rompibles, reemplazables, sin valor.

¿Para que usan los vasos de barro? Bueno, aparentemente los usan para sepultar ciertas cosas en el suelo, cosas de valor, para efectos de seguridad. También las usan para sacar los desechos orgánicos de la casa. Eso es lo que un vaso de barro haría, son distinguidos en 2 Timoteo 2:20, de los vasos para honra. Hay vasos para honra y vasos para deshonra. Y los vasos para honra son de oro y plata, en eso sirve usted la comida. ‘Los vasos para deshonra’ es cuando usted saca el alimento procesado. No hay valor intrínsico en esos, son feos.

Fue Sir Tomas Moore, quien llamó a Martín Lutero un contenedor de desechos. Escuche lo que él dijo: “Lutero no tiene nada en su boca sino inmundicia y estiércol, con los que él juega al bufón. Él metería en su boca el estiércol que otros hombres escupirían en un contenedor. Si él fuera a dejar la insensatez y el enojo con lo que estamos demasiado familiarizados hoy día, las locuras que él produce, si él fuera a tragarse su propia inmundicia y lamer el estiércol con el que ha contaminado a tal grado su lengua, y su pluma, no teniendo en su boca nada más que agua contaminada, inmundicia y estiércol y agua de caño, él va recibir un consejo a tiempo. Si fuera a dejar esta locura con todas sus locuras, y enojos, con su estiércol y su inmundicia.”

Ahora, ahí tienen ustedes un párrafo alentador, saludable. Hombre, ni siquiera puedo concebir alguien que escribiera todo eso. Lutero podría haber dicho: “Sí. Isaías habría dicho: “Señor, tú no me quieres. Yo soy un hombre de –qué- de labios inmundos.” Pablo se vio a sí mismo como el menor, el más pequeño de todos los apóstoles, no es cierto, el más pequeño de todos los apóstoles. En 1 Corintios 4 hay un pasaje ahí, otro que me impactó al principio de mi ministerio, cuando pensé en el ministerio, él dice esto, 1 Corintios 4:9, “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles, como postreros, como a sentenciados a muerte, pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles, y a los hombres.” Esto es sarcasmo.   

“Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, más vosotros prudentes en Cristo, nosotros débiles, más vosotros fuertes, vosotros honorables más nosotros despreciados. Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos, nos maldicen y bendecimos, padecemos persecución y las soportamos, nos difaman y rogamos.” Lo resume de esta manera: “Hemos venido a ser a esta hora como la escoria del mundo, el desecho de todos.”

Desecho y escoria, sinónimos para la suciedad que se queda en el fondo de un contenedor de basura, usado de manera figurada, para los criminales más bajos, más degradados, con frecuencia sacrificados en sociedades paganas. Esta es la humillación personal de Pablo. “No soy nada, un blasfemo, un homicida,” como leímos antes. El poder del evangelio glorioso no tiene nada que ver con nosotros, tenemos el tesoro en vasos de barro. Somos débiles, somos comunes y corrientes, simples, frágiles, rompibles, deshonrosos, pero dicha debilidad no es fatal para el poder del evangelio. “Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo, porque es poder de Dios para salvación.”

Entonces, ¿cómo sostiene Pablo su fidelidad al predicar a Cristo? mediante un conjunto de convicciones, convicciones inamovibles que lo mantuvieron fuerte contra cualquier decepción, cualquier decepción pecaminosa. Él estaba convencido de la superioridad del nuevo pacto, él estaba convencido de que el ministerio es una misericordia, él estaba convencido de la necesidad de una vida pura. Él estaba convencido de que necesitaba predicar continuamente la Palabra, la verdad. Él estaba convencido de que los resultados no dependían de él, sino de Dios. Y él estaba convencido acerca de que era insignificante.

El capítulo termina con un par de convicciones más. Él estaba convencido del beneficio del sufrimiento. Él estaba convencido del beneficio del sufrimiento, él es un vaso de barro, y él es un vaso de barro que ha sido golpeado de manera brutal, que nunca ganó un concurso de popularidad. Versículo 8: “Que estamos atribulados en todo, más no angustiados; en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados, pero no destruidos. Llevando en el cuerpo siempre, por todas partes, la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal, de manera que la muerte actúa en nosotros y en vosotros, la vida.”

Tres veces él dice lo mismo, la muerte opera en nosotros y cómo resultado la vida opera en ustedes. Mi sufrimiento contribuye a que ustedes vivan. Cuatro contrastes aparecen aquí en los versículos 8 y 9: “Atribulados en todo, más no angustiados.” Atribulados es “thilibos” significa ‘presión’, pero no angustiados, lo cual significa, “No estoy tan confinado, y presionado que no hay escape. Estoy perplejo, cierto tipo de desesperanza, pero no es desesperanza final. Estoy perseguido “diokō”, soy casado como un animal que está por ser matado, pero nunca abandonado por Dios. Estoy derribado, derribado, aventado con fuerza, pero no destruido. A través de todo esto lo que sale en mi sufrimiento, el beneficio de ustedes.

