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Romanos, capítulo 3, y vamos a retormarlo en el versículo 25, y en la primera sección que vimos la idea fue demostrarle que la necesidad de todo pecador ha sido satisfecha, porque la justicia de Dios es hecha disponible al pecador mediante la fe, y esa justicia ha sido hecha disponible debido al sacrificio de Cristo por nosotros. Cuando Cristo murió en la cruz, Él pagó el rescate.

Ahora, simplemente para aclarar algo que no dije: el rescate fue pagado a Dios. Algunas personas creen que Jesús pagó un precio a Satanás. No, Él pagó el precio a Dios. El que destruye tanto el alma y el cuerpo en el infierno no es Satanás, el que destruye el alma y el cuerpo en el infierno es Dios, el juez es Dios. Dios ha sido ofendido, la ley de Dios ha sido violada, la culpabilidad del pecador está relacionada con Dios, la justicia de Dios debe ser satisfecha, Cristo ofrece el sacrificio que satisface la justicia de Dios. Y por lo tanto, la necesidad del pecador es satisfecha en el sacrificio de Cristo, que se convierte en el precio de redención o el precio de rescate pagado a Dios para que su justicia sea satisfecha y la justicia de Dios pueda descender del cielo al pecador; entonces, la necesidad del pecador es satisfecha.

Al mismo tiempo, Pablo presenta un punto comenzando a la mitad del versículo 25 y hasta el final del capítulo, que Dios también es satisfecho; la necesidad del pecador es satisfecha que Cristo murió por los pecadores. Sabemos eso, la Biblia dice eso, el Nuevo Testamento dice que Cristo murió por pecadores; pero lo que la gente quizá no piense es que Cristo también murió por Dios, que Él murió por Dios. Este es un tema tan grandioso que virtualmente es inagotable: Cristo murió por Dios. En el primer capítulo de Romanos y el quinto versículo dice: “Pablo, dando una palabra personal de testimonio junto con los otros apóstoles y predicadores del Evangelio, hemos recibido la gracia y el apostolado para traer la obediencia a la fe entre todos los gentiles –esta última línea es la clave– por causa de su nombre”, por causa de su nombre.

En últimas, la salvación es para la gloria de Dios, la honra de Dios, la exaltación de Dios. 3ª de Juan, capítulo 7, Juan dice que los evangelistas salieron por causa del nombre, por causa del nombre. Le puedo presentar algo a su mente que quizá nunca antes haya escuchado: La razón para la salvación no es primordialmente para el beneficio de usted, es para la gloria de Dios; somos un medio para alcanzar un fin o somos el fin. Dios no salva a pecadores porque son tan amorosos, Dios no está abrumado de amor incondicional hacia pecadores miserables, Él está abrumado con su propia gloria y Él, al salvar a pecadores, usa esto como un medio para su gloria eterna ante los ángeles santos y ante todos los redimidos.

Cuando Pablo termina el capítulo 11 de Romanos, usted puede pasar al final del capítulo 11, él llega al final de este gran tratado de salvación, él va del capítulo 1 hasta el capítulo 11, él llega al final de esto y, como lo hace con frecuencia en sus cartas, él irrumpe en una doxología, él ha tenido todos estos razonamientos santificados, todo este argumento lineal, racional, para la maravilla del Evangelio, y al final él irrumpe en alabanza doxológica: “Oh, profundidad de la riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios”. Él no puede evitar el darle gloria a Dios por la sabiduría de Dios y el conocimiento de Dios demostrado en la salvación. “Cuán inescrutables son sus juicios e insondables sus caminos más allá de nuestra comprensión. Porque ¿quién ha conocido la mente del Señor o quién fue su consejero?”.

Dios no tiene asesores. ¿Sabía usted eso? Dios no tiene asesores. ¿Quién le dio a Él primero para que le fuese recompensado? Él tampoco tiene deudores, Él no le debe nada a nadie. Él no obtiene información de nadie. “Porque de Él y por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos, amén”. El propósito entero de la salvación es darle gloria a Dios. Cuando el Señor en los consejos de la eternidad, antes de la creación, convocó una reunión trinitaria, el Padre proclamó su amor al Hijo, y le dijo al Hijo: “Quiero darte una humanidad redimida, quiero darte una humanidad redimida porque te amo”, y el amor da, y el amor divino da divinamente sin límites, infinitamente. Y el Padre, en una expresión de amor al Hijo, determinó que Él crearía un mundo, y Él permitiría que ese mundo cayera en pecado y Él recuperaría de ese mundo una humanidad redimida, que daría a esa humanidad redimida como novia a su Hijo para que esa humanidad redimida por los siglos de los siglos pudiera glorificar a su Hijo.

Y Pablo, en 1ª de Corintios, nos dice que cuando eso se complete y la humanidad redimida esté llena de manera completa, Dios, el Padre, se los dará al Hijo como su novia, y según 1ª de Corintios, capítulo 15, el Hijo entonces tomará a la humanidad redimida junto consigo mismo, y se dará a Sí mismo, y a la humanidad redimida se las dará de regreso al Padre en un acto recíproco de amor. En un sentido, usted es una parte incidental de un gran acto de amor que se lleva a cabo dentro de la Trinidad. Todo es para la gloria de Dios, absolutamente todo, todo redunda para la gloria de Dios, todo se resuelve en el acorde final de la gloria de Dios. De tal manera, que la doxología al final del capítulo 11 es la cúspide del libro. Comenzando en el capítulo 12, de nuevo, la palabra “así que” o “por tanto”, y por cierto, la estructura, la estructura del libro de Romanos, está construida sobre una serie de “por tantos”. Pero, a partir del capítulo 12, es la conducta consecuente a la luz de una salvación tan gloriosa.

Entonces, en un sentido general necesita ser dicho, que el propósito entero de la salvación es para la gloria de Dios. Jesús dijo en Juan 17, cuando Él estaba orando esa oración tan grande, sumo-sacerdotal: “Te He glorificado en la tierra habiendo cumplido la obra que Tú me diste que hiciese. Ahora, glorifícame con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo comenzara”. Todo consiste en la gloria divina. El plan redentor entero consiste en gloria divina. Toda persona que jamás se llega a convertir es un regalo de amor del Padre al Hijo; “Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí”, ¿verdad? Juan 6. “Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí y no perderé a ninguno”. ¿Por qué? El Padre escoge, el Padre da, el Hijo recibe, el Hijo guarda, el Hijo resucita, y la humanidad glorificada entonces se convierte en el coro eterno Aleluya, que ofrece alabanza a Dios por los siglos de los siglos; estaremos perdidos en alabanza, amor, como el himno antiguo lo dijo.

David Brainerd, el gran misionero a los indios en Estados Unidos, quien cautivó el corazón de Jonathan Edwards de una manera única, escribió, y cito: “No voy al cielo para ser promovido, no voy al cielo para ser promovido sino para darle gloria a Dios. No importan en dónde esté ubicado en el cielo, no importa si tenga un lugar más bajo, solo vivir, agradar y glorificar a Dios. Mi cielo es agradar a Dios, glorificarlo y estar totalmente entregado a su gloria para siempre”. Fin de la cita. Y Brainerd murió y llegó al cumplimiento de eso. El propósito eterno de la salvación es hacernos capaces de glorificar a Dios por los siglos de los siglos. Ahora, hablamos de cómo el pecador es satisfecho por el sacrificio de Cristo. Entonces, hablemos ahora de cómo Dios es satisfecho en el sacrificio de Cristo, cómo Dios es glorificado.

Le voy a dar quizá cuatro puntos para pensar en esto que fluyen de este texto. De regreso ahora al capítulo 3 de Romanos, permítame leerle los versículos 25b hasta el final, simplemente para que esté de regreso en su mente: “Para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y Él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe, a los de la incircuncisión; luego por la fe, ¿invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley”. ¿Cómo es que, entonces, la muerte de Cristo glorifica a Dios? ¿Cómo satisface a Dios? ¿Cómo despliega a Dios?

Número 1, la muerte de Cristo declara la justicia de Dios. Declara la justicia de Dios. Hay una pregunta abierta antes de la cruz, hay una pregunta abierta que está flotando en el mundo y es esta pregunta: ¿Cómo puede Dios perdonar a pecadores? Entendemos su misericordia, entendemos su compasión, pero ¿en base a qué Dios perdona? Por ejemplo a Abraham, ¿cómo puede Dios depositar en la cuenta de Dios justicia divina por la fe? ¿Cómo puede Dios hacer eso? ¿Cómo puede Dios declarar que Noé y su familia es justa? ¿Cómo puede Él darles la justicia de Dios? ¿Cómo puede hacerlo para Enoc, al punto de que Enoc camina con Dios? ¿Cómo puede hacerlo para Elías, quien fue llevado al cielo en un carro o cualquier otro creyente en el Antiguo Testamento? ¿Cómo puede Dios hacer eso sin ser injusto? Esa es la gran pregunta, ¿cómo puede Dios perdonar a pecadores, concederle su justicia sin ser acusado de ser injusto? Es una pregunta que prevalece y es importante.