¿Cómo sucede eso? Bueno, él explica eso, vaya al capítulo 12, por un momento, en 2 Corintios, él dice: Debido a” versículo 7, “la superabundante grandeza de las revelaciones, por esta razón, para evitar que me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás, que me atormentara para evitar que me exaltara, para guardarme de exaltarme a mí mismo.” Simplemente, de manera breve decimos que este es un aguijón, pero eso realmente significa una estaca, una lanza. No es alguna espina como en un rosal, sino una estaca. Es metida en su carne, es una herida profundamente dolorosa para él, él lo llama un mensajero de Satanás, un ángelos. Esa es una persona, esa no es una enfermedad, es un mensajero satánico que lo está atormentando.

Y creo que lo más probable es que quién fuera, fuera quién fuera la persona que estaba guiando el ataque en contra de él, entre los falsos maestros en Corinto, era esa persona, ese mensajero. Y él ora porque el Señor lo quitara, oró tres veces y el Señor no lo quitó, porque lo humilla. Guau. Algunos de los problemas en su iglesia el Señor los está permitiendo para humillarlo a usted. Le pedí tres veces, él dijo: “No” Él me dijo: “Bástate mi gracia”. Y aquí está la afirmación, “porque el poder se perfecciona en –qué- la debilidad. “Por lo tanto, de buena gana me gloriaré por mis debilidades, para que el poder de Cristo esté en mí. De buena gana me gloriaré en mis debilidades, para que el poder de Cristo esté sobre mí. Por lo tanto, estoy contento con mis debilidades, con insultos, con aflicciones, persecuciones, y dificultades por causa de Cristo, porque cuando soy débil entonces soy fuerte.”

Aquí hay un grupo de falsos maestros guiados por un líder poseído por demonios, despedazando a esta iglesia que él amaba. Y él tiene sentimientos tan íntimos, tan amorosos en su corazón hacia esta iglesia, de tal manera que, si hay pecado ahí, él siente el dolor. Y los demonios, se le ha permitido a los demonios despedazar a su campo y él dice: “Por favor, detén esto.” “No, has tenido tantas revelaciones. Necesitas ser humillado, y necesitas aprender que tu fortaleza se encuentra en tu debilidad.

Regrese entonces a dónde estábamos en 2 Corintios, y usted ve que, sin entrar a detalles, él dice: “Llevo,” en el versículo 10, “en mi cuerpo, la muerte de Jesús.” En otras palabras, todo el dolor, sufrimiento, incluso la muerte que vino a él, que era con la intención de que fuera para Cristo, Cristo no estuvo ahí. Entonces, la dirigieron hacia aquel que lo representaba, pero tiene un propósito, para que la vida de Jesús también sea manifiesta en nuestro cuerpo. Y después esencialmente lo mismo en el siguiente versículo: “Constantemente estamos siendo entregados a la muerte por causa de Jesús, para que la vida de Jesús también se manifieste en nuestra carne mortal.” Lo vuelve a decir, la muerte opera en nosotros, pero la vida en ustedes. Así es, yo me juego la vida, yo sufro persecución, soy torturado, yo soy perseguido para que sea débil. Y a partir de mi debilidad sale fortaleza espiritual que trae vida a ustedes.

Así es como usted tiene que abrazar su sufrimiento. Si usted no abraza su sufrimiento, es más probable que usted deje el ministerio, y se quede ahí al lado, antes de que llegue a la cumbre. El Señor, claro, fue acechado por Sus enemigos hasta que lo mataron, y así fue Pablo, pero a lo largo de este camino en su debilidad, Dios estaba operando poderosamente. Pablo nunca podía ser la explicación para su impacto, Pablo nunca podía ser la explicación para su impacto, no era él. Dijeron que él parecía ser nada, nada. Y atormentado en su alma por la llegada terrible de los falsos maestros en la iglesia, que él amaba. Sin embargo, el poder de Dios se manifestó a través de su debilidad.

Muy bien, permítame tan solo darle dos cosas finales en que pensar en este capítulo, que fueron convicciones de Pablo que creo que lo mantuvieron fiel hasta el final. Él tuvo la certeza de la necesidad de ser valiente, él tuvo la certeza de la necesidad de ser valiente. Me encanta esa palabra en el versículo 13: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito,” y él se remonta al Salmo 116, ‘Creí, por lo cual hablé.’ Nosotros también creemos por lo cual también hablamos.” Me gusta eso, ¿no le gusta a usted? Hombre. Usted dice lo que cree. Es correcto. No me edito a mí mismo. Si lo creo lo digo.