La justicia de Dios podría ser sospechosa. Y por cierto, esa es una de las cosas que irritó a los fariseos porque, claro, irritó a aquellos que estaban escuchando al Apóstol Pablo que eran legalistas judíos; simplemente, no podían vivir con el hecho de que Dios podía nada más depositar su justicia por la fe en algún pecador, y se remontaban al Antiguo Testamento y decían que Dios ha declarado que Él es Santo y que Él es demasiado Santo para ver la maldad, no puede tolerar la iniquidad. Cuando Dios ve la iniquidad en el Antiguo Testamento la juzga, la castiga. Mire, los paganos tenían dioses que eran caprichosos, los paganos tenían dioses que eran incoherentes, los paganos tenían dioses que supuestamente podían ser apaciguados por ceremonias religiosas, ofrendas religiosas, sacrificios, cierta conducta moral; pero ¿cómo es posible que usted pueda esperar por parte del Dios infinitamente Santo, que Él depositara su justicia en un pecador que ha confesado serlo?

Como puede ver, en el judaísmo, la forma dominante del judaísmo diseñada por los fariseos, usted ofrecía a Dios su santidad. Usted no caía ante Dios, golpeaba su pecho y decía: “Dame misericordia por mi pecado”, usted se aparecía delante de Dios como el fariseo en Lucas 18, y usted decía: “Te doy gracias porque no soy como este hombre. Doy diezmos, oro, ayuno. Te ofrezco mi justicia”, y podían entender eso ellos. Pero ¿cómo es posible que Jesús pudiera convivir con prostitutas, criminales, recaudadores de impuestos, ladrones, y el resto de la escoria que iba con los parias de la sociedad, los judíos expulsados por la sinagoga, que habían sido despojados de su identidad social debido a sus iniquidades? ¿Cómo era posible que Él pudiera estar cómodo con ellos? Él fue acusado, ¿no es cierto?, de ser amigo de pecadores, de borrachos, de gente mala.

En una ocasión, en una comida en la casa de un fariseo, una mujer que debió haber sido una mujer de la calle, de mala reputación, entra y comienza a lavar los pies de Jesús con su cabello; una casa de patio abierto, ella debió haber venido, debió haber visto a Jesús y quiso demostrarle su amor a Él. Y el fariseo que estaba a cargo de la reunión está tan molesto y sabe que si Jesús fuera Dios, Él sabría qué tipo de mujer era ésta, y Él no permitiría que esa mujer lo tocara. Esto simplemente estaba fuera de la caja de cómo veía Él la justicia delante de Dios.

Y entonces, cuando el Evangelio viene y Jesús dice: “Te ofrezco perdón”, y Él perdonó pecado. ¿Se acuerda del hombre que fue bajado por el techo y: “Tus pecados son perdonados”? Y ellos simplemente se desmayaron por eso, porque su teología decía que la razón por la que el hombre tenía el problema era porque él era un pecador como el hombre que nació ciego en Juan 9. ¿Cómo es que Él simplemente podía hacer esto? Esto le da un golpe a la justicia pura de Dios. Entonces, la pregunta general es esta: Dios toleró el pecado a lo largo de la historia humana, no podían negar eso, Dios toleró el pecado a lo largo de la historia; ellos sabían en sus propios corazones que Él toleraba el pecado de ellos, todavía estaban respirando; y mucha gente injusta parecía prosperar, de hecho, el liderazgo religioso de Israel era injusticia pura. Dios había pasado por alto los pecados de gente a lo largo de toda la historia humana, ¿cómo podía hacer eso Él? ¿Cómo podía Él perdonar a Abraham? ¿Cómo podía Él perdonar a Moisés? ¿Cómo podía perdonar Él a cualquier persona en el pasado? ¿En base a qué? Entonces, viene la cruz.

Entonces, viene la cubierta, la propiciación mediante la sangre de Cristo para demostrar su justicia porque en la paciencia de Dios, Él pasó por alto los pecados cometidos previamente. ¿Ve usted ahora el panorama? Usted tiene que explicar el hecho de que nunca jamás había habido algún castigo justo de todos los pecados perdonados en el pasado. Dice usted: ¿Qué hay acerca de los animales? No, los animales no eran sacrificios para expiar por el pecado, eran sacrificios que apuntaban a la necesidad por una expiación por el pecado, pero ninguno de ellos jamás lo hizo. Esa es la razón por la que fueron hechos una y otra y otra y otra vez toda mañana, toda noche, todo el tiempo. La pregunta es: ¿Cómo explica usted la paciencia, la tolerancia paciente de Dios, el perdón pasado a lo largo de toda la era del Antiguo Testamento? ¿Cómo explica usted eso? Pecados que son pasados, antes de Cristo, a lo largo de toda la historia pecaminosa del hombre, Dios pasó por alto sus pecados, los perdonó, tuvo compasión de ellos.

Cuando se arrepintieron y vinieron a Él, Hechos 17:30 dice: “Los tiempos de ignorancia, Dios los pasó por alto”. Él no interfirió activamente, Él no trajo el juicio que merecían. La pregunta es: ¿Cómo es que Dios puede hacer eso y aún ser Santo? Los judíos en el día de Malaquías, de hecho, acusaron a Dios. Dijeron: “Todo el que hace maldad es bueno a los ojos del Señor, Él se deleita en ellos. ¿Dónde está el Dios de justicia?”. ¿Y sabe una cosa? Estos legalistas odian la gracia, la odian, esa es la razón por la que el hermano mayor se enojó cuando el padre perdonó al hermano más joven en la historia del pródigo, ¿por qué? Él se enojó porque él es un legalista, los legalistas odian la gracia, odian la compasión, odian la misericordia, odian el perdón.

Y entonces, en el día de Malaquías, de hecho, dijeron: “Toda persona que hace maldad es buena a los ojos del Señor”, podían ver el perdón de Dios siendo concedido y Dios se está deleitando en aquellos que hacen maldad, deleitándose en perdonarlos y preguntan: ¿Dónde está el Dios de justicia? Entonces, cada vez que usted predica gracia en el ambiente de legalismo va a ser resistido, y así fue cuando fue predicado por Jesús, y así fue cuando fue predicado por Pablo. Escuche el Salmo 78:38: “Pero Él, el Dios Altísimo, Su Redentor, Él siendo compasivo, perdonó su iniquidad, no los destruyó; Él con frecuencia contuvo o refrenó su enojo, Él con frecuencia refrenó su enojo y no desató toda su ira”.

¿Se acuerda usted lo que Miqueas, el profeta, dijo? “¿Quién es un Dios perdonador como Tú?”, Miqueas 7, “¿Quién es un Dios perdonador como Tú?”. Nunca antes habíamos oído de una deidad así, ¿quién oyó de una deidad así? No hay algo así en todas las religiones de la historia del mundo como un Dios perdonador, como un Dios misericordioso, compasivo. Usted no va a encontrar eso. Los dioses están concentrados en ira y retribución y juicio y venganza. “¿Quién es un Dios perdonador como Tú?”, nunca antes había escuchado de un Dios así. Y la pregunta entonces que ha estado flotando a lo largo de toda la historia: ¿Cómo puede Él hacerlo? ¿Cómo es posible que Él haga esto? Y las palabras aquí, en el versículo 26, enmarcan el asunto: “¿Cómo puede ser el justo y el justificador de pecadores que tienen fe en Jesucristo? ¿Cómo puede Dios ser justo y el justificador?”, ese es un dilema.

¿Cómo pueden ellos entender a Dios? Como alguien que es un Dios lleno de gracia y es misericordioso y al mismo tiempo Santo y Justo. El perdón barato todo mundo conoce, el perdón barato sabe que eso es una maldad moral. El juez es injusto si él permite que un criminal sea pronunciado inocente cuando él sabe que es culpable, él no va a ser juez por mucho tiempo si él tan solo deja que el criminal se vaya porque él no siente compasión sobre él, porque la responsabilidad del juez es aplicar la ley, ¿verdad? Entonces, en el Antiguo Testamento existe este velo grueso sobre la justicia de Dios, y Él es conocido como un Dios de compasión. De regreso a Éxodo 34: “Dejaré que Mi compasión y Mi misericordia pase delante de ti”. Su misericordia es mostrada miles de miles, dice la Escritura.