Algunas veces la gente me pregunta: “¿Llegas a pensar en lo que la gente va a pensar cuando dices algo?” Nunca había pensado en eso hasta ahora. Estoy seguro de que hubieron ocasiones cuando pude haber dicho las cosas de manera diferente, y habría estado mejor, pero solo pienso en una cosa, ¿es esto verdad? ¿es esto verdad? Creí, por lo tanto, hablé. También creemos y así hablamos. ¿Cómo sería la iglesia hoy en la actualidad si los pastores hicieran eso? Usted lo cree, dígalo. Usted lo cree porque es verdad, está revelado en la Escritura, entonces trae sufrimiento, entonces trae rechazo, no cambiaré el mensaje.

Estoy de pie por fe, es el Espíritu de fe que dice: “Lo creo, entonces lo dije.” No puedo, no puedo creer algo, no puedo creer algo y no decirlo, sin importar que persecución venga. El silencio podría significar una medida de consuelo, el significado podría significar una medida de comodidad o aceptación o popularidad, pero como Lutero, estamos obligados a hablar lo que creemos. Valentía. Valentía. Bueno, ¿no te da miedo que puedas morir, Pablo? No. ¿Por qué? versículo 14: “Sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús y nos presentará juntamente con vosotros.” Ahí está usted.

Entonces, te van a matar. ¿Vas a qué? A ser resucitado. El aguijón es quitado de la muerte. Además, si digo la verdad, aun si muero por ello, porque todas estas cosas padecemos, versículo 15, “por amor a vosotros para que, abundando la gracia, por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.” Lo que él quiere decir con eso es que más y más personas van a convertirse a Cristo, y van a añadirse al coro de aleluya, y van a añadirse al coro aleluya, dándole gracia de manera eterna a la gloria de Dios.

Entonces, digo lo que es verdad por dos razones. Razón número uno: si me matan el Señor me va a resucitar. Razón número dos: La gente va a oír la verdad, creer la verdad, y son salvos. Y la gracia de la salvación se esparce a más y más personas quienes entonces se añaden a las voces de aquellos que están dando gracias, que abundan para la gloria de Dios. Bueno, una convicción final. Él tenía la certeza, de que la gloria futura era mejor que cualquier cosa que este mundo podía ofrecer. Versículo 16: “Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre interior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

En vista de la realidad sorprendente, gloriosa de la verdad del evangelio del nuevo pacto, el ministerio del nuevo pacto, una misericordia que florece en la vida de un predicador indigno, bajo el poder soberano de Dios, en la predicación de la Palabra, incluso en medio de ser golpeado y de estar herido en la lucha, él abraza el poder perfeccionador del sufrimiento, él es fiel a sus convicciones, enfrenta la vida o la muerte en la certeza con confianza de la resurrección, y hace todo eso porque él espera un eterno peso de gloria. Cómo dije, nadie le dio un trofeo al final, él está esperando la recompensa que viene a él de la mano de su salvador.

Un eterno peso de gloria, peso, baros, pesado, pesado, baros, pesado, excediendo todos los límites, mucho más allá de toda comparación. Y eso tiene que significar, y digo, esa tiene que ser la meta. No vemos las cosas que son vistas, las cosas que no son vistas. Usted no va a desanimarse si vive por estas convicciones, usted no va a desertar. Usted un día va a estar en la cima, al final de su vida, y va a inhalar ese aire extraño de fidelidad hasta el fin mismo, y usted podrá decir, espero, porque para mí el vivir ha sido Cristo, y el morir, ganancia.

Padre, te damos gracias por la oportunidad de estar juntos en esta mañana, y la riqueza de nuestra comunión y nuestra adoración y el poder bendito de tu verdad. Hemos cubierto mucho, hemos cubierto un capítulo entero y Señor hemos dejado afuera muchas cosas que son tan maravillosas y necesitan ser consideradas, pero ayúdanos a entender el panorama general. Hemos visto la vida de un hombre quien es un ejemplo para nosotros, él mismo dijo: “Síganme, conforme yo sigo a Cristo.” Que hagamos aquello que Él nos ha pedido hacer, seguir en un patrón que nos lleva a un final como ese, en dónde podremos decir: “No he desertado de ninguna manera mala. Estando a fin con sangre, sin haber doblado la rodilla, sin haber sido quebrantado, y fieles. Y viendo aquello, y viendo únicamente esa recompensa que, habiéndola recibido, la arrojaremos a los pies de Aquel a quien pertenece toda la gloria.

Danos una gran semana Señor, cumple toda, cumple todas Tus intenciones buenas en toda vida. Y te agradeceremos en el nombre de nuestro Salvador. Amén.

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