¿Cómo puede Él hacer eso y ser justo? La muerte de Cristo responde eso. La muerte de Cristo es aquello que apunta a la justicia y rectitud de Dios. Alguien debe morir. Con frecuencia lo digo de esta manera: Todo pecado jamás cometido por toda persona que jamás ha vivido, será pagado; todo pecado, ningún pecado quedará sin ser castigado, todo pecado será castigado, todo pecado será pagado. El pecador lo pagará en el juicio eterno y nunca podrá pagarlo de manera completa, o fue pagado de manera completa en el sacrificio de Jesucristo; pero todo pecado será pagado. Dios está comprometido a tal grado con la misericordia que el perdón, Él está tan comprometido con la justicia que Él coloca a su Hijo en una cruz como el sacrificio perfecto que su justicia demanda.

Entonces, Pablo ve la historia pasada y él explica con claridad: La cruz se remonta al pasado para cubrir el pecado. La gente dice: “¿Cómo es que la en el Antiguo Testamento fue salva?”, fueron salvos porque creyeron en el Dios vivo y verdadero, sabían que eran pecaminosos, estaban aplastados bajo el peso de la ley y la incapacidad de guardarla, no tenían confianza en sus propias obras, rogaron por misericordia y perdón y gracia y compasión por parte de Dios y Él la dio en base al sacrificio que todavía no había sucedido. Pero recuerde, Cristo es el Cordero Inmolado desde la fundación del mundo, en la economía del Dios Eterno no hay tiempo; el sacrificio de Cristo se estira para alcanzar el pasado y el futuro. Entonces, ¿cómo es que Dios puede pronunciar a un pecador justo? La sabiduría del hombre nunca habría podido resolver el dilema, nunca.

Entonces, el versículo 26 dice – acompáñenme al versículo 25, “Manifestar su justicia”, versículo 26: “Con la mira de manifestar en este tiempo su justicia”. En este tiempo, refiriéndose al tiempo del Nuevo Testamento. Dios ha escondido esto en el pasado, ahora es revelado en el tiempo presente. Esa es la razón por la que Pablo llama al Evangelio, “el misterio”, ¿verdad? El “musterion”. No hay algo que usted no pueda entender, sino misterio en lenguaje paulino significa “algo escondido ahora revelado”. Entonces, cuando usted ve la cruz, ¿qué está pasando en la cruz? Dios está siendo presentado como Santo, Dios está siendo presentado como Justo, Dios está siendo presentado como Recto; por tanto, la cruz fue para Dios, fue para manifestar su justicia. Y sucedió en ese tiempo para que Él, si era Justo y el Justificador del que es de la fe de Jesús.

La salvación entonces, cumplida por Cristo en la cruz, la provisión de la salvación, el medio de la salvación, la propiciación, el sacrificio, la cubierta es para Dios, para que Dios nunca pueda ser acusado de ser injusto. ¿Cómo puede ser Dios acusado de ser injusto cuando Él fue al extremo de ejecutar a su propio Hijo amado? Y cualquier persona que entendió el sistema sacrificial del Antiguo Testamento, como vimos en Levítico 1, podría haber esperado esto porque literalmente hubieron millones de sacrificios animales en los que la muerte de un sustituto inocente demostró la necesidad de un sacrificio final por parte de un sustituto sin pecado. La cruz entonces demuestra la justicia de Dios, coloca la justicia de Dios, en despliegue la manifiesta al mostrar que Él no podía pasar por alto el pecado, Él no podía pasar por alto el juicio justo del pecado.

La cruz glorifica a Dios de una segunda manera y hablaremos más de eso cuando lleguemos a las sesiones de mañana por la mañana. En segundo lugar, la cruz no solo glorifica a Dios al declarar su justicia, sino al demostrar su gracia, demostrar su gracia. Versículos 27 y 28: “¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”. No hay lugar para la jactancia, no hay lugar para tomar el crédito, no hay lugar para congratularse uno mismo; únicamente Dios podía hacer una provisión como ésta. Es esencial, es parte del cimiento al entender el Evangelio que el que fue ofendido, tiene que diseñar los términos para quitar la ofensa, ¿verdad? Y Dios es el que ha sido ofendido, Dios es el que estableció el medio mediante el cual la ofensa pudiera ser quitada, Dios es el que maldijo al mundo, Dios es el que nos declaró como pecadores; Dios es Aquel cuya ley ha sido violada, cuyo Nombre ha sido blasfemado, Dios es Aquel que entonces determina el medio por el cual eso puede ser revertido y borrado y eliminado. Él ha diseñado el plab y Él lo ha hecho por la fe, la fe siendo el medio mediante el cual somos justificados de manera independiente de las obras de la ley. Este es un acto de gracia pura, gracia pura.

Y ya hemos hablado de eso en la primera mitad del versículo, pero ¿entiende usted que necesitamos verlo desde el punto de vista de Dios? No solo es cuán maravillosa es la gracia para nosotros porque satisface nuestra necesidad, sino cuán maravilloso es entender que Dios es un Dios de gran gracia. La gracia de Dios se manifiesta en la cruz a tal grado que Él coloca a su propio Hijo ahí. Como usted sabe, conforme estábamos terminando el Evangelio de Marcos, regresamos a lo largo de las agonías de la semana de la pasión en la vida de nuestro Señor Jesús y volvimos a vivir todos los detalles de la cruz, y nunca hago eso, pero mi corazón simplemente fue conmovido de manera total, profundamente conmovido por el sacrificio del Señor Jesucristo, y qué cosa tan horrenda fue eso.

En el huerto, como usted sabe, sus capilares se desintegraron a tal grado que la sangre estaba saliendo de sus glándulas del sudor debido al estrés, a la aflicción de llevar el pecado, de ser separado del Padre, de ser castigado. El castigo es tan enorme que literalmente se manifiesta en su fisiología, y después Él ora esto en oración: “Padre, pasa esta copa de mí”, y algunas personas han dicho: “Bueno, ese es un momento de debilidad”. No, no es un momento de debilidad. “Pasa esta copa de mí” es el único comentario apropiado para alguien que nunca jamás ha conocido el pecado. Si Él no dijera eso, pensaríamos que algo estaba mal con Él. No me diga que ese es un momento de debilidad. Esto es tan extraño para Él que es inconcebible para Él, y para mostrar algo de los horrores; y yo creo que fue en las tinieblas, en la oscuridad del medio día hasta las 3:00 de la tarde, en esas tres horas que Él llevó de manera total los pecados de todos los que creerían en él en tres horas.

Dice usted: “Bueno, ¿cómo es posible que Él podía llevar en tres horas todo el castigo de Dios para todos los pecados de todos los que jamás creerían en Él, cuando todas esas personas si no creyeran no podrían llevar el peso de su propio castigo a lo largo de toda la eternidad? ¿Cómo es que Jesús en tres horas pudo llevar el castigo completo de millones de almas que no podían llevarlo para siempre en el infierno?”. Respuesta: Él tiene una capacidad infinita de llevar el juicio de Dios porque Él mismo es una persona infinita. La gracia encerrada en esto es sorprendente, sorprendente. Esto nos recuerda, claro, cuando escribí el libro de Historia de dos hijos, y prediqué a lo largo de esa serie del padre corriendo y abrazando al pecador inmundo; esta es una condecensión que es absolutamente sorprendente. Entonces, cuando usted ve la cruz, usted no solo ve cómo satisface la necesidad del hombre, sino cómo satisface a Dios y manifiesta su justicia. Y el hecho de que Él hace que esta justicia esté disponible por la fe y no por la ley y no por obras, manifiesta su gracia.

En tercer lugar, la cruz rebela la coherencia de Dios, su coherencia. En cierta manera, ya tocamos esto y Pablo está regresando un poco aquí para retomar estas grandes verdades. La cruz apunta a la justicia de Dios, apunta a la gracia de Dios y apunta a su coherencia. Versículo 29, el versículo 28 dice: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”, y después viene el versículo 29: “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? Ciertamente también de los gentiles, porque Dios es uno y Él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión”. ¿Hay dos caminos para alcanzar la salvación? ¿Hay un camino judío y hay un camino gentil? ¿Acaso los judíos fueron justificados por la ley y los gentiles justificados por la fe? Eso ha sido sugerido por muchas personas. Si usted viene de un trasfondo dispensacional tradicional, a usted quizá se le enseñó eso.

Pero este versículo establece, el versículo 29, que Dios es el Dios de todos los hombres, judío y gentil. Isaías 54:5 dice: “El Dios de toda la tierra será llamado”; Jeremías 16:19: “La nación vendrá a Ti de los fines de la tierra y el muro de división que está en medio es derribado y no hay judío ni gentil en Cristo”. Todos sabemos eso. Dios es el Dios de todos, Él es el único Dios. No me avergüenzo del Evangelio, es el poder de Dios para salvación al judío y también al gentil. Y entonces, el versículo 30 dice que Él justificará por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de la incircuncisión; esa parte de la mitad es para modificar. Dios es uno. Un Dios significa que Él es el Dios de todos, no hay otro Dios. Esto es monoteísmo.

Deuteronomio 6:4, ¿verdad?: “Jehová, nuestro Dios, uno es”. Él salvará a todos los hombres por la fe mediante la gracia; Él justificará a todos los que creen, judío y gentil, Él salva a todos de la misma manera a lo largo de toda la historia humana. No sé lo que usted piensa acerca de “las dispensaciones”, pero si usted está atorado en el pasado en eso, usted tiene que entender que en todos los periodos de la historia humana el mismo Dios, un Dios, salvó a la gente de una manera por gracia por medio de la fe, siempre ha sido por fe, siempre de manera independiente de las obras, siempre un acto de gracia; siempre al depositar en la cuenta de ellos su propia justicia, aunque son indignos de ella, como un regalo de gracia.

Antes de que Israel siquiera fuera identificado, leemos: “Noé halló gracia en los ojos de Jehová”, Moisés halló gracia, Abraham se apropió de una salvación de gracia por la fe. Entonces, siempre ha sido el camino, la manera de Dios, y Dios no puede ser acusado de desviación. “Yo soy el Señor y yo no cambio”, ¿verdad? Esta es la inmutabilidad de Dios  y se manifiesta en todas sus operaciones.

Un punto final. La cruz entonces satisface a Dios. Cristo murió por Dios en el sentido de que la cruz declara la justicia de Dios, la gracia de Dios, la coherencia de Dios, y también confirma la ley de Dios, confirma la ley de Dios. Si Dios dijera: “¿Sabes una cosa? Me da tanta lástima verte. Simplemente te voy a perdonar”. ¿Usted oye esto? Dios lo ama usted incondicionalmente. ¿En serio? No creo. Pero la idea del Evangelio en la actualidad es: “Usted sabe, tú simplemente ora esta pequeña oración y boom, se acabó”. ¿Qué hay acerca de la ley de Dios? Quebrantas la ley de Dios y mueres, ¿verdad? “La paga del pecado es muerte, el alma que pecare esa morirá”. Si usted, Gálatas, capítulo 3, si usted sabe: “Maldito es todo aquel que quebrante la ley”, ¿qué hay acerca de eso? 

Cuando decimos que Dios perdona por gracia y perdona a aquellos que creen y deposita la justicia de Él, versículo 31, pregunta: “¿Luego por la fe invalidamos la ley?”, ¿qué hay acerca de la ley? ¿Qué hay acerca del requisito? ¿Qué hay acerca de un castigo justo? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley, establecemos la ley. Cuando usted ve el Evangelio, usted entiende que no puede quebrantar la ley de Dios sin activar la justicia santa, y/o cae en usted o cae en Cristo. 

El escritor del himno muchos años atrás dijo: “Oh, qué Salvador es el mío, en Él las misericordias de Dios se combinan”. Me encanta ver la cruz desde el punto de vista del pecador, pero creo que me gusta más ver la cruz desde la perspectiva de Dios. La cruz de Cristo manifiesta la justicia de Dios, manifiesta la gracia de Dios, manifiesta la coherencia de Dios y manifiesta la santidad de la ley de Dios; este es el Evangelio de Pablo, este es su Evangelio, esta es la belleza y la magnificencia del Evangelio. Y produce todo menos una respuesta superficial, ¿no es cierto? 

Usted sabe, cuando vino anoche y comenzó a escuchar la música, se dio cuenta de que estaban cantando alabanza a Dios, ¿verdad? No había nada personal en eso. Eso fue alabanza a Dios de la manera más sublime, de la manera más fuerte que podíamos manifestar, porque Dios merece alabanza por esta salvación.

Padre, te damos gracias de nuevo por Tu Palabra y es tan refrescante en esta mañana, simplemente queremos honrarte, te alabamos, te adoramos, te alabamos, te amamos. Gracias por todos tus regalos buenos hacia nosotros. Danos un día maravilloso, maravilloso. Oramos en el nombre de Cristo. Amén.

  

 

